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Pedro Sánchez en Fuenlabrada: monumento a la cursilería

Begoña Gómez y Pedro Sánchez se abrazan en Fuenlabrada.

Pablo Iglesias ha sido sin lugar a dudas el político más cursi del último medio siglo. Decía cosas como que la gente de Podemos era toda muy maja, no había más que ver cómo se abrazaban cuando se veían, cómo se besaban cuando salían a calentar a las masas en los mítines de Vista Alegre. Ya hemos visto cómo se las gastan en ese mundo. Ni siquiera han sido capaces de pactar una lista única "para frenar al fascismo", que de por sí tendría que ser un fin tan prioritario como para dejar a un lado cosas tan peregrinas como quién va primero y quién va segundo en las listas de Burgos. Los cuchillos en la extrema izquierda hacen el mismo daño que los que se usan en cualquier otro rincón ideológico. Por mucho que el pinchazo lo den con una sonrisa en los labios.

Pero a Iglesias, en esto de la cursilería, le ha salido un competidor muy cualificado. El presidente del Gobierno aprovechó el mitin de Fuenlabrada del pasado sábado para lanzar una idea movilizadora para la campaña que concluye el 29-N: "La fuerza del amor". Ese fue el mensaje que colocó Ferraz en la red social X como colofón de un acto en el que lo más importante fue el beso que se dieron Pedro Sánchez y su mujer en el centro del escenario. El líder del PSOE le dio las gracias a Begoña Gómez, "por ser mi mujer", pero remató la faena con un rotundo: "Que lo escuchen alto y claro, te quiero".

En la grada fue el delirio. No hay más que ver las imágenes de la ex vicepresidenta María Jesús Montero aplaudiendo como loca. Si me preguntaran qué me gustaría tomar, diría: "Lo mismo que ella", como hizo una clienta del Katz`s Deli de Nueva York en una de la mejores escenas de Cuando Harry encontró a Sally.

No es la primera vez que Sánchez exhibe en público su amor por Begoña. Ya lo hizo en aquella carta que publicó en X el 24 de abril de 2024, en la que se planteó si le merecía la pena seguir ocupando la presidencia del Gobierno. En ella también confesó: "Soy un hombre profundamente enamorado de mi mujer".

No dudo que Pedro quiera a Begoña. Pero ese no debería ser un tema de campaña. Se quieran o no, a Sánchez se le debería votar o no por otras cosas. No vayamos a convertir las campañas en una competición de a ver quién quiere más a su pareja. Sorprende que el PSOE hay descubierto la "fuerza del amor" como motor electoral. Como si fuera un partido hippie. Cuando vayas a un mitin del PSOE, no te olvides de llevar flores en el pelo.

En su detallada crónica en El Independiente, Juanma Romero, citando fuentes de la dirección socialista, apunta: "Nuestra militancia se siente identificada con Begoña. Sufre con ella". En resumen, "Begoña suma". Recordemos que la esposa del presidente está acusada de delitos de malversación y tráfico de influencias. Suma, por tanto, como víctima. En esa lógica del victimismo, tal vez si estuviera imputada por dos delitos más sumaría el doble que ahora. Es un tema a estudiar por los estrategas de campaña del PSOE. Los que, por cierto, diseñaron con todo detalle las palabras, la música y el beso del acto. Nada fue casual en Fuenlabrada. Eso lo sabe hasta el apuntador.

A esta izquierda paupérrima de ideas sólo le faltaba vender el amor como patrimonio socialista

Sánchez habló de amor y habló de Maricarmen, pero no mencionó a Montse Mínguez, la hasta hace tres días portavoz de la Ejecutiva socialista. Esa cuyo marido tiene un holding con más de 30 pisos para alquilar y al que no le tiembla el pulso si tiene que hacer un desahucio. Con ella no hubo amor, tan sólo olvido.

El problema de hacer del amor campaña es que no se sabe qué hacer luego si resulta que los amantes se separan, Dios no lo quiera. ¿Valdría menos el Sánchez divorciado que el amante fiel -al menos teóricamente- que vemos ahora? ¿Acaso no hay divorciados en la dirección del PSOE? ¿Tienen menos opciones de escalar puestos los que se han separado que los que conviven con su pareja desde hace siglos?

Sacar a pasear el amor como bandera electoral es casi tan peligroso como arremeter contra los rentistas. Porque luego resulta que hay muchos en la dirección del PSOE que tienen más de una vivienda, hasta llegar al campeón Sergi Vélez, que además de gran tenedor parece que tiene dos sociedades en Panamá; será para pagar más impuestos.

La demagogia funciona durante un rato. Tampoco engaña a mucha gente. Pero puede dar un poco de vidilla a los que tienen que explicar cosas tan graves como el caso Ábalos, el caso Cerdán, el de la fontanera de Ferraz, el acoso a la juez Biedma, o la condena del Fiscal General del Estado. Todo eso pasa porque en la derecha no hay amor. De hecho, la campaña del amor tiene su reverso: el odio de la derecha. ¡Como si Abascal o Feijóo abofetearan a los suyos en sus mítines! Ellos también quieren a los suyos. Los aman con pasión y quieren que les voten, ellos y sus familias.

Puede ser que odien a Sánchez, o a Leire Díez, pongamos por caso, pero como Óscar López odia a Díaz Ayuso, y Óscar Puente odia a casi todos los que no son del PSOE. El odio, como el amor, queridos amigos, no es patrimonio de una ideología, como la propiedad de las viviendas. Son de los que lo practican, de los que los poseen (los pisos, claro).

Yo no creo que este mitin empalagoso de Fuenlabrada mueva a mucha gente. Más bien pienso que algún votante socialista se sentirá un poco avergonzado de esa exhibición tan innecesaria como falsa. Sin embargo, en la dirección del PSOE están encantados con la fórmula del amor, con el beso de Fuenlabrada. Oscar López, ministro, lo resumió con una frase para la historia: "Pedro está como una moto". Esto es lo que hay, amigos, no le pidan peras al olmo.

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La vivienda que nadie tiene la culpa de no construir

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, visitan las obras de la operación Campamento.

Los terrenos militares de Campamento, en el suroeste de Madrid, llevan un cuarto de siglo esperando convertirse en barrio. El primer acuerdo para desarrollarlos se firmó en 2001; el Tribunal Supremo anuló el planeamiento en 2012; el Gobierno calificó la operación de inviable en 2013; en enero de este año el presidente del Gobierno viajó hasta allí para anunciar su desbloqueo, y las 10.700 viviendas prometidas siguen sin construirse. Madrid Nuevo Norte, la antigua Operación Chamartín, se ideó en 1991 y necesitó más de tres décadas de modificaciones, negociaciones y recursos antes de que entraran las primeras máquinas.

En ninguno de los dos casos faltó terreno, proyecto, dinero o compradores. Cuando un desarrollo se atasca, el Estado señala a las comunidades autónomas, que recuerdan las competencias municipales; los ayuntamientos invocan la legislación autonómica y los informes sectoriales; y cuando por fin intervienen los tribunales, un defecto de procedimiento puede obligar a revisar años de trabajo. En cada punto del recorrido hay alguien que puede explicar, con impecable fundamento jurídico, por qué la llave no obra en su poder.

Mientras esos expedientes envejecen, generaciones enteras han pasado de buscar su primera vivienda a preguntarse si sus hijos conseguirán comprar la suya.

No hay fatalidad geográfica. España tiene territorio, constructoras, capacidad técnica y capital. Lo que no logra producir, en cantidad suficiente y donde se necesita, es suelo urbanizado y jurídicamente disponible. Y eso depende, en buena medida, de quién manda en cada paso del proceso.

El Gobierno central no decide dónde se levanta cada edificio, pero fija buena parte de las reglas que condicionan su existencia

El Gobierno central no decide dónde se levanta cada edificio, pero fija buena parte de las reglas que condicionan su existencia: la legislación estatal del suelo, la regulación de los arrendamientos, el marco procesal. La fragilidad de los planes urbanísticos ante ciertos defectos de tramitación ha convertido el planeamiento en una actividad de riesgo jurídico elevado, y sigue pendiente una reforma que permita subsanar irregularidades sin arrasar años de planificación. Entretanto, el legislador ha dedicado considerable energía a regular el precio de las viviendas existentes y bastante menos a facilitar que aparezcan otras nuevas.

Las comunidades autónomas tampoco salen indemnes. Durante décadas, buena parte de la vivienda protegida se destinó a la venta y acabó, tras su descalificación, en el mercado libre: con recursos públicos se enriquecieron patrimonios privados y no se consolidó un parque suficiente de alquiler asequible y permanente. Hoy se descubre, con cierta sorpresa institucional, que faltan las viviendas públicas que nadie se ocupó de conservar.

En los ayuntamientos el problema se hace tangible. Son decisivos en el planeamiento, la gestión urbanística y las licencias, aunque actúen bajo legislación autonómica y múltiples condicionantes sectoriales. Y tienen un problema de origen: el municipio necesita viviendas para quienes todavía no viven en él, pero sus gobernantes responden ante quienes ya residen. Los futuros vecinos no votan; los actuales sí, y pueden entender que un nuevo desarrollo les perjudicará en tráfico, servicios o en el valor de sus propiedades.

Se suma la fiscalidad. La construcción y las transmisiones inmobiliarias nutren las arcas de varias administraciones, y no todos los ayuntamientos tienen interés en frenar la edificación. Pero el sistema combina incentivos recaudatorios, costes políticos y procedimientos cuya complejidad rara vez padecen quienes los administran. El resultado es una maquinaria bien engrasada para explicar sus retrasos.

Mientras tanto, la población crece, los hogares se multiplican y la oferta no responde con la rapidez necesaria. La regulación del alquiler puede amparar a determinados inquilinos, pero sus efectos sobre la oferta y los incentivos no desaparecen por negarlos. Proteger a las familias vulnerables es una obligación pública; hacer del propietario particular el sustituto permanente de esa obligación es otra decisión política.

Repartir porcentajes de culpa es un ejercicio estéril, porque hemos levantado un sistema en el que la responsabilidad se diluye al repartirla. Cada poder conserva su capacidad de impedir; ninguno asume la obligación de hacer posible. Un país necesitado de casas dispone de una organización administrativa admirable para justificar que no se construyan. Y todos sus responsables pueden demostrar que han cumplido la ley.

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Clear Voices, Muddy Music: Scientists Measure How a Giant Roman Amphitheatre in Spain Sounds Today

Thirty-five thousand spectators. That is the capacity the authors of a new study attribute to the Roman amphitheatre of Itálica, in Santiponce, near Seville in southern Spain. It is roughly the crowd of a mid-sized modern football stadium, and there was not a single loudspeaker in those stands. Whatever happened on the sand had to […]

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Claro para la voz, poco apto para la música: así suena el mayor anfiteatro romano de Hispania

Treinta y cinco mil espectadores. Esa es la capacidad que los autores de un nuevo estudio atribuyen al anfiteatro romano de Itálica, en Santiponce (Sevilla), y en aquellas gradas no había ni un altavoz. Lo que ocurría en la arena tenía que llegar al público sin ayuda de aparatos, y hasta ahora había pocos estudios […]

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AmyJo Doh, la hermana de Pete Doherty que defiende la vivienda junto a su banda: “Las políticas de Madrid no se interesan por los vecinos ni por las tascas"

AmyJo Doh, la hermana de Pete Doherty que defiende la vivienda junto a su banda: “Las políticas de Madrid no se interesan por los vecinos ni por las tascas"

La cantante vive en España desde hace más de veinte años y montó en Madrid el grupo AmyJo Doh & The Spangles, con el que extiende su activismo: "Todo el mundo es bienvenido a nuestros conciertos, pero no toleramos a quien no respeta a los demás"

La película española de los mil remakes ahora apunta a los Oscar

Sería fácil pensar que el Museo del Jamón, las científicas olvidadas del relato oficial y Robert de Niro no tienen mucho en común, pero hay una banda que lleva tiempo demostrando que sí, AmyJo Doh & The Spangles. El grupo, liderado por la británica AmyJo Doherty –hermana del músico Pete Doherty– ha conformado su universo en torno a los menús del día, las tascas de toda la vida, la necesidad de dar un paso al frente y la protesta alegre.

Su lema, según explica la propia cantante, es hacer “punk with purpose (punk con propósito)”, con el que “celebrar el cambio y usar la música de forma positiva”. “El punk te permite convertir la frustración en algo mucho más creativo”, suma Germán 'Moderno', bajista del grupo y DJ. Ambos han experimentado en sus propias carnes la transformación de la ciudad de Madrid, desde que hace veinte años arrancaran su carrera en una Malasaña que ha cambiado mucho desde entonces. Tampoco está igual Lavapiés, que es donde ella terminó mudándose y continúa actualmente.

Sus dos últimos temas, Menú del día e It’s a girl, son en castellano, que no suele ser lo habitual, y una reivindicación de las mujeres silenciadas, ¿cómo los gestaron?

AmyJo Doh: It’s a girl es una llamada a encontrarnos todos con nuestro lado feminista. Creemos que el patriarcado ya ha hecho todo el daño que podía y que esta es nuestra época. No solo hablo de las mujeres, sino de todas las minorías que han sido silenciadas por la historia. Es una invitación a reconectarnos con la Madre Tierra y a proteger nuestro planeta.

Germán Moderno: Musicalmente, es un tema muy punk, que es el estilo que queremos marcar como banda, y hemos tratado de darle unos buenos guitarrazos para apoyar ese discurso.

AJD: Forma parte de nuestro show. Las protestas también pueden ser alegres, no tenemos por qué ser siempre agresivos. Nuestro lema es hacer punk with a purpose (punk con propósito): celebrar el cambio y usar la música de forma positiva. Hoy en día todo es político; esto no es una cuestión religiosa, sino de supervivencia humana en este planeta.

Da la sensación de que, en un momento de tanta tensión social y enfado generalizado, a veces es difícil mantener ese tono festivo y no dejarse llevar por la agresividad.

GM: Tenemos un espíritu crítico con todo lo que nos rodea, incluida la industria musical y la sociedad, pero intentamos generar una actitud positiva. Yo transmito mi frustración a través de la música. La cuestión es comunicar y sacarte de encima lo que llevas dentro.

AJD: El arte te ayuda a canalizar esa agresividad. Saltar y bailar en un concierto punk te permite convertir la frustración en algo mucho más creativo. Para mí, el punk no es solo un estilo musical, es la actitud de los que no son apáticos ante lo que pasa, de los que deciden actuar.

El punk no es solo un estilo musical, es la actitud de los que no son apáticos ante lo que pasa, de los que deciden actuar

AmyJo Doherty — Cantante y compositora

Hablemos de Menú del día. Es un homenaje a las tascas madrileñas de toda la vida, pero dejan muy claro en la canción que en su mesa no aceptan ni a racistas ni a fachas.

AJD: Esa frase me salió del corazón mientras grabábamos. Hice unas voces de fondo imitando a un camarero y lo dejamos así. Todo el mundo es bienvenido a nuestros conciertos, pero no toleramos a la gente que no respeta a los demás, como los racistas o los machistas.

GM: Llevamos viviendo en el centro de Madrid (en Lavapiés y Malasaña) muchos años y estamos sufriendo la gentrificación en nuestras carnes. Vemos cómo desaparecen las tascas y los sitios que molaban para dar paso a cafés de especialidad, tacos venezolanos, ¿dónde están el pincho de tortilla y el café? ¿Y la gente del barrio y las tiendas?

Todo eso lo estamos perdiendo, o edificios enteros de Airbnb sin ninguna restricción municipal. Da una pena brutal ver en qué se está convirtiendo el distrito centro. Además, cierran ya no solo tascas, también locales emblemáticos de ocio nocturno. Yo soy DJ y lo vivo también en mis propias carnes porque me quedo sin trabajo. Vas acumulando un cabreo que Menú del día transmite en modo festivo ese cabrero.

Todo el mundo es bienvenido a nuestros conciertos, pero no toleramos a la gente que no respeta a los demás, como los racistas o los machistas

AmyJo Doherty — Cantante y compositora

¿Sienten que la ciudad ha cambiado mucho desde que empezaron? ¿Queda espacio para el optimismo?

AJD: Ha cambiado totalmente. Yo vivía en Malasaña hace 22 años y recuerdo el Bar Marathon, donde el menú del día costaba 8 euros. Para alguien que venía de Londres era increíble. El problema ahora es que Madrid sigue siendo barato para quien viene de Dublín o de París cobrando sueldos europeos, pero para nosotros tomar un vaso de vino a 5 euros es insostenible. También entiendo a los dueños de los locales de toda la vida que se jubilan y venden porque les ofrecen muchísimo dinero.

GM: Yo no soy optimista a no ser que cambien drásticamente las regulaciones sobre la vivienda y la hostelería. Desde la pandemia, la ciudad ha empeorado a un nivel exponencial.

AJD: El problema en realidad, aunque no queremos hablar de políticos, es la gente que están controlando todo y a ellos, obviamente no les interesan estas tascas ni sus vecinos. También escribí una canción llamada No a la tala; en Madrid han matado a miles de árboles en los últimos años. Vas por Sol y no hay plantas, es todo fuego, gris, metal y cemento.

¿Cómo afecta este modelo de ciudad y este capitalismo agresivo a las salas de conciertos y a las bandas que están en el circuito underground?

GM: El dinero se está concentrando cada vez en manos de menos. El capitalismo afecta a todos los sectores, y el de la música y el ocio nocturno también. A nivel musical, que es lo que más nos afecta a nivel de conciertos, casi todo lo organizan cinco agencias, que si rascas hay todavía menos fondos de inversión que los mantienen. Con lo cual, la música se está convirtiendo en un negocio y cortoplacista. Por eso luego vemos que todos los carteles de los festivales son los mismos. Con el ocio nocturno está pasando algo parecido. La tendencia es a homogeneizar todo y volvemos a lo mismo, a que se concentra todo en manos de unos estilos muy concretos de música que son los que mueven a más gente. 

2026 es el año en el que más dinero se ha gastado la gente en conciertos, pero es el año al que menos conciertos ha ido la gente. Es decir, se lo han gastado todo en muy pocos conciertos. Todos los sábados hay en Madrid 70 salas de conciertos muy vacías. Eso sí, los Movistar Arena se llenan completamente. Se concentra todo en manos de muy pocos. La diversidad desaparece, no hay clase media musical.

Antes, una banda cobraba un caché por tocar en una sala; ahora, en Madrid, tienes que pagar por tocar. El riesgo lo asumen al 100% las bandas y los promotores pequeños. Mientras los grandes pabellones se llenan para ver a Shakira, los sábados hay decenas de salas pequeñas medio vacías. Ha desaparecido la clase media musical.

A la hora de lanzar su música, ¿hay alternativas reales a las grandes plataformas digitales?

AJD: Es muy complicado. Yo estoy intentando boicotear a Spotify porque es el ejemplo perfecto de empresa sin moral, que además apoya económicamente tecnología militar, pero es muy difícil salir de ahí porque si no estás, no existes a nuestro nivel. Por eso valoro tanto los conciertos, son fundamentales para conectar con gente real.

Intento boicotear a Spotify porque es el ejemplo perfecto de empresa sin moral, que además apoya económicamente tecnología militar, pero es muy difícil salir de ahí porque si no estás, no existes

AmyJo Doherty — Cantante y compositora

Tocan bastante fuera de España. ¿Existe en otros países un modelo que permita a los músicos vivir de su trabajo?

GM: En Francia o en Alemania la cultura de base está mucho más apoyada. Hay regulaciones, subsidios para los músicos, ayudas mensuales y salas que te pagan por ley. Aquí en España es un “sálvese quien pueda”. El poco dinero público que hay en los ayuntamientos se gasta en pagar cachés inflados a los mismos grupos que ya tocan en los festivales privados, en lugar de apoyar el tejido local.

Fuera hay más ayudas, más tejido para potenciar la cultura de base, incluyendo a las bandas que empiezan. Todo eso está mucho más cuidado. En España no hay nada.

AmyJo, viniendo del Reino Unido y siendo hermana de alguien con una carrera tan inmensa como Pete Doherty, ¿cómo le ha influido esto a la hora de construir tu propio camino en la música?

AJD: Pete, mi hermanito, él sabía desde muy joven que quería ser una estrella del rock and roll. Nos juntábamos todo el rato en casa, yo ayudándole a llegar a las notas. Y cuando formaron The Libertines fue como un “pum”, que para una hermana mayor creo que es la peor cosa que podría pasar, porque él es un poeta y todo esto le llevó al lado oscuro. Pero claro, todo esto de lo que yo era testigo, no me gustaba. Por eso me llamo AmyJo Doh, porque no quería, aunque todo el mundo lo sabe, que supieran que soy su hermana. Yo al principio no quería hacer ni música ni nada, tocaba por mi propia salud mental.

Tenía mucho en la cabeza ¿qué van a pensar? No quiero que piensen que quiero ser como él, porque la prensa puede ser muy cruel. Empecé con treinta años, cuando todavía estaba un poco paranoica, pero ahora tengo muchos más, yo estoy orgullosa de él y él nos ayuda mucho. Yo ahora siento a la artista que soy en mis propios pies, soy muy diferente a él y tenemos muchas cosas en común, pero ahora sí puedo decir que este es mi proyecto y estoy muy orgullosa de lo que hacemos.

Vídeo entrevista completa

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La app para aprender español que nació de la vocación de un maestro jubilado y la experiencia de un informático migrante

Pepe Pascual y Mohammed Bayad, creadores de la aplicación LEES para aprender español

Pepe Pascual y Mohammed Bayad han desarrollado LEES, una plataforma gratuita y traducida a cinco idiomas diseñada para que las duras jornadas en el campo o la falta de tiempo no frenen la integración

La inteligencia artificial se hace hueco en el medio rural de La Rioja: "Aunque seamos mayores, tenemos interés"

Conseguir aprender un idioma desconocido cuando apenas se dispone de tiempo y las fuerzas flaquean tras horas de trabajo físico en el campo resulta casi imposible para miles de hombres y mujeres migrantes que llegan a La Rioja. Pero al mismo tiempo es fundamental para iniciar una nueva vida, como se dio cuenta Mohammed Bayad cuando comenzó a formarse en Logroño en otros ámbitos sin tener el español asentado.

Sin embargo, cuando la amistad une pasión y necesidad, surgen ideas como LEES, una aplicación gratuita capaz de enseñar español desde el árabe, el inglés, urdu (de Pakistán), francés y bambara (lengua del oeste de África, principalmente Mali), que han creado dos vecinos de Cenicero.

Pepe Pascual ha dedicado toda su vida laboral a la educación para adultos. Decidió no seguir la tradición bodeguera de su familia y se trasladó a Barcelona en 1980 para ejercer como maestro en un momento en que la educación para adultos estaba adquiriendo mucha fuerza especialmente en los barrios obreros, donde se instalaban migrantes llegados de otras partes de España. Al principio como maestro voluntario, después con plaza fija, realizaba tareas de alfabetizaciones o clases para obtener el graduado escolar. “Allí me enamoré de la educación para adultos”, enfatiza Pepe con la misma ilusión de entonces. Años después, terminó su carrera profesional como maestro de la cárcel de Logroño y tras su jubilación, siguió ligado a la enseñanza desde el voluntariado, siempre con una idea rondándole en la cabeza.

Página de inicio de LEES, la aplicación creada para aprender español
Página de inicio de LEES, la aplicación creada para aprender español

Mohammed Bayad es informático desarrollador web. Después de los estudios profesionales, con dos diplomaturas, en Marruecos trabajaba como supervisor de ventas y desarrollando software para empresas nacionales. Tenía una vida asentada allí con su familia y con dos hijos, pero la enfermedad del mayor les obligó a trasladarse a España en busca de una sanidad mejor. Nada más llegar en 2023, homologó su Bachillerato y se matriculó en el Grado Superior de ASIR, pero no tardó en darse cuenta de que lo primero era aprender el idioma. Después de trabajar en el campo una temporada, ahora trabaja como operario de almacén a la espera de conseguir un trabajo como informático.

Un día, Pepe Pascual planteó su idea a la trabajadora social de Cenicero: crear una página web que sirviera de apoyo a la alfabetización. Incluso en Barcelona había comenzado a desarrollarlo, pero la informática había evolucionado muy rápido y los medios técnicos ya se le escapaban a este maestro jubilado. “Ella me dijo que había un compañero de Marruecos, que era informático y que era un hombre encantador”, cuenta ahora Pepe sobre el que ya es su amigo. Un día, sin haberse presentado, se cruzaron en una esquina y Pepe le dijo: “Tú eres el informático”. Así que le contó su proyecto y pronto comenzaron a ponerlo en marcha. Pepe le decía la idea y Mohammed la plasmaba en la web. Al principio, tenía más tiempo al no poder trabajar por no tener papeles, después lo compatibilizaba con sus trabajos con horas de programación de madrugada, cuando sus hijos dormían.

De la idea a la pantalla

Muchos meses de trabajo colaborativo entre ambos que ya puede ponerse a prueba en LEES, una plataforma educativa que ha ido creciendo con todas las necesidades que surgían por el camino o que Mohammed extraía de su propia experiencia, como la sección ESTE (Estudiar las señales de tráfico de España), una parte dedicada al estudio del tráfico, como señales, multas, partes del coche o exámenes para el carné de conducir. Todo ello en los cinco idiomas que han elegido (español, inglés, francés, árabe, urdu y bámbara) y que no descartan seguir ampliando.

Algunas de las pantallas de LEES, la app para aprender español de forma sencilla
Algunas de las pantallas de LEES, la app para aprender español de forma sencilla

La parte principal es la de LEES, un dominio sencillo que para sorpresa de los dos estaba libre, y que es el acrónimo de Lee y escribe español de forma sencilla. “No es una interfaz al uso. Es sencilla, muy limpia porque estamos hablando de acercarnos a la gente que no sabe casi nada”, explica Pepe Pascual. La plataforma destaca por una regla básica adaptada a quienes se alfabetizan desde cero: todo el contenido está locutado y todas las palabras y números aparecen divididos en sílabas (“Cin-co”, “La man-za-na” o “Cris-tal”), algo que no hace ninguna otra aplicación de las que han encontrado hasta ahora. La primera parte, ‘Números y letras’, arranca intencionadamente por las cifras antes de pasar al abecedario, combinando voz, imágenes y juegos sencillos para escuchar, escribir y validar la pronunciación con el micrófono.

En el apartado ‘Mis palabras’, la web funciona como un audicionario por campos temáticos (salud, alimentos, comercios) que enseña el uso de los artículos (la, el), con muchos campos dedicados a las necesidades de los trabajadores migrantes, como uno dedicado a los pueblos de La Rioja a los que acuden a trabajar. La aplicación incluye una función para que el usuario guarde las palabras que, por ejemplo, le resulten más difíciles en una lista personalizada, repasándolas hasta que las domine y decida eliminarlas.

Sección de LEES para el aprendizaje de frases para el uso cotidiano
Sección de LEES para el aprendizaje de frases para el uso cotidiano

Para el uso cotidiano, la herramienta ofrece un módulo de frases útiles (como «Quiero comprar pan») con ejercicios para ordenar sus palabras y traducción instantánea a los cinco idiomas. Además, cuenta con un buscador y traductor directo que locuta cualquier término, lo desglosa en sílabas y permite al alumno dictarlo por voz para comprobar en tiempo real si lo ha dicho correctamente. “Son muchos detalles y mucho trabajo detrás de cada cosa nueva que incorporamos”, pone en valor Pepe de su amigo. “Yo le digo: 'oye, podríamos hacer...' y al día siguiente ya lo tiene”.

Cuando no tienes el idioma, todo es limitado, no hay puertas abiertas.

Durante todo el tiempo de desarrollo, Mohammed ha ido enseñando los avances de LEES a sus compatriotas. La acogida ha sido muy positiva, sobre todo para quienes no disponen de tiempo libre para acudir a clases y necesitan compatibilizar el aprendizaje con su jornada laboral. La herramienta responde a esa necesidad urgente de comunicarse en el día a día, pero también ayuda a vencer barreras invisibles. “Hay algunas personas que llevan 20 años aquí, que hablan español pero no tienen un español muy correcto, o mayores que no saben escribir”, explicaba Mohammed sobre los perfiles que han empezado a usarla. Para muchos migrantes, contar con esta opción en sus ratos de descanso no solo les permite soltarse a hablar y perder el miedo a equivocarse, sino también aspirar a nuevas oportunidades: “Lo importante son las necesidades de hablar para satisfacer su vida; cuando no tienes el idioma, todo es limitado, no hay puertas abiertas”.

Estos dos amigos acaban de registrar su aplicación tras muchos meses de trabajo. El proyecto que nació de la experiencia acumulada en aulas y fronteras, ya se ha convertido en una realidad digital lista para cambiar el día a día de muchos trabajadores. Tras meses de ilusión y programación de madrugada, LEES ya está disponible a través de internet (lees.es) y también como aplicación para Android e iOS. Pero lejos de dar el trabajo por concluido, la ilusión de ambos sigue intacta: Pepe planea organizar sesiones con vecinos de Cenicero y con asociaciones para enseñar a exprimir al máximo cada recurso, mientras Mohammed continúa puliendo detalles para que el idioma deje de ser un muro. Al final, como demuestra esta alianza tejida en las calles de un pueblo, la tecnología cobra verdadero sentido cuando se pone al servicio de algo tan sencillo y humano como tender la mano a quien empieza de cero.

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