Muere Tom Skerritt, actor de 'Alien' y 'Top Gun', a los 93 años


El actor Tom Skerritt, ganador de un premio Emmy y conocido por sus papeles en Top Gun y Picket Fences, ha fallecido a los 93 años por causas naturales, según ha informado este jueves su familia en un comunicado al que ha tenido acceso la agencia Associated Press. Su muerte se produjo este miércoles. "Estamos desconsolados por su pérdida", reza el texto.
"Si bien el mundo conoció a Tom por su destacada carrera como actor, nosotros lo conocimos por su humor, curiosidad, sabiduría, generosidad y el amor que trajo a nuestras vidas. Le importaban profundamente la imaginación, la creatividad, la narración de historias, el servicio a la comunidad, los veteranos, la naturaleza y ayudar a otros a encontrar y compartir sus propias voces", reza la nota.
Skerritt fue nominado dos veces al Emmy, ambas por Picket Fences, y ganó el premio al mejor actor principal en una serie dramática en 1993. Otros momentos destacados de su carrera incluyen su papel como el paciente esposo de Shirley MacLaine en Turning Point, el esposo de Sally Field en Steel Magnolias y un oportunista intrigante que se interpone en el camino del intento de Jodie Foster de comunicarse con vida extraterrestre en Contact.
"Un escritor me describió una vez como un actor de carácter atrapado en el cuerpo de un protagonista, y siempre me ha encantado. Es un halago muy bonito. He podido moverme con soltura entre la televisión y el cine", declaró Skerritt al Seattle Post-Intelligencer en 1997.
En el escenario, fue el narrador en Our Town en el Intiman Theatre de Seattle en 2004 e hizo su debut en Broadway en 2013 en una adaptación de A Time to Kill de John Grisham.

El actor Tom Skerritt, que protagonizó grandes éxitos de Hollywood como el clásico de ciencia ficción Alien, la comedia bélica MASH y el drama de acción Top Gun, ha fallecido a los 93 años, según confirmó su representante. Skerritt, natural de Detroit y cuya carrera en Hollywood se extendió desde la década de 1960 hasta la de 2020, murió el miércoles por causas naturales, informó ABC7 citando un comunicado de su familia. Conocido por su aspecto rudo y su capacidad para destacar en géneros muy diversos, Skerritt dejó interpretaciones memorables tanto en papeles protagonistas como secundarios en cine y televisión.

"Me meto en líos por decir esto, pero la IA ha llegado para quedarse". Así de contundente se mostraba Sylvester Stallone en una entrevista en vídeo para The Overlap. El icono del cine de 80 años sigue en primera línea de la atención mediática sea por la serie Tulsa King de Paramount+ o por, siguiendo los pasos de su colega Schwarzenegger, el montón de proyectos que tiene por delante, como la secuela de Samaritan.
También dirigiendo y coprotagonizando junto a Adam Driver el drama Tough as They Come, basándose en la historia real de Travis Mills, un soldado en Afganistán que perdió sus cuatro extremidades poco antes de cumplir los 25 años a causa de la explosión de un artefacto explosivo durante una misión en Afganistán.
Pero, a la espera de comprobar cuales de sus proyectos se materializan, recordó que para la precuela de John Rambo ya quiso recurrir a la IA para recrear una versión más joven de sí mismo. Una idea que generó polémica incluso cuando la sugirió a los productores de Lionsgate. "Quería combinar lo humano con la IA, y, por supuesto, todo el mundo se volvió loco. Yo les dije: 'Esto está ocurriendo, amigos. La gente está vendiendo su imagen. Va a haber 20 avatares de Elvis... Es una realidad".
Para Stallone, aunque su uso pueda comportar suplantaciones digitales, pérdida de oportunidades de trabajo o quitar humanidad a las interpretaciones, acepta asumir ese riesgo. "A pesar de que la comunidad creativa te critique con vehemencia. ¡Y tienen razón en sus quejas! Tienen razón. Pero no podemos detener esto. Es una avalancha. Simplemente está fuera de nuestro control. Si no te dejas llevar por ella, acabarás siendo arrollado", vaticinó.
También tuvo unas palabras para los jóvenes que intentan labrarse un futuro. "Han elegido la profesión más difícil del mundo. Y se va a volver aún más complicada debido a la inteligencia artificial", así que no ha tenido reparos, según cuenta, en aconsejar a su misma hija, Scarlet Rose Stallone, que también es actriz, para disuadirla de seguir por ese camino. "Por favor, dedícate a los videojuegos. Haz cualquier otra cosa".
Stallone no pudo seguir adelante con su idea de rejuvenecerse mediante la IA y fue reemplazado por el actor Noah Centineo, de 30 años, en John Rambo que dirige el finlandés Jalmari Helander, el autor de la desmadrada Sisu y secuela. Ya está en postproducción y con estreno previsto para el 4 de junio de 2027.
Antes también verá como otro actor le interpreta en una versión más joven, Anthony Ippolito de 27 años, en Yo soy Rocky dirigida por Peter Farrelly narrando la épica odisea personal de Stallone por sacar adelante la película que le lanzaría al estrellato en 1976. Se estrenará en Estados Unidos, al principio en un número limitado de cines, el 6 de noviembre, y el día 20 llegaría a un mayor número de salas. En España en principio no se estrenaría hasta el 22 de enero de 2027.
Así que tendremos a dos actores distintos para las versiones de la rejuvenecida estrella, porque en el fondo Stallone es demasiado Stallone. Irrepetible, sea con IA o sin ella.

U.S. Customs and Border Protection (CBP) seized a psychiatric nurse practitioner's phone filled with confidential patient information at Washington Dulles International Airport last week, according to a new lawsuit. Muhammad Numaan Imam alleges that CBP agents told him that they could take his electronics the "easy way or the hard way" and refused to let him talk to his lawyer because "we are the authorities at the border."
The lawsuit by the American-Arab Anti-Discrimination Committee (ADC) may be the first time CBP is taken to court over seizing people's medical records. ADC is also helping Palestinian-American lawyer Jay Shehadeh and Jewish-American journalist Max Blumenthal sue over their devices being seized.
"We're seeing a pattern where officers use their border-search authority not to advance any legitimate border-related purpose, but to punish individuals for refusing to provide access to their personal electronic devices and for having expressed views the government didn't approve of," ADC president and legal director Jenin Younes wrote in a statement emailed to journalists.
While Shehadeh and Blumenthal claim that CBP is retaliating for their political views, Imam argues that he faced threats and retaliation with the simple act of asserting privacy rights. Both Imam and Shehadeh were considered "trusted travelers" under the Global Entry program, which allows American citizens who undergo a background check to pass through an automated fast track at airports and borders.
Asked by Reason, a CBP spokesperson did not address any specifics of the case, giving only a generic statement about how "CBP's ability to lawfully inspect electronic devices crossing the border is integral to keeping America safe in an increasingly digital world."
The border exemption to the Fourth Amendment gives U.S. authorities the power to look for "contraband" crossing into the country without a warrant. There is a mess of contradictory court rulings on whether that power includes searching travelers' electronic data, but in practice, CBP can simply seize the physical devices that the data live on.
And the agency often lies outright to travelers whose data that it wants to search, as documents recently released in the case of Atlanta protester Samuel Tunick show. CBP agents gave Tunick a false reason for detaining him and falsely promised that he would be allowed to leave with his phone if he cooperated, even though they were under orders to seize his devices no matter what. Tunick is now on trial for allegedly tricking the CBP agents into deleting his data to avoid a search.
"It's happening to a lot of people, and it's being used in this coercive, inappropriate way," Younes tells Reason.
The problems for Imam, who lives in Virginia, actually began at another border. He was heading to Istanbul on Saturday for a family vacation with his Pakistani wife, Khadijah Mansoor, and their 1-year-old child. Turkish authorities demanded to see Mansoor's U.S. green card, which she had forgotten at home, and wouldn't let her enter on her Pakistani passport alone. The family had to board the next flight back to Washington. On their arrival, CBP naturally wanted to know why they had been turned away and why Mansoor didn't have her green card.
But things took a weirder turn after agents told Imam he had been "flagged" for undisclosed reasons, pulled him into a separate room, and began questioning him about his social media use and group chats, according to the lawsuit. (Imam tells Reason that they asked about group chats in general, not any specific group chat.) When agents asked for the password to Imam's phone, he told them that he uses the phone to communicate with and manage cases for patients at the rehab facility where he works. The Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA) strictly prevents doctors and other medical staff from sharing patient data without consent, so Imam asked to speak to a lawyer.
"Your lawyer cannot do anything. We are the authorities at the border," Imam recalls one agent saying. A supervisor then told the couple that CBP could take all of their electronics the "easy way or the hard way," and that the devices could take months to get back, Imam and Mansoor claim.
CBP's own internal policy says that devices should "ordinarily" be held for less than five days. The same policy includes vague guidelines for dealing with medical information: "Possibly sensitive information, such as medical records and work-related information carried by journalists, shall be handled in accordance with any applicable federal law and CBP policy." Imam says that the CBP agents claimed to have software for filtering out HIPAA-protected data.
After four hours in detention, CBP took the family's phones and laptops and let them go. The next day, Imam got an email stating, "We regret to inform you that your membership in Global Entry has been revoked for the following reason(s): You do not meet the Trusted Traveler standard." In addition to both Imam and Mansoor losing valuable work data, the lawsuit argues, Imam is now unable to prescribe certain psychiatric medications to his patients, because of federal regulations that require phone verification.
The lawsuit demands the return of the devices and data under Rule 41(g) of federal criminal procedures, which requires the government to hand back property that is no longer necessary for a criminal investigation. ADC has also filed these motions in Shehadeh and Blumenthal's cases. (CBP gave back Blumenthal and Shehadeh's phones almost immediately afterward, but ADC is continuing to press for records of what they did to those phones in custody.) Younes filed a brief on Blumenthal's behalf in support of an upcoming Supreme Court case over whether CBP can continue these electronic searches.
"The devices are neither contraband nor subject to forfeiture, and, to Plaintiffs' knowledge, there is no pending criminal investigation, criminal prosecution, or warrant authorizing their continued seizure or search," Imam's lawsuit states. "The Fourth Amendment does not permit the border-search exception to become a means of coercing compliance through the threatened or actual confiscation of travelers' personal property."
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Lo normal es que la llegada de un bebé siempre sea motivo de celebración familiar. Sin embargo, para un niño pequeño la situación puede ser muy diferente. De hecho, puede sentirse como una amenaza. Esto se debe a que, casi de inmediato, la atención de sus padres se reparte y las rutinas comienzan a experimentar un proceso de cambio.
Después de todo, una nueva persona ocupa un lugar que hasta entonces parecía exclusivamente suyo. Pues bien, el cineasta Mamoru Hosoda conoció de cerca esa situación cuando nació su hija. Lo más curioso es que la reacción de su hijo mayor fue la que acabaría inspirando Mirai, la popular película de animación que se estrenó en 2018.
En una entrevista, el mismo director fue quien explicó que su hijo tenía tres años cuando llegó la pequeña. En este sentido, Mamoru Hosoda observó con curiosidad cómo su hijo intentaba comprender la presencia de una persona que no había estado antes en su vida y que, de pronto, reclamaba una parte considerable de la atención familiar.
La respuesta no fue la mejor que cabría esperar. El niño sentía que estaba perdiendo el cariño de sus padres. Fue esto lo que le llevó a reaccionar con rabia. Lo que está claro es que esa experiencia revelaba una emoción infantil profunda y bastante reconocible: el miedo a dejar de ser querido. En Mirai, mi hermana pequeña, el protagonista, Kun, ve cómo su mundo cambia con el nacimiento de su hermana.
Estando acostumbrado a ser el centro de la familia, empieza a comportarse de forma caprichosa y a descargar su frustración contra la recién nacida. Dicho esto, la película no intentaba presentar esa situación marcada por los celos y cierta envidia como una simple travesura, sino mostrar cómo la vive un niño que todavía no sabe poner palabras a lo que siente en lo más profundo de su interior.
Una de las escenas más duras es en la que aparece un tren de juguete con el que Kun golpea a Mirai. Mamoru Hosoda confirmó que ese momento estaba inspirado directamente en su experiencia: "La escena del tren es real: mi hijo hizo eso". El director quiso dejar claro que no se trataba de un ataque de ira completamente injustificado. La realidad es que su hijo estaba enfadado porque sentía que había perdido parte del amor que consideraba suyo.
"Su mundo entero se había hecho añicos por culpa de esta nueva criatura", sugería al respecto. A partir de ahí, Mamoru Hosoda construyó una aventura en la que Kun viaja por distintos momentos de la historia familiar y se encuentra con versiones de sus seres queridos de otras épocas. A través de un enfoque vinculado a la fantasía, el personaje empieza a comprender su lugar en una familia que existía antes de su nacimiento y que, como es lógico, seguirá cambiando con el tiempo.
Por otro lado, el director reconoció que quería contar una historia desde el punto de vista de un niño de cuatro años, algo que consideraba que se había visto bastante poco en el cine. Su intención era exponer una experiencia que bien podía ser universal: la necesidad de sentirse querido y el desconcierto que aparece cuando ese cariño parece amenazado.


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Aunque traer de vuelta al cine grandes franquicias que llevan sin ser explotadas décadas suele significar un éxito rotundo, el regreso de Masters del Universo a la acción real no ha tenido el recorrido comercial que esperaba el estudio. La película protagonizada por Nicholas Galitzine como He-Man recaudó 114 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto estimado de entre 170 y 200 millones, unas cifras que complican la posibilidad de continuar la historia en la gran pantalla. Sin embargo, su rendimiento en streaming ha cambiado el panorama.
La producción se ha convertido en un auténtico éxito en Prime Video, donde ha permanecido como la película más vista de la plataforma durante cinco semanas consecutivas. Este resultado ha devuelto algo de esperanza a los seguidores de Eternia y ha reabierto el debate sobre una posible secuela. Su director, Travis Knight, no puede confirmar que vaya a hacerse realidad, pero tampoco oculta su interés en regresar a este universo.
En una entrevista con ScreenRant, el cineasta habló sobre el futuro de Masters del Universo. Knight explicó que hacer la película fue una experiencia muy satisfactoria y destacó la conexión que desarrolló con el equipo. No obstante, también dejó claro que la decisión de continuar la franquicia está fuera de sus manos.
El director reconoció que siempre se pregunta qué podría suceder con los personajes después de los acontecimientos de una película, aunque considera que lo importante es darlo todo en cada producción y confiar en que encuentre a su público. Si surge la oportunidad de contar más historias de Eternia, asegura que estaría encantado de aceptarla.
Y material para una segunda entrega no falta. Aunque la película de 2026 ofrece una historia con cierre propio, su desenlace deja abiertas varias líneas argumentales. Adam regresa a Eternia, salva su hogar y abraza plenamente el poder de Grayskull, superando así su etapa como héroe en construcción. Sin embargo, todavía desconoce que tiene una hermana gemela: la princesa Adora, también conocida como She-Ra, que aparece en una de las escenas poscréditos.
La otra gran incógnita gira en torno a Skeletor. Aunque el villano interpretado por Jared Leto parece haber quedado fuera de juego, otra escena poscréditos sugiere su posible regreso cuando Evil-Lyn recoge su cráneo y se escucha su característica risa.
La recepción también ofrece motivos para mantener la esperanza. La película cuenta con un 67 % de valoración de la crítica en Rotten Tomatoes, frente al 85 % del público. Esto quiere decir que sus seguidores sí quedaron mucho más satisfechos con la cinta que la crítica especializada.
Por ahora, no hay ni rumores de una secuela. Una continuación estrenada directamente en Prime Video sería una posibilidad a explorar si la plataforma considera que el interés del público justifica la inversión. La película ya ha demostrado que puede encontrar una audiencia más allá de los cines, aunque todavía está por ver si ese éxito será suficiente para devolver a He-Man a Eternia en una nueva aventura.


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En 2019 presenciamos la consagración de Taika Waititi como cineasta. Respaldado por su celebrada intervención en el Universo de Marvel con Thor: Ragnarok, Waititi procedió a conseguir el Oscar a Mejor guion adaptado por Jojo Rabbit: una comedia dramática centrada en el nazismo que muy bien recibida y hacía presagiar grandes cosas para el director. No obstante, desde entonces su trayectoria ha sido más bien errática.
Waititi ha trabajado en varias series y tras volver a Marvel con Thor: Love and Thunder dirigió en 2023 un film que pasó muy desapercibido, El peor equipo del mundo. Había cierta fe en que su regreso al largometraje, adaptando la novela Klara y el sol de Kazuo Ishiguro, le devolviera a la carrera de premios, pero las críticas del film (a estrenarse en España este 30 de octubre) han sido más bien mediocres.
Tal es el estado de la carrera de Waititi ahora, a lo que hay que sumar la definitiva cancelación de la película que iba a dirigir para Star Wars.
El director así lo ha confesado en plena promoción de Klara y el sol. Llegó a este proyecto en 2020, hace seis años, y parece que desde entonces la cosa no ha conseguido despegar. “Siento tener que decírtelo, pero la verdad es que vamos a dejarlo en suspenso y estamos trabajando en otro proyecto”, respondió Waititi, aparentemente refiriéndose a Disney con ese ‘nosotros’. No pudo entrar en muchos detalles porque su agente le sugirió entonces que cambiaran de tema. “Bueno, ahí tienes tu respuesta”.
“Ni siquiera sé cómo suavizarlo o hacerlo más ambiguo… Está totalmente en suspenso. Tengo otras cuatro películas que estoy intentando hacer. Las eras glaciales llegan a su fin… ¿Quién sabe?”. Hace unos meses dijo que deseaba volver a dirigir películas originales, tras tanto tiempo sumergido en adaptaciones y propiedades intelectuales. Curiosamente su siguiente proyecto es una revisión de Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl: un film animado cuyo guion ha escrito para Netflix.
Más allá de este proyecto, que la plataforma quiere llevar a cines, se desconoce cuál será el siguiente paso de Waititi. Lucasfilm, por su parte, planea Star Wars: Starfighter para el año que viene, y la última noticia que tuvimos al respecto fue el fichaje de Jon Watts (de la trilogía de Spider-Man) para inaugurar una nueva trilogía de Star Wars.

Las cosas parecen estar más o menos en orden en DC, aún fresco el fracaso de Supergirl pero con la buena acogida de Linternas y las reacciones positivas a Clayface como correctivo.
Es una calma relativa que en cualquier caso contrasta con la antigua continuidad, cuando Zack Snyder ponía la primera piedra con El hombre de acero y a partir de ahí iban sucediendo las situaciones rocambolescas. Una serie de episodios que posiblemente Joe Manganiello haya sufrido en especial, vinculado al personaje de Deathstroke desde hace años.
Deathstroke es un popular villano de Batman que por ahora en el cine no ha tenido mucha presencia más allá de Teen Titans Go! La película, una producción animada de 2018. Por entonces este actor ya había sido vinculado a este cazarrecompensas, y de hecho llegó a aparecer en una escena poscréditos de Liga de la Justicia.
La idea de la directiva era entonces que en algún punto Manganiello llegara a enfrentarse abiertamente con el Batman de Ben Affleck, pero así como recientemente este actor hablaba de lo difícil que había sido su experiencia en DC, ahora es Manganiello quien se sincera sobre la misma.
Y suena bastante traumatizado. Manganiello, a quien veremos en breve interpretando a Sir Crocodile en la serie de acción real de One Piece, ha hablado sobre el asunto con el youtuber Rich Roll: “Batman se canceló y yo nunca… Bueno, no pude volver a interpretar al personaje más allá de unos dos minutos en el rodaje adicional”.
Manganiello se refiere a la película de Batman que Affleck habría dirigido y protagonizado poco después de Liga de la Justicia, y que nunca llegó a hacerse. “Durante los seis años siguientes no pararon de llover proyectos y llamadas a mi agente, una tras otra, diciendo ‘sí, usarán a tu personaje para esto, vas a salir en esto otro’. ‘Vas a ser el villano de Aquaman 2. Vas a salir en Escuadrón Suicida 2 con este director. No, con este otro. No, tú contra Will Smith. Ah, va a ser una película independiente”.
Un revoltijo de anuncios y proyectos que no se suspendió definitivamente hasta que, llegado 2023, James Gunn y Peter Safran se hicieron con las riendas del estudio. “¿Tengo suerte o mala suerte? Tengo suerte de haber conseguido este papel, pero en aquel momento me sentí con mala suerte porque me dieron ese proyecto que luego se canceló y esfumó”, concluye.

Like most of American healthcare, kidney care has for decades been plagued by red tape. The Trump administration says it wants to change that. On Tuesday, Department of Health and Human Services (HHS) Secretary Robert F. Kennedy Jr. announced his department's Kidney Care National Plan, which promises to introduce more competition, reduce regulatory barriers, expand patient choice, and overhaul America's kidney transplant system.
Much of the plan focuses on barriers to entry in dialysis care, which treats nearly 558,000 Americans. While dialysis can be performed at home, most patients receive treatment at specialized facilities, which must comply with federal certification requirements governing equipment, staffing, water quality, and patient safety in order to participate in Medicare.
Kennedy argues that regulatory barriers have discouraged competition and innovation, leaving patients with fewer dialysis treatment options. "Dialysis technology is an extraordinary technology," said Kennedy at the press conference, but "because of monopolies in the system and the barriers to new entrants, we have not seen any real improvements in that technology."
Of course, the existence of large or even monopolistic companies is not in itself evidence of a problem, but government regulation can often entrench those companies' positions in the market. "I like the fact that they're recognizing that a lot of regulatory…barriers are contributing to the problem, and that's refreshing to hear," says Jeffrey Singer, a practicing general surgeon and senior fellow at Reason Foundation, the nonprofit that publishes Reason. Singer says that removing barriers that prevent new companies from competing with established providers could not only increase choice but also drive down prices.
HHS says that two companies, DaVita and Fresenius Medical Care, control approximately 74 percent of the American dialysis market. As of 2019, roughly a third of Americans lived in areas where the only available dialysis provider was one of those two companies, according to the agency. The administration argues that government regulation has helped entrench this dominance by making it difficult for new providers to enter the market.
To address this, the Kidney Care National Plan suggests a number of reforms, including simplifying certification requirements. HHS also plans to investigate whether dominant dialysis providers have used payment arrangements and legal strategies to secure higher reimbursements without delivering better care.
The 17-page report calls for a review of existing requirements, but it does not specify which regulations will be repealed, nor does it establish a timeline for doing so. It also does not propose any significant reduction in the government's role in financing the distorted market. Instead, the plan largely seeks to make existing government-financed systems such as Medicare more competitive and efficient.
Kennedy has also correctly identified the need for reform regarding kidney donations. Nearly 90,000 people are waiting for a kidney transplant at any given time in America, and 11 people die every day waiting for a kidney. The transplant process is currently managed by Organ Procurement Organizations (OPOs), which are federally certified nonprofits responsible for recovering organs from donors and coordinating their transfer. There are currently just 55 federally designated OPOs operating in the United States, and HHS argues that they behave as "regional monopolies." Since no new OPOs have been approved in the last year, the Kidney Care National Plan suggests fast-tracking certification.
The plan also seeks to make living kidney donation easier by reducing financial barriers. Following the passage of the Honor Our Living Donors Act in February, HHS revised federal reimbursement rules so that a donor's eligibility for financial assistance is no longer determined by the transplant recipient's income. Eligible donors can receive up to $6,000 to cover expenses, including travel, lost wages, and childcare.
However, the reforms proposed stop short of allowing kidney donors to receive direct compensation for the organs themselves, which remains prohibited under federal law. "I can sell my blood. Why can't I sell my kidney?" Singer asks.
Peter Jaworski, director of the Georgetown Blood and Plasma Research Group, feels similarly, arguing that financial incentives are available to nearly everyone involved in kidney transplantation except the donors themselves. "According to this plan, it's OK to use incentives to encourage them to be more productive, to actually do a better job," Jaworski tells Reason, referring to transplant surgeons, hospitals, and organ procurement organizations. "The only exception, once again, is the donor who is offering a kidney."
Better solutions exist, according to Jaworski, who points to the proposed End Kidney Deaths Act. The bill, which was introduced by Rep. Nicole Malliotakis (R–N.Y.) last year, would offer living kidney donors a $50,000 refundable tax credit, distributed over five years. "We have those systems in order to make sure that we can treat patients. That's the point of blood donation. That's the point of plasma donation. That's the point of kidney donation too."
America's plasma market is an excellent example of financial incentives encouraging donation. Unlike many other countries, the U.S. allows plasma donors to be compensated, and despite accounting for just over 4 percent of the world's population, it supplies approximately 68 percent of the plasma collected globally for manufacturing medicines.
"Why do you think America does it? Is it because in America there's way more altruism than in France or Italy or Belgium? No, it's because in the United States you can be paid to donate plasma," argues Jaworski.
The Trump administration appears to recognize that government overreach has stifled competition and restricted patient choice. It also recognizes that living adults donating kidneys will be part of the solution to the long, deadly waiting lists. But its plan leaves the government's outsize role in kidney care largely untouched. For patients facing years on dialysis or waiting for a lifesaving transplant, recognizing the problem is not enough.
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Las reacciones entusiastas ante una película suelen ser especialmente efusivas cuando acaba de estrenarse. En ocasiones, demasiado. Y si no, que se lo digan a cualquier obra de Christopher Nolan, que, sin demasiados problemas, suele alzarse como la mejor de la historia en lugares como IMDb, conocida por las desorbitadas puntuaciones (buenas y malas) que reciben algunas películas.
Los usuarios de la base de datos coronan a Cadena perpetua como la mejor película de la historia, con un 9,3, seguida muy de cerca por El padrino, con un 9,2, y El caballero oscuro, con un 9,1. Por encima de todas ellas se sitúa, eso sí, con apenas 8.200 votos por ahora, una cinta que acaba de llegar a los cines estadounidenses y que, con una puntuación de 9,4, se perfila como una de las grandes sorpresas del año.
You Can See Everything (Puedes verlo todo) acaba de aterrizar y lo ha hecho con un 99% de críticas positivas en portales como Rotten Tomatoes. Estrenada el pasado 16 de octubre al otro lado del charco, la película no ha necesitado mucho tiempo para desatar un furor que ha corrido como la pólvora. En Letterboxd, la red social para cinéfilos, ha escalado hasta la primera posición de la lista de películas mejor valoradas llegando a obtener un suntuoso 4,8 sobre 5 a partir de 144.673 votaciones.
Así, sin despeinarse, ha adelantado al cineasta Masaki Kobayashi, que acumula hasta tres títulos entre las diez primeras posiciones, y cuyo clásico Harakiri ocupaba el primer puesto hasta ahora. ¿El responsable de este fenómeno? Nathan Fielder (Los ensayos), actor, guionista y director que ha unido fuerzas con Lance Oppenheim (Primetime) para alumbrar un peculiar documental centrado en la controvertida figura de Elizabeth Holmes.
El nombre de Holmes permanece ligado a uno de los mayores escándalos de la industria de la tecnología médica. Su aparentemente revolucionaria empresa, Theranos, prometía realizar diagnósticos médicos a partir de una pequeña muestra de sangre, obtenida sin necesidad de recurrir a las tradicionales extracciones. Sin embargo, aquella visión del futuro acabó revelándose como un fraude monumental.
John Carreyrou, reportero de The Wall Street Journal, destapó que la tecnología de la compañía no era tan fiable como prometía y que podía llegar a ofrecer resultados erróneos a los pacientes. Su investigación desencadenó una cadena de acontecimientos que culminó con el cierre de Theranos en septiembre de 2018 y la condena de Holmes, en mayo de 2023, a 11 años y tres meses de prisión por defraudar a los inversores.
Apenas unas semanas antes de que tuviera que ingresar en prisión, Fielder comenzó a visitar a Holmes en su casa, donde vivía con su marido, Billy Evans, y sus dos hijos. Allí le planteó una entrevista que se prolongó durante varios días. El proceso completo de rodaje del documental abarcó tres años y dio lugar a una película de 174 minutos. Casi tres horas que no parecen hacerse largas, a juzgar por la entusiasta acogida que está recibiendo este trabajo.
A24 presentó hace tres semanas el tráiler final de esta intrigante propuesta, que permanece rodeada de secretismo. Las primeras imágenes muestran un relato aparentemente cotidiano en el que vemos a la protagonista responder a las preguntas del director, que quiere saber si se siente cómoda ante la posibilidad de que descubra aspectos comprometedores de su vida.
Poco a poco, el avance se adentra en un terreno cada vez más inquietante, con los códigos propios de un thriller psicológico, hasta culminar con una confesión de la propia Holmes: "Me ha llevado mucho tiempo permitir que alguien me vea llorar". Una frase que viene acompañada de una lágrima cuya espontaneidad queda en el aire: ¿estamos ante una muestra de vulnerabilidad genuina o ante un gesto cuidadosamente calculado?
La película llegará a los cines españoles de la mano de Avalon el próximo 12 de febrero de 2027, casi cuatro meses después de su estreno en Estados Unidos. Un margen que quizá permita que se calmen los ánimos o, por el contrario, que la expectación siga creciendo en torno a uno de los estrenos que ya apuntan a convertirse en uno de los imprescindibles del próximo año.

El portavoz de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo (PP), ha respaldado al proyecto de su socio, Vox, de supeditar las ayudas a la creación audiovisual a que no haya contenido “ideológico”. Carriedo ha aludido a la “libertad y la calidad” para que los fondos autonómicos lleguen a los proyectos que lo soliciten y no ha explicado exactamente en qué criterios se apoyará el “comité” de funcionarios que según el consejero de Cultura, Alberto Díaz Pico, de Vox, evaluará si procede o no asignarles subvenciones. Este alto cargo también criticó al festival de cine Seminci de Valladolid, que este viernes inicia su 72 edición, porque “tiene mucho que mejorar en neutralidad ideológica”. El alcalde vallisoletano, Jesús Julio Carnero (PP), ha respondido con que el certamen “es un espacio de libertad” y ha negado que haya “cine ideologizado”, como proclama su socio en la Junta y en el Consistorio.

© NACHO GALLEGO (EFE)



Superthings, los pequeños muñecos con forma de objetos cotidianos que se han convertido en un fenómeno internacional, estrenan su primera película en los cines este viernes 23 de octubre, aunque en algunas salas se podrá disfrutar de su preestreno hoy jueves.
Una aventura que traslada su particular universo de héroes y villanos al cine con una historia cargada de acción, humor y amistad. La película cuenta con las voces de Ana Morgade y Brays Efe, que interpretan a una peculiar pareja de ladrones, y está dirigida por Víctor Monigote, ganador del Goya en 2021 por La gallina turuleca.
Los Superthings son figuras coleccionables inspiradas en objetos de uso cotidiano que cobran vida y se dividen, principalmente, entre héroes y villanos. Sus ojos permiten distinguir a unos de otros, aunque el universo creado por Magic Box juega precisamente con la idea de que las apariencias no siempre revelan la verdadera personalidad de cada personaje.
Una de las claves de la colección es la rivalidad entre objetos que guardan una relación entre sí. El limón se enfrenta al exprimidor, el lápiz tiene como adversaria a la goma de borrar y los cereales encuentran su contrincante en la leche. Esta fórmula convierte elementos reconocibles por los niños en personajes con los que pueden inventar historias, crear enfrentamientos y construir sus propias aventuras.
Detrás de los Superthings se encuentra Magic Box, una juguetera española que ha conseguido llevar sus creaciones a mercados de 23 países. Entre ellos figuran Reino Unido, Polonia, Chile y Portugal, una expansión que ha permitido que estos pequeños personajes alcancen a un público mucho más amplio que el de su mercado de origen.
Su crecimiento también se ha apoyado en la diversificación de formatos. Los Superthings cuentan con una serie de televisión emitida en Clan desde 2024 y han protagonizado un espectáculo musical. De este modo, la franquicia ha ido más allá del producto físico para ofrecer nuevas formas de acercarse a sus personajes, una estrategia que permite prolongar su presencia en el entretenimiento infantil.
El salto al cine supone otro paso en esa expansión. Según ha explicado a la agencia EFE el director Víctor Monigote, uno de los objetivos del largometraje es reforzar la presencia de la marca en el mercado anglosajón y estadounidense.
La película presenta a tres amigos de sexto de primaria que descubren accidentalmente un fragmento de 'kazoom', la energía que da vida a los objetos. El hallazgo provoca que Normalópolis, una ciudad gris y ordenada, se fusione con Kaboom City, el universo de los Superthings, donde los poderes, las rivalidades y las situaciones disparatadas forman parte del día a día.
Los protagonistas tendrán que enfrentarse a Mr. King, el villano de la historia, y descubrir que la amistad, el ingenio y la valentía son fundamentales para superar los obstáculos. El reparto de voces cuenta con Ana Morgade y Brays Efe, que interpretan a 'Coin Coin', un monedero, y 'Lockdown', una caja fuerte. Ambos dan vida a una pareja de ladrones tan divertida como desastrosa.
La película cuenta con preestrenos hoy jueves en algunos cines con motivo de la Fiesta del Cine, antes de su llegada general a las salas mañana, viernes 23. Para saber dónde se puede ver hoy, lo más recomendable es consultar la cartelera de los cines de cada ciudad y comprobar los horarios disponibles, ya que las sesiones pueden variar según el establecimiento.
Para Benito Rabal es imposible hablar de su padre sin hablar de su madre. Y viceversa. O sea, de Paco Rabal y de Asunción Balaguer. "Ella misma lo decía: 'Él buscaba una mujer fuerte. Buscaba un corazón y me buscaba a mí'. Ella era el corazón de Paco", recuerda Vanesa Benítez, directora y guionista de la película documental 200 vidas. Paco Rabal. De momento, podrá verse en salas de cine, a partir del viernes 23 de octubre, en Madrid (Renoir Princesa) y en Murcia (Neocine Centrofama). A buen recaudo, el filme, como una obra de teatro, girará por todo España. El Independiente habló con Vanesa Benítez Zamora y Benito Rabal Balaguer con motivo del estreno comercial de 200 vidas. Paco Rabal.
Pregunta.- Vosotros, ¿de qué os conocéis?
Respuesta.- (Vanesa Benítez) Yo conozco a Benito de ver sus películas; sabía que era cineasta. Pero no lo conocía personalmente. Sabía que era el hijo de Paco Rabal. Nos conocimos hace casi dos años, cuando empezamos el proyecto; fui al paraíso donde él vive, Calabardina, para conocernos. Hablamos de la idea que yo tenía del proyecto, y le pedí que me diera la mano ayudándome en todo.
Respuesta.- (Benito Rabal) A mí me llamó un contacto que tenemos en común, el productor Carlos Belmonte. Hemos tenido productoras juntos y somos como hermanos. Ya me había hablado de este proyecto que venía de antes, pero luego se frustró. Yo me negué a que esa persona dirigiera la película de mi padre, pero no voy a decir el nombre. Un día me llamó para hablarme de Vanesa Benítez, me vi rápidamente sus películas, que están de puta madre, quedamos y nos caímos muy bien desde el primer momento. Ella me preguntaba quién era quién en las fotografías. Esa ha sido mi labor en la película. Yo soy muy respetuoso, y más cuando sé que el trabajo va a estar bien.
R.- (Vanesa Benítez) Cuando yo estaba documentándome o escribiendo el guion, preguntaba a Benito quién era quién.
R.- (Benito Rabal) Cuando vi el primer montaje, me quedé fascinado.
P.- ¿Quién tiró del hilo?
R.- (Benito Rabal) A mí me ofrecieron participar, pero yo ya había hecho en 1992 una película con mi padre en vida. Y con mi madre en vida. Hay quien la llama documental, y a mi padre le nominaron al premio TP de Oro a mejor actor por hacer de sí mismo. Paco, mi padre.
R.- (Vanesa Benítez) Hay mucho de Paco, mi padre en 200 vidas. Paco Rabal.
R.- (Benito Rabal) Y luego, cuando ya murió mi padre, hice otro documental en el que él contaba su vida a través de entrevistas de televisión. Su discurso era muy coherente. Así que cuando me ofrecieron participar en 200 vidas. Paco Rabal, yo había cumplido y creía que no iba a aportar nada más. Y efectivamente hacía falta una mirada limpia.
P.- ¿Por qué volver a mirar a Paco Rabal? ¿Cuál fue el detonante?
R.- (Vanesa Benítez) El detonante era la celebración del Año Rabal, el centenario que está transcurriendo durante este 2026. A mí me lo propusieron las productoras, y lo primero que pregunté fue: ¿tiene que ser de alguna manera? ¿Hay que darle una vuelta? Este documental tampoco es el documental definitivo de Paco Rabal, ni lo pretende. Es una mirada muy autoral, fruto de mi 'convivencia' con él. Después de estar tantísimo tiempo navegando entre sus archivos, sus cintas, sus películas Super 8mm…, es como si fuera de mi familia; como si estuviera aquí escuchándome.
P.- Porque la voz que escuchamos, todas esas cintas, el material casero; todo eso es suyo.
R.- (Benito Rabal) Sí. Eso está donado. Mi padre siempre viajaba con una cámara Super 8mm y una grabadora. Cuando salía fuera del país o estaba rodando aquí en España, pero en otra ciudad, siempre quería compartirlo después con toda la familia, con todos los amigos íntimos y con el vecino de la calle o con el tendero… Quería compartir lo que él había vivido porque le parecía que era algo extraordinario, sobre todo salir al extranjero de un país en blanco y negro; España era una comisaría más que un país. Entonces había foto fija en todas las películas, así que de cada película hay un álbum, además de correspondencia, más cintas que él grababa, más entrevistas…

Imagino que mi madre pensó que era importante tenerlo, y lo fue archivando y guardando. Lo de mi padre, lo suyo, lo de mi hermana [Teresa Rabal], lo mío, lo de mis hijos… Cuando los dos [Paco Rabal y Asunción Balaguer] se murieron; ese archivo, por deseo expreso de ellos… Mi padre siempre dijo que todo lo que era atesorar tenía que volver a su pueblo. Parte de eso lo aceptaron muy generalmente la Comunidad de Murcia, la Universidad de Murcia, el Instituto Cervantes y el Ayuntamiento de Águilas. Todo eso se está digitalizando.
Lo de las cintas es de cuando a mi padre le encargaron escribir sus memorias, Si yo te contara. Le pidió ayuda a Agustín Cerezales Laforet [hijo de Carmen Laforet], que era mi cuñado entonces y un gran escritor. Agustín, muy profesional, grabó todas las conversaciones. Cuando murió mi padre, Agustín me las dio, y mi madre las metió en una cajita.
R.- (Vanesa Benítez) La famosa cajita. El 85% de lo que escuchamos de Paco son esas memorias. También hay ensayos; él se grababa, ensayando los diálogos de las películas. Hay también algún poema que se graba recitando y fragmentos de la entrevista, muy bonita y muy íntima, que Benito le hizo para la película Paco, mi padre; Y esa cajita… La primera vez que voy a Águilas [Murcia] y me hacen el tour –hay un pequeño museo dedicado a Paco Rabal, con cosas personales, guiones–, había una grabadora. Y si había una grabadora debía de haber una cinta. Y en seguida fuimos a ver donde se custodiaba todo el archivo. Empezaron a salir las fotografías, las películas Super 8mm… Lo último que apareció fue la cinta en una cajita de cartón que tenía escrito a bolígrafo: 'Memorias grabadas, Paco Rabal'. Había unas 80 ó 90 cintas.

P.- El 8 de marzo habría cumplido tu padre 100 años. En la película documental se habla del duelo de tu padre por sus padres. Se han cumplido también 25 años de la muerte de tu padre. ¿Tú cómo has llevado estos 25 años de ausencia?
R.- (Benito Rabal) Yo los echo de menos. Están los dos tan presentes que es como si estuvieran ahí. Es la ventaja de haber tenido dos padres actores, con lo cual son eternos. Y además están muy presentes en el cariño que la gente les tiene. Yo creo que los dos murieron justo cuando tenían que morir. Mi padre murió en la cima de su carrera. A partir de ahí hubiera hecho más papeles, claro, pero con una salud… Yo estaba de ayudante de dirección y director de segunda unidad de Los santos inocentes, y mi padre tendría unos 58 años. Los pies que salen al principio de la película son los míos porque él se agotaba. La cortisona, etc.
P.- ¿Has imaginado en algún momento a tu padre en el siglo XXI haciendo cine o una serie tipo Juncal?
R.- (Benito Rabal) Sí, seguro que sí. Lo vimos con mi madre, que, con 86 años, aprendió a bailar claqué para la obra de teatro Follies. Y con 87 años haciendo Las chicas del calendario. Mi padre lo hubiera pasado mal físicamente, y mi madre empezó a perder ya… Murió con 94 años. Con mi padre no pude tener una última conversación porque se murió de repente, pero sí tuve una última conversación con mi madre en el hospital, ya sedada. Ella pensaba que estaba nevando –estábamos en Cercedilla– y que se había caído, rodando conmigo una película. Y me decía: "Lo siento, Benito. Qué caída más tonta". Yo le decía: "No te preocupes. Está nevando. Hemos tenido que cambiar el plan de trabajo". Y ella: "Ay, cómo me alegro. Sabes que no me gusta molestar".

P.- Es verdad que es una loa a Paco. Es un documental hecho por y para él y su memoria, pero no eludís malos momentos: su problema con el alcohol, su depresión…
R.- (Benito Rabal) Lo importante, como decía José Mujica, es levantarse. Él no escondía nunca nada. A lo mejor ficcionaba alguna parte…

P.- ¿Alguna vez le dijiste a tu padre: "Esto no es verdad, te lo estás inventando"?
R.- (Benito Rabal) ¡Una vez! Un día se lo dije. Yo estaba en Italia. Cuando nació mi hijo mayor, él y mi madre estaban en Argentina, rodando una película basada en un cuento de Borges, El muerto [Cacique Bandeira], de Héctor Oliveira. Estaban la segunda mujer de Perón [Evita] y José López Rega, un nazi medio Rasputín. Mi padre, cuando vino, me contó: "Una vez nos invitó a una cena el Rasputín este y, cuando me fue a dar la mano, le dije: 'Yo no doy la mano a un fascista'". Yo le dije que eso era mentira. Me miró y empezó a llamar a uno y a otro para demostrarme que era verdad.
P.- ¿Era verdad o mentira?
R.- (Benito Rabal) Por supuesto que era verdad.
P.- ¿Qué títulos recomendaríais de él más allá de los clásicos?
R.- (Vanesa Ramírez) A mí La sed [Hijo de hombre; 1961] me dejó impactadísima.
R.- (Benito Rabal) La sed… Y la película El otro [1991], que hizo con el actor francés Bernard Giraudeau.
R.- (Vanesa Ramírez) Uy, El otro es brutal. Aparte es su última etapa, que ya tiene totalmente su nuevo rostro.
R.- (Benito Rabal) Y de la primera parte, de cuando tenía esa fama de galán, solamente Hay un camino a la derecha [1953].

"Hoy habría sido el cumpleaños número 70 de mi mamá". Así empieza Billie Lourd su escrito publicado en Instagram celebrando la memoria de su fallecida madre, Carrie Fisher. La inolvidable princesa Leia de Star Wars y que además de actriz fue guionista y escritora. Murió el 27 de diciembre de 2016 a los 60 años a causa de un infarto agudo de miocardio, pero este 21 de octubre habría cumplido los 70.
"Me parece una edad demasiado temprana para llevar casi 10 años fallecida. Debería haber seguido viva al menos 10 años más, en lugar de llevar 10 años sin estar aquí", ha expresado Lourd en su cuenta de Instagram.
"Para mí, los cumpleaños son más difíciles que los aniversarios de su fallecimiento, porque se supone que es un día feliz", prosigue Lourd en un texto acompañado de una fotografía antigua de Fisher soplando las velas de un pastel de cumpleaños.
También se sinceró sobre los sentimientos contradictorios y complejos que sentía al conmemorar el cumpleaños de alguien que ya no está. "Por eso, hoy no me desperté feliz; me desperté sintiendo mucha rabia porque ella no logró dejar el alcohol y, por tanto, no pudo estar aquí con nosotros para disfrutar de esa felicidad", y es que además de sufrir un infarto, en el organismo de Fisher se halló cocaína, metadona, etanol y opiáceos. El forense también dictaminó que padecía apnea del sueño y una cardiopatía aterosclerótica.
Lourd sigue relatando que "La siguiente en unirse a esta 'fiesta' emocional fue una invitada que nunca falta a su cita anual: mi amiga la Tristeza. Suele esconderse justo detrás de su vieja compañera, la Rabia", pero también ha querido demostrar su cariño y recordar momentos felices e irrepetibles.
"Estar con mi mamá, en sus mejores momentos, era como estar en casa. Era como un abrazo cálido del que nunca quieres separarte; imagino que es algo parecido a estar en la bolsa de una mamá canguro", y añade que la hace "inmensamente feliz que ella haya existido. ¡Felices 70, mamá! Te amaré por siempre".
Ante los problemas de adicción que padeció su madre, Lourd ha querido mostrar su empatía y apoyo con todas aquellas personas cuyos seres queridos también están lidiando con situaciones parecidas. "Pienso en cualquier otra persona que haya perdido a un ser querido a causa de la drogadicción, o en alguien que haya perdido a una persona con la que mantenía una relación compleja y multifacética".
Su escrito termina dirigiéndose a su madre: "Ojalá te permitas recibir a todos los 'invitados' que lleguen a tu mundo emocional: la ira, la tristeza, la frustración, la alegría, el entumecimiento, la calidez... (añade aquí cualquier otra emoción). No estás a solas".
Lourd de 34 años es también actriz, en las series Scream Queens y American Horror Stories, y junto a su madre coincidieron en el rodaje de la más reciente trilogía de Star Wars.
Tiene un hijo de 6 años, Kingston, y una hija de 3, Jackson Joanne, fruto de su matrimonio con el actor y productor Austen Rydell. Y ya con anterioridad, había comentado que sus hijos estaban "conociendo" a su abuela a través, naturalmente, de las películas de Star Wars. Y respecto al rol de Leia, llegó a decir en 2019 que "Leia era mi madrastra. Ahora es mi ángel de la guarda".

Con ella llegó el escándalo. Sydney Sweeney lo ha vuelto a hacer, y ya tiene a todo el mundo hablando de ella. La actriz de Euphoria y La asistenta acaba de lanzar un anuncio de lencería de la marca SYRN, en el que se ha prestado a homenajear a clásicos imperecederos como Solo en casa 2: Perdido en Nueva York, El Grinch y las burtonianas La novia cadáver y Pesadilla antes de Navidad.
Los guiños están barnizados con el característico tono provocador que viene siendo habitual en todas las apariciones de la actriz, que aquí se enfunda un suéter antes de darse un homenaje con un cuenco repleto de bolas de helado al más puro estilo Kevin McCallister. Acto seguido recurre a su mando a distancia para visionar una película que, en esta ocasión, no es Ángeles con almas sucias, la película ficticia que parodiaba a la cinta casi homónima dirigida por Michael Curtiz.
Aquí cambiamos el famoso "quédate con el cambio, sabandija asquerosa" por un montaje al ritmo de música navideña con ciertos ecos lúgubres, en el que la actriz recrea varios roles. Primero se mete en la piel de Cindy Lou Quién, la entrañable habitante de Villa Quién en El Grinch, la adaptación del Dr. Seuss que dirigió Ron Howard con Jim Carrey como protagonista. Las imágenes la muestran paseando con gesto de asombro, cargada de regalos con camiseta de tirantes y pantalones cortos, y más tarde con un pijama de franela con botones.
El spot sube de tono con la siguiente ristra de imágenes, que muestran a la actriz, ligera de ropa, rindiendo homenaje a varios personajes femeninos de la filmografía de Tim Burton, desde la Sally de Pesadilla antes de Navidad hasta la Emily de La novia cadáver, pasando por ciertos toques de la Catwoman de Batman vuelve.
Esta campaña llega semanas después de la polémica que rodeó a Sweeney por su anuncio para la plataforma de apuestas deportivas Novig. En él, la actriz aparecía casi desnuda, cubriéndose con objetos deportivos. La publicidad recibió críticas por sexualizar a las mujeres en el deporte, entre ellas, la atleta Amy Hunt y la actriz Sharon Stone.
Pero no es la primera vez que la actriz desata la polémica con una campaña publicitaria. De hecho, parece que le ha cogido el gusto a generar controversia. En 2025, su anuncio para American Eagle dividió al público por un juego de palabras entre genes y jeans, que algunos interpretaron como una alusión a sus rasgos físicos.
Meses después, Sweeney calificó de surrealista la reacción y se reafirmó en su decisión. "Creo que cuando tengo un tema del que quiero hablar, la gente me escucha", expresó en su su momento.

¿Aspira Dwayne Johnson a un Oscar? ¿Ha decidido darle un giro a su carrera? No tenemos ni idea, pero podemos asegurar que sus primeras imágenes en Lizard Music (la película que rueda junto a Benny Safdie) nos han dejado patidifusos al mostrarlo absolutamente irreconocible.
Las fotos (vía World of Reel) muestran al antiguo luchador con una apariencia a años luz de aquella que luce en la saga Jumanji o en el remake de Vaiana: algo comprensible, pero no menos impactante, teniendo en cuenta que encarna a un personaje ya anciano que atiende por el alias de 'Hombre Pollo'.
Basada en una surreal novela para niños de Daniel Pinkwater, Lizard Music narrará la amistad entre un chaval neoyorquino aficionado al terror de serie B y una persona sin techo que debe su apodo al ave que esconde bajo su sombrero. Ambos descubrirán un submundo alucinante (y poblado por los lagartos alienígenas del título) durante unas vacaciones de verano.
Para encarnar a su personaje, Dwayne Johnson se ha puesto en manos de Kazu Hiro, el responsable de la transformación de Tom Cruise en Digger. Además, el actor ha perdido peso y se ha avejentado para obtener un look cuya inspiración, en sus propias palabras, fue el de "Clint Eastwood con 75 años".
¿Ha logrado Johnson parecerse al actor de El bueno, el feo y el malo? Eso queda al juicio de cada cual. Resulta innegable, en cambio, que con ese pelo teñido, esas arrugas y esa postura encorvada (¡por no hablar de la corbata!) aparenta muchos más años que los 54 de la vida real.
Con un reparto en el que figuran Johnson, Colman Domingo, Rachel McAdams, Jeff Goldblum, David Krumholtz y Alicia Silverstone, entre otros, Lizard Music tiene previsto su estreno en EE UU en las Navidades de 2027.
