Vicealmirante Matt Buckley, jefe de la Armada australiana: «Los buques de diseño español son la columna vertebral de nuestra flota», y ya suman 110.000 toneladas
Australia está a miles de kilómetros de España, pero buena parte de sus principales buques militares tienen algo en común: nacieron sobre planos españoles. No se trata de una colaboración puntual. Desde 2014, la Marina australiana ha incorporado grandes barcos de diseño español que suman más de 110.000 toneladas.
Su máximo responsable, el vicealmirante Matt Buckley, lo ha dejado claro durante una visita a España. En una entrevista con el medio Infodefensa, ha definido estas embarcaciones como “la columna vertebral de nuestra flota”, un reconocimiento que llega mientras Australia prepara una profunda renovación de sus fuerzas navales.
Siete grandes buques australianos llevan el sello de Navantia
El vicealmirante Matt Buckley, jefe de la Marina Real Australiana, junto al almirante Antonio Piñeiro durante su visita a Madrid en octubre de 2026 | Fotografía: Armada española
Detrás de esa cifra hay tres familias de barcos con trabajos muy diferentes. Los Canberra y Adelaide, basados en el español Juan Carlos I, pueden transportar tropas, vehículos y helicópteros. También resultan útiles para llevar ayuda a zonas afectadas por catástrofes.
A ellos se suman los tres destructores de la clase Hobart, construidos en Australia a partir del diseño de las fragatas españolas F-100. Su misión principal es proteger a otros buques frente a amenazas aéreas y participar en operaciones de combate.
Completan el grupo los Supply y Stalwart, fabricados por Navantia en Ferrol. Son barcos de abastecimiento capaces de suministrar combustible, alimentos y munición a otras unidades sin que tengan que regresar a puerto.
No significa, por tanto, que todos salieran terminados de astilleros españoles. Parte del trabajo se realizó en Australia, que aprovechó los proyectos para desarrollar su propia industria. A los siete grandes buques se suman doce lanchas de desembarco suministradas por Navantia.
Buckley destaca que estos diseños no solo han demostrado su utilidad en el mar. También han ayudado a formar trabajadores australianos y a recuperar conocimientos necesarios para construir y mantener grandes buques de guerra.
La colaboración incluso llegó a tripulaciones, pues más de 200 marinos australianos se formaron en una fragata española antes de incorporarse al primer destructor Hobart.
Japón gana terreno, pero España sigue dentro
El reconocimiento llega en un momento delicado para la industria española. Australia ha seleccionado un diseño japonés de la clase Mogami para sus futuras fragatas de propósito general, una decisión que deja a Navantia sin ese contrato.
Sin embargo, Buckley insiste en que elegir nuevos proveedores no rompe una relación que lleva años funcionando. Los barcos de diseño español seguirán en servicio durante décadas y necesitan revisiones, mejoras y asistencia técnica.
De hecho, Navantia participa en el programa de actualización de los destructores Hobart. Para el vicealmirante, también quedan oportunidades en mantenimiento, formación y colaboración entre empresas. Eso sí, evita adelantar si habrá nuevos encargos.
La cooperación naval también mira al Indopacífico
La relación entre ambos países ya no se limita a comprar y mantener barcos. Buckley viajó a España para reunirse con su homólogo, el almirante Antonio Piñeiro, y reforzar el trabajo conjunto entre las dos armadas.
Australia espera además la participación de un grupo naval español en el ejercicio Talisman Sabre de 2027. La presencia española en esa región responde al creciente interés por la seguridad de unas aguas fundamentales para el comercio mundial.
Mientras tanto, Canberra continúa ampliando su capacidad militar. Su alianza AUKUS con Estados Unidos y Reino Unido contempla nuevos submarinos de propulsión nuclear, además de otras tecnologías de defensa.
España no forma parte de ese pacto, pero conserva un lugar destacado en esa flota australiana. Para Buckley, el valor de aquellos contratos se mide tanto para los barcos que navegan hoy como por las capacidades que Australia aprendió a desarrollar gracias a ellos.


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