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La ruta canaria migratoria salda un fin de semana con dos muertos y 356 supervivientes

La ruta canaria migratoria salda un fin de semana con dos muertos y 356 supervivientes

Los datos de llegadas desde África Occidental muestran que, si bien las llegadas a Canarias disminuyeron considerablemente desde el pico de 2024, las muertes y desapariciones registradas se mantuvieron prácticamente sin cambios

La ruta canaria engulle la vida de dos personas en un fin de semana en el que se han contabilizado cuatro embarcaciones con un total de 358 personas que han llegado al archipiélago entre el viernes y el domingo: 317 a El Hierro y 41 a Lanzarote.

La embarcación llegada este domingo fue detectada a las 04.30 horas, cuando un eco en el radar del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) alertó de su presencia a 2,7 kilómetros al sur de La Restinga. La Salvamar Diphda acudió a su encuentro y la acompañó hasta el puerto. El dispositivo de asistencia en tierra confirmó dos muertes y organizó la evacuación de otras personas a centros sanitarios de la isla, con siete personas heridas de gravedad.

Un fin de semana trágico

En el primer cayuco del viernes, con 77 personas, viajaban siete menores y cinco mujeres. Había partido de Gunjur, en Gambia, y llevaba ocho días de navegación. Sus ocupantes procedían de Gambia, Senegal y Guinea Conakry. Dos de ellos fueron trasladados al hospital de la isla tras llegar a La Restinga.

El segundo llegó durante la tarde con 109 personas, entre ellas 32 mujeres y 16 menores. Fue avistado a ocho millas de la costa herreña y la Salvamar Navia lo escoltó hasta el puerto. Según la información facilitada por los servicios de emergencia, habría pasado once días en el mar y transportaba a personas procedentes de Gambia y Guinea Conakry.

El sábado, el rescate se produjo en aguas de Lanzarote. La Salvamar Al Nair localizó una patera de madera a 26 millas al noreste de Arrecife con 41 hombres de origen magrebí, todos en aparente buen estado de salud, y puso rumbo al puerto remolcando la embarcación. En el operativo también se movilizó al helicóptero Helimer 211 y se solicitó la colaboración de un buque mercante que se encontraba en la zona.

El Hierro ha concentrado así tres de las cuatro embarcaciones y 317 de las 358 personas transportadas durante estos tres días. Las travesías de los dos cayucos del viernes, de ocho y once días, dan cuenta del tiempo que parte de sus ocupantes habrían pasado en el mar antes de recibir asistencia.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha lamentado en X la “tragedia que arroja la Ruta Atlántica» y ha anunciado que seguirá reclamando medidas a España y a Europa, a quienes atribuye ”la capacidad de tomar decisiones y evitar esta catástrofe humanitaria“.

La ruta

Cada vez menos personas procedentes de África Occidental llegan a Europa por mar, pero el viaje no se ha vuelto más seguro. Las llegadas desde cuatro de los principales países de origen de África Occidental disminuyeron un 59% en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2025, según nuevos datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Sin embargo, los factores que impulsan la migración persisten y los viajes peligrosos continúan a través de múltiples rutas. 

“Que haya menos llegadas a un lugar no significa que las presiones hayan desaparecido”, afirmó la Directora General de la OIM, Amy Pope. “A menudo, simplemente se trasladan a otras rutas. Por eso debemos analizar todo el viaje, desde el punto de partida hasta el de llegada”. 

Los datos de la Ruta Atlántica de África Occidental muestran que, si bien las llegadas a Canarias disminuyeron considerablemente desde el pico de 2024 (una disminución del 62% entre 2024 y 2025), las muertes y desapariciones registradas se mantuvieron prácticamente sin cambios, disminuyendo un 4% entre 2024 y 2025 (de 1215 a 1172), “lo que pone de manifiesto que la ruta se ha vuelto mucho más peligrosa para los migrantes”.

Tal como se preveía en verano, los controles en Mauritania y Senegal, recientemente reforzados, han propiciado salidas desde países que se encuentran más al sur, sobre todo, desde Gambia. Una tendencia vaticinada en el informe de mayo del Instituto Español de Análisis Migratorio (IEAM), en colaboración con el Gobierno de Canarias. Las guerras civiles que azotan El Sahel, provocan un traslado de las migraciones hacia la salida atlántica, que unido a las condiciones meteorológicas propician un aumento de las llegadas, y, sobre todo, el riesgo para miles de personas de no llegar nunca a El Hierro, la isla más occidental, y perecer en el mar.

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El emotivo gesto para recordar en tu boda a quienes ya no están

Una boda es el momento ideal para compartir nuestra felicidad con las personas que queremos, pero también para recordar a los que ya no están. Prepararse para la celebración o caminar hacia el altar sintiendo la ausencia de un familiar o un amigo cercano puede ser especialmente difícil.

Por eso, algunas parejas deciden dedicarles un pequeño homenaje durante la ceremonia. Es una forma de recordarles y sentirlos cerca en el gran día, que les habría gustado poder compartir con ellos. Así, aparte de estar presentes en tus pensamientos, también lo estarán de forma simbólica durante la celebración.

Una silla reservada para quien ya no puede acompañarte

Reservar una silla durante la ceremonia es una de las formas más emotivas de recordar a un familiar o ese amigo al que te habría gustado ver entre los invitados. Puedes colocarla en la primera fila, con una tarjeta que lleve su nombre, y dejar sobre ella unas flores en algún momento de la celebración.

Tú eliges el momento. Puede ser durante la celebración con los invitados presentes o, si lo prefieres, reservar ese momento para la intimidad y poner las flores antes de que comience la ceremonia.

Aparte de las flores, algunas parejas deciden poner una fotografía o algún objeto personal que les recuerde a esa persona. Sea como sea, lo importante es que tú sepas por qué está ahí y que te sientas cómoda con la manera de recordarla.

Otras formas de rendir homenaje a los que ya no están

Reservar una silla es un gesto muy emotivo para rendir homenaje a aquellos que ya no están, pero no el único. Si quieres llevar el recuerdo contigo, puedes prender una pequeña fotografía al ramo de novia o incorporar una joya que perteneciera a esa persona. Detalles como un pañuelo, un broche o unos gemelos también pueden tener un significado especial que solo tú y las personas más allegadas comprendan.

La música también puede convertirse en el mejor homenaje. Quizá haya una canción que escuchabais juntos y te apetezca que suene al entrar en la ceremonia o en otro momento de la celebración.

Si prefieres ponerlo en palabras, una buena idea es incluir una mención breve en los votos o pedir a alguien cercano que lea unas líneas. No tiene que ser un texto emotivo, también puede tratarse de un recuerdo o esa anécdota tan divertida que siempre te hace sonreír.

Otra forma de recordarles es a través de las flores. Si esa persona tenía una favorita, puedes incorporarla en tu ramo de novia o colocarla en el centro de mesa donde se sienten sus familiares. Es un detalle sencillo que tendrá un significado especial para quienes conocían sus gustos.

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Carla Madeira e a ambiguidade moral do amor materno

Antes, houve "Tudo é Rio", "A Natureza da Mordida" e "Véspera". Agora é a vez de "Quando": quando uma mãe vive a dúvida de denunciar ou não o filho? E nós bem no epicentro da narrativa.

Carla Madeira, não deixando de fazer da prosa um caudal, escreve sem texto inócuo e consegue deixar o leitor a ziguezaguear enquanto lê
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Invierno decisivo y sangriento en Ucrania

Un hombre sostiene una bandera en los restos de un edificio residencial donde ha caído un misil ruso en Kiev.

"Estamos ante la confrontación del bien y del mal. Cualquiera que responsabilice a Ucrania da un regalo al agresor, a Putin. Aquí en Polonia tenemos muy presente la Segunda Guerra Mundial. Los nazis querían convencer al mundo de que era Polonia la culpable. Ahora pasa lo mismo con Ucrania". En el Warsaw Security Forum, esta semana, Donald Tusk, primer ministro polaco, se dirigía, sin nombrarlo, a Donald Trump, quien ahora quiere impedir que Ucrania juegue sus cartas al limitar su acceso a Starshield/Starlink. Su desesperación por los previsibles malos resultados en las elecciones de mitad de mandato le han llevado de nuevo en confiar en Vladimir Putin. El presidente ucraniano se siente traicionado, en vísperas de un invierno decisivo y probablemente sangriento.

El plan de Rusia está claro: ataca las infraestructuras energéticas para dejar a Ucrania a oscuras. Para conseguirlo, Putin ha ofrecido el pacto del diésel a Trump, y el presidente de Estados Unidos, atrapado en las consecuencias de su intervención en Irán, ha querido creer que así bajarán los precios. Por eso presiona a Zelenski para que deje de atacar las refinerías rusas, algo que hace mucho daño al Kremlin. Y también exige al presidente ucraniano que celebre elecciones. En plena guerra. Sin embargo, le parece normal que Putin lleve 26 años en el poder y gane elección tras elección sin permitir que concurran los opositores.

El último gesto de Trump hacia Putin ha sido suspender temporalmente la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia, mediante una orden ejecutiva, según informa la agencia Efe. Había sido aprobada por el Congreso y Trump la habái firmado. Ha argumentado que lo hace en defensa del interés nacional. La decisión afecta a una ley bautizada con el nombre del fallecido senador republicano Lindsey Graham, gran defensor de la causa ucraniana, que buscaba limitar el flujo de recursos financieros que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania. Otra señal más de que Trump está obrando al servicio de Putin. En el Kremlin brindan con vodka.

Escalada por tierra, mar y aire

"Afrontamos uno de los más difíciles inviernos", reconoce Andryi Sybiha, ministro ucraniano de Exteriores, en Varsovia. Y expone la lista de todo lo que necesitan los ucranianos para superarlo. "Necesitamos transformadores, generadores y toda clase de apoyo para superar el invierno. Desafortunadamente esperamos una escalada por tierra, mar y aire. Nuestra prioridad son los sistemas de defensa aérea, por supuesto, interceptores. También cualquier tipo de munición, por ejemplo, de 20 mm, que usan los F-16, muy eficaces contra los nuevos drones rusos". 

A estas carencias se suma la dependencia de Ucrania y Europa de la tecnología estadounidense en materia de comunicaciones por satélite y sistemas de alerta de misiles. La limitación de Starshield, la versión militar de Starlink, desde el miércoles por la mañana hasta el viernes, ha hecho temer lo peor a los ucranianos. Sin esa guía, sus ciudades son más vulnerables a los misiles rusos, y la mayoría de los drones ucranianos quedan inoperativos. Esa decisión solo llevaría a que muchos más ucranianos murieran. Ya estamos viendo ataques con decenas de muertos en las ciudades.

Elon Musk, dueño del sistema de comunicaciones, apuntó a que había sido el Pentágono, que controla Starshield, quien había limitado el acceso. Señaló a Trump en última instancia. Una exclusiva de The Telegraph ha desvelado que la idea fue de Musk, quien no oculta sus simpatías por la extrema derecha global, aliada del Kremlin.

El almirante Giuseppe Calvo Dragone, jefe del Comité Militar de la OTAN, coincide con que estamos ante un momento decisivo. Acaba de estar en Kiev en la primera visita del comité militar aliado desde 2018. "El invierno que viene es un factor clave. Trataremos de aportar el máximo de interceptores y sistemas de defensa aérea. Nunca serán suficientes. Si podemos ayudarles a superar el cuarto invierno, en 2027 se marcará una diferencia. Estos cuatro meses serán cruciales".

Ucrania necesita el apoyo de la OTAN, la ayuda financiera de los Veintisiete, y la presión del Congreso de Estados Unidos, donde hay muchos republicanos proucranianos, para impedir que Rusia provoque una sangría estos meses venideros. Muchos en Ucrania están cansados de tanta sinrazón. Les hierve la sangre cuando escuchan cómo Trump no utiliza su poder en favor de la víctima sino del agresor.

Meloni, entre los aliados más fieles a Kiev

Al menos pueden contar con algunos buenos aliados entre los líderes europeos. Donald Tusk aseguró que iba al Consejo Europeo a pedir más sanciones. Su ministro de Exteriores, Radosław Sikorski, añadió que los europeos no iban a aceptar que los activos rusos estuvieran en un fondo controlado por Washington. "Por encima de nuestros cadáveres", afirmó Sikorski.

También ha sido muy contundente esta semana la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. A diferencia de otros líderes ultraconservadores europeos, Meloni es muy firme contra Putin. Y no tiene reparos en leerle la cartilla a Trump, a quien le ha dicho claramente que su pacto del diésel es, cuando menos, arriesgado. Supone, a su juicio, "una legitimación para Moscú mientras sus bombas siguen cayendo sobre las ciudades ucranianas, nuevos ingresos con los que financiar la guerra, un debilitamiento implícito de las sanciones. Todos son elementos que contradicen lo que hasta ahora han hecho los Estados occidentales, incluidos los Estados Unidos, para presionar a Putin a que se siente a la mesa de negociaciones". Y sigue: "El apoyo a Ucrania no es la alternativa a la paz: es lo que la hace posible. Porque si el agresor puede aspirar a la rendición de su adversario, ¿para qué necesita negociar?" A los filorrusos, les advirtió: "Yo no echo de menos los tanques rusos en Praga".

Sin embargo, los malos augurios también se ciernen sobre el escenario político que nos espera en 2027. Marine Le Pen, favorita en la contienda por la Presidencia de Francia, ha dicho que suprimiría la ayuda a Ucrania en seis meses si llega al Elíseo. Sostiene que la situación financiera de Francia no permite mantenerla. Ignora, o no quiere saber, que si pierde Ucrania, Europa va a tener que gastar mucho más en defenderse de Rusia.

La líder de Alternativa para Alemania, Alice Weidel, oculta su cercanía al Kremlin bajo el paraguas de la equidistancia: ninguno hace nada por la paz. AfD encabeza los sondeos, si bien no habría elecciones federales en Alemania hasta 2029.

Zelenski ante los Veintisiete y con Burnham

Esta semana Zelenski ha tenido una intensa agenda diplomática, con viaje a Londres y a Bruselas, donde ha asistido al Consejo Europeo. Tenía que insistir ante los europeos de la necesidad de mantener las sanciones. También les ha recordado que los ucranianos necesitan más ayuda financiera.

La Comisión Europea va a estudiar cómo facilitarles unos 70.000 millones de euros antes de fin de noviembre. Si hubiera voluntad y coraje político, los Veintisiete tendrían que recurrir a los 210.000 millones de euros en activos congelados rusos. Bélgica, el país donde se encuentran, es el que más se opone por las consecuencias jurídicas posteriores. Cuando hay niños muriendo bajo las bombas rusas, estar dándole vueltas a qué hará Rusia si se utilizan esos activos demuestra que a Europa le faltan agallas.

En Bruselas Zelenski ha escuchado buenas palabras. "No estáis solos", le decía Tusk. Zelenski les ha recordado: "Si Putin gana, todo lo que os mantiene unidos y permite a vuestros pueblos vivir en paz, desaparecerá". A sus interlocutores les ha explicado cómo el invierno ya ha llegado a Ucrania, donde los problemas de suministro de gas, agua y electricidad son cada vez mayores. Mientras Zelenski mantenía reuniones con los líderes europeos, el Kremlin lanzaba otro ataque con drones contra la infraestructura energética ucraniana en la ciudad de Lutsk.

Inseguridad entre los que volvieron

El riesgo ahora es que muchos de los ucranianos que regresaron a sus hogares tras huir de la guerra tengan que volver a desplazarse. Cada vez más viviendas sufren daños y quedan inhabitables. Los cortes de luz y gas son frecuentes, y el coste altísimo.

"Para millones de ucranianos, el reto ya no es simplemente si pueden volver a casa. Se trata de si pueden permanecer allí de forma segura y, en estos momentos, las condiciones lo están dificultando", ha declarado Arthur Erken, director regional de la Organización Internacional para la Migración (OIM) para Europa y Asia Central.

Según los últimos datos de la OIM, la intención de marcharse de nuevo es mayor entre quienes han regresado en los últimos tres meses. Las necesidades de alojamiento son considerables. Se estima que 1,45 millones de repatriados viven actualmente en distritos de primera línea, incluidos 565.000 solo en la región de Járkov.

Quienes se fueron a países vecinos, como Polonia, ven cada vez más difícil regresar. Ahora escuchan también en ciudades como Varsovia las sirenas, pero son medidas preventivas. Nada que ver con lo que sufren sus parientes en Kiev, donde ese sonido significa bombardeo.

A los que teorizan sobre lo que significa vivir en un país libre, el ministro Sybiha les dice contundente: "La idea de libertad se está defendiéndose en las trincheras de Ucrania ahora mismo. Nosotros estamos pagando el precio. Es en Ucrania donde se está defendiendo el liberalismo frente a la tiranía. El futuro de Europa y de la arquitectura de seguridad se decide en Ucrania ahora". 

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Fusão Elf-Rhode abriu vaga de negócios na cosmética. Como a beleza também ‘hidrata’ o M&A


Os cremes, produtos de maquilhagem, perfumes, protetores solares e outros cosméticos também têm uma palavra a dizer no mercado das fusões e aquisições. O crescente interesse pelos cuidados de pele e a massificação no Ocidente das rotinas de beleza sul-coreanas - a chamada k-beauty - está a materializar-se em mais negócios entre as grandes marcas, que procuram dimensão e especialização.

O índice transacional da BeautyMatter registou 73 transações neste setor durante o segundo trimestre, o que significou um aumento homólogo de 21,9%, incluindo M&A e investimentos em expansão. Entre janeiro e março,…

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I’m the CEO of Torani, and we've never done layoffs. I believe they're a choice.

Melanie Dulbecco headshot
Torani CEO Melanie Dulbecco has been in the role for 35 years.

Torani

  • Melanie Dulbecco has been CEO of the syrup company Torani for 35 years.
  • Dulbecco said layoffs are a choice, and that Torani's decision not to do them has helped with retention.
  • She said that the company is hiring fewer people than it would be if Torani didn't use automation.

This as-told-to essay is based on a conversation with Melanie Dulbecco, the CEO of syrup brand Torani. She's based in San Leandro, California, where the company is headquartered. This story has been edited for length and clarity.

I may sound different than most CEOs.

I grew up in a blue-collar neighborhood, and my parents divorced when I was really young. When I was little, I saw my mom struggle so much, and I noticed that some kids around me didn't have the same opportunities.

I felt this sense of inequity, and that became a motivating and driving force for me. I tried working in politics, then nonprofits, and eventually went into business. I wanted to build an opportunity company. When I met the family from Torani, they liked that idea.

I was the ninth hire at Torani in 1991 and became the first CEO in 1995. We now have over 500 employees.

When I started, we made $700,000 a year in annual revenue. We've grown 20% a year on average, and this year, we plan to hit over $800 million in revenue.

But to us, growth is not a financial endeavor. The trailing indicator of success may be the financials, but we think our work together creates the momentum and value in the marketplace that drives our growth.

It's very easy for us to say layoffs are not our approach. I think layoffs are a choice. I get it if a company is going through bankruptcy and has to make extremely challenging choices. Otherwise, I think it's a financial exercise that doesn't consider how you're going to be resilient or regain momentum — because you do that with a team.

Our workers aren't concerned about being replaced by AI

Torani is currently hiring fewer people than it would be if the company didn't use automation. We use automation to deprioritize manual, rote jobs with limited career mobility. We also use AI for consumer and market research, sales forecasting, and demand planning.

However, our team doesn't get worried about things like AI because they trust that we will both automate and elevate the work, that we will never do anything that squashes opportunities for people, and that we are looking out for everybody's success.

We're often in hyper-growth mode, which means we need people to know how to work together. The ability to work together, to collaborate, to address challenges, to be resilient in tough times, is critical. This strategy has also helped with retention.

We were faced with a choice during the pandemic

We had been planning a move to our new location in San Leandro in March 2020. That happened to coincide with the stay-at-home order. It was one of those moments where, as a leader, you feel like you have to breathe into a paper bag.

We had borrowed a lot of money from the bank to build our new flavor factory. The loans were going to start coming due in April, so the executive team came together to look at what we needed to do to be OK.

Before we did that, though, we asked: What will make us proud when we get to the other side of this? We had a long discussion about it and decided that making it as one team — without any layoffs or furloughs — would make us proud.

So we we scaled back marketing and advertising expenses and paused all company travel. All departments had to review their budgets. They got scrappy to identify and eliminate non-essential costs.

During the early months of the pandemic, Torani prepared for a 50% decline in sales. Thankfully, there was only a 20% decline in April of 2020, and revenue was back up in May. We quickly pivoted to online retail and grocery to fill the gaps left by cafés and drink shops closing their doors. Torani ended 2020 with a 15% year-over-year revenue increase.

We moved to our new location in six months instead of six weeks, but we got there. We couldn't have done that if we laid off our team. We needed to come together at that moment.

Read the original article on Business Insider
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A madrugada da "revolução" sem polícia na Praça D. João I

Assembleia popular aprovou pernoitar e tendas. Depois, caixotes arderam e PSP exigiu desmobilização. Observador esteve nas negociações entre manifestantes e polícias: "Isto é a revolução, Sr. Agente".

© GUILHERME COSTA OLIVEIRA/OBSERVADOR

Minutos antes destas conversas intermitentes com a polícia, deflagrou um foco de incêndio junto a contentores do lixo nas imediações da praça
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Vem aí uma vaga eleitoral decisiva. O que está em jogo para a União Europeia?


A Europa prepara-se para um dos períodos eleitorais mais decisivos da sua história, com consequências que poderão ultrapassar largamente as fronteiras dos países chamados às urnas. Entre a pressão exercida pela Administração de Donald Trump sobre os aliados europeus e a ascensão de partidos nacionalistas e eurocéticos, os próximos meses poderão redefinir o equilíbrio político no “Velho Continente” e testar a capacidade da União Europeia (UE) para responder aos desafios económicos, de segurança e de competitividade que tem pela frente.

O calendário concentra eleições no Brasil, nos Estados Unidos, em Espanha, França, Itália e Polónia, entre outros países europeus, num momento em que os partidos tradicionais perdem terreno e a extrema-direita ganha…

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Imagem da Pantera Cor-de-Rosa nos protestos em Paris é real?

O descontentamento saiu às ruas de Paris e, no meio dos protestos de estudantes que exigem melhores condições nas escolas e mais professores, há uma figura que não passa despercebida: a Pantera Cor-de-Rosa. Uma imagem mostra uma pessoa vestida da famosa personagem de animação em pleno protesto. Mas será que o registo é real? A SIC Verifica.

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Cuando el vandalismo eclipsa una causa justa

Lo más difícil de una manifestación, de una concentración o de una acampada reivindicativa es ponerle fin. Habitualmente, los grupos más extremistas, que no buscan soluciones a los problemas que movilizan a la inmensa mayoría de los participantes, suelen hacerse fuertes cuando la mayoría se disuelve.

Estos días estamos contemplando esta situación en la acampada por una vivienda digna y asequible que se desarrolla en la Puerta del Sol desde el 26 de septiembre.

Tras la división registrada en la última asamblea celebrada en Sol durante la votación sobre el levantamiento de la acampada, y después de que el Sindicato de Inquilinas anunciara públicamente su voluntad de abandonar la concentración instalada en las Setas de la Encarnación, en Sevilla, para concentrar sus esfuerzos en la huelga general convocada para el 11 de noviembre en todo el país, me vino a la memoria el desenlace de la acampada del 15-M.

Aquel 11 de junio de 2011, tras una votación similar en asamblea, se tomó la decisión de levantar la protesta para evitar un desalojo policial. Bajo el lema "No nos vamos, nos expandimos", aquella movilización dio paso a una nueva etapa de un movimiento político surgido de la indignación ciudadana que acabaría teniendo en Podemos su principal expresión partidista. La evolución de esta fuerza política ya la hemos visto todos, aunque todavía quede mucho por ver.

Volviendo a Sol, creo que muchos españoles coincidiremos en que las imágenes que hemos presenciado en las últimas horas son incívicas e injustificables y distan mucho de las que acapararon la atención de los medios de comunicación durante los primeros días.

Entonces destacaban unos organizadores que mantenían el orden en la concentración, conscientes de que se desarrollaba en la vía pública. La coordinación era permanente, la limpieza, constante, y la atención a los medios de comunicación se prestaba cada vez que estos la solicitaban. Además, se ponían sobre la mesa todas las medidas necesarias para mantener en primer plano la reivindicación de una vivienda digna y asequible.

Tras la decisión de la acampada de Sevilla de concentrar sus esfuerzos en la huelga general, y ante la desaparición progresiva de la primera línea pública de los portavoces del Sindicato de Inquilinas, que habían ejercido como tales durante los primeros días, resulta evidente que la acampada de la Puerta del Sol ha ido perdiendo parte de su orientación inicial.

El movimiento parece haber quedado cada vez más en manos de grupos menos representativos de la lucha contra los desahucios y más extremistas, que han encontrado una oportunidad para ocupar un espacio político y mediático del que antes carecían. Algunos de ellos eran prácticamente desconocidos antes de la acampada.

Las imágenes de personas vandalizando la fuente de Carlos III, de sillas de playa y colchonetas en su interior, así como las agresiones y los insultos dirigidos a los medios de comunicación, distan mucho de la imagen de los primeros días y de la simpatía que la protesta despertó en una parte importante de la sociedad española.

Quienes, en las votaciones de las últimas horas, se negaban a abandonar la acampada hasta el próximo 11 de noviembre deberían hacer un esfuerzo por evitar que la imagen de la protesta siguiera deteriorándose, especialmente si el objetivo es concentrar los esfuerzos en la huelga general. Sin embargo, a estas alturas, considero que revertir ese deterioro resulta prácticamente imposible.

Estos más de veinte días nos dejan imágenes de solidaridad con quienes carecen de algo tan básico para la dignidad humana como un techo. Nos dejan una protesta justa y una reivindicación necesaria, pero, desgraciadamente, también un desenlace incívico y absolutamente rechazable.

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Ucranianos desesperados arriesgan su vida al escapar de una ciudad controlada por Rusia mientras caminan por rutas minadas

Una imagen fija extraída de un vídeo grabado por un dron muestra vehículos destruidos en una calle de Oleshky, en la región de Kherson (34.ª Brigada Independiente de Infantería de Marina «Borysfen»/Material cedido vía REUTERS)

En Oleshky, ciudad situada a orillas del río Dnipro, que separa a las fuerzas ucranianas de los ocupantes rusos, la escasez de alimentos y suministros médicos se ha prolongado durante meses. No hay electricidad, calefacción ni agua corriente. Las carreteras que salen de la ciudad están minadas y plagadas de coches calcinados. Drones amenazantes sobrevuelan la zona.

Una residente desesperada vio cómo la ciudad, en primera línea del frente, se precipitaba cada vez más hacia una crisis humanitaria, mientras su población atrapada se reducía a menos de 2.000 personas. Decidió que era hora de escapar por lo que se ha denominado “el camino de la muerte”. Así que la ex peluquera de 40 años caminó durante 20 kilómetros por la carretera parcialmente minada, temiendo que “cada paso podría haber sido el último”, según relató.

Oleshky, que alguna vez fue una ciudad de aproximadamente 24.000 habitantes, fue capturada por las fuerzas de Moscú el primer día de su invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Sus edificios fueron bombardeados e incendiados, y su infraestructura sufrió daños. Una nueva calamidad se abatió sobre la ciudad en junio de 2023, cuando las aguas inundaron la ciudad tras el colapso de la presa de Kakhovka a causa de una explosión que, según una investigación de Associated Press, probablemente fue provocada por el ejército ruso, causando la muerte de cientos de residentes.

Y ahora, quienes aún permanecen en la ciudad devastada a lo largo del frente sureste de Ucrania se enfrentan a la muerte por hambre o enfermedad, mientras se avecina otro crudo invierno, sin que se vislumbre ningún acuerdo, ni siquiera para una evacuación humanitaria.

“En Oleshky no queda nada”, dijo la mujer, que huyó en agosto y habló con Associated Press bajo condición de anonimato por temor a su seguridad. “No hay comida, ni suministros, ni atención médica, ni ayuda de ningún tipo”.

Imagen extraída de un video grabado por un dron que muestra un edificio destruido en Oleshky (34.ª Brigada Independiente de Infantería de Marina «Borysfen» / Material cedido vía REUTERS)

Ambas partes se culpan mutuamente de la catástrofe. Rusia afirma que Ucrania bloquea deliberadamente los suministros y las evacuaciones; Kiev, por su parte, alega que Moscú mantiene a la población civil como rehén.

Ucrania ha pedido reiteradamente un alto el fuego local para organizar las evacuaciones. Rusia, que como potencia ocupante está obligada por el derecho internacional a garantizar que los civiles bajo su control tengan lo necesario para sobrevivir, no ha asumido ningún compromiso.

El presidente Volodimir Zelensky mencionó el sufrimiento de Oleshky a manos de Rusia el 12 de octubre en un foro internacional en Polonia, diciendo que la ciudad había sido “arrasada”. Ucrania está “intentando ayudar a estas personas, pero están bajo ocupación”, dijo. “Desbloqueen la ciudad de Oleshky y traigan de vuelta a nuestros ciudadanos”.

En una llamada telefónica mantenida el viernes con el presidente Vladimir Putin, el papa León XIV instó a un alto el fuego para permitir la entrega de alimentos y medicinas a Oleshky y la evacuación segura de la población civil, según informó el Vaticano. El Kremlin indicó que Putin expresó su apoyo a los esfuerzos del Vaticano para proteger a la población y garantizar el suministro de bienes esenciales, y manifestó su disposición a cooperar.

La morgue está repleta de cadáveres

Según los informes, los residentes que aún permanecen en la ciudad buscan comida entre los edificios destruidos o intentan cultivar verduras en huertos. El agua se extrae de pozos. La leña se usa para calentarse. Los cuerpos en la morgue municipal se descomponen sin electricidad.

Otros 100 cadáveres llenan el sótano del hospital de Oleshky, según Tetiana Hasanenko, la jefa exiliada de la administración militar ucraniana de la ciudad.

La oficina de derechos humanos de la ONU afirmó que el último reparto regular de alimentos por carretera se realizó el 26 de mayo. Los funcionarios de Oleshky, instalados por Rusia, declararon este mes que entregaron 2 toneladas de ayuda, aunque admitieron que era insuficiente.

La oficina de la ONU afirmó que el hospital de Oleshky carece de medicamentos y suministros básicos, que los ataques con drones impiden que las ambulancias lleguen a los pacientes y que no es seguro trasladarlos a otro lugar.

“Es imposible vivir en Oleshky, ya no queda vida allí”, dijo otro residente que huyó a Mariúpol, controlada por los rusos, y que habló bajo condición de anonimato por temor a su seguridad.

Se observa humo saliendo de un barrio residencial en la ciudad de Oleshky, ocupada por Rusia, en la región de Khersón, Ucrania. (34.ª Brigada de Infantería de Marina Ucraniana

Según la ex peluquera, incluso los soldados rusos se han adentrado más en la zona ocupada de la región de Kherson, alejándose del Dnipro. Las autoridades designadas por Moscú parecían habernos abandonado hace mucho tiempo, afirmó.

Se consideraba afortunada de haber sobrevivido al viaje desde Oleshky hasta el pueblo de Radensk, también ocupado por Rusia, pero más alejado del frente y, por lo tanto, en mejores condiciones.

Según relató, un conocido que intentó llevarle comida a Oleshky murió en la carretera cuando su coche fue atacado a tiros, y añadió que vio una foto suya “cubierto de sangre, con pan y muslos de pollo esparcidos a su alrededor”.

Hasanenko afirmó que la ruta entre Oleshky y Radensk es conocida como “la carretera de la muerte” porque “hay cadáveres en ella y nadie los retira”. Citó como ejemplo una explosión ocurrida este mes que dejó cuatro muertos y un hombre de 86 años gravemente herido.

Las tropas rusas fueron expulsadas de la ciudad de Kherson, al otro lado del Dnipro, en 2022, pero minaron las carreteras alrededor de Oleshky, según declaró el teniente Yevhen Voronetskyi, portavoz de la 34.ª Brigada de Infantería de Marina de Ucrania. Los drones de Kiev también minaron a distancia los senderos forestales utilizados por las tropas rusas, añadió.

Algunos evacuados que logran llegar a Radensk intentan regresar a Oleshky con comida “porque tienen hijos esperándolos en casa o padres ancianos con movilidad reducida”, dijo Hasanenko, añadiendo que al menos 35 niños permanecen allí.

Un evacuado ayuda a otros que aún están atrapados

Ksenia Arkhipova, que huyó de Oleshky en 2022 y ahora ayuda a otros a marcharse, dijo que los pueblos y aldeas ocupados cercanos en una zona a lo largo del Dnipro se enfrentan a condiciones igualmente precarias y a carreteras minadas.

Soldados ucranianos en un lugar no revelado de la región de Khersón, Ucrania, enganchan un paquete de suministros a un dron antes de su vuelo a la ciudad de Oleshky (34.ª Brigada de Infantería de Marina Ucraniana

Según explicó, se tarda entre seis y ocho horas en ir a pie o en bicicleta desde Oleshky hasta Radensk, porque los evacuados pueden ser mayores y estar debilitados por el hambre, o tienen que esperar a que pasen los ataques o cargar con sus bicicletas para evitar las minas.

Según Arkhipova, viajar solo es posible con tiempo seco, y “me aterra pensar en el próximo invierno, cuando mucha gente en Oleshky estará simplemente condenada”.

Algunos no quieren abandonar sus hogares ni arriesgarse a un viaje peligroso, según sostuvo el teniente Voronetskyi.

Aún no se ha llegado a un acuerdo sobre la evacuación

Rusia y Ucrania han discutido un posible alto el fuego temporal y un corredor humanitario, pero no han llegado a ningún acuerdo, según informó la Oficina de Derechos Humanos de la ONU. “Ante la llegada del invierno, la situación es urgente”, añadió.

Si bien continúan las comunicaciones con Moscú, “Rusia no ha proporcionado garantías claras y verificables para llevar a cabo una operación humanitaria”, según la oficina del comisionado ucraniano de derechos humanos, Dmytro Lubinets.

Según los funcionarios de la ciudad, nombrados por los rusos, las carreteras están minadas, lo que imposibilita la evacuación, y no todos los residentes quieren marcharse.

Un soldado ucraniano lanza un dron sobre la ciudad de Oleshky (34.ª Brigada de Infantería de Marina Ucraniana

Vladimir Saldo, nombrado por Moscú gobernador de la parte ocupada de la región de Khersón, prometió a principios de este mes ayudar a cualquiera que quisiera abandonar la ciudad. El ex peluquero declaró a la AP que los residentes han solicitado en repetidas ocasiones a las autoridades locales la creación de un corredor humanitario y han presentado listas de quienes desean marcharse, pero sin éxito.

El Comité Internacional de la Cruz Roja estaba dispuesto a prestar asistencia en una evacuación, pero solo si ambos países estaban de acuerdo y existían garantías de seguridad para los civiles, declaró la portavoz del CICR, Sarah Davies.

El ejército ucraniano afirma que sus drones entregan algo de ayuda

Voronetskyi, el teniente ucraniano, afirmó que la escasez de alimentos en Oleshky persiste desde hace meses y que está empeorando cada vez más.

Un dron lanza un paquete de suministros a civiles en la ciudad de Oleshky (34.ª Brigada de Infantería de Marina Ucraniana

Según explicó, su brigada ha estado utilizando drones capaces de transportar al menos 20 kilogramos (44 libras) cada uno sobre el río Dnipro hasta la ciudad con ayuda alimentaria durante al menos un año, y añadió que se han entregado más de 7 toneladas desde septiembre.

Los paquetes contenían alimentos enlatados, ingredientes para hornear pan, trigo sarraceno, arroz, azúcar y dulces para niños, además de kits de higiene y medicamentos, incluida insulina.

Pero Voronetskyi advirtió que estos suministros no estaban destinados a que la gente sobreviviera al invierno, sino a ayudarlos a “recuperar fuerzas, empacar sus cosas... y aun así intentar abandonar Oleshky”.

Rusia debería “entrar y sacar a la gente”, afirmó. “Nadie los detendrá”.

(AP)

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Is sisterhood the secret to a long life? The Sardinian village that could hold key to women’s longevity

Meet some of the elderly residents of Bolotana, in line to be the world’s sixth ‘blue zone’ for its high number of female centenarians

When Giovanna Marras opens the door to her home in Bolotana, a mountain village in central Sardinia, her eyes are bright with curiosity as she sizes up her visitors. Her sister, Mariangela, peeks out too, soon ushering her guests inside and handing out dishes of ice-cream. The sisters are full of life, talking animatedly. Giovanna is 101 and Mariangela is 99.

Sitting in their living room, Giovanna swiftly recaps her life story: she excelled at school before moving to Cagliari, the capital of the Italian island, at 18 to train as a seamstress. The sisters went on to run a successful tailoring business in Bolotana before travelling the world after retirement. Neither married.

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© Photograph: Victor Sokolowicz/The Guardian

© Photograph: Victor Sokolowicz/The Guardian

© Photograph: Victor Sokolowicz/The Guardian

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Closing the Afghan file

THE civil-military relationship in Pakistan has never been ideal. Despite recent conciliatory efforts and the policy of accommodation adopted by the coalition government, concerns within security-focused circles persist about the handling of several government affairs.

For now, though, there is little chance of an escalation in civil-military tensions involving the federal and provincial governments; the last hitch was the PTI government, which was ousted through governor’s rule and emergency. The major allegation against the PTI government has been that it was hesitant to take a clear position against the terrorists, enabling them to expand their influence in parts of the province, especially in the southern districts.

The establishment is sensitive about the narrative, and considers it subversion and part of hybrid warfare; it looks upon any political or ideological support for it as support to the enemy. Terminology describing Taliban-aligned terrorists as ‘Fitna al-Khwarij’ and Baloch insurgents as ‘Fitna al-Hindustan’ reflects the same approach. Everyone is expected to follow this approach; the PTI government’s disagreement on several security-related policies is, therefore, interpreted as an act of subversion. Meanwhile, it is clear how much civilian governments actually contribute to security-related affairs.

The security domain has often caused friction between the establishment and civilian governments; over the decades, the political leadership has learned not to voice disagreement on security-related affairs. ‘Memogate’ was the last such lesson for the PPP; and ‘Dawn leaks’ for Mian Nawaz Sharif; the removal of Imran Khan’s PTI from its provincial seat of power in KP appears to have followed the same pattern. The story is not simply about subversion or disagreement over security policy. There are other relevant aspects that some commentators have pointed out: among them is the fiscal issue which also triggered the call for new provinces and the reversal of the 18th Amendment. Yet another dimension is linked to closing the Afghan file.

Bhutto’s policy was just the lever. It was Zia who turned it into an ideology.

The Afghan policy has shaped Pakistan’s politics for half a century; but now there is a general acceptance, even within security circles, that it has not worked. It is evident that the state is distancing itself from past approaches. In this regard, some intellectuals and commentators have painted militancy as a cultural expression of Pakhtuns, which the local dynamics of the larger Pakhtun society has aggravated. There is no need to deconstruct such a perception, which would be stigmatisation. In effect, applying a sociocultural lens to the issue takes away focus from the main architects of the security and Afghan policy. The previous Afghan policy worked well but had lost its utility in geopolitical contexts. This was the policy crafted by the military dictator Gen Ziaul Haq and his team, and it was more or less functional until the Taliban captured power in Afghanistan in August 2021. Though the Zia file saw a few changes and amendments, the overall framework for dealing with these affairs did not change much.

The Zia file had a few critical components that even allies including Washington, Beijing, Riyadh, and Ankara had concerns about — particularly the reliance on non-state actors. Mian Nawaz Sharif had drawn attention to it but faced the consequences. Many analysts believe that this flawed policy was responsible for spawning the TTP and generating terrorism in KP but official narratives do not link the state of affairs to the policy choices made earlier.

Establishment circles appear to want a new Afghan policy that best suits their geopolitical and internal security objectives. A complete detachment from the Taliban is part of the new approach, and the Sohail Afridi government was reluctant to adopt it because it would mean a large-scale military operation, displacement, and increased security-related resource allocation — which would also have political consequences. After the removal of his government, the hurdles preventing a new policy have been eliminated; the new set-up now has to deliver, as was expected of the Afridi government. There will be no opportunity any longer to shift the onus of blame onto a political government, despite official narratives distancing the security state from political change in KP.

However, the dimensions of the new Afghan policy remain unclear. For instance, how will the state proceed if the Afghan Taliban agree to detach themselves from the terrorist networks operating against Pakistan from Afghan soil? Still, another argument being promoted is that Zulfikar Ali Bhutto, not Gen Ziaul Haq, was the real architect of Pakistan’s Afghan policy. There is some truth to that. After Sardar Daud’s 1973 coup in Kabul and his revival of the Pakhtunistan issue, the Bhutto government began hosting and training Afghan Islamists, among them men who would later become the commanders of the anti-Soviet jihad. The FC and a small circle of officials ran this as a pressure tool against Kabul. Notably, the province’s first governor after 1973, appointed in 1975, following the ban on the National Awami Party, reflected the same anxieties about Pakhtun nationalism and Afghanistan.

But Bhutto’s policy was just the lever. It was Zia who turned it into an ideology. After the Soviet invasion of 1979, the Afghan question became the organising principle of the state: the jihad, the refugee economy, the madressah network, the doctrine of strategic depth, and an intelligence apparatus that grew more powerful than the elected institutions meant to oversee it. That legacy matters, and it is Zia’s.

Now it is up to the supporters of the PPP how they take the argument, and whether they are ready to carry the entire burden of history on their shoulders; they also face criticism that Benazir Bhutto continued Bhutto’s legacy and allowed Gen Naseerullah Babar to nurture the Taliban in 1994-96, the same general who had crafted the Afghan files for her father. The Taliban generations have caused huge losses to the PPP, including the assassination of Benazir Bhutto herself.

The writer is a security analyst.

Published in Dawn, October 18th, 2026

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Hay un día del hombre... pero no es como tú piensas

Hay un día del hombre... pero no es como tú piensas

Este 21 de octubre es el Día de los Hombres contra las Violencias Machistas, una efeméride que nació en España hace ya 20 años para reivindicar el papel de los varones en la eliminación del machismo y sus violencias

Hombres y mujeres de “alto valor” o cómo el feminismo convive con los nuevos estereotipos de género (de siempre)

“Y el día del hombre, ¿para cuándo?” es una frase sarcástica que algunos pronuncian cuando se acerca el 8 de marzo o, sencillamente, ante cualquier reivindicación feminista. Lo que quizá no saben es que ese día existe, pero seguramente no como imaginan: este 21 de octubre es el Día de los Hombres contra las Violencias Machistas, una efeméride que nació en España hace ya veinte años para reivindicar el papel de los varones en la eliminación del machismo y sus violencias.

“El 21 de octubre no nace de la necesidad de que exista un día del hombre, sino de la necesidad de pronunciarse y posicionarnos públicamente en contra de las violencias que mayoritariamente son ejercidas por nosotros. Es asumir una responsabilidad, como un not all men, pero bien: no todos queremos callarnos frente a las violencias que cometemos el común de los hombres. Queremos construir una idea de qué es una relación igualitaria”, explica Jesús Moreno, un joven de 30 años que participa estos días en la organización de esa efeméride en Sevilla, la ciudad que vio nacer la iniciativa y que estos días acogerá reuniones de distintos grupos y activistas.

Unas declaraciones del premio Nobel de Literatura José Saramago movieron a un grupo de hombres de Sevilla a convocar la primera manifestación masculina contra la violencia de género y a organizarse para instaurar la efeméride. “La violencia de género es un problema de los hombres que sufren las mujeres”, dijo Saramago.

“Ya antes habíamos hecho actos, había una red de grupos de hombres con grupos en muchas ciudades grandes, pero las palabras de Saramago nos inspiraron para convocar una manifestación”, cuenta Hilario Sáez, uno de los impulsores de la iniciativa, fundador del grupo de Sevilla, que se había formado en 1997 tras el asesinato machista de Ana Orantes y que ya entones impulsó un manifiesto que llamaba a los hombres a condenar públicamente la violencia de género al que se sumaron entidades de otros puntos del país. Unos años después de esa primera manifestación, en 2011, el Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad que se celebró en Barcelona proclamó el 21 de octubre como el Día de los Hombres contras las Violencias Machistas.

Una reivindicación, no una reacción

Poco que ver con la intención que parecen tener quienes pronuncian ese “¿y el día del hombre?”. Jesús Moreno, psicólogo en la Fundación Iniciativa Social (FIS), una organización que, desde el comienzo, participa activamente en la convocatoria del 21O, pone un ejemplo revelador. “Cuando estamos en los puntos violeta y viene un hombre y nos dice algo como '¿y los hombres para cuándo?' y le damos un folleto de nuestro servicio de atención a hombres nos dicen 'ah esto no'. Eso nos hace ver que no hay una propuesta real detrás de querer reivindicar un espacio propio, que es lo que las mujeres han hecho con el feminismo, sino una reacción al sentirse desplazados del centro”, cuenta.

El psicólogo recuerda que, de hecho, existe otra efeméride relacionada: el Día Internacional del Hombre, que se celebra el 19 de noviembre, y cuya filosofía oscila entre la idea del 'desplazamiento' de los hombres y los discursos sobre la promoción de los cuidados y la prevención de malestares y violencias cercanos a los de organizaciones como FIS, el Foro de Hombres por la Igualdad o la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), que se suman al 21 de octubre.

“Por socialización lo que esperamos es ser el centro de nuestras relaciones e invisibilizar las violencias que cometemos”, prosigue Moreno, que cuenta que uno de los objetivos del encuentro que han organizado para conmemorar este 21 de octubre es precisamente seguir reflexionando sobre cómo deben abordarse esas violencias, con qué enfoque y qué medios hacen falta, pero también cómo abordar esa gran cantidad de comportamientos que, sin ser calificados como violentos o rozando con el concepto de violencia, sirven a los hombres para mantener el control en las relaciones, para imponer sus condiciones y no situarse en verdadera igualdad con las mujeres con las que se relacionan.

Hilario Sáez subraya que la fecha está pensada para ser una condena pública de los hombres hacia las violencias machistas, pero que es también “un compromiso colectivo y personal con la igualdad, con revisar los modelos de masculinidad en los que hemos sido educados”. “Si somos parte del problema debemos ser parte de la solución. La violencia reproduce la desigualdad y la desigualdad es el contexto que sostiene y legitima las violencias. Tenemos que pensar en cómo se construye la masculinidad, cómo nos educan para gestionar los conflictos, cómo legitimamos la violencia... todo eso es lo que luego permite que exista la violencia extrema, pero también toda una violencia psicológica, cultural... ”, reflexiona Sáez.

Transformar la masculinidad

“Este día pone en un primer plano a los hombres, pero en sentido contrario a cómo lo hace la manosfera o los grupos por los derechos de los hombres, que buscan reivindicar la hombría en un sentido normativo, machista, de vuelta al status quo patriarcal. Quienes suelen pedir un día de los hombres lo hacen para reivindicar una masculinidad que ahora está herida, sin ningún otro propósito, porque se sienten desplazados por la exigencia de avances y derechos. El 21 de octubre día aparece, sin embargo, desde la reivindicación de transformar la masculinidad en un sentido igualitario, corresponsable y, de alguna manera, feminista”, comenta la socióloga Beatriz Ranea, autora de Desarmar la masculinidad.

Ranea cree que la efeméride debe impulsar algunas conversaciones urgentes alrededor de la masculinidad y señala una prioritaria: “Salir del discurso que demoniza a los hombres jóvenes, como si la reacción conservadora y antifeminista solo tuviera que ver con la juventud. Claro hay hombres jóvenes radicalizados, pero también hay una juventud que se moviliza desde otros puntos de vista, como está sucediendo ahora con la vivienda”.

La experta ve también imprescindible abordar los pactos de silencio, las complicidades y los miedos masculinos a desafiar a otros hombres y a “poner el cuerpo por la igualdad: ”Lo vemos en casos mediáticos, como en el de la universidad de Cornell o el de Gisèle Pelicot, pero también en la vida cotidiana. No se trata de hacer un discurso de culpabilización, pero sí de hacerse responsables del papel que tienen en la reproducción de la violencia y la desigualdad. Hay que hablar también de cuidados, cada vez hay más hombres involucrados, pero la carga sigue siendo muy desigual“.

Hilario Sáez concluye: “Convocamos a los hombres por la no violencia, queremos decirles, ¿cómo te posicionas?, ¿qué hay que hacer para que no exista? Si no cambia la socialización masculina la violencia machista va a estar ahí, y no solo violencia contra las mujeres, sino también contra menores, contra la población LGTBI y contra nosotros mismos”.

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Víctima de violencia de género, con dos hijas y a punto de dar a luz: Sonia afronta un desahucio y busca un piso asequible

Víctima de violencia de género, con dos hijas y a punto de dar a luz: Sonia afronta un desahucio y busca un piso asequible

Esta mujer, que reside en Alagón (Zaragoza), tiene reconocida la vulnerabilidad y sale de cuentas doce días antes del lanzamiento. Su abogado pide suspenderlo y que los servicios sociales le proporcionen una alternativa habitacional

La letra pequeña de las medidas del decreto de vivienda: compensaciones por desahucio, alquiler temporal y prórrogas

Sonia Segura, de 36 años, tiene dos hijas de 17 y 9 años y está embarazada de una tercera, de la que sale de cuentas el próximo 1 de noviembre. El 13 de noviembre, apenas doce días después de la fecha prevista para el parto, está señalado el lanzamiento de la vivienda en la que reside en Alagón, en la provincia de Zaragoza. Tiene reconocida la situación de vulnerabilidad y es víctima de violencia de género, pero todavía no ha encontrado un alquiler asequible para su familia, por lo que pide más tiempo para encontrar una casa que pueda pagar: “Yo lo único que pido es un poco más de tiempo hasta que me aparezca un piso”, explica. 

Su actual pareja la está ayudando a buscar vivienda, pero asegura que las dificultades económicas y los requisitos de los propietarios les cierran las puertas. “Con lo que cobro no se puede, no hay manera de alquilar nada con los precios de la vivienda actuales, se nos ha ido echando el tiempo encima, está todo imposible”. 

La situación, que ha adelantado esta semana 'Heraldo de Aragón', se ha vuelto especialmente angustiosa por la proximidad del parto. Sonia cuenta que tiene anemia, se encuentra muy débil y los nervios le están pasando factura. También le preocupa cómo organizar una mudanza con tan poco margen y qué hacer con sus pertenencias, incluso en el caso de que alguien pueda acogerla temporalmente. “No sé dónde meter mis cosas”, lamenta. A sus hijas todavía no les ha contado que tendrán que abandonar la vivienda: “Estoy muy agobiada, nunca te imaginas llegar a esta situación”. 

El procedimiento judicial tiene su origen en la demanda de desahucio por precario presentada por la propietaria del inmueble, la madre de su expareja, con quien Sonia mantuvo una relación de 14 años. La pareja se rompió tras un caso de violencia de género y una condena por amenazas tras la que se le impuso la prohibición de aproximarse a ella a menos de 200 metros y de comunicarse en dos años, según recoge la sentencia del Juzgado de lo Penal número 9 de Zaragoza de marzo de 2025. 

La resolución considera probado que, durante una discusión por la separación y en presencia de la hija de ambos, que entonces tenía siete años, el hombre amenazó a Sonia con degollarla, enterrarla viva y no descansar hasta verla “bajo tierra”. La magistrada considera que el testimonio de la mujer fue coherente y creíble, y que estaba corroborado por cuatro grabaciones de audio en las que se escuchaban amenazas similares. La sentencia, sin embargo, lo absolvió del delito de malos tratos por una supuesta agresión física denunciada al día siguiente, al considerar que no había pruebas suficientes para desvirtuar la presunción de inocencia.

Sonia relata que las discusiones se intensificaron cuando decidió terminar la relación y que llegó a denunciar las amenazas después de que la Guardia Civil las escuchara. Tras la ruptura, ella permaneció en la vivienda con su hija, mientras su expareja abandonó el domicilio. La relación con la propietaria se deterioró y, según afirma Sonia, llegó a quedarse sin suministro eléctrico. “Me cortaron los cables de la luz. Cada vez que venía Endesa a poner la luz me decían que era una okupa. Yo no lo considero así”, sostiene.

La mujer explica que intentó regularizar su situación mediante un contrato de alquiler, pero que la propietaria se negó a firmarlo. Asegura que esta negativa está relacionada con la denuncia contra su hijo y con la orden de alejamiento. “La entiendo, pero es que vivo con su nieta”, afirma. La demanda presentada por la ahora exsuegra de Sonia fue estimada y el procedimiento ha llegado a la fase de ejecución del lanzamiento, previsto para el 13 de noviembre a las 10:45.

La defensa pide suspender el lanzamiento

El abogado Javier Ferreira, del despacho KLYO Abogados, ha presentado un escrito para solicitar que se suspenda el lanzamiento y se requiera a los servicios sociales para que proporcionen una alternativa habitacional a Sonia.

La defensa sostiene que debe aplicarse el artículo 2.2 del real decreto publicado en el BOE que invoca en su escrito. Según explica el letrado, la norma permitiría solicitar la suspensión del lanzamiento en las circunstancias de vulnerabilidad que concurren en este caso. Ferreira asegura que ya se habían intentado otras vías para paralizarlo, pero que las suspensiones anteriores habían perdido vigencia y el procedimiento continuó.

“Su situación es francamente angustiosa”, resume el abogado, que considera necesario que se tenga en cuenta la situación de la mujer y la falta de una alternativa habitacional antes de ejecutar el desahucio.

Sonia explica que ha tenido dificultades para obtener el reconocimiento de su vulnerabilidad y que, cuando ha intentado acceder a recursos de vivienda, se ha encontrado con nuevos obstáculos. Afirma que se ha inscrito en una bolsa de pisos, pero que le han comunicado que ocupa una posición muy retrasada porque no dispone de contrato de alquiler.

Mientras tanto, la búsqueda de vivienda continúa sin resultados. Sonia insiste en que no pretende quedarse en el inmueble sin una solución ni prolongar indefinidamente el conflicto, sino disponer del margen necesario para encontrar un hogar para sus tres hijas. “Si no tengo dónde irme, ¿qué hago?”, se pregunta. “No encuentro salida ni nada por ningún lado”.

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