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España e Italia acuerdan poner fin a los controles fronterizos impuestos tras la crisis en Ceuta

España e Italia levantan los controles fronterizos

Los gobiernos de España e Italia han acordado poner fin a los controles recíprocos en las fronteras interiores que estaban en vigor desde que el Ejecutivo de Georgia Meloni decidió imponer esta medida como respuesta a la crisis en Ceuta por la entrada irregular de miles de migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio.

La decisión de no prorrogar los controles fronterizos, "tomada tras un minucioso análisis de la situación", según ha informado el Ministerio del Interior, "irá acompañada de un refuerzo del intercambio de información para garantizar la plena seguridad del espacio común de Schengen".

El acuerdo ha venido precedido de una conversación telefónica mantenida por los ministros del Interior de España e Italia, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi, programada a raíz de la reunión celebrada al margen del Consejo Europeo entre los presidentes del gobierno de ambos países, Pedro Sánchez y Giorgia Meloni.

Durante la última cumbre de líderes europeos en Bruselas, Sánchez y Meloni acercaron posturas para la supresión de los controles Schengen que Italia introdujo a principios de agosto, días después de la entrada de más de 70.000 personas a la ciudad autónoma.

Ambos jefes de Gobierno encargaron el pasado viernes, 16 de octubre, a sus ministros que materializaran este encargo durante los próximos siete días. Mientras esto ocurría, Italia decidió prorrogar por una semana más los controles en puertos y aeropuertos a los pasajeros procedentes de España, con la correspondiente contramedida aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez para los pasajeros procedentes de Italia.

En respuesta a Italia, el Gobierno español venía de forma periódica prorrogando el restablecimiento temporal de los controles en las fronteras interiores aéreas y marítimas españolas con respecto a los vuelos y enlaces marítimos de pasajeros procedentes de la República Italiana.

Fuentes italianas consultadas por Europa Press explicaron que los ministros del Interior de los dos países iban a trabajar para "valorar juntos medidas de cooperación sustitutivas", mientras que por parte española se precisó que se trabajaría para "proceder a la eliminación" de los controles.

Aunque la reintroducción de controles fronterizos ente Estados miembro es una medida prevista por el Código Schengen, la Comisión Europea siempre ha defendido que debe ser una opción "de último recurso" e instado a los gobiernos a buscar medidas alternativas para reforzar la vigilancia sin suspender la libre circulación.

Entre las medidas sustitutivas que Bruselas ha planteado en el pasado a otros países que mantienen de manera sistemática controles que deberían ser puntuales, como Alemania, Austria o Francia, figuran el refuerzo de la actuación policial conjunta para controles no sistemáticos, el intercambio de información y un mejor uso de la tecnología, por ejemplo con sistemas móviles de identificación biométrica o el seguimiento de vehículos.

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A Radden Keefe le preocupa que la prensa tradicional renuncie "demasiado fácilmente" a lo que ha hecho siempre

Patrick Radden Keefe, en Barcelona.

El periodista Patrick Radden Keefe, que ha publicado El hijo del oligarca (Seix Barral/Periscopi), reflexiona sobre el cambiante modelo de negocio de los medios para incidir que le preocupa que la prensa tradicional esté renunciando "demasiado fácilmente" a lo que ha hecho siempre.

Por eso, el escritor estadounidense cree que el "descontento creciente" de muchas personas con el uso de los móviles, las redes sociales y los entornos informativos actuales puede ser una oportunidad para los medios tradicionales.

Critica que los medios (incluido el suyo, The New Yorker) piensen que ya nadie lee y que deben reducir cada vez más su contenido o adaptarlo a formatos como el vídeo vertical: "Todo el mundo tiene tanto miedo de quedarse atrás que a veces están demasiado adelantados. Están renunciando a lo que siempre han hecho bien, y para lo que hay una demanda", ha opinado.

Radden Keefe participa este sábado en la Biennal de Pensament en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) con la charla Londres: ciudad oculta, y aprovechando su paso por la ciudad ha presentado su último libro.

"Todo el mundo tiene tanto miedo de quedarse atrás que a veces están demasiado adelantados. Están renunciando a lo que siempre han hecho bien, y para lo que hay una demanda"

El hijo del oligarca relata el caso de Zac Bretler, de 19 años, que se precipitó por el balcón del apartamento de lujo de un hombre "de dudosa reputación" en Londres; poco después, un testigo aseguraba que el joven decía ser hijo de un oligarca ruso.

El autor, como hicieron los padres de Zac, se embarca en una investigación que le llevará a recorrer una faceta de la capital británica marcada por el dinero sucio, la violencia y las fantasías aspiracionales, informa Europa Press.

Radden Keefe no cree que sea casualidad que el joven tuviera 16 años cuando Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos: "Creo que este tipo de embaucadores son las figuras que definen nuestra era. De una forma extraña, Zac, de adolescente, podría haber un momento en que pensó que si quería realmente llegar a la cima, la forma de hacerlo era mentir".

El periodista, que se pregunta en el libro qué llevaría a un joven de clase acomodada a fingir ser hijo de un oligarca ruso, señala que probablemente no pueda atribuirse únicamente a un motivo.

"No creo que sea solamente la manosfera, no creo que sean solo los niños estando en redes sociales y con móviles, y no crea que sea solo la transformación de Londres o esta manía por la riqueza que tienen muchas personas. Creo que es todo eso", ha apuntado.

Afirma que, para la generación de Zac, no existe la concepción del mundo que tenía la de sus padres, según la cual estudiar, trabajar duro y ahorrar le permitiría comprarse una casa y comenzar una vida con estabilidad, buena salud y ocio.

Cree que por ello, quizás, mucha gente joven en situaciones precarias se ve "fácilmente seducidos" por las promesas de dinero fácil como el juego, las criptomonedas o los mercados de predicción, así como por figuras de dudosa moralidad.

El autor ve claro que dos de los individuos que aparecen en el libro (Akbar Shamji y Verinder 'Dave' Sharma) tienen responsabilidad real en la muerte de Zac, pero señala que, en un sentido más profundo, siempre sintió que el joven terminó "absorbido por Londres".

El origen del libro en una pausa del rodaje de la adaptación de No digas nada

La idea para el libro comenzó cuando, en una pausa del rodaje de la adaptación de No digas nada, un abogado se acercó a Radden Keefe para explicarle el caso: al periodista le interesó, y terminó publicando un reportaje en The New Yorker en febrero de 2024.

El reportero siguió tirando del hilo, convencido de que había cabos sueltos, y estuvo 2 años enteros indagando, que resultaron en la publicación de El hijo del oligarca, de cuyo éxito está sorprendido.

"Creo que gran parte de esta historia es simplemente la policía no haciendo su trabajo", admite el autor, que cree que si en su día hubiese habido más escrutinio y presión mediática alrededor del caso, las cosas habrían sido distintas.

A la vez, también le parece "interesante" pensar en qué hubiese pasado si esto, en vez de a una familia acomodada, le hubiese ocurrido a una familia de inmigrantes o de clase trabajadora, viviendo en otra parte de Londres.

"Si empiezo a omitir selectivamente cosas solo porque siento compasión por ellos, entonces no soy mejor que los mentirosos en el libro"

Para elaborar el libro, el autor se ha acercado mucho a los Brettler, los padres de Zac, y admite que eso le lleva siempre a pensar en la objetividad periodística: "La palabra en la que pienso es 'permeable'. Tengo que ser bastante permeable, no quiero desactivarme y tener una piel tan dura como para no recoger las emociones de las personas sobre las que escribo".

Insiste en la importancia de contar la verdad, aunque haya establecido un vínculo muy cercano con las fuentes, más que en cualquier otro libro: "Si empiezo a omitir selectivamente cosas solo porque siento compasión por ellos, entonces no soy mejor que los mentirosos en el libro".

Aun así, admite que hubo momentos en que la proximidad con una pareja que había perdido a su hijo adolescente, teniendo él mismo hijos de edad parecida, terminó afectándole.

Radden Keefe ha explicado que está en marcha un proyecto con la productora A24 para adaptar el libro a una serie, aunque advierte de que "muchas cosas en Hollywood empiezan a desarrollarse pero después no se hacen".

Cuando termine la promoción del libro se irá a Sudáfrica para escribir para The New Yorker sobre el legado del apartheid, y también tiene escrito el principio de un nuevo libro del que solo ha avanzado que trata, en parte, de Guatemala.

Además, acaba de empezar a gestionar un nuevo pódcast con el mismo equipo con el que produjo Winds of Change, en 2020.

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