Ha estado muy bien Borja Sémper

Borja Sémper es una de las cabezas más transparentes del PP, quizá la más desprejuiciada y acaso la que mejor se mueve entre subtextos. Este martes en A Coruña empezó a hablar con la naturalidad con la que tendrán que hacerlo el resto de líderes populares dentro de unas semanas. Esto es: que las elecciones generales del 29 de noviembre son “las más importantes desde la Transición”, y que el Partido Popular tendrá que tomar decisiones “históricas”. Nadie se ha referido hasta ahora con más claridad a lo que supondrá la casi segura llegada de la ultraderecha al Gobierno de España ni al pacto fundamental de la derecha democrática (antaño autodeclarada centroderecha, aún más antaño sólo centro) con los eufóricos herederos del franquismo. Sí, tiene toda la pinta de que el 29 de noviembre se producirá algo que los españoles no ven desde antes de la Transición, de ahí la importancia de la convocatoria, como bien dice Sémper: políticos ultras negociando carteras de ministerios para imponer una agenda ideológica que no se veía desde hace medio siglo; y sí, no puede otra cosa que llamarse histórica la decisión del PP de pactar o dejarse absorber, eso ya lo veremos, por el partido Vox. Acuerdos que por otro lado ya se han empezado a cimentar en el Senado, puesto que según Feijóo la prioridad, sin reparar en gastos morales ni deudas que no se sabe cuánto van a costar, es desalojar a Sánchez de La Moncloa. Siempre que los becarios del fascismo asoman la cabeza al poder es para evitar algo más grave. Se sabe por otro orden de cosas en otras épocas, salvando graves distancias. En Cabaret de Bob Fosse, un aristócrata alemán explica que los nazis son unos matones estúpidos que pueden ser muy útiles para librarse de los comunistas. Después, dice, se les podrá controlar. Más adelante, cuando ambos ven aterrorizados a una multitud cantando un himno nazi mientras se levanta como hipnotizada, su acompañante le pregunta: “¿De verdad los vais a controlar?”. La historia tiene una preciosa tradición de hombres convencidos de que los monstruos se pueden alquilar por horas.
