«Arriba tutto»: contra los tanques, una nariz de payaso
La película que hace unos meses vimos puede que no haya dejado ninguna cicatriz en nuestra memoria cinéfila. No obstante, aquellas que nos acompañaron durante nuestra infancia, da igual su calidad fílmica, son imborrables. José Mota recuerda con 13 años ver en el cine «Rocky» y salir de la sala siendo una persona distinta. «Es inaudito el poder que puede llegar a tener una cinta», expresa a través de una llamada telefónica.
Al que se erige como uno de los humoristas más aclamados dentro de nuestras fronteras le parece una declaración de intenciones que el cerebro mantenga vivo el recuerdo de esas proyecciones pasadas. Él apunta que nunca deberíamos perder la inocencia que poseíamos durante nuestros primeros años de vida. De hecho, considera que «el alma juguetona e ilusionada» que forjó en sus años mozos, y que mantiene en la actualidad, le ayudó a decantarse por la profesión que sigue ejerciendo y que le catapultó al estrellato. «Si bien de pequeño los magos me sorprendían, la verdadera magia me la transmitían cómicos como Pajares o Tip y Coll», dice.
«La comedia nos hace libres»
Él ya se consideraba a sí mismo un cineasta durante todos esos años en que su cara alumbró los televisores españoles, consiguiendo así mitigar los debates políticos que podrían concluir en un envenenamiento a través de la copa de champán de Nochebuena. Y, a pesar de esta prolífica carrera, acaba de estrenar su primera película como director y protagonista: «Arriba Tutto». «Solemos denostar la ficción que se hace en televisión, pero hay algunos productos que no le tienen nada que envidiar. La serie “Breaking bad”, para mí, vuela por encima de muchas películas», alaba él.
En esta reciente incursión audiovisual, José Mota pretende, una vez más, ensalzar el arte de la risa, capaz de «hacernos libres». Aquí presenta un cuento que alterna los roles, pues es un niño el que narra una historia a un adulto. Michi (Pablo Cabello) tiene 7 años y vive junto a su padre y su familia circense. Su padre, interpretado por Karra Elejalde, le ha enseñado a ver la vida desde un prisma más optimista y ensoñador. Ya convertido Michi en adulto (Mota), y con la Guerra Civil y la segunda contienda de telón de fondo, vivirá una aventura en la que esas enseñanzas paternales le permitirán cumplir viejas promesas y, además, salir de varios aprietos.
Las inspiraciones de José Mota son «La vida es bella», «Cinema paradiso» y «Ser o no ser», entre otras
«Esta cinta es como poner una nariz de payaso frente a un tanque, pues sabe que le va a ganar», compara su cineasta y también guionista. Esa imagen que usa de símil se parece a una de las más famosas de «La vida es bella», la obra culmen de Roberto Benigni. Si bien aclara que en ella el hilo conductor era inverso (adulto ocultando los horrores a un joven Giorgio Cantarini), sí que le sirvió de referencia. Menciona, igualmente, «El viaje a ninguna parte», «El gran dictador» y «Cinema paradiso».
Películas aparte, no faltan tampoco los guiños autóctonos: el protagonista es un trasunto de Don Quijote, paisano de Mota. «Él es el padre de todos los cómicos, el gran soñador», reconoce el artista. «La comedia no deja de ser una semblanza de la imaginación y de la utopía», prosigue sobre su veneración al hidalgo más icónico de tierras manchegas.
De ese deseo de colorear un mundo mejor está llena su ópera prima, un canto al séptimo arte, sobre todo el clásico, y a la alegría. «La comedia cose la infancia con la adultez, puesto que con el paso del tiempo nos damos cuenta de que queremos seguir viendo la vida como un juego, sin comernos la cabeza», explica el cómico. «Tutti» a jugar, pues.


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