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«Negocios turbios»: tres capítulos para entender por qué privatizar el agua puede salir muy caro

22 October 2026 at 08:00

Hay series que buscan hacernos reír, otras que quieren hacernos llorar, asustarnos o volarnos la cabeza. También las hay que pretenden concienciarnos, hacernos especular sobre un misterio o arrancarnos un «uy, uy, uy» cuando descubrimos que el marido tiene una amante. Y luego están las que quieren radicalizarnos. Las que nos remueven la conciencia hasta tal punto que, al terminarlas, nos entran ganas de salir a quemar cuatro contenedores. Algunas, como «Un futuro desafiante», no lo consiguen. Otras, como «El cuento de la criada», pierden fuelle por el camino. Pero cuando funcionan, como «Mr Bates contra Correos» o «Dopesick», su impacto en el espectador es tremendo. En este grupo entra «Negocios turbios», una miniserie británica recién llegada a Movistar Plus que, al terminar sus tres capítulos, hace prácticamente imposible no pensar que el 8 de abril de 2013 fue uno de los días más felices para la humanidad. Esto lo digo, por supuesto, porque aquel día investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana presentaron los resultados de un estudio sobre unas diminutas estructuras llamadas nanohilos, capaces de captar hasta doce veces más luz de lo esperado.

La acción nos lleva a un pequeño pueblo de Oxfordshire. Allí viven Ash (David Thewlis) y Peter (Jason Watkins). El primero fue policía y el segundo, profesor en Oxford, pero ahora son dos jubilados más. Dos jubilados con tiempo de sobra para, por ejemplo, darse cuenta de que el Windrush, el río que atraviesa su localidad, está cada vez más marrón. Y no solo eso: cada vez aparecen más peces muertos flotando en su superficie. Intrigados por lo que ocurre, empiezan a hacer preguntas y descubren que Thames Water, la empresa encargada del suministro y el saneamiento del agua en la zona, vierte aguas residuales sin tratar directamente al río. En teoría, solo puede hacerlo en determinadas circunstancias, como cuando se producen lluvias torrenciales, pero los números no terminan de cuadrar. Así que Ash, tirando de su pasado como policía, empieza a exigir explicaciones, mientras Peter se dedica a analizar los datos que les proporciona la compañía. Lo que comienza como una cruzada de la tercera edad acaba destapando un escándalo de dimensiones mucho mayores, en el que están implicados empresas multimillonarias, organismos reguladores y unas autoridades que llevan años mirando hacia otro lado.

Esto no solo les afecta a ellos. También a Heather, una niña de ocho años que muere tras contraer una infección por E. coli en una playa de Devon. O a Reuben, un surfista del mismo condado que desarrolla la enfermedad de Ménière —un trastorno crónico del oído interno que afecta al equilibrio y la audición— tras bañarse en esas mismas aguas. Si se fijan, no estoy indicando qué actores los interpretan. Porque da igual. Tanto Heather Preen y Reuben Santer como Ash y Peter son personas reales. Igual que las empresas, las instituciones y el escándalo que retrata la serie. En 1989, el Gobierno de Margaret Thatcher decidió privatizar el suministro y el saneamiento del agua en Inglaterra. La promesa era que la gestión privada permitiría modernizar las infraestructuras y ofrecer un servicio más eficiente. Pero las deudas se acumularon, las instalaciones se deterioraron y buena parte de la vigilancia ambiental acabó dependiendo de los datos que facilitaban las propias compañías. ¿El resultado? Solo en 2024 se registraron más de 450.000 vertidos de aguas residuales. Más de 1.200 al día.

Esta tragedia, consecuencia directa de la privatización y el neoliberalismo, ocurre a 1.300 kilómetros de aquí, pero no nos resulta una realidad tan lejana. Por eso «Negocios turbios» consigue su objetivo, que no es otro que contarla de la forma más clara y sencilla posible, para que todo el mundo la conozca y tenga claro quiénes son sus responsables. Lo hace a través de la agitación, generando un enorme sentimiento de frustración y rabia, especialmente ante el sufrimiento irreversible de las víctimas, y por puro avasallamiento. Joseph Bullman, su creador, ni quiere ni necesita ser sutil. Todo es explícito, con una estética casi documental que incluye imágenes reales y numerosos diálogos extraídos, como se aclara en pantalla, de declaraciones y comunicaciones auténticas. Una apuesta que elimina prácticamente cualquier amago de profundidad en los personajes (Thewlis y Watkins los sostienen más por tablas que por lo que les da el guion), que alarga innecesariamente la narración repitiendo escenas, enfrentamientos y escenarios y que vomita su postura con la más gorda de las brochas. Pero hace falta. Porque aquí lo importante es que el mensaje llegue, aunque sea a base de martillazos, y porque, con todas sus imperfecciones, «Negocios turbios» es una serie, nunca mejor dicho, de servicio público.

© Movistar Plus

Nadie debería interponerse en el camino de dos jubilados

Tensão alta? Eis o deve tomar ao pequeno-almoço, segundo nutricionista

Se sofre de tensão alta, escolher os alimentos certos no pequeno-almoço pode ajudar a manter a pressão arterial saudável. Uma nutricionista revela quais opções são ideais para esta primeira refeição do dia.

A noite sem tendas que virou "aconchada"

22 October 2026 at 05:38
Manifestantes votaram pela retirada das tendas e por uma noite ao relento, "em conchinha", para poder pernoitar no Rossio. Cunhava-se uma “aconchada” pela habitação, após diálogo com a polícia.

© INÊS LACERDA/OBSERVADOR

Municipio de Quito denuncia intento de desacreditar su gestión

22 October 2026 at 00:52

Quito, 21 oct (Prensa Latina) El Municipio de Quito defendió hoy la transparencia de sus contrataciones y advirtió sobre el uso de una investigación por presuntas irregularidades para desacreditar su gestión a poco más de un mes de las elecciones seccionales en Ecuador.

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Más de 486 mil ecuatorianos en el exterior podrán votar en noviembre

21 October 2026 at 23:35

Quito, 21 oct (Prensa Latina) Un total de 486 mil 414 ecuatorianos residentes en el exterior podrán votar para elegir a los nuevos integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs), informaron hoy autoridades.

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Fiscalía allana Municipio de Quito por presunto peculado

21 October 2026 at 21:22

Quito, 21 oct (Prensa Latina) La Fiscalía y la Policía de Ecuador allanaron hoy tres inmuebles vinculados al Municipio de Quito por una investigación sobre la presunta adjudicación irregular de dos contratos de obras públicas por más de cuatro millones de dólares.

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Lluvias en Ecuador dejan tres muertos y cinco ríos desbordados

21 October 2026 at 17:36

Quito, 21 oct (Prensa Latina) Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño dejaron desde finales de agosto hasta tres personas fallecidas en Ecuador, donde cinco ríos permanecen hoy desbordados.

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Fact Check. Quaresma diz que Ronaldo não é maior que o país?

21 October 2026 at 15:12
Os internautas partilham uma suposta entrevista em que Quaresma diz que se Ronaldo está cansado de jogar pela seleção portuguesa devia reformar-se. O próprio ex-jogador veio desmentir.

Jornal universitário publicou capa de Rita Matias?

21 October 2026 at 14:59
Nas redes sociais circula uma falsa capa do jornal universitário A Cabra com uma foto da deputada do Chega Rita Matias. Começou como uma sátira, mas utilizadores partilharam como se fosse verdadeira.

Será que os vapes podem alterar a voz? O caso de Selena Gomez

A cantora Selena Gomez revelou que o uso de vapes com nicotina alterou a sua voz, segundo um vídeo publicado nas redes sociais. Especialistas explicam como o consumo de cigarros eletrónicos pode afetar a saúde vocal.

Félix Sabroso, creador de 'Furia': "Puedes aprovechar las grietas del sistema para contar cosas"

21 October 2026 at 08:00

No es fácil criticar al sistema desde dentro. Uno tiene que ser fino, sutil, pero tampoco descuidar esa mala leche, esa "Furia". De esto saben bien Félix Sabroso (Las Palmas de Gran Canaria, 1965) y Jau Fornés (Valencia, 1987), la dupla creativa detrás de la negrísima comedia de HBO Max, que acaba de lanzar su segunda temporada. En ella, hacen un feroz retrato de las plataformas de streaming, lo cual no deja de ser paradójico estando bajo el paraguas que están. LA RAZÓN charló con ellos en Madrid.

Esta segunda parte de 'Furia' no es exactamente una segunda temporada. Han apostado por una estructura de antología, con nuevas tramas y personajes, pero manteniendo ciertos vínculos con la primera entrega. ¿De dónde surge esa decisión?

Félix Sabroso: Nos parecía importante vincularla a la primera temporada. Por eso hay dos personajes que sirven de conexión entre ambas y también algunos momentos de flashback que funcionan casi como un crossover con cosas que sucedieron anteriormente. Pero nos parecía igual de importante que la serie respirase novedades. La primera temporada era muy auténtica, muy fresca y tenía mucha fortaleza. Intentar estirar el chicle del éxito con los mismos personajes, que ya habían quemado edificios o se habían liado a tiros, nos parecía precisamente eso: estirar el chicle. Para seguir comprometidos con lo que estábamos contando, era importante crear un universo nuevo.

Jau Fornés: Aun así, cuando ves la serie completa, hay cameos y sorpresas. Y eso a la gente le vuelve loca.

Uno de los cambios más evidentes tiene que ver con aquello de lo que quieren hablar. La serie recupera el pensamiento de Guy Debord y esa idea de que lo vivido acaba desplazándose hacia su representación. Han pasado casi sesenta años de 'La sociedad del espectáculo'. ¿Creen que sus reflexiones siguen vigentes?

Sabroso: Yo me leí el libro de Debord y me llamó muchísimo la atención la vigencia que tenían todas sus reflexiones. Hasta el punto de que me parecen ideas casi premonitorias. Supongo que en los años sesenta ya estaba pasando, que ya estábamos regidos por las leyes del espectáculo, pero hoy en día la representación de la realidad pesa muchísimo más que la realidad en sí misma. Somos capaces de convivir con mentiras, siendo conscientes de que son mentiras, si las validamos porque resultan operativas para nuestra realidad. Esto lo vemos muy claramente en la clase política, en el mundo de la publicidad y en las redes sociales. A la gente no le importa aparentar, incluso cuando resulta evidente que está utilizando filtros y construyendo una realidad que no es la suya. Convivimos muy bien con esa especie de enajenación, con ese mundo casi distópico. Y es algo que la serie pretende analizar y juzgar. Lo interesante es que, aunque pueda parecer un tema elevado o intelectual, porque nace de las reflexiones de un filósofo, luego llega a la realidad más cotidiana. A una señora de barrio, a la directiva de un programa de televisión o a una mujer que tiene problemas con su hijo. Todo está conectado.

Fornés: Al final, la mentira termina teniendo más peso que la propia verdad porque la diseñamos a nuestro gusto, tal y como queremos que sea. Ese es uno de los grandes temas.

Precisamente, la serie también reflexiona sobre el papel de quienes crean y producen ficción. ¿Qué responsabilidad consideran que tienen los profesionales del audiovisual en la construcción de esa realidad que después consumimos?

Sabroso: Creo que tenemos una gran misión. La ficción es mucho más importante de lo que aparenta. Se nos insta continuamente a ser una especie de sonajero de la sociedad, a limitarnos a proporcionar entretenimiento. Y creo que tenemos la obligación de respetar las leyes del entretenimiento, porque hay gente que está poniendo dinero y confiando en lo que hacemos para que funcione. Pero también tenemos una responsabilidad social. Lo que contamos se convierte en un espejo de la realidad. Y no es solo que nosotros nos inspiremos en ella, sino que la ficción muchas veces resulta muy inspiradora para la propia realidad. En ocasiones, la realidad termina convirtiéndose en algo que alguien había inventado o escrito previamente. Por ejemplo, ahora que se escribe tanto sobre el apocalipsis, me parece que empieza a ser peligroso. Creo que tenemos cierta responsabilidad a la hora de ser un poco más esperanzadores. Igual que un político puede cambiar el mundo desde su posición, los que hacemos ficción podemos participar en lo social imaginando otras posibilidades. Podemos inspirar a la gente para que esas posibilidades existan.

Fornés: Además, hoy se estrenan series y películas prácticamente a diario. Vivimos rodeados de un mosaico inmenso de contenido. Y llega un momento en el que el artificio deja de sorprender. Una persecución, una carrera de coches... Son cosas que ya hemos visto muchísimas veces. Creo que ahora el público necesita historias de verdad, historias con las que pueda identificarse y personajes en los que pueda reconocerse.

Sabroso: Es que toda nuestra idea de lo romántico, del amor o de lo que es normativo físicamente nos viene dada, en gran medida, por la ficción. La integramos en nuestra manera de entender el mundo. Y en las nuevas generaciones todavía más. Los jóvenes y los adolescentes construyen buena parte de su idea del amor y de las relaciones a través de las historias de ficción que consumen.

Hablaban de cómo la ficción se inspira en la realidad, y creo que otra de las grandes cuestiones de esta temporada es precisamente la diferencia entre inspirarse en las experiencias ajenas y apropiarse de ellas. Como guionistas, ¿hasta qué punto consideran que vivimos de las historias de los demás? ¿Dónde sitúan ustedes ese límite?

Félix Sabroso: Yo siempre he mirado la realidad como una fuente de inspiración, pero también he sentido la responsabilidad de no contar directamente la historia de nadie. Creo que la realidad es suficientemente inspiradora como para que puedas mezclarla con lo que se te ocurre, creando una especie de puzle entre lo que ves y lo que vives. Pero tiene que ser algo que realmente te importe. No puedes limitarte a ser una especie de observador vampírico que va por la vida pensando: "Mira, esto puede llegar a interesarle a alguien". No. Al primero que tiene que interesarle es a mí. Cuando algo me preocupa, cuando ocupa mucho espacio en mi cabeza, ya sea una experiencia, una vivencia o el simple milagro de encontrarme con alguien que me resulta inspirador, eso puede llevarme a la escritura. Pero desde luego no me interesa hacer una radiografía de otro ser humano sin su permiso. Por eso, por ejemplo, no me interesan los biopics. Nunca he escrito una biografía.

Jau Fornés: Al final, escribes y haces las cosas desde tus propias vivencias. Somos lo que somos por todo lo que hemos vivido.

Hay otra cuestión que me interesa especialmente. 'Furia' es una producción de HBO, pero esta segunda entrega es también bastante incisiva con las plataformas, las grandes empresas y las dinámicas de la industria del entretenimiento. ¿Han tenido alguna conversación con HBO sobre ese retrato? ¿Les han puesto alguna objeción?

Félix Sabroso: La verdad es que todo el equipo de HBO, tanto en España como en Estados Unidos, está completamente convencido de que esta segunda parte de 'Furia' es infinitamente más potente y poderosa que la primera. Están muy a favor del proyecto y, de hecho, he visto que están haciendo una campaña bastante generosa. En principio, no he recibido ninguna crítica por ese lado. Creo que 'Furia' concilia muy bien el mensaje y el compromiso con aquello que estoy contando con las propias leyes del entretenimiento. Hay actrices muy conocidas, mucho color, ironía, sátira, giros narrativos... Hay entretenimiento. Y mientras cumplas con todo eso, creo que puedes aprovechar las grietas del sistema para contar cosas.

Jau Fornés: También es verdad que muchas de las cosas extrañas que ocurren en la plataforma que aparece en la serie están inspiradas en prácticas de empresas reales. Félix se ha fijado en compañías que funcionan así. Nosotros lo hemos trasladado al contexto de una plataforma, pero conocemos muchas empresas que organizan bailes y actividades de ese tipo para que sus trabajadores rindan más. Son dinámicas que existen.

Félix Sabroso: Además, las grandes corporaciones tienen una particularidad: están formadas por muchísima gente y, al final, nadie representa de manera directa a la corporación ni al sistema del que forma parte. Todo se diluye entre personas que muchas veces ni siquiera se sienten identificadas con aquello en lo que participan. A mí me pasa también. No me identifico con determinadas dinámicas, las juzgo y las critico, pero al mismo tiempo formo parte de ellas. Como les ocurre a los personajes de la serie.

Voy con una que seguramente les harán muchas veces: ¿habrá una tercera parte de 'Furia'? Y, puestos a imaginar, ¿hay alguna actriz a la que les gustaría incorporar a este universo?

Félix Sabroso: De nombres todavía no podemos hablar. Pero alguna vez he fantaseado con traer a alguna actriz estadounidense a este universo español. Alguna de esas actrices que han quedado un poco "descatalogadas", como Meg Ryan, por ejemplo. Uy, qué feo suena eso de "descatalogadas" [Ríe]. Es algo que me gustaría, aunque no hay ningún nombre decidido. Estamos escribiendo. Lo que pasa es que, hasta que no empiece a emitirse esta segunda parte, no sabemos cuáles van a ser sus resultados.

Jau Fornés: Pero con la primera temporada ocurrió exactamente lo mismo. Cuando terminamos aquella, Félix ya tenía toda la idea de la segunda en la cabeza. Él siempre va por delante.

© Jau Fornés via Instagram

Félix Sabroso y Jau Fornés, co-directores de 'Furia'

La leyenda del pistolero Ruggierito: el misterio de su crimen, la noche que salvó a Gardel y la multitud que lo despidió

21 October 2026 at 06:06
Juan Nicolás Ruggiero, en una fotografìa en su juventud. Manejó una banda que estuvo al servicio del intendente de Avellaneda, Alberto Barceló

Luego de haber pasado la tarde del sábado 21 de octubre de 1933 en el hipódromo de La Plata, Juan Nicolás Ruggiero regresó a Avellaneda. Era un pistolero de 38 años que, con su banda, controlaba el juego clandestino, los prostíbulos y amañaba elecciones en ese populoso distrito industrial, que era manejado bajo la influencia de Alberto Barceló, el caudillo local conservador.

Ruggierito, retacón y regordete, estaba en Crucecita, un barrio que debe su nombre a un arroyo que lo atravesaba. Allí, vio a una mujer antes de seguir camino hacia su casa, en avenida Belgrano al 900, frente al Hospital Fiorito, donde convivió durante diez años con Elisa Vecino, diez años menor que él. Pero nunca llegó.

Alberto Barceló. Desde 1909 hasta comienzos de la década del 40, manejó los hilos de la política en Avellaneda. Quería ser gobernador bonaerense

Había nacido a la una y media de la mañana del 24 de junio de 1895 en la isla Maciel. Su padre Francisco era un napolitano que se ganaba la vida como carpintero ebanista y su mamá Amalia Lucachi tenía 14 años cuando se casó, y al año siguiente ya había sido madre. De carácter fuerte, lo justificaba diciendo que “soy enérgica porque tengo muchos hijos para darles de comer”. Tuvieron más de 15, y habían llenado dos libretas enteras para inscribir los nacimientos.

En el cuarto año de la primaria, Ruggiero dejó el Colegio Hispano Argentino, en Mitre al 100, para ayudar a su papá en la carpintería. En su adolescencia se juntó con malas compañías y así se metió en el mundo de la marginalidad. Cuando era un joven, se tiroteó en la puerta de uno de los prostíbulos que custodiaba, propiedad de Enrique “El Manco” Barceló, hermano del intendente. Así, logró fama y un ascenso. Era 1913 y el líder conservador no demoró en ponerlo al frente de un subcomité conservador, que funcionaba en Pavón 252, frente al frigorífico La Negra.

En el comité se hacía política, se arreglaban elecciones y se repartía ayuda a los que más lo necesitaban. Y también se apostaba. Esos días colgaban de la puerta de entrada el cartel “Hoy – Escolaso – Hoy”. El joven Ruggiero cuidaba su negocio. Muchos de los que timbeaban iban de la ciudad de Buenos Aires y cuando alguien ganaba mucho, lo hacía acompañar hasta el puente del Riachuelo. “Si lo afanan en la capital que se joda, pero acá, en Avellaneda, no me asaltan nunca un cliente”, siempre decía.

Ruggierito y Carlos Gardel. Fotografía tomada en el Club Leales y Pampeanos, menos de un mes antes del asesinato del pistolero

El local contaba con la infraestructura y con el ingenio para encontrar soluciones a los problemas, a tal punto que a través de un telescopio alemán, ubicado afuera del hipódromo de Palermo, se relataban las carreras, transmitidas a través de un teléfono.

El comité funcionaba como lugar para escuchar tangos. Entre los cantantes de moda que concurrieron estaba Agustín Magaldi y también sobresalía el Pibe Ponzio, que acostumbraba a ejecutar el violín mientras colgaba de su dedo meñique un revólver.

Ruggierito también tenía negocios en la prostitución. Era socio en el Farol Colorado, el burdel más conocido de la isla Maciel, que estaba a cargo de la princesa Matilde y sus bailarinas o pupilas, como gustaba llamarlas. El prostíbulo, cuyo nombre original era “Café du Paradis”, estaba ubicado al lado de la escuela primaria de la isla y cuando ya era un establecimiento popular, se lo promocionaba como “cinematógrafo para hombres solos”, ya que allí se proyectaron las primeras películas pornográficas en el país.

Elisa Vecino, su compañera. Convivieron diez años. El era doce años mayor. Fotografía tomada en 1931

Tuvo que vérselas con matones al servicio de otros partidos. Con uno de los primeros que lidió fue con el Paraguayito, un bravucón a sueldo de los radicales que manejaba la delincuencia en Villa Industriales.

Pero su rival más enconado fue Julio Valea, el “Gallego Julio”, cuyo radio de acción era Barracas y hacía lo mismo que él pero para los radicales. Había llegado de España escapándole al servicio militar y vivía con dos mujeres, una italiana y otra francesa en el recién inaugurado Hotel Castelar. Fueron amigos cercanos hasta que Ruggierito impidió que asaltase a un pobre italiano, y se enemistaron para siempre. Hubo un intento de hacer las paces pero cuando una tarde Valea miraba correr a su caballo desde el techo de su vehículo -tenía prohibida la entrada al hipódromo- un certero disparo de winchester terminó con su vida.

Se había enamorado de Elisa Vecino, una chica del barrio, de 14 años. Él le llevaba doce. Y a pesar de que la mamá de ella no quería que su hija tuviera una relación con un delincuente, no pudo hacer nada. Se fueron a vivir juntos a una casa recién construida en la intersección de las calles Belgrano e Italia, con mucama, cocinera y chofer.

Se pretendió hacer pasar su muerte como una guerra entre bandas, ya que a Ruggiero le sobraban enemigos. Sin embargo, siempre quedó la sospecha que su asesinato se ordenó desde el poder político

Se hizo amigo de Carlos Gardel. El matón había intercedido por el cantante cuando el hampón Juan Garesio, dueño del cabaret Chantecler, mandó a pegarle un tiro la noche del 11 de diciembre de 1915 porque el cantante salía con su novia. Gardel recibió un disparo en el pulmón izquierdo y las gestiones de Ruggierito lograron calmar a Garesio. En agradecimiento, el dúo Gardel-Razzano amenizó los actos del partido Conservador. Y fue el propio Barceló quien le consiguió la documentación al artista para que pudiera salir de gira al exterior.

El 27 de septiembre de 1933, Gardel cantó en Avellaneda. Se planeó que fuera en el club Leales y Pampeanos, pero la multitud que se congregó lo obligó a cantar en la calle. De esa oportunidad, quedó la fotografía del cantante y Ruggierito. 25 días después lo asesinaron.

El 14 de agosto de 1929 sufrió un grave atentado cuando, con su tío Juan Lucachi, regresaba de La Boca. Había llevado un grupo de prostitutas desde la isla Maciel. En la esquina de Cevallos y Hernán Cortés fueron emboscados, su tío murió acribillado y él quedó herido. Su auto terminó con treinta impactos de bala. Mientras estuvo internado en el hospital Fiorito quisieron terminar la faena, pero un guardaespaldas frustró el ataque.

A esa altura, su familia había prosperado económicamente. Su mamá tenía acciones del Banco de Avellaneda, y la impunidad con la que se manejaba hizo que en 1929 Ruggierito -cuya banda integraba la planta permanente de la municipalidad- se apropiase de la primera línea de colectivos que unía Isla Maciel con el centro de Avellaneda, que fue la 7. Era una idea de los hermanos Bruni ante la ausencia de un medio de transporte en el barrio. Como eran siete los socios, la línea llevó ese número. Su gerente general pasó a ser Alfonso, hermano de Elisa; los Bruni quedaron con las manos vacías.

La foto de la polémica: el ataúd llevado a pulso, envuelto en la bandera argentina

Además, les regaló a sus padres una quinta en Ranelagh que se la había comprado a un comisario. El dueño de la vecina estación de servicio de la Standard Oil se encargaba de arreglar las pinchaduras de los neumáticos, producto de los impactos de bala. Su figura ya era muy popular en la ciudad y la gente no solo iba a la residencia de Barceló, en Lavalle 43, a pedir por trabajo o algún favor, sino que también hacían lo mismo en la casa de Ruggiero.

A esa altura, su nombre sonaba como sucesor de Barceló a la intendencia, ya que su jefe aspiraba a algo más grande, y que nunca obtendría, que era la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Ese sábado 21 de octubre, cerca de las nueve de la noche, el auto chapa 2817, manejado por José María Caballero, estacionó en Dorrego 2049, en el barrio Crucecita. El pistolero iba a visitar a una mujer. Ni el chofer ni su guardaespaldas Moretti repararon en el Chevrolet azul estacionado en la vereda de enfrente. En el momento que Ruggierito salió de la casa y se agachó para entrar al auto, un hombre apareció de la oscuridad y le disparó un tiro por la espalda. La bala le salió por la garganta.

Rápidamente el agresor subió al auto. Caballero y Moretti lo siguieron y cuando lo tuvieron a tiro, el auto de los agresores frenó sorpresivamente y efectuó una cerrada descarga. Reventaron el neumático trasero derecho y el parabrisas del auto de los perseguidores. Luego, huyeron por la avenida Mitre y desaparecieron.

Sepultado en el cementerio de Avellaneda, su bóveda está muy cerca de la de Barceló, su antiguo patrón

Ruggierito ya había sido llevado al Hospital Fiorito, donde murió minutos después de la medianoche. Con su mirada, alcanzó a despedirse de sus seres queridos.

Fue velado desde el domingo a la mañana hasta el lunes a la tarde en el subcomité de Pavón, avenida que permaneció cortada por la cantidad de vehículos. Cuando llegó el momento de llevarlo al cementerio, la gente transportó a pulso el féretro de caoba borravino. En ese momento un diputado provincial colocó una bandera argentina, asida por un crespón negro. Así lo llevaron hasta la iglesia, donde se rezó un responso. En camino al cementerio local, la policía frenó la carroza fúnebre y quitó la bandera, que quedó como una suerte de trofeo de guerra en la comisaría. Actuaron por orden del comisario Esteban Habiague, que desde que había asumido en febrero de 1932 fue un enemigo declarado del muerto.

El crimen nunca se esclareció. El auto de los agresores fue hallado abandonado en La Boca. El parabrisas tenía un orificio de bala, realizado desde adentro hacia afuera y los asientos estaban bañados en sangre. La policía adjudicó el hecho a peleas entre bandas, aunque la sospecha que pesaba sobre su patrón Barceló, nunca se disiparon.

Al año, los Ruggiero echaron a Elisa de la casa de la avenida Belgrano. Ruggierito no había puesto nada a su nombre. Debió empeñar las joyas que le había regalado para poder vivir y aunque su hermana las rescató, ella no quiso volver a tenerlas. Consiguió un trabajo de vendedora en una casa de ropa y se casó con un empleado bancario, aunque tiempo después se separó. Cuando su ex marido falleció, se volvió a casar. No tuvo hijos. Falleció en 1974.

La mamá encargó una estatua de cuerpo entero de su hijo, a la que hizo colocar en la quinta de Ranelagh. Allí, junto a sus viejos amigos del bajo fondo, le festejaba su cumpleaños.

Dicen que Barceló había montado en cólera cuando en un acto político le gritaron en la cara “Ruggierito si; Barceló, no”. Y que también vio pasar el cortejo fúnebre asomado desde la ventana de su mansión de Lavalle, hoy sede de una escuela técnica secundaria.

En la bóveda de Ruggierito, siempre hay una flor fresca que alguien deja entre los dibujos de la reja de la puerta y cerca, se encuentra el sepulcro de Barceló, que por años mostró signos de abandono, dos caras de una triste y trágica realidad.

Il ‘Falstaff’ a Roma con lo striscione: una scelta con ammiccamento facile ma poco senso

21 October 2026 at 05:37

Mario Bortolotto ci aveva avvertito: Verdi non va imbalsamato nel marmo della tradizione, ma affrontato nella sua figura complessa, satura di vitalità e contraddizioni. Esiste però un modo opposto di tradirlo, altrettanto efficace, ed è ridurlo a slogan. Il Falstaff che Tatjana Gürbaca firma per il Teatro dell’Opera di Roma, con Michele Mariotti sul podio, pende più sulla seconda opzione.

Sgombriamo per l’ennesima volta il campo: il problema non è attualizzare. L’ultimo Verdi regge benissimo l’aria del presente, perché parla di ciò che il presente non ha smesso di frequentare: la vanità, il desiderio, la vecchiaia che si crede ancora irresistibile. Il problema è come lo si fa. Quando a un certo punto si srotola uno striscione con la scritta TREMATE LE STREGHE SON TORNATE, il “come” si rivela per quello che è: la traduzione didascalica di un sottotesto evidente. Le comari di Windsor dell’originale shakespeariano sono già streghe, già è potente l’alleanza femminile, già trionfa il loro potere che si fa beffe del maschio. C’era davvero bisogno di scriverlo a stampatello, con un ammiccamento facile al femminismo chic, nel caso in platea ci fossero spettatori distratti?

Shakespeare aveva la grazia di mettere in scena archetipi perenni eppure cangianti nella forma. Verdi, con Boito, li trasforma con passione in un testamento: l’addio di un vecchio genio che, invece di congedarsi con un requiem, sceglie la risata. L’archetipo agisce sull’Inconscio perché si mostra e si offre all’interpretazione individuale. Spiegarlo didascalicamente significa disinnescarne il potere sapienziale. Eppure il legame fiabesco tra potere magico ed emancipazione femminile ha una storia lunga e illustre, dai miti pre-biblici fino al cinema, come nei primi esempi che mi vengono in mente: ne Le margheritine di Věra Chytilová due ragazze demoliscono le convenzioni borghes con leggerezza teppistica e supremamente giocosa. In Suspiria, da Dario Argento a Luca Guadagnino, la stregoneria al femminile diventa il volto inquietante del tremendo e della vendetta storica.

Oggi quella stessa mitologia domina le serie Netflix.

Tra il gioco anarchico e il sacro terribile c’era un intero spettro di possibilità. La regia ha scelto lo striscione. Anche i costumi, che oscillano tra il completo da tennis, il trapper e il drugo di Arancia meccanica, aggiungono colore senza aggiungere troppo senso: scelte che non dialogano né con la musica, né con il testo, né tra di loro.
Giovanni Bietti dell’ultimo Verdi ha sempre messo in luce il sorriso, non la risata grassa della farsa, ma la lucidità affettuosa con cui il compositore guarda le debolezze umane, comprese le proprie. Il sorriso è una forma di sapienza: conosce e perdona.

Sorridiamo e perdoniamo, dunque, anche tali insensatezze. Rimane, però, grandiosa la musica, in una degnissima interpretazione.

Luca Salsi è un Falstaff di razza: voce ampia e scura, dizione scolpita, una dignità scandalosa che non fa mai del vecchio cavaliere un buffone. Marina Monzò è una Nannetta seducente, capace di creare con la sola voce l’incantesimo che la scena le nega. Maria Agresta disegna un’Alice elegante e maliziosa, Violeta Urmana una Quickly autorevole, Carmen Artaza una Meg di carattere, mentre George Petean è un Ford credibile. Alla recita del 15 ottobre il Fenton era Pietro Adaíni, voce giovane e pulita, da seguire. Completano con classe ed eleganza Carlo Bosi, Paolo Antognetti e Gabriele Sagona. Mariotti guida l’Orchestra del Teatro con slancio e trasparenza, una vivacità trionfante e beffarda. Sempre plausi per il coro guidato da Ciro Visco.

E poi arriva il paradosso. Nel finale, subito dopo la parodia della vetta tragica del Don Giovanni mozartiano, si scandisce l’eterna verità sapienziale (Tutto nel mondo è burla)…e nel caos anche le scelte meno indovinate della messinscena funzionano. È merito della musica, certo, e di chi canta, Salsi su tutti. Ma forse c’è anche qualcosa di più sottile: la fuga verdiana assorbe tutto, comprese le cadute di gusto, e le trasforma in materia comica. È la vendetta del vecchio maestro sui suoi interpreti: aveva previsto anche loro.

Tutto nel mondo è burla, anche le regie didascaliche e, se volete, le recensioni ipercritiche.

Foto: ©Fabrizio Sansoni-Teatro dell’Opera di Roma

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Ecuador venderá petróleo a Perú por mil 652 millones de dólares

21 October 2026 at 01:32

Quito, 20 oct (Prensa Latina) La estatal Petroecuador informó hoy que exportará 16,2 millones de barriles de petróleo a Perú mediante dos contratos adjudicados a Petroperú, con ingresos estimados de mil 652 millones de dólares para el Estado ecuatoriano.

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