Las elecciones del 27 de octubre en Israel estarán dominadas por una única pregunta: mantener a Benjamin Netanyahu o deshacerse de él. Pero hay una lucha más profunda sobre la identidad del país, y las fuerzas antiliberales de Israel están ganando.
Los ejércitos de Estados Unidos e Israel han desarrollado nuevos planes para volver a atacar Irán después de las elecciones de medio mandato en EE UU, según The New York Times, que cita a altos cargos estadounidenses y otras fuentes. La planificación llega mientras las fuerzas armadas de ambos países han intensificado sus maniobras militares en la zona para practicar misiones de bombardeos, y cuando el Departamento de Estado ha dado instrucciones de evacuar al personal no imprescindible de su embajada en Arabia Saudí y sus familiares, ante la perspectiva de posibles nuevos ataques de los rebeldes hutíes en Yemen. También cuando Israel está a punto de celebrar unas elecciones en las que su primer ministro, Benjamin Netanyahu, se juega la reelección.
Apenas quedan seis días para las elecciones en Israel, pero las conversaciones sobre los comicios suelen terminar con un: “Bueno, si no hay una guerra antes, claro”. No es casual. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, viene subrayando casi a diario su deseo de otro conflicto con Irán (tras el que inició en febrero junto con EE UU) y ha subido el tono este miércoles, al señalar que el régimen de Teherán “aún no ha aprendido la lección”, así que ha ordenado su derrocamiento al ejército y al Mosad, los servicios secretos en el exterior.
La humanidad nunca había estado tan cerca de la autodestrucción. Así lo advierte el reloj del fin del mundo, una iniciativa que el Boletín de Científicos Atómicos actualiza cada año para alertar sobre los peligros que acechan al planeta. Solo faltan 85 segundos para la medianoche, el símbolo de la aniquilación total, debido a la emergencia climática, la irrupción de la inteligencia artificial y las guerras que amenazan a millones de personas. Además, en pleno auge del militarismo, los países más poderosos han acelerado en la carrera armamentista por ampliar y modernizar sus arsenales nucleares, la razón por la que el también llamado reloj del apocalipsis se dio a conocer por primera vez en 1947.