Nube, un perro mestizo de tamaño mediano, de cabeza blanca y cuerpo atigrado, lleva la mitad de su vida en una protectora en Las Rozas (Madrid). Fue rescatado hace dos años, cuando el animal, considerado como potencialmente peligroso, fue encontrado encerrado en un piso pequeño, atado al pomo de una puerta y con un bozal de nailon roto. No tenía agua para soportar los cuarenta grados de temperatura y acababa de morder a su dueña. Hoy, sus cuidadoras lo describen como “bueno de carácter, enérgico y muy manso con las personas”. Aún así, nadie pregunta por él.
El retriever de pelo liso nació en Inglaterra durante el siglo XIX como perro de trabajo especializado en la recuperación de piezas de caza. Su nombre original fue wavy-coated retriever, en referencia al pelo ondulado de los primeros ejemplares, y durante décadas los distintos tipos de retriever se clasificaron conjuntamente.
La raza se fue formando a partir de diferentes perros de trabajo, entre ellos los antiguos perros de agua de San Juan, antepasados de los actuales labradores, además de perros de tipo setter, spaniel y otros perros empleados para la caza y el cobro de piezas. La influencia exacta de cada uno de estos grupos no está completamente documentada, pero el objetivo era reunir resistencia, olfato y facilidad para trabajar con las personas.
Hacia finales del siglo XIX comenzó a diferenciarse del resto de retrievers y adoptó su denominación actual. Su manto negro, liso y con flecos en las patas, el pecho y la cola, proporcionaba protección frente al agua fría, la vegetación densa y las condiciones meteorológicas propias de su trabajo.
Durante la primera mitad del siglo veinte perdió popularidad frente a otras razas , especialmente el labrador y el golden retriever, hasta el punto de que después de la Segunda Guerra Mundial su supervivencia llegó a ser preocupante. La cría selectiva permitió recuperar la población y mantener sus aptitudes de trabajo y su temperamento. Actualmente continúa siendo una raza poco numerosa, eclipsado por sus compañeros del grupo retriever.
“Madurez no localizada”
El estándar de la Federación Cinológica Internacional describe al retriever de pelo liso como un perro dotado de aptitudes naturales para el trabajo, de carácter optimista, amistoso, seguro de sí mismo y muy amable. El estándar estadounidense añade tres características que resumen bastante bien su fama: alegre, confiado y de buen humor.
Su carácter juvenil es precisamente uno de sus rasgos más conocidos y valorados. La raza madura lentamente y conserva durante muchos años comportamientos propios de un perro joven, desde las ganas constantes de jugar hasta cierta tendencia a meterse en pequeños líos por puro entusiasmo. De ahí procede la habitual comparación con Peter Pan en cinología, utilizada para describir a estos perros como los retrievers que nunca terminan de crecer.
También son perros muy orientados hacia las personas, con gran disposición para cooperar y un fuerte deseo de participar en lo que hace su familia, siempre que tengan suficiente actividad física y mental.
Energía y acompañamiento
Su pasado como perro de caza explica una buena parte de sus necesidades actuales. El retriever de pelo liso es una raza activa que necesita ejercicio diario y oportunidades para utilizar su capacidad de exploración, olfato y captura.
Juegos de búsqueda, actividades de olfato, deportes y ejercicios pueden proporcionar una salida adecuada a algunas de sus capacidades naturales. La combinación de actividad física y estimulación mental suele ser especialmente importante en perros criados durante generaciones para trabajar junto a las personas.
Por sus características, encaja mejor en hogares que puedan incorporar al perro a una vida activa y ofrecerle tiempo para pasear y realizar actividades compartidas. Una familia conniños y otros animales es una opción adecuada siempre que exista supervisión y que tanto el perro como los menores aprendan a relacionarse correctamente. Su buena disposición hacia las personas no elimina las necesidades propias de cualquier perro, especialmente cuando se trata de un animal grande y enérgico.
En cuanto a su mantenimiento, no requiere una rutina especialmente compleja, aunque el cepillado ayuda a mantenerlo en buenas condiciones y permite retirar pelo muerto y revisar la piel. Después de nadar o de realizar actividades en zonas con vegetación, conviene comprobar el estado del manto y de la piel. El pelo abundante de algunas zonas puede ocultar pequeñas heridas, espigas u otros elementos que hayan quedado atrapados durante el paseo. Las orejas también requieren atención dentro de las revisiones habituales, especialmente después de actividades acuáticas.
Para ampliar información, se recomienda contactar con el Club Español de Retrievers, entidad reconocida por la Real Sociedad Canina de España. Desde Animaleros, recordamos que conviene valorar la adopción de un perro que necesite un nuevo hogar.
Entre todos los animales que aparecen en las tumbas y en el arte del Antiguo Egipto, muy pocos llevan nombre propio, y casi todos los que lo llevan son perros. También hubo caballos con nombre, aunque se conservan muchos menos. De los gatos, tan ligados hoy a la imagen de Egipto, la bibliografía solo maneja […]