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"Las cadenas de distribución antes eran supergrandes; ahora superan por poco la anchura de la uña"

21 October 2026 at 19:00

Algunos conductores e incluso expertos del sector de la automoción, como el mecánico Juanjo Jiménez, consideran que los vehículos antiguos son mejores que los actuales, al menos en algunos aspectos como la durabilidad de los componentes.

Jiménez es conocido por estar en contra de muchas de las medidas que han ido introduciendo a lo largo de los años las normativas EURO, que han moldeado la industria del automóvil en Europa. En un video reciente para sus redes sociales, el mecánico se acuerda de uno de esos elementos que añora cómo eran en vehículos antiguos: las cadenas de distribución.

Diferencias entre una cadena de distribución actual y una antigua

Las dimensiones y la resistencia al paso del tiempo de los materiales son distintas. En el pasado, este componente encargado de sincronizar el cigüeñal con el árbol de levas para controlar la apertura y el cierre de las válvulas estaba hecho para aguantar toda la vida útil del vehículo. Sin embargo, la industria del automóvil ha sustituido aquellas piezas robustas por diseños más finos.

El mecánico ejemplifica en su video con la cadena de un motor Renault actual que requiere un cambio: "Fíjate en la anchura que tiene. Es prácticamente como la uña de mi dedo meñique. Antiguamente eran supergrandes, eran superanchas, eran básicamente como tres veces más anchas que esta". Como explica el propio Jiménez, las exigentes normativas medioambientales EURO impuestas para reducir emisiones contaminantes provocaron este cambio.

Para adaptarse a estas reglas, los ingenieros se plantearon una cuestión: "De toda la potencia que tiene el motor de mi coche, ¿cuántos caballos necesita para mantenerse encendido?". La solución pasó por aligerar peso y reducir la fricción interna entre las piezas. Tal como explica el especialista: "Las cadenas de distribución ya no podían ser para toda la vida. Tenían que ser más livianas para evitar rozamiento y más ligeras para aligerar peso, de tal forma que ese vehículo consuma menos para mantenerse encendido".

¿Cómo identificar que hay que cambiar la cadena de distribución del coche?

Para detectar que está desgastada y actuar a tiempo antes de sufrir una avería grave en el motor, el mecánico señala que la pieza produce un sonido inconfundible que se percibe en el momento de encender el coche: Si al arrancar el vehículo en frío se escucha un chasquido o golpeteo metálico persistente, "un ta, ta, ta, ta", es la alerta clara de que el mecanismo ha perdido su tensión adecuada. "Eso significa que la cadena se ha estirado y necesita sustitución", sentencia el mecánico.

No obstante, Jiménez también explica que, a pesar de que ya no son "eternas", los conductores tienen en su mano la posibilidad de prolongar bastante la durabilidad de esta pieza. La clave está en llevar al día el mantenimiento en tiempo y forma.

Varios barrios porteños tendrán cortes de agua o baja presión por obras de mantenimiento de AySA

21 October 2026 at 13:16

Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) reemplazó dos válvulas centenarias en conductos principales de agua potable de Villa Urquiza, una intervención que mantiene restringido el tránsito en la avenida de los Constituyentes, a la altura de La Pampa.

Las piezas originales fueron instaladas en 1917 y acumulaban más de un siglo de uso. La empresa las sustituye por válvulas mariposa, que permitirán operar y aislar tramos de la red ante tareas de mantenimiento o situaciones de emergencia.

AySA reemplazó dos válvulas instaladas en 1917 en conductos principales que abastecen al norte y oeste de la Ciudad de Buenos Aires.

La mayor parte de las obras se realizó en horario nocturno, con el objetivo de limitar el impacto sobre el abastecimiento en la zona. Según el cronograma difundido por la empresa, la intervención comenzó a las 22 de anoche y estaba prevista hasta las primeras horas de la tarde de hoy. Sin embargo, fuentes de AySA señalaron a Infobae que los trabajos podrían concluir este mediodía, momento en el cual abrirán “paulatinamente todas las válvulas que se cerraron para este operativo”.

Durante ese lapso, podrían registrarse baja presión o faltantes temporales de agua en sectores de Agronomía, Belgrano, Chacarita, Coghlan, Colegiales, Núñez, Palermo, Parque Chas, Paternal, Villa Crespo, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Ortúzar, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza. AySA indicó que quienes cuenten con tanque de reserva percibirán una afectación menor.

Para realizar el recambio, la empresa aisló el tramo afectado mediante el cierre temporal de 15 válvulas de la red.

“En esos barrios, puede que haya gente que igualmente tenga servicio, gente que tenga baja presión, y gente que directamente no tenga agua. Estas diferencias tienen que ver, por un lado, con las instalaciones internas de cada uno y, por otro, porque como la red es un conjunto de caños interconectados, les puede estar llegando agua desde otro punto fuera del caño afectado”, señalaron desde AySA a este medio.

Las dos válvulas reemplazadas están ubicadas en ambos caños que conectan la planta San Martín, en Palermo, con la estación elevadora de Villa Devoto. Para aislar ese tramo y permitir el recambio, AySA debió cerrar otras 15 válvulas de la red. Una vez finalizada la instalación de las nuevas piezas, la reapertura debe realizarse de manera individual y gradual para evitar un aumento brusco de presión que podría afectar tanto la reparación como otros segmentos de las cañerías. A medida que ese proceso avanza, la presión se recupera en forma paulatina y el servicio comienza a normalizarse en los barrios alcanzados.

La reapertura de las válvulas se realiza en forma gradual para recuperar la presión sin generar daños en las cañerías.

Las válvulas esclusas y mariposa regulan el paso del agua en las cañerías maestras. Su funcionamiento permite abrir o cerrar el suministro en sectores determinados y, de ese modo, aislar áreas para efectuar reparaciones o atender contingencias.

Con las nuevas instalaciones, la empresa podrá sectorizar la red y reducir el número de usuarios potencialmente alcanzados por futuras intervenciones. La compañía cuenta con más de 6.000 válvulas en cañerías principales de toda su área de concesión, sin incluir las que forman parte de redes de menor diámetro.

Mientras dure el operativo, la empresa recomendó realizar un uso responsable del agua potable. Durante la normalización del servicio, puede aparecer turbiedad por el arrastre de sedimentos acumulados en las cañerías.

Ante esa situación, AySA aconsejó dejar correr el agua durante unos minutos hasta que vuelva a presentar su aspecto habitual.

Los trabajos provocaron baja presión o faltantes temporales de agua en barrios del norte y oeste porteño.

La intervención también mantiene una restricción total de tránsito en la avenida de los Constituyentes, a la altura de la calle La Pampa, debido a los trabajos que se desarrollan sobre la calzada.

AySA reemplazó dos válvulas instaladas en 1917 en conductos principales que abastecen al norte y oeste de la Ciudad de Buenos Aires.

París, diciembre de 2001

21 October 2026 at 06:29
Francia tiene un Estado mucho más robusto que el argentino de principios de siglo (Foto: AP/Aurelien Morissard)

Quien vivió en Buenos Aires los días 19 y 20 de diciembre de 2001 reconoce algo familiar en las imágenes que llegan de Francia. Las cacerolas sonaron junto a los vidrios rotos y una multitud heterogénea se encontró en las plazas sin un programa común. Hubo comercios saqueados, edificios públicos atacados y un gobierno que, en pocas horas, pasó de administrar la crisis a ser su blanco.

El sábado 17 de octubre, según el Ministerio del Interior francés, unas 550.000 personas se movilizaron en cerca de 500 puntos del país. Los organizadores hablaron de más de 800.000. Al cierre de la jornada, el primer ministro Sébastien Lecornu informó más de 1.800 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos. En Marsella, un grupo de manifestantes entró a la alcaldía y destrozó su interior. En Lyon ardió la oficina de turismo y en Limoges se incendió la sede municipal. Más de 3.000 comercios sufrieron daños o saqueos. Desde el lunes rigen toques de queda en sectores de París y Lyon, y para menores en Marsella, Burdeos, Lille y Niza. Es una medida excepcional para una democracia consolidada de Europa occidental, y la protesta ya cruzó los Alpes: Italia enviará 500 soldados a Milán tras los disturbios del fin de semana.

La comparación con la Argentina de 2001 tiene límites. Francia no atraviesa un default, no tiene corralito ni una moneda propia en caída libre. Pero la analogía sirve por otra razón. Aquel diciembre nos enseñó que un estallido no expresa un solo enojo, sino muchos que coinciden en el tiempo. La consigna “piquete y cacerola, la lucha es una sola” fue más una aspiración que una descripción. El ahorrista atrapado en el corralito y el desocupado del conurbano que cortaba rutas desde mediados de los noventa compartían la calle, pero no las causas ni las soluciones. El “que se vayan todos” unificaba el rechazo, no la demanda.

En Francia ocurre algo parecido. Marchan estudiantes secundarios y universitarios, sindicatos de trabajadores públicos, agricultores, jubilados, colectivos ecologistas y los chalecos amarillos, el movimiento que en 2018 puso en jaque a Emmanuel Macron por el precio del diésel. Todos comparten un malestar, pero nadie conduce el conjunto. Por eso, si se quiere entender la crisis y no solo describirla, el primer paso es desagregar el enojo.

Primer malestar: el costo de la vida

El reclamo que dio nombre a la jornada fue contra la vie chère, la vida cara.

Combustibles más caros, pérdida de poder adquisitivo y dificultad para cubrir los gastos corrientes son la base material del descontento. La secretaria general de la CGT, Sophie Binet, advirtió que los productos cotidianos se volvieron difíciles de pagar para una parte creciente de los trabajadores.

Este malestar choca con una restricción fiscal concreta. El gobierno debe aprobar un presupuesto de ajuste para contener el déficit y una deuda que inquieta a los mercados.

El martes, el diferencial entre los bonos franceses y alemanes a diez años superó el punto y medio, y Moody’s revisa el viernes la calificación del país. Los argentinos conocemos esa trampa. El ajuste que busca calmar a los acreedores profundiza el malestar social, y el malestar en la calle vuelve a asustar a los acreedores.

Segundo malestar: los jóvenes ante la puerta cerrada del empleo

Las protestas no empezaron con los chalecos amarillos, sino en los liceos. Faltan docentes, las aulas están saturadas y los edificios se deterioran. Detrás de ese reclamo hay algo más profundo.

Lo que está en juego no es solo un servicio público desfinanciado, sino la promesa republicana de que la escuela abre las puertas del trabajo. Según el instituto de estadística francés, en el segundo trimestre de 2026 el desempleo de los jóvenes de 15 a 24 años llegó al 21,6 %. Casi uno de cada cinco jóvenes activos no tiene trabajo, una tasa que más que duplica el 8,3 % general y que subió dos puntos y medio en un año. A eso se suma que el 13,3 % de los jóvenes de entre 15 y 29 años no trabaja, no estudia ni se capacita.

La exministra de Educación Najat Vallaud-Belkacem habló de un “estado de desesperanza” en la juventud. Cuando la promesa de la escuela falla, deja de ser un camino y pasa a simbolizar una frustración.

En la Argentina de 2001, muchos jóvenes de los barrios más castigados llevaban casi una década sin conocer el empleo formal. Esa generación sin horizonte aportó buena parte de la energía de la protesta, y también de su violencia.

Tercer malestar: los migrantes en los márgenes del mercado de trabajo

Hay un tercer componente que el debate francés suele tratar mal, o solo como amenaza. Los hijos y nietos de la inmigración magrebí y subsahariana, concentrados en las banlieues, enfrentan barreras de entrada al empleo que los estudios sobre discriminación en la contratación documentan desde hace dos décadas. Las revueltas de 2005 y de 2023 tuvieron allí su epicentro.

Ese malestar no es el del agricultor que protesta por el gasoil ni el del docente que reclama presupuesto, aunque hoy compartan calendario. Mezclarlos produce dos distorsiones simétricas. Una es la de Donald Trump, quien presentó a Francia como un país saqueado por migrantes, yihadistas y comunistas, y convirtió así un problema de integración laboral en una amenaza civilizatoria. La otra es la de quienes niegan que exista un problema específico de inserción y lo disuelven en el reclamo general. Ninguna de las dos ayuda a diseñar políticas.

Cuarto malestar: las ideologías que impugnan el orden

Por último, hay grupos para los que la protesta no es un medio para obtener una política pública, sino un fin: impugnar el orden social. Los black blocs que enfrentaron a la policía en la Plaza de la República y el centenar de encapuchados que atacó la sede del canal CNews antes de que empezara la marcha responden a otra lógica. También el detenido por el incendio de la alcaldía de Limoges, vinculado a la ultraizquierda, cuyo caso investiga la subdirección antiterrorista. No reclaman: rechazan. Sería un error ignorarlos. Sería un error más grave convertirlos en la explicación de todo.

La trampa de la criminalización

Aquí ayuda la investigación académica. Oscar Berglund, de la Universidad de Bristol, estudia la protesta disruptiva desde la teoría política. En un artículo publicado en la revista Politics, muestra que la protesta disruptiva gana legitimidad cuando puede presentarse como último recurso, una vez agotados los canales institucionales, y cuando hay coherencia entre sus medios y la sociedad que dice querer construir.

Berglund llama a esto “legitimidad prefigurativa”. Las asambleas barriales argentinas de 2002, las fábricas recuperadas y los clubes de trueque fueron, en ese sentido, prefiguración: más allá de su suerte posterior, dieron a la protesta un contenido propositivo que el saqueo nunca tuvo.

La contracara también está documentada. En un estudio sobre catorce países, Berglund y Tie Franco Brotto muestran que los Estados responden cada vez más a la protesta de cuatro maneras. Sancionan leyes antiprotesta, aplican figuras penales pensadas para el crimen organizado o el terrorismo, endurecen el accionar policial y, en los casos extremos, toleran asesinatos y desapariciones. Su conclusión es incómoda: al criminalizar a los manifestantes, el Estado los despolitiza y oculta que muchos de sus reclamos son atendibles.

Francia está hoy en esa encrucijada. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, habilitó granadas aturdidoras que estaban vedadas frente a las protestas estudiantiles. Una adolescente de 17 años perdió un ojo en Mulhouse; un joven de la misma edad perdió una mano por una granada en Saint-Étienne. Macron terminó admitiendo “fallas” en el operativo, Nuñez ofreció su renuncia y la Asamblea Nacional creó una comisión investigadora. Mientras tanto, el presidente del Senado, Gérard Larcher, sugirió que podía discutirse la prohibición de La Francia Insumisa. A seis meses de una elección presidencial que encabeza Marine Le Pen en las encuestas, la tentación de reducir los cuatro malestares a un problema de orden público es enorme y electoralmente rentable.

Gobernar el malestar

La lección argentina de 2001 no es que los estallidos derriban gobiernos. Eso ocurrió, pero no fue lo decisivo. La represión del 20 de diciembre dejó más de treinta muertos y no resolvió nada. La salida llegó, con un contexto externo favorable que ayudó mucho, cuando el Estado empezó a responder a cada malestar con un instrumento propio. Para los desocupados hubo transferencias como el Plan Jefes y Jefas de Hogar. Para los ahorristas, una salida del corralito, conflictiva e imperfecta. Para quienes nunca habían tenido trabajo, la reactivación del empleo. Fue una reconstrucción lenta de capacidades estatales.

Francia tiene un Estado mucho más robusto que el argentino de entonces. Su riesgo no es el colapso institucional, sino tratar con una sola herramienta, la policial, problemas que exigen al menos cuatro respuestas distintas. El costo de vida pide política de ingresos. Los jóvenes necesitan inversión educativa y puertas de entrada al empleo. Los migrantes, un combate efectivo contra la discriminación laboral. Y quienes impugnan el orden, la ley, aplicada con proporcionalidad y sin extender la sospecha a todos los demás.

El enojo social es una señal, no un diagnóstico. Leerlo como un todo indiferenciado es la forma más rápida de equivocarse. En diciembre de 2001 lo aprendimos a un precio muy alto. Ojalá París no tenga que pagar uno parecido.

Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena

20 October 2026 at 20:36

Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena

La autora de ‘La mala costumbre’ regresa con una novela inspirada en la trágica historia de ‘las 17 rosas’, las mujeres de esta localidad sevillana que fueron vejadas y fusiladas en 1937

Andalucía, tierra de fosas comunes de mujeres: 1.500 “rosas” asesinadas por el franquismo y cinco casos simbólicos

La localidad sevillana de Guillena vivió en septiembre de 1937 escenas de pesadilla cuando 17 vecinas de entre 24 y 70 años fueron detenidas, humilladas de múltiples formas y finalmente fusiladas en el cercano municipio de Gerena. Allí permanecieron sus cuerpos hasta que el movimiento de recuperación de la memoria histórica logró devolverlos a Guillena y darles digna sepultura en el cementerio local. Noventa años después, Alana S. Portero (Madrid, 1978), que se dio a conocer con la novela La mala costumbre, recrea a estas mujeres a través de la ficción en la novela Cosamala, que acaba de ver la luz en Seix Barral.

“La madre de mi mejor amiga es de Guillena, y fue ella quien me contó la historia de las '17 rosas'”, explica la escritora mientras camina por las soleadas calles del pueblo, en lo que en pleno mes de octubre parece ser ya un verano eterno. “Me decidí a escribir sobre ellas por esa relación personal, pero también por el silencio que envolvió todo durante décadas. No quería hacer un ejercicio de novela histórica, sino explorar las posibilidades de la Historia. Seguir diciendo sus nombres y lanzando su eco al viento, mientras imagino una historia de venganza y restitución a través de la maravillosa tradición de las brujas”.  

La primera parada es en la plaza del Ayuntamiento, donde junto a descendientes de aquellas mujeres y representantes de la asociación local que logró la exhumación y el traslado de sus restos. Allí recuerdan cómo aquellas campesinas y amas de casa, madres, esposas, hijas o hermanas de milicianos y republicanos, fueron arrancadas de sus hogares, fueron detenidas en septiembre de 1937, rapadas, obligadas a tomar aceite de ricino y sometidas a humillaciones públicas por no revelar el paradero de sus parientes huidos. E inciden en que el consistorio, por el que ahora deambulan pacíficos funcionarios, “fue entonces centro de detención, lo cual resulta elocuente: la Casa del Pueblo convertida en cárcel”.

Crueldad contra las mujeres

A unas calles de allí se levanta El Palomar, un centro de día que en la novela de Portero se transforma en La Paloma, local de ocio que le sirve para “rendir homenaje a la cultura de cabaret en España, que tras la guerra hubo de transformarse en otra cosa”, y donde aparecerá un personaje inolvidable de la novela, La Tórtola, “el mariquita del pueblo para el que la República, como para todas aquellas mujeres, era mucho más acogedora que lo que vendría después”: “Su historia es también la historia de España”.  

Junto a la escritora, Blanca, la bisnieta de Manuela Méndez, una de las '17 rosas', recuerda que el movimiento de memoria histórica cristalizó en un colectivo cuando ella tenía 8 años. “Aquel crimen era algo que estaba ahí, acompañándonos hasta el punto de que lo habíamos normalizado, sin darnos cuenta de que este y otros episodios son pruebas de la crueldad del franquismo contra las mujeres. Lo que hicieron no se le hace ni a los perros”.

La escritora Alana S. Portero, que presenta su última novela 'Cosamala'.
La escritora Alana S. Portero, que presenta su última novela 'Cosamala'.

Algo debió de influir la memoria familiar, y el posterior proceso de restitución de las víctimas de aquellos turbios días, para que la joven acabara decantándose por estudiar Historia. “Ahora nos hace ilusión que se ponga en valor la figura de estas mujeres gracias a una novela”, añade. “El arte siempre deja algo abierto, siempre lanza la pregunta de qué habría pasado si las cosas hubieran podido ser diferentes”.

Lugares de recuerdo

Lucía Socam, cantautora guillenera, activista por la memoria y autora del libro Memoria de Guillena. Tierra de rosas silenciadas, recuerda camino del cementerio cómo fueron las tareas de exhumación, iniciadas en enero de 2012, y el traslado desde Gerena a Guillena, en diciembre del mismo año. “Fue muy emocionante el contraste entre el modo en que se las llevaron clandestinamente, subidas a un camión, y cómo regresaron, y cómo volvieron con una caravana interminable de coches de familiares, de amigos, de gente de asociaciones de otros pueblos enarbolando banderas republicanas, una por cada una de ellas”.

Para Alana S. Portero, “conviene reflexionar sobre qué nos pasa como pueblo cuando se nos amputa la posibilidad de despedirnos de nuestros muertos, y qué le hace a la tierra todo eso. Es algo que me obsesiona”, reconoce cuando se adentra en el pequeño camposanto de Guillena, que también sirve de escenario a uno de los episodios de la novela. Al fondo de la calle central, una pequeña capilla reconoce a las 17 rosas con sencillos azulejos que evocan sus nombres. “Aquí también se ejecutó a gente: los cementerios se convirtieron en lugares de muerte, cuando deberían ser de recuerdo. En Cosamala es el lugar en el que las almas no descansan y siguen señalando las injusticias”.

Visiblemente emocionada, Portero contempla los nombres pintados como “un símbolo de que no se pide tanto cuando se clama por enterrar a tantas víctimas del franquismo. Un azulejo y ya está. No creo que algo tan sencillo vaya a romper ningún país”, asevera. “Si no logramos que en el resto de España se resuelvan estas situaciones, va a seguir pesando esta fractura heredada de la Guerra Civil. Y hasta ahora, nuestro país no lo ha hecho bien. Hemos fracasado asquerosamente en esto”.        

La autora Alana S. Portero.
La autora Alana S. Portero.

Sin odio ni revanchismo

Los vecinos muestran de lejos curiosidad por las cámaras y los periodistas que acompañan a la escritora. No resulta difícil imaginar entre ellos a los parientes de quienes sufrieron la represión del bando vencedor, pero también debe de haber descendientes de quienes ejercieron aquella violencia. ¿Cómo han convivido todo este tiempo unos y otros? “Es importante subrayar que no hemos guardado rencor”, dice Socam, “lo que hemos querido siempre es que se nos cuente la verdad. Los más jóvenes sabíamos que habían pasado cosas terribles en la guerra, que había recuerdos del ‘abuelo que se fue y no volvió’. Pero la convivencia se ha hecho con toda la normalidad posible. Hemos alentado el conocimiento y la investigación sin odio ni revanchismo”.

Por último, ya de vuelta a Sevilla, la autora de Cosamala explica que ha debido controlar ciertos impulsos porque “la ideología no escribe buenas novelas, aunque tiene que estar presente en lo que escribes”, y recalca que se ha quedado corta en algunos pasajes: “La historia real es más terrorífica de lo que una puede imaginar. Todo lo que cuento está rebajado. Si hubiera usado el cien por cien de lo que he aprendido sobre esta historia, no me habrían creído, me hubieran dicho que hacía propaganda y caricatura de los personajes. Y eso nunca me lo hubiera perdonado. Yo he intentado tener compasión de todo el mundo. Y ser compasiva con alguien como Queipo de Llano, por ejemplo, me ha quitado el sueño”.        

Frente Amplio y Podemos, ante el reto de evitar el 'fuego amigo' para el 29N: "Este conflicto es cansino"

21 October 2026 at 04:00

Estos días continúan resonando los ecos de una semana complicada en la izquierda. El fracaso de Frente Amplio y Podemos a la hora de acordar una candidatura unitaria de cara a las elecciones del 29 de noviembre ha generado desafección entre el electorado progresista, y ambos se afanan ahora en comenzar a hablar de sus proyectos, "de la gente", y pasar página de la crisis. "Este conflicto es muy cansino", asegura una dirigente de la alianza plurinacional. "Los enemigos son el PP y Vox", aseguran, por su parte, fuentes de la formación morada. Sin embargo, los representantes de ambas partes no ocultan aún las asperezas que la semana pasada generaron unas tóxicas e infructuosas negociaciones.

Desde que el viernes cerrase el plazo de registro de las coaliciones electorales, Frente Amplio y Podemos han estado culpándose mutuamente de no llegar a ningún tipo de acuerdo. Si la secretaria general de los morados, Ione Belarra, reprochaba a la alianza haber "bloqueado" directamente los pactos, la líder de esta, Ada Colau, afirmaba públicamente que "si alguien no se quiere sentar en la mesa, no se le puede obligar", en referencia a la formación.

Este martes, la propia Belarra mantenía e incluso subía el tono. Hablaba directamente de "diferencias programáticas" entre Podemos y Frente Amplio que han sido "evidentes" en los últimos tres años. "No hay más que ver la diferencia entre la primera legislatura [en la que estaba Podemos] y la segunda [en la que estaba Sumar]. Nos decían que hacíamos demasiado ruido, que poníamos siempre en riesgo el Gobierno, pero con Podemos las cosas salían. En esta legislatura hemos visto una fuerza plegada al PSOE, a lo que mandaba el PSOE", afirmaba de manera contundente la secretaria general del partido.

La dirigente de la formación incluso ha llegado a plantear los próximos comicios como un plebiscito en el que la ciudadanía descubrirá "si queda una izquierda autónoma" de los socialistas. "De eso también van estas elecciones", ha lanzado Belarra, antes de defender que "la evidente cacería" a la que, dice, se ha "sometido" en los últimos días al candidato de ERC, Gabriel Rufián, y la candidata de Podemos, Irene Montero, "tiene que ver con que en este país existe un bloque de la progresía que no acepta que haya otra izquierda que vaya más allá de los límites el PSOE".

Fuentes del partido reconocen el tono duro que emplean sus dirigentes contra Frente Amplio, aunque lo circunscriben únicamente a la imposibilidad de que haya habido un acuerdo para alcanzar una candidatura de unidad a las elecciones. La campaña, que dará comienzo en algo más de tres semanas, es otro asunto. Para entonces, aseveran estas fuentes, el foco estará ya puesto en "ir con todo a por la derecha y la ultraderecha".

Es indudable, en cualquier caso, que la número 1 de Podemos por Madrid, Irene Montero, y el número 1 de Frente Amplio por la misma circunscripción, Emilio Delgado, van a ser rivales de facto en una plaza en la que las formaciones deben obtener como mínimo un 3% de los votos para obtener representación y que los electores de izquierdas se verán obligados a elegir entre uno u otro, algo que tampoco obvia ninguna de las partes. Delgado, además, aunque representa a Frente Amplio, también lo hace a su formación, Más Madrid, que es la fuerza de izquierdas referencia en la Comunidad por mucho que el voto en España sea dual.

"Es un insulto"

Aunque en las últimas horas ha mostrado más una actitud defensiva que ofensiva, Frente Amplio tampoco se amilana ante las palabras de Podemos. Sin ir más lejos, este martes, la número 2 por Madrid de la alianza, Tesh Sidi, consideró un "insulto" las críticas de Ione Belarra. "Tanto Unidas Podemos como Sumar, en coalición de gobierno, hemos estado con el PSOE. Sabemos que estar en la institución es incómodo. Sabemos que batallar medidas con el PSOE, que arrebatarle medidas es muy complicado y creo que ella, por su experiencia como ministra, sabe muy bien que es muy difícil", aseveró.

Sidi también recriminaba a la líder de Podemos las supuestas "diferencias programáticas" que dice que existen con Frente Amplio. "Que me diga la señora Belarra qué tenemos diferente: los dos hemos estado contra el genocidio en Gaza, a favor de la regularización extraordinaria, hemos votado a favor de la prórroga alquileres, de la revalorización pensiones... Que nos lo diga", retó la diputada de Más Madrid, antes de señalar que es momento de olvidar la crisis de la semana pasada y de que todos vayan "a una" por "responsabilidad con la gente".

En este mismo sentido se manifiestan en Frente Amplio, donde califican de "cansino" el conflicto que se ha desatado y esperan que en los próximos días vaya distendiéndose la relación con Podemos para no desviar el tiro en una campaña que, dicen, tiene como objetivo revertir un escenario que apunta a la instauración de una clara una mayoría conservadora.

Nueva vida para la fábrica de Ford en Almussafes: de la planta de baterías al nuevo acuerdo o alianza con Geely

21 October 2026 at 04:00

Quién te ha visto y quién te ve, podrían pensar muchos de la nueva realidad que vive la planta de Ford en Almussafes (Valencia). Y no es para menos. En apenas tres meses, sus trabajadores han pasado de una gran incertidumbre por una producción casi residual a un futuro prometedor. Desde que el 22 de julio se conociera que Geely compraba el 34% de la planta por 211 millones de euros, su fabricación apunta a máximos, sus trabajadores han firmado un nuevo acuerdo laboral y la marca ha anunciado que en las instalaciones también va a levantar una nueva planta de ensamblaje de baterías.

Lejos quedan ya los tiempos de zozobra e incertidumbre a los que tuvieron que sobreponerse tras 'sobrevivir' a tres ERTES y a un Mecanismo Red que mantenían a la planta agonizando y con sus líneas de producción a medio gas. Desde la confirmación de esta nueva joint venture, que surgió como un oasis en el desierto, todo han sido buenas noticias. La última se conoció este mismo martes, cuando Ford hizo público que construirá una nueva planta para el ensamblaje de pilas que se montarán en algunos de los cinco nuevos modelos que fabricará a partir de 2028.

Hasta el momento se desconoce cuál será el impacto laboral, pues no será hasta el segundo trimestre de 2027 cuando se sepa cuántos trabajadores podrían incorporarse a las instalaciones, tal y como ha indicado UGT tras una reunión de la comisión del Observatorio por la Electrificación. La marca, sin embargo, no se va a quedar de brazos cruzados hasta entonces, pues en los próximos meses va a acometer la rehabilitación de los vestuarios de la planta de motores, la reforma de la cantina, o la renovación de taquillas de algunos vestuarios.

Nuevo acuerdo laboral

La llave para alcanzar la paz entre los empleados llegó poco antes, el pasado 6 de octubre. Una fecha que será recordada por muchos después de que el comité de empresa diera luz verde al acuerdo laboral, alcanzando así las condiciones deseadas hasta 2030. El documento, con la estampa de ambas partes, sentaba las bases para la negociación del XIX convenio colectivo, y permitirá a los trabajadores disfrutar de "aumentos salariales considerables, por encima del IPC" y que a partir de 2029 se consolidará en las tablas salariales, tal y como apuntó entonces el sindicato mayoritario.

No serán las únicas mejoras. Los empleados podrán acogerse a un documento que también establece una "cláusula de revisión retroactiva a 1 de enero para cada uno de los años de vigencia del Acuerdo 2030". No solo eso, sino que para 2027 contempla un incremento del IPC real más un 1,5%, con un tope máximo del 5%, mientras que para el periodo 2028-2030 pactaron una subida del IPC más un 1%, con el mismo tope.

Una 'joint venture' salvadora

La gran novedad que ha hecho posible todos estos acontecimientos es, sin duda, la noticia de la década para la planta. La alianza con la firma asiática dibujó una sonrisa en la cara de sus 4.296 empleados, que volverán a ocupar sus puestos de forma regular. Y lo harán para dar un salto exponencial, porque sus líneas pasarán de producir un solo modelo a fabricar cinco: el ya anunciado Ford Bronco para 2028, un nuevo crossover multienergía (a finales de 2028) de la firma estadounidense, así como otros dos SUV 100% eléctricos que Geely incorporará a su catálogo (además del Kuga), el primero de ellos desde 2029.

El salto en la capacidad productiva de la planta será sustancial, pasando de 90.000 unidades en 2025 a alcanzar su capacidad máxima, cifrada en 400.000. Sin embargo, la instalación tiene potencial para desarrollar hasta medio millón de vehículos anualmente, tal y como remarcaron entonces los dirigentes de ambas compañías. "Estamos muy contentos con esta alianza porque se trata de crear una comunidad en Valencia, un emblema. Queremos que la planta llegue a su capacidad máxima", defendió el mandatario de la firma del óvalo azul.

Los dirigentes de ambas firmas también aclararon que los 4.296 trabajadores que acuden a diario a las líneas también pasarán a formar parte de esta nueva empresa conjunta. Pero no serán los únicos, porque este incremento en la actividad supondrá la necesidad de contratar a más trabajadores, algo que ya ha quedado patente con la nueva planta de baterías y, ante el runrún por el aterrizaje de empresas del gigante asiático, las dos entidades también descartaron por completo "traer mano de obra china", ha aclarado también el directivo del fabricante asiático.

A pesar de las buenas noticias de los últimos tiempos, la carga de trabajo para los empleados comenzará a aumentar a partir de 2028, cuando eche a rodar la asociación con la firma china. Hasta entonces, la planta podría atravesar un posible excedente de mano de obra, tal y como apuntó recientemente UGT en un comunicado. "Solicitamos más carga de trabajo ante un excedente de personal en los próximos meses", que cifraron entre 200 y 300 trabajadores.

El nuevo radar de la autovía A-12 ya multa a los conductores que exceden los 80 kilómetros / hora

21 October 2026 at 04:00

El Gobierno de Navarra ha informado de la puesta en funcionamiento del nuevo radar de la A-12 colocado en uno de los principales accesos a Pamplona, en la localidad de Zizur Mayor. El cinemómetro fijo ubicado en el punto kilométrico 5,948 en dirección Pamplona sanciona desde este lunes 19 de octubre a los conductores que circulan a más de 80 km/h en este segmento de la autovía.

El dispositivo fue colocado en verano y se viralizó rápidamente en las redes sociales durante su fase de pruebas por "disparar" con el flash a multitud de conductores excediendo la velocidad; sin embargo, todavía no multaba. El objetivo de este radar ya en marcha, señalan desde la Diputación Foral, es "reducir la siniestralidad vial, prevenir accidentes y mejorar la seguridad de este punto de la vía".

¿Por qué se coloca el nuevo radar de Zizur Mayor?

Según explicó Jon Gondán, alcalde de Zizur Mayor, el tramo cuenta con limitaciones de 80 e incluso algunas de 60 km/h, que no estaban siendo respetadas de forma sistemática por los conductores que acceden desde Tierra Estella.

El factor determinante que aceleró la implantación de este cinemómetro fue un grave accidente ocurrido en noviembre de 2025, en el que se vieron implicados varios vehículos y falleció una persona.

Señales de aviso previo y cambios en los límites de velocidad

Para la activación definitiva del radar, un modelo de punto fijo con número de serie 73105 ubicado en la cabina TRA-C-0, Tráfico Navarra y la Dirección General de Obras Públicas e Infraestructuras, en colaboración con la Policía Foral y la Guardia Civil, han acondicionado la vía colocando señales de aviso previo de radar tanto en el tronco principal de la A-12 como en sus ramales de incorporación.

Asimismo, las autoridades han modificado la ubicación de los carteles de velocidad para que los conductores cuenten con un margen de reacción mayor. La señal de 80 km/h se ha colocado más cerca de la salida del túnel de El Perdón y el cartel de 100 km/h previo también ha sido reubicado para mantener la distancia reglamentaria de separación a un tramo controlado. De igual forma, se ha instalado una nueva señal de 80 km/h acompañada de avisos informativos sobre el cinemómetro en uno de los ramales de incorporación.

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