❌

Reading view

Los indígenas semai luchan contra la fiebre de las tierras raras en Malasia

Seguir leyendo

© Fabio Polese

Pos Lanai, un asentamiento indígena en el Estado malasio de Pahang, parece ajeno al mundo moderno. La única forma de llegar es en barco, remontando el río Telom entre paredes de selva tropical y aguas turbias. Durante casi una hora, el ruido del motor acompaña el trayecto. Luego, la embarcación reduce la velocidad frente a unas casas de madera construidas justo sobre la orilla del río. La aldea es el hogar de los semai, uno de los principales grupos de los Orang Asli, los pueblos indígenas de Malasia peninsular. Pero este es, también, un territorio en disputa. Bajo el suelo del Estado de Pahang se encuentra una de las mayores reservas de tierras raras de este país del Sudeste Asiático. Desde 2021, los semai luchan porque el Estado les reconozca la posesión de estas tierras y les consulte cuando se presenten proyectos mineros. Ahora, una nueva amenaza se cierne sobre el territorio: el Gobierno de Malasia ha firmado acuerdos de cooperación en materia de minerales críticos con países como Estados Unidos y Japón.

© Fabio Polese

Pos Lanai se encuentra dentro de la Reserva Forestal de Ulu Jelai, conectada a la Espina Dorsal Forestal Central, el vasto corredor ecológico que se extiende a lo largo de Malasia peninsular. Se trata de uno de los ecosistemas más importantes del país, hogar de numerosas especies animales, entre ellas los elefantes asiáticos y el tigre malayo, en peligro crítico de extinción. Yunus bin Sebel, de 57 años, el jefe de la aldea, habla despacio, sin apartar nunca la mirada del Telom. “No estamos acostumbrados a vivir en ningún otro sitio”, dice el hombre que aparece en esta fotografía. “Nuestro sustento proviene del río, la agricultura y el bosque. Si perdiéramos esta tierra, también perderíamos los cimientos de nuestras vidas”. Para los semai, esta tierra es donde vivieron sus antepasados. Aquí aprenden a cazar, pescar, cultivar y recolectar productos del bosque.

© Fabio Polese

Bajo este bosque hay yacimientos de tierras raras. Se calcula que Malasia alberga hasta 16 millones de toneladas de estos elementos esenciales para la fabricación de imanes para vehículos eléctricos, aerogeneradores, semiconductores y numerosas tecnologías militares. En 2021, los habitantes del pueblo descubrieron que más de 660 hectáreas de bosque situadas aguas arriba del Telom habían sido destinadas a un proyecto de extracción de tierras raras. Según la comunidad, el emplazamiento propuesto se superpone a parte de su territorio ancestral e incluye las cabeceras de las que depende el río. Por este motivo, llevaron el caso ante el Tribunal Superior de Temerloh, solicitando el reconocimiento oficial de sus tierras y que no se autorizaran nuevas concesiones sin consultarles previamente. El caso está a la espera de sentencia.

© Fabio Polese

“Si este proyecto sigue adelante, el impacto será enorme”, afirma Jeffrey bin Hassan, de 39 años, presidente del Grupo de Trabajo de Pos Lanai para la Protección de las Tierras Consuetudinarias. “Puede que presenten estudios en los que se afirme que la calidad del agua seguirá siendo buena, pero las consecuencias a largo plazo para el río y el medio ambiente serían inevitables”, agrega el hombre, que aparece en esta fotografía. En 2021, el Departamento de Medio Ambiente de Malasia rechazó los términos de referencia para la evaluación de impacto ambiental. Esto impidió que el proyecto siguiera adelante, pero no revocó la autorización concedida por el Gobierno del estado de Pahang en 2019. El proyecto, en la práctica, ha quedado en suspenso.

© Fabio Polese

Bin Hassan abre una carpeta gastada llena de mapas. Uno a uno, los extiende por el suelo de una pequeña cabaña del pueblo, trazando las líneas con el dedo. Algunos muestran coordenadas GPS, mientras que otros están cubiertos de notas escritas a mano. Son el resultado de semanas de caminatas por el bosque junto a otros miembros de la comunidad. “Para documentar nuestro territorio, nos dividimos en dos grupos”, explica. “Cada uno de nosotros llevaba un dispositivo GPS. Cruzamos arroyos, subimos colinas y seguimos los límites que nos habían mostrado los ancianos”. “Mi bisabuela señalaba una colina y decía que pertenecía a nuestra aldea. La siguiente, decía, pertenecía a otra comunidad. Seguimos esas historias y las convertimos en un mapa para presentarlo ante los jueces. Así es como demostramos que llevamos siglos viviendo aquí”. Esos mapas se encuentran ahora entre las principales pruebas presentadas ante el Tribunal Superior de Temerloh.

© Fabio Polese

Para la comunidad es urgente obtener el reconocimiento de sus tierras. Desde hace años, Estados Unidos ha intentado reducir su dependencia de China, que controla gran parte de la cadena de suministro mundial, y ahora busca en Malasia nuevas fuentes de tierras raras. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2024 China representaba el 60% de la producción mundial extraída de tierras raras magnéticas, el 91% de la producción refinada. En octubre de 2025, Washington y Kuala Lumpur firmaron el Acuerdo de Comercio Recíproco (ART), que también incluye la cooperación en materia de minerales críticos y elementos de tierras raras, con el objetivo de desarrollar nuevas cadenas de suministro como alternativa a las controladas por Pekín. Este agosto, además, el viceministro de Recursos Naturales y Sostenibilidad Ambiental, Syed Ibrahim Syed Noh, ha reconocido que que el Gobierno estaba considerando permitir determinadas exportaciones de tierras raras sin procesar, levantando una prohibición vigente desde 2024.

© Fabio Polese

“Nuestro temor”, afirma Sivarajan Arumugam, miembro del Parti Sosialis Malaysia y activista del movimiento Save Pos Lanai, “es que la creciente demanda internacional acelere la concesión de licencias mineras. Las comunidades indígenas nunca han participado en el proceso de toma de decisiones. Solo se enteraron de ello a través de los periódicos”. “El proyecto implica el uso de una técnica conocida como lixiviación in situ, que consiste en inyectar soluciones químicas en el suelo para separar los elementos de tierras raras de los minerales circundantes”, añade Sivarajan. La contaminación, asegura, llegaría al sistema hídrico del que depende toda la comunidad. “El río, los peces, las tierras de cultivo y el bosque se verían afectados. Todo su modo de vida quedaría destruido”.

© Fabio Polese

No es la primera vez que Pos Lanai ha tenido que defender su territorio. Tras años de protestas y acciones legales, en octubre de 2018 el Gobierno malasio canceló el proyecto de la presa de Telom, que habría inundado el pueblo y unas 7.600 hectáreas de bosque. “Pensábamos que esa sería la batalla más dura. Pero luego llegó la noticia sobre esta mina”, afirma Arumugam.

© Fabio Polese

Mustafar bin Atok, de 57 años, está sentado a la sombra de su porche mientras el Telom fluye a solo unos metros más abajo. De vez en cuando interrumpe su relato para señalar hacia el río. “Cuando era joven, bastaba con lanzar una red para pescar un montón de peces”, dice. “Ahora, muchas especies se han vuelto difíciles de encontrar”. Atribuye parte de estos cambios a las numerosas presas construidas a lo largo de los años en las Tierras Altas de Cameron, aguas arriba de la cuenca del río.

El atardecer cae lentamente sobre el Telom. Los niños siguen zambulléndose en el agua, ajenos a las vistas judiciales, a las licencias mineras y a los acuerdos comerciales firmados lejos de allí. Para los habitantes de Pos Lanai, el tiempo parece medirse ahora por la espera de una decisión del Tribunal Superior de Temerloh, una decisión que podría determinar el futuro de su modo de vida.
  •  

Aznalcóllar da luz verde a la depuradora de aguas de la mina tras la manifestación en su contra

Corta inundada en la mina de Aznalcóllar (Sevilla), este lunes.

La polémica reapertura de la mina de Aznalcóllar (Sevilla), 28 años después del desastre medioambiental que supuso el vertido de lodos tóxicos cerca de Doñana, está cada vez más cerca. Este lunes el Ayuntamiento sevillano ha anunciado la concesión del permiso de obras a la empresa Minera Los Frailes para que construya durante el próximo año y medio la depuradora para las aguas que verterá en el río Guadalquivir, dos días después de la manifestación de Ayuntamientos, colectivos sociales y ecologistas que recorrió la capital andaluza el sábado contra dichos vertidos.

Seguir leyendo

El alcalde de Aznalcóllar, Juan José Fernández, este lunes frente al Ayuntamiento.Montañas de sedimentos en la mina de Aznalcóllar (Sevilla), este lunes.
  •  

Paz pone en segundo plano reclamo marítimo de Bolivia para «construir un futuro» con Chile

Al reiterar la prioridad del futuro sobre el reclamo histórico boliviano, Paz mencionó los acuerdos suscritos por autoridades bolivianas y chilenas en áreas de minería, integración energética y conectividad.
  •  
❌