Multitudinario acto el que ha celebrado Vox esta tarde en Segovia, concretamente en el espacio Zibá José María Eventos, protagonizado por el líder de la formación conservadora, Santiago Abascal, muy presente en Castilla y León en este inicio de precampaña donde ya ha vistado Ponferrada y Burgos además de la capital segoviana.
Una presencia que se reforzará la semana que viene ya que tiene previstos tres nuevos actos en Zamora, Valladolid y Ávila, el martes, miércoles y jueves respectivamente, por lo que ya solo le quedará acudir a Palencia, Salamanca y Soria para completar las nueve provincias de la comunidad.
El líder de Vox en la comunidad y vicepresidente de la Junta, Carlos Pollán, participaba en este acto en Segovia, al que asistían, entre otrros, el consejero de Agicultura, Ganadería, Política Ambiental y Medio Rural, Joaquín Antonio Pino, así como del portavoz del Grupo Parlamentario de Vox, David Hierro, además de los procuradores José Antonio Palomo y María Dolores Mateo y los candidatos al Congreso por la provincia segoviana, Gonzalo Babé, como número uno, y Marta Andrino, de dos.
Abría el acto esta última, quien destacaba el crecimiento del partido y que se haya convertido en la "única" alternativa a la situación de deterioro que vive España. También destacaba la labor de Pollán en el Gobierno de la comunidad, demostrando que Vox "también sabe gobernar" y avanzaba la batalla que dará Babé para lograr ese diputado por Segovia.
El candidato por Segovia, por su parte, se mostraba convencido de que Vox logrará ese escaño para defender a los segovianos en el Congreso y ayudar a la formación en su objetivo de expulsar de La Moncloa a Pedro Sánchez y su Gobierno "mafioso".
Babé avanzaba que defenderá durante esta campaña el campo y que plantará cara al Pacto Verde que está "arruinando" al sector agrícola y ganadero español, se comprometía a trabajr por el futuro de los pueblos fomentando la natalidad y ayudando a que tengan vida y, finalmente, desvelaba que defenderá con vehemencia también el turismo en Segovia y el patrimonio cultural e histórico de la provincia como motor económico y social.
Entre medias de los candidatos y antes de la clausura por parte de Abascal intervenía Carlos Pollán. Y lo hacía para recordar que la prioridad nacional que "tanto molesta a los socialistas, sindiactos y oenegés seguirá siendo el leimotiv de Vox. "Que lo tengan claro, con Vox los españoles siempre serán lo primero", decía.
Pollán insistía que los extranjeros ilegales, aquellos que cometan delitos, estén legales o no, y los que no se adapten a las costumbres y leyes españolas o los que pretendan vivir de las ayudas "tendrán el billete de vuelta a sus países".
También tenía palabras de aliento y ánimo a los ceutíes que llevan dos meses y medio invadidos por miles de marroquíes y recordaba a las oenegés que están ganando todos los recursos por los menores no acompañados.
Finalmente, lanzaba el mensaje de que con Vox en el Gobierno nunca saldrá un solo euro de España y Castilla y León para financiar la inmigración ilegal.
Milicias violentas
Por la mañana, Pollán había acompañado también Abascal durante su visita a la capital burgalesa unas horas después de los graves incidentes producidos ayer en La Coruña (Galicia) y Avilés (Asturias) tras sendos actos de Vox en ambas ciudades, donde ha responsabilizado directamente al Gobierno de los disturbios llevados a cabo por "milicias violentas" que el PSOE no condena en una estrategia planificada y deliberada para intentar que no se hable de la corrupción de Pedro Sánchez.
Además, denunciaba el intento de eliminar jueces incómodos que investigan a su familia así como la desobediencia del Gobierno a los tribunales con la trampa de la ley de nietos. Al respecto, anunciaba que VOX solicitará al Tribunal Supremo que pida la ejecución de la sentencia para comprobar qué autoridades están desobedeciendo y por qué no se ha retirado del censo electoral a quienes no pueden figurar en él.
Tres retratos de mujeres poderosas, carismáticas, seguras de sí mismas, por primera vez frente a frente: María del Rosario Fernández, más conocida como La Tirana, fue una reconocida actriz sevillana, elogiada por Moratín y triunfadora en los teatros de Madrid y Barcelona; María Tomasa de Palafox, marquesa de Villafranca, fue pintora y llegó a ser académica de mérito de la Academia de San Fernando; María Teresa de Silva, duquesa de Alba, la aristócrata con más títulos, la nobleza personificada.
"Aunque solo sea por reunir estos tres lienzos, merecía la pena hacer esta exposición", reconoce Luis Fernández-Galiano, comisario de la misma y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en una visita brindada a 20minutos. Estamos en el corazón de la exposición inaugural, Solo Goya. El arte de ver,el día de la reapertura del Museo Goya, en Zaragoza, tras la ampliación de la que ya dimos cuenta en nuestras páginas, efectuada gracias a la labor cultural de Fundación Ibercaja.
Solo Goya. El arte de ver reúne 40 obras de Francisco de Goya, llegadas desde las mejores entidades artísticas del mundo: Museo del Prado, The National Gallery, Museo Thyssen-Bornemisza, Gallerie degli Uffizi, The Hispanic Society of América, etc. Un recorrido que nos acerca a la luz y la oscuridad, captadas por un artista inconmensurable, a lo más abyecto del ser humano y a la despreocupación más gozosa. Llegó a ser retratista de la Corte, pero también posó su mirada en los más humildes y nos ofreció una imagen de la transición del siglo XVIII al XIX con lucidez y penetración inigualables.
"Goya representó a la mujer con una dignidad, un respeto y una empatía como ningún otro maestro antiguo había hecho hasta ese momento, y merece ese reconocimiento", afirma con rotundidad Fernández-Galiano. "En el retrato de la Tirana, restaurado especialmente para la ocasión, vemos a un artista que se aleja del neoclasicismo. Pinta con el color, no a partir del dibujo, transmitiendo una energía rotunda, con esas pupilas dilatadas, tan características en Goya, que nos aproximan de manera más emotiva al retratado", describe con pasión.
Enfrente de la actriz, el retrato de la marquesa de Villafranca, mujer excepcionalmente culta. "Es un juego muy velazqueño porque estamos ante un doble retrato; la representación de la representación. María Tomasa de Palafox está pintando a su marido, que debe estar enfrente de ella, al que vemos reflejado en el lienzo", indica el comisario. Goya dijo en algún momento que sus maestros fueron Velázquez y la naturaleza.
El Retrato de la Duquesa de Alba de blanco -recordemos que existe otro en negro que posee la Hispanic Society of America, de Nueva York-, nos llega desde el Palacio de Liria y es uno de los préstamos más relevantes. Lo evidencia la presencia de Fernando Fitz-James Stuart y Solís el día de la inauguración, descendiente directo de la retratada. En el fascinante óleo puede observarse lo que el comisario describe como una "sinfonía en rojo", marcada por los detalles de lazos, faja y collar. Ese dedo señalando la rúbrica de Goya le ofrece un protagonismo al pintor, fruto quizás de un trato íntimo.
Cada uno de los cuarenta cuadros prestados ha tenido sus condiciones particulares de cesión, haciendo muy laborioso conseguir que hoy estén reunidos en Zaragoza, excepcionalmente hasta el 10 de enero de 2027. El que ha llegado desde la National Gallery de Londres, por ejemplo, ha tenido que colgarse en un panel de madera y no en muro, porque expresamente se especifica en las premisas para su préstamo.
Goya aporta su agudeza casi en cualquier obra, por inocente que parezca. Así, en la citada Merienda campestre, resulta perturbador el modo en que unos hombres rodean a una dama en ese ambiente natural, pero de cierta oscuridad al abrigo de unos árboles. Un grupo murmurando a sus espaldas, un par de individuos medio derrengados por el alcohol y otro más ufano, alrededor de una chica con aspecto de frágil muñeca inexpresiva.
"Otras obras apuntan rasgos de crítica social, por ejemplo el cartón que hemos traído del Museo del Prado, El albañil herido, que en el fondo nos está hablando de un accidente laboral. Es interesante, porque el primer boceto de Goya representaba a un albañil borracho, y los dos que lo sostienen estaban riéndose, pero en esta versión final Goya introdujo ese elemento social", sostiene Fernández-Galiano. "Ocurre en el par de pequeños cuadros sobre juegos infantiles, con unos niños harapientos recogiendo castañas o buscando nidos, donde también existe una crítica social; o en esa cucaña a la que se encaraman persiguiendo un botín de aves y panes, una competición organizada por la aristocracia para su distracción. Hasta en lo más amable, Goya introduce un elemento de preocupación, de inquietud".
El reflejo de la guerra o de los autos de la Inquisición se percibe, sin alcanzar la crudeza mostrada en su antológica serie de los Desastres de la Guerra, en un par de cuadros procedentes de Budapest u Oslo; o también en otro pavoroso fechado en 1798, que esboza a un par de caníbales descuartizando a sus víctimas. Al lado de ellos, en este apartado titulado Luces y sombras, la plácida estampa deEl quitasolo El bebedor, tapices cedidos por Patrimonio Nacional.
En la sección denominada La condición humanatenemos una galería de retratos que se inicia con los tres femeninos citados, hasta conformar un catálogo de las capas sociales de aquella época. El retrato de María Teresa de Vallabriga a caballo es un cuadro mágico, y estamos muy contentos de que los Uffizi nos lo hayan prestado por tres meses. Realmente es un boceto para un cuadro de mayores dimensiones, pero con un nivel de detalle que casi lo convierte en una miniatura".
No se habían vuelto a ver desde que fueron subastados en Christie’s por la astronómica cifra de 16,4 millones de dólares. Se trata de los dos primeros retratos de personas de la burguesía pintados por Goya, y las protagonistas son Leonora Antonia Valdés de Barruso y su hija María Vicenta. El propietario sigue en el anonimato, aunque sabemos que llegan desde el Reino Unido.
Recorriendo la escala social y administrativa que poblaba nuestro país en aquellos convulsos años de ocupación napoleónica, tenemos espléndidos retratos de militares, como el de un joven general francés, Nicolas Philippe Guye, que había participado en Waterloo. Llega desde Virginia Museum of Fine Arts. "Goya pinta a patriotas, pero también pinta a afrancesados o directamente a miembros del ejército de ocupación. Es un juego muy democrático".
Entre los afectos al nuevo régimen, desde Sao Paulo nos llega el Retrato de Juan Antonio Llorente. "Se trata de un personaje extraordinario -avanza Fernández-Galiano-. Un canónigo riojano, secretario del Santo Oficio, que se puso del lado de los franceses y por eso se hizo retratar luciendo la orden de color rojo que distinguía a los partidarios de Napoleón. Luego tuvo que marchar al exilio cuando cambiaron las tornas, y allí escribió el más documentado libro de denuncia de la Inquisición que se había escrito hasta el momento".
La exposición muestra también a ese Goya íntimo, el de los familiares y amigos, como sus consuegros; o el de su amigo y pintor, Asensio Juliá, que colaboró con él en los trabajos de San Antonio de la Florida, y aparece junto a los andamios que se emplearían para ese trabajo.
Flanqueando la entrada a la última sala de la exposición, dos retratos: el del Infantedon Luis Antonio de Borbón, y al otro lado Tío Paquete. "He querido hacer una pequeña reflexión sobre la extensión artística y social de Goya", nos avanza el comisario. "Lo más alto de la jerarquía social: el hermano del rey, retratado en 1783, y 40 años después al Tío paquete, un ciego que tocaba la guitarra y pedía limosna en las escaleras de una iglesia de Madrid. Los dos extremos de la condición humana y también los dos extremos de la historia pictórica de Goya, que comienza como un pintor heredero del neoclasicismo y acaba en los grandes trazos. Ese Goya tardío de las pinturas negras y la cúpula de San Antonio de la Florida, que parecía pintar con una esponja".
Como colofón de este recorrido, un cuadro que es pura delicia y un privilegio contar con él. "El autorretrato que tenemos en la Academia de Bellas Artes. Yo soy académico y tenemos una norma: hay media docena de obras que no se prestan nunca -comenta entre risas-, pero en este caso no podíamos decir que no. Es un cuadro maravilloso, porque encontramos a Goya con orgullo, vestido de gala, con un sombrero y una casaca. Sostiene el pincel como si fuera un lapicero y tiene una escribanía sobre la mesa, mostrando que además de pintor, es un intelectual, un influyente. Un retrato a contraluz, tan raro, tan difícil de pintar. Me parece una obra mágica".
Algo más de 160.000 descendientes de exiliados del franquismo y nacionalizados españoles no podrán ejercer su derecho al voto en las elecciones generales del 29 de noviembre. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, había tratado de abrir la puerta para concederles el sufragio, pero ayer el Tribunal Constitucional la cerró.
No es inusual que cuando algunos electores recogen sus papeletas para votar tomen la del Congreso y descarten la del Senado. Sobrevuela en la opinión pública la idea de que la Cámara Alta tiene algo de decorativo y que carece de verdadero poder de decisión. Pero esta idea no cuadra con los esfuerzos que han hecho o están haciendo los partidos, a izquierda y derecha, para hacerse con el control de esta Cámara.
El pleno del Tribunal Constitucional ha acordado hoy no admitir a trámite el recurso de amparo interpuesto por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, por la ley de nietos al considerarlo prematuro. Gabilondo impugnó la resolución del Tribunal Supremo que suspendía el voto de los descendientes de exiliados nacionalizados a través de una instrucción. No se trataba de una decisión definitiva y por eso el Constitucional ha rechazado el recurso, pues solo puede revisar el caso cuando haya concluido su tramitación y haya una sentencia.
El titular parece de una noticia de sucesos, pero lo que acontece en la obra Las irresponsables podría ocupar, no una sino varias páginas de cualquier diario. Afortunadamente, todo se queda en una comedia protagonizada por unas amigas, divertida pero a la vez reveladora de los conflictos que pueblan nuestras vidas. Tres chicas dispuestas a disfrutar de un fin de semana juntas, en una casa prestada fuera de la ciudad, con jardín y hasta con un perro que por allí deambula. Todo parece destinado a pasarlo bien, pero siempre puede surgir algo que haga cambiar los planes.
"Es una comedia de humor oscuro y dilemas morales, pero hilarante", reconoce Marta Poveda, actriz y directora de las funciones. Nos recibe en el escenario del Teatro Maravillas, junto a sus compañeras de aventura, Eva Ugarte y Angy Fernández, alrededor de la cocina donde se desarrolla la obra. Cocinar cocinan poco, todo sea dicho, aunque allí tratan de templar antiguas rencillas, endulzar relaciones y salpimentar sus existencias. Hay momentos para bailar, beber y hasta cantar, esto último muy de agradecer cuando se cuenta con la voz de Angy Fernández, que se marca el temazo Llorando (Crying), de Roy Orbison, en homenaje a Mulholland Drive. Los aplausos son inevitables.
La trama de Las irresponsablesse genera alrededor del personaje que encarna esta actriz y cantante: Lila está sufriendo las consecuencias de una ruptura sentimental y la vemos aparecer en horas bajas, arrastrándose hasta el sofá, vistiendo una aparatosa camiseta de su pareja, como buscando consuelo en ella. Planeaban comprarse un terreno juntos, pero acaban de dejarlo. "Mi personaje no es que esté deprimido, sino que está en pleno duelo. Mi amiga Nuria (Eva Ugarte) y mi hermana Fabi (Marta Poveda) me llevan de fin de semana para intentar que me olvide un poquito del momento tan jodido en el que estoy".
Lo de que su hermana se apuntara al 'finde' de chicas no estaba previsto, pero otra amiga falló y hubo que buscar recambio. Fabi es el segundo plato y lo sabe. El recurso da mucho de sí y nos ofrece diálogos chispeantes entre las hermanas, que tienen muchas cuentas que ajustar. "Está muy bien jugado por parte de Javier Daulte (autor del texto), que es un genio. Coloca al personaje de Fabi para enfrentar esa relación de hermanas que, en realidad, no es una relación de amistad. Ellas se quieren mucho, aunque tienen alguna herida del pasado, y es un buen momento para enfrentarse a ello. Por extensión, las tres se enfrentan a sí mismas y entre ellas", concluye Marta Poveda.
Nuria es la que ha preparado todo este sarao, porque es a quien le toca intentar echarle un cable a su amiga Lila. "Pide a unos amigos su casa, un casoplón con jardín, para pasar un fin de semana y divertirse juntas -comenta Eva Ugarte-. Ella intenta controlar todo, pero cuando una persona quiere que los demás estén bien es porque no se quiere enfrentar a sus problemas. Se llena de capas, de postizos que exageran todo para no enfrentarse a la realidad. Al final, esa noche pasan cosas muy descontroladas". Y tan descontroladas.
La desinhibición lleva a que cada cual confiese algo horrible que hayan cometido en el pasado. "Ahí empieza todo a destaparse -comenta Angy-. Mi hermana Fabi cuenta una cosa que hizo muy horrible cuando era adolescente y luego yo también otra más. Después pasa algo y es cuando empiezan todas a ser irresponsables totalmente".
¿Nos gusta ser un poco irresponsables en algún momento? Eva Ugarte recoge el guante: "Todos somos de vez en cuando irresponsables, lo que pasa es que no lo queremos ver. Si lo admito aparece la culpa y a nadie le gusta sentir la mirada externa. De esto habla también la función, de lo domesticados que estamos. ¿Qué pasa cuando haces algo horrible? ¿Qué cosa salvaje sale de ti, que no te atreves a mostrar? Curiosamente, son las verdaderas amigas quienes han visto tu lado oscuro. Eso crea un vínculo auténtico", concluye.
La pregunta lleva a Marta Poveda a una reflexión de mayor alcance: "Yo creo que los que hemos tenido la enorme suerte de nacer en el primer mundo somos ya irresponsables y eso afecta a otros seres humanos. El hecho de que haya gente nadando hacia la península ibérica, porque nosotros estamos forrados y ellos necesitan comer; o el que llevemos móviles con coltán. Nacemos con ese pecado original de la estructura capitalista".
Esa mirada general también debe adoptarla Poveda en su labor como directora que actúa en la misma función. "He tenido que desprenderme del ego, porque la autocrítica es importante. Estoy dirigiendo lo que tengo fuera y tengo que pensar, ‘vale, estás viéndolas a ellas, pero mírate un poquito tú también’". Para ello ha contado con el apoyo de su ayudante de dirección, Rosa Peláez, y la generosidad de sus compañeras, que no deja de agradecer. "Mucha comprensión por parte de todas".
Esta comedia contiene rasgos de humor negro y hasta escatológico. Sin ir más lejos, todo comienza con un embrollo notable a cuenta de la caca de perro. "La metáfora es que en algún momento de tu vida, por h o por b, te acabas comiendo una buena mierda", nos recuerda entre risas Marta Poveda. "Empezar así una función es un regalo, incluso para nosotras, porque hace que el público se relaje y entre con nosotras. Una vez que aparece la mierda, estamos todos en ella".
En cuanto al humor negro, un hecho concreto hace que todo salte por los aires y se inicie una sucesión de acontecimientos, llamadas telefónicas y simulaciones disparatadas que casi convierten a Las irresponsables en un 'thriller' alocado. "El autor se plantea qué pasaría si, de repente, te piden que vayas un poquito a lo primario, a que todo se descontrole. De ahí sale una cosa medio tribal", señala Marta Poveda. En la obra se percibe esa tensión que lleva inconscientemente a la hilaridad. "Estamos completamente chaladas pero nos sienta muy bien", dice el personaje de Nuria en algún momento.
Finalmente, cualquiera al que hayan dejado plantado en una relación, de repente siente que se le nubla todo, como reconoce Angy. "Todas hemos pasado por alguna, y aquí ocurren locuras que, en su sano juicio, mi personaje no haría, aunque ella ya tenga cositas que solucionar... ". Marta Poveda lo resume: "Las barbaridades que van ocurriendo en escena son muy, muy graciosas". Todas ellas suceden en el Teatro Maravillas gracias a estas tres estupendas actrices que con sentido de la comedia, y mucha responsabilidad, encarnan a Las irresponsables.
En el vídeo registrado por la cámara fija del laboratorio del Servicio de Armas de la Guardia Civil de Madrid, se ve al coronel Francisco Pallás entrando con un empleado de la empresa española USP (Uniformidad y Suministros de Protección S.L.) y un guardia, cogen las cajas de cinco fusiles de asalto del instituto armado y comienzan a superponer etiquetas y precintas de la citada empresa sobre los de la Guardia Civil, tapándolos. Esta burda operación, realizada a plena luz del día y con las cámaras de seguridad en funcionamiento, ha sentado esta semana en el banquillo al Coronel, a una directiva de la empresa armamentística y a un empleado de la misma. La Fiscalía pide cuatro años de cárcel para el mando de la Guardia Civil por “un delito de falsificación de documento oficial”; y dos años para los miembros de la compañía por lo mismo. El ministerio público entiende que Pallás “falsificó unos documentos para favorecer durante el proceso de licitación a una empresa de cara a la adquisición de un mínimo de 8.250 fusiles de asalto”.