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Un Marshall con 80 W, graves regulables y conexión para tocadiscos por 100 euros menos

23 October 2026 at 20:30

Cuando utilizas un altavoz todos los días, empiezas a valorar cosas bastante simples, como que conecte rápido, que puedas subir o bajar graves sin abrir una app, que tenga potencia suficiente para no quedarse corto y que no tengas que pensar demasiado en cómo usarlo. No hace falta que todo tenga WiFi, asistentes de voz o una pantalla.

El Marshall Stanmore III va bastante por ahí. Es un altavoz pensado para quedarse en casa, con Bluetooth, entradas por cable y controles físicos que puedes tocar directamente. Ahora ha bajado de 399 a 299 euros, y a ese precio resulta bastante más fácil verlo como ese altavoz que dejas en el salón y utilizas prácticamente para todo.

Compra el Marshall Stanmore II con 100 euros de descuento

Una de las cosas que más agradezco en un altavoz doméstico es no tener que depender del móvil para cada pequeño ajuste. En el Stanmore III puedes controlar volumen, graves y agudos directamente desde la parte superior. También puedes cambiar de fuente o pausar la música sin buscar el teléfono. Parece una tontería, pero en el día a día se nota. No hay menús, no hay que abrir una aplicación. Y eso, en un aparato que vas a usar todos los días, termina importando más de lo que parece.

El Stanmore III monta un woofer de 50 W y dos tweeters de 15 W, para un total de 80 W de amplificación. Más que la cifra, lo importante es que tiene margen suficiente para llenar bien un salón, un despacho o una habitación grande sin tener que llevarlo siempre al límite. También está pensado para repartir mejor el sonido por la estancia. Marshall ha orientado los tweeters hacia fuera para ampliar la escena estéreo, así que no tienes que estar sentado justo delante para que todo suene bien. Eso encaja bastante con cómo usamos realmente un altavoz en casa, porque la mayoría de las veces no estamos quietos escuchando música. Estamos ordenando, cocinando, trabajando o moviéndonos por la habitación.

Además, puedes ajustar graves y agudos de forma independiente, algo que viene bien porque no todas las habitaciones responden igual. Por ejemplo, si lo colocas cerca de una pared, es posible que los graves ganen demasiada presencia. Podrías solucionarlo simplemente bajando un poco el nivel desde el propio altavoz. Y si prefieres un sonido con algo más de brillo, podrías hacer lo contrario con los agudos. Algo muy sencillo y más físico que otra app más en el móvil.

En cuanto a conexiones, tampoco se limita al Bluetooth. El Stanmore III incorpora Bluetooth 5.2, pero también entrada RCA y minijack de 3,5 mm, así que puedes utilizarlo con un móvil, un ordenador, un reproductor o incluso un tocadiscos que disponga de previo integrado. Esta última opción me parece especialmente interesante porque amplía mucho su utilidad en casa. Puedes dejar una fuente conectada por cable y seguir utilizando el Bluetooth cuando quieras poner música desde el móvil.

También hay que tener en cuenta que no tiene batería integrada. Es un altavoz pensado para quedarse fijo en una habitación, conectado a la corriente, y eso lo separa claramente de modelos como el Emberton o el Middleton. A cambio, puede permitirse una configuración más potente y un tamaño mayor, algo que tiene sentido si lo que buscas es un altavoz principal para el salón, el despacho o una habitación grande.

Ya que hablamos de tamaño, decirte que el Stanmore III mide 350 x 203 x 188 mm y pesa 4,25 kg, así que no está pensado para moverlo continuamente de un sitio a otro. Su lugar natural es un mueble del salón, una estantería o un escritorio amplio, donde pueda quedarse conectado y listo para usar. Aquí no pagas por autonomía ni por resistencia al agua, sino por una configuración de audio más potente, una escena estéreo más amplia y varias opciones de conexión.

Y precisamente por eso los 299 euros actuales resultan bastante más interesantes que los 399 euros habituales. Sigue siendo un altavoz caro, pero entra en una franja donde su potencia, las conexiones físicas y los controles directos pesan bastante más en la decisión de compra. Su punto fuerte está en ofrecer una experiencia sencilla, potente y fácil de adaptar al uso diario, y con 100 euros de descuento resulta bastante más competitivo que a su precio habitual.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Marshall

El Stanmore III utiliza un amplificador de 50 W para el woofer y dos de 15 W para los tweeters

© Marshall

Los controles superiores permiten ajustar directamente volumen, graves y agudos

Un Marshall con 80 W, graves regulables y conexión para tocadiscos por 100 euros menos

23 October 2026 at 20:30

Cuando utilizas un altavoz todos los días, empiezas a valorar cosas bastante simples, como que conecte rápido, que puedas subir o bajar graves sin abrir una app, que tenga potencia suficiente para no quedarse corto y que no tengas que pensar demasiado en cómo usarlo. No hace falta que todo tenga WiFi, asistentes de voz o una pantalla.

El Marshall Stanmore III va bastante por ahí. Es un altavoz pensado para quedarse en casa, con Bluetooth, entradas por cable y controles físicos que puedes tocar directamente. Ahora ha bajado de 399 a 299 euros, y a ese precio resulta bastante más fácil verlo como ese altavoz que dejas en el salón y utilizas prácticamente para todo.

Compra el Marshall Stanmore II con 100 euros de descuento

Una de las cosas que más agradezco en un altavoz doméstico es no tener que depender del móvil para cada pequeño ajuste. En el Stanmore III puedes controlar volumen, graves y agudos directamente desde la parte superior. También puedes cambiar de fuente o pausar la música sin buscar el teléfono. Parece una tontería, pero en el día a día se nota. No hay menús, no hay que abrir una aplicación. Y eso, en un aparato que vas a usar todos los días, termina importando más de lo que parece.

El Stanmore III monta un woofer de 50 W y dos tweeters de 15 W, para un total de 80 W de amplificación. Más que la cifra, lo importante es que tiene margen suficiente para llenar bien un salón, un despacho o una habitación grande sin tener que llevarlo siempre al límite. También está pensado para repartir mejor el sonido por la estancia. Marshall ha orientado los tweeters hacia fuera para ampliar la escena estéreo, así que no tienes que estar sentado justo delante para que todo suene bien. Eso encaja bastante con cómo usamos realmente un altavoz en casa, porque la mayoría de las veces no estamos quietos escuchando música. Estamos ordenando, cocinando, trabajando o moviéndonos por la habitación.

Además, puedes ajustar graves y agudos de forma independiente, algo que viene bien porque no todas las habitaciones responden igual. Por ejemplo, si lo colocas cerca de una pared, es posible que los graves ganen demasiada presencia. Podrías solucionarlo simplemente bajando un poco el nivel desde el propio altavoz. Y si prefieres un sonido con algo más de brillo, podrías hacer lo contrario con los agudos. Algo muy sencillo y más físico que otra app más en el móvil.

En cuanto a conexiones, tampoco se limita al Bluetooth. El Stanmore III incorpora Bluetooth 5.2, pero también entrada RCA y minijack de 3,5 mm, así que puedes utilizarlo con un móvil, un ordenador, un reproductor o incluso un tocadiscos que disponga de previo integrado. Esta última opción me parece especialmente interesante porque amplía mucho su utilidad en casa. Puedes dejar una fuente conectada por cable y seguir utilizando el Bluetooth cuando quieras poner música desde el móvil.

También hay que tener en cuenta que no tiene batería integrada. Es un altavoz pensado para quedarse fijo en una habitación, conectado a la corriente, y eso lo separa claramente de modelos como el Emberton o el Middleton. A cambio, puede permitirse una configuración más potente y un tamaño mayor, algo que tiene sentido si lo que buscas es un altavoz principal para el salón, el despacho o una habitación grande.

Ya que hablamos de tamaño, decirte que el Stanmore III mide 350 x 203 x 188 mm y pesa 4,25 kg, así que no está pensado para moverlo continuamente de un sitio a otro. Su lugar natural es un mueble del salón, una estantería o un escritorio amplio, donde pueda quedarse conectado y listo para usar. Aquí no pagas por autonomía ni por resistencia al agua, sino por una configuración de audio más potente, una escena estéreo más amplia y varias opciones de conexión.

Y precisamente por eso los 299 euros actuales resultan bastante más interesantes que los 399 euros habituales. Sigue siendo un altavoz caro, pero entra en una franja donde su potencia, las conexiones físicas y los controles directos pesan bastante más en la decisión de compra. Su punto fuerte está en ofrecer una experiencia sencilla, potente y fácil de adaptar al uso diario, y con 100 euros de descuento resulta bastante más competitivo que a su precio habitual.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Marshall

El Stanmore III utiliza un amplificador de 50 W para el woofer y dos de 15 W para los tweeters

© Marshall

Los controles superiores permiten ajustar directamente volumen, graves y agudos

Cinco años después sigo pensando que el DualSense es una de las mejores ideas de PS5, y ahora está rebajado

23 October 2026 at 13:35

Han pasado ya más de cinco años desde que el DualSense llegó junto a PlayStation 5 y, aunque en este tiempo hemos visto nuevos colores, como el DualSense Chroma Teal, ediciones especiales e incluso el mucho más caro DualSense Edge, la base sigue siendo prácticamente la misma. Sony apostó por cambiar algo tan aparentemente sencillo como la vibración de un mando y acabó convirtiéndola en una de las características más reconocibles de toda la generación.

El modelo blanco, el diseño original de PS5, mantiene ahora un precio oficial de 74,99 euros, como puedes comprobar en la web de Sony. Pero ahora lo podemos comprar por 56,99 euros tanto en Amazon como en MediaMarkt. No es una de esas rebajas que dividen el precio por la mitad, pero tampoco es un accesorio que acostumbre a bajar demasiado. Precisamente por eso resulta interesante para quien necesita un segundo mando, quiere sustituir el suyo o también juega en PC, Mac o dispositivos móviles.

Cinco años después, la vibración háptica sigue siendo su mejor argumento

El salto del DualShock 4 al DualSense no estuvo únicamente en el diseño. Sony sustituyó los motores de vibración tradicionales por actuadores hápticos, capaces de reproducir respuestas mucho más variadas dependiendo de lo que ocurre en pantalla. La diferencia está en que la vibración deja de funcionar como una simple alerta. Un mando convencional puede temblar cuando recibimos un golpe, chocamos con otro coche o disparamos un arma. El DualSense puede variar intensidad, frecuencia y localización de esa respuesta para transmitir sensaciones bastante más concretas.

Esto les permite a los desarrolladores jugar con detalles que de otra forma pasarían desapercibidos. El tipo de terreno, la lluvia, el retroceso de distintas armas o determinadas acciones pueden generar respuestas diferentes en las manos. Y quizá esa sea una de las razones por las que el DualSense ha envejecido tan bien. Porque que el mando cambie físicamente cómo percibes determinadas acciones sigue siendo bastante más fácil de notar cada vez que un juego aprovecha bien la tecnología.

Los gatillos adaptativos hacen algo que cuesta explicar en una ficha técnica. Los botones L2 y R2 pueden modificar su resistencia. En lugar de ofrecer siempre el mismo recorrido, el juego puede hacer que resulte más fácil o más difícil presionarlos dependiendo de la acción. Siempre uso el mismo ejemplo, pero es que me parece muy ilustrativo. Imagina que tensas un arco en un videojuego y que la resistencia del gatillo va aumentando conforme más tira el personaje del codo hacia atrás.

Sé que sobre el papel podría pasar desapercibido, pero jugando tiene bastante más impacto porque añade una respuesta mecánica a algo que hasta entonces solo veíamos o escuchábamos. Está claro que no todos los juegos lo aprovechan igual, pero cuando saben integrarlo, el juego resulta mucho más convincente y ayudan a entender por qué el DualSense sigue teniendo una personalidad propia frente a muchos otros mandos. En nuestro análisis del DualSense, esa combinación de respuesta háptica y gatillos adaptativos siguió siendo uno de sus grandes argumentos.

Este mando también integra un micrófono. Puede utilizarse para hablar sin auriculares y cuenta con un botón dedicado para silenciarlo rápidamente. También mantiene un conector de 3,5 mm para auriculares y un altavoz integrado que determinados juegos utilizan para reproducir efectos concretos. El panel táctil central sigue actuando como superficie táctil y como botón adicional. Y el botón Create permite acceder a las herramientas de captura y compartir contenido de PS5.

Otro punto a su favor es que no sirve únicamente para PS. También es compatible con PC, Mac y dispositivos móviles, tanto mediante Bluetooth como mediante USB en sistemas compatibles. Es verdad que el mando es más voluminoso que en generaciones anteriores y que utiliza empuñaduras más pronunciadas. Pero ese tamaño adicional permite repartir mejor el mando entre las dos manos y, claro, también deja espacio para toda la tecnología interior.

Hablamos de ahorrarnos 18 euros en el DualSense. Sé que no es un descuento espectacular, pero tampoco hace falta que lo sea para resultar tan interesante. Si ya tienes una PS5 y quieres jugar acompañado, necesitas sustituir una unidad antigua o simplemente quieres disponer de un segundo mando siempre cargado, 56,99 euros es uno de esos precios que merece más atención porque no aparece todas las semanas.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Sony

El DualSense integra micrófono, altavoz, panel táctil y conector de 3,5 mm

© Sony

La respuesta háptica sustituye la vibración tradicional por sensaciones mucho más variadas

La Mesa de Conus, la barra de Vigo que cultiva sus propias fabas y reivindica los platos de cuchara

23 October 2026 at 04:25

Conus no es un apellido muy convencional. Mucho menos en Galicia, donde Víctor Conus (40 años) lleva ya un tiempo instalado. “Según la historia de mi familia, viene de un militar suizo que se instaló en Cataluña. Y todos los Conus que he encontrado tenemos relación entre nosotros”, explica el cocinero cuando se le pregunta por ello. De hecho, un pariente lejano, al que todavía no conoce, ha reservado para ir a comer a su restaurante en unos días. “Es por parte de mi abuelo. Y creo que es poeta o algo así”, comenta entre risas.

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Víctor Conus utiliza fabas lobas, una variedad recuperada en A Veiga, en las montañas ourensanas de Trevinca. Imagen proporcionada por el restaurante.

Soporte lumbar, espuma curada en frío y CoolTouch en una Razer pensada para pasar horas sentado

22 October 2026 at 20:30

Las sillas gaming llevan años compitiendo por diseños cada vez más llamativos, pero cuando se usan ocho o diez horas seguidas, hay otros detalles que pesan bastante más. Me refiero a cómo reparte la presión el asiento, si la zona lumbar queda bien apoyada, cuánto calor acumula el tapizado y hasta qué punto puedes cambiar de postura sin perder estabilidad. Ese es precisamente el terreno en el que Razer ha intentado mejorar su nueva generación de Iskur.

La Razer Iskur V2 X NewGen es la versión más sencilla de esa familia, pero mantiene buena parte de la base ergonómica del modelo superior. Está pensada para usuarios de entre 160 y 200 cm, admite hasta 136 kg y utiliza un nuevo cuero EPU Gen-2 con tecnología CoolTouch. Su precio oficial es de 399,99 euros, tal y como puedes ver en la web de Razer, mientras que Amazon la deja en 224 euros, una diferencia importante para una silla de esta categoría.

El soporte lumbar integrado es la base de toda la postura

La Iskur V2 X NewGen incorpora soporte lumbar integrado, pensado para mantener mejor apoyada la zona baja de la espalda sin depender de un cojín suelto. No es el sistema HyperFlex completamente ajustable de la Iskur V2 NewGen, pero sí mantiene una curvatura fija integrada en el respaldo. Tiene bastante sentido para alguien que, como yo, pasa muchas horas sentado. Un cojín lumbar puede moverse, comprimirse con el uso o acabar colocado unos centímetros más arriba o más abajo de donde debería. Un soporte integrado mantiene una geometría mucho más constante y obliga menos a corregir la posición durante la jornada.

 

El asiento utiliza espuma de alta densidad curada en frío, un material habitual en sillas gaming de gama media y alta porque mantiene mejor la forma con el paso del tiempo que espumas más blandas. Esto influye en la distribución del peso, porque una espuma más firme reparte mejor la carga y mantiene una postura más estable. También influye en la durabilidad. Si la silla va a utilizarse a diario, interesa que no pierda consistencia. La base mide aproximadamente 48,5 cm de profundidad y hasta 54,5 cm de ancho contando los laterales, con una zona útil bastante amplia. Da margen suficiente para cambiar de postura.

La principal novedad de esta generación está en el tapizado. Razer utiliza cuero EPU de segunda generación con tecnología CoolTouch, presentado en 2026 como un material con mayor capacidad para disipar el calor y mantenerse más fresco al tacto durante sesiones prolongadas. Piensa que una silla de cuero sintético puede acumular bastante calor, especialmente en verano. Así que CoolTouch intenta reducir ese problema.

Esta Iskur V2 X NewGen permite reclinar el respaldo hasta 152 grados. Esto da bastante margen para alternar entre una postura más vertical cuando trabajas y otra algo más relajada cuando estás viendo un vídeo, jugando o simplemente descansando. El mecanismo utiliza un sistema de inclinación tipo butterfly tilt, acompañado de pistón de gas clase 4. La base es de acero y utiliza cinco ruedas de poliuretano de 5 cm. La verdad es que transmite una construcción pensada para uso intensivo. Esta versión utiliza reposabrazos 2D, lo que significa que pueden ajustarse en dos direcciones. Es suficiente para adaptar la altura y la posición. Está pensada para personas de entre 160 y 200 cm y un peso máximo de 136 kilos, así que el rango de usuarios es bastante amplio.

Ahora que está rebajada a 224 euros, la Iskur V2 X NewGen entra en una franja donde resulta bastante fácil valorar su conjunto. Se trata de una opción bastante completa para quien pasa mucho tiempo delante del ordenador y quiere algo más trabajado que una silla gaming básica, pero sin subir hasta los 600 o 700 euros del modelo superior. A este precio, me parece especialmente interesante para dar un salto en tu comodidad diaria.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Razer

El soporte lumbar está integrado directamente en el respaldo y no depende de un cojín externo

Compañeros en México recuerdan a la estudiante canaria Claudia Tacoronte: cuarta mujer asesinada de la universidad en 2026

15 September 2026 at 11:42
Alumnos del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos participan este lunes, en un homenaje póstumo a la estudiante de 21 años Claudia Tacoronte Aguilera, de Gran Canaria, asesinada el pasado domingo en el municipio de Cuautla en Morelos (México). Entre lágrimas, los estudiantes rindieron homenaje con flores y velas a Taraconte, de 21 años, en el patio del Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de la UAEM donde cursaba sus estudios en el Campus Chamilpa, en Cuernavaca, capital del estado de Morelos.

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