Entre el teletrabajo, las horas frente al ordenador y los trayectos en coche, pasamos miles de horas de pie, y claro, cuando llega el momento de levantarnos, la espalda y las caderas nos recuerdan que llevamos demasiado tiempo en la misma posición. ¿La solución? Además de hacer pausas y movernos con frecuencia, podemos mejorar nuestro asiento con un accesorio tan sencillo como este cojín ergonómico que te traemos desde EL PAÍS Escaparate.
El bienestar europeo da signos de agotamiento. Mientras en Francia arden las calles, en España habrá una huelga general el 11 de noviembre. Lo curioso es que no son países neoliberales: nuestro Gobierno está batiendo récords de recaudación de impuestos, y el Estado francés destina alrededor de un 60% de su PIB al gasto público, una de las cifras más altas del mundo. La campaña electoral de Pedro Sánchez versa ahora sobre espolear el miedo a la motosierra de las derechas, pero aún con más Estado, ya hay miles de jóvenes europeos que no pueden alcanzar el bienestar esperado o el que sus padres obtuvieron.
Los hongos funcionales inundan el mercado del bienestar con promesas de longevidad pero, ¿qué dice la ciencia? La bióloga e investigadora Diana Quintero analiza en su libro Hongos que curan su potencial real. Leer
Los hongos funcionales inundan el mercado del bienestar con promesas de longevidad pero, ¿qué dice la ciencia? La bióloga e investigadora Diana Quintero analiza en su libro <a href="https://link.amazon/B00pIE2G9" target="_blank" rel="nofollow">Hongos que curan</a> su potencial real.
El bienestar personal pasa por examinar la piel con forma periódica en busca de ciertas patologías o problemas derivados por la edad, el sobrepeso u otro motivo. Uno de los más visibles —y también más molestos— es la aparición de verrugas. En especial, en la zona de la cara, los brazos, las axilas, los dedos de las manos, las plantas de los pies o el cuello, por citar algunos ejemplos. Por esta razón, y si ya hemos acudido al especialista para cerciorarnos de que es una verruga benigna, una solución adecuada es elegir el mejor producto tópico para acabar con ellas. Con esta premisa en mente, en EL PAÍS Escaparate hemos encontrado en Amazon el tratamiento para quitar con eficacia todas esas verrugas antiestéticas y que nos preocupan.
De la plaza de Glòries a la playa. Aquí va un recorrido sobre dos ruedas por el Poblenou, el barrio de Barcelona que se extiende entre la Diagonal y el mar, con buenos carriles bici, calles peatonales y una insólita mixtura de usos difícil de encontrar en otras partes: vivienda vieja y nueva, las oficinas del 22@ (el distrito tecnológico), patrimonio industrial, espacio público agradable y comercio de barrio superviviente, aunque la gentrificación ha arrasado notablemente con las tiendas tradicionales.
Levantarse por la mañana con la sensación de que cuesta más pensar con claridad puede deberse a un mal descanso. No dormir lo suficiente, el calor extremo, el estrés o determinados cambios en los hábitos pueden afectar al rendimiento cognitivo y provocar falta de concentración, confusión, espesura o fatiga mental, entre otras. Pero ¿cuáles son las causas y por qué aparece? ¿Se puede medir? ¿Afecta a todos por igual? Y, sobre todo, ¿cómo se puede distinguir entre un cansancio normal y una niebla mental que conviene revisar? Sus causas son variadas y van más allá de dormir mal.
Dormir parece una actividad pasiva, pero mientras permanecemos con los ojos cerrados el cerebro continúa trabajando. Durante la noche se producen procesos relacionados con la memoria, el aprendizaje y la regulación de numerosos sistemas del organismo. Por eso, cuando el descanso se reduce de forma habitual, las consecuencias no se limitan necesariamente al cansancio de la mañana siguiente.
Un trabajo publicado en Current Biology aporta ahora una nueva pieza al complejo rompecabezas de cómo afecta la falta de sueño al cerebro. Los investigadores no se limitaron a observar si los animales perdían conexiones entre neuronas: analizaron qué tipos de conexiones tenían y cómo cambiaba su diversidad después de permanecer despiertos más tiempo de lo habitual.
El cerebro no pierde simplemente conexiones: cambia su diversidad
El estudio, dirigido por investigadores vinculados a la Universidad de Edimburgo, examinó el denominado sinaptoma, es decir, el conjunto y la distribución de las sinapsis del cerebro. Las sinapsis son los puntos de comunicación entre las neuronas y presentan una diversidad molecular mucho mayor de la que puede sugerir la simple idea de «conexión neuronal».
Para estudiarlas, los científicos cartografiaron sinapsis excitadoras en 125 regiones cerebrales de ratones. El resultado más llamativo apareció después de la privación de sueño: la densidad total de las sinapsis analizadas no descendió de manera significativa, pero sí se produjo una modificación selectiva de su composición. La diversidad de determinados tipos y subtipos disminuyó especialmente en la corteza cerebral y en la región CA1 del hipocampo.
Es una diferencia importante. El hallazgo no equivale a decir que el cerebro se quede repentinamente «sin conexiones». Lo que observaron los investigadores fue una reorganización de su arquitectura microscópica, como si se conservara buena parte de la red pero se redujera la variedad de elementos que la componen.
Seis horas de privación bastaron para detectar cambios
El experimento se centró en la privación aguda de sueño. Los ratones fueron mantenidos despiertos durante un periodo adicional y posteriormente se compararon sus cerebros con los de animales que habían seguido su ciclo normal de sueño y vigilia.
La investigación descubrió que las alteraciones afectaban a determinados grupos de sinapsis y que aquellas cuyos componentes proteicos tenían una vida más prolongada mostraban mayor resistencia. Además, los cambios en la arquitectura sináptica modificaban la respuesta de las redes neuronales ante determinados patrones de actividad. Para los autores, esto apunta a una posible función del sueño: mantener la diversidad y organización de las conexiones que permiten al cerebro procesar información.
La importancia de las zonas afectadas tampoco es casual. El hipocampo, y en particular CA1, desempeña un papel esencial en determinados procesos de aprendizaje y memoria. La investigación en humanos ya había mostrado que la falta de sueño puede perjudicar la capacidad de formar nuevos recuerdos y alterar la actividad del hipocampo.
¿Cómo afecta a los humanos dormir seis horas? Aquí es donde conviene poner freno a cualquier conclusión demasiado contundente. El estudio no demuestra que una persona que duerma seis horas vaya a experimentar exactamente esos cambios cerebrales. Se trata de un experimento realizado en ratones y sobre privación aguda de sueño, no de un seguimiento de personas que duermen seis horas cada noche durante años.
Eso no significa que seis horas sean necesariamente suficientes. La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda que los adultos duerman siete horas o más de forma habitual para favorecer la salud y el estado de alerta. Además, la evidencia acumulada en humanos relaciona la falta de sueño con problemas de atención, memoria y aprendizaje. Una revisión de estudios encontró que la privación de sueño puede perjudicar la memoria tanto cuando se produce antes de aprender como después, aunque los autores también señalan limitaciones metodológicas en parte de la literatura disponible.
Por tanto, el interés de este experimento no está en establecer una frontera exacta entre «seis» y «siete» horas, sino en mostrar qué podría estar ocurriendo a escala microscópica cuando el cerebro no dispone del descanso que necesita. Las conexiones neuronales no son estructuras estáticas: cambian, se reorganizan y responden a las condiciones en las que funciona el cerebro.
Y esa puede ser la verdadera importancia del hallazgo. Dormir no consiste simplemente en apagar el organismo durante unas horas. Mientras descansamos, el cerebro parece estar preservando y reorganizando parte de la compleja arquitectura que permite aprender, recordar y adaptarnos al día siguiente.