Al volante del nuevo Audi Q7: mucha tecnología, hasta siete plazas y dos motores diésel
Más de diez años después llega la tercera generación del Audi Q7. Uno de los buques insignia de la marca de Ingolstadt que sigue apostando por el confort y la tecnología para toda la familia y que aterriza en España con un diseño modernizado, pero con un 'corazón' clásico. Bajo el capó monta, por el momento, dos motores diésel de seis cilindros, algo que a Bruselas no le va a hacer especial ilusión, aunque próximamente incorporará dos alternativas que incluyen la etiqueta de 0 emisiones. Parte desde los 95.630 euros y mira cara a cara a competidores como el BMW X5 o el Mercedes GLE.
Lejos de lo que se podía pensar, teniendo en cuenta los tiempos que corren en cuanto a normativas y emisiones, la enseña no ha querido seguir la moda. Lejos de opciones eléctricas o híbridas, el nuevo Q7 nace de la mano de dos propulsores V6 TDI, de tres litros, que pueden dibujar una sonrisa en la cara de los más puristas.
Uno de 245 CV (500 Nm) y otro de 299 CV (630 Nm), aunque tiene 'truco', y es que cuenta con un sistema microhíbrido bautizado como MHEV plus que actúa como generador y le brinda la posibilidad de pegar la etiqueta ECO en su luna delantera. La apuesta mecánica de la firma germana no queda ahí. Aunque todavía no está disponible para su comercialización, antes de que acabe el año están previstas tres motorizaciones más: dos híbridas enchufables (PHEV) y una gasolina, aunque la marca ha evitado dar más detalles al respecto.
Más pequeño, pero más moderno
Visualmente, su esencia sigue siendo la misma que cuando se bautizó como el primer Q tras su nacimiento en 2006, aunque su línea de diseño es nueva. Es más pequeño, eso sí. Ha menguado 1 centímetro, hasta los 5.06 metros de largo, mientras que ha crecido 3,2 centímetros de alto, hasta los 1.75 metros. De ancho sigue manteniéndose en 2,21, aunque su techo es ahora más horizontal, lo que le da una forma diferente, acercándose más al SUV tradicional y dejando atrás una carrocería algo más 'avantizada'.
Lo primero que llama la atención de su frontal es su parrilla single frame iluminada y de mayor tamaño que la anterior. Incrustado aparece también el logo, acompañado por sus nuevas y finas firmas lumínicas digitales y, justo por debajo, unos faros matrix LED. Varios elementos novedosos que, junto con un capó más elevado que antaño, le otorgan una mayor presencia. En la parte trasera destaca su iluminación, con una banda continua que recorre todo el ancho del portón, acompañada de un paragolpes que escala varios centímetros. Entre sus tres distintos acabados (Advanced, S Line y Black Line) también sobresalen sus llantas, con varias opciones que van desde las 20 a las 23 pulgadas.
Ya en el interior, la tecnología sobresale por encima de todo. Nada más abrir la puerta del conductor, los ojos se van directamente a las pantallas que comandan el salpicadero. No solo cuenta con un cuadro digital de notable tamaño, sino que incorpora otra pantalla central OLED de 14,5". Lo más novedoso, sin embargo, se encuentra un poquito más a la derecha, en el asiento del copiloto, que durante los largos viajes podrá disfrutar de las opciones de infoentretenimiento que ofrece su pantalla de 12,3" en las que disfrutar de servicios de vídeo o música individuales.
Cinco, seis, o siete plazas, masajes...
La comodidad tampoco queda atrás, porque desde este monitor no solo se puede controlar el navegador o el climatizador, también se puede elegir entre cinco opciones de masaje, incluso modos de relajación con los que personalizar la iluminación o el ambientador. Sin embargo, echo en falta más botones físicos para controlar el climatizador, pues ahora se ajusta mediante la pantalla. A pesar de que se ha reducido mucho la presencia del negro piano, especialmente en la consola central, los acabados se quedan lejos de lo que marcaba tradicionalmente este modelo. No son malos, ni mucho menos, pero en algunas zonas predomina un plástico con apariencia de carbono.
Uno de sus grandes motivos de compra son la segunda y tercera fila. Amplias, espaciosas y con ajustes eléctricos en todas ellas. Tal y como mostró la marca, accionar la última puede tomar algo de tiempo, ya que para desplegar unas tienen que moverse otras. Sin embargo, pueden configurarse de diferente manera y a gusto del consumidor, con la posibilidad de cinco, seis o siete plazas. Lejos de lo que podría parecer, tampoco 'comen' mucho terreno a su maletero, que parte desde los 806 litros de forma 'convencional', reduciéndose hasta 722 si se ocupan todas sus butacas. Si se necesita cargar algo, abatiendo todas se pueden alcanzar los 2.075.
Sensaciones al volante del nuevo Audi Q7
Dejando a un lado los números, nos ponemos al volante para experimentar todo lo que ofrece. Lo primero que llama la atención, incluso antes de emprender la marcha, es su sistema eléctrico de apertura de puertas mediante botón. Una solución novedosa, pero que deja ciertas dudas en caso de emergencias. Nada más arrancar, resuena el 'regurgitar' de su V6 a bajas revoluciones, especialmente en tiempos donde los sistemas eléctricos acaparan cada vez más. Surcamos los verdes parajes de la sierra de Madrid y, entre sus curvas, sobresale una dirección inmediata, que 'habla' y dice mucho del terreno por el que nos movemos.
A lo largo de los tramos más ratoneros también me gusta el comportamiento de su suspensión adaptativa, con gran capacidad de filtrar las impurezas del asfalto y de 'esconder' el gran tamaño del coche, otorgando una sensación de estar al volante de un segmento menor. El modo dynamic, el más deportivo del que dispone, reduce hasta en cuatro centímetros la altura de la suspensión, endurece notablemente la dirección y le da todavía más respuesta al pedal del acelerador. Se desenvuelve sin problema entre las vías de las sinuosas calzadas del paisaje abulense, aunque en tramos especialmente sinuosos deja entrever algunos balanceos propios de tal segmento.
Lo que menos me ha gustado, sin embargo, han sido los intermitentes, acoplados en la palanca izquierda, aunque para accionarlos cuenta con una especie de botón al que hay que acostumbrarse. Tampoco son muy efectivos los ajustes del climatizador, ya que no se puede acomodar manualmente la entrada o la dirección del aire, todo debe hacerse desde la pantalla. Su precio oscila entre 95.630 y 115.760 euros.
