El baile de sillas en el BCE entra en su fase final con la salida prematura de Lagarde en el aire
El Banco Central Europeo (BCE) encara un otoño caliente en lo que a relevos se refiere. El próximo miércoles, 28 de octubre, expira el plazo que los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (Eurogrupo) se dieron para presentar sus candidaturas de cara a sustituir a Isabel Schnabel como miembro del comité ejecutivo del organismo. El objetivo pasa por contar con una lista formal de potenciales perfiles para llevar a cabo la elección en la cita de noviembre. Después iniciará un periplo por el Consejo de la UE, el propio BCE y la Eurocámara.
La alemana abandonará su cargo el próximo 3 de enero tras fichar por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como consejera financiera y directora del área de Mercados Monetarios y de Capital. Esta salida prematura -su mandato concluía a finales de 2027- ha intensificado la disputa por hacerse con los principales cargos de la institución, incluida la presidencia, que actualmente está ocupada por la francesa Christine Lagarde. La carrera comenzó hace unos meses con la búsqueda de un vicepresidente ante el final del mandato de Luis de Guindos, testigo que cogió el croata Boris Vujcic.
Schnabel abre una vacante que ha obligado a los gobiernos a mover ficha rápido. Al economista jefe del organismo, Philip Lane, que dejará su cargo en 2027, se suma la posibilidad de que Lagarde abandone antes de tiempo para liderar el Foro Económico Mundial en las próximas semanas como tarde. El escenario deja un tablero de ajedrez complicado para los intereses individuales de los Estados miembros. Para Alemania, optar al puesto de Schnabel implica el descarte de Joachim Nagel para liderar el 'guardián del euro', cuyo nombre ha perdido fuerza en los últimos meses.
Se da la circunstancia de que Fritzi Köhler Geib, consejera del Bundesbank, figura en la quiniela como una de las favoritas, junto a Sabine Mauderer y la economista Ulrike Malmendier, ambas de nacionalidad germana. En la lista también figura Tobias Adrian, al que precisamente relevará en el FMI. Del lado francés suenan nombres como Agnès Bénassy-Quéré, vicegobernadora del Banco de Francia o Laurence Boon, economista jefe de la OCDE.
Las fuentes consultadas por La Información Económica apuntan a que en este baile de sillas entra la ecuación de la representación femenina. La salida de las dos mujeres dejaría coja la cúpula en materia de cuotas de género si no son reemplazadas por otras directivas. La pugna por la presidencia viene disputada por dos hombres. España apunta a lo más alto de la institución con Pablo Hernández de Cos. El exgobernador del Banco de España (BdE) y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS) cuenta con el aval del Gobierno nacional para promocionar carrera.
España nunca ha ocupado este cargo a diferencia de los países vecinos como Italia, Francia, Portugal o Países Bajos. Con De Cos se abren ahora posibilidades reales. Una encuesta elaborada por el Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF) el pasado abril ya le colocaba como uno de los perfiles más cualificados tanto por su experiencia en bancos centrales como por su conocimiento de los mercados de capitales. No obstante, su candidatura viene respaldada por la situación macroeconómica del país y el papel clave de la delegación española en el debate comunitario. De Cos rivaliza con Klaas Knot, de Países Bajos, conocido por su visión más restrictiva de la política monetaria, que en la jerga se conoce como halcón.
El calendario acelerado coincide en el tiempo en un momento complicado para las mayores economías de la eurozona. Alemania -considerada la locomotora de la región en la moneda única- atraviesa una crisis de gobierno tras varias derrotas en las elecciones estatales, mientras Francia está al borde una crisis de deuda que se ve acentuado con el estancamiento político de cara a las elecciones presidenciales de la próxima primavera. Además, España e Italia también preparan la llamada a las urnas.











