❌

Reading view

Meloni aplica su máxima de ley y orden en una prueba de fuego para la derecha ante el desafío de los violentos

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en la Cámara de Diputados, en Roma.

La ola de violencia en las calles asociada a movimientos de protesta también llegó a Italia el fin de semana pasado. Milán, la capital financiera de Italia, vivió saqueos indiscriminados a manos de jóvenes de la periferia y simples delincuentes. Como en varias ciudades de Francia, la protesta por la carestía de la vida se transformó en una revuelta callejera. Giorgia Meloni ha contestado con ley y orden al desafío al aprobar un decreto exprés que supone de facto una reforma del Código Penal. La primera ministra italiana, del partido ultraconservador Fratelli d'Italia, verá este sábado, cuando hay convocadas más manifestaciones si su fórmula tiene efecto.

El decreto ley del Gobierno que encabeza Meloni entra en vigor inmediatamente, pero debe convertirse en ley dentro del plazo constitucional de 60 días, con posibilidad de modificaciones durante su tramitación parlamentaria. Meloni ha pisado el acelerador, dado que el sábado hay previstas protestas. En Francia, salvo la aplicación de los toques de queda, van mucho más lento. Y también hay anunciadas marchas.

A la vez, los camioneros también se están manifestando en el sur de Italia desde el viernes para protestar contra los elevados precios de los combustibles. El Gobierno les ha prometido 1.000 millones de euros en ayudas para van a mantener sus acciones hasta el martes 27, cuando vuelven a reunirse con las autoridades. ¿Va a actuar Meloni con la misma contundencia contra ellos, cuando son un sector que suele votar por su partido?

Menores culpables y multas a los padres

La medida implica un refuerzo de la seguridad de Milán, donde van a desplegarse 500 soldados más de los destinados a puntos calientes. No tendrán competencias policiales, como pretendía Meloni por haberlo rechazado el presidente Mattarella. También introduce el decreto una presunción de capacidad de culpabilidad para los menores de esa edad, salvo que se demuestre lo contrario. El Gobierno ya había aprobado una norma sobre la capacidad de los menores de 14 a 17 años para comprender sus actos, pero estaba pendiente de tramitación parlamentaria. Y responsabiliza financieramente a quien cause daños, y en caso de ser menor, a sus progenitores.

Manifestare è un diritto, devastare le nostre città no. Ecco le misure che abbiamo approvato per contrastare la violenza e tutelare la sicurezza dei cittadini. pic.twitter.com/kqk51X8YZa

— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) October 20, 2026

"Me parece que las multas a los padres puede ser lo más efectivo. No sé si será efectivo enviar los soldados a Milán porque los saqueos pueden darse en otra ciudad. Sin embargo, es cierto que fue una cuestión muy grave de orden público y no podía quedarse sin hacer nada porque lo que pasó es gravísimo, aunque no llegó al nivel de lo que vimos en Francia. La impunidad no puede ser el mensaje", afirma el italiano Matteo Re, profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Aún así Matteo Re considera muy complicado controlar a estos violentos, ya que las imágenes de fuerzas del orden actuando violentamente contra jóvenes sería contraproducente.

Movimiento 17 de octubre

En las redes sociales se propagaron mensajes que incitaban a saquear los comercios y a recurrir a la violencia, incluso contra sedes universitarias como la Bocconi. En un comunicado en Telegram, el autodenominado Movimiento 17 de octubre se describe a sí mismo como "un movimiento no estructurado que busca concienciar políticamente a los jóvenes italianos que, por lo general, se sienten ajenos al proceso electoral". Acusa al Gobierno de Meloni de reprimir la disidencia y de responder al descontento juvenil con porras y decretos.

"Nadie nos representa. Nos representamos a nosotros mismos. Antes de decidir qué exigir, queremos entender juntos por qué nos lo han quitado todo, quién nos lo ha quitado y cómo podemos recuperarlo", añadía el texto.

Tanto estas protestas juveniles como las que promueven los camioneros reflejan un profundo malestar motivado por la carestía de la vida y la falta de oportunidades para los jóvenes. El Gobierno italiano, formado por tres fuerzas conservadoras, quiere dar relevancia al problema que plantea la inmigración, ya que sufren más aún las carencias del sistema. Hay un componente, pero no se queda ahí.

Problema generacional

El alcalde de Milán, de centroizquierda, ha respaldado las medidas del Gobierno como forma de solucionar el problema de orden público. "Quiero decir sin ambigüedades que, en esta fase crítica, lo primero es el control y represión de estos fenómenos. No quiero que mis palabras se malinterpreten: No estoy en absoluto en contra de que lleguen 500 militares", dijo a los medios tras participar en un encuentro sobre orden público en la delegación del Gobierno, según informa la agencia Efe. Sin embargo, Giuseppe Sala, añadió que había que "abordar un problema generacional evidente".

El alcalde ha reconocido que el sábado será una jornada complicada para Milán. Los alborotadores pueden sentirse tentados de desafiar al gobierno y poner a prueba las medidas que acaba de aprobar. O bien trasladar su movilización a otras ciudades, o posponerla. Meloni, en todo caso, se juega mucho. Ha de demostrar que su forma de encarar un problema de orden público es eficaz.

  •  

Quiénes atizan la violencia que amenaza a la democracia en Europa

Un grupo de vándalos, en su mayoría encapuchados, hace señas en las protestas violentas en París.

"Colère et honte", reza el titular de Le Figaro tras el fin de semana más violento en Francia en décadas. La ira de los que ya no se sienten representados por el Parlamento y solo ven la protesta en la calle como vía para expresar su malestar. La vergüenza de quienes hacen balance de los daños y aún dan gracias por que no hubo víctimas. La oleada de manifestaciones ha recorrido este fin de semana varios países de Europa: desde Francia a Bélgica, Italia, y también Albania. En Portugal y España también hay plantes para denunciar la imposibilidad de acceso a la vivienda. Este sombrío panorama lo aprovechan grupos como Black Block, la ultraizquierda más radical, y los delincuentes, algunos vinculados a las mafias de la droga y otros a la marginalidad. Mientras tanto, se frotan las manos Donald Trump y Vladimir Putin.

En Francia, el presidente Macron ha salido este lunes de viaje a los países del Golfo, a pesar de caos que se vivió el fin de semana. Dio su mensaje a la nación el domingo por la noche y luego rechazó la dimisión del ministro del Interior, Laurent Núñez, a quien reprocha no haber previsto el alcance de las movilizaciones, ni la infiltración de elementos peligrosos. En su alocución, Macron acusó a grupúsculos de ultraizquierda de los disturbios violentos, que se saldaron con más de 2.300 detenidos y casi mil gendarmes y policías heridos.

Tras una reunión con el gabinete este lunes, el primer ministro, Sébastian Lecornu, anunció que se aplicarían toques de queda "parciales y localizados". Se han implantado en París, Marsella, Lyon... Son las primeras medidas junto con el refuerzo de la seguridad con vistas a las protestas convocadas para el próximo sábado 24 de octubre.

De la protesta pacífica al vandalismo

Para evitar que se repita lo sucedido el pasado sábado las autoridades francesas han de repasar a fondo qué pasó en esa jornada aciaga. Durante gran parte del día estudiantes, sindicalistas, agricultores, a los que se unieron los chalecos amarillos, se manifestaron pacíficamente. A medida que avanzó la tarde pasaron a primer plano los llamados Black Bloc, es decir, anarquistas y simpatizantes de la izquierda radical. Enmascarados y vestidos de negro, no llevaban pancartas ni planteaban reivindicaciones. Se movían en pequeños grupos, coordinando a la perfección sus acciones a través de las redes sociales. Esa es una clave a la que tendrán que estar más atentos. El objetivo: llegar a los centros de las ciudades y atacar los símbolos del poder.

En París, cuando no se topaban con unidades policiales bien equipadas en la Avenue de l’Opéra, intentaban asaltar la zona de la Asamblea Nacional, más al sur. O los alrededores del Panteón, al otro lado del Sena. Las fachadas de los hermosos edificios haussmanianos quedaron cubiertas de señales de su presencia. Por un lado, la "A" dentro de un círculo, símbolo de los anarquistas. Por otro, el acrónimo ACAB (Alle Cops Are Bastards, todos los polis son unos cabrones). También usan los números que corresponden a esas letras en el alfabeto: 1-3-1-2.

Los agentes perdieron rápidamente la orientación. No podían estar en todas partes. Unos días antes, debido a que uno de los manifestantes había resultado herido, se les había prohibido el uso de granadas de aturdimiento. No tenían suficiente munición. En general, eran muy pocos. Los alcaldes se han quejado por no contar con suficientes efectivos.

Al caer la noche los Black Bloc ya no estaban solos. Grupos de simples delincuentes observaban cómo se desarrollaban los acontecimientos. Y cuando comprobaban que la policía había perdido el control de alguna calle o barrio, comenzaba el saqueo descarado. Así, ese fin de semana, miles de tiendas y restaurantes fueron víctimas de los ladrones, a menudo todo el patrimonio de una vida de pequeños empresarios. Unos 2.000 comercios en todo el país. Los daños se elevan a cientos de millones de euros. Pero para los ladrones, el botín más valioso eran las tiendas de joyería cara, perfumes de lujo, equipamiento deportivo profesional y teléfonos móviles. Todo aquello que es fácil de vender y por lo que se puede obtener mucho dinero. Este lunes ya aparecían muchos de estos objetos anunciados en diversas plataformas.

Influencers y blogueros apoyados desde el exterior

Fédéric Martel en Radio France también apuntaba que, "según fuentes policiales y de inteligencia territorial, la movilización de los alborotadores también ha sido provocada, acentuada, acelerada o instrumentalizada por influencers y blogueros apoyados o impulsados por potencias extranjeras como Irán, Argelia y Rusia".

En ese sentido, llama la atención con qué atención siguieron en el Kremlin las protestas en Francia. Rybar, una plataforma de propaganda rusa, divulgó un mapa de Europa en el que analizaba la "estación caliente", marcada por diferentes crisis nacionales. Este escenario de caos en Europa le interesa al Kremlin. También Trump apuntó que en el caso francés todo tiene que ver con la inmigración.

Otros recuerdan que solo el papel de la mafia de la DZ puede explicar el carácter increíblemente organizado y extremadamente violento de las manifestaciones. Lo que más desconcierta es cómo el Estado francés fue incapaz de reaccionar porque nadie predijo el asalto.

Italia, esquema similar

El mismo esquema se repitió en la marcha del sábado en Milán, convocada para protestar contra el aumento del coste de la vida. Comenzó de forma pacífica, pero terminó con alborotadores enmascarados lanzando piedras, adoquines y otros objetos contra la policía antidisturbios e incendiando barricadas construidas con mesas de bar. La policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

En línea con Macron, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, dijo que, si bien manifestarse es un derecho, "incendiar nuestras ciudades no lo es". En una publicación en las redes sociales, señaló que los "vándalos" habían aprovechado las protestas "para sembrar el caos, atacar a los responsables de garantizar la seguridad y tomar como rehenes a ciudades enteras". El Ministerio del Interior ha decidido enviar a 500 soldados a Milán para vigilar las calles en los próximos días.

Albania, contra el primer ministro

En Albania, el malestar con el gobierno cristalizó en mayo por el permiso dado al yerno de Trump, Jared Kushner, para construir un proyecto turístico de lujo en un humedal protegido. Es la revolución de los flamencos.

Pero en las última semanas son los estudiantes los que han salido a las calles por el costo de los estudios y el deterioro de los centros escolares, a la vez que denuncian la corrupción del gobierno de Edi Rama. Ahora no se conforman con menos que la dimisión de Rama. Han pasado de manifestarse pacíficamente a quemar edificios gubernamentales. El domingo provocaron un incendio en el Tribunal Supremo.

Cultura del motín

¿Cómo se explica esta violencia desaforada? El politólogo Jérôme Fourquet explica en Le Parisien que se ha instalado "una cultura del motín" en el país. Diferencia dos tipos de alborotadores: los cuasi profesionales, militantes de la ultraizquierda a menudo procedentes del movimiento Black Bloc; y los vándalos, mucho más numerosos, que asisten porque ven la oportunidad de sembrar el caos.

"La calle se convierte en un gigantesco desahogo pulsional, donde la rabia se expresa, pero de manera festiva y lúdica. Para los participantes, estos motines tienen un carácter placentero y totalmente transgresor, ilustrado por la expresión muy común: ¡Vamos a joderlo todo! Se viene a buscar la adrenalina, la gran emoción y la manifestación de su omnipotencia, todo ello por un riesgo mínimo. Porque hay pocas probabilidades de ser detenido y aún menos de recibir una condena severa después. [...] Es un verdadero tema de civilización y es vertiginoso".

La rabia es el elemento que tienen en común. Y el hartazgo con una clase política con la que no se sienten representados, salvo excepciones. La Francia Insumisa de Mélenchon en Francia intenta instrumentalizar esta contestación, aunque en última instancia tendría que justificar la violencia y eso es un bumerán para cualquiera que quiera llegar al poder. La pregunta es si realmente quiere Mélenchon, o su razón de ser es la revolución por la revolución.


  •  

Invierno decisivo y sangriento en Ucrania

Un hombre sostiene una bandera en los restos de un edificio residencial donde ha caído un misil ruso en Kiev.

"Estamos ante la confrontación del bien y del mal. Cualquiera que responsabilice a Ucrania da un regalo al agresor, a Putin. Aquí en Polonia tenemos muy presente la Segunda Guerra Mundial. Los nazis querían convencer al mundo de que era Polonia la culpable. Ahora pasa lo mismo con Ucrania". En el Warsaw Security Forum, esta semana, Donald Tusk, primer ministro polaco, se dirigía, sin nombrarlo, a Donald Trump, quien ahora quiere impedir que Ucrania juegue sus cartas al limitar su acceso a Starshield/Starlink. Su desesperación por los previsibles malos resultados en las elecciones de mitad de mandato le han llevado de nuevo en confiar en Vladimir Putin. El presidente ucraniano se siente traicionado, en vísperas de un invierno decisivo y probablemente sangriento.

El plan de Rusia está claro: ataca las infraestructuras energéticas para dejar a Ucrania a oscuras. Para conseguirlo, Putin ha ofrecido el pacto del diésel a Trump, y el presidente de Estados Unidos, atrapado en las consecuencias de su intervención en Irán, ha querido creer que así bajarán los precios. Por eso presiona a Zelenski para que deje de atacar las refinerías rusas, algo que hace mucho daño al Kremlin. Y también exige al presidente ucraniano que celebre elecciones. En plena guerra. Sin embargo, le parece normal que Putin lleve 26 años en el poder y gane elección tras elección sin permitir que concurran los opositores.

El último gesto de Trump hacia Putin ha sido suspender temporalmente la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia, mediante una orden ejecutiva, según informa la agencia Efe. Había sido aprobada por el Congreso y Trump la habái firmado. Ha argumentado que lo hace en defensa del interés nacional. La decisión afecta a una ley bautizada con el nombre del fallecido senador republicano Lindsey Graham, gran defensor de la causa ucraniana, que buscaba limitar el flujo de recursos financieros que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania. Otra señal más de que Trump está obrando al servicio de Putin. En el Kremlin brindan con vodka.

Escalada por tierra, mar y aire

"Afrontamos uno de los más difíciles inviernos", reconoce Andryi Sybiha, ministro ucraniano de Exteriores, en Varsovia. Y expone la lista de todo lo que necesitan los ucranianos para superarlo. "Necesitamos transformadores, generadores y toda clase de apoyo para superar el invierno. Desafortunadamente esperamos una escalada por tierra, mar y aire. Nuestra prioridad son los sistemas de defensa aérea, por supuesto, interceptores. También cualquier tipo de munición, por ejemplo, de 20 mm, que usan los F-16, muy eficaces contra los nuevos drones rusos". 

A estas carencias se suma la dependencia de Ucrania y Europa de la tecnología estadounidense en materia de comunicaciones por satélite y sistemas de alerta de misiles. La limitación de Starshield, la versión militar de Starlink, desde el miércoles por la mañana hasta el viernes, ha hecho temer lo peor a los ucranianos. Sin esa guía, sus ciudades son más vulnerables a los misiles rusos, y la mayoría de los drones ucranianos quedan inoperativos. Esa decisión solo llevaría a que muchos más ucranianos murieran. Ya estamos viendo ataques con decenas de muertos en las ciudades.

Elon Musk, dueño del sistema de comunicaciones, apuntó a que había sido el Pentágono, que controla Starshield, quien había limitado el acceso. Señaló a Trump en última instancia. Una exclusiva de The Telegraph ha desvelado que la idea fue de Musk, quien no oculta sus simpatías por la extrema derecha global, aliada del Kremlin.

El almirante Giuseppe Calvo Dragone, jefe del Comité Militar de la OTAN, coincide con que estamos ante un momento decisivo. Acaba de estar en Kiev en la primera visita del comité militar aliado desde 2018. "El invierno que viene es un factor clave. Trataremos de aportar el máximo de interceptores y sistemas de defensa aérea. Nunca serán suficientes. Si podemos ayudarles a superar el cuarto invierno, en 2027 se marcará una diferencia. Estos cuatro meses serán cruciales".

Ucrania necesita el apoyo de la OTAN, la ayuda financiera de los Veintisiete, y la presión del Congreso de Estados Unidos, donde hay muchos republicanos proucranianos, para impedir que Rusia provoque una sangría estos meses venideros. Muchos en Ucrania están cansados de tanta sinrazón. Les hierve la sangre cuando escuchan cómo Trump no utiliza su poder en favor de la víctima sino del agresor.

Meloni, entre los aliados más fieles a Kiev

Al menos pueden contar con algunos buenos aliados entre los líderes europeos. Donald Tusk aseguró que iba al Consejo Europeo a pedir más sanciones. Su ministro de Exteriores, Radosław Sikorski, añadió que los europeos no iban a aceptar que los activos rusos estuvieran en un fondo controlado por Washington. "Por encima de nuestros cadáveres", afirmó Sikorski.

También ha sido muy contundente esta semana la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. A diferencia de otros líderes ultraconservadores europeos, Meloni es muy firme contra Putin. Y no tiene reparos en leerle la cartilla a Trump, a quien le ha dicho claramente que su pacto del diésel es, cuando menos, arriesgado. Supone, a su juicio, "una legitimación para Moscú mientras sus bombas siguen cayendo sobre las ciudades ucranianas, nuevos ingresos con los que financiar la guerra, un debilitamiento implícito de las sanciones. Todos son elementos que contradicen lo que hasta ahora han hecho los Estados occidentales, incluidos los Estados Unidos, para presionar a Putin a que se siente a la mesa de negociaciones". Y sigue: "El apoyo a Ucrania no es la alternativa a la paz: es lo que la hace posible. Porque si el agresor puede aspirar a la rendición de su adversario, ¿para qué necesita negociar?" A los filorrusos, les advirtió: "Yo no echo de menos los tanques rusos en Praga".

Sin embargo, los malos augurios también se ciernen sobre el escenario político que nos espera en 2027. Marine Le Pen, favorita en la contienda por la Presidencia de Francia, ha dicho que suprimiría la ayuda a Ucrania en seis meses si llega al Elíseo. Sostiene que la situación financiera de Francia no permite mantenerla. Ignora, o no quiere saber, que si pierde Ucrania, Europa va a tener que gastar mucho más en defenderse de Rusia.

La líder de Alternativa para Alemania, Alice Weidel, oculta su cercanía al Kremlin bajo el paraguas de la equidistancia: ninguno hace nada por la paz. AfD encabeza los sondeos, si bien no habría elecciones federales en Alemania hasta 2029.

Zelenski ante los Veintisiete y con Burnham

Esta semana Zelenski ha tenido una intensa agenda diplomática, con viaje a Londres y a Bruselas, donde ha asistido al Consejo Europeo. Tenía que insistir ante los europeos de la necesidad de mantener las sanciones. También les ha recordado que los ucranianos necesitan más ayuda financiera.

La Comisión Europea va a estudiar cómo facilitarles unos 70.000 millones de euros antes de fin de noviembre. Si hubiera voluntad y coraje político, los Veintisiete tendrían que recurrir a los 210.000 millones de euros en activos congelados rusos. Bélgica, el país donde se encuentran, es el que más se opone por las consecuencias jurídicas posteriores. Cuando hay niños muriendo bajo las bombas rusas, estar dándole vueltas a qué hará Rusia si se utilizan esos activos demuestra que a Europa le faltan agallas.

En Bruselas Zelenski ha escuchado buenas palabras. "No estáis solos", le decía Tusk. Zelenski les ha recordado: "Si Putin gana, todo lo que os mantiene unidos y permite a vuestros pueblos vivir en paz, desaparecerá". A sus interlocutores les ha explicado cómo el invierno ya ha llegado a Ucrania, donde los problemas de suministro de gas, agua y electricidad son cada vez mayores. Mientras Zelenski mantenía reuniones con los líderes europeos, el Kremlin lanzaba otro ataque con drones contra la infraestructura energética ucraniana en la ciudad de Lutsk.

Inseguridad entre los que volvieron

El riesgo ahora es que muchos de los ucranianos que regresaron a sus hogares tras huir de la guerra tengan que volver a desplazarse. Cada vez más viviendas sufren daños y quedan inhabitables. Los cortes de luz y gas son frecuentes, y el coste altísimo.

"Para millones de ucranianos, el reto ya no es simplemente si pueden volver a casa. Se trata de si pueden permanecer allí de forma segura y, en estos momentos, las condiciones lo están dificultando", ha declarado Arthur Erken, director regional de la Organización Internacional para la Migración (OIM) para Europa y Asia Central.

Según los últimos datos de la OIM, la intención de marcharse de nuevo es mayor entre quienes han regresado en los últimos tres meses. Las necesidades de alojamiento son considerables. Se estima que 1,45 millones de repatriados viven actualmente en distritos de primera línea, incluidos 565.000 solo en la región de Járkov.

Quienes se fueron a países vecinos, como Polonia, ven cada vez más difícil regresar. Ahora escuchan también en ciudades como Varsovia las sirenas, pero son medidas preventivas. Nada que ver con lo que sufren sus parientes en Kiev, donde ese sonido significa bombardeo.

A los que teorizan sobre lo que significa vivir en un país libre, el ministro Sybiha les dice contundente: "La idea de libertad se está defendiéndose en las trincheras de Ucrania ahora mismo. Nosotros estamos pagando el precio. Es en Ucrania donde se está defendiendo el liberalismo frente a la tiranía. El futuro de Europa y de la arquitectura de seguridad se decide en Ucrania ahora". 

  •  

Qué es Starshield, la versión militar de Starlink, y qué consecuencias tiene para Ucrania que Trump lo limite

Equipos de emergencia ucranianos prestan asistencia traes el impacto de un misil en un edificio residencial en Kiev.

Desde las primeras horas del miércoles, el Ejército ucraniano ha observado restricciones a la hora de usar Starshield, la versión militar de Starlink, clave para interceptar los ataques con misiles y drones de Rusia. Los diplomáticos ucranianos en Washington se movieron a toda velocidad para activar a los congresistas más afines a la causa de Kiev. No sabían a qué obedecía la limitación, pero se temían lo peor. Donald Trump había dado un paso más en su pacto con Putin, quien le ofreció suministrarle diésel a cambio de una mayor presión a Ucrania. Trump necesita desesperadamente que baje el precio del galón, pero así no lo va a conseguir.

El anuncio sorprendió al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en Londres, donde se encontró con el primer ministro, Andy Burnham, firme defensor de la causa ucraniana. Zelenski, en una muestra de desesperación, acusó de traición a Trump. El presidente de Estados Unidos ha arremetido contra Zelenski en Truth Social este jueves, poco después de despertarse. En resumidas cuentas, le llama desagradecido, y le echa en cara la ayuda prestada por EEUU a Ucrania, aunque baila todas las cifras. Trump dice que EEUU ha aportado 350.000 millones de dólares, y han sido 132.000, la mayor parte en armas y préstamos. La UE ha dado más del doble, al contrario de lo que asegura Trump.

Las refinerías rusas, en el objetivo de Kiev

Dado que Rusia sigue atacando las infraestructuras energéticas de Ucrania, Zelenksi ha anunciado que Kiev volverá a considerar un objetivo las refinerías. Es decir, lo que Trump vendió como una tregua energética es de nuevo un espejismo. Lo injusto es que Trump vuelve a culpar a Ucrania y a Zelenski. Y esta vez no es por no tener buenas cartas, sino por jugarlas con astucia y herir donde más duele a Putin.

El líder ruso ha respondido buscando cómo hacer más daño a la población. A la vez intenta dividir a los aliados. Con Trump lo tiene fácil, ya que tiene debilidad por los "hombres fuertes". Quizá haya algo más en la trastienda.

Estamos en un momento de extraordinaria gravedad en el que la ruptura de Trump y Zelenski tendría graves consecuencias. Habría muchos más muertos en Ucrania. En Washington, donde hay muchos partidarios de Ucrania incluso entre los republicanos, se intenta recomponer la situación. También los europeos mueven sus fichas para que la tensión se resuelva sin ceder ante Washington. La última ocurrencia de los mediadores de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, es que descongelen 100.000 millones de dólares de activos rusos y los transfieran a un fondo controlado por Washington. Los europeos se han negado.

En este momento es clave lo que pase con Starshield, una unidad de negocio de SpaceX que desarrolla sistemas de satélites militares y de inteligencia para el Pentágono. El servicio de Starshield es independiente del servicio comercial de banda ancha de Starlink, aunque en ocasiones la distinción resulta difusa. En X, Elon Musk ha dejado clara la diferencia y ha especificado que si Starschield está limitado es por decisión del Pentágono, y en última instancia del presidente Trump. Las comunicaciones seguras de Starshield se basan en Starlink, la amplia red de 11.000 satélites que Musk y SpaceX han lanzado al espacio desde 2019.

Qué ha pasado con Starshield

El asesor de la Presidencia ucraniana en materia de drones, Serguí Beskrestnov, informó el miércoles de que las terminales de Starlink que emplea el Ejército ucraniano en algunos de sus ataques (Starshield es la versión militar) dejaron de funcionar cuando los drones que las utilizan sobrepasaron la velocidad de 100 millas (unos 160 kilómetros) por hora. El sistema de comunicaciones por satélite está fabricado por SpaceX, propiedad de Elon Musk, pero lo gestiona el Pentágono. Los receptores Starshield en los drones funcionan como un sistema de guía a bordo.

Cómo afecta la restricción a Ucrania

Ha tenido dos consecuencias inmediatas: dejó inoperativos, en la práctica, la mayoría de los drones utilizados por Ucrania para atacar detrás de las líneas del frente y obstaculizó el funcionamiento de los sistemas de defensa aérea que impiden que los drones rusos bombardeen Kiev.

Ucrania utiliza los sistemas Starlink para dirigir muchos drones de medio alcance hacia sus objetivos, lo que constituye una capacidad ofensiva fundamental en primera línea. Los Shahed rusos vuelan a velocidades cercanas a las 200 mph, por lo que la nueva restricción implica que los drones interceptores ucranianos no tienen ninguna posibilidad de darles caza. Sin embargo, para las misiones ucranianas de largo alcance que han atacado con éxito refinerías de petróleo rusas en los últimos meses no se utiliza.

Starlink/Starshield destapa la dependencia europea

El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, preguntó a Elon Musk si estaba "haciendo política" con Starlink en Ucrania, tras conocerse las limitaciones a sus servicios al país víctima de la agresión rusa. Polonia sostiene que corre con los gastos de la suscripción a Starlink de Kiev.

Los países europeos han prestado un firme apoyo a Ucrania, pero los problemas relacionados con datos cruciales ponen de relieve la dependencia que tienen tanto Ucrania como Europa de la tecnología estadounidense en materia de comunicaciones por satélite y sistemas de alerta de misiles. Las soluciones europeas, como las que ofrece el operador de satélites Eutelsat, no se pueden adaptar directamente a las necesidades en tiempo de guerra, ya que la tecnología está obsoleta y no está diseñada para uso militar.

  •  
❌