Los acampados de Sol se debaten entre resistir o levantar las tiendas para organizar la huelga general y buscan un “cierre memorable”
Hay una pregunta que se repite en la acampada de Sol: “¿Nos vamos o nos quedamos?”. El debate se extiende por las más de 1.500 tiendas como la rabia que encendió esta protesta la noche del 26 de septiembre tras la manifestación por el desahucio de Maricarmen Abascal. Casi un mes después, la incógnita sobre hasta cuándo resistir ha llegado esta semana a la primera página de La lona, el periódico de la ciudad montada en Sol. La respuesta no es sencilla. Tampoco unívoca. Algunos insisten en aguantar hasta la huelga general del 11 de noviembre. Otros quieren desacampar ya para organizar una segunda etapa de movilización en los barrios. Incluso hay quienes plantean una acampada indefinida hasta que se logren soluciones reales a la crisis de vivienda. La única certeza es que, antes de abandonar Sol, se debe publicar un manifiesto. Y los habitantes de esta ciudad laberíntica con 40 plazas ya han empezado a redactarlo.