Los vecinos de un barrio de Sevilla plantan cara al Ayuntamiento por la memoria democrática

El pasado 24 de septiembre, el alcalde de Sevilla, el popular José Luis Sanz, asistía a la colocación de un azulejo conmemorativo del centenario de la construcción de la primera capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio del Cerro del Águila. Lo que debía ser un acto de reconocimiento relacionado con una advocación firmemente arraigada en esta barriada, ha provocado la indignación de buena parte de los vecinos porque sobre el baldosín figura el nombre del cardenal Eustaquio Ilundáin y Esteban, que la bendijo en 1926. Ilundáin era el arzobispo de la capital andaluza en esa época y fue un firme defensor de la sublevación contra la República que se produjo 10 años después y del franquismo, que entre el 18 de julio del 36 y 1963 dejó 11.287 víctimas, muchas de ese mismo barrio, de acuerdo con la investigación del historiador José María García Márquez. El Cerro del Águila fue una de las zonas de la ciudad hispalense que más sufrió la represión del general Gonzalo Queipo de Llano tras el golpe de Estado.

