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Seis muertos, un millar de rescates y registros históricos por la dana Adam: "Mucha gente lo ha perdido todo como en 2024"

19 October 2026 at 20:21

Seis muertos, un millar de rescates y registros históricos por la dana Adam: "Mucha gente lo ha perdido todo como en 2024"

La franja litoral entre Gandia, Oliva y Pego ha sido la más afectada, con registros de hasta 720 litros por metro cuadrado y 380 desalojados; las clases seguirán suspendidas en seis municipios y la situación apunta a estabilizarse en Valencia, mientras en el litoral sur de Alicante la Aemet ha emitido un aviso naranja para esta madrugada

La dana Adam deja tres víctimas, moviliza a la UME y provoca más de 500 rescates en la Comunitat Valenciana

Un episodio histórico de lluvias propiciado por la dana Adam ha dejado por el momento seis fallecidos (cuatro en la Comunitat Valenciana, uno en Catalunya y uno en las Illes Balears), un millar de rescates y registros pluviométricos inéditos. Una situación que ha reavivado el miedo a escasos días del segundo aniversario de la trágica riada que dejó 233 fallecidos en Valencia el 29 de octubre de 2024.

Así lo han relatado afectados y voluntarios en el centro polivalente de Oliva en el que se han realojado de manera provisional 380 personas de la zona: “Igual que pasó en Valencia con la dana, mucha gente lo ha perdido todo”, ha expresado David, un vecino que ha colaborado en los rescates con su todoterreno. Según ha comentado, el panorama era “desolador” y ha relatado que mucha gente ha pasado cuatro o cinco horas encima del tejado, en zonas donde el agua ha llegado a casi dos metros de agua, especialmente en viviendas en el campo y casas de una planta.

Varias personas quitan el barro de las calles mientras se acumula el mobiliario que han tenido que sacar debido a las inundaciones en Els Poblets.
Varias personas quitan el barro de las calles mientras se acumula el mobiliario que han tenido que sacar debido a las inundaciones en Els Poblets.

“Parcelas, verjas, todo destrozado, vas pisando y no sabes lo que pisas. Igual que pasó en la zona de Valencia en la dana, hay gente que no tiene nada y lo ha perdido todo”, ha asegurado David.

Uno de los afectados ha relatado cómo empezó a salir agua incluso por el váter, hasta que tuvo que subir al piso de arriba “con el agua en la cintura”.

Asimismo, otra mujer ha señalado que ha estado junto a su marido desde las 05:00 horas con un metro y medio de agua: “Tenemos una buhardilla y estábamos ahí como pollitos”, ha contado, hasta que la Guardia Civil los ha rescatado.

Seis fallecidos, mil rescates y desconfinamiento

La dana Adam ha dejado hasta el momento seis víctimas mortales, tres de ellas en Oliva (Valencia). Los servicios de rescate han hallado este martes el cadáver de un agricultor en la marjal de Pego-Oliva, una de las zonas más dañadas por las inundaciones de la dana Adam, y se investiga si esta muerte está relacionada con ese episodio de lluvias torrenciales. Además, la Unidad Militar de Emergencias encontraba este lunes el cuerpo sin vida de una persona en esta localidad de La Safor, una de las más afectadas por el temporal. La víctima es una mujer de 71 años. Además, un hombre de 64 años ha aparecido fallecido en un camping de la misma localidad, al parecer a causa de un infarto. El domingo se encontró el cuerpo de una mujer en Sagunt en la playa, arrastrada por el mar y también falleció una mujer en Cabrera del Mar (Barcelona). Este martes, los Bomberos han encontrado el cadáver de un hombre en aguas de Menorca.

Los vecinos de Els Poblets retiran el barro de las calles y de sus casas.
Los vecinos de Els Poblets retiran el barro de las calles y de sus casas.

El conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, ha destacado tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) celebrado a las 19.00 horas que las lluvias generadas por la dana Adam han sido las terceras más intensas que se han registrado en la Comunitat Valenciana y ha agradecido la labor de los diferentes servicios de emergencias de todas las administraciones.

Según ha explicado, se han producido más de un millar de rescate por medios aéreos y terrestres. Además, tras analizar la situación climatológica se ha procedido a desconfinar los ocho municipios que quedaban confinados. Se ha decidido desmovilizar la UME y bajar de 2 a 1 el nivel de emergencia: “Quiero agradecer la coordinación y la colaboración del Gobierno, de las diputaciones y de los ayuntamientos. La situación meteorológica ha mejorado en el litoral de Castellón y Valencia, pero tenemos a partir de las 21.00 horas de la noche y hasta las 03.00 horas de la madrugada un aviso naranja en el litoral sur de Alicante y otro amarillo en el norte, por lo que se mantienen los dispositivos de prevención, también aéreos por si hiciera falta rescates”.

Respecto a los incidentes que ha gestionado el 112, Valderrama ha informado de que han sido 1.713 incidentes, 1.202 en Valencia y 492 en Alicante y 19 en Castellón. Se mantienen dos albergues para personas desalojadas, uno en Xàbia y uno en Oliva.

La dana Adam mantendrá este martes en aviso a nueve provincias en un día en el que Barcelona y Girona alcanzarán el nivel naranja por lluvias, según la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Además, habrá avisos por lluvias y tormentas en Mallorca, Eivissa y Formentera; Lleida y Tarragona; el Campo de Cartagena y Mazarrón; y Alicante. Asimismo, habrá avisos amarillos por lluvias en Jaén y El Hierro, así como por tormentas en Barcelona y Girona. Girona también tendrá aviso por fenómenos costeros.

Según los registros de Avamet, entre el pasado sábado 17 y las 10:00 horas de este lunes 19 de octubre, varias estaciones meteorológicas de la zona interior y prelitoral han sobrepasado holgadamente los 500 y 600 milímetros acumulados, provocando la crecida vertiginosa de barrancos y ríos.

Las mayores precipitaciones se han localizado en la pedanía de Forna (l'Atzúbia), donde se han recogido hasta 720 mm, seguido muy de cerca por la localidad vecina de Pego, con 693 mm. Estos volúmenes suponen la práctica totalidad de la media pluvial de todo un año concentrada en apenas 48 horas.

Una mujer y un niño observan una zona inundada en Guardamar de la Safor.
Una mujer y un niño observan una zona inundada en Guardamar de la Safor.

El impacto del temporal ha sido especialmente persistente en los valles del prelitoral valenciano, donde el flujo de levante ha alimentado de forma ininterrumpida los núcleos tormentosos. En la comarca de la Safor, Oliva roza los 650 mm (643 mm), mientras que poblaciones como el Real de Gandia (615 mm) y la zona de Barx - la Drova (602 mm) superan la barrera de los 600 mm.

Una decena de carreteras cortadas y clases suspendidas

Según han informado fuentes de la Conselleria de Educación, seis municipios mantendrán las clases suspendidas este martes, en concreto, El Verger y Els Poblest en Alicante y Miramar, Oliva, Bellreguard y Piles en Valencia. En la jornada de este lunes más de 102.000 alumnos -80.913 en la provincia de Valencia y 21.868 en la de Alicante- se vieron afectados por la suspensión de clases debido al temporal.

Por otra parte, los diferentes equipos de conservación de la Generalitat Valenciana trabajan para restaurar los cortes de tráfico en una decena de carreteras de las provincias de Valencia y Alicante, debido principalmente a inundaciones y acumulaciones de agua provocadas por la dana Adam y también a desprendimientos que se han concentrado en las comarcas de La Safor y la Marina Alta.

Durante las últimas horas, la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha detectado las mayores incidencias por acumulaciones de agua en la CV-60 o la CV-686 en La Safor, así como en tres puntos de la CV-700 en La Marina Alta o en la CV-715, que une ambas comarcas. También se han verificado desprendimientos en la CV-720 en La Marina Alta. En menor medida, hay afecciones en La Marina Baixa (CV-755), Alcoià (CV-710) o hasta en la provincia de Castellón, (CV-173, CV-183 y CV-205). En todas ellas se está trabajando para retirar los desprendimientos y atajar las acumulaciones de agua.

Una excavadora trabaja para la apertura de una carretera afectada por la dana Adam.
Una excavadora trabaja para la apertura de una carretera afectada por la dana Adam.

Durante las próximas horas se irá recuperando progresivamente la circulación en estas vías conforme avancen las diferentes intervenciones que están en marcha.

También en función de la situación en vías limítrofes gestionadas por otras administraciones provinciales y locales, con las que se trabaja de forma coordinada desde el Centro de Gestión de Servicios de Movilidad (CEGESEM), el ente autonómico encargado de recopilar la información.

Zapatillas de deporte con mal olor: esta pelota desodorante lo arregla durante la noche

19 October 2026 at 19:00

Abrir la bolsa del gimnasio o meter los pies en unas zapatillas que huelen a humedad y sudor acumulado no es una sensación agradable. Después de ir con la hora pillada y corriendo a todos lados, no tienes tiempo de encargarte del cuidado de tus deportivas.

A última hora tener que enmascarar el mal olor con colonias o sprays para después meter los pies no es una solución muy factible. Llevar unas zapatillas sudadas o con mal olor se ha terminado.

La solución a esta problemática la pone Dr.Scholl's, las pelotas desodorantes serán tu mejor aliado para acabar con el hedor que desprenden las zapatillas. Una vez llegues de trabajar o del gimnasio, metes las pelotas desodorantes en tus zapatillas y dejas que actúen durante la noche para que tu calzado esté seco e higienizado para un nuevo día.

Los puntos clave de las bolas desodorantes

Tienen un mecanismo sencillo que permite abrir las ranuras de ventilación con un simple giro fácil para liberar su fórmula desodorante, y para cerrarlo cuando no estén en uso para de esta forma, prolongar su durabilidad durante meses.

Podrás eliminar todo el olor sin humedecer el calzado, a diferencia de los sprays que dejan la plantilla mojada y fría, las 'bolas' de Dr.Scholl's actúan en seco absorbiendo el mal olor y dejando un aroma fresco y limpio para que tus zapatillas estén en las mejores condiciones.

Su diseño compacto permite puedas introducirlas en cualquier deportiva, bota de montaña, taquilla, bolsa de gimnasio o mochila deportiva para acabar con el mal olor sin ocupar espacio ni manchar el equipamiento.

Uno de sus puntos fuertes es la capacidad para sus repetidos usos, las bolas desodorantes son reutilizables, una sola pareja de bolas ofrece meses de protección diaria contra el mal olor. Su precio lo convierte en una solución económica y práctica para solventar el problema que toda familia debe combatir.

La importancia de unas zapatillas libre de humedad

Un estudio microbiológico publicado en el Journal of Applied Microbiology analizó el microambiente interior del calzado deportivo cerrado. Se demostró que el sudor genera un entorno con un 90% de humedad, lo que termina por producir bacterias. Higienizar el calzado reduce las bacterias en más de un 75%, eliminando el olor de raíz.

Es importante tener en cuenta que si las plantillas han cumplido su ciclo de vida y están embarradas, poco pueden hacer las bolas desodorantes. Para mantener tu calzado diario en condiciones óptimas y con un olor fresco todas las mañanas, no existe un método más rápido, económico y cómodo en el mercado.

Drone attack near market kills 80 in Sudan

Witness says drone struck twice at transport hub in al-Dibab, in one of deadliest single attacks of war

A drone strike near a market in southern Sudan on Sunday evening killed 80 people, mostly commuters catching rides home.

Ahmed Wadi, a witness, said the attack in the town of al-Dibab in West Kordofan state left “50 bodies who I helped bury, one of them my own brother Mohamed”.

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© Photograph: Los Angeles Times/Getty Images

© Photograph: Los Angeles Times/Getty Images

© Photograph: Los Angeles Times/Getty Images

Deep Purple: the final solo of an endless war

19 October 2026 at 15:18

On August 12, 2026, a moment long thought lost to rock took place: Ritchie Blackmore returned to Deep Purple after 33 years away and decades of fights with his great adversary, the vocalist Ian Gillan. The reunion was brief—just six and a half minutes, the length of the performance of Smoke On the Water, featuring rock’s most famous guitar riff, written by Blackmore. It took place during Deep Purple’s 2026 tour stop in New York. “Historic reunion,” Rolling Stone headlined.

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© Koh Hasebe/Shinko Music (Getty Images)

Ian Gillan and Ritchie Blackmore, at a Deep Purple concert at the Budokan in Tokyo in May 1985.

La crisis de la vivienda y la gestión de Ceuta sacuden la carrera electoral en España

19 October 2026 at 14:27
España se encamina a una nueva cita electoral en un clima de creciente tensión política. La crisis de la vivienda, la gestión de la situación en Ceuta y los casos de corrupción que han salpicado al entorno del presidente Pedro Sánchez se sitúan en el centro del debate, mientras las encuestas reflejan el avance de la alternativa conservadora y la posibilidad de un cambio de gobierno. Lo analizamos con expertos en esta emisión de En Primera Plana.

Porsche prepara un superdeportivo por encima del 911: así es el espectacular Mission S

19 October 2026 at 14:00

La marca alemana, reina de los coches deportivos, ha presentado el prototipo de lo que será el Porsche del futuro, que ha bautizado con el nombre de Mission S. El nuevo modelo, que emplea una plataforma de superdeportivo con motor central y se sitúa por encima del 911, mantiene la identidad de la marca en sus formas y prestaciones. «Un Porsche debe ser reconocible como tal a primera vista», según Michael Leiters, presidente de la casa de Stuttgart, quien reveló que «el Mission S muestra un adelanto de las ideas y los rasgos de diseño que darán forma a Porsche en los próximos años».

El estreno mundial del Porsche Mission S tuvo lugar en el muelle de Queens (Nueva York), frente a Manhattan. Las primeras imágenes del Porsche 550 Spyder con motor central, tomadas allí mismo, dieron la vuelta al mundo en 1953. Como primer superdeportivo de la marca, el 550 Spyder sigue considerándose en la actualidad el modelo que definió la identidad de la empresa y abrió el mercado de Estados Unidos.

El exterior del Porsche Mission S traslada al futuro los rasgos de diseño típicos de la marca. Las características aletas torpedo, la línea de techo y la relación entre anchura y altura constituyen elementos centrales de la arquitectura del nuevo deportivo. Esto da lugar a lo que se conoce como «volúmenes flotantes», formas y superficies fluidas que parecen estar suspendidas. Se ha prestado especial atención a la pureza de las líneas del coche. Una línea principal envolvente conecta las firmas luminosas de las partes delantera y trasera. Los faros redondos y las marcadas aletas recuerdan al 911. El frontal plano está inspirado en el GT1, mientras que la línea de techo bajo el alerón trasero recuerda al 959.

Las proporciones vienen determinadas por la arquitectura de motor central. Ciertos detalles técnicos, como el sistema de refrigeración, que recuerda al ventilador del radiador del Porsche 917, o el alerón trasero activo totalmente integrado, presentan un diseño al más puro estilo Porsche. Otro elemento destacado son las llantas, para las que se ha creado un nuevo concepto de diseño orientado sistemáticamente a la construcción ligera.

En el interior, el protagonismo recae en el purismo y el conductor, buscando un equilibrio entre los mandos analógicos y digitales, con una reducción deliberada de las superficies digitales para lograr una interacción directa entre el conductor y el vehículo. El habitáculo del Porsche Mission S representa una vuelta deliberada a los valores fundamentales de la ingeniería de vehículos deportivos. La arquitectura interior tiene como referencia modelos históricos de Porsche, como el 550 Spyder y el 356. Dos líneas distintivas recorren el salpicadero y las puertas. Una transición fluida entre los mandos analógicos y las soluciones digitales hace que el interior resulte a la vez familiar y moderno. Los interruptores y botones clásicos se combinan con pantallas actuales. Nuevas soluciones técnicas, como el cierre del cinturón de seguridad integrado en el centro del asiento (tipo arnés) y los mandos de ajuste eléctrico reubicados, aportan comodidad, funcionalidad y ADN de competición. Frente al conductor se encuentra el cuentarrevoluciones, con aguja analógica y una pantalla dispuesta detrás. Según el modo de conducción, el cuentarrevoluciones pasa a primer plano para aumentar aún más la concentración.

Porsche ha renunciado expresamente a una pantalla central integrada de forma permanente y a otra fija para el acompañante en el salpicadero. En su lugar, se ha diseñado un sistema retráctil para teléfonos inteligentes que permite utilizarlos cuando sea necesario. Si se desea, el propio móvil del usuario puede servir como pantalla de navegación o de información. Una aplicación My Porsche da acceso a todas las funciones. Además, permite elegir para los instrumentos circulares diseños de inspiración histórica representados digitalmente.

Por primera vez, Porsche prevé una gama de superdeportivos disponible de forma permanente por encima del icónico 911. El objetivo es lograr el más alto nivel de excelencia técnica y la máxima flexibilidad. Lo respaldan décadas de experiencia en competición, una tecnología innovadora que define la identidad de la marca y el diseño con visión de futuro presentado con el Mission S.

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Porsche prepara un superdeportivo por encima del 911: así es el espectacular Mission S

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Porsche Mission S

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Porsche Mission S

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Porsche Mission S

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Porsche Mission S

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Porsche Mission S

Escassez de oferta e aumento das rendas: a realidade do mercado imobiliário em Lisboa e no Porto

Para arrendar uma casa na região da capital portuguesa, os valores começam nos 600 euros, 65% do salário mínimo. Já na Cidade Invicta as rendas dispararam quase 80% nos últimos cinco anos.

Cores e samba. O polarizado carnaval eleitoral de São Paulo

19 October 2026 at 13:30
Flávio reuniu apoiantes, muitos vestidos de verde e amarelo, na Avenida Paulista e foi aplaudido ao prometer libertar o pai. Sambistas fizeram evento a favor de Lula — e contaram com Erika Hilton.

© NurPhoto via Getty Images

Bloco do 22 — a iniciativa de Flávio Bolsonaro

Anthropic donará 42.000 millones para aplacar el rechazo a la IA ante su histórica salida a Bolsa

19 October 2026 at 10:35

Anthropic donará 42.000 millones para aplacar el rechazo a la IA ante su histórica salida a Bolsa

El laboratorio cederá el 5% de sus acciones a un fondo con el que pretende paliar los efectos negativos de esta tecnología como la "inestabilidad laboral" que provoca en muchos trabajadores

Más de 400 científicos denuncian la “negligencia” de los laboratorios de IA y exigen control internacional

Anthropic ha anunciado este domingo que destinará el 5% de sus acciones a un nuevo “fondo de beneficio público” con el que busca contrarrestar el creciente malestar social hacia la inteligencia artificial antes de su esperada salida a Bolsa. La compañía, valorada actualmente en cerca de un billón de dólares, reservaría, por tanto, un paquete de acciones estimado en unos 48.000 millones de dólares, equivalente a unos 42.000 millones de euros. La medida todavía debe ser aprobada por sus accionistas.

Se espera que el laboratorio de IA dirigido por Dario Amodei salte a los parquets el mes de noviembre, una operación con la que aspira a llegar a unos dos billones de dólares de valoración, unos 1,78 billones de euros. Sería la mayor salida a bolsa de la historia, superando ampliamente la de SpaceX del pasado junio. El plan de la empresa es sumar un 2% adicional de sus acciones al nuevo fondo cada vez que el valor de la compañía en bolsa se incremente un 50%, según ha comunicado. Esta medida deberá ser aprobada en cada caso por la dirección, que no ha revelado qué valor tomará como referencia para calcular ese 50%.

La propia Anthropic está constituida como una “corporación de beneficio público”, una figura de la regulación estadounidense en la que las empresas privadas tradicionales se comprometen a tener en cuenta cuestiones de beneficio social o ambiental en sus estrategias de negocio, además de los intereses de sus accionistas. El laboratorio afirma que el fondo le permitirá ampliar su alcance con “grandes donaciones a organizaciones sin fines de lucro tradicionales o distribuciones directas a poblaciones específicas” para compensar el impacto negativo de la IA.

“Un ejemplo son sus repercusiones en el mercado laboral. La IA puede generar un enorme valor económico, pero también podría provocar inestabilidad en muchos trabajadores”, recuerda. La empresa afirma que ya ha dedicado importantes sumas a estudiar cómo resolver este problema, “pero dado el ritmo de los avances en IA, podrían ser necesarios enfoques más audaces. El Fondo tendrá la versatilidad necesaria para implementarlos”.

Según el comunicado de la empresa, las acciones depositadas en este nuevo instrumento no podrán ser utilizadas para financiar campañas de lobby ni donaciones políticas en Estados Unidos o en el extranjero. Anthropic calcula que este anuncio eleva a cerca del 20% el total de su capital reservado a causas sociales. Esa cifra incluye la promesa fundacional de sus creadores de donar el 80% de sus participaciones y un programa interno en el que participa la mitad de la plantilla, cuyas donaciones de acciones son igualadas por la firma.

Los gigantes de la IA buscan esquivar el malestar social

La idea de Anthropic no es nueva. La creación de mecanismos para ceder una parte de los beneficios de la inteligencia artificial lleva meses circulando en Silicon Valley. Dichos mecanismos quieren frenar no solo la incertidumbre que está provocando esta tecnología (impulsada por los propios laboratorios, que avisan de que la IA supone un “riesgo existencial”) sino también a las protestas contra los centros de datos, que se ha configurado como uno de los movimientos más transversales del país.

En la madrigada de este domingo, tras conocerse el plan de Anthropic, Elon Musk publicó en X que su recomendación es “entregar las acciones directamente al público”. El principal competidor de la firma de Amodei, OpenAI, filtró durante el verano conversaciones internas para poner cerca del 5% de la empresa en manos del gobierno de EEUU. Un plan que perdió tracción debido a que no pocos críticos señalaron que la operación también equivalía a socializar con el estado parte de los riesgos de la burbuja de la IA.

El debate en la meca tecnológica estadounidense está servido. Los dos laboratorios punteros son mirados con cada vez más recelos por la parte del sector que no ha invertido en ellos o no está involucrado en sus investigaciones. El propio Mark Zuckerberg marcaba distancias recientemente con el modelo de estas compañías. “En Meta no somos una de estas empresas como OpenAI o Anthropic que recaudan dinero para financiar su crecimiento y, ya sabes, obviamente abre la pregunta de hasta qué punto podrán seguir recaudando dinero”, ha declarado recientemente.

Una desconfianza que crece también fuera de Silicon Valley. La semana pasada, más de 400 científicos firmaron una carta en la que tachaban de “irresponsables” a los laboratorios que desarrollan IA de frontera, entre los que se encuentran Anthropic, OpenAI, Meta y Google DeepMind. Los investigadores, procedentes de más de 30 países, hacían hincapié en las “negligencias” cometidas este verano tras la salida a la luz de los hackeos cometidos por sus inteligencias artificiales sin supervisión.

Comparativa de libros electrónicos 2026: cuáles son los mejores eReaders para tus lecturas favoritas de otoño

19 October 2026 at 09:33
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Seamos realistas: elegir un libro electrónico hoy en día no es tan fácil como antes: hay pantallas en blanco y negro, en color, diferentes tamaños, resistencia al agua y ecosistemas (Kindle, Kobo, PocketBook) con sus propias tiendas y funciones.

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A Europa no Rossio

19 October 2026 at 08:35

Os centros das grandes cidades da Europa estão transformados num enorme jogo do Monopólio. Comprar uma casa e um hotel no Rossio e cobrar uma renda extravagante a quem pela má sorte dos dados passe acidentalmente pela casa Rossio. A ficção de um jogo de tabuleiro torna-se a descrição da vida real numa capital da Europa. Seja em Lisboa, seja em Paris. Lisboa adormece em tendas de campismo que se agarram ao mar da calçada portuguesa. Paris arde com a violência de sempre sem tendas ou calçadas, apenas com o refluxo imparável da violência política. A França não se reforma pois só sabe fazer a revolução para se reformar. Portugal não se reforma nem sabe fazer a revolução.

Em Portugal há quem revele do alto da sua ignorância política que é senhorio em Lisboa e inquilino em Barcelona e “que tem conflitos com os seus privilégios”, concluindo que é “difícil ser socialista”. Esta é uma das grandes ilusões de alguns esquerdistas eminentes que vivem no mundo confortável que a social-democracia soube construir – Ser socialista e viver como um burguês é normal. Não, não é normal porque a teoria implica que ser socialista exige uma “opção de classe” que tem um preço social e um custo político que ninguém está disposto a pagar, prescindir dos privilégios e viver a realidade do proletariado apenas com a mão-de-obra para vender no mercado. Ser de esquerda não se resume à revelação pública de uma boa consciência e solidariedade automática para efeitos de uma entrevista para as televisões em horário nobre. Esta esquerda falida em modo de autopromoção é a ruína da esquerda.

Quando os protestos se alargam a 50 cidades da Europa não se pode falar de “instrumentalização da rua” pela elite de uma esquerda em escombros. Na revolução de que todos falam, a esquerda hipócrita e oportunista seria devorada pela rua por colaboracionismo capitalista e sabotagem da causa socialista. O que existe de facto é uma fractura que atravessa o Continente e que está para além da esquerda e para além da direita.

A fractura é a falência de uma sociedade de bem-estar que já não produz riqueza para poder distribuir bem-estar. Porque é que todas as manifestações que tomam as ruas da Europa de assalto exibem um esquema colorido de bandeiras de todas as causas? A resposta tanto pode ser a ideia de uma “policrise” como pode ser o conceito de “intersectionalidade” – Todas as crises convergem num ponto, todas as opressões convergem no oprimido que é sempre o mesmo.

O caos das multidões nas cidades da Europa é o sintoma de um mau estar que se instala nas sociedades que já foram prósperas, mas que hoje apenas podem oferecer aos cidadãos do futuro um futuro pior do que aquele que foi oferecido à geração anterior. A progressão no sentido da segurança e do bem-estar está em regressão e a política contemporânea não tem solução política. A direita radical apenas capitaliza uma crise real manifestada em pessoas reais e não por construções sociais.

Na manifestação de Lisboa basta observar os cartazes para se observar o dicionário político do nosso tempo em fuga para o desespero – “Paz aos Barracos Guerra aos Palácios”; “Quando o Sistema Falha Entramos em Batalha”; Não Há Quem Não Sinta Um Cheiro a Anos 30”; “Lembra-me um Sonho Lindo quase Endividado”; “Trabalhar para Empobrecer”; “4 Rendas, 3 Cauções, 1 Fiador; 1 Rim”; “Procura-se: Senhorio com Coração pago com Sonhos e Esperança”; “Trabalhar 40 anos para pagar uma Caixa de Fósforos”; “Tenho 81 Anos e Estou a ser Despejada”; “Ciência de Primeira Salário de Bolseira”. Como construir um sentido político quando tudo vai em todas as direcções?

Os slogans não são um tratado de política nem a ideia de que a poesia está na rua, os cartazes são a face visível de uma Europa sem futuro incapaz de encontrar um conjunto de respostas políticas na esquerda clássica e na direita clássica. Para além da esquerda e da direita sobram os extremos que se anulam mutuamente em nome de uma polarização que leva à violência, à destruição, à decadência da Europa. No Rossio, com uma “Lisbon for Sale” rodeada de esplanadas para turistas, surge na memória a ideia de uma “Lisboa não sejas Francesa” porque se fores francesa o destino é o fogo e a guilhotina e a revolução. Em Portugal não há coragem sequer para uma revolução no modo como o país é governado.

As “acampadas” são representações de uma ideia distante que se designa por “democracia popular” dirigidas por “estruturas horizontais”. No meio de tantas bandeiras da Palestina e de tantos acessórios de moda em estilo keffiyeh, as “acampadas” reproduzem na essência a lógica do kibutz e o espírito dos colonatos sionistas na Cisjordânia – Uma Cisjordânia em cada cidade da Europa é uma ideia luminosa que só pode antecipar uma catástrofe.

Reformas estruturais: nem em abstracto, nem sem sujeito

19 October 2026 at 08:21

  • Confrontadas com um risco de estagnação económica e crescentes fricções sociais, as sociedades europeias, tal como a portuguesa, falam de reformas estruturais como se fossem um receituário disponível a qualquer governo e em qualquer momento. Não são. Uma reforma estrutural só tem sentido quando referida às condições que sustentam um modelo socioeconómico, aos desafios que essas condições enfrentam num dado momento e aos protagonistas que a identificam, a assumem e a transformam em novas práticas. Sem diagnóstico do estádio de desenvolvimento, sem identificação dos bloqueios e sem sujeito, a reforma estrutural é apenas um enunciado.

Poucas expressões foram tão repetidas no debate público português e europeu das últimas três décadas como «reformas estruturais». Reclamam-nas as instituições europeias e internacionais, prometem-nas os programas eleitorais, invocam-nas os relatórios das associações empresariais e os editoriais. Porém, a frequência com que a expressão é usada contrasta com a escassez de esforço para a definir. Sabemos que são necessárias; raramente sabemos dizer quais, porquê, em que momento e por quem.

Este défice de definição não é inócuo. Quando a reforma estrutural deixa de estar referida a uma estrutura concreta, transforma-se numa lista de medidas que se transplantam de um país para outro e de uma década para a seguinte, como se a economia portuguesa de 2026 enfrentasse os mesmos bloqueios que a de 1986 ou a de 2011. Isto significa que a discussão sobre reformas estruturais deve começar por uma pergunta prévia, que quase nunca se coloca: o que é, afinal, a estrutura que se pretende reformar?

Importa ter presente três notas de enquadramento.

A primeira é que o estádio de desenvolvimento socioeconómico de uma sociedade é determinado por um conjunto de condições estruturais — o quadro normativo e de valores, as práticas estabelecidas, o capital de conhecimento, o modelo de organização política, as formas de organização produtiva e de exploração dos recursos — e é ainda condicionado pelas aspirações e pela necessidade de realização dos indivíduos que a compõem.

A segunda é que estas condições estão permanentemente perante três desafios: a abertura, a manutenção do status quo e a regressão.

A terceira é que não há reformas estruturais em abstracto nem reformas estruturais sem sujeito.

Quando a reforma estrutural deixa de estar referida a uma estrutura concreta, transforma-se numa lista de medidas que se transplantam de um país para outro e de uma década para a seguinte, como se a economia portuguesa de 2026 enfrentasse os mesmos bloqueios que a de 1986 ou a de 2011. Isto significa que a discussão sobre reformas estruturais deve começar por uma pergunta prévia, que quase nunca se coloca: o que é, afinal, a estrutura que se pretende reformar?

I. O que sustenta um modelo socioeconómico

Um modelo socioeconómico não é um conjunto de leis nem um conjunto de indicadores. É um sistema de condições que se sustentam mutuamente e que determinam o que uma sociedade consegue produzir, como o distribui e com que capacidade se adapta. Antes, porém, uma precisão: o desenvolvimento não cabe numa taxa de crescimento. Importa também como o rendimento é produzido, quem pode participar nessa produção e que capacidades ficam disponíveis para o futuro — o que uma transformação permite fazer, e a quem. Devemos distinguir seis dessas condições.

O quadro normativo e de valores

A primeira condição é o quadro normativo e de valores que regula as relações interpessoais. Antes de qualquer contrato escrito, há regras implícitas sobre o que é aceitável, sobre a confiança que se pode depositar num desconhecido, sobre o cumprimento da palavra dada, sobre a legitimidade do enriquecimento e sobre a relação entre o mérito e a recompensa. Estas regras determinam os custos de transacção de uma economia: onde a confiança é elevada, os contratos são mais simples, as parcerias mais frequentes e as empresas crescem para além do círculo familiar; onde é baixa, cada transacção exige garantias, cada parceria é uma aposta e a dimensão das empresas fica limitada ao perímetro daqueles em quem se pode confiar.

A investigação económica das duas últimas décadas confirmou, com rigor crescente, aquilo que a intuição sugeria. Os trabalhos de Luigi Guiso, Paola Sapienza e Luigi Zingales, de Guido Tabellini sobre as regiões europeias, e de Yann Algan e Pierre Cahuc sobre a confiança herdada mostram que os valores têm efeitos económicos próprios e mensuráveis, que persistem durante gerações. Com efeito, o nanismo empresarial português não se explica apenas por regras fiscais ou laborais; explica-se também por uma cultura de desconfiança que torna difícil delegar, partilhar o controlo e abrir o capital.

Devemos, porém, evitar dois erros. O primeiro é ignorar a distância entre a norma e a prática: uma lei pode garantir igualdade de acesso e uma prática estabelecida continuar a favorecer quem conhece a pessoa certa. O direito abre a porta; os costumes podem continuar a controlar a entrada. O segundo é confundir o quadro de valores com um destino. A confiança reforça-se com instituições que funcionam e perde-se com instituições arbitrárias; os valores mudam com a experiência e com os incentivos.

As práticas estabelecidas

A segunda condição são as práticas estabelecidas: a forma como efectivamente se fazem as coisas, que nem sempre coincide com a forma como as regras dizem que se devem fazer.

As práticas incluem os modos de gestão das empresas, as rotinas da administração pública, os hábitos de pagamento, a relação entre fornecedores e clientes, a maneira de recrutar e de promover. São elas que dão conteúdo real às instituições formais. Uma lei moderna aplicada por uma administração com práticas antigas produz resultados antigos. Um procedimento administrativo transposto para uma plataforma digital, que conserve a mesma sequência de autorizações, a mesma indefinição de responsabilidades e a mesma impossibilidade de contestar a decisão, mudou de suporte, não de estrutura.

As práticas têm uma particularidade que as torna decisivas para qualquer reforma: são aprendidas, reproduzidas e defendidas por aqueles que as dominam. Mudá-las exige mais do que um decreto; exige que alguém demonstre, na prática, que existe uma forma melhor de fazer.

O capital de conhecimento distribuído

A terceira condição é o capital de conhecimento distribuído pela população.

Não se trata apenas do número de diplomados, mas da forma como o conhecimento está repartido: entre gerações, entre regiões, entre empresas, entre gestores e trabalhadores. Uma economia com uma elite muito qualificada e uma base pouco qualificada tem capacidades diferentes de uma economia com qualificações médias mais homogéneas. Portugal fez, desde a década de 1980, um esforço notável de qualificação das gerações mais novas. Porém, esse esforço não foi acompanhado, na mesma medida, pela qualificação da gestão nem pela capacidade das empresas para absorver e valorizar os novos qualificados, que encontram frequentemente no estrangeiro o reconhecimento que não encontram no país.

Uma política educativa pode ser necessária e insuficiente: se as empresas não reconhecem competências e a administração não aprende com a experiência, a qualificação individual não se converte em capacidade colectiva. Muitas vezes, o bloqueio não está na falta de recursos, mas numa ligação interrompida entre quem sabe e quem pode fazer.

O conhecimento que importa não está, contudo, apenas nos diplomas. Está também no que sabe o trabalhador experiente, a equipa de enfermagem, o empresário que conhece os seus clientes, o agricultor que conhece o solo ou a associação que percebe por que razão um serviço não chega às pessoas. Nenhum centro de decisão reúne este conhecimento disperso. Isto significa que uma política educativa pode ser necessária e insuficiente: se as empresas não reconhecem competências e a administração não aprende com a experiência, a qualificação individual não se converte em capacidade colectiva. Muitas vezes, o bloqueio não está na falta de recursos, mas numa ligação interrompida entre quem sabe e quem pode fazer.

O modelo de organização política e os bens públicos

A quarta condição é o modelo de organização política. É ele que produz o quadro normativo formal — as leis, os regulamentos, os direitos de propriedade, a organização da justiça — e que disponibiliza os bens públicos de que depende a acção individual: segurança, justiça, educação, infra-estruturas, estabilidade monetária, informação fiável. É também ele que condiciona os modelos de organização produtiva e de exploração dos recursos naturais, através da regulação, da fiscalidade, da contratação pública e da definição de quem pode aceder a que mercados.

Daron Acemoglu, Simon Johnson e James Robinson, distinguidos com o Nobel da Economia em 2024, mostraram que as instituições políticas e económicas que distribuem amplamente o acesso às oportunidades sustentam o desenvolvimento, enquanto as que o concentram num grupo restrito o bloqueiam. Isto significa que o modelo de organização política não é um dado neutro: é ele que define quem pode empreender, competir, inovar e beneficiar do resultado.

Não basta, por isso, pedir ao Estado que faça mais ou que faça menos. Timothy Besley e Torsten Persson mostraram a importância da capacidade fiscal e jurídica do Estado: uma obrigação pública sem meios de execução é uma promessa vazia, e uma competência sem responsabilização pode tornar-se poder arbitrário. Peter Evans acrescentou que as administrações eficazes combinam competência, autonomia perante os interesses particulares e ligação ao tecido produtivo — uma ligação que não pode significar captura e uma autonomia que não pode significar isolamento.

A organização produtiva e a exploração dos recursos

A quinta condição são as formas de organização produtiva e de exploração dos recursos naturais. A dimensão das empresas, a sua forma de propriedade e de governação, a especialização sectorial, a intensidade tecnológica e a relação com os recursos do território determinam a produtividade e a capacidade de criar valor. Estas formas não resultam apenas de escolhas empresariais; resultam do quadro normativo, das práticas estabelecidas, do capital de conhecimento disponível e das regras definidas pelo poder político. O acesso à terra, à água ou a uma concessão não é, aliás, apenas uma questão de produção: distribui oportunidades e poder, e o interesse geral exige que se considerem os custos impostos a terceiros e às gerações seguintes.

As aspirações e a necessidade de realização

A sexta condição é de natureza diferente. O estádio de desenvolvimento é ainda condicionado pelas aspirações e pela necessidade de realização dos indivíduos que compõem a sociedade — aquilo a que o psicólogo David McClelland chamou, nos anos 60, need for achievement. A tese de McClelland era que as sociedades em que predomina a vontade de realizar, de superar padrões e de assumir riscos calculados crescem mais depressa. A evidência que reuniu era frágil, mas a intuição permanece válida, desde que seja completada.

Uma sociedade pode ter indivíduos muito ambiciosos e, ainda assim, crescer pouco, se essa ambição for canalizada para o acesso a posições protegidas, para a proximidade ao poder ou para a emigração. O caso português ilustra-o: a necessidade de realização dos portugueses não está em causa; está em causa a capacidade do país para a acolher e para a orientar para a criação de riqueza.

Com efeito, o que importa não é apenas a intensidade da ambição, mas a direcção que as instituições lhe imprimem. William Baumol mostrou que a energia empreendedora existe em todas as sociedades e se distribui entre actividades produtivas e actividades de captura de rendas conforme as regras do jogo recompensem umas ou outras. Uma sociedade pode ter indivíduos muito ambiciosos e, ainda assim, crescer pouco, se essa ambição for canalizada para o acesso a posições protegidas, para a proximidade ao poder ou para a emigração. O caso português ilustra-o: a necessidade de realização dos portugueses não está em causa; está em causa a capacidade do país para a acolher e para a orientar para a criação de riqueza.

Seria, contudo, injusto transformar esta observação numa acusação a quem vive com poucas oportunidades. As aspirações não crescem fora das circunstâncias: quem encontra sucessivamente portas fechadas ajusta as expectativas ao que julga possível. Pedir iniciativa sem permitir acesso, risco sem tolerar o insucesso e qualificação sem reconhecer competências produz frustração, não desenvolvimento.

Condições que se determinam mutuamente

Estas seis condições não actuam isoladamente. O quadro normativo influencia as práticas; as práticas dão conteúdo às instituições políticas; as instituições condicionam a acumulação de conhecimento; o conhecimento e as oportunidades moldam as aspirações. A determinação é recíproca, e é por isso que as estruturas são tão persistentes. Porém, é também por isso que uma mudança bem escolhida num ponto do sistema pode desencadear efeitos cumulativos nos restantes.

Há ainda uma característica que devemos reter: estas condições mudam a velocidades diferentes. Os valores e as práticas evoluem ao ritmo de gerações; as regras formais e as instituições políticas podem mudar em pouco tempo. Uma reforma estrutural é, assim, uma intervenção sobre aquilo que pode mudar depressa com o objectivo de deslocar, ao longo do tempo, aquilo que muda devagar.

II. Três opções permanentemente em confronto

As condições estruturais que sustentam um modelo socioeconómico não estão paradas. Estão permanentemente perante três desafios, que correspondem a três trajectórias possíveis e a três tipos de interesses.

A abertura

A primeira opção é a da abertura: dar lugar a novas formas de organização e de produção e dar resposta a novos interesses e a novas oportunidades. A abertura é o que permite a uma economia acompanhar a mudança tecnológica, integrar-se em mercados mais amplos, aproveitar novas fontes de vantagem competitiva e incorporar as aspirações das novas gerações. É aquilo a que Joseph Schumpeter chamou destruição criativa: a substituição de técnicas, produtos, empresas e modos de organização por outros mais produtivos.

A abertura tem um custo concentrado e um benefício difuso. Os que perdem posição sabem que perdem e organizam-se para resistir; os que ganham, muitas vezes, ainda não sabem que vão ganhar. É por isso que a abertura nunca é espontânea: precisa de quem a reclame e de quem a defenda. A abertura não é, porém, virtuosa por definição: uma novidade pode ser inútil ou destrutiva. O que importa defender é a possibilidade de testar alternativas, de entrar numa actividade e de tornar discutível o que se apresenta como inevitável.

A manutenção do status quo

A segunda opção é a da manutenção do status quo: conservar a ordem existente, confortando os interesses e os grupos que detêm posições mais vantajosas em termos de poder, riqueza e rendimento. Esta trajectória não precisa de ser defendida abertamente; basta que nada mude. Mancur Olson mostrou, em The Rise and Decline of Nations, que as sociedades estáveis acumulam, com o tempo, coligações cujo objectivo não é aumentar a riqueza total, mas aumentar a parte que lhes cabe. Essas coligações — corporativas, sectoriais, profissionais ou políticas — tornam a economia mais lenta a adoptar inovações e a realocar recursos.

È necessário sublinhar um ponto que raramente se reconhece: a manutenção do status quo nunca é neutra. Quando o mundo muda — a tecnologia, a demografia, a concorrência internacional — e as regras permanecem iguais, essas regras passam a produzir efeitos diferentes daqueles para que foram concebidas. Conservar, num ambiente em transformação, é também uma forma de mudar, e quase sempre de mudar para pior. Não reformar é uma escolha, com vencedores e perdedores bem determinados.

Isto não torna toda a conservação condenável. Há direitos, conhecimentos e instituições cuja estabilidade torna possível confiar. O critério está em distinguir o que se conserva para servir uma função colectiva do que se conserva para dispensar alguns de prestar contas: a prudência protege capacidades; o imobilismo protege posições.

A regressão

A terceira opção é a da regressão: alimentar comportamentos parasitários de extracção de riqueza que conduzem à desestruturação social e económica. A regressão manifesta-se de forma visível nos momentos de crise, quando a captura de recursos públicos, a corrupção e a erosão das instituições se tornam evidentes. Porém, na maior parte do tempo é silenciosa. Faz-se através de rendas criadas por regulação de acesso a mercados e profissões, de contratação pública com pouca concorrência, de protecções sectoriais que sobrevivem às razões que as justificaram, de licenciamentos discricionários. Não aparece nas manchetes. Aparece, anos mais tarde, nas estatísticas de produtividade, de investimento e de emigração.

O critério para a identificar não é moral, mas analítico. Nem toda a remuneração elevada é extracção, nem toda a redistribuição é parasitismo: criar valor não é o mesmo que transferi-lo para si graças a uma posição protegida, e uma transferência decidida colectivamente por razões de justiça social não é uma captura através de uma vantagem opaca. Perante cada regra, devemos perguntar que rendas cria, quem lhes acede e que interesse público as justifica.

O equilíbrio entre as três

Estas três opções/escolhas coexistem sempre. Nenhuma sociedade está apenas em abertura, apenas em conservação ou apenas em regressão. O que distingue as trajectórias de desenvolvimento é o peso relativo de cada uma e a capacidade das forças de abertura para prevalecer sobre as de conservação e de regressão. Isto significa que a questão relevante não é se uma sociedade enfrenta estes desafios, mas que interesses estão organizados em torno de cada um deles, com que recursos e com que acesso ao poder.

III. O que é preciso identificar antes de reformar

Quando se fala da necessidade de reformas estruturais, é necessário identificar quatro elementos antes de qualquer medida: (i) as oportunidades que justificam a mudança; (ii) os valores que a sustentam; (iii) o interesse geral e os interesses particulares que a podem dinamizar; (iv) os obstáculos que a impedem.

As oportunidades e os valores

Uma reforma estrutural responde sempre a uma oportunidade: um novo mercado, uma nova tecnologia, uma alteração do enquadramento internacional, uma geração mais qualificada, uma janela de financiamento. Sem oportunidade, a reforma é apenas custo. Mas a oportunidade não basta. É necessário que existam valores que sustentem a mudança — a valorização do mérito, da concorrência leal, da transparência, da responsabilidade — e que esses valores estejam suficientemente presentes na sociedade para que a reforma não seja percebida como uma imposição estranha. Quando os valores que uma reforma pressupõe não existem, a reforma produz instituições de fachada: regras que existem no papel e que a prática contorna.

Os valores podem, além disso, entrar em tensão. Eficiência, segurança, igualdade de oportunidades e sustentabilidade nem sempre apontam no mesmo sentido. Uma reforma que altera a distribuição do risco entre empresas, trabalhadores e Estado não aperfeiçoa apenas um mecanismo: escolhe quem suporta a incerteza e com que protecção. Essa escolha deve ser discutida, e não escondida numa linguagem aparentemente técnica.

O interesse geral e os interesses particulares

Uma reforma estrutural serve o interesse geral, mas só se concretiza se mobilizar interesses particulares. Esta é uma tensão que devemos assumir sem hipocrisia. O interesse geral é difuso: todos ganham um pouco, ninguém ganha o suficiente para se mobilizar. Os interesses particulares são concentrados: quem beneficia directamente tem razões para agir. Uma reforma que não identifique quem, em concreto, ganha com ela, não terá defensores. Uma reforma que não identifique quem, em concreto, perde com ela, será surpreendida pela resistência.

A economia política da reforma acrescenta uma observação importante. Raquel Fernández e Dani Rodrik mostraram que uma maioria pode rejeitar uma reforma que a beneficiaria, simplesmente porque cada pessoa não sabe, à partida, se ficará do lado dos que ganham ou dos que perdem. Depois de a reforma ser feita e de os ganhos se tornarem visíveis, essa mesma maioria apoiá-la-ia. Isto significa que o apoio a uma reforma é sempre mais difícil de obter antes do que depois — e que a demonstração de resultados é parte integrante de qualquer estratégia reformista.

Os obstáculos

Os obstáculos às reformas estruturais são de três tipos. Há obstáculos de interesse: os grupos que beneficiam da situação existente e que mobilizam os seus recursos para a preservar. Há obstáculos de capacidade: a falta de meios técnicos, administrativos ou financeiros para executar a mudança. E há obstáculos de cultura: valores e práticas que tornam a mudança incompreensível ou ilegítima para aqueles que a deveriam adoptar. Uma reforma que trate apenas um destes obstáculos fracassará perante os outros dois.

Exige-se, por fim, honestidade sobre o diagnóstico. Quem propõe uma reforma deve demonstrar que o bloqueio que identifica é o decisivo, dizer que resultados permitirão reconhecer que a solução funcionou e admitir que o diagnóstico pode estar incompleto, prevendo mecanismos de correcção. A possibilidade de corrigir não é sinal de fraqueza; é parte da responsabilidade de quem governa.

IV. Não há reformas estruturais em abstracto

Não há reformas estruturais em abstracto, porque são sempre referidas a um momento, a um estádio de desenvolvimento socioeconómico e a um conjunto de bloqueios bem determinado. A mesma reforma pode ser decisiva num momento e irrelevante, ou mesmo prejudicial, noutro.

Esta ideia tem uma tradição sólida no pensamento económico. Alexander Gerschenkron mostrou que os países que se industrializaram tardiamente não copiaram as instituições dos pioneiros. Ricardo Hausmann, Dani Rodrik e Andrés Velasco propuseram que, em vez de tentar remover todas as distorções de uma economia, se identifique a restrição que efectivamente trava o crescimento naquele momento – a restrição activa. Daron Acemoglu, Philippe Aghion e Fabrizio Zilibotti mostraram que as instituições adequadas mudam à medida que um país se aproxima da fronteira tecnológica: longe dela, cresce-se por imitação; perto dela, por inovação, que exige concorrência e renovação do tecido empresarial.

O caso português

A história económica portuguesa recente ilustra bem a relação entre estádio de desenvolvimento, bloqueio dominante e reforma.

Entre 1960 e 1973, o PIB português cresceu a uma taxa média anual de cerca de 6,9% (a preços constantes), o ritmo mais elevado da sua história. A adesão à EFTA, em 1960, abriu mercados à indústria exportadora e respondeu ao isolamento de uma economia pequena e protegida. Mas essa abertura foi assimétrica, graças ao Anexo G, e limitou-se à economia: o sistema político permaneceu fechado, o condicionamento industrial continuou a proteger os incumbentes até 1974 e a emigração maciça (cerca de 1,5 milhões de saídas entre 1960 e 1974) funcionou como válvula de escape de uma sociedade que não oferecia oportunidades a muitos dos seus membros.

A adesão à Comunidade Europeia, em 1986, correspondeu a um novo estádio. O bloqueio dominante era de infra-estruturas e de qualificações, e os fundos estruturais actuaram directamente sobre ele. A integração europeia importou regras, abriu mercados e criou, dentro do país, interessados na sua manutenção. Até ao final da década de 1990, Portugal convergiu com a média europeia.

Entre 2001 e 2010, o produto cresceu em média cerca de 0,7 por cento ao ano. A economia tinha esgotado o crescimento por imitação e por acumulação de infra-estruturas, e passou a precisar de outra coisa: concorrência efectiva, renovação do tecido empresarial, qualificação da gestão, mercados de capitais capazes de financiar o risco, justiça rápida. Manteve, no essencial, as instituições do estádio anterior. Não houve uma regressão espectacular; houve uma manutenção do status quo num ambiente que mudara radicalmente — a moeda única, o alargamento a Leste, a entrada da China no comércio mundial.

Na primeira década deste século, o bloqueio mudou de natureza, e as reformas não acompanharam essa mudança. Entre 2001 e 2010, o produto cresceu em média cerca de 0,7 por cento ao ano. A economia tinha esgotado o crescimento por imitação e por acumulação de infra-estruturas, e passou a precisar de outra coisa: concorrência efectiva, renovação do tecido empresarial, qualificação da gestão, mercados de capitais capazes de financiar o risco, justiça rápida. Manteve, no essencial, as instituições do estádio anterior. Não houve uma regressão espectacular; houve uma manutenção do status quo num ambiente que mudara radicalmente — a moeda única, o alargamento a Leste, a entrada da China no comércio mundial.

O programa de ajustamento de 2011–14 respondeu ao bloqueio mais urgente — o do financiamento externo — e impôs, por via externa, um conjunto amplo de reformas. Foi, em larga medida, um catálogo aplicado sob pressão, e não um diagnóstico construído a partir do estádio de desenvolvimento e dos protagonistas internos. Os seus resultados foram, por isso, desiguais e, em vários casos, reversíveis.

O bloqueio de hoje

O estádio actual da economia portuguesa coloca um bloqueio diferente de todos os anteriores. A restrição dominante já não é o isolamento, nem as infra-estruturas, nem sequer as qualificações das gerações mais novas. É a dificuldade de passar de uma economia de imitação para uma economia de inovação: a reduzida dimensão média das empresas, a qualificação insuficiente da gestão, a lentidão com que os recursos passam das empresas menos produtivas para as mais produtivas, os custos de contexto impostos por uma justiça administrativa e fiscal lenta, e as barreiras de acesso a mercados e profissões que protegem quem já está e afastam quem quer entrar.

Isto significa que as reformas estruturais de que Portugal precisa hoje não são as de 1986 nem as de 2011. Copiar as receitas de outros momentos é tão desajustado como copiar as receitas de outros países.

V. Não há reformas estruturais sem sujeito

Também não há reformas estruturais sem sujeito ou protagonistas, porque são estes que as identificam como facilitadoras de transformações sociais e económicas e que as vão concretizar ao implementá-las em novas práticas e em novos modelos de organização económica e de produção de riqueza.

Uma reforma não é um texto legislativo. É uma mudança de práticas: na forma como as empresas se organizam e se governam, como os serviços públicos funcionam, como os cidadãos se relacionam com o Estado e entre si. As práticas não mudam por si: mudam porque alguém as muda. A lei pode criar as condições; não substitui quem as aproveita.

Quem identifica

O primeiro papel dos protagonistas é o de identificar a reforma como facilitadora de uma transformação. Este papel não pertence apenas ao poder político. Pertence aos empresários que percebem que determinada regra os impede de crescer, aos gestores que conhecem os bloqueios da administração, aos investigadores que medem os custos de uma ineficiência, às associações que dão voz aos interesses de quem ainda não entrou no mercado, às fundações e aos centros de reflexão que produzem diagnóstico independente.

Schumpeter colocou o empresário no centro da mudança económica: é ele quem introduz novas combinações e, ao fazê-lo, desarruma o equilíbrio existente. Albert Hirschman acrescentou que o recurso mais escasso nas economias atrasadas não é o capital, mas a capacidade de tomar decisões de desenvolvimento. John Kingdon descreveu os empreendedores de políticas: pessoas que, dentro ou fora do Estado, investem tempo, reputação e recursos na promoção de uma solução e aguardam a abertura de uma janela de oportunidade.

Quem concretiza

O segundo papel dos protagonistas é o de concretizar a reforma, implementando-a em novas práticas e em novos modelos de organização. Aqui, o sujeito da reforma é ainda mais amplo. Uma reforma da concorrência só produz efeitos se houver empresas dispostas a entrar nos mercados que ela abre. Uma reforma do acesso às profissões só produz efeitos se houver profissionais dispostos a exercer em novos moldes. Uma reforma da administração só produz efeitos se houver dirigentes e funcionários dispostos a mudar as suas rotinas. Sem estes protagonistas, a reforma fica no papel.

A execução não é, por isso, uma etapa subalterna: é o lugar onde a reforma adquire ou perde substância. Elinor Ostrom mostrou que a capacidade de estabelecer regras e resolver problemas não pertence exclusivamente ao centro político; uma reforma pode começar numa prática que já funciona e que as instituições ainda não souberam reconhecer.

A durabilidade depende dos protagonistas

A experiência portuguesa posterior ao programa de ajustamento confirma esta tese de forma eloquente. Algumas das reformas então impostas foram revertidas nos anos seguintes: a eliminação de quatro feriados, o aumento do horário de trabalho na administração pública — as 35 horas foram repostas a 1 de Julho de 2016 —, as subconcessões dos transportes urbanos de Lisboa e do Porto, a privatização maioritária da TAP, em que o Estado recuperou 50 por cento do capital e, em 2020, passou a deter 72,5 por cento. Outras sobreviveram: as privatizações da EDP, da REN, da ANA e dos CTT, a nova lei da concorrência, a redução das compensações por despedimento.

As reformas revertidas impunham custos a grupos organizados sem criar, do outro lado, protagonistas com interesse e capacidade para as defender. As que sobreviveram criaram esses protagonistas: accionistas com direitos contratuais, uma autoridade da concorrência com competências e reputação próprias, empregadores que reorganizaram as suas práticas.

A diferença entre umas e outras não está na sua bondade teórica. Está nos protagonistas. As reformas revertidas impunham custos a grupos organizados sem criar, do outro lado, protagonistas com interesse e capacidade para as defender. As que sobreviveram criaram esses protagonistas: accionistas com direitos contratuais, uma autoridade da concorrência com competências e reputação próprias, empregadores que reorganizaram as suas práticas. O politólogo Eric Patashnik chegou à mesma conclusão a partir da experiência norte-americana: as reformas sobrevivem quando criam os seus próprios defensores e são erodidas quando não o conseguem.

Uma base social de sustentação

Quando uma reforma estrutural parte do poder político, a sua aprovação é apenas o princípio. Para sobreviver ao governo que a promoveu, tem de encontrar uma base social de sustentação: um conjunto de cidadãos, empresas, profissionais e organizações que a adoptem como sua, que a apliquem nas suas práticas e que a defendam quando for contestada. Sem essa base, a reforma depende exclusivamente da vontade de quem a aprovou, e essa vontade é, por natureza, temporária.

A base social de sustentação não se decreta. Constrói-se, e o instrumento fundamental para a construir é o debate público. Um debate que esclareça quatro questões:

(i) os obstáculos que a reforma pretende superar, e por que razão a sua manutenção é mais custosa do que a mudança;

(ii) os benefícios de curto e de longo prazo, distinguindo com honestidade os que serão visíveis rapidamente dos que só se materializarão ao fim de anos;

(iii) os beneficiários, identificados em concreto, para que saibam que o são; (iv) o alinhamento entre esses benefícios e o interesse geral da colectividade, para que a reforma não seja percebida como a substituição de um privilégio por outro.

Cada uma destas questões responde a um dos mecanismos que bloqueiam as reformas. O esclarecimento dos obstáculos combate a ilusão de que conservar é neutro. A distinção entre curto e longo prazo protege a reforma da impaciência que, como mostraram Alesina e os seus co-autores, leva os eleitores a castigar reformas cujos benefícios ainda não chegaram. A identificação dos beneficiários responde ao problema que Fernández e Rodrik descreveram: quem não sabe que vai ganhar não se mobiliza. E a demonstração do alinhamento com o interesse geral confere à reforma a legitimidade de que precisa para resistir à acusação de servir interesses particulares.

Os perdedores de uma reforma estão, em regra, mais bem organizados do que os ganhadores, e um debate mal conduzido pode servir sobretudo para os mobilizar mais cedo. É por isso que o debate tem de ser acompanhado de duas condições. A primeira é a honestidade sobre os custos e sobre quem os suporta, incluindo mecanismos de transição ou de compensação quando sejam justificados. A segunda é a capacidade de produzir resultados visíveis num prazo compatível com a paciência da sociedade, porque nenhum argumento substitui a prova. O debate prepara a adopção; são os resultados que a consolidam.

Porém, o debate público não é uma panaceia, e devemos ser claros sobre os seus riscos. Os perdedores de uma reforma estão, em regra, mais bem organizados do que os ganhadores, e um debate mal conduzido pode servir sobretudo para os mobilizar mais cedo. É por isso que o debate tem de ser acompanhado de duas condições. A primeira é a honestidade sobre os custos e sobre quem os suporta, incluindo mecanismos de transição ou de compensação quando sejam justificados. A segunda é a capacidade de produzir resultados visíveis num prazo compatível com a paciência da sociedade, porque nenhum argumento substitui a prova. O debate prepara a adopção; são os resultados que a consolidam.

Importa precisar o que significa este assentimento. Não significa unanimidade, nem aceitação de cada medida. Significa que os cidadãos possam conhecer as razões, contestar as escolhas e reconhecer procedimentos legítimos de decisão. Uma maioria eleitoral autoriza a governação; não dispensa o dever de explicar uma transformação que redistribui oportunidades, encargos e poder. E a sociedade civil que se senta à mesa não é toda a sociedade: os jovens que ainda não entraram numa profissão, as empresas que ainda não existem e os cidadãos menos organizados estão ausentes. A legitimidade de uma reforma mede-se também pela atenção a quem não tem força para exigir atenção.

Daqui decorre um critério simples. Qualquer programa de reformas deveria explicar, de forma inteligível, cinco pontos:

(i) a oportunidade que quer aproveitar;

(ii) o bloqueio que pretende remover;

(iii) os valores e interesses que justificam a intervenção;

(iv) os protagonistas de cuja acção depende;

(v) as práticas pelas quais reconheceremos a mudança.

E deveria esclarecer os riscos, os custos da transição e os mecanismos de correcção. Não são exigências burocráticas: são as condições mínimas para que a sociedade possa julgar uma proposta em vez de apenas aderir a uma palavra.

Isto significa que o papel do poder político numa reforma estrutural não se esgota em legislar. Inclui explicar, ouvir, identificar quem ganha e quem perde, e criar as condições para que a sociedade se reconheça na reforma. Uma reforma que parte do poder político só se torna estrutural quando deixa de pertencer apenas ao poder político.

O caso das ordens profissionais

A reforma das ordens profissionais ilustra a mesma lógica a partir do lado dos obstáculos. A Lei n.º 12/2023 procurou eliminar restrições injustificadas no acesso às profissões, em cumprimento de um dos compromissos de maior relevo do Plano de Recuperação e Resiliência. Foi intensamente contestada pelas ordens, submetida a fiscalização preventiva — o Tribunal Constitucional declarou-a conforme à Constituição por unanimidade — e, na adaptação dos estatutos, objecto de vetos presidenciais.

A pergunta decisiva não é se a lei é boa, mas se surgirão os protagonistas que a vão concretizar: os jovens profissionais que entrarão por portas antes fechadas, as sociedades que se organizarão de outra forma, os consumidores que exigirão mais concorrência.

Um horizonte mais longo do que o eleitoral

Há ainda uma exigência que devemos colocar a qualquer protagonista de uma reforma estrutural: um horizonte mais longo do que o ciclo eleitoral. Um estudo publicado em 2024 por Alberto Alesina, Davide Furceri, Jonathan Ostry, Chris Papageorgiou e Dennis Quinn, que analisou reformas e eleições em 90 economias entre 1973 e 2014, concluiu que os benefícios das reformas chegam apenas gradualmente e que, por isso, as reformas feitas perto de eleições ou em recessão penalizam quem as faz. Os governos medem-se em quatro anos; as estruturas mudam em vinte ou trinta. É por isso que o sujeito das reformas estruturais não pode ser apenas o governo. Tem de incluir aqueles que permanecem quando os governos mudam.

Conclusão

Devemos abandonar a ideia de que as reformas estruturais são um receituário. São respostas a bloqueios concretos, num estádio concreto de desenvolvimento, protagonizadas por pessoas e grupos concretos.

Isto obriga a uma sequência que o debate português raramente respeita. Em primeiro lugar, devemos compreender as condições estruturais que sustentam o nosso modelo socioeconómico: o quadro normativo e de valores, as práticas, o capital de conhecimento, a organização política, as formas de organização produtiva, as aspirações dos portugueses. Em segundo lugar, devemos identificar em que medida essas condições estão a ser puxadas para a abertura, para a manutenção do status quo ou para a regressão, e que interesses sustentam cada uma destas trajectórias. Em terceiro lugar, devemos definir a restrição dominante do momento presente, as oportunidades e os valores que justificam a mudança, os interesses que a podem dinamizar e os obstáculos que a impedem. Só depois faz sentido escolher medidas.

E, acima de tudo, devemos perguntar quem as fará. Uma reforma sem protagonistas é um enunciado. Uma reforma cujos protagonistas não sobrevivem ao governo que a aprovou é um intervalo entre duas reversões. Portugal não precisa de mais catálogos de reformas. Precisa de diagnóstico, de debate público, de calendário e de sujeitos — de empresários, gestores, profissionais, investigadores, dirigentes públicos e cidadãos que identifiquem as reformas como suas e que as transformem, na prática, em novas formas de organizar a economia e de produzir riqueza.

Leituras de referência

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Schumpeter, J. A. (1942). Capitalism, Socialism and Democracy. Harper & Brothers.

 

¿Se puede ser rentista y de izquierdas?

19 October 2026 at 04:00

Antes de tener hijos, gritaba a los cuatro vientos que el día que me tocara seguiría viviendo en el centro, de alquiler, en un piso con muebles más bonitos que prácticos. No iba a renunciar al estilo de vida en el que creía por ser padre, ni de broma. Bueno, pues el primero aún no había cumplido el año y ya nos habíamos mudado a uno de esos barrios en los que solo hay glorietas, con hipoteca a 30 años y un salón de Ikea decorado como un Toys’R’Us. El escupitajo al cielo me cayó en la cara, aunque si alguien me recordaba mis palabras salía con que es que en el centro no hay casas con ascensor para subir el carrito…

Algo parecido le ha pasado en los últimos tiempos a la izquierda con sus constantes incoherencias, como la de Montse Mínguez, la portavoz del PSOE que ha salido de todas las listas electorales por los negocios inmobiliarios de su pareja. Hablan de 30 pisos de los que Mínguez no es responsable, como tampoco lo era Ayuso de las movidas que tuvo González Amador. Eso sí, Mínguez ha defendido la empresa de su pareja. Igual algo aprueba su manera de ganarse la vida…

Tampoco debe parecerle mal a Sánchez, que lamenta su dimisión y casi culpa de haberla dejado rota a la máquina del fango, esa que fabrica bulos que luego resultan ser verdades como puños: el feminismo de Ábalos, el enjoyado Zapatero… Al PSOE le ha caído su propio escupitajo con lo de Mínguez porque está haciendo precampaña con la crisis de vivienda que asola el país, culpando a los grandes tenedores. Como si en casi ocho años de Gobierno el problema le hubiera quitado el sueño a Sánchez…

¿Se puede ser rentista y de izquierdas? El capitalismo no lo pone fácil, pero se puede. Como se puede defender la sanidad pública y luego tener seguro médico privado. Que se lo pregunten a Almodóvar, vamos. Y también se puede exigir una enseñanza pública más que digna y que tus hijos estudien en colegios privados. Que a ti te vaya bien económicamente no significa que no quieras que el resto tenga las mismas oportunidades. Ahora, si puedes elegir entre alquilar 30 pisos y tener que pelearte con 30 candidatos para alquilar una habitación, es probable que seas más eso que llaman izquierda caviar que currante. Y si encima te da por soltar sermones como si fueras la conciencia de la clase obrera, pues vas a quedar de hipócrita.

Me sorprende que los políticos aún no se hayan aprendido que la ideología no puede ser un púlpito desde el que juzgar a los demás mientras uno se permite todas las excepciones. Con la de veces que les pillamos en renuncios... A mí también me acabaron pillando los que me conocen: lo de mudarme a un barrio residencial tuvo más que ver con la piscina de la urba que con la falta de ascensores en el centro. Eso no me hace ni mejor ni peor persona, aunque sí menos coherente de lo que presumía.

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