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Ansiedade social e os hábitos ocultos que pioram tudo

Pode comprometer o desempenho e as relações interpessoais, mas existem estratégias e formas de apoio psicológico que ajudam a superar o isolamento e a enfrentar os receios associados às interações sociais. Durante a adolescência, Mary (nome fictício) começou a sentir ansiedade em situações sociais. A sua ansiedade tornou-se tão grave que desenvolveu uma depressão e teve de interromper temporariamente os estudos. Quando entrou na universidade, evitava por completo os ambientes de grupo. “Não participava em clubes nem em associações, como faziam os outros”, conta. “Achava simplesmente que ninguém iria querer conhecer-me. Na verdade, não fiz um único amigo durante toda

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Cómo los intentos por tener un hijo pueden pasar factura en el terreno sexual

El instinto maternal de Marta, una madrileña de 53 años, nunca había hecho acto de presencia hasta que conoció a alguien que lo despertó. “De repente, ambos queríamos tener un hijo. El problema es que yo tenía 42 años y mi pareja tenía pocos espermatozoides y eran algo lentos, condición que se conoce con el extraño nombre de oligoastenozoospermia”. La pareja decidió entonces recurrir a las técnicas de reproducción asistida y así estuvieron durante casi dos años hasta que, tras una fecundación in vitro, se quedó embarazada. “Siempre se habla del calvario de los tratamientos. En mi caso, lo peor fue comprobar que todo el proceso había desgastado nuestra vida sexual. De repente, éramos padres que habíamos triunfado en la batalla de la concepción, pero perdimos la de la pareja. Habíamos interiorizado que el sexo sin fruto era vacío, frustrante, falso. Una suerte de maldición que la madre naturaleza nos lanzaba por no poder cumplir con el deber de perpetuar la especie. Y así, como una bruja malvada, nos quitó el deseo”, cuenta.

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© milan2099 (Getty Images)

Tanto si se ha tenido descendencia como si no, la sexualidad de la pareja que intenta tener hijos puede sufrir mucho en todo el proceso.
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Candela Antón, divulgadora de Antropología: “Hemos hecho con el planeta lo que nos ha dado la puta gana”

Candela Antón, exactriz y divulgadora de Antropología en redes, donde le siguen más de millón y medio de personas, retratada en el Parc de les Móres de Olot, Girona, el 14 de octubre de 2026.

“Lo de actuar era un hobby que se fue de madre”, dice Candela Antón (Barcelona, 32 años). De niña deseaba ser egiptóloga, más tarde inició los estudios de Humanidades, pero la interpretación se cruzó en su camino. Ganó fama en series como Merlí y montó su propia escuela de actuación: su camino parecía escrito. Pero en un proyecto de entrevistas para National Geographic se cruzó con el paleoantropólogo Joaquín Panera. “Me dije: yo quiero hacer lo que hace este hombre”, cuenta divertida.

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Mamá, soy rebelde: cómprame una virgen

Llevar una virgen colgada del cuello es de ser moderna y de ser joven. El catholic-core, la estética de lo sagrado, está de moda y es la razón por la que las adolescentes se adornan la pechera con vírgenes, rosarios e imágenes de santos. Una feminidad que a las mayores nos parece antigua pero que se ha vuelto rebelde. ¿Y de dónde sacan tanta virgen? Pues de los cajones de sus madres y abuelas, de los regalos de primera comunión (las que la hicieron) y ahora también de los centros comerciales que venden rosarios como si fueran Sonny Angels. No hace falta ser católica para colgarse una virgen pero sí un poco rebelde.

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© evdokiageorgieva (GETTY IMAGES) (EL PAÍS)

Una mujer joven llevando un crucifijo.


evdokiageorgieva (GETTY IMAGES)
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