Pablo Iglesias ha sido sin lugar a dudas el político más cursi del último medio siglo. Decía cosas como que la gente de Podemos era toda muy maja, no había más que ver cómo se abrazaban cuando se veían, cómo se besaban cuando salían a calentar a las masas en los mítines de Vista Alegre. Ya hemos visto cómo se las gastan en ese mundo. Ni siquiera han sido capaces de pactar una lista única "para frenar al fascismo", que de por sí tendría que ser un fin tan prioritario como para dejar a un lado cosas tan peregrinas como quién va primero y quién va segundo en las listas de Burgos. Los cuchillos en la extrema izquierda hacen el mismo daño que los que se usan en cualquier otro rincón ideológico. Por mucho que el pinchazo lo den con una sonrisa en los labios.
Pero a Iglesias, en esto de la cursilería, le ha salido un competidor muy cualificado. El presidente del Gobierno aprovechó el mitin de Fuenlabrada del pasado sábado para lanzar una idea movilizadora para la campaña que concluye el 29-N: "La fuerza del amor". Ese fue el mensaje que colocó Ferraz en la red social X como colofón de un acto en el que lo más importante fue el beso que se dieron Pedro Sánchez y su mujer en el centro del escenario. El líder del PSOE le dio las gracias a Begoña Gómez, "por ser mi mujer", pero remató la faena con un rotundo: "Que lo escuchen alto y claro, te quiero".
En la grada fue el delirio. No hay más que ver las imágenes de la ex vicepresidenta María Jesús Montero aplaudiendo como loca. Si me preguntaran qué me gustaría tomar, diría: "Lo mismo que ella", como hizo una clienta del Katz`s Deli de Nueva York en una de la mejores escenas de Cuando Harry encontró a Sally.
No es la primera vez que Sánchez exhibe en público su amor por Begoña. Ya lo hizo en aquella carta que publicó en X el 24 de abril de 2024, en la que se planteó si le merecía la pena seguir ocupando la presidencia del Gobierno. En ella también confesó: "Soy un hombre profundamente enamorado de mi mujer".
No dudo que Pedro quiera a Begoña. Pero ese no debería ser un tema de campaña. Se quieran o no, a Sánchez se le debería votar o no por otras cosas. No vayamos a convertir las campañas en una competición de a ver quién quiere más a su pareja. Sorprende que el PSOE hay descubierto la "fuerza del amor" como motor electoral. Como si fuera un partido hippie. Cuando vayas a un mitin del PSOE, no te olvides de llevar flores en el pelo.
En su detallada crónica en El Independiente, Juanma Romero, citando fuentes de la dirección socialista, apunta: "Nuestra militancia se siente identificada con Begoña. Sufre con ella". En resumen, "Begoña suma". Recordemos que la esposa del presidente está acusada de delitos de malversación y tráfico de influencias. Suma, por tanto, como víctima. En esa lógica del victimismo, tal vez si estuviera imputada por dos delitos más sumaría el doble que ahora. Es un tema a estudiar por los estrategas de campaña del PSOE. Los que, por cierto, diseñaron con todo detalle las palabras, la música y el beso del acto. Nada fue casual en Fuenlabrada. Eso lo sabe hasta el apuntador.
A esta izquierda paupérrima de ideas sólo le faltaba vender el amor como patrimonio socialista
Sánchez habló de amor y habló de Maricarmen, pero no mencionó a Montse Mínguez, la hasta hace tres días portavoz de la Ejecutiva socialista. Esa cuyo marido tiene un holding con más de 30 pisos para alquilar y al que no le tiembla el pulso si tiene que hacer un desahucio. Con ella no hubo amor, tan sólo olvido.
El problema de hacer del amor campaña es que no se sabe qué hacer luego si resulta que los amantes se separan, Dios no lo quiera. ¿Valdría menos el Sánchez divorciado que el amante fiel -al menos teóricamente- que vemos ahora? ¿Acaso no hay divorciados en la dirección del PSOE? ¿Tienen menos opciones de escalar puestos los que se han separado que los que conviven con su pareja desde hace siglos?
Sacar a pasear el amor como bandera electoral es casi tan peligroso como arremeter contra los rentistas. Porque luego resulta que hay muchos en la dirección del PSOE que tienen más de una vivienda, hasta llegar al campeón Sergi Vélez, que además de gran tenedor parece que tiene dos sociedades en Panamá; será para pagar más impuestos.
La demagogia funciona durante un rato. Tampoco engaña a mucha gente. Pero puede dar un poco de vidilla a los que tienen que explicar cosas tan graves como el caso Ábalos, el caso Cerdán, el de la fontanera de Ferraz, el acoso a la juez Biedma, o la condena del Fiscal General del Estado. Todo eso pasa porque en la derecha no hay amor. De hecho, la campaña del amor tiene su reverso: el odio de la derecha. ¡Como si Abascal o Feijóoabofetearan a los suyos en sus mítines! Ellos también quieren a los suyos. Los aman con pasión y quieren que les voten, ellos y sus familias.
Puede ser que odien a Sánchez, o a Leire Díez, pongamos por caso, pero como Óscar López odia a Díaz Ayuso, y Óscar Puente odia a casi todos los que no son del PSOE. El odio, como el amor, queridos amigos, no es patrimonio de una ideología, como la propiedad de las viviendas. Son de los que lo practican, de los que los poseen (los pisos, claro).
Yo no creo que este mitin empalagoso de Fuenlabrada mueva a mucha gente. Más bien pienso que algún votante socialista se sentirá un poco avergonzado de esa exhibición tan innecesaria como falsa. Sin embargo, en la dirección del PSOE están encantados con la fórmula del amor, con el beso de Fuenlabrada. Oscar López, ministro, lo resumió con una frase para la historia: "Pedro está como una moto". Esto es lo que hay, amigos, no le pidan peras al olmo.
Él mismo lo había adelantado días atrás: compondría una campaña "positiva, optimista", que "el miedo no gana elecciones", de "propuestas de futuro". Razón. Pero a Pedro Sánchez le faltaba añadir el pasado lunes a los periodistas, cuando conversaba con ellos en la recepción en el Palacio Real por el 12 de octubre, que también introduciría otro elemento nuclear en el camino hacia las generales del 29-N. La emoción. Y lo hizo este sábado. En Fuenlabrada, la ciudad talismán del PSOE en el cinturón rojo madrileño. 3.000 almas, la mayoría dentro y algunos centares fuera del Teatro Tomás y Valiente, le esperaban en el auditorio. La reunión del comité federal, encargada de ratificar las listas y de proclamarle como candidato a la Moncloa, había durado apenas unos minutos. Sin debate. Lo central era el mitin. El mensaje.
Pero el presidente no llevaba preparadas promesas, ni grandes anuncios. No iba de eso el acto. Iba de otra cosa, y lo enseñó en cuanto el equipo de realización del partido le siguió en su recorrido hacia la grada. Iba de la mano de su mujer, de Begoña Gómez. Él, camisa azul, pantalón negro; ella, suéter rojo corporativo, pantalones también negros. El público empezó a pararlos por el pasillo, buscaban selfis, abrazos, sonrisas. Ambos eran las estrellas. No solo él. La música sonaba a todo volumen. malibU, de Rusowsky, artista criado en Fuenlabrada. "Ella es mi Tatiana / Ella es mi Daisy / Ella es mi mundo / Ella es mi baby / Cuando estamos juntos / To' desaparece". Nada era casual.
Nos han intentado quebrar, y han logrado justo lo contrario: hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que que lo escuchen alto y claro: te quiero", proclama Sánchez a su mujer
Y tampoco lo era la foto que Sánchez buscó con su esposa en el escenario. Rodeados de cámaras. Animaron al público. Jalearon. Se besaron. Una imagen insólita en política, a la que le siguió, ya en el arranque del discurso del presidente, una proclamación de amor. "Quería, Begoña, darte las gracias. Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer". Ella se levantó de su silla en la fila cero y regresó al escenario para abrazarle. "Nos han intentado quebrar, y han logrado justo lo contrario: hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que que lo escuchen alto y claro: te quiero". Explosión de júbilo en la grada. Sánchez y Gómez habían compartido más actos de partido (el último, el 41º Congreso en Sevilla, en 2024), pero jamás habían protagonizado esa foto. Nunca. Lejos quedaba otra de ambos, apocados, en junio de 2015 —él solo era un recién llegado líder del PSOE—, meses antes de las generales de ese año y con un banderón de España como telón de fondo.
La de este 17 de octubre de 2026 no era simplemente una declaración de un hombre, de un presidente del Gobierno, profundamente enamorado de su esposa. Ella, en apenas unos meses, tendrá que sentarse en el banquillo ante un jurado, acusada de malversación y tráfico de influencias. El corolario de una instrucción de más de dos años "arbitraria" e "injusta" por parte del juez Juan Carlos Peinado —ya jubilado—, que solo responde a una "persecución" judicial a Gómez por ser la mujer del presidente del Gobierno. Sánchez ha reiterado su "inocencia", y lo mismo ha hecho su Ejecutivo y su partido, y están convencidos de que este proceso no resta votos al PSOE. La imagen icónica de este sábado, que los socialistas reprodujeron en redes sociales con fruición, prueba que creen lo contrario, que Begoña Gómez suma. Y que puede ayudar a movilizar al elector progresista apático. La meta es, al menos, recuperar la condición de primera fuerza, ganar, algo que en el PSOE ya no se descarta
El pulso entre las dos emociones primarias
Lo explicaban después desde el propio cuartel general del partido: "Se trata de oponer el amor frente al odio de la derecha". Explotar la emoción quizá más primaria del ser humano, la que conmueve y agita, la que es universal. El amor. La antítesis de esa otra gran potencia volcánica que ha dominado y domina el mundo, solo que en negativo, el odio, y que a su juicio subyace en el mensaje simple de PP y Vox que centra sus campañas, "echar a Sánchez". "La fuerza del amor", rotuló Ferraz en X con la instantánea de la pareja presidencial. Una especie de pulso entre las dos emociones básicas de la humanidad. El amor y el odio. Y a ver quién gana.
Las derechas se han dedicado a deshumanizar hasta la náusea al presidente, para que no se viera la persona que sufre, ama, que es padre, hijo, marido, amigo. Mostrar su lado confronta de lleno con esa estrategia perversa", explican en Ferraz
En el equipo de campaña del candidato admitían que ese era el propósito de Fuenlabrada. Impactar con una imagen simbólica, introducir un elemento emocional de indudable proyección, para "movilizar al máximo" al votante progresista (y no solo al del PSOE). Ferraz también buscaba combatir la corriente antisanchista, un objetivo en el que ya se afanó el presidente en las últimas generales, las del 23 de julio de 2023, pero que ha enraizado aún más en esta legislatura. Se trata de desmontar el retrato pintado por las derechas. "Ellas se han dedicado a deshumanizar hasta la náusea al presidente para intentar que la gente dejara de ver en él a la persona. La persona que sufre, ama, que es padre, hijo, marido, amigo. Mostrar su lado humano confronta de lleno con esa estrategia perversa", cuentan desde el corazón del comité electoral a este diario.
Sánchez además tira de su mujer. No quiere esconderla, nunca lo ha hecho, pese a su imputación. Hace de ella un estandarte, es su tique electoral el 29-N, aunque no vaya en ninguna lista. "Nuestra militancia se siente identificada con Begoña y sufre con ella. Porque saben que no la atacan por ser Begoña Gómez, sino por ser la mujer del presidente. Del presidente que planta cara a los poderosos, que defiende las ideas progresistas hasta el final, que defiende la paz. Cuando decimos que Begoña Gómez somos todos no es una frase hecha. Sentimos esos ataques y esa cacería como propios", continúan en la sala de máquinas.
En el cuartel general subrayan la potencia de la imagen de la pareja: "Verlos así de fuertes, celebrando y compartiendo un mitin con su federación, la del PSOE-M, nos enchufa a todos"
Fue en abril de 2024 cuando el jefe del Ejecutivo se planteó dejar todo. Abandonar la Moncloa por la imputación de su esposa. Pero se convenció de que era mejor seguir, "con más fuerza si cabe". Sánchez, en Fuenlabrada, proclamó que están listos los dos para la batalla, que no van a rendir la plaza. "Verlos así de fuertes, celebrando y compartiendo un mitin con su federación, la del PSOE-M, nos enchufa a todos. PP y Vox nos quieren tristes y apagados. Quieren desmovilizar. Pero con nosotros pinchan en hueso", remachan en Ferraz. Y agregan: "Es la campaña del amor frente al odio, sí. Pero no porque lo digamos nosotros. No hay más que ver sus actos y declaraciones: sacrificios. Nada que ver nuestra campaña de alegría, afectos, ilusión, amor y esperanza con la ceniza, negatividad, odio y pesadumbre de [Alberto Núñez] Feijóo. La gente necesita más de lo primero, y en el PSOE estamos aquí para ofrecérselo. Nos estamos dejando la piel".
Son muchos los arranques de campaña que lleva Sánchez a su espalda. Pero, probablemente, ninguno como este. Porque, pese a los malos pronósticos que dibujan todas las encuestas, él mismo, bases y cuadros exhiben optimismo. Euforia. No la que sería esperable en los últimos metros, sino desde que decidió convocar el 29-N. Ese ambiente positivo se respiraba en Fuenlabrada. Se veía a la militancia activa, enchufada, y a los dirigentes animados. "El partido está como una moto. Y Pedro está mejor que nunca, está como una moto y va a ganar las elecciones otra vez", glosó el líder del PSOE-M y ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. Todos se permitieron unos bailes al final al ritmo, de nuevo, de Rusowsky y su malibU. El candidato y su equipo persiguen que los votantes se animen y no den todo por perdido. La fuerza de la gente, reza el eslogan de precampaña y el que el partido imprimió en decenas de camisetas, una de ellas la que el propio presidente se puso al comienzo de su intervención. Gesto, por cierto, que Gómez emuló desde su fila vip. Se trata de cambiar el clima, y muchos ven posible ganar el 29-N con una alta movilización y concentración del voto útil, aunque la tarea sea muy ardua.
Llevo 37 años en el PSOE y no he visto JAMÁS, repito, JAMÁS, a la organización tan absolutamente volcada. Y cuando eso sucede el PSOE es una fuerza imparable. Y Pedro Sánchez….ha llegado a los minutos finales del partido con el ojo del tigre. pic.twitter.com/38RtJwmoUN
Vivienda, pensiones... "avance" frente al "retroceso"
Sánchez habló de vivienda —"En honor a Maricarmen y a las personas que se están manifestando en las plazas del país", la "causa por la vivienda" la va a ganar "la fuerza de la gente"—, de pensiones —"Si les gustan las motosierras, al aserradero, pero las pensiones no se tocan"—, de ley de nietos, de la revolución verde y digital, de educación, de las mujeres. De avance frente al peligro de involución —"O cuatro años más de avance o España retrocede cuatro décadas más de golpe"—. Los ejes discursivos de la campaña convencional, la racional.
El partido quiere una campaña "de alto voltaje emocional" en un momento de polarización máxima. El gran baldón de Sánchez son los casos de corrupción, pero no dominan por ahora el 29-N
Pero la emocionalseguirá su curso. "Vamos a dar el campanazo", manifestaba un responsable de Organización de una federación de mucho peso en el PSOE. "La consigna es hacer una campaña de alto voltaje emocional. En estos tiempos de polarización máxima, no hay espacio para un debate racional y sereno. La guerra cultural de la derecha no te deja. Ni Begoña ni David [Sánchez, el hermano del presidente, condenado por la Audiencia de Badajoz por prevaricación] nos quitan un solo voto. Los granos en el culo son [José Luis] Ábalos, [Santos] Cerdán y Leire [Díez]", ilustra uno de los interlocutores frecuentes de la Moncloa. Todos saben que las acusaciones de corrupción son el gran baldón del presidente, pero, al menos por ahora, el debate de la precampaña no orbita en torno a ellas. "Las elecciones son en clave ideológica", continúa esta última fuente, "y ese es nuestro terreno. Y en estos tiempos trumpianos, más".
—Pedro tenía muchas ganas de demostrar que no pueden con ellos dos. Y sí, se busca una campaña emocional, próxima, para implicar a la gente —ratifica una integrante del comité electoral.
—El beso fue la caña. Yo también había dicho en la ejecutiva que la emoción a nuestra gente la activa, y más cuando la derecha solo exhibe odio —confirma otro miembro de la dirección.
—Jamás había visto el nivel de movilización y de ganas de ganar en la organización. La gente está enrabietada. Y cuando el león ataca... —asegura un experimentado mando territorial.
Sin mención a Mínguez y al acuerdo "histórico" para el Senado
La fortaleza de la imagen de Fuenlabrada pudo arrasar hasta el duelo que todavía siente el partido por la dimisión de su hasta ahora portavoz, Montse Mínguez, "rota" por el terremoto de críticas recibidas por los negocios en el ladrillo de su pareja, Sergi Vélez, al frente de un holding inmobiliario. A la llegada al comité federal, todos los dirigentes que se paraban ante los micrófonos y las cámaras deploraban su marcha, denunciaban la "crueldad" de la política, el "todo vale", subrayaban su valía como dirigente, y que "nunca" votó a favor de los intereses de su pareja, sino todo lo contrario. Sánchez ni la mentó en su mitin, aunque sí citó el "apoyo de la derecha a los fondos buitre". El comité federal había nombrado minutos antes a su sustituta, a Rebeca Torró, que por tanto suma a su cartera de Organización la portavocía, mientras que Estudios y Programas pasa a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, y la secretaría general del grupo en el Congreso a Javier Alfonso Cendón, barón provincial en León.
Los dirigentes deploran el adiós de Mínguez por la "crueldad" de la política y celebran también el pacto para las listas con Frente Amplio en la Cámara alta. Pero todo pasó a un segundo plano
El candidato pasaba página rápidamente, también porque la marcha de Mínguez alivia la presión sobre el partido y desprovee a PP y Vox de una poderosa herramienta para el 29-N. Tampoco el candidato aludió al acuerdo "histórico" que su formación, apenas unas horas antes, había tejido con Frente Amplio en casi toda España, salvo Cataluña y Canarias (con la excepción de La Gomera), para presentar listas conjuntas a la Cámara alta bajo la marca Senado de Progreso. Entente que también a la entrada habían elogiado dirigentes y barones.
"Vengo muy satisfecho y muy muy contento", aseveró el portavoz parlamentario, Patxi López, porque en ese pacto "se plasma la unidad" que es "lo que pide la gente en la calle" para frenar a PP y Vox. "La política es también tener esa capacidad de escuchar lo que la ciudadanía nos pedía", coincidió Pilar Alegría, exministra y líder de los socialistas aragoneses. El acuerdo "contribuye a que miles y miles de personas se sientan más representadas" y "a que no se pierda ningún esfuerzo para ampliar ese espectro", abundó Eneko Andueza, jefe del PSE-EE. Y el presidente asturiano, Adrián Barbón, reivindicó el ejemplo que se dio en su tierra en 1977 entre socialistas y comunistas también para el Senado. Y en Canarias, aunque no hay entente, salvo en La Gomera, sí ha habido conversaciones y habrá "apoyo en algunas islas por parte del resto de los partidos de izquierda", desgranó el ministro Ángel Víctor Torres, secretario general del partido y candidato autonómico en las islas.
Falta de García-Page e Illa
Sánchez estaba arropado por la práctica totalidad de su Ejecutivo, por su ejecutiva, candidatos de su lista —como los ministros Margarita Robles, Félix Bolaños y Fernando Grande-Marlaska, números dos, tres y cinco de la plancha— y por la mayoría de barones territoriales. Fueron falta el president catalán y líder del PSC, Salvador Illa, por la alerta de lluvias en su comunidad y el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro. Y tampoco acudió el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, porque el comité federal previo al mitin era "de trámite", de ratificación de las listas —la víspera se habían introducido cambios en las de Burgos, Palencia, Albacete, Guadalajara y Badajoz— y sin posibilidad de intervención. En efecto, la reunión del máximo órgano de dirección apenas duró unos pocos minutos: constitución de la mesa, intervención de Torró, proclamación de Sánchez como candidato, aprobación de las candidaturas y fuera. Nadie intervino después ni levantó la mano. El ruido esta vez con las listas, para ser justos, nada tenía que ver con el de las generales de 2023. Todo venía bastante trillado de los territorios y las tensiones fueron las esperables. Ferraz presumía de paridad: 444 mujeres y 443 hombres en el conjunto de las candidaturas a las Cortes Generales, un 52% de mujeres de cabeza de cartel para el Congreso.
El PSOE intentaba proyectar optimismo y hasta euforia pese al torrente de encuestas en contra: "¡Tenemos que movilizarnos, tenemos que votar, tenemos que ganar y gobernar!", clama Sánchez. En el partido ven claro que el voto útil vendrá solo
El foco estaba este sábado en el mitin de lanzamiento de la precampaña. En la imagen de entusiasmo, ilusión, y unidad que buscaba irradiar el partido para movilizar a sus huestes. La proyección de optimismo y hasta euforia pese al torrente de encuestas que dicen lo contrario. "¡Tenemos que movilizarnos, tenemos que votar, tenemos que ganar y tenemos que gobernar!", clamaba Sánchez. En su partido dan por hecho que, con una izquierda desunida, con el desastre entre Podemos y Frente Amplio, el voto útil vendrá solo, lo que permitirá a Sánchez el sueño de volver a ser primera fuerza. Otra cosa será conseguir la suma para gobernar.
No hacía falta casi que abriera la boca, que dijera una palabra. Pedro Sánchez quiso lanzar este sábado su precampaña con una imagen poderosa, que sabía que sería carne de titular, que inundaría todos los medios. Se adentró en el auditorio del Teatro Tomás y Valiente de Fuenlabrada, hacia el mitin de su proclamación como candidato, de la mano de su mujer, de Begoña Gómez. Ambos penetraron juntos ante una grada que no paraba de aplaudir y vocear, como si ambos, ella también, fueran dirigentes. Ambos se condujeron hasta el escenario, los dos solos. Se besaron mientras sonaba, tampoco nada por casualidad, malibU, de Rusowsky, uno de los cantantes indie de moda en todo el mundo y precisamente, fuenlabreño.
Ella es mi Tatiana Ella es mi Daisy Ella es mi mundo Ella es mi baby Cuando estamos juntos To' desaparece Todo en un segundo
Sánchez da un paso más en el camino del 29-N y lo hace con su mujer al lado. La mete directamente en campaña. El mensaje es diáfano: ella está imputada, se sentará en los próximos meses en el banquillo ante un jurado, acusada de malversación y tráfico de influencias. Pero él, su partido y su Gobierno han defendido siempre su "inocencia", han cargado duramente contra el juez instructor (y ya jubilado), Juan Carlos Peinado, han insistido en que la causa quedará en nada, que solo hay una "persecución" política y judicial contra ella por el mero hecho de ser la mujer del presidente del Gobierno. Sánchez precisamente quiere que Gómez tire del 29-N a lomos de la indignación de una parte del electorado con algunas decisiones judiciales controvertidas. Entre ellas, esta. "La verdad importa", gritó el secretario general del PSOE-M y ministro para la Transformación Digital, Óscar López. Los militantes y simpatizantes volvieron a ovacionarla a ella, a Gómez. 3.000 personas en total, dentro y fuera de un auditorio a reventar, según cifras de la organización.
Sánchez protagoniza una inédita declaración de amor hacia su esposa: "Quería, Begoña, darte las gracias. Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer"
Pero lo que llegó después fue el clímax. Subió Sánchez al escenario, 12.15 horas, se puso la camiseta roja con el eslogan de precampaña, La fuerza de la gente —y lo mismo hizo su esposa desde la fila cero del auditorio—, agradeció a sus compañeros que le proclamaran, en el comité federal previo, como candidato a la Moncloa y... se arrancó con una inédita pública declaración de amor hacia Gómez: "Quería, Begoña, darte las gracias. Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer". Ella volvió al escenario, volvió a abrazarlo. "Nos han intentado quebrar, y han logrado justo lo contrario: hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que que lo escuchen alto y claro: te quiero". "¡Qué bonitooooo, qué bonitooooo!", coreó la grada. Apoteosis total. Las cámaras mostraban a un Sánchez emocionado y a una Gómez también rendida. El mensaje era inequívoco.
#EnDirecto | Begoña Gómez acompaña a Pedro Sánchez en el acto del PSOE en Fuenlabrada (Madrid). Ambos se abrazan y se besan ante los militantes pic.twitter.com/8cuk5YrgzY
La campaña de este 29-N será muy simétrica a la de 2023. Pero también distinta. Y la imagen que el presidente proyectó este sábado se convierte, con seguridad, en un icono, en un resumen del viaje emocional que pide para sus votantes, para que voten con el corazón, conscientes de lo que pueden perder si gana la derecha y la ultraderecha. "La imagen del amor frente al odio", resumían desde el cuartel general. Gómez será uno de los símbolos de esta campaña socialista. El líder asume riesgos, sí, pero está seguro de que ella podrá ayudarle a arrastrar voto.
La parroquia socialista no paró de mostrar su afecto a la mujer del presidente: la ovacionaron, la besaron, la saludaron. Ella correspondía también a los gestos, y entregada, como el resto de los asistentes, a la euforia máxima. Pocas veces se había visto un arranque electoral en el PSOE con bases y cuadros enchufados al máximo. Infinitamente más que en 2023. "El partido está como una moto. Y Pedro está mejor que nunca, está como una moto y va a ganar las elecciones otra vez", verbalizó López en su discurso. Las primeras filas estaban ocupadas por la ejecutiva federal, los barones territoriales —faltaron Emiliano García-Page, que consideraba que el de este sábado era un comité federal "de trámite", de ratificación de las listas, sin posibilidad de debate y Salvador Illa, por la alerta de lluvias en Cataluña— y prácticamente todo el Gobierno en pleno, incluidos Margarita Robles, dos en la lista por Madrid, y los vicepresidentes Carlos Cuerpo y Sara Aagesen, que no irán en ninguna papeleta el 29-N.
El presidente alerta de que lo que está en juego son "cuatro años más de avance" o un retroceso de "cuatro décadas de golpe". Y se dice "convencido" de que logrará una "mayoría mucho más amplia"
Sánchez y el PSOE desean fijar el mensaje de que esta es la madre de todas las campañas, que hay muchísimo en juego. Que España, y el mundo, se juegan su ser. Son "cuatro años más de avance o España retrocede cuatro décadas de golpe". Lo que puede venir con PP y Vox, que según todas las encuestas, salvo el CIS, podrían sumar mayoría absoluta, son "recortes" y "sacrificios" para los trabajadores, los pensionistas o las mujeres, nunca "a los de arriba". "Están aquí, están en España, están en Europa, están en Estados Unidos, y hay que frenarlos", clamó, advirtiendo de que la ola reaccionaria es una amenaza real, no del pasado. Pero el jefe del Ejecutivo está "convencido" de que conseguirá una "mayoría mucho más amplia que en 2019 y 2023". Algo que ya trasladó a los periodistas en la recepción del 12-O por la movilización que observa en los mítines, la "unidad" que se grita en las calles... y también la expectativa, que alientan miembros de su equipo como el ministro Óscar Puente, de absorción del voto útil vista la división de Frente Amplio y Podemos, que finalmente concurrirán por separado salvo en Comunidad Valenciana y Canarias. "Veo cada vez más movilización y mucho más miedo en la derecha", se burló.
Pensiones y vivienda centraron el discurso de Sánchez de este sábado en Fuenlabrada. Recordó que Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada a la fuerza de la casa donde había vivido más de siete décadas y que murió apenas dos semanas después, dijo "a todos" esto: "Lo que he sufrido que no lo vuelva a sufrir más". "En honor a ella y a las personas que se están manifestando en las plazas del país", la "causa por la vivienda" la va a ganar "la fuerza de la gente" y con "un Gobierno progresista que llegue más lejos y antes". "Lo que hay detrás del apoyo de la derecha a los fondos buitre y de su obsesión por privatizar las pensiones públicas se sintetiza en una palabra: dinero, negocio y mercadear con los derechos de la gente". No hubo mención alguna en su discurso a Montse Mínguez, la hasta ayer portavoz del partido, que dimitió por los negocios inmobiliarios de su pareja y que este sábado fue relevada por Rebeca Torró, que suma a su secretaría de Organización la portavocía del partido.
Centra su intervención en vivienda (y no cita a la ya exportavoz Montse Mínguez) y en pensiones: "Si les gustan las motosierras, al aserradero, pero las pensiones no se tocan", "no son un cheque regalado"
Y desde luego los socialistas no van a soltar la presa de las pensiones, aprovechando el enredo en el que se han sumergido PP y Vox, dando a entender que puede haber recortes, pese a los intentos de Alberto Núñez Feijóo de cerrar un debate muy inoportuno en plena precampaña y que afecta a 10 millones de pensionistas: "Si les gustan las motosierras, al aserradero, pero las pensiones no se tocan", clamó, "no son un cheque regalado, son una conquista social lograda, un poco más de respeto a nuestros mayores". Y alertó de la estrategia que incluso han deslizado los opinadores de la derecha: que el PP no hable de las pensiones hasta después del 29-N. "Quieren desmovilizar para recortar después y por eso tenemos que movilizarnos", subrayó.
También Sánchez reivindicó la ley de nietos, frenada por el Supremo, la educación pública, la revolución verde y digital, la reindustrialización, las oportunidades para los jóvenes. La defensa, por tanto, del Estado del bienestar. "El 29-N tenemos que votar y que ganen las opciones progresistas, para garantizar cuatro años más de avance y cero recortes".
Pero el presidente se dirigió a quienes han levantado muchas victorias socialistas, quienes contribuyeron decisivamente a que retuviera el poder en 2023: las mujeres. "¿Quién si no las mujeres van a pagar los recortes del Estado del bienestar?", se preguntó. Estaba dirigiéndose a ellas para que sean de nuevo decisivas en estas próximas generales. Por ellas los socialistas se tienen que "movilizar, ganar y gobernar".
El líder socialista persigue la máxima movilización y acaba muy en alto el mitin. Grada entregada, Gómez en el centro. Y hasta pasos de baile del presidente, su dirección y sus ministros
12.45. Media hora apenas de discurso espídico, más propio de los finales de campaña que de un arranque. Platea entusiasmada en Fuenlabrada, ciudad talismán para el PSOE. Aplausos y más aplausos al líder. Volvía la música de Rusowsky, su malibU. De nuevo con Begoña en el centro. Sánchez empezó a menearse. A bailar, eufórico, y los ministros y miembros de la ejecutiva —Félix Bolaños, Óscar Puente, Fernando Grande-Marlaska, Pilar Alegría...— le siguieron, algunos como buenamente podían. El mitin acababa en alto. Muy en alto. Se podía decir que como nunca en un arranque de campaña. Y, desde luego, con una imagen absolutamente icónica y excepcional: el beso a su mujer. Quedan 43 días hasta las urnas.
Por Juan Manuel de Prada En su representación alegórica, la Justicia aparece siempre con los ojos vendados. ¿Significa esto que la Justicia sea ciega? En absoluto, pues si lo fuese…