El ministro Puente admite el mal estado de Rodalies: "No estamos satisfechos"
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha reconocido este jueves la pésima situación de Rodalies y ha reconocido que el Gobierno no está consiguiendo trasladar a los usuarios los esfuerzos que, según él, se están realizando para mejorar el servicio. «Quizás debería salir y explicar más las cosas», ha admitido durante una comparecencia en el Palau de la Generalitat junto al presidente catalán, Salvador Illa, después de mantener una reunión monográfica sobre el estado de la red ferroviaria. El ministro ha reconocido la «desesperación» de los viajeros y ha lamentado que, pese a que se está invirtiendo «más que nunca», los resultados no siempre llegan a la ciudadanía. «No estamos satisfechos».
Puente ha defendido que Rodalies atraviesa un momento de transformación que afecta a tres grandes ámbitos: la gestión, las infraestructuras y el material rodante. En este sentido, ha recordado que desde la crisis ferroviaria del pasado enero, desencadenada por el temporal Harry y el accidente de Gelida, se han ejecutado obras de emergencia por valor de 200 millones de euros. Actualmente, además, hay 151 actuaciones en marcha para reforzar la red y mejorar su capacidad de respuesta ante episodios meteorológicos adversos.
Como ejemplo de los efectos de estos trabajos, el ministro ha comparado las incidencias registradas durante los últimos temporales. Según los datos que ha ofrecido, el episodio de enero provocó 630 incidencias en Rodalies, mientras que las lluvias de octubre, pese a ser más intensas, dejaron únicamente 14. «Esto no es magia, es el trabajo hecho a lo largo del año para mejorar la resiliencia de Rodalies», ha defendido.
El responsable de Transportes también ha puesto el foco en el refuerzo de las plantillas. El número de maquinistas ha pasado de 851 en 2023 a 1.379 este año, mientras que los trabajadores de los centros de control de tráfico han aumentado de 59 a 101. A ello se suma la incorporación de 600 informadores para mejorar la atención a los pasajeros y los esfuerzos para coordinar las comunicaciones de Renfe y Adif, dos de las asignaturas pendientes durante las sucesivas crisis del servicio.
La renovación del material rodante es otro de los pilares del plan. Illa ha confirmado que los primeros nuevos trenes empezarán a circular durante el primer trimestre de 2027. Se trata de entre 112 y 113 convoyes fabricados por Alstom, que actualmente se encuentran en fase de homologación y pruebas. Aunque inicialmente estaba previsto que comenzaran a incorporarse a principios de este año, el calendario se ha ido retrasando. Puente ha considerado que el plazo actual es prudente y no ha descartado que algunas unidades puedan llegar incluso antes. No obstante, ha advertido de que la entrada en funcionamiento de los nuevos trenes también podría provocar algunas incidencias durante la transición entre el material antiguo y el nuevo.
El traspaso de la R1, pendiente de los últimos flecos
Más allá de la situación del servicio, uno de los principales asuntos abordados durante la reunión ha sido el traspaso de la R1, la línea ferroviaria que recorre el Maresme. La Generalitat lleva meses preparando la asunción de esta infraestructura y confiaba en cerrar la operación durante el otoño, pero el acuerdo todavía no se ha formalizado. El Govern esperaba poder avanzar definitivamente una vez evaluada la línea y completados los trabajos previos, aunque todavía quedan cuestiones administrativas y económicas por resolver.
Puente ha asegurado que el compromiso del Gobierno central con la transferencia es «irrevocable» y que los trabajos continúan adelante, aunque ha admitido que la convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre podría alterar los avances y los plazos. El ministro ha definido la situación actual como una cuestión de «flecos procedimentales» pendientes de implementar. Pese a ello, tanto él como Illa han mantenido el objetivo de culminar el traspaso antes de que termine el año.
Para completar la operación será necesario formalizarla en el Consejo de Ministros, convocar la Comisión Bilateral Estado-Generalitat y la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales, además de concretar las condiciones económicas. La transferencia afecta exclusivamente a la infraestructura comprendida entre Bifurcación-Sagrera y Maçanet-Massanes: la Generalitat asumirá la titularidad de las vías y el mantenimiento de estaciones, catenarias y otras instalaciones, mientras que Adif conservará el control de la circulación y la señalización. Los trenes y los maquinistas tampoco forman parte de esta primera operación.
Por último, ambos dirigentes han avanzado que el próximo martes se aprobará el nuevo contrato programa de Rodalies tanto en el consejo de administración de Renfe como en el Consell Executiu de la Generalitat. Se trata de otro de los pasos necesarios para desarrollar el nuevo modelo de gestión del servicio ferroviario catalán, en un contexto marcado por la incertidumbre electoral y por la presión de unos usuarios que siguen esperando que las mejoras anunciadas se traduzcan en un funcionamiento más fiable de los trenes.


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