La sencilla prueba de un minuto que revela cómo se recupera tu corazón después de hacer ejercicio
Cuando hacemos ejercicio, es normal que el corazón lata más rápido y que necesitemos unos minutos para recuperar el aliento. Sin embargo, hay algo en lo que no solemos fijarnos y que también puede decir mucho sobre nuestra salud: el tiempo que tardan las pulsaciones en bajar una vez que dejamos de hacer esfuerzo.
Según explica la BBC, existe una prueba conocida como recuperación de la frecuencia cardíaca (HRR, por sus siglas en inglés) que permite medir ese descenso durante el primer minuto de descanso. La cardióloga Nieca Goldberg, de la Universidad de Nueva York, señala que este dato puede ayudar a identificar un mayor riesgo de hipertensión y problemas cardiovasculares.
Cómo hacer la prueba y qué significan los resultados
Para realizarla basta con tener un cronómetro y alguna forma de medir las pulsaciones, ya sea mediante un reloj inteligente o tomándose el pulso manualmente. En este último caso, se pueden contar los latidos durante diez segundos y multiplicarlos por seis para obtener una cifra aproximada por minuto.
La BBC explica que primero hay que realizar una actividad física que eleve las pulsaciones hasta el 70-85 % de la frecuencia cardíaca máxima, que suele calcularse de forma orientativa restando la edad a 220. Eso sí, la intensidad debe adaptarse a la condición física de cada persona y no conviene realizar esfuerzos intensos sin consultar antes con un médico si existen problemas de salud.
Una vez terminado el ejercicio, hay que medir las pulsaciones inmediatamente y volver a hacerlo después de descansar sentado o tumbado durante un minuto. La diferencia entre ambas cifras indica cómo se está recuperando el corazón. Por ejemplo, si una persona termina con 150 pulsaciones y al cabo de un minuto tiene 125, su recuperación será de 25 latidos.
En general, una bajada de al menos 18 pulsaciones se considera una buena recuperación, mientras que un descenso inferior a 12 puede ser motivo para consultar con un profesional sanitario. No obstante, los resultados también dependen de la edad, la forma física y las condiciones en las que se haya realizado la medición.
Por qué es importante que las pulsaciones bajen rápido
Esta prueba lleva años despertando el interés de los investigadores. Ya en 1999, la Clínica Cleveland realizó un estudio con unos 2.400 adultos y descubrió que aquellos cuyas pulsaciones bajaban más despacio después del ejercicio tenían aproximadamente cuatro veces más riesgo de fallecer durante los seis años siguientes.
Para explicar por qué ocurre esto, Lindsay Bottoms, profesora de la Universidad de Hertfordshire, señala la importancia del nervio vago, que ayuda a controlar el ritmo del corazón. Cuando hacemos ejercicio, las pulsaciones aumentan para llevar más oxígeno a los músculos y, al terminar, el organismo empieza a reducirlas hasta recuperar su ritmo habitual. Cuanto mejor funciona este mecanismo, más rápido se recupera el corazón.
Además, esta capacidad puede mejorar con el tiempo. La cardióloga Nieca Goldberg recomienda hacer ejercicio de forma habitual, ya sea caminando a buen ritmo, montando en bicicleta, nadando o incluso bailando, siempre según las posibilidades de cada persona.
Eso sí, que las pulsaciones tarden en bajar no significa necesariamente que exista una enfermedad. Por eso, si el resultado de la prueba genera dudas, lo mejor es consultar con un médico, especialmente si aparecen molestias en el pecho, mareos o dificultades para respirar.


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