Los colectivos estudiantiles denunciaron el deterioro progresivo de la infraestructura escolar y exigieron reorientar los 13.000 millones de euros del gasto militar hacia la enseñanza.
Los colapsos estructurales golpearon con dureza a sectores vulnerables como la colonia Villa Unión, donde los derrumbes destruyeron 13 viviendas por completo.