Quando o filho parte para o estrangeiro


LaLiga está que arde, aunque esta vez no tanto por la igualdad en la tabla, que también, sino por las polémicas arbitrales que vienen sucediéndose jornada tras jornada, además de la guerra dialética entre Real Madrid y Tebas, que tampoco para.
En mitad de todo esto, llega El Clásico, un partido que esta vez emite DAZN en su Plan Fútbol y que puedes ver por 9,99 euros, ya que la plataforma ha rebajado el precio de su suscripción a la mitad para todos los nuevos usuarios.
Si contratas por un año, en vez de pagar los 19,99 euros que se pagan normalmente, pagarías solo 9,99 euros por mes, unos 120 en total, que no está nada mal para lo que ofrecen, empezando por la posibilidad de ver en directo el FC Barcelona - Real Madrid de este fin de semana.
DAZN emite cinco partidos de LaLiga por jornada, así que el precio es bastante asequible si te gusta el fútbol. No tienes garantizado que vayas a ver todas las semanas a tu equipo, pero la diferencia de precio con respecto a Movistar Plus+ es sideral ahora mismo.
La posición liguera no es, como mencionábamos antes, la más igualada hasta la fecha, la verdad sea dicha. El Barcelona le saca seis puntos al Madrid y, aunque el conjunto blanco ganó el pasado domingo en Liga, llega en una dinámica peor.
Eso no significa que todo esté resuelto ni mucho menos, ya que ganando en el Camp Nou reducirían a la mitad la distancia, pero hay que hacerlo y el Barcelona ha ganado todos los partidos de Liga que ha disputado hasta ahora, y de forma sobrada además.
A esta jornada se llega, otra vez, con el Real Madrid cargando contra Tebas, Tebas contra el Madrid y la polémica sobre el Caso Negreira sobrevolando el ambiente, algo que se ha hecho ya parte del paisaje en las últimas temporadas.
El comunicado del Real Madrid contra el presidente de LaLiga es, evidentemente, un pasito más en la escalada, y a buen seguro habrá más capítulos de esta novela.
En lo puramente deportivo, el Real Madrid llega con la importante baja de Vinicius y un juego que no termina de arrancar del todo, aunque con varias buenas noticias, como es que Mbappe mantenga una altísima media goleadora o que Diomandé ya esté entrando en dinámica de forma bastante efectiva.

El Samsung Galaxy Watch9 es, sobre el papel, el rival directo del Apple Watch. Otra cosa es la realidad del mercado, donde la distancia en número de ventas sigue siendo bastante prudencial a favor del reloj de Apple. Dicho esto, para quien tiene un móvil Android, y especialmente si es un Samsung, el Watch9 es casi redondo. Su precio oficial parte de 409 euros, pero se encuentra con frecuencia por debajo de los 370 euros, y en algunas versiones ronda los 300 y pocos, lo que no está nada mal para todo lo que ofrece.
Los precios varían dependiendo de la tienda, pero ahora mismo es AliExpress la que más lejos ha ido con las rebajas, y con envío exprés desde España, así que ni demoras ni aranceles.
Es el último modelo que Samsung tiene disponible, el más avanzado, y ha ido afinando poco a poco algunas de las funciones más útiles en las últimas generaciones.
La versión de 40 milímetros pesa apenas 31,5 gramos, y eso se nota cuando duermes con él o cuando te sientas a teclear un rato largo. La pantalla es un panel Super AMOLED con un brillo máximo de 3.000 nits, así que se ve perfectamente incluso a plena luz del sol, y va protegida con cristal de zafiro, que aguanta bien los roces del día a día. El diseño mantiene esa forma que Samsung llama 'squircle', mezcla de círculo y cuadrado.
En el apartado inteligente, el salto de esta generación está en el procesador. Monta el Snapdragon Wear Elite, que hace que todo vaya más fluido: abrir aplicaciones, desplazarse por los menús, responder notificaciones. No es una revolución, pero se agradece. Corre Wear OS 7 con la capa One UI de Samsung, así que tienes acceso a Google Play y a todas las apps de Google, además de la integración típica de Samsung si tienes un móvil de la casa.
Una de las novedades más curiosas es la función de levantar la muñeca para hablar con Gemini: acercas el reloj a la boca y el asistente se activa sin pulsar nada. También merece la pena mencionar Vitals, un sistema que cruza datos de frecuencia cardíaca, variabilidad, temperatura de la piel, oxígeno en sangre y ritmo respiratorio para avisarte cuando algo se sale de tu patrón habitual.
El Watch9 no es un reloj de montaña para tres días sin cargador, pero cumple de sobra para el ejercicio cotidiano. Tiene más de cien modos deportivos, GPS de doble frecuencia y un entrenador de carrera que ayuda a gestionar ritmos e intervalos. La autonomía es su punto flojo: Samsung promete hasta 40 horas sin pantalla siempre encendida, pero en uso real, con notificaciones, entrenamientos y alguna que otra medición, toca cargarlo cada noche.
Con el modo siempre encendido activado, la cosa se queda en unas 25 horas largas. No es dramático, pero tampoco te olvidas del cargador un fin de semana fuera.
Y aquí llegamos a lo que más curiosidad despierta: la medición de composición corporal. El reloj lleva un sensor de bioimpedancia, el mismo tipo de tecnología que usan algunas básculas inteligentes, que hace pasar una corriente muy débil por el cuerpo para estimar la cantidad de grasa y de músculo.
Para medirla, abres Samsung Health en el reloj, tocas la opción de composición corporal, introduces tu sexo, altura y peso, y sigues las instrucciones. Básicamente, tienes que colocar los dedos de una mano sobre los dos botones laterales del reloj mientras mantienes el brazo ligeramente separado del cuerpo, y esperar unos segundos a que el reloj saque los datos.
Conviene tomárselo con cierto escepticismo. Samsung avisa de que el reloj mide la parte superior del cuerpo y estima el resto a partir de ahí, así que no es lo mismo que un análisis profesional con una báscula de bioimpedancia de las buenas.
Si tienes una complexión muy atípica, mucha masa muscular o mucha grasa acumulada, los números pueden desviarse. Tampoco debes usarlo si llevas un marcapasos o si estás embarazada.

La cancha de Juan Agustín García y Boyacá. Allá en la lejanía de 1976. Con el aroma a barrio aún impregnado en cada esquina, en las costumbres inalterables de los vecinos. Aquel Argentinos Juniors, que no perdía la distinción del toque que trae en el ADN desde su fundación, pero que en los últimos años debía conformarse con el proletario esfuerzo de tener que ganarse el pan en cada partido, para no tener que caer en las desventuras del fondo de la tabla. Sus hinchas, los habitués del tablón, sabían interiormente, que les esperaba un destino de grandeza. Porque habían nacido y crecido en el credo del fútbol bien jugado. Solo necesitaban una estrella. Y fue la más fulgurante de todas
El debut de Diego Armando Maradona. Esa fecha ya debería estar en los textos escolares, junto con el 25 de mayo de 1810 o el 9 de julio de 1816. Porque el 20 de octubre de 1976, se partió al medio la historia del fútbol argentino. Un chico, del que se venía hablando desde hacía tiempo, coronaba el anhelo de llegar a primera. Pese a que eran tiempos donde no teníamos el permanente bombardeo de datos de la actualidad, ya se sabía de él. El de los Cebollitas, el que hacía jueguitos en los entretiempos, desmintiendo a su edad que apenas arañaba los dos dígitos. El que causó asombro en los exitosos sábados circulares de Pipo Mancera, llevando sus acrobacias a los estudios de televisión.
Era una promesa. Pero no como tantas. ¿Cuántas veces se escuchó la remanida frase “en las inferiores hay un pibe que la rompe”? Acá todos sentían que era de verdad. Que habitaba allí algo distinto. El día soñado podría haber ocurrido un mes antes, pero el destino sabe cuándo tiene que jugar sus cartas, como lo relató el propio Diego en su autobiografía: “Podría haber debutado un mes antes, pero me mandé una… Resulta que en un partido de tercera contra Vélez, en septiembre, el árbitro había sido realmente un desastre. Cuando terminó, me acerqué y le dije, así tranquilamente: ‘Juez, usted es un fenómeno, tendría que dirigir partidos internacionales’. Me dieron cinco fechas por la cabeza y retrasaron el debut”.
El año de Argentinos Juniors había sido irregular hasta allí. En el Metropolitano, luego de la fase de grupos, debió disputar el mini torneo por la permanencia, donde quedó apenas dos puntos por encima de San Telmo, el único descendido. En el Nacional arrancó mejor y en el momento de tener que enfrentar a Talleres, con siete fechas disputadas, estaba segundo en la zona, un punto por detrás de Newell´s.
El histórico partido se programó para el miércoles 20 de octubre a las 16. En su autobiografía, Diego contó cómo se enteró que sería protagonista: “En la práctica del martes en Comunicaciones, se me acercó el técnico que era Juan Carlos Montes y me dijo: ‘Mire que mañana va a ir al banco de primera’. A mí no me salían las palabras, entonces le respondí: ‘¿Qué? ¿Cómo?’. Y él me contestó: ‘Si, va a ir al banco de primera… Y prepárese bien porque usted va a entrar’. Entonces yo agarré, desde ahí mismo, de Comunicaciones, me fui corriendo con el corazón en la boca para contárselo a mis viejos. A los dos segundos, por medio de la Tota, ya lo sabía todo Fiorito”.
En este recorrido de la profesión, uno tuvo el gusto de poder entrevistar a Juan Carlos Montes, quien ya nos dejó. Pero siempre recordaré su don de gente y su humildad para contar, en el living de su casa rosarina, como fue partícipe clave de ese día emblemático: “En aquellos tiempos las cosas eran muy diferentes con respecto a la actualidad con los planteles de fútbol. En Argentinos Juniors apenas tenía a Rodolfo Valgoni como preparador físico y a un delegado del club, que era el que todos los días me insistía en que tenía que ir a ver a un chico de la séptima que la rompía. Yo le respondía que una vez que nos salváramos del descenso en el Metro, íbamos a ir a ver todo lo que quisiera. Una vez cumplido el objetivo, le pedí que lo trajera a la práctica de primera. Al rato, vi como venía caminando despacio un chico bajito, que tenía puesta una camiseta de Newell´s. Cuando lo tuve cerca le dije: ‘¿Me estás cargando poniéndote la camiseta del club donde jugué?’, a lo que tímidamente me contestó: ‘No, señor, es la única camiseta de fútbol que tengo y me la regaló Mario Zanabria’“.
Con el tono calmo que siempre lo caracterizó, siguió relatando aquellas horas imborrables: “Comenzamos la práctica y fue una cosa asombrosa. Nunca había visto nada igual. La habilidad, la desfachatez y la calidad con la que jugaba con tan solo 15 años, ese tal Diego Armando Maradona, eran de otro planeta. A partir de ese momento, le dije que viniera todos los días a entrenar con el plantel de la primera. A los pocos días fui a la AFA para hacer un trámite y me lo encontré a Menotti, que estaba trabajando junto a Ernesto Duchini, preparando al juvenil para el Sudamericano que iba a clasificar al primer mundial de la categoría en 1977. El Flaco me preguntó si tenía algún pibe del club para esa selección. Obviamente mi respuesta fue afirmativa: ‘Hay uno que para mí va a ser un fenómeno. Vení a verlo cuando quieras porque está alternando en primera’. Vinieron, lo vieron, se asombraron y lo convocaron”.
Era una fecha entre semana, pero dentro de lo particular que fue el Nacional 1976, con dos grupos de 8 equipos y otros dos de 9. Ese disparate hizo que las zonas C y D, tuvieran dos jornadas más. La primera de ellas fue la del miércoles 20 de octubre. En la previa, el partido de La Paternal concitaba gran atención, no tanto por la buena campaña del local, sino porque Talleres había sido la revelación de los dos Nacionales anteriores y aquí estaba en levantada. No había comenzado bien en las primeras cuatro jornadas (1 empate y 3 derrotas), pero en ese momento sumaba tres triunfos consecutivos, de una extraordinaria serie que llegaría hasta 9.
Los diarios de la época lo reflejaban, como el caso de edición matutina de Crónica: “Todos los partidos de hoy comenzarán a las 21, excepto el que en La Paternal apurarán Argentinos Juniors y Talleres, que comenzará a las 16 y que, sin dudas, se roba la fecha”. Y más adelante señalaba: “El local Argentinos Juniors (9) se convirtió en la vedette del certamen. Está segundo en su zona y se prepara para recibir a Talleres (7) que está levantando cabeza y quiere demostrar, de una vez por todas, que es el mejor del interior”.
El sueño se iba a hacer realidad para aquel pibe que deslumbraba a todos desde el tiempo de los Cebollitas y así lo evocó: “Cuando llegó el gran día hacía un calor bárbaro. O eso sentía yo, por lo menos. Me puse la camisa blanca y el pantalón de corderoy turquesa, con la botamanga ancha. ¡El único que tenía! Se hablaba de los premios y yo pensaba: ‘Bueno, en ese partido al suplente le toca algo y si entra, un poco más’. Hacía cuentas: ‘Por ahí me compro otro pantalón o algo’. Después perdimos, je, pero igual fue todo muy lindo. A la mañana, cuando salí, mi vieja me acompañó hasta la puerta: ‘Voy a rezar por vos, hijo’, me dijo. Mi viejo pidió permiso para salir antes del laburo para ir a verme y recuerdo que antes de ir a la cancha me avisaron que había llegado a tiempo”.
En la continuidad del relato, Diego describe el candor y la bohemia que aún imperaban en nuestro fútbol hace 50 años. Visto desde el hiper profesionalismo actual, es casi un cuadro surrealista: “Lo primero que me impactó fue la hinchada de Talleres. ¡Había cordobeses por todos lados! Nosotros, los jugadores de Argentinos, nos juntábamos antes del partido a comer en Jonte y Boyacá el clásico bife con puré, con la charla técnica de Montes como postre. Después, cruzábamos caminando hasta la cancha entre la gente. ¡No nos conocía nadie! Y encima eran todos cordobeses con su tonada inconfundible. Ellos tenían un equipazo: Ludueña, Ocaño, Luis Galván, Oviedo y Valencia. Nosotros no teníamos tantas figuras. ¿La verdad? Nos tendrían que haber hecho dieciocho goles. Recuerdo nuestro cuadro de memoria: Munutti; Roma, Pellerano, Gette, Minutti; Fren, Giacobetti, Di Donato; Jorge López, Carlos Álvarez y Ovelar”.
La superioridad que mencionaba Diego en el libro fue una realidad dentro de la cancha. Talleres fue muy superior desde que comenzó el cotejo, haciéndose fuerte a partir de su premisa del buen trato del balón, sobre todo cuando pasaba por los pies de Valencia y Ludueña. Y fue este último, el que, a los 33 minutos, abrió el marcador llegando a definir dentro del área como un centro delantero, a despecho de su posición natural de volante central. Es que ese equipo tenía una movilidad abrumadora e iba a hacer historia.
Así terminó la etapa inicial. Y si el entrenador tenía decidido hacer debutar a Maradona, el score en contra lo terminó de convencer, como lo detalló Diego: “Antes del final del primer tiempo, Montes, que estaba en la otra punta del banco, giró la cabeza y me clavó la mirada, como preguntándome: ¿Se anima? Yo le mantuve la mirada y esa, creo, fue mi respuesta. Enseguida empecé con el calentamiento y en el arranque del segundo entré. En el borde de la cancha, Montes me dijo: ‘Vaya, Diego, juegue como usted sabe… y si puede, tire un caño’. Le hice caso: recibí la pelota de espaldas a mi marcador, que era Juan Domingo Patricio Cabrera, le amagué y le tiré la pelota por entre las piernas. Pasó limpita y enseguida escuché el Ole de la gente, como una bienvenida. No estuvieron todos los que dicen haber estado, pero las tribunas estaban hasta la manija, no se veía ni un pedacito de tablón”.
Los que habían ido imantados por el posible debut de Maradona, ya sentían que estaba paga la entrada. Desde el primer destello, dejó su huella. La que se acrecentó hasta el infinito y llega hasta nuestros días. Por suerte hubo una interesante cobertura fotográfica que nos permite observar a ese Diego de camiseta roja con la banda blanca cruzando el pecho. Las mangas largas que le quedaban holgadas, pero siempre con la mirada fija en la pelota, los rulos negros enmarcando el rostro de un joven a diez días de cumplir 16 años.
Ese gol que marcó Ludueña en el primer tiempo fue el único de la tarde inigualable. Maradona ya había cautivado a todos y como muestra, baste su mención en el breve comentario que la revista El Gráfico hacía en una pequeña columna, debajo de las formaciones de los equipos en cada partido: “En el segundo tiempo Talleres se apretó contra sus palos para defender el 1-0. Argentinos quedó sepultado en su incapacidad ofensiva. Ni siquiera la inclusión del sorprendente, habilidoso e inteligente ex cebollita Maradona alcanzó para resolver el problema”. La firma es del admirado colega Héctor Vega Onesime, que puntuó con 7 la tarea de Diego.
La historia empezaba a dibujar sus primeros trazos y Juan Carlos Montes nos regaló una anécdota poco conocida del partido siguiente: “A los tres días teníamos que viajar a Rosario para enfrentar a Newell´s, donde yo había sido campeón como técnico en 1974. Le había advertido a Diego que en el medio de ellos estaban Berta y el Tolo Gallego, que, si te agarraban, te liquidaban (risas). Mi consejo fue que no arriesgara demasiado y que no se dejase pegar. Llegamos el sábado a Rosario y apenas me instalé en la habitación del hotel me sonó el teléfono. Era el Gringo Berta, a quien había tenido como jugador hasta principios de ese año. Las primeras palabras tras el saludo fueron: ‘Avisale al pibe habilidoso que traés, que a la primera que toque, va al alambrado’. A lo que le contesté: ‘Quedate tranquilo que ya le dije, pero igual tené cuidado de no quedar pagando, eh’. El tema es que comenzó el partido y Diego otra vez hizo lo mismo: tomó la pelota y en la primera, le tiró un caño”.
Y uno concluye que la historia de nuestro fútbol cambió su rumbo aquella tarde irrepetible. Luego llegarían la Selección, Boca, Barcelona, Nápoli, Sevilla, Newell´s y el regreso a Boca. Los Mundiales, las sanciones, las luces y las sombras. También la fama desmedida, quizás, el único rival al que nunca pudo gambetear como deseaba. Pasaron 50 años del debut. Su legado, desconoce el paso del tiempo.

La agenda de Diputados asoma intensa para el oficialismo, que pondrá a prueba su capacidad para negociar nuevos acuerdos y, también, sostener los tratos ya cerrados. En la amplia lista de temas pendientes, el proyecto sobre Malvinas deberá esperar una semana más para ver hasta qué punto el Gobierno cede en la búsqueda de apoyo de socios y dialoguistas, además de procesar la mala señal que acaba de dar Estados Unidos en la ONU. Antes, debería afianzar los entendimientos en cuestiones sensibles como Discapacidad y ley de Tierras. En los dos casos, trascienden crujidos internos que alimentan recelos de aliados y especulaciones de la oposición dura.
Ese conjunto de iniciativas, que el Gobierno busca acelerar, suma también el Presupuesto 2027 y -desde hace rato, en el Senado- la reforma electoral, considerada decisiva por el Ejecutivo para avanzar con su plan reeleccionista. Son temas que demandan negociaciones complejas por la variedad de ventanillas a atender, en especial las de gobernadores. Sin embargo, la cuestión colocada en el núcleo de su “estrategia” inmediata resultó ser el giro con Malvinas, en el marco del intento político más amplio frente a la realidad económica.
Las conversaciones sobre la iniciativa de Defensa de la Soberanía Nacional expusieron rápidamente dos indicadores bastante claros, y esperables, en la Cámara baja: el primero, por supuesto, el consenso sobre las sanciones a empresas que participen de proyectos de explotación de recursos naturales en aguas y territorio de Malvinas; el segundo, los rechazos y críticas a los capítulos sobre penas para promotores de campañas de “desinformación masiva” -con criterios tan laxos que amenazan la libertad de expresión- y sobre la integración y facultades del Consejo de Seguridad.
Algunos legisladores de la oposición plantearon directamente que el proyecto debería ser dividido en dos textos, algo que rechaza el oficialismo. En paralelo, los aliados de LLA trasmitieron sus cuestionamientos y advirtieron que la iniciativa no tiene posibilidades de avanzar sin cambios, tal y como fue redactada en la Casa Rosada. Eso gatilló negociaciones apuntadas a garantizar respaldo básico antes de llevar el tema al recinto.
Como suele ocurrir con algunos movimientos propios en el Congreso, legisladores libertarios se apresuraron a plantear el objetivo detratar en velocidad el proyecto. Las conversaciones no son sencillas y ya la semana pasada LLA debió darse más tiempo para continuar las tratativas, al comprobar que aún no reunía los apoyos necesarios para lograr dictamen en comisión.
El oficialismo revisó sus planes y anotó entonces para este martes una nueva convocatoria al plenario de las tres comisiones que intervienen en este caso: Defensa, Relaciones Exteriores y Legislación General. Pero un día antes, resolvió postergar para la semana que viene ese encuentro. Eso expone que todavía no tendría aseguradas las firmas de socios y espacios dialoguistas, es decir, del PRO, el bloque oficial de la UCR y legisladores que responden a jefes provinciales.
¿Es el único motivo? En medios opositores consideran que pesarían presiones de empresas estadounidenses por los alcances de algunos artículos del tramo de las sanciones. El oficialismo osciló entre el silencio y la descalificación informal de las informaciones sobre el asunto. Un dato diferente, pero público, se añadió como ingrediente en las últimas horas: Estados Unidos propuso disolver el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas, que es precisamente el ámbito principal del reclamo diplomático de la Argentina por Malvinas.
Eso produjo de hecho la primera e inesperada diferencia entre el gobierno de Milei y la gestión de Donald Trump. Es sabido que una movida de tal magnitud está lejos de proyectar resultado práctico en la ONU, porque fuera de presiones presupuestarias y unilaterales, demandaría apoyo mayoritario en la Asamblea General. De todos modos, y más allá de que el oficialismo intente minimizarlo por eso mismo, supone una situación por lo menos incómoda para los libertarios ante el referido plenario de comisiones. Necesitan unificar discurso ante la posible demanda de respuestas políticas por parte de la oposición.
El proyecto de Malvinas requiere un amplio ejercicio de negociaciones para cerrar el tema. Eso demanda sus tiempos. En lo inmediato, el Congreso también pone a prueba la capacidad para sostener acuerdos previos. En este último punto, el caso más destacado lo constituye el proyecto sobre los recursos para atender el área de discapacidad, que junto a morosidad en el endeudamiento familiar y las idas y vueltas con la ley de Tierras integran el temario de Diputados por presión opositora.
Para enfrentar la ofensiva de la oposición, las negociaciones de LLA con sus aliados -en esta materia casi exclusivamente cargo de Martín Menem- incluyeron concesiones presupuestarias en el texto sobre Discapacidad. La primera reacción fue dejar de lado el enorme ajuste expuesto en el proyecto de Presupuesto 2027. Pero ocurre que desde el Ejecutivo -no sólo desde Economía- transmitieron desacuerdo con los términos de las tratativas para lograr dictamen.
En otras palabras, el mensaje a los legisladores fue que no sería respetado un trato que pueda significar -en la visión presidencial- complicaciones para los planes de superávit. La señal no es nueva. Por ahora, nadie explica hasta qué punto llegaría esa advertencia, aunque está claro que el Gobierno dio señales variadas en otros momentos, desde vetos hasta el incumplimiento de una ley, como ocurre con el financiamiento universitario.
Esas tensiones en el interior del oficialismo alimentan las negociaciones de estos días, casi en los umbrales de la sesión impulsada para el miércoles por LLA. Las tratativas entre libertarios y sus aliados definirán la suerte del tema, pero por el momento, los crujidos en el frente libertario reabren especulaciones de la oposición sobre las chances de su dictamen, que propone extender en el 2027 la emergencia en discapacidad. Llega ahora la prueba del recinto.
Otro tema realmente llamativo lo constituye el recorrido del oficialismo con la Ley de Tierras. La intención primaria fue derogar la norma que viene de la etapa kirchnerista. Y así lo reflejaba un capítulo del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que fue podado íntegramente en el Senado porque resultaba imposible conseguir respaldo en el renovado clima por Malvinas. Parecía suficiente para dar por cerrado el tema, que remite a la cuestión de la soberanía, pero dos fallos de la Corte Suprema lo repusieron en la agenda pública.
La oposición volvió a la carga y, en Diputados, puso en la mira todo el DNU 70/2023 y no sólo el artículo que deroga la ley de Tierras. El oficialismo negoció con socios y dialoguistas para frenar esa movida y lo logró la semana pasada, pero lo hizo a cambio de un acuerdo para anular por ley ese punto del decreto inaugural de Milei. El trato fue incluido en el proyecto sobre propiedad privada, que si es aprobado volverá al Senado. Y es allí, en la Cámara alta, donde circulan reparos de senadores de LLA, que ahora deberían sancionar un cambio a contramano de lo que defendían hace poco. Se verá entonces si los acuerdos corren sin vueltas en las dos alas del Congreso.

Ya estamos en pleno otoño y, si eres de los que madruga, lo sabes perfectamente: te levantas y sigue siendo de noche. Y esto va a ir a peor durante los próximos meses, con esas mañanas oscuras que hacen que salir de la cama se convierta en una pequeña batalla diaria. Hay una forma de engañar a tu organismo si no te queda más remedio que pegarte el madrugón, y es simular el amanecer.
Venden despertadores que lo hacen con una luz que se va encendiendo de forma gradual, imitando la salida del sol, para que tu cuerpo empiece a espabilarse de forma natural en lugar de recibir el impacto de una alarma estridente. El de Philips es el más conocido del sector, pero también es carísimo, con precios que rondan los 140 euros. Por suerte, hay modelos similares mucho más baratos, desde apenas 35 euros, que cumplen perfectamente con la función principal.
Estos aparatos están pensados, sobre todo, para quienes les cuesta horrores levantarse porque están en pleno sueño profundo cuando suena el despertador. La idea es sencilla: en lugar de un pitido que te saca de golpe de la cama, la luz comienza a iluminar la habitación unos minutos antes de la hora programada, aumentando poco a poco su intensidad y cambiando de tonos rojizos a amarillos más brillantes.
Ese proceso, que puede durar entre 10 y 60 minutos dependiendo del modelo y de cómo lo configures, le va mandando señales a tu cerebro de que es hora de ir despertándose. No es magia, pero funciona: la luz actúa sobre tu ritmo circadiano y ayuda a que el cuerpo reduzca la melatonina, la hormona del sueño, de forma más progresiva.
Los modelos económicos como el que mencionamos, el de AliExpress, suelen incluir varias funciones que los hacen muy completos. La mayoría ofrece distintos sonidos de alarma, desde melodías suaves hasta sonidos de la naturaleza como pájaros, olas o ruido blanco, para que el despertar no sea solo visual sino también auditivo. También incorporan radio FM, por si prefieres empezar el día escuchando las noticias o algo de música.
La luz se puede ajustar en varios niveles de brillo, y algunos incluso permiten elegir entre diferentes colores para crear un ambiente relajante antes de dormir. Además, muchos sirven como lámpara de mesilla de noche, así que no tienes que comprar dos aparatos distintos.
Otra cosa que suele gustar mucho es que incluyen la función de atardecer. Por la noche, la luz va disminuyendo gradualmente hasta apagarse, acompañada a veces de sonidos relajantes, para ayudarte a conciliar el sueño de forma más natural. Es como tener un pequeño ritual para dormir y otro para despertar, sin necesidad de pantallas ni de alarmas agresivas.


Comprar un móvil es como comprar cualquier otra cosa, porque en primer lugar depende de cuánto dinero puedes gastar y en segundo, de para qué lo vas a usar. Al final tienes que ir reduciendo posibles candidatos, aunque los datos dicen que en España la compra media suele moverse en el entorno de los 300 euros.
Yo siempre digo que, por menos de 300 euros los móviles son decentes, pero que a partir de esa cifra hablamos ya de un nivel tan superior que merece la pena hacer el esfuerzo.
Obviamente, cuanto más gastes, mejor es tu móvil, aunque los modelos premium ya hilan demasiado fino, con ventajas a nivel de cámara y pantalla que quizás no justifican precios que superan los 1.000 euros.
Es por eso que, si tengo que recomendar un móvil, reduzco al máximo el listado a cinco modelos en distintos rangos de precio que rinden brutalmente bien.
El primero que siempre recomiendo, sobre todo para quien no tiene un iPhone –y esto es importante siempre– es el Pixel barato que toque ese año.
Los móviles de Google llevan años destacando dentro del mundillo Android, aunque los Pro son muy pero que muy caros. Afortunadamente, los "A" son mucho más asequibles, y el Pixel 10a encaja ahí.
Hereda el procesador Tensor G4 de sus hermanos mayores, con todas las funciones de inteligencia artificial de Google, incluidas Gemini y Rodea para buscar, entre otras cosas.
La cámara sigue siendo su gran baza, con un sensor principal de 48 megapíxeles y un ultra gran angular de 13 megapíxeles que, junto al software de Google, ofrece resultados difíciles de igualar en su rango de precio.
La pantalla es OLED y alcanza los 3.000 nits de pico, algo que se agradece cuando el sol aprieta. Con 7 años de actualizaciones garantizadas y una batería que aguanta más de 30 horas, es una compra a largo plazo.
Apple sigue empeñada en tener un iPhone para cada bolsillo, y el 17e es su apuesta en este sentido, aunque siendo Apple, lo de "asequible" es relativo. Lo es si lo comparamos con otros iPhone más potentes.
Hablamos de 859 euros –precio oficial– por un móvil que monta el chip A19, el mismo que el iPhone 17, aunque con algún núcleo menos. Por lo demás, se deja calidad en las cámaras y un poco en la pantalla, pero gana en autonomía de batería.
Sinceramente, para el día a día apenas vas a notar las diferencias con uno de 1.000 euros, a menos que hagas muchísimas fotos y vídeos.
Una novedad es que por fin el "iPhone barato" tiene MagSafe, que llega por primera vez a esta gama con carga inalámbrica de 15W.
La gama media de OnePlus sigue siendo una de las más equilibradas del mercado, y son ya muchos años. Es una de las pocas marcas fuera de Apple y Google que fidelizan a sus usuarios año tras año, generación tras generación.
El Nord 5 usa el procesador Snapdragon 8s Gen 3, un procesador de gama alta recortado que mueve cualquier cosa sin despeinarse, volando en Android y con cuerda para seguir haciéndolo muchos años.
Su pantalla AMOLED a 144 Hz es una delicia para consumir contenido, y la carga rápida de 80W te deja la batería lista en menos de una hora, y además tiene también actualizaciones para 4-5 años sin problemas.
Nothing ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: un móvil que llama la atención sin necesidad de ser el más potente.
El Phone 4b es estéticamente distinto, con acabado trasero que se aleja de lo que llevamos viendo ya 10 o 15 años en un sector que parece estancado, y además lo hace manteniendo un precio más o menos contenido, rondando los 300 euros.
La pantalla AMOLED con 120 Hz y un pico de 2.000 nits se ve de maravilla, y el Snapdragon 6 Gen 4 ofrece un rendimiento más que solvente para el día a día, sin llegar a lo que tiene por ejemplo el Nord 5 mencionado arriba.
Lo mejor es Nothing OS, limpio, sin aplicaciones basura y con tres años de actualizaciones de Android garantizadas. Si quieres algo diferente y no te importa renunciar a un poco de potencia a cambio de estilo, este es tu móvil.
Con 7.500 mAh de batería y componentes discretos pero suficientes, este móvil presume de 2-3 días de batería, además de precio bajo. Ya está, es todo lo que mucha gente busca y por eso lo recomiendo, según el caso.
Es prácticamente imposible quedarte sin batería en un día, y si lo consigues, la carga de 45W te saca del apuro. Es verdad que la pantalla es "solo" LCD, que se nota si vienes de una AMOLED, y tampoco es una bestia de potencia, pero para WhatsApp, Instagram y alguna cosa más, tiene más que de sobra.
Otro detalle fundamental, poco habitual a estas alturas, es que mantiene el jack de auriculares y la ranura microSD.


A União Europeia anda há uns meses a discutir o orçamento plurianual para o período de sete anos (2028–2034). É a única organização internacional de relevo que apresenta esta singular e boa prática de possuir um orçamento plurianual.
O orçamento proposto para o QFP 28–34 é de €2000 mil milhões. As contribuições dos estados-membros, calculadas sobre uma percentagem do seu Rendimento Nacional Bruto (RNB), representam 64% do atual quadro, e prevê-se que venha a atingir 55% no futuro QFP. Este é um dos fatores que provocam pressão na negociação do orçamento, dividindo os estados-membros entre contribuintes líquidos e beneficiários. Os contribuintes líquidos são a Alemanha, os Países Baixos, a Suécia, a França, a Áustria, a Finlândia, a Dinamarca, a Irlanda e a Itália. Os beneficiários, os restantes. A Alemanha é a grande financiadora do orçamento da UE, contribuindo cada cidadão alemão com €207 para o orçamento comunitário.
Por outro lado, um quadro financeiro plurianual de 7 anos obriga a antecipar prioridades, necessidades de investimento e desafios futuros. E são estes dois fatores, contribuições e definição de prioridades do orçamento, que constituem a base das naturais divergências entre os estados-membros.
A proposta que foi apresentada pela presidência cipriota (em outubro haverá nova proposta elaborada pela presidência da Irlanda) previa que o orçamento 28–34 apresentasse um aumento de 39% a preços constantes (descontada a inflação). Além deste aumento global, há uma alteração significativa da sua composição, uma redução dos recursos destinados à Política de Coesão, à Política Agrícola Comum e ao reforço das verbas destinadas para a competitividade, inovação, defesa, segurança e autonomia estratégica europeia.
A principal e mais relevante mudança não está tanto nos montantes, mas na forma como os fundos serão geridos. Existirão programas de gestão centralizada administrados diretamente pela Comissão Europeia e instrumentos e programas de gestão partilhada geridos pelos estados-membros.
Nesta última modalidade, os estados-membros celebrarão um acordo de parceria com a Comissão Europeia, no qual se vão definir os objetivos gerais e os montantes financeiros. No entanto, contrariamente ao que sucede hoje, haverá uma total autonomia dos estados-membros na definição das prioridades de investimento, nos regulamentos e na aplicação dos apoios. Com esta autonomia, os governos e entidades perdem os argumentos de rigidez e os condicionalismos que imputam a Bruxelas na correta definição das estratégias de competitividade dos países.
De acordo com a atual proposta (que será decerto alterada), Portugal receberá €33,5 mil milhões a preços correntes. A preços constantes, o pacote desce para €28,2 mil milhões, o que significa uma redução em termos reais de 16% dos fundos de coesão e agricultura em relação ao atual quadro. Uma correção feita há pouco tempo no cálculo da dotação do Fundo de Coesão, reduziu-se a diminuição para 11% em termos reais.
Em contrapartida, os programas de gestão centralizada em que as prioridades de investimento, regulamentos, concursos, seleção de projetos serão definidos pela Comissão Europeia terão um reforço significativo de verbas.
A Associação Industrial Portuguesa (AIP) fez uma análise aos perfis de distribuição dos estados-membros por classe do Rendimento Nacional Bruto e por tipo de programas comunitários no período de 2021–2024.
Concluiu o que era expectável: os países com RNB médio superior a 100% da UE receberam 61% dos €105 mil milhões dos programas de gestão centralizada pela Comissão Europeia, enquanto os países com RNB inferior a 75% da UE tiveram um acesso marginal (9%).
A combinação da redução dos recursos da Política de Coesão e o reforço dos programas de gestão centralizada poderá vir a traduzir-se numa transferência de recursos dos países menos desenvolvidos para os países mais desenvolvidos.
Outra das novidades do programa reside na criação do Fundo Europeu para a Competitividade (FEC), com uma dotação de €245 mil milhões. O relatório Draghi calculou as necessidades de investimento no reforço da competitividade e inovação para resolver o gap que separa a UE dos EUA e da China em €750 mil milhões por ano entre 2025 e 2030. Se adicionarmos ao orçamento do FEC de €266 mil milhões (incluído o Fundo de Inovação) mais €65 mil milhões do pilar II do programa Horizonte Europa e €120 mil milhões do Fundo de Coesão, totaliza um valor acumulado disponível de €441 mil milhões no período de 2028–2034 para a competitividade.
Conclui-se assim que o orçamento não estará dotado financeiramente para suportar as necessidades de investimento acima referidas. Haverá necessidade de alavancar recursos públicos com forte mobilização de investidores privados, intervenção do Banco Europeu de Investimento e dos bancos soberanos nacionais, o que não se afigura muito provável.
O desafio para as empresas portuguesas é a concorrência no acesso a estes instrumentos ser feita à escala europeia. Como vemos, Portugal tem tido uma utilização residual. O investimento, a qualidade e a maturidade das candidaturas não se ajustam à dimensão das nossas empresas. Por outro lado, as prioridades do programa: descarbonização e transição energética, digitalização, biotecnologia, inteligência artificial, segurança e defesa têm estado afastados do perfil de investimento das PME portuguesas. Verifique-se o que se está a passar com o programa STEP do atual Portugal 2030.
Por tudo isto, o desafio do próximo QFP é de uma grande dimensão para empresas, associações empresariais, municípios e comunidades urbanas. Implicará profundas alterações na estratégia, prioridades dos projetos, perfil dos investimentos, qualidade, mérito e dimensão muito exigente das candidaturas, cooperação e escala nas empresas, posicionamento e mobilização de empresas, associações empresariais e municípios.





The legislative landscape of immigration in Portugal has undergone one of its deepest mutations with the publication of Law No. 62/2026 of September 10. This new statute radically alters the
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