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Situado en un edificio del siglo XVIII, este museo recoge lo mejor de la escuela paisajística de esta comarca, carteles modernistas o un lienzo muy polémico

El Museo de la Garrotxa, en la ciudad de Olot, está situado en el histórico edificio del Hospicio, una sobria construcción neoclásica proyectada en el siglo XVIII
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En el centro de la ciudad de Olot un curioso viajero puede descubrir y disfrutar del histórico edificio del Hospicio, una sobria construcción neoclásica proyectada en el siglo XVIII por el renombrado arquitecto Ventura Rodríguez. Este majestuoso recinto, articulado alrededor de un imponente patio central porticado con galerías de arcos de medio punto, alberga en su tercera planta las instalaciones del Museo de la Garrotxa. La institución cultural constituye un espacio fundamental donde la rica trayectoria artística, industrial y artesana de la comarca se fusiona armoniosamente con el patrimonio natural que la rodea. Visitar sus salas supone adentrarse en un interesante viaje por la memoria colectiva de Catalunya.
A lo largo de sus más de dos siglos de historia, el edificio del Hospicio ha desempeñado funciones sumamente diversas antes de convertirse en la sede del museo comarcal en 1987. La estructura funcionó originariamente como centro educativo, vivienda para maestros y espacio dedicado a la beneficencia pública, sirviendo posteriormente como sede de la Escuela de Bellas Artes y cuartel militar. En la actualidad, además de albergar las valiosas colecciones permanentes y temporales del museo, la edificación acoge una residencia de ancianos y la emblemática casa de los gigantes de la ciudad. Su conservación arquitectónica permite contemplar un escenario único impregnado de memoria viva.
El núcleo principal e identitario de la colección permanente reside en las obras de arte de la célebre Escuela Paisajística de Olot, movimiento fundado en la segunda mitad del siglo XIX. Impulsado fundamentalmente por los hermanos Joaquim y Marian Vayreda junto con el destacado pedagogo Josep Berga i Boix, este colectivo trasladó los postulados de la influyente escuela francesa de Barbizon al arte catalán. Más que un estilo rígido, la escuela olotense instauró una completa libertad interpretativa centrada en la plasmación de la naturaleza local, tomando escenarios icónicos como los humedales de la Moixina como tema recurrente de sus lienzos.
La proyección histórica del centro abarca un continuado itinerario cronológico que comienza con los bellísimos pesebres barrocos esculpidos por Ramon Amadeu y se extiende hasta la producción de la posguerra. La colección exhibe magníficas piezas de reconocidos maestros locales de la pintura y la escultura, destacando nombres esenciales como Miquel Blay, Josep Clarà, Francesc Vayreda, Iu Pasqual y Leonci Quera. Asimismo, el renombre de la escuela atrajo e influenció a prominentes creadores, entre los que figuran Enric Galwey, Joan Llimona, Joan Brull y el genial pintor modernista Ramon Casas, consolidando a la ciudad como faro artístico regional.
Uno de los grandes atractivos visuales que deslumbran al visitante en el recorrido por sus salas es la excepcional colección de carteles pertenecientes al período modernista catalán. Entre este selecto fondo destaca la célebre serie publicitaria confeccionada para la marca Cigarrillos París, un conjunto gráfico de extraordinario valor histórico y refinamiento estético. Estas obras plasman a la perfección la profunda transformación cultural, la elegancia estilística y la revolución en las artes aplicadas que caracterizaron el cambio del siglo XIX al XX. La muestra de cartelería evidencia el alto nivel creativo que alcanzó la ilustración comercial de la época.
El lienzo de Ramon Casas
Sin lugar a dudas, la pieza maestra de mayor envergadura y resonancia histórica que custodia la institución desde 1919 es el monumental lienzo titulado “La Carga”, obra de Ramon Casas. Esta imponente pintura antibelicista de grandes dimensiones, conocida también con el nombre de “Barcelona, 1902”, generó una viva controversia social durante su época de presentación. La composición muestra con estremecedor realismo a un guardia civil a caballo cargando directamente contra una multitud desarmada, convirtiéndose en un testimonio pictórico trascendental sobre las tensiones sociales y los conflictos urbanos de principios del siglo XX.
Hoy en día, el Museo de la Garrotxa reafirma su sólida vocación pedagógica y comunitaria ofreciendo diversas propuestas educativas, recorridos accesibles e innovadoras salas destinadas al arte contemporáneo como el Espacio Zer01. La reciente integración de trece valiosas obras cedidas por el Museo Nacional de Arte de Catalunya ha enriquecido el discurso expositivo con destacadas figuras de la talla de Ramon Martí Alsina y Modest Urgell. Articulando su atractiva oferta con otros centros patrimonio de Olot como la Casa Museo Can Trincheria o el Museo de los Santos, la institución garantiza una vivencia cultural inolvidable donde la deslumbrante belleza del paisaje trasciende en arte.
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Es una de las constelaciones más grandes del cielo, tiene forma de dragón y este es el mito que más se le asocia

Se llama Draco y ocupa una superficie de 1083 grados cuadrados en el firmamento, lo que la posiciona como la octava constelación más grande de todo el cielo nocturno
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La constelación de Draco, cuyo nombre proviene del latín y significa el dragón, destaca en la bóveda celeste por sus dimensiones y su notable relevancia histórica. Catalogada en el siglo II por el astrónomo Claudio Ptolomeo, esta gigantesca estructura estelar ocupa una superficie de 1083 grados cuadrados en el firmamento. Semejante extensión la posiciona como la octava constelación más grande de todo el cielo nocturno y una de las cinco mayores en el hemisferio norte. Al ser una formación circumpolar para las latitudes septentrionales, permanece visible durante todas las noches del año al norte del ecuador, serpenteando silenciosamente alrededor del polo norte celeste entre sus célebres constelaciones vecinas.
Su silueta alargada evoca con claridad la figura de una mítica serpiente o dragón cuya cola se sitúa delicadamente entre la Osa Mayor y la Osa Menor. La cabeza del dragón está formada por un característico cuadrilátero de estrellas que apunta directamente hacia la cercana constelación de Hércules. Dentro de su trazo destaca Etamin, la estrella más brillante del conjunto con una magnitud aparente de 2,2 y ubicada a unos 150 años luz de la Tierra. Históricamente denominada la estrella cenital por transitar sobre el cenit londinense, Etamin encabeza un brillante grupo estelar en el que también figura la mítica Thuban, antigua estrella polar durante la época dorada del Antiguo Egipto.
A lo largo de la historia, el mito fundacional que con mayor frecuencia se ha vinculado a esta figura celestial proviene de la rica tradición mitológica griega. En ella, la constelación encarna a Ladón, un formidable e infatigable dragón de cien cabezas encomendado a proteger el sagrado árbol de las manzanas de oro. Estas frutas preciosas, otorgadas originalmente a Hera como regalo de bodas durante su enlace con el poderoso Zeus, crecían guardadas en el misterioso jardín de las Hespérides en el monte Atlas. Ante el temor de que las ninfas cuidadoras tomaran las manzanas mágicas que concedían la juventud eterna y la inmortalidad, la diosa decidió colocar al temible monstruo firmemente enrollado alrededor del tronco para custodiar su preciado tesoro.
El destino de Ladón quedó trágicamente sellado cuando a Hércules se le encomendó la undécima de sus famosas doce tareas, consistente en sustraer los dorados frutos del jardín. Valiéndose de su astucia y habilidad, el héroe logró abatir al vigilante dragón disparándole flechas envenenadas a distancia para apoderarse de las manzanas sagradas. Profundamente entristecida por la pérdida de su leal e incansable guardián, Hera decidió inmortalizar su memoria elevándolo a los cielos como una constelación perpetua. Es por ello que en los mapas estelares tradicionales el dragón aparece inmortalizado en la lejanía polar, eternamente pisado en la cabeza por el pie del intrépido Hércules que se ubica contiguo en el firmamento.
Además de esta famosa narración, la mitología romana asociaba al gigantesco dragón con uno de los titanes que lucharon encarnizadamente contra los dioses olímpicos durante una década. Según su versión, fue la sabia diosa Minerva quien lo derrotó en combate y lo arrojó hacia las heladas regiones del polo norte, donde quedó congelado para siempre. Por su parte, la antigua civilización egipcia contemplaba esta región con profundo fervor reverencial, asociando la alineación de sus pirámides con la estrella Thuban. Los sabios egipcios creían con firmeza que al fallecer el faraón, su alma ascendía hacia las alturas para reunirse con el dragón cósmico que mantenía firmemente unidos y en perfecta armonía los reinos celestiales.
Lluvia de meteoros
Más allá de la riqueza de sus leyendas, la constelación de Draco alberga fascinantes tesoros astronómicos de espacio profundo al situarse alejada del denso disco de la Vía Láctea. El objeto más célebre de su catálogo es sin duda la espectacular Nebulosa del Ojo de Gato, una compleja nebulosa planetaria situada a más de 3.000 años luz de distancia. Asimismo, en sus confines se localiza la impresionante Galaxia del Huso, una formación espiral apreciada de perfil a unos 30 millones de años luz, y la singular Galaxia Renacuajo. Esta última destaca en las observaciones por poseer una prodigiosa estela de estrellas de 280.000 años luz de longitud, originada tras una colosal interacción gravitatoria con otra galaxia cercana.
En la era moderna, Draco continúa siendo un escenario crucial para el avance de la ciencia astronómica contemporánea y la observación del universo. En sus inmediaciones se origina cada mes de octubre la célebre lluvia de meteoros conocida como las Dracónidas, provocada por las partículas sobrantes del cometa Giacobini-Zinner. Además, observaciones de precisión han revelado sistemas planetarios extraordinarios en sus estrellas, como el de la gigante HD 158259, que alberga seis exoplanetas estrechamente empaquetados. Desde el hallazgo de la aberración estelar en el siglo XVIII hasta las más recientes simulaciones cosmológicas, este inmenso dragón de estrellas sigue cautivando por igual a científicos, observadores y amantes de la mitología.
De época visigoda, este castillo tuvo unas cuevas que pudieron servir de mazmorras, almacenaje o de vía para escapar

La palentina fortaleza de los Condes de Saldaña fue escenario de acontecimientos reales como el fallecimiento de la reina Urraca I de León en 1126 o la boda de su hijo Alfonso VII
Descubren las ruinas de un castillo medieval “perdido” en el interior de una universidad irlandesa
Fortaleza musulmana del siglo XIII, este castillo pertenece a un auténtico pueblo fortificado de calles empedradas y casas tradicionales
Sobre un cerro arcilloso que domina la villa de Saldaña y el río Carrión, se alzan las ruinas del Castillo de los Condes de Saldaña, una fortaleza defensiva cuyos orígenes se remontan a la época visigoda y que expertos historiadores señalan que nació en el siglo VI para proteger el territorio frente a las incursiones septentrionales. Más allá de sus murallas y torres, este monumento de la provincia de Palencia alberga en la ladera oriental de la colina un enigmático complejo de cuevas artificiales excavadas en la roca, cuyas galerías subterráneas continúan despertando el interés de los mencionados historiadores por los valiosos secretos que custodian desde la Edad Media.
Las crónicas refieren que el rey visigodo Leovigildo conquistó la plaza saldañesa y mandó acuñar moneda tras sofocar las rebeliones cántabras en la zona. Reconstruido y ampliado en el siglo XI sobre los cimientos de la edificación devastada por Almanzor en 995, el castillo se consolidó como un baluarte estratégico entre León y Castilla. Durante la época medieval, la fortaleza albergó a los Banu Gómez y fue escenario de acontecimientos reales, entre los que destacan el fallecimiento de la reina Urraca I de León en 1126 y la multitudinaria boda de su hijo Alfonso VII con Berenguela de Barcelona en 1128.
El gran atractivo misterioso de este conjunto monumental reside en las cavidades subterráneas dispuestas en la ladera oriental del cerro, cuya cuidada orientación sugiere una clara vinculación defensiva con el castillo superior. Las exploraciones arqueológicas han sacado a la luz galerías que conectan diversas estancias que hoy permanecen parcialmente obstruidas por los derrumbes. En el interior de estas salas subterráneas se han recogido fragmentos cerámicos del siglo XII que coinciden con los materiales hallados en el recinto superior, confirmando que ambas estructuras funcionaban de forma coordinada.
Entre las funciones atribuidas por los historiadores a estas cuevas destaca su probable empleo como sótanos y mazmorras para el confinamiento de prisioneros de guerra y cautivos de rango. La sólida roca madre proporcionaba una custodia infranqueable y discreta para los reclusos, ofreciendo al mismo tiempo un recinto seguro para resguardar los recursos más valiosos del castillo. Asimismo, las condiciones térmicas del subsuelo convertían a estos espacios en almacenes idóneos para conservar reservas de agua, alimentos y pertrechos vitales para garantizar la resistencia de la guarnición durante los asedios.
La red de pasadizos subterráneos también pudo funcionar como una estratégica vía de escape para los señores del castillo y mandos militares en momentos de extrema emergencia bélica. La disposición de las galerías orientadas hacia el río permitía una evacuación discreta, lejos de la vista de los ejércitos atacantes que rodeaban el montículo. Esta ruta secreta de evacuación garantizaba que la comitiva condal pudiera abandonar la fortaleza antes de que las murallas sucumbieran, permitiendo buscar auxilio en poblaciones vecinas o ponerse a salvo sin ser interceptados por el enemigo en el asedio.
Viviendas rupestres
Con la paulatina pérdida de su trascendencia militar a partir del siglo XV, la fortaleza inició un lento proceso de deterioro que culminó con el expolio de sus piedras de sillería, reutilizadas en 1893 para reparar el puente de la villa. Las cavidades del subsuelo tampoco quedaron al margen de esta transformación, siendo aprovechadas en épocas más recientes para la extracción de arcilla para una tejera cercana e incluso adaptadas parcialmente como sencillas viviendas rupestres por familias locales a comienzos del siglo pasado, conservando aún los vestigios de su trazado defensivo original.
En la actualidad, los vestigios del Castillo de Saldaña se encuentran incluidos en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra a causa del inminente riesgo de colapso que presentan sus torres y paramentos. No obstante, la constitución en 2024 de la Fundación Castillo de Saldaña ha abierto una prometedora etapa para la consolidación, restauración y valorización del monumento a partir de la adquisición completa del mismo. Esta iniciativa permitirá investigar las galerías ocultas de la fortaleza, rescatando del olvido la memoria de una fortificación de época visigoda que albergó mazmorras, depósitos de almacenaje y vías subterráneas de evacuación.
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Ley de nietos: la gota que colma el vaso

En estos momentos en los que una ola reaccionaria recorre el mundo, asumir que haya nacionales sin derecho de voto sienta un precedente muy peligroso para que otros colectivos puedan perderlo
La decisión del Tribunal Supremo de suspender el derecho de voto de ciento sesenta mil personas que han adquirido la nacionalidad a través de la Disposición Adicional Octava de la Ley de Memoria Democrática, la llamada Ley de nietos, abre una puerta muy preocupante, al negar por primera vez el derecho de voto de nacionales españoles. Lo hace además, usando un subterfugio porque la Ley de Memoria Democrática no ha sido recurrida ante el Tribunal Constitucional y la Instrucción del Ministerio de Justicia tampoco ha sido cuestionado ante los tribunales. Son constitucionales y por tanto, plenamente aplicables.
En estos momentos en los que una ola reaccionaria recorre el mundo, asumir que haya nacionales sin derecho de voto sienta un precedente muy peligroso para que otros colectivos puedan perderlo. Movimientos como los que piden que las mujeres casadas no voten, presentes ya en los Estados Unidos, se extienden como la pólvora por todo el mundo. Y en este caso, el Tribunal Supremo parece cooperador necesario de esta quiebra del principio de igualdad entre españoles.