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Otros inesperados ganadores del ‘efecto Ozempic’ en Estados Unidos: los sastres y tiendas de segunda mano
Lorraine Scott se ha gastado al menos 300 dólares en arreglar pantalones y vaqueros desde que perdió 27 kilos durante el último año gracias a medicamentos para adelgazar.

© Richard Baker (In Pictures / Getty Images)
Medicamentos para a obesidade vão ser comparticipados pelo Estado
A comparticipação tem a duração de 12 meses, que corresponde ao tempo de intervenção mínimo previsto no Percurso de Cuidados Integrados para a Pessoa com Obesidade (PCIPO) para avaliação do sucesso ou insucesso terapêutico.

Empoderadas: del “no es nada” a investigar tu propio tumor
Belén Carreño, la periodista que escribe en este diario el boletín Inteligencia económica, publicó la semana pasada un artículo de opinión sobre un tema muy distinto a los que suele tratar: su vida sufriendo una adenomiosis dolorosísima, desde una primera regla incapacitante hasta el diagnóstico tardío de este tipo de endometriosis. La frase que más ha escuchado y que articula su relato de terror es “no es nada”. Las redes sociales, escribe, se volvieron su ventana a la enfermedad, informándola. Ahora consigue manejar el dolor de su cuerpo gracias a una red de profesionales privados que le ayudan a ello. No es la única. “Es un infierno. Yo dedico casi 500 euros al mes a mantenerme en pie y seguir trabajando. Hoy he tenido que pedir presupuesto en una clínica privada porque me han desaparecido las citas que tenía en la pública”, le responde en X Aida dos Santos, último Premio Nacional de Ensayo por Hijas del hormigón. La Vecina Rubia, una autora y personalidad digital, inspiró a Carreño a hablar en público tras contar a casi un millón de seguidores de X y tres millones en Instagram que había perdido su útero y diez años de vida “soportando que ginecólogos y ginecólogas normalizasen mi dolor y el resto de síntomas”.
