Rabat compra bombas guiadas para la flota de drones junto a Melilla
Los drones de combate de Marruecos recibirán munición guiada del conglomerado emiratí EDGE, la compra se formalizó el 9 de octubre en el salón aeronáutico de Marrakech y comprende bombas planeadoras Desert Sting 16 (DS-16) y kits Thunder P-31, capaces de dotar de guiado a bombas convencionales de 250 libras. Así lo recogen la prensa marroquí y la especializada, sin que hayan trascendido el precio del contrato ni los plazos de entrega.
De los aproximadamente 23 kg que pesa la DS-16, 12 corresponden a la carga explosiva. El fabricante sitúa su alcance en unos 15 km; el del P-31 oscila entre 10 y 27 km, en función de la aeronave que lo lance. El contrato abarca también la adaptación de los drones, la integración del software y el mantenimiento. La Administración de la Defensa Nacional marroquí suscribió también un memorando con el grupo emiratí para estudiar la producción en Marruecos de armas ligeras y motores para aeronaves no tripuladas.
El inventario que recoge la publicación especializada Army Recognition da una idea del tamaño de esa flota: al menos 19 Bayraktar TB2 turcos, junto a Wing Loong chinos y Akinci, el modelo pesado de la también turca Baykar. Queda por conocer qué munición llevará cada aparato. La DS-16, en cualquier caso, ya fue adaptada por EDGE al TB2.
La llegada de los primeros TB2, en 2021, se presentó como un refuerzo para la vigilancia de las fronteras de Ceuta y Melilla, la inmigración irregular y el narcotráfico. Los aparatos se distribuían entre una base de la región de Tánger-Tetuán y otra de Al Aroui, el Monte Arruit de la toponimia española, próxima a Melilla. Comparando las distancias vía satélite, está a unos 30 km de la ciudad y señaló que recibiría al menos tres drones. Durante estos años, se consideró que la inversión de la base era de 60 millones de euros para la adquisición de una docena de aparatos, con hasta 26 horas de autonomía. Por entonces, la prensa marroquí aseguraba que no tendrían un uso ofensivo.
También a finales de 2021, Carles Mulet, senador de Compromís, se dirigió al Gobierno para preguntar por una base militar que Marruecos proyectaba a unos 40 km de Melilla. No hay constancia de que llegara a construirse.
Cinco años después de aquellas primeras entregas, un dron marroquí obligó a retrasar el aterrizaje de un avión de Iberia en Melilla. Ocurrió el 22 de septiembre: el aparato vigilaba el perímetro desde el lado marroquí y volaba «más bajo de lo habitual». Tras el incidente, el Gobierno español solicitó a las autoridades de Marruecos que revisaran y ajustaran la altitud de vuelo de sus drones.
En el Sáhara Occidental, Marruecos emplea drones armados contra el Frente Polisario desde 2021. El representante del movimiento en España atribuyó al último ataque conocido, el 7 de junio, la muerte de tres de sus miembros. Entre ellos estaba Lehbib Mohamed Abdelaziz, hijo del expresidente saharaui Mohamed Abdelaziz. Rabat no se ha pronunciado sobre ese ataque.
La presencia de estos aparatos ya había suscitado preguntas en el Congreso. En 2022, Vox pidió explicaciones por las aeronaves no tripuladas «equipadas con misiles» que, según el partido, sobrevolaban las fronteras de Ceuta y Melilla con un alcance de 14 km. En su respuesta escrita del 21 de marzo, el Ejecutivo afirmaba que España «defiende y defenderá siempre la integridad territorial». Añadía que cada país es soberano para vigilar sus fronteras «con los medios que considere conveniente». En esa misma respuesta describía a Marruecos como «socio estratégico». El 9 de abril, el diputado Pablo Cambronero registró otra pregunta. Advertía de que en Ceuta y Melilla «no hay sistemas contra drones» y señalaba la necesidad de artillería antiaérea de medio alcance, al menos en Melilla.
Con la nueva compra, Rabat incorpora munición capaz de igualar o superar, sobre el papel, aquellos 14 km. Los medios antiaéreos que el Ejército ha mostrado en ambas ciudades son de corto alcance. En julio, el Grupo de Artillería Antiaérea II/32 de Melilla se adiestró con misiles portátiles Mistral, de muy corto alcance, concebidos para hacer frente a helicópteros, aviones de ataque o drones a baja cota. En abril, el Grupo de Artillería Antiaérea II/30 de Ceuta había ensayado con cañones 35/90 y puestos de Mistral ante dos Eurofighter que simulaban amenazas aéreas. A ese despliegue se añade, en las Chafarinas, un sistema antidrón AUDS para aparatos pequeños, instalado por rotaciones según el Memorial de Artillería de diciembre de 2023. Defensa no hace públicos los detalles de otros medios que puedan proteger Ceuta y Melilla.
La firma del contrato coincide con las tensiones por la entrada de buques de la Marina Real marroquí en aguas de Ceuta a finales de julio y con un gasto militar de Rabat en máximos. Las cuentas de 2026 lo elevaron a 157.000 millones de dírhams, más de 14.000 millones de euros. El siguiente presupuesto, el de 2027, llegó al Parlamento marroquí el pasado 20 de octubre y comenzará a debatirse este mismo viernes.


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