El discurso de la princesa Leonor en estos 46 premios Princesa de Asturias ha estado sembrado de dudas, certezas y alguna anécdota personal, como llamar al rey mi padre, para recordar cuando él entregó el premio a los 13 años a María Zambrano.
Aunque, sin duda, la más curiosa ha sido la que ha revelado que su hermana Sofia, presente en la ceremonia, acudió por primera vez al cine cuando tenía solo dos años, precisamente a ver la película Ponyo en el acantilado, del premiado estudio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación 2026.
"Mi recuerdo se remonta a la siguiente escena: mi madre nos lleva a ver Ponyo en el acantilado. ¡Para Sofía es su primera peli en un cine! No llega a los dos años y está sentada en el regazo de mi madre. Yo me quedo hipnotizada con la historia. Mi hermana aguanta más o menos, se remueve un poco, pero también se deja llevar por la Página 2 de 2 animación insuperable y sabia de ese estudio que, desde entonces, ha sido parte de nuestra educación".
"Porque el cine educa, claro, incluso cuando no se lo propone. Y las películas de Ghibli muestran princesas guerreras y valientes, respeto a la naturaleza; el silencio y la contemplación importan en el arte universal que es la animación y que los estudios Ghibli dotan de artesanía meticulosa y humanismo", ha dicho la princesa en su emocionado discurso, con elogios para todos los condecorados este año, en que ha tenido un papel más destacado.
Ante estos comentarios, sus padres, los reyes y su hermana Sofía han sonreído abiertamente.
La princesa Leonor ha recordado en su discurso de los premios Princesa de Asturias, celebrado este viernes 23 en Oviedo, cuando su padre, con 13 años, recibió de la única premiada entonces, la escritora María Zambrano un elogio: "En él se enciende una luz en la que aletea una presencia donde se juntan lo joven y lo inédito, esperanza de una historia que se abre". La princesa ha entregado todos los galardones, ocho en total a doce premiados y ha hablado antes de que su padre, el rey, clausurase el acto entre gaitas, emoción y lágrimas de muchos asistentes.
Sobre esa hipótesis, que el futuro está en la juventud, la princesa se ha hecho no pocas y reveladoras preguntas: "Los jóvenes nos hacemos preguntas. Cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, incertidumbre, todo amplificado además en las redes…, los números macroeconómicos y el coste de la vida…".
La princesa ha añadido: "Tiempos también, no lo olvidemos, de esfuerzo y de trabajo callado de muchos, de perseguir la autenticidad frente a lo virtual, de debatir sobre el valor de la imperfección humana frente a la pretendida perfección de la máquina… Cómo afronta mi generación semejante complejidad. Cómo digerimos la velocidad y el desencanto, lo que muchos consideran falta de expectativas e imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa… Pero ante semejante caos; desde aquí, hoy, en Oviedo, cómo puedo mostrarme ante ustedes sincera, ni ilusa ni apocalíptica, ni cínica ni dramática. ¿Cómo transmito aquí el sentido y la importancia que tiene observar con atención a nuestros premiados, por cuanto contribuyen a mantener nuestra capacidad de asombro, de curiosidad, y nuestra necesidad de confiar? Porque sí, necesitamos confiar. ¿Son estos tiempos más oscuros que otros anteriores? ¿Tiene sentido venir cada año a Oviedo para agradecer a estas mujeres y estos hombres que se sientan hoy aquí, en este escenario, que tengan una vida y una obra que nos ayuda a confiar?
Los premiados, uno a uno
La respuesta está, según la princesa de Asturias en todos los premiados de los que ha resaltado sus dones y virtudes y su entrega en el trabajo colectivo por la educación, la cultura y la ciencia.
La princesa ha dicho: "Estudiar a Timothy Garton Ash nos ayuda comprender lo que sucede en Europa. Sostiene Garton Ash que, pese a lo exhibido por determinados actores hegemónicos, la Unión Europea, junto al Reino Unido, tiene ahora -en un mundo claramente post occidental- la oportunidad de apuntalar los valores sobre los que se edificó".
"Y fíjense si tiene sentido evocar aquí la obra de los estudios Ghibli. El cine educa, claro, incluso cuando no se lo propone. Y las películas de Ghibli muestran princesas guerreras y valientes, respeto a la naturaleza; el silencio y la contemplación importan en el arte universal que es la animación y que los estudios Ghibli dotan de artesanía meticulosa y humanismo".
Dice Barnes que es un optimista melancólico y un pesimista alegre. Y dirá lo que quiera, porque donde hurga usted, señor Barnes, es en el más esencial y precioso sentido de la existencia humana, y ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra
Sobre el premio de las Letras ha dicho: "No sé si habrá ejercicio con más sentido que leer a Julian Barnes. Háganlo si quieren reír, llorar, derrumbarse o entusiasmarse. Todo a la vez. Se despide con un libro de memorias que es prodigio y es tristeza, donde aborda con inteligencia y oficio su cáncer de sangre ¡y su vida entera! Con recuerdos imperfectos, amores frágiles, el tiempo que todo lo transforma y la muerte, que es inevitable. Dice Barnes que es un optimista melancólico y un pesimista alegre. Y dirá lo que quiera, porque donde hurga usted, señor Barnes, es en el más esencial y precioso sentido de la existencia humana, y ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra".
"Y si la historia de la imperfección humana ha encontrado ocasiones para apasionarse al unísono ha sido con las gestas deportivas. No sé si existe otro fenómeno capaz de generar ese sentimiento universal. Un instante -el gol que todos esperan- en el que cabe todo. Por eso tiene sentido mirar hoy a Messi y a su trayectoria irrepetible. Nos presta una gran definición del futbolista argentino un exjugador del Sporting: “convirtió lo extraordinario en rutina, interpretando el juego y decidiendo lo más efectivo en décimas de segundo, y respetando la esencia colectiva por encima del ego".
Porque detrás de cada misión de la NASA, hay mucha preparación, trabajo, excelencia. Esfuerzo. Y que sea así tiene sentido
Su discurso ha incidido en la seguridad alimentaria: "Preservar el patrimonio vegetal y garantizar la seguridad alimentaria y la diversidad de cultivos tiene todo el sentido del mundo. Y tan abrumadora evidencia se esconde en una montaña bajo suelo Ártico y se conserva a 18 grados bajo cero. Se llama la Bóveda de las Semillas de Svalbard y es un proyecto, noruego en su origen, que se basa en la cooperación y la confianza internacionales. Aquí se guardan semillas duplicadas de los casi 200 bancos de genes de todo el mundo que pueden verse amenazados por guerras, inundaciones, incendios, determinadas decisiones políticas o falta de recursos, un proyecto científico útil y universal".
"Quienes piensen que se puede prosperar a solas y sin tener en cuenta a nadie, que hablen con Christina Koch. Y que esta física e ingeniera les explique qué vio, y sobre todo qué sintió, a 400.000 km del planeta Tierra. Compartimos todo, estamos conectados, estamos condenados a entendernos. Somos 'la tripulación de la Tierra'. Lo dice quien además ha sido la primera en muchas hazañas. Porque detrás de cada misión de la NASA, hay mucha preparación, trabajo, excelencia. Esfuerzo. Y que sea así tiene sentido: nos hace comprender que somos más pequeños de lo que pensamos y menos importantes de lo que creemos, pero siempre responsables de cada palabra y acción; responsables del modo en que cada día nos conducimos por la vida".
Constatar nuestra pequeñez terrícola desde una nave espacial debe ser tan fascinante como observar nuestra diminuta complejidad a través de un secuenciador de ADN
"Constatar nuestra pequeñez terrícola desde una nave espacial debe ser tan fascinante como observar nuestra diminuta complejidad a través de un secuenciador de ADN… Y, tras muchos años de investigación, dos químicos, David Klenerman y Shankar Balasubramanian, y un biofísico, Pascal Mayer, han logrado que lo que antes era un proceso largo y caro sea ahora rápido, barato y eficaz. Esta secuenciación masiva y paralela de ADN tiene sentido porque permite avanzar en muchos ámbitos de la biomedicina, con aplicaciones -en la práctica clínica- en patologías infecciosas, cáncer y enfermedades raras. Y porque este premio revela que esta proeza científica que nos beneficia a todos se ha fundado, como tantas veces, en la colaboración y en el trabajo en equipo".
He creído comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integral cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad
"Y de Patti Smith he leído que es poeta que canta, música que chorrea poemas; que abruma por su rebeldía, desparpajo y valentía, que es libre, fuerte e independiente, que en sus poemas, en sus canciones, en su obra esgrime una libertad cruda y desafiante que no pide permiso. He leído que no pretende gustar, que lo que quiere es existir y experimentar por necesidad y no por estética. Al mirar con atención las fotos que le hizo Mapplethorpe en el hotel Chelsea y al escuchar sus canciones he creído comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integral cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad". "Hace dos años me referí a la esperanza al citar un poema de Serrat. La invoco de nuevo, precisamente porque percibo cierto desaliento, quizá escepticismo, quizá indignación… Václav Havel, que también pisó un día este escenario, decía que la esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certeza de que hay cosas que tienen sentido y que merece la pena defender pase lo que pase. Así que sigo respondiéndome a mí misma: sí, tiene sentido honrar a estas mujeres y estos hombres. Y recordar ahora un verso de Paul Valéry que Miyazaki, uno de los fundadores de Ghibli, rescató en una de sus obras: 'El viento se levanta…¡¡Hay que intentar vivir!!'.
La cantante y activista americana Patti Smith, flamante Princesa de Asturias de las Artes, cerró el turno de palabra de los premiados con un discurso de agradecimiento absoluto por este reconocimiento que extendió a sus compañeros de tribuna.
Los galardonados son referentes que promueven la alegría, protegen el medioambiente y defienden los derechos humanos
"Confío en que los demás galardonados me permitan hablar en su nombre, pues siento que estamos unidos. Todos y cada uno de nosotros deseamos expresar nuestra gratitud por el honor de haber recibido el Premio Princesa de Asturias. Todos los galardonados han contribuido a mejorar el bienestar del mundo y de las personas, son referentes que promueven la alegría, protegen el medioambiente, exploran con audacia, defienden los derechos humanos, incentivan la curiosidad intelectual y constituyen una fuente de orgullo. Me siento muy afortunada de hallarme entre ellos".
La cantante quiere utilizar este galardón para pensar sobre el futuro inmediato: "Un reconocimiento así, en mi opinión, nos permite detenernos un instante a reflexionar sobre lo que hemos logrado en la vida hasta ahora. Pero, ya cerca de cumplir ochenta años, también creo que el premio es un incentivo para seguir trabajando y evolucionando, para encontrar nuevas formas de ayudar del mejor modo posible a la gente y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones".
La Fundación me ha brindado hablar cara a cara, interactuar y actuar para tantísima gente joven y prometedora
La americana, que se ha convertido en el personaje más aplaudido en estos días de fervor asturiano, por su estancia (la más larga de todos los premiados) y sus espontáneos recitales coreada por muchos asturianos, ha remarcado su gratitud por esta posibilidad: "A título personal, también agradezco las oportunidades que la Fundación me ha brindado de hablar cara a cara, interactuar y actuar para tantísima gente joven y prometedora. Gracias de nuevo por este honor, así como por la amabilidad y la consideración que nos ha ofrecido el equipo al completo. Todos nos iremos de aquí con un premio mayor que el que anticipábamos, el de la amistad duradera".
Y ha terminado con una sorpresa musical: "Me gustaría decir algo más, todos los que estamos aquí, hemos sentido en nuestras misiones particulares momentos maravillosos, pero también la frustración de los fracasos, el picor de la derrota. Sin embargo, aquí estamos todos, hemos seguido adelante. Hemos hablado mucho de la comunidad, hemos cantado People have the power que incluye que todo aquello que soñamos puede hacerse realidad, podemos ser la revolución de la tierra. Me gustaría ofrecer otra canción, un pequeño himno, el que sigue palpitando, que nos deja seguir adelante a pesar de la adversidad".
Y ha puesto en pie al Campoamor con su tema improvisado que habla de la belleza, de la comunidad, de la libertad.
El historiador inglés Timothy Garton Ash, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales por sus profundos y certeros análisis sobre la reconstrucción de Europa, se ha dirigido a la princesa Leonor, en particular, al hacer uso de la palabra, el penúltimo de los premiados en hacerlo.
"Nacer en Europa en 2005, como nació usted, significaba llegar al mundo en un momento de expansión sin precedentes de la libertad, la paz y la integración europea. Nunca, a lo largo de los siglos, habíamos estado tan cerca de hacer realidad la visión de una Europa unida y libre como en aquel momento dorado, en torno al año 2005. Sin embargo, desde entonces hemos vivido tal sucesión de crisis, y ahora nos enfrentamos a tal cúmulo de amenazas externas e internas, que todo lo conseguido desde 1945 —esa Europa que muchos miembros de su generación, Alteza, daban por sentada— se encuentra hoy amenazado en su propia existencia", le ha dicho a la heredera.
"¿Cómo podemos seguir hablando, por ejemplo, de una Europa de 'posguerra' cuando estamos presenciando en Ucrania una guerra a gran escala que ya dura más que la Primera Guerra Mundial y que puede haber costado dos millones de muertos y heridos?", se ha preguntado Garton Ash.
Las redes sociales, la inteligencia artificial, las potencias hostiles y algunas personas en puestos de poder interpretan una vasta sinfonía de decepción
Y su respuesta ha sido de compromiso: "Por mi parte, trataré de seguir aportando cuanto pueda, con mi pluma y con mi voz, pero el futuro tanto de Europa como de la libertad dependerá cada vez más de su generación de europeos, Alteza. Para defender, reformar y ampliar una Europa libre harán falta muchas cosas, pero permítanme destacar solo tres, que empiezan por 't'. La primera tiene que ver con algo que espero que usted ya esté descubriendo en la universidad: un compromiso profundo con la búsqueda de la verdad (en inglés truth), sustentado en el examen crítico de las pruebas y en hechos contrastados. En su libro Apología para la historia o el oficio de historiador, el gran historiador Marc Bloch señala varios periodos de la historia europea en los que 'era como si una vasta sinfonía de engaños resonara de un extremo a otro de Europa'. Hoy nos estamos adentrando, probablemente, en un periodo semejante, en el que las redes sociales, la inteligencia artificial, las potencias hostiles y algunas personas en puestos de poder interpretan otra 'vasta sinfonía de decepción'".
Es preciso recuperar esa confianza. Para ello, no basta solo con buenas políticas: hacen falta también instituciones respetadas, capaces de adaptarse continuamente
Habló, en primer lugar de verdad: "El papel de las profesiones dedicadas a la búsqueda de la verdad, como la mía, la investigación académica o el periodismo, pero también el derecho -representado, por ejemplo, por la Corte Penal Internacional de La Haya-, serán cada vez más importante que nunca".
"La segunda es la confianza (en inglés, trust). La democracia liberal atraviesa hoy una profunda crisis de confianza en casi toda Europa, especialmente entre los europeos más jóvenes. Es preciso recuperar esa confianza. Para ello, no basta solo con buenas políticas: hacen falta también instituciones respetadas, capaces de adaptarse continuamente, así como las aportaciones de personas individuales en todos los ámbitos de la sociedad. Por último, y para mantener la sucesión de términos que empiezan por t en inglés, recurriré a una palabra española: tiquitaca. Porque ¿acaso es posible hablar en España, en 2026, y en presencia de Lionel Messi, sin mencionar el fútbol? Claramente es imposible".
El historiador terminó su intervención con una alegre mención al deporte rey: "La lección que el fútbol ofrece a Europa es que el éxito requiere tanto del genio individual como de un sofisticado trabajo en equipo. Cada jugador posee su propio talento, ya sea en defensa, en ataque o en el centro del campo, pero todos actúan como uno solo cuando despliegan ese asombroso estilo de juego español de pases rápidos, en el que todos parecen saber, de manera casi milagrosa, no solo dónde están los demás, sino dónde estarán dentro de cinco segundos. Ojalá las naciones, estados y regiones de Europa fueran capaces de hacer lo mismo, combinar, como siempre ha hecho Europa en sus mejores momentos, la diversidad y la unidad. Seríamos imbatibles".
La astronauta americana Christina Koch, la primera mujer que ha viajado a la luna, se ha dirigido a los asistentes al teatro Campoamor de Oviedo un un discurso plagado de nostalgia y de reconocimiento a personas que hicieron ese viaje crucial antes que ella y con un mensaje dirigido a que la solidaridad humana sea el valor que mueva a la sociedad..
La primera vez que estuve en España lloré al ver en los periódicos que la tripulación del trasbordador Columbia había muerto
"La primera vez que estuve en España, me vi llorando abiertamente en plena calle. Acababa de graduarme en la universidad y tenía el trabajo de mis sueños como ingeniera de la NASA; era una aspirante a astronauta que había venido a visitar a su hermana mientras ella estudiaba aquí en España. Me llamó la atención el titular de un periódico. El mensaje era claro, pero no lo podía creer: había perdido la vida la tripulación del transbordador Columbia, esos astronautas que eran mis héroes. Tenía la esperanza de que, de alguna manera, algo se hubiera perdido en la traducción del titular; de que si volvía a casa corriendo, los periódicos contarían una realidad diferente. Pero no fue así; viajar al espacio es un proyecto de toda la humanidad, y la noticia de la tragedia corría por las calles de todo el mundo".
Koch recordó el momento en que ella fue designada para una misión espacial. "Diez años después recibí una llamada informándome de que podía formar parte de la tripulación de una nave espacial. Acepté ese privilegio plenamente consciente de su carácter universal. Aquel día, en la calle, me había dado cuenta de que mis héroes eran los héroes de todos, de que las repercusiones de los vuelos espaciales tripulados van mucho más allá de las fronteras del país que lanza el cohete. Cuando esas personas abandonan nuestro planeta, el mundo las lleva en sus corazones. Y eso conlleva una responsabilidad".
Mi marido me dijo, cuando yo estaba en la luna, que algo estaba sucediendo 'aquí abajo', que la gente se estaba uniendo, sin importar de dónde procedía, sus ideas políticas, su educación o sus recursos económicos
También recordó el lema que continúa vivo en su interior: "Por eso, cuando mi tripulación del Artemis II se puso a definir sus valores fundamentales, se adoptó un lema que tenía sus raíces en lo que había aprendido: 'Una misión de todos y para todos'. Lo repetimos una y otra vez, lo incorporamos al logo de nuestra misión y en nuestras interacciones. Trece años después, me encontré llorando de nuevo. Esta vez, estaba a unos 400.000 kilómetros de distancia de la tierra y la luna se hacía cada vez más pequeña a través de la ventana de la cápsula. Mi marido y yo estábamos en una videollamada que se entrecortaba".
"Él adoptó un tono serio que me indicó que era importante escucharlo a pesar del ruido que provocaban los ejercicios de Victor a un metro de distancia. Me dijo que algo estaba sucediendo 'aquí abajo', que la gente se estaba uniendo, sin importar de dónde procedía, sus ideas políticas, su educación o sus recursos económicos. Me dijo que estábamos marcando la diferencia. Escuché con incredulidad, me sequé las lágrimas y dije: 'Eso es lo que siempre hemos querido'", ha agregado.
La astronauta se emocionó al expresar cuál es su ambición, el amor colectivo. "Pero hoy quiero más. Quiero que el mundo entero acepte conmigo este premio. Por haber acogido esta misión en sus corazones y haber permitido que los uniese. Por creer que todos los seres humanos compartimos la misma esencia: la necesidad de sentir amor. Ustedes lo demostraron con su reacción ante una misión que acabó siendo un experimento humano. Pero hay otra interpretación. Y es que hizo falta enviar a personas alrededor de la luna para que el mensaje resultara lo suficientemente convincente y que el amor triunfara. Así pues, esta es la misión de este premio. Háganlo todos los días. No esperen a la próxima misión a la luna para darse cuenta de que sus semejantes son sus compañeros de tripulación".
Elijan vivir sabiendo que la verdadera plenitud está en dar, no en recibir. Confién, sean agradecidos, muéstrense vulnerables
"Artemis no tiene por qué ser una anomalía en un mundo que, por lo demás, es 'una locura'. Elijan el mundo en el que quieren vivir en cada interacción, en cada calle. Elijan vivir sabiendo que la verdadera plenitud está en dar, no en recibir. Confiemos, seamos agradecidos, mostremos nuestra vulnerabilidad. España, este reconocimiento es el segundo regalo que me haces, hoy aquí, en este escenario real. El primero fue, sencillamente, preocuparse por los demás seres humanos y ese regalo tuvo lugar en el escenario más importante: en una calle cualquiera del planeta Tierra".
El escritor británico Julian Barnes, galardonado en esta 46ª edición de los Princesa de Asturias en la categoría de Letras, ha sido el encargado de dar voz a las personas reconocidas este año, en primer lugar, antes de la entrega por parte del rey y de la princesa Leonor de los premios propiamente dichos.
El británico, que ha anunciado estos días en Asturias que no volverá a escribir (su último libro ha sido Despedidas, Anagrama) ha hecho un recorrido por la importancia de las artes y ha 'corregido' a autores que pusieron en duda la calidad de sus contemporáneos.
"Cuando yo era joven y empezaba a adquirir conocimientos sobre libros, arte y música, daba por sentado sin la menor duda que cada una de las artes, a lo largo de los siglos, evidenciaba un progreso inevitable".
Mi presunción estaba basada en el hecho de que todo lo demás en el mundo también había progresado: la ciencia, la tecnología, la sociedad, la política...
"Era una presunción tácita, basada en el hecho de que todo lo demás en el mundo también había progresado: la ciencia, la tecnología, la sociedad, la política... Y lo mismo tenía que haber sucedido con las artes. Nos las enseñaban cronológicamente, y la mera cronología implicaba un avance: primitivismo, clasicismo, romanticismo, realismo, naturalismo, impresionismo, simbolismo y al final, el modernismo, el posmodernismo, etcétera. Y más novedoso significaba claramente mejor".
Barnes ha recurrido a sus lecturas desgranar por qué unos autores han alimentado el talento de otros. "Cuando yo tenía unos veinte años leí que Voltaire desdeñaba a Shakespeare: reconocía su genio, pero lamentaba que no tuviese la más ínfima chispa de buen gusto, ni la más mínima comprensión de las normas dramáticas; además, su influencia en el teatro británico había sido desastrosa. Pero por la misma época leí un libro titulado Shakespeare Our Contemporary (Shakespeare, nuestro Contemporáneo) del crítico polaco Jan Kott en donde explicaba la claridad y la autoridad con que el dramaturgo había comprendido, descrito -y predicho- el mundo moderno".
Renoir visitó España y acortó su estancia por la razón siguiente: 'Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo está dicho'
" Esto, como poco, era un tanto confuso, pero solucionable. Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas. Cuando el impresionismo estaba en boga en París, Renoir visitó España y acortó su estancia por la razón siguiente: 'Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo ya está dicho'", subrayó.
El princesa de Asturias de las Letras se posó en la obra magna de Cervantes: "Y la mayoría de los escritores y artistas han tenido percepciones tan aleccionadoras como la suya en algún momento de su vida. Yo, en mi caso, tuve una similar la primera vez en que leí el Quijote y descubrí uno de mis pasajes favoritos de la literatura universal.
El narrador se detuvo a detallar cómo le han influido las figuras del Quijote y Sancho. "Como ustedes saben, la primera parte del Quijote se publicó en 1605 y la segunda en 1615, pero poco antes había aparecido una segunda parte apócrifa y pirata. En la segunda parte auténtica Don Quijote y Sancho topan con gentes que han leído cosas acerca de ellos no solo en la primera parte original, sino también en la segunda parte, la apócrifa. Caballero y escudero oyen que esas gentes les desprecian cuando hablan de ellos, y en un momento dado les aborda un individuo que hasta se permite tachar de impostor en las barbas del propio Quijote porque afirma que él había conocido al auténtico. ¿Qué diríamos de episodios semejantes? ¿Que son lúdicos, posmodernos, autorreferenciales, intertextuales, metaficciones?"
Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos
"Así que ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos: imagino que Renoir le pregunta a Velázquez cómo demonios pintó sus cuadros, que Voltaire rectifica el desdén que profesaba antaño a Shakespeare, que Flaubert (que se describe a sí mismo como 'un viejo romántico') manifiesta su veneración por Cervantes y también, quizá, pone mala cara a ese inglés, sentado ahí en un taburete, que tuvo la insolencia y la locura, un siglo después de muerto el autor francés, de escribir un libro titulado El loro de Flaubert.
Este libro referente suyo fue la tercera que escribió y donde ya flotaba el estilo prodigioso del autor, premiado precisamente por el manejo de una técnica narrativa depurada y exquisita, que maneja la ficción con hechos reales.
El tornado Planeta 2026 ya está en marcha. Después del apoteósico galardón, el pasado 15 de octubre, a Isabel Allende, secundado por un joven finalista, Sergio Hernández, la editorial ha hado a conocer las portadas de los dos libros ganadores. Ambos saldrán a la venta el 4 de noviembre próximo.
En el libro ganador, La hora antes del Alba, Allende, 84 años relata cómo en un país oscurecido por la dictadura, Alba Trueba se queda sola después de la muerte de su abuelo, Esteban. No sabe si su gran amor volverá, ni siquiera si vive o ha sido aniquilado por el régimen.
En la gran mansión familiar, la que hizo de La casa de los espíritus un libro de culto, Alba se siente segura. Allí atesora la memoria de los ausentes. Sin embargo, frente a su puerta acecha quien fue su captor, dispuesto a vengarse: ella debe pagar por los pecados de su abuelo. Su hija, un nuevo amor y un amigo incondicional la mantienen viva, mientras sus ancestros la protegen.
La editorial, que saca una tirada inicial de 210.000 ejemplares, ha calificado esta novela como "una historia épica de amor y coraje, tan luminosa y poderosa como su protagonista, en cuyo devenir descansa la fuerza de una saga familiar, la verdad entre lo íntimo y lo histórico y la realidad de un país que, como ella, supo levantarse una y otra vez, recomponerse del horror y nunca dejó de amar la vida".
Por su parte, Sergio Hernández (1994) verá publicada su novela La añoranza también el día 4, con una tirada menor que la de Allende: 90.000 libros. El argumento sucede en la primavera de 1959. Nada hace imaginar a Julia Ferré, quien cumple 18 años, conocerá a Bastian Ballard, un traductor francés afincado en el Barrio Gótico de Barcelona que la salva de la persecución de la Guardia Civil en una manifestación contra el régimen.
A través de Bastian, que pronto se convierte en mentor y también en amante, Julia descubrirá la poesía, los versos prohibidos de Machado, el jazz y un mundo único en el que refugiarse tanto de su estricta familia, al servicio del franquismo, como de sus amigos idealistas.
"Pero no será hasta la Transición, veinte años más tarde, cuando descubra que el pasado de Bastian estuvo íntimamente ligado a la muerte de Antonio Machado, lo que la llevará a emprender un viaje que jamás habría imaginado y que la obligará a ahondar en las cicatrices del exilio y a enfrentarse a los silencios de un país roto y lleno de secretos, ha señalado la editorial.
La editorial canadiense Les Éditions du Boréal reconoció este miércoles que el escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien utilizó inteligencia artificial (IA) en la novela Era eso o morir y anunció la ruptura de su relación profesional con el autor.
La editorial señaló en un comunicado distribuido a medios canadienses que "nuevos elementos, confirmados en los últimos días", indican que la IA fue utilizada durante la elaboración del libro, pese a que Orélien había asegurado "en varias ocasiones" a la editorial que nunca la había empleado para crear la novela.
Boréal explicó que, ante las acusaciones que rodean al escritor desde septiembre, reunió todas las versiones de trabajo de la obra y encargó un análisis externo en profundidad cuyos resultados, recibidos esta semana, detectaron "rastros de marcadores de IA en los metadatos de algunos documentos".
También reconoció que desconoce hasta qué punto se utilizó la tecnología y que probablemente nunca podrá establecerlo de forma definitiva, pero afirmó que el elemento determinante para su decisión es la ruptura de la confianza entre autor y editor. "Estuvimos confiando en Thélyson Orélien, que nos aseguraba que nunca había recurrido a ella. Esa afirmación ha quedado hoy desmentida", declaró la compañía, que añadió que en esas circunstancias no puede continuar la relación profesional. La editorial tampoco reimprimirá el libro ni publicará futuras obras del escritor.
La decisión supone un giro radical respecto a la posición mantenida por Boréal hasta hace pocos días, cuando había optado por mantener la novela a la venta al considerar que no existían pruebas irrefutables del empleo de IA, aunque reconocía que las revelaciones sobre antiguos casos de plagio arrojaban dudas sobre la trayectoria de Orélien.
La polémica comenzó en septiembre después de que una cuenta anónima en X señalara que numerosos pasajes de la novela habían sido supuestamente generados mediante inteligencia artificial.
la novela, que había logrado un notable éxito comercial en Francia y Canadá, figuraba entre las dieciséis obras de la primera selección del prestigioso premio Goncourt hasta que el 25 de septiembre la Academia Goncourt la retiró al considerar que "con toda probabilidad" era "en gran medida el producto de una inteligencia artificial".
El pasado 13 de octubre, Orélien respondió públicamente a las acusaciones con una extensa declaración difundida por Boréal en la que calificó de "calumnia y herejía" afirmar que su novela había sido escrita por IA y sostuvo que ninguna frase, ni la estructura ni el sentido de la obra habían sido creados por una máquina. El escritor sí admitió entonces antiguos episodios de plagio, que atribuyó a su juventud e inexperiencia, y pidió disculpas "sin reservas".
Sin embargo, la controversia se agravó esta semana después de que el periódico canadiense Le Devoir revelase un caso mucho más reciente: un artículo publicado en 2023 en ErraMagazine, una plataforma creada por Orélien, presentaba similitudes sustanciales con un reportaje que el diario había realizado días antes en Tapachula (México), incluidas fuentes, estadísticas, estructura narrativa e incluso detalles observados sobre el terreno.
Ese hallazgo cuestionó la explicación del escritor de que sus plagios se limitaban a "errores de juventud".Le Devoir señaló además que el coautor del texto de ErraMagazine, el mexicano Alejandro Soto Torres, "no tiene otra publicación identificable" según su investigación. El periódico añadió que la fotografía de Soto Torres en ErraMagazine sugiere que ha sido generada o retocada " por una IA". Orélien, nacido en Gonaïves (Haití) en 1988 y residente en Ottawa, había defendido que comenzó a escribir el libro denostado en 2017 y que ya tenía un primer borrador de más de trescientas páginas en 2019.
¿Cómo encajar en un salón de té a los Kennedy, a Churchill, a Cecil Beaton, Hitler y Dora Carrington? Carmen Posadas tiene la respuesta a través de seis hermanas de una familia del siglo pasado con más apariencia que dinero, cuyas vidas ha narrado en clave histórica y personal, no exenta de humor y de deliciosos pasajes: Las Mitford. Editado por Espasa, esta nueva novela de la escritora uruguaya cumple con todos los requisitos para ser una lectura que discurre entre la más absoluta verdad y la 'mentira' más eficaz, a la manera Posadas, sutil y documentada.
Las Mitford , una novela que está basada en hechos reales y llena de anécdotas y nombres ilustres de la historia y de la cultura, podría evocar el mundo ficticio de Downton Abbey, de Arriba y abajo, de los escenarios de Agatha Christie, de esa Inglaterra de guante blanco y bailes de salón, en el que las mujeres tienen una personalidad desbordante en tiempos de guerra, más allá de encontrar marido.
Las protagonistas de este nuevo libro de Carmen Posadas (1973), hijas de David y Sidney Mitford, son seis jóvenes (tenían también un hermano varón), de singular belleza, inquietas, de ideologías que vagaban entre el comunismo y el nazismo, con aspiraciones intelectuales que las llevó, incluso, a escribir de manera afilada, algunas casadas varias veces y por encima de todo, tremendamente singulares y desafiantes para la época en que vivieron.
La ambientación del libro es fiel a lo que sucedió de verdad, Posadas no admite "milongas" que distraigan con falsedades lo que es cierto y constatado, así lo ha explicado ella en su presentación, en un coqueto salón de té de Madrid. Reconoce que los huecos que le ha dejado la historia sin afinar los ha rellenado ella a su manera, pero, resalta, se ciñe a hechos reales y a las circunstancias que recoge el diverso material consultado.
La novela contiene además retazos vividos por la propia autora, que a lo largo de su existencia ha residido en diversos países por el trabajo de diplomático de su padre, otra característica común a su obra.
La autora llegó a estos curiosos personajes por la propuesta de su editorial: "Además de esa invitación me di cuenta de que las Mitford me buscaron a mí, y no yo a ellas. Supe de ellas de joven pero cuando me puse a escribir sobre sus vidas, me di cuenta de que no solo había leído sus novelas sino que había vivido a 20 minutos de donde yo residí, en Oxford, años después".
Y ¿quiénes eran esas niñas tan originales para su época?: de mayor a menor, Nancy, la observadora; Pamela, la discreta y 'autora' de este libro; Diana, la deslumbrante; Unity 'Bobo', la fanática; Jessica 'Deca', la incoformista y Deborah 'Debo', la práctica.
De todas, la hermana favorita de Posadas tras escarbar en sus pasados es Pamela, a quien se atribuye estas memorias grupales en un ejercicio de recreación literaria. "Era mucho más discreta que sus hermanas, que empezaron a estar en los periódicos con veintipocos años. A Pam le gustaban los caballos, criaba gallinas... Me gustaba porque a veces, las personas que están en la sombra aprecian aquello que los que están en la luz no ven".
Todas las hermanas eran todas muy guapas, llamativas y diferentes unas de otras"
La novela incluye fotografías de la familia Mitford y también material de los Posadas. "Normalmente no se suelen poner fotos en las novelas, pero como este libro está basado en hechos reales, nos pareció buena idea, porque eran todas muy guapas, llamativas y diferentes unas de otras".
Posadas ha impreso su punto de vista más personal en la redacción. "Hacerlo me ha ayudado mucho porque ese ambiente lo conozco bastante bien. Somos de otra generación, ellas casi van con el siglo. Pero Inglaterra no había cambiado tanto de los años 50 (los de ellas) a los 70, cuando yo viví allí. Ese ambiente, esa forma de hablar, incluso los enclaves, lo conozco bien porque era el mismo mundo de mis padres".
A la pregunta de si ve su producto en formato audiovisual, Carmen Posadas confiesa que las Mitford ya tienen serie de televisión, un hecho que descubrió y convirtió en anécdota. "Salió cuando yo la estaba escribiendo y me dije, 'qué horror, ya me han matado mi novela'. Yo pensé, la veo o no. Dije si la veo y me gusta me va a deprimir muchísimo y si no me gusta, me va a confundir. Decidí no verla".
Jurado del premio Planeta que en su última edición, el pasado 15 de octubre galardonó a Isabel Allende, Posadas ha insistido en que cuando leyó el manuscrito tardó tres páginas en reconocer el estilo de la chilena. "A las tres páginas me di cuenta de que era Isabel Allende, no me caí de un guindo cuando leí el nombre", ha dicho.
Cuando nos sentamos con ella, Dolores Redondo lleva ya una veintena de entrevistas, una presentación con lectores de alfombra roja y un viaje desde el norte, donde vive, escribe y crea su universo personalísimo. Aun así, saca una excelente cara, se ve que está contenta por su último 'parto', del que se preocupa en resaltar que ha nacido sin un solo atisbo de IA (sello sine machina). Nos encontramos en un club de jazz de un hotel madrileño. No suena música, si bien su discurso tiene algo de lírico, por el fervor que invierte en destejer su última y ambiciosa novela Todas las noches, todas las ciudades (Destino), un libro con muchísimas capas y tan complejo y negro como sicológico. Redondo (San Sebastián, 1969) aborda la tercera entrega de su serie Los Valles Tranquilos, tres libros que no tienen nada que ver en su argumento y que, sin embargo, quedan entrelazados por su elaborado juego literario. Su último libro, precedido por Nash (2024), relata la inesperada aparición del padre de esta última, Benedict Newman, un escritor de thrillers que de repente sufre un desdoblamiento de personalidad y se convierte en su propio protagonista, el detective Colt Star. EntreEsperando al diluvio(la primera arte) y Todas las noches, todas las ciudades han pasado cuatro años y... los que quedan. Dolores Redondo se convirtió en best-seller en 2012, cuando publicó El guardián invisible, primer volumen de la Trilogía del Baztán. A partir de allí, premios, adaptaciones al cine (Spielberg incluido), reconocimiento de la crítica y rendición de los fans han abundado en su día a día. Una vida familiar que discurre en Elizondo, el pueblo navarro que tiene una ruta turística con su nombre al estilo de Camilla Lackberg en su ciudad sueca de Fjällbacka. ¿Fenómeno, locura, devoción? Sus millones de lectores son los verdaderos turistas de sus libros.
Los escritores nos debemos a lo mismo: intentar llevar al lector por otro camino distinto dentro del laberinto
Yo tuve una disociación que dio lugar a la novela: creíque una calle de Elizondo era la de mi colegio y yo nunca estudié allí. Le dije a mi familia 'se me ha ido la chapa'
Delibes, había momentos en que decía que estaba más en la cabeza de sus personajes que en la suya. Y no era un 'friki', ni tomaba drogas
El personaje con el que me he sentido más identificada es Manuel Ortigosa, el escritor de 'Todo esto te daré'
Yo pertenezco a un matriarcado, soy yo el centro ahora sin mi madre y mi tía. Convoco, celebro y cocinamos en ese feudo que antes tenía la mujer, relegada a la cocina
Los males tienen que ver con la pérdida del humanismo. La identidad se construye con la lectura. Los libros nos ayudan a poner nombres a las emociones
Siempre distingo entre autor y escritor. El autor decide qué va a escribir y a veces coincide con la lista de éxitos. Al escritor le nace de dentro
Un miércoles más, Claudia Campos y Rosa Ballarín se sientan a tomar el café —o mejor, un vaso de agua para no atragantarse con sus toses— mientras hacen su repaso semanal a las revistas del corazón. No sin antes recomendar una nueva novela, la de Dolores Redondo llamada Todas las noches, todas las ciudades (Destino), y hacer un resumen del 70.º aniversario del Premio Planeta, en el que Ballarín estuvo de cuerpo presente y tuvo la oportunidad de ver cómo Isabel Allende recibía el galardón acompañada de los reyes de España.
Las nuevas fotografías de la consolidada relación de Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón previas a una escapada a Sigüenza, ofrecidas en exclusiva por ¡Hola! y Diez Minutos, las novedades acerca de la ruptura entre Tana Rivera y Roca Rey y el encuentro de Irene Urdangarin con su abuelo, el rey Juan Carlos I, al que le hizo la presentación oficial de su nuevo en Sanxenxo, son los temas más destacados de la crónica social que abarca Campos & Rosa esta semana.
Siguiendo con la Casa Real, las revistas recogen también imágenes de la princesa Leonor tomando algo con sus compañeros a la salida de la universidad en un bar de Getafe (Semana), así como la rutina de la infanta Sofía en París, donde las cámaras la han pillado a la salida de la compra (¡Hola!).
Otros asuntos a tratar en el programa han sido las fotos de Pocholo con su novia por Madrid (Semana), la reaparición pública de Isabel Presley en un acto de Pablo Motos (Semana), la presentación del nuevo libro de María del Monte (¡Hola!) y de la fiesta de los Javis en Hollywood por el éxito de La Bola Negra, a la que ha acudido hasta la mismísima Taylor Swift (Lecturas).
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Anselm Kiefer (Alemania, 1945)ha excavado en la tierra y en la historia para encontrar la arqueología con que construir su personalísima obra artística. Ha 'desenterrado' con sus manos tradiciones, textos, ciencia y recuerdos personales para combinarlos en una suerte de universo mítico, reconocible por su carga de denuncia sobre las carencias de la sociedad, para que el espectador descubra las conexiones y encuentre el camino para desarrollar su propio y libre pensamiento.
El emblemático edificio de La Pedrera, construido por Antoni Gaudí entre 1906 y 1912 en Barcelona, alberga la primera exposición de Kiefer en la ciudad. El conjunto de vitrinas Opus Magnum, uno de los más importantes y significativos del escultor, se presenta por primera vez en España, dentro de esta misma muestra, titulada Colección Grothe. La organización está a cargo de la Fundació Catalunya La Pedrera.
Aquí se aprecia que el lenguaje de Anselm Kiefer está compuesto por materiales, palabras, imágenes y símbolos. Forman un extenso vocabulario de intenciones, donde la naturaleza, la poesía y la espiritualidad hablan entre sí. Todo está interconectado, sugiere con sus piezas Kiefer: el hombre con las plantas, las estrellas, el pasado y el futuro.
En el centro de esta exposición, que se podrá ver hasta el 24 de enero en La Pedrera, estáLa vida secreta de las plantas, una de las más reveladoras de la personalidad del autor. Las plantas se convierten en la representación de un ecosistema en el que tierra y cielo, lo micro y lo macroscópico se encuentran. Son catorce pinturas de paisajes en distintas dimensiones que recrean un cosmos humano y vegetal.
Opus Magnum es el otro gran conjunto que se puede observar en La Pedrera y que, por primera vez, se presenta en España. Las vitrinas perfiladas por Anselm Kiefer contienen elementos que el vidrio aísla del contacto, pero no de la sobrecogedora visión: piedras, telas, libros, fotos... hacen las veces de cápsulas en el tiempo. El mismo nombre remite a la tradición de la alquimia y del proceso transformador. Los materiales se destruyen y vuelven a construirse en sus manos.
El tercer gran núcleo de la Colección lo constituyen los libros, la faceta más privada de la obra de Kiefer. Desde 1968, los libros de artista son uno de sus principales medios de expresión. Considerado también un artista literario, las obras del artista alemán conversan con la Biblia, los versos, la cábala y la mitología germánica porque le permiten recuperar el tiempo pretérito y transformarlo en memoria.
Asimismo, los libros revelan el mundo intelectual de Kiefer, los autores que le acompañan y las imágenes que le obsesionan hasta el punto de reelaborarlas con pasión.
La Pedrera, ese singular espacio que es faro en el Paseo de Gracia barcelonés, posibilita que esta exposición sobresalga entre su singularidad, adaptada para poder mostrarla en su plenitud. La dimensión física de las piezas no tiene límite aquí y arquitectura, luz y arte encajan como en un rompecabezas sensorial.
El recorrido se completa con un documental que introduce en el estudio de Kiefer en Barjac, al sur de Francia, donde se instaló en 1992. Construido en el solar de una antigua fábrica de seda, contiene excavaciones subterráneas, enormes invernaderos y torres de moldes de hormigón. La Ribaute es el final de un recorrido magistral y revolucionario.
Detrás del viajero que deja sus náuticos de pijo junto a las babuchas en una mezquita de Malaui está Jacobo Bergareche (Londres, 1976), escritor, exguionista, exempresario, aventurero, turista accidental y pensador irreductible. Bergareche acaba de publicar Tío grande (Libros del Asteroide), un viaje al África pobre y olvidado con un compañero que regresa a su casa años después de salir sin despedirse: Amadou. Este nuevo título no es ninguna epifanía sobre África, ni un propósito aleccionador, ni un arreglo oportuno para el vapuleado tema de la inmigración. Es una apasionada historia de esperanza, dignidad y resistencia. Bergareche, nieto del legendario jugador de fútbol que marcó el primer gol del Athletic de Bilbao y del presidente el Real Madrid, Ramón Mendoza, celebra una partida de mus cada año para recordar a su hermano pequeño, Roque, muerto en Angola en un asalto en 2012. En el último sitio donde se celebra ese homenaje a Roque, Jacobo conoce a Amadou, el vigilante. Allí comienza la narración de dos tragedias, la del hermano huérfano y la del inmigrante acostumbrado a la desigualdad. Y una amistad que les lleva a emprender una vuelta al país de Amadou, Guinea-Conakri. Quien está considerado uno de los autores más eficaces en la narrativa hispana, atravesó su propio desierto en 2010: pensó que no tenía nada que contar ni sentido escribir. Pero también dio con el botón rojo de la resurrección: "Para encontrarte, primero hay que perderte".
Ya no recuerdo con dolor por mi hermano, el dolor lo voy a tener siempre, pero no me incomoda recordarle
A nosotros, sus dramas nos dan igual. El mayor genocidio que hay en el mundo desde que existen redes sociales es el de Darfur y nadie sabe que paso ni que sucedió
La literatura es la mejor herramienta que tenemos para meternos en la piel del otro y transferirnos su experiencia. Pero no es moralizante, ni buenista
Hay veces que uno nace en la invisibilidad y no sale de ella. Ser visto, ser tenido en cuenta, ser mirado a los ojos, que alguien sepa tu nombre es un lugar donde empezar
No sé si tengo el corazón limpio, como dice Amadou. Al menos no lo tengo sucio de ideología: puedo hablar con mi abuela, con un ministro, con uno de Bildu y con uno de Vox
Espero que el PP mantenga una mirada humanista y liberal que ha tenido siempre para contener las fobias de Vox. Esa va a ser la lucha del siguiente gobierno con la inmigración
A sus 73 años, Julia Navarro no tiene que demostrar ya nada al mundo literario. Pero su empeño como escritora aumenta al mismo ritmo que sus lectores: más de diez millones, toda una prueba de que la gente sí lee y sabe qué quiere leer. Su nueva novela se titula Una familia moderna (Plaza&Janés) y aunque parece que da un volantazo a su estilo entre lo histórico y lo contemporáneo (La hermandad de la Sabana santa, Dime quién eres, El niño que perdió la guerra...), ella dice que no, que lo suyo, en el siglo pasado y en el XXI, es narrar sobre la condición humana. Navarro interioriza la vida de Martha y Thomas, una bailarina y un profesor de Filosofía, que conviven a sus 70 años con su hija y una nieta díscola. Cuatro personajes cruciales marcados de cerca por la empleada del hogar, Lucía. Esta escritora, que arrasa en ventas, tiene un discurso templado, que casa muy bien con su perfil de vieja periodista que nunca ha dejado de serlo. Sería, sugiere ella, como renunciar a un brazo en favor del otro.
Las personas que intentan poner freno al envejecimiento, en definitiva lo que no quieren es morirse
Yo llevo el paso del tiempo con resignación, pero al mismo tiempo me digo que si pasa es porque sigo viva. Pero envejecer es una putada
No sé si la familia es ahora mejor o peor que antes. Lo importante es que hay más modelos y eso refleja el cambio de la sociedad
Cuando cojo un libro espero que no me deje indiferente. Eso deseo que les suceda a mis lectores y que sirva para participar en la conversación pública
Yo no me he cambiado de barrera, sigo viendo la vida con los ojos de la periodista. La sigo viendo con la misma curiosidad, tengo la misma pulsión
No entiendo por qué no se invierte más en el desarrollo de los países subdesarrollados que tienen una millones de jóvenes desesperados porque no ven futuro
El gran autor español del siglo XXI fue Javier Marías. Nunca entendí por qué no le dieron el Nobel