El discurso de la princesa Leonor en estos 46 premios Princesa de Asturias ha estado sembrado de dudas, certezas y alguna anécdota personal, como llamar al rey mi padre, para recordar cuando él entregó el premio a los 13 años a María Zambrano.
Aunque, sin duda, la más curiosa ha sido la que ha revelado que su hermana Sofia, presente en la ceremonia, acudió por primera vez al cine cuando tenía solo dos años, precisamente a ver la película Ponyo en el acantilado, del premiado estudio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación 2026.
"Mi recuerdo se remonta a la siguiente escena: mi madre nos lleva a ver Ponyo en el acantilado. ¡Para Sofía es su primera peli en un cine! No llega a los dos años y está sentada en el regazo de mi madre. Yo me quedo hipnotizada con la historia. Mi hermana aguanta más o menos, se remueve un poco, pero también se deja llevar por la Página 2 de 2 animación insuperable y sabia de ese estudio que, desde entonces, ha sido parte de nuestra educación".
"Porque el cine educa, claro, incluso cuando no se lo propone. Y las películas de Ghibli muestran princesas guerreras y valientes, respeto a la naturaleza; el silencio y la contemplación importan en el arte universal que es la animación y que los estudios Ghibli dotan de artesanía meticulosa y humanismo", ha dicho la princesa en su emocionado discurso, con elogios para todos los condecorados este año, en que ha tenido un papel más destacado.
Ante estos comentarios, sus padres, los reyes y su hermana Sofía han sonreído abiertamente.
La princesa Leonor ha recordado en su discurso de los premios Princesa de Asturias, celebrado este viernes 23 en Oviedo, cuando su padre, con 13 años, recibió de la única premiada entonces, la escritora María Zambrano un elogio: "En él se enciende una luz en la que aletea una presencia donde se juntan lo joven y lo inédito, esperanza de una historia que se abre". La princesa ha entregado todos los galardones, ocho en total a doce premiados y ha hablado antes de que su padre, el rey, clausurase el acto entre gaitas, emoción y lágrimas de muchos asistentes.
Sobre esa hipótesis, que el futuro está en la juventud, la princesa se ha hecho no pocas y reveladoras preguntas: "Los jóvenes nos hacemos preguntas. Cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, incertidumbre, todo amplificado además en las redes…, los números macroeconómicos y el coste de la vida…".
La princesa ha añadido: "Tiempos también, no lo olvidemos, de esfuerzo y de trabajo callado de muchos, de perseguir la autenticidad frente a lo virtual, de debatir sobre el valor de la imperfección humana frente a la pretendida perfección de la máquina… Cómo afronta mi generación semejante complejidad. Cómo digerimos la velocidad y el desencanto, lo que muchos consideran falta de expectativas e imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa… Pero ante semejante caos; desde aquí, hoy, en Oviedo, cómo puedo mostrarme ante ustedes sincera, ni ilusa ni apocalíptica, ni cínica ni dramática. ¿Cómo transmito aquí el sentido y la importancia que tiene observar con atención a nuestros premiados, por cuanto contribuyen a mantener nuestra capacidad de asombro, de curiosidad, y nuestra necesidad de confiar? Porque sí, necesitamos confiar. ¿Son estos tiempos más oscuros que otros anteriores? ¿Tiene sentido venir cada año a Oviedo para agradecer a estas mujeres y estos hombres que se sientan hoy aquí, en este escenario, que tengan una vida y una obra que nos ayuda a confiar?
Los premiados, uno a uno
La respuesta está, según la princesa de Asturias en todos los premiados de los que ha resaltado sus dones y virtudes y su entrega en el trabajo colectivo por la educación, la cultura y la ciencia.
La princesa ha dicho: "Estudiar a Timothy Garton Ash nos ayuda comprender lo que sucede en Europa. Sostiene Garton Ash que, pese a lo exhibido por determinados actores hegemónicos, la Unión Europea, junto al Reino Unido, tiene ahora -en un mundo claramente post occidental- la oportunidad de apuntalar los valores sobre los que se edificó".
"Y fíjense si tiene sentido evocar aquí la obra de los estudios Ghibli. El cine educa, claro, incluso cuando no se lo propone. Y las películas de Ghibli muestran princesas guerreras y valientes, respeto a la naturaleza; el silencio y la contemplación importan en el arte universal que es la animación y que los estudios Ghibli dotan de artesanía meticulosa y humanismo".
Dice Barnes que es un optimista melancólico y un pesimista alegre. Y dirá lo que quiera, porque donde hurga usted, señor Barnes, es en el más esencial y precioso sentido de la existencia humana, y ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra
Sobre el premio de las Letras ha dicho: "No sé si habrá ejercicio con más sentido que leer a Julian Barnes. Háganlo si quieren reír, llorar, derrumbarse o entusiasmarse. Todo a la vez. Se despide con un libro de memorias que es prodigio y es tristeza, donde aborda con inteligencia y oficio su cáncer de sangre ¡y su vida entera! Con recuerdos imperfectos, amores frágiles, el tiempo que todo lo transforma y la muerte, que es inevitable. Dice Barnes que es un optimista melancólico y un pesimista alegre. Y dirá lo que quiera, porque donde hurga usted, señor Barnes, es en el más esencial y precioso sentido de la existencia humana, y ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra".
"Y si la historia de la imperfección humana ha encontrado ocasiones para apasionarse al unísono ha sido con las gestas deportivas. No sé si existe otro fenómeno capaz de generar ese sentimiento universal. Un instante -el gol que todos esperan- en el que cabe todo. Por eso tiene sentido mirar hoy a Messi y a su trayectoria irrepetible. Nos presta una gran definición del futbolista argentino un exjugador del Sporting: “convirtió lo extraordinario en rutina, interpretando el juego y decidiendo lo más efectivo en décimas de segundo, y respetando la esencia colectiva por encima del ego".
Porque detrás de cada misión de la NASA, hay mucha preparación, trabajo, excelencia. Esfuerzo. Y que sea así tiene sentido
Su discurso ha incidido en la seguridad alimentaria: "Preservar el patrimonio vegetal y garantizar la seguridad alimentaria y la diversidad de cultivos tiene todo el sentido del mundo. Y tan abrumadora evidencia se esconde en una montaña bajo suelo Ártico y se conserva a 18 grados bajo cero. Se llama la Bóveda de las Semillas de Svalbard y es un proyecto, noruego en su origen, que se basa en la cooperación y la confianza internacionales. Aquí se guardan semillas duplicadas de los casi 200 bancos de genes de todo el mundo que pueden verse amenazados por guerras, inundaciones, incendios, determinadas decisiones políticas o falta de recursos, un proyecto científico útil y universal".
"Quienes piensen que se puede prosperar a solas y sin tener en cuenta a nadie, que hablen con Christina Koch. Y que esta física e ingeniera les explique qué vio, y sobre todo qué sintió, a 400.000 km del planeta Tierra. Compartimos todo, estamos conectados, estamos condenados a entendernos. Somos 'la tripulación de la Tierra'. Lo dice quien además ha sido la primera en muchas hazañas. Porque detrás de cada misión de la NASA, hay mucha preparación, trabajo, excelencia. Esfuerzo. Y que sea así tiene sentido: nos hace comprender que somos más pequeños de lo que pensamos y menos importantes de lo que creemos, pero siempre responsables de cada palabra y acción; responsables del modo en que cada día nos conducimos por la vida".
Constatar nuestra pequeñez terrícola desde una nave espacial debe ser tan fascinante como observar nuestra diminuta complejidad a través de un secuenciador de ADN
"Constatar nuestra pequeñez terrícola desde una nave espacial debe ser tan fascinante como observar nuestra diminuta complejidad a través de un secuenciador de ADN… Y, tras muchos años de investigación, dos químicos, David Klenerman y Shankar Balasubramanian, y un biofísico, Pascal Mayer, han logrado que lo que antes era un proceso largo y caro sea ahora rápido, barato y eficaz. Esta secuenciación masiva y paralela de ADN tiene sentido porque permite avanzar en muchos ámbitos de la biomedicina, con aplicaciones -en la práctica clínica- en patologías infecciosas, cáncer y enfermedades raras. Y porque este premio revela que esta proeza científica que nos beneficia a todos se ha fundado, como tantas veces, en la colaboración y en el trabajo en equipo".
He creído comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integral cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad
"Y de Patti Smith he leído que es poeta que canta, música que chorrea poemas; que abruma por su rebeldía, desparpajo y valentía, que es libre, fuerte e independiente, que en sus poemas, en sus canciones, en su obra esgrime una libertad cruda y desafiante que no pide permiso. He leído que no pretende gustar, que lo que quiere es existir y experimentar por necesidad y no por estética. Al mirar con atención las fotos que le hizo Mapplethorpe en el hotel Chelsea y al escuchar sus canciones he creído comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integral cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad". "Hace dos años me referí a la esperanza al citar un poema de Serrat. La invoco de nuevo, precisamente porque percibo cierto desaliento, quizá escepticismo, quizá indignación… Václav Havel, que también pisó un día este escenario, decía que la esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certeza de que hay cosas que tienen sentido y que merece la pena defender pase lo que pase. Así que sigo respondiéndome a mí misma: sí, tiene sentido honrar a estas mujeres y estos hombres. Y recordar ahora un verso de Paul Valéry que Miyazaki, uno de los fundadores de Ghibli, rescató en una de sus obras: 'El viento se levanta…¡¡Hay que intentar vivir!!'.
La cantante y activista americana Patti Smith, flamante Princesa de Asturias de las Artes, cerró el turno de palabra de los premiados con un discurso de agradecimiento absoluto por este reconocimiento que extendió a sus compañeros de tribuna.
Los galardonados son referentes que promueven la alegría, protegen el medioambiente y defienden los derechos humanos
"Confío en que los demás galardonados me permitan hablar en su nombre, pues siento que estamos unidos. Todos y cada uno de nosotros deseamos expresar nuestra gratitud por el honor de haber recibido el Premio Princesa de Asturias. Todos los galardonados han contribuido a mejorar el bienestar del mundo y de las personas, son referentes que promueven la alegría, protegen el medioambiente, exploran con audacia, defienden los derechos humanos, incentivan la curiosidad intelectual y constituyen una fuente de orgullo. Me siento muy afortunada de hallarme entre ellos".
La cantante quiere utilizar este galardón para pensar sobre el futuro inmediato: "Un reconocimiento así, en mi opinión, nos permite detenernos un instante a reflexionar sobre lo que hemos logrado en la vida hasta ahora. Pero, ya cerca de cumplir ochenta años, también creo que el premio es un incentivo para seguir trabajando y evolucionando, para encontrar nuevas formas de ayudar del mejor modo posible a la gente y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones".
La Fundación me ha brindado hablar cara a cara, interactuar y actuar para tantísima gente joven y prometedora
La americana, que se ha convertido en el personaje más aplaudido en estos días de fervor asturiano, por su estancia (la más larga de todos los premiados) y sus espontáneos recitales coreada por muchos asturianos, ha remarcado su gratitud por esta posibilidad: "A título personal, también agradezco las oportunidades que la Fundación me ha brindado de hablar cara a cara, interactuar y actuar para tantísima gente joven y prometedora. Gracias de nuevo por este honor, así como por la amabilidad y la consideración que nos ha ofrecido el equipo al completo. Todos nos iremos de aquí con un premio mayor que el que anticipábamos, el de la amistad duradera".
Y ha terminado con una sorpresa musical: "Me gustaría decir algo más, todos los que estamos aquí, hemos sentido en nuestras misiones particulares momentos maravillosos, pero también la frustración de los fracasos, el picor de la derrota. Sin embargo, aquí estamos todos, hemos seguido adelante. Hemos hablado mucho de la comunidad, hemos cantado People have the power que incluye que todo aquello que soñamos puede hacerse realidad, podemos ser la revolución de la tierra. Me gustaría ofrecer otra canción, un pequeño himno, el que sigue palpitando, que nos deja seguir adelante a pesar de la adversidad".
Y ha puesto en pie al Campoamor con su tema improvisado que habla de la belleza, de la comunidad, de la libertad.
El historiador inglés Timothy Garton Ash, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales por sus profundos y certeros análisis sobre la reconstrucción de Europa, se ha dirigido a la princesa Leonor, en particular, al hacer uso de la palabra, el penúltimo de los premiados en hacerlo.
"Nacer en Europa en 2005, como nació usted, significaba llegar al mundo en un momento de expansión sin precedentes de la libertad, la paz y la integración europea. Nunca, a lo largo de los siglos, habíamos estado tan cerca de hacer realidad la visión de una Europa unida y libre como en aquel momento dorado, en torno al año 2005. Sin embargo, desde entonces hemos vivido tal sucesión de crisis, y ahora nos enfrentamos a tal cúmulo de amenazas externas e internas, que todo lo conseguido desde 1945 —esa Europa que muchos miembros de su generación, Alteza, daban por sentada— se encuentra hoy amenazado en su propia existencia", le ha dicho a la heredera.
"¿Cómo podemos seguir hablando, por ejemplo, de una Europa de 'posguerra' cuando estamos presenciando en Ucrania una guerra a gran escala que ya dura más que la Primera Guerra Mundial y que puede haber costado dos millones de muertos y heridos?", se ha preguntado Garton Ash.
Las redes sociales, la inteligencia artificial, las potencias hostiles y algunas personas en puestos de poder interpretan una vasta sinfonía de decepción
Y su respuesta ha sido de compromiso: "Por mi parte, trataré de seguir aportando cuanto pueda, con mi pluma y con mi voz, pero el futuro tanto de Europa como de la libertad dependerá cada vez más de su generación de europeos, Alteza. Para defender, reformar y ampliar una Europa libre harán falta muchas cosas, pero permítanme destacar solo tres, que empiezan por 't'. La primera tiene que ver con algo que espero que usted ya esté descubriendo en la universidad: un compromiso profundo con la búsqueda de la verdad (en inglés truth), sustentado en el examen crítico de las pruebas y en hechos contrastados. En su libro Apología para la historia o el oficio de historiador, el gran historiador Marc Bloch señala varios periodos de la historia europea en los que 'era como si una vasta sinfonía de engaños resonara de un extremo a otro de Europa'. Hoy nos estamos adentrando, probablemente, en un periodo semejante, en el que las redes sociales, la inteligencia artificial, las potencias hostiles y algunas personas en puestos de poder interpretan otra 'vasta sinfonía de decepción'".
Es preciso recuperar esa confianza. Para ello, no basta solo con buenas políticas: hacen falta también instituciones respetadas, capaces de adaptarse continuamente
Habló, en primer lugar de verdad: "El papel de las profesiones dedicadas a la búsqueda de la verdad, como la mía, la investigación académica o el periodismo, pero también el derecho -representado, por ejemplo, por la Corte Penal Internacional de La Haya-, serán cada vez más importante que nunca".
"La segunda es la confianza (en inglés, trust). La democracia liberal atraviesa hoy una profunda crisis de confianza en casi toda Europa, especialmente entre los europeos más jóvenes. Es preciso recuperar esa confianza. Para ello, no basta solo con buenas políticas: hacen falta también instituciones respetadas, capaces de adaptarse continuamente, así como las aportaciones de personas individuales en todos los ámbitos de la sociedad. Por último, y para mantener la sucesión de términos que empiezan por t en inglés, recurriré a una palabra española: tiquitaca. Porque ¿acaso es posible hablar en España, en 2026, y en presencia de Lionel Messi, sin mencionar el fútbol? Claramente es imposible".
El historiador terminó su intervención con una alegre mención al deporte rey: "La lección que el fútbol ofrece a Europa es que el éxito requiere tanto del genio individual como de un sofisticado trabajo en equipo. Cada jugador posee su propio talento, ya sea en defensa, en ataque o en el centro del campo, pero todos actúan como uno solo cuando despliegan ese asombroso estilo de juego español de pases rápidos, en el que todos parecen saber, de manera casi milagrosa, no solo dónde están los demás, sino dónde estarán dentro de cinco segundos. Ojalá las naciones, estados y regiones de Europa fueran capaces de hacer lo mismo, combinar, como siempre ha hecho Europa en sus mejores momentos, la diversidad y la unidad. Seríamos imbatibles".
La astronauta americana Christina Koch, la primera mujer que ha viajado a la luna, se ha dirigido a los asistentes al teatro Campoamor de Oviedo un un discurso plagado de nostalgia y de reconocimiento a personas que hicieron ese viaje crucial antes que ella y con un mensaje dirigido a que la solidaridad humana sea el valor que mueva a la sociedad..
La primera vez que estuve en España lloré al ver en los periódicos que la tripulación del trasbordador Columbia había muerto
"La primera vez que estuve en España, me vi llorando abiertamente en plena calle. Acababa de graduarme en la universidad y tenía el trabajo de mis sueños como ingeniera de la NASA; era una aspirante a astronauta que había venido a visitar a su hermana mientras ella estudiaba aquí en España. Me llamó la atención el titular de un periódico. El mensaje era claro, pero no lo podía creer: había perdido la vida la tripulación del transbordador Columbia, esos astronautas que eran mis héroes. Tenía la esperanza de que, de alguna manera, algo se hubiera perdido en la traducción del titular; de que si volvía a casa corriendo, los periódicos contarían una realidad diferente. Pero no fue así; viajar al espacio es un proyecto de toda la humanidad, y la noticia de la tragedia corría por las calles de todo el mundo".
Koch recordó el momento en que ella fue designada para una misión espacial. "Diez años después recibí una llamada informándome de que podía formar parte de la tripulación de una nave espacial. Acepté ese privilegio plenamente consciente de su carácter universal. Aquel día, en la calle, me había dado cuenta de que mis héroes eran los héroes de todos, de que las repercusiones de los vuelos espaciales tripulados van mucho más allá de las fronteras del país que lanza el cohete. Cuando esas personas abandonan nuestro planeta, el mundo las lleva en sus corazones. Y eso conlleva una responsabilidad".
Mi marido me dijo, cuando yo estaba en la luna, que algo estaba sucediendo 'aquí abajo', que la gente se estaba uniendo, sin importar de dónde procedía, sus ideas políticas, su educación o sus recursos económicos
También recordó el lema que continúa vivo en su interior: "Por eso, cuando mi tripulación del Artemis II se puso a definir sus valores fundamentales, se adoptó un lema que tenía sus raíces en lo que había aprendido: 'Una misión de todos y para todos'. Lo repetimos una y otra vez, lo incorporamos al logo de nuestra misión y en nuestras interacciones. Trece años después, me encontré llorando de nuevo. Esta vez, estaba a unos 400.000 kilómetros de distancia de la tierra y la luna se hacía cada vez más pequeña a través de la ventana de la cápsula. Mi marido y yo estábamos en una videollamada que se entrecortaba".
"Él adoptó un tono serio que me indicó que era importante escucharlo a pesar del ruido que provocaban los ejercicios de Victor a un metro de distancia. Me dijo que algo estaba sucediendo 'aquí abajo', que la gente se estaba uniendo, sin importar de dónde procedía, sus ideas políticas, su educación o sus recursos económicos. Me dijo que estábamos marcando la diferencia. Escuché con incredulidad, me sequé las lágrimas y dije: 'Eso es lo que siempre hemos querido'", ha agregado.
La astronauta se emocionó al expresar cuál es su ambición, el amor colectivo. "Pero hoy quiero más. Quiero que el mundo entero acepte conmigo este premio. Por haber acogido esta misión en sus corazones y haber permitido que los uniese. Por creer que todos los seres humanos compartimos la misma esencia: la necesidad de sentir amor. Ustedes lo demostraron con su reacción ante una misión que acabó siendo un experimento humano. Pero hay otra interpretación. Y es que hizo falta enviar a personas alrededor de la luna para que el mensaje resultara lo suficientemente convincente y que el amor triunfara. Así pues, esta es la misión de este premio. Háganlo todos los días. No esperen a la próxima misión a la luna para darse cuenta de que sus semejantes son sus compañeros de tripulación".
Elijan vivir sabiendo que la verdadera plenitud está en dar, no en recibir. Confién, sean agradecidos, muéstrense vulnerables
"Artemis no tiene por qué ser una anomalía en un mundo que, por lo demás, es 'una locura'. Elijan el mundo en el que quieren vivir en cada interacción, en cada calle. Elijan vivir sabiendo que la verdadera plenitud está en dar, no en recibir. Confiemos, seamos agradecidos, mostremos nuestra vulnerabilidad. España, este reconocimiento es el segundo regalo que me haces, hoy aquí, en este escenario real. El primero fue, sencillamente, preocuparse por los demás seres humanos y ese regalo tuvo lugar en el escenario más importante: en una calle cualquiera del planeta Tierra".
El escritor británico Julian Barnes, galardonado en esta 46ª edición de los Princesa de Asturias en la categoría de Letras, ha sido el encargado de dar voz a las personas reconocidas este año, en primer lugar, antes de la entrega por parte del rey y de la princesa Leonor de los premios propiamente dichos.
El británico, que ha anunciado estos días en Asturias que no volverá a escribir (su último libro ha sido Despedidas, Anagrama) ha hecho un recorrido por la importancia de las artes y ha 'corregido' a autores que pusieron en duda la calidad de sus contemporáneos.
"Cuando yo era joven y empezaba a adquirir conocimientos sobre libros, arte y música, daba por sentado sin la menor duda que cada una de las artes, a lo largo de los siglos, evidenciaba un progreso inevitable".
Mi presunción estaba basada en el hecho de que todo lo demás en el mundo también había progresado: la ciencia, la tecnología, la sociedad, la política...
"Era una presunción tácita, basada en el hecho de que todo lo demás en el mundo también había progresado: la ciencia, la tecnología, la sociedad, la política... Y lo mismo tenía que haber sucedido con las artes. Nos las enseñaban cronológicamente, y la mera cronología implicaba un avance: primitivismo, clasicismo, romanticismo, realismo, naturalismo, impresionismo, simbolismo y al final, el modernismo, el posmodernismo, etcétera. Y más novedoso significaba claramente mejor".
Barnes ha recurrido a sus lecturas desgranar por qué unos autores han alimentado el talento de otros. "Cuando yo tenía unos veinte años leí que Voltaire desdeñaba a Shakespeare: reconocía su genio, pero lamentaba que no tuviese la más ínfima chispa de buen gusto, ni la más mínima comprensión de las normas dramáticas; además, su influencia en el teatro británico había sido desastrosa. Pero por la misma época leí un libro titulado Shakespeare Our Contemporary (Shakespeare, nuestro Contemporáneo) del crítico polaco Jan Kott en donde explicaba la claridad y la autoridad con que el dramaturgo había comprendido, descrito -y predicho- el mundo moderno".
Renoir visitó España y acortó su estancia por la razón siguiente: 'Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo está dicho'
" Esto, como poco, era un tanto confuso, pero solucionable. Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas. Cuando el impresionismo estaba en boga en París, Renoir visitó España y acortó su estancia por la razón siguiente: 'Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo ya está dicho'", subrayó.
El princesa de Asturias de las Letras se posó en la obra magna de Cervantes: "Y la mayoría de los escritores y artistas han tenido percepciones tan aleccionadoras como la suya en algún momento de su vida. Yo, en mi caso, tuve una similar la primera vez en que leí el Quijote y descubrí uno de mis pasajes favoritos de la literatura universal.
El narrador se detuvo a detallar cómo le han influido las figuras del Quijote y Sancho. "Como ustedes saben, la primera parte del Quijote se publicó en 1605 y la segunda en 1615, pero poco antes había aparecido una segunda parte apócrifa y pirata. En la segunda parte auténtica Don Quijote y Sancho topan con gentes que han leído cosas acerca de ellos no solo en la primera parte original, sino también en la segunda parte, la apócrifa. Caballero y escudero oyen que esas gentes les desprecian cuando hablan de ellos, y en un momento dado les aborda un individuo que hasta se permite tachar de impostor en las barbas del propio Quijote porque afirma que él había conocido al auténtico. ¿Qué diríamos de episodios semejantes? ¿Que son lúdicos, posmodernos, autorreferenciales, intertextuales, metaficciones?"
Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos
"Así que ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos: imagino que Renoir le pregunta a Velázquez cómo demonios pintó sus cuadros, que Voltaire rectifica el desdén que profesaba antaño a Shakespeare, que Flaubert (que se describe a sí mismo como 'un viejo romántico') manifiesta su veneración por Cervantes y también, quizá, pone mala cara a ese inglés, sentado ahí en un taburete, que tuvo la insolencia y la locura, un siglo después de muerto el autor francés, de escribir un libro titulado El loro de Flaubert.
Este libro referente suyo fue la tercera que escribió y donde ya flotaba el estilo prodigioso del autor, premiado precisamente por el manejo de una técnica narrativa depurada y exquisita, que maneja la ficción con hechos reales.