El alegato a la esperanza juvenil de la Princesa Leonor: "Necesitamos confiar"
Si alguien pensaba que el Rey iba a pasar el testigo completo a la Princesa Leonor para la próxima edición de los premios que llevan su nombre acabaría decepcionado. No se produjo el relevo definitivo, pero la Heredera dio un paso más en su propio protagonismo y por primera vez recibió en solitario a los premiados durante la mañana de audiencias en el Hotel Reconquista, entre ellos figuras internacionales como el futbolista Leo Messi, la cantante Patti Smith, el escritor Julian Barnes y la astronauta Christina Koch. Las cosas de Palacio, ya se sabe. Van despacio y los avances son sutiles.
Doña Leonor volvió a pronunciar su discurso a los premiados con un fondo de esperanza para los jóvenes (pese estos tiempos de «desencanto») y un reconocimiento a las generaciones que los precedieron, también a ella misma. Recordó las palabras que le dedicó a su padre la primera mujer galardonada en 1981, María Zambrano: «Al agradecer el premio, dijo a mi padre que en él “se enciende una luz en la que aletea una presencia donde se juntan lo joven y lo inédito, esperanza de una historia que se abre».
Y de esperanza quiso hablar la primogénita de los Reyes. De cómo mantenerla «en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, incertidumbre, todo amplificado en las redes…».
Encontró la Princesa de Asturias la respuesta (sin ser «ni ilusa ni apocalíptica») en los premiados de esta última edición. En «observar con atención a nuestros premiados, por cuanto contribuyen a mantener nuestra capacidad de asombro, de curiosidad, y nuestra necesidad de confiar».
«Estudiar a Garton Ash nos ayuda comprender lo que sucede en Europa. Sostiene Garton Ash que, pese a lo exhibido por determinados actores hegemónicos, la Unión Europea, junto al Reino Unido, tiene ahora -en un mundo claramente post occidental- la oportunidad de apuntalar los valores sobre los que se edificó», sostuvo. «Y fíjense si tiene sentido evocar aquí la obra de los estudios Ghibli. En mi caso, mi recuerdo se remonta a la siguiente escena: mi madre nos lleva a ver Ponyo en el acantilado. ¡Para Sofía es su primera peli en un cine! No llega a los dos años y está sentada en el regazo de mi madre. Yo me quedo hipnotizada con la historia...», continuó con emoción.
Instó también a leer a Julian Barnes «si quieren reír, llorar, derrumbarse o entusiasmarse», a escuchar a Patti Smith, «poeta que canta, música que chorrea poemas; que abruma por su rebeldía, desparpajo y valentía, que es libre, fuerte e independiente».
Volvió a hacer la Princesa un alegato a la esperanza en la conclusión de su intervención: «Hace dos años me referí a la esperanza al citar un poema de Serrat. La invoco de nuevo, precisamente porque percibo cierto desaliento, quizá escepticismo, quizá indignación… Václav Havel, que también pisó un día este escenario, decía que la esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certeza de que hay cosas que tienen sentido y que merece la pena defender pase lo que pase. Así que sigo respondiéndome a mí misma: sí, tiene sentido honrar a estas mujeres y estos hombres. Y recordar un verso de Valéry que Miyazaki, uno de los fundadores de Ghibli, rescató en una de sus obras: “El viento se levanta…¡Hay que intentar vivir!’’».

