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- El País
- Francia solo autorizará las manifestaciones convocadas por los sindicatos para prevenir nuevos disturbios
Francia solo autorizará las manifestaciones convocadas por los sindicatos para prevenir nuevos disturbios
Tras el 17-O, como ya se ha bautizado la jornada del sábado pasado, una de las más violentas que ha vivido Francia en décadas, el país teme un 24-O este sábado, pues hay convocadas nuevas protestas en todo el territorio nacional. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que, para prevenir nuevos disturbios en todo el país, sólo se autorizarán las manifestaciones convocadas por los sindicatos y se prohibirán las propuestas por otras organizaciones o movimientos “que no tienen legitimidad”, en referencia por ejemplo a los chalecos amarillos.

© Jack Taylor (REUTERS)
- El País
- La violencia se instala entre policía y manifestantes en Albania: “Es legítima cuando el Estado te ignora y agrede”
La violencia se instala entre policía y manifestantes en Albania: “Es legítima cuando el Estado te ignora y agrede”
Un estudiante de 23 años, con una máscara antigás, conversa con otros activistas a apenas un metro de los antidisturbios ante el Ministerio de Educación. El edificio aún tiene los cristales de las ventanas rotos tras nueve días de protestas violentas. Es miércoles y la ciudad parece un campo de batalla donde se ha acordado una pequeña tregua entre las partes. Muchos comercios céntricos tienen el cierre metálico echado con un pequeño cartel que dice: “No nos hagáis destrozos. Estamos con vosotros”. Los antidisturbios se han empleado a fondo durante una semana y media para contener las protestas de jóvenes que reclaman la dimisión del primer ministro, Edi Rama, tras cuatro mandatos y 12 años en el cargo.

© Florion Goga (REUTERS)
No es por la motosierra
El bienestar europeo da signos de agotamiento. Mientras en Francia arden las calles, en España habrá una huelga general el 11 de noviembre. Lo curioso es que no son países neoliberales: nuestro Gobierno está batiendo récords de recaudación de impuestos, y el Estado francés destina alrededor de un 60% de su PIB al gasto público, una de las cifras más altas del mundo. La campaña electoral de Pedro Sánchez versa ahora sobre espolear el miedo a la motosierra de las derechas, pero aún con más Estado, ya hay miles de jóvenes europeos que no pueden alcanzar el bienestar esperado o el que sus padres obtuvieron.