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Feijóo, contra el PSOE por su "estrategia del miedo": "Viene el PP, sí. Que tengan cuidado los okupas, los delincuentes y el clan de Sánchez"

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (d), el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol (i), durante un acto de precampaña del PP, en el Palau de Congressos de Catalunya, este domingo

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, participó este domingo en un mitin preelectoral de su partido de cara a las próximas generales, en donde se presentó además la candidatura del alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, como número uno de la lista provincial al Congreso de los Diputados. "Gracias, presidente. Estaremos a la altura política, ante la gran responsabilidad que hay en juego", trasladó el representante municipal ante los centenares de asistentes populares. Al igual que Feijóo, en el cierre, Albiol cargó contra Sánchez y se centró en algunos ejes discursivos que el PP quiere asentar en esta campaña para, al menos en Cataluña, contrarrestar el auge de Vox: seguridad, perfil contra la ocupación y discurso duro contra la inmigración ilegal. Todo ello, sin agresión directa para no perjudicar la suma como en 2023. Incluso consideró que un gobierno de coalición puede funcionar.

"Tengo mucho trabajo en Badalona. Si doy este paso no es para calentar una silla, es para poner voz a los problemas reales que tienen los vecinos y vecinas de Cataluña"se comprometió Albiol ante Feijóo. Este, le respondió tajantemente, dándole un voto de confianza y marcando mucho más ese perfil competitivo ante Vox. Anunció que le encargará liderar la próxima ley nacional para la antiokupación en el Congreso. "Para que Cataluña sea una voz determinante en España tiene que tener diputados con conocimientos, no que vengan a aprender. Albiol es el político 'peatonal', que sabe cómo funciona Cataluña" y su gente. "Tolerancia cero, protección máxima para el ciudadano honrado", afianzó el dirigente del PP. Indicó que "cada día ve a su partido más en forma".

En su cierre, Feijóo, bajo el lema 'Por fin' tras el adelanto de generales, cargó contra Sánchez y que opte por la vivienda y el "miedo", nuevamente, como estrategia electoral. Criticó lo primero, cuando el Gobierno "ha creado el problema" ocupacional o no ha fomentado la construicción de viviendas públicas en ocho años de mandato. Arremetió contra a casos como el de Montse Mínguez, la diputada y exportavoz nacional del PSOE tras su dimisión, en la diana de la oposición tras conocerse que su pareja posee un negocio con 30 viviendas a su disposición, algunas de ellas de lujo. "Taparon las mentiras de Marruecos con la vivienda, las de la vivienda con las pensiones. Encadenan una mentira con otra, es un no parar. Ya no cuela, los españoles los tenemos calados". La izquierda viene aprovechando las declaraciones de José María Figaredo, portavoz económico de Vox, sobre la necesidad de un modelo mixto de pensiones, o de Ester Muñoz, que consideró en un podcast que el sistema está al borde de "petar", para alertar de la garantía de esta prestación pública. Feijóo lo acredita.

Taparon las mentiras de Marruecos con la vivienda, las de la vivienda con las pensiones. Ya no cuela

Respecto al miedo, clave en la movilización de las izquierdas y para Sánchez en 2023, por la previsión de un pacto de PP y Vox que ahora parece más claro, Feijóo calificó de falta de originalidad a la sala de máquinas electoral de los socialistas. "Cuidado que viene el PP. Es el dóberman de hace 30 años", se refirió al spot publicitario del PSOE de Felipe González en la campaña previa a su derrota electoral frente a José María Aznar en 1996. "Ya no pueden meter miedo, pero sí la mano en el bolsillo. Lo han hecho a los españoles, y han robado a manos llenas",cuestionó Feijóo los casos de corrupción juzgados e investigados en torno a los socialistas. "Viene el PP, sí, cuidado. Que tengan cuidado los okupas, los delincuentes y el clan de Sánchez", expresó.

Poner de relieve Ceuta, Marruecos o la financiación

Ante los suyos, el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, y la secretaria general del Partido Popular Europeo, Dolors Montserrat, clamó por "apretar". Ven encarrilado un éxito electoral. Cargó Feijóo, además, por algunas prácticas del PSOE en precampaña como el 'correo' fake de buzoneo digital en el que como si fuese el presidente del PP, se apunta que tocará las pensiones, la sanidad así como otros servicios públicos. El asunto ha generado debate, porque desde el PP se considera suplantación de identidad pese a que al final del mensaje el PSOE reconoce la autoría. "El Feijóo de verdad les manda este mensaje: a todos los sanchistas a sueldo para mentir y difamar, el 29-N os váis a la calle", dijo.

Como quien toca sus mejores temas en un festival, Feijóo apuntó que se exclarecerá todo lo que pasó en Ceuta, las relaciones del Gobierno de Sánchez con Marruecos, o cuestiones como la de "sicarios a sueldo" contra la jueza Beatriz Biedma. "¿Qué tiene Marruecos de él? Amenaza la soberanía española y piden el voto para Sánchez. ¿Por qué creéis que le prefieren más a él que a mi? Marruecos defiende sus intereses, y Sánchez también. Yo defiendo los de españa. Buena vecindad también", recalcó el popular pese a todo. Abogó por más recursos para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por el refuerzo de las fronteras.

"No permitamos que también invadan nuestra democracia. El 29-N elegimos entre sumisión o defensa de España", enlazó Feijóo su discurso con una mirada permanente a la seguridad, volvió a la okupación. Pero derivó en lo económico, en "que tengáis que pagar más" por los acuerdos en financiación, en el deterioro del transporte o los Rodalíes. "No les vamos a pasar ni una. Desde Barcelona les pido a los españoles que tampoco lo haga" a la hora de ejercer el voto. "La gente no puede más, los precios se han disparado, las neveras vacías, el carburante por las nubes. Y ellos con sus consignas y mirándose el ombligo". "Presumen de economía mientras la gente no llega a final de mes". "Presumen de tener más dinero que nunca, si han subido reiteradamente los impuestos. Ya está bien de exprimir y asfixiar a la clase media de este país".

Hizo un enfrentamiento entre conceptos. "Pensiones, sanidad, educación pública, viviendas, sí; chistorras, joyas en cajas fuerte, pisos para un ministro, no. Decencia sí, Sánchez no", lanzó. "España necesita un cambio. Tenemos que cambiar. ¿Os imagináis con esta pesadilla hasta 2032, con los paseos de socialistas por los juzgados? ¿Os imagináis a alguien ante un juzgado popular, que ayer fue aclamada como heroína?", preguntó Feijóo en referencia a Begoña Gómez, esposa del presidente. "Para que el cambio sea incuestionable hace falta una mayoría grande", y "Cataluña es crucial para hacerlo". "Os lanzo una pregunta, ¿lo ha hecho mejor Colau en Barcelona o Albiol en Badalona?". "Ese es el dilema", por eso apreció que ningún voto de centro, dijo, puede ir a las izquierdas. "Por centenares de votos" el PP no logró escaños en Cataluña, remarcó, por lo que llama a que la sociedad "vaya a por todas".

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El pacto de no agresión entre Feijóo y Abascal para superar el revés de 2023

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en una imagen de archivo

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal mantienen líneas de comunicación y una relación que en Génova califican de civilizada y cordial. No siempre fue así, no al menos de forma pública cuando el PP acusaba a los ultras de hacerle el juego a Pedro Sánchez y los de Vox aseguraban que las siglas populares en nada se diferenciaban del PSOE. Los pactos en las Comunidades autónomas, la mala convivencia interna, la espantada de los voxistas en julio de 2024 son algunos de los hitos que contribuyeron a enturbiar una relación que no fue nunca fácil.

Antes del desembarco de Feijóo en la presidencia nacional del PP, le tocó a Pablo Casado, su antecesor, lidiar con Abascal. Aún se recuerda el discurso demoledor que pronunció el líder popular en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados durante el debate de la moción de censura que Vox presentó en octubre de 2020, en plena pandemia. Su "hasta aquí hemos llegado", resonó en las paredes del viejo edificio de la carrera de San Jerónimo. "Quería cortar las dos orejas del PP y ha acabado de monosabio de Pablo Iglesias", le espetó a Abascal. Incluso bajó al terreno de lo personal cuando le acusó de que "esta moción no la dispara contra el Gobierno sino contra el partido que le ha dado trabajo durante 15 años y lamento decirle que el tiro le ha salido por la culata. Pero acepto el órdago. Es la hora de poner las cartas boca arriba y hasta aquí hemos llegado".

Si de algo presumió Feijóo siendo presidente de la Xunta fue de su capacidad para desactivar a Vox

Se puede especular respecto a cuál hubiera sido la posición de Casado si la aritmética electoral le hubiera puesto en el brete de pactar con Vox o despedirse de cuotas de poder. De qué diría ahora cuando todas las encuestas -mejor obviar al CIS de Tezanos- hablan de un sólido bloque de centro-derecha para desalojar a Pedro Sánchez de Moncloa. Ojo, tampoco Feijóo era un entusiasta de los pactos con Vox. De hecho, si de algo presumió siendo presidente de la Xunta gallega fue de su capacidad para servir de contención a los de Vox, sin un solo diputado autonómico y con una concejala en la localidad orensana de Avión (Lilian Cerdeira) que acabó dejando el partido.

Vox era para Feijóo una especie de "cuerpo extraño" con el que nunca había tenido que lidiar. Hasta que llegó a Madrid y encontró a un partido que había convertido al PP en el objeto a abatir. La hemeroteca está llena de recriminaciones directas e indirectas a Vox por hacerle el juego a los socialistas, hasta el punto de acusar a los ultras de ser "aliados del sanchismo". Y Vox, por su parte, ha culpabilizado no pocas veces a Génova de mover los hilos en medios de comunicación amigos para perjudicarles.

"Complejos" y "miserias" de Vox

Ocurrió, por ejemplo, este mismo año durante la campaña aragonesa, cuando ABC publicó unos audios de dirigentes voxistas de Aragón criticando a Bambú. "El PP se lanza a la guerra sucia contra Vox para que no se hable de su estafa y de su corrupción reciente en Almería y en Alicante", dijo Vox.  "Que no focalice ni sus complejos ni las miserias de su partido en el PP", le replicaron los populares.

Este ha sido hasta no hace mucho el clima entre ambos partidos. Incluso cuando se sentaron a negociar los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Pero la interlocución ha dado un giro más que llamativo. Hay tregua, acaso producto de esos contactos entre ambos líderes tras años de desencuentros. Una tregua que, como reveló El Independiente, se ha trasladado incluso a esos ejecutivos autonómicos. Los vicepresidentes y consejeros de Vox han optado por un perfil bajo, sin ir a la confrontación con sus socios "siguiendo instrucciones de Bambú", afirman algunos barones autonómicos.

Abascal asegura que Feijóo y él tienen "diagnóstico similar de lo que está pasando", pero "recetas distintas"

A lo más lejos que llegó Feijóo el pasado 12 de octubre durante la recepción en el Palacio Real fue a decir que con Vox "no habrá cordón sanitario, pero tampoco cordón umbilical", según comentó a los periodistas. Ahora todos se preguntan si esa contención se mantendrá a lo largo de la campaña electoral del 29 de noviembre. En una reciente entrevista de Abascal en el ABC dio "garantías" sobre su voluntad de entendimiento con Feijóo con el objetivo de desalojar a Sánchez del poder.

Interrogado sobre el estado de sus relaciones con Feijóo, la calificó de "cordial y hablamos todo lo que es necesario. Mantenemos esas conversaciones discretas, pero hablamos y tenemos un diagnóstico similar de lo que está pasando con este Gobierno. También recetas distintas. Eso es lo que tienen que elegir los españoles que quieren un cambio. Y tendrán que decir cuál es la mezcla, o si no hay mezcla y le dan todo el poder a uno u otro". En todo caso "sí puedo dar la garantía de que nosotros tenemos una voluntad de entendimiento". Nada de 'derechita cobarde' ni de 'PPSOE'.

El PP asume que Vox es "la respuesta emocional de un país que está hasta los cojones (sic)".

Dicha tregua no significa que cada uno no juegue sus cartas electorales, pero sin necesidad de saltarse el 'pacto de no agresión'. El presidente del PP ha escogido para su equipo electoral a Miguel Tellado, Alma Ezcurra y Ester Muñoz. También se baraja el nombre de Cayetana Álvarez de Toledo de dos de la lista por Madrid. No se puede decir de ninguno de ellos que tengan un perfil poco batallador. Tellado es uno de los interlocutores habituales con el partido ultra. Además, las fundaciones de ambas formaciones políticas, eso es, Reformismo21 y Disenso, sirven también de escenario "neutral" de comunicación.

En cuanto al crecimiento exponencial que parece estar viviendo la formación de Abascal sin apenas intervenir en el debate político, los sentimientos del PP son contradictorios. Por un lado entienden que ese crecimiento es "la respuesta emocional de un país que está hasta los cojones (sic)". Significa que, en ese contexto, "es complicado votar con la cabeza". Pero el PP "es un partido de Estado y no puede cometer según qué excesos", por lo que entienden que no pueden competir en ese terreno a pesar del endurecimiento del discurso popular en materias como la inmigración.

El vaticinio de Iván Redondo sobre Yolanda Díaz

De otro, la evidencia de que un Vox fuerte le permitirá  a Feijóo tener los votos suficientes para ser investido presidente del Gobierno. Pero el riesgo reside en que ese crecimiento llegue a impedir al PP ser la primera fuerza política, por delante del PSOE. Lo auguran spin doctor como Iván Redondo, viejo conocido de los populares. Pero ahí Génova tira de ironía: "También vaticinó que Yolanda Díaz iba a ser la primera mujer presidenta del Gobierno".

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Rajoy, sobre el "momento" de Feijóo: "Lo que necesita, aunque ya lo tiene, pero tenemos que ser activos, es tenernos a nosotros"

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en un acto del PP en Sanxenxo.

"No ha insultado a nadie y es una persona de la que podemos sentirnos legítimamente orgullosos. Tiene personalidad, tiene nivel, tiene conocimientos y tiene experiencia y lo que necesita en este momento, aunque ya lo tiene, pero tenemos que ser activos, es tenernos a nosotros".

El expresidente del Gobierno y presidente honorífico del PPdeG, Mariano Rajoy, ha apelado a los militantes del Partido Popular a trabajar y aportar lo que pueda para ayudar a Alberto Núñez Feijóo y "poner fin a la etapa más oscura de la democracia" en España desde la aprobación de la Constitución.

"Todos conocéis lo que está pasando en España en estos momentos. No hay calificativos para valorar lo que ha hecho este Gobierno, se han agotado", ha manifestado este sábado durante su discurso en Sanxenxo (Pontevedra) en la clausura del acto de homenaje a exalcaldes y exconcejales del PP de la provincia de Pontevedra.

Rajoy ha sostenido que el esfuerzo de todos y cada uno de los militantes es "necesario" para que España "recupere la normalidad". "Porque así no se puede seguir", ha incidido para señalar que la democracia española debe recuperar la "calidad perdida".

"Para que se respete la Constitución y la Ley, para que haya división de poderes de verdad, para que no se ataque al poder judicial desde el Gobierno", ha manifestado para asegurar que se han visto cosas "que eran impensables" y que "no pasaban por la cabeza de nadie".

Lo "sucedido en Badajoz"

Así, ha puesto como ejemplo lo "sucedido en Badajoz", con una jueza a la que "se pretende, decían, eliminar". "Queridos amigos, nuestro esfuerzo es necesario para cambiar ese estado de cosas y para que se gobierne, para que se ocupen los gobiernos de los problemas reales de la gente", ha dicho.

Tras citar el alza de los precios y el coste de la vida, ha criticado que ahora el Ejecutivo estatal hable de vivienda cundo no hizo "absolutamente nada" en sus ocho años de mandato. "Y ahora dice que en 48 horas lo va a arreglar todo", ha censurado.

Rajoy ha sostenido que el Gobierno tiene que ocuparse de la política de las cosas y no de las cosas de la política. "Esa es otra historia", ha señalado. Así, ha asegurado que "lo que quiere la gente es que se resuelvan o que, por lo menos, se intente resolver los problemas del día a día". "Os pido vuestro esfuerzo, cada uno que haga lo que pueda, para que haya un gobierno normal, que no es tanto pedir", ha subrayado.

Y es que Rajoy ha insistido en que España "debe recuperar la normalidad", poner fin a la "división que se ha fomentado entre españoles por parte de quienes están en el Gobierno de España y que hace muchísimo daño a la convivencia, porque radicaliza lo que es un gran país y lo que es una gran nación". "Y no queremos extremisas ni radicales de ningún tipo, porque nunca han resuelto absolutamente nada", ha insistido.

"Es nuestra obligación ayudar a Alberto Núñez Feijóo", ha asegurado para recordarlo como un "extraordinario presidente de la Xunta", que se ocupó de "gobernar", de tomar decisiones para resolver problemas".

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Feijóo promete "impuesto cero" para comprar casa en los pueblos a los menores de 40 años

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha puesto sobre la mesa este viernes una reducción de impuestos para el mundo rural, y ha avanzado que una de sus propuestas de cara a las elecciones del 29 de noviembre será un "impuesto cero" para adquirir una vivienda como primera residencia en el ámbito rural.

Feijóo, que ha participado en Toledo en un acto organizado por la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (Afammer) con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, ha afirmado que "hay que darle facilidades a los jóvenes" que quieran vivir en el mundo rural, así como para garantizar "el relevo generacional".

El presidente popular ha advertido que el medio rural "soporta una carga fiscal excesiva" y se ha comprometido a "una exención total" en el impuesto de transmisiones patrimoniales y en el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados a la primera transmisión a los jóvenes de menos de 40 años.

También ha puesto sobre la mesa una cuota de autónomos de 50 euros al mes durante tres años para los jóvenes de menos de 40 años que emprendan en zonas rurales; una reducción del 50 % en el impuesto de la renta para los primeros años de actividad; un bono incorporación al mundo rural de hasta 15.000 euros y avales públicos de hasta el 80 % para las inversiones que sean necesarias en las explotaciones.

El popular también ha recordado que el PP aprobó en el Senado la ley de fiscalidad agraria, "que está bloqueada en el Congreso" y en la que se propone adaptar la fiscalidad a los ciclos productivos, de modo que se paguen menos impuestos cuando las cosechas sean malas.

"La España rural no puede ser un vestigio del pasado. Tiene que ser un lugar donde se pueda trabajar, donde se pueda emprender y, en consecuencia, donde se pueda vivir", ha añadido.

A nivel general, Feijóo ha lamentado que "el trabajo solo da para sobrevivir" y "las neveras se vacían porque los alimentos han subido un 43 %", por lo que ha propuesto una reducción de la presión fiscal.

"Mi propuesta es ayudar a las familias con las rentas más modestas para llegar a fin de mes. Mi propuesta, en definitiva, es que el esfuerzo sea recompensado y esto también afecta y sobre todo afecta al medio rural", ha dicho.

También ha reiterado que el PP no "acepta recortes" en la Política Agraria Común (PAC) y ha subrayado que es "prioritario proteger la despensa de Europa"; además de una reducción de la burocracia "para que la gente pueda dedicar su tiempo a trabajar más y a rellenar menos papeles".

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Sánchez’s Housing Gamble: Why Spain’s Snap Election Is Riskier Than It Looks

Pedro Sánchez has turned a parliamentary defeat over housing into a general election on 29th November.

The calculation is clear: force Spain’s political argument onto territory more favourable to the left before migration, corruption allegations and parliamentary paralysis return to the foreground. But the polls suggest that the gamble could still deliver power to the centre-right People’s Party and Vox.

Pedro Sánchez’s decision to dissolve Spain’s parliament nine months ahead of schedule is more than an admission that his minority government had reached the limits of what it could achieve in the Congress of Deputies. It is an attempt to choose the terms on which his government will be judged.

The immediate trigger was the defeat of two emergency housing decrees after the conservative People’s Party (PP), Vox and Catalan separatist Junts voted against them. Housing had already moved rapidly to the centre of Spanish politics following the eviction of 87-year-old Maricarmen Abascal from the Madrid flat where she had lived for 71 years, followed by large demonstrations across the country. EU Today has previously reported on both the housing protests across Spain and Sánchez’s subsequent decision to call the election.

The prime minister is now attempting to convert legislative weakness into electoral advantage.

In his announcement on 5 October, Sánchez presented the election as a choice between a broader progressive majority capable of advancing social legislation and an opposition that had obstructed measures on housing and other domestic priorities. The government reinforced that strategy a day later by approving revised versions of the two housing decrees, containing 21 measures including tax incentives, assistance for first-time buyers and measures intended to increase supply. They will require validation by the Diputación Permanente, the standing parliamentary body that remains after dissolution.

The political calculation is straightforward. Housing offers Sánchez an issue on which anger is directed not only at government but at landlords, property investors, regional authorities and political parties opposing stronger regulation. The eviction of Abascal gave that argument a human symbol and transformed a long-running affordability problem into an immediate political confrontation.

That does not mean the strategy will work.

Most polling continues to place the PSOE behind the PP. Surveys put the Socialists at roughly 28 per cent, while Vox has risen to around 18 per cent. A PP-Vox combination is currently the only bloc consistently projected to command an outright parliamentary majority. One Sigma Dos survey published after the election announcement projected the two parties winning 203 of the Congress’s 350 seats.

Sánchez therefore appears to be playing less for immediate dominance than for mobilisation.

His problem before the housing protests was not simply the strength of the right. The broader left had become fragmented, while the government was being damaged by disputes over migration, particularly following the crisis in Ceuta, as well as corruption investigations involving figures associated with the PSOE. At the same time, Junts had become an increasingly unreliable parliamentary partner, leaving the government unable to guarantee major legislation or a new budget.

Housing changes the subject.

It allows Sánchez to argue that the central question is not whether his coalition has governed smoothly, but whether voters want a parliament prepared to intervene more aggressively in the housing market. The PP, however, is contesting precisely that framing. Alberto Núñez Feijóo argues that the housing shortage is itself a product of Sánchez’s eight years in government and has promised to raise annual construction towards 200,000 homes while reducing taxes.

The election may therefore develop into a dispute over responsibility rather than diagnosis. Both sides accept that housing has become a major national problem; they differ sharply over whether regulation or additional supply should dominate the response.

There is also a wider European dimension. Housing affordability is increasingly politically disruptive across the EU, including in major cities where construction has failed to keep pace with household formation, migration and demand for short-term accommodation. EU Today has examined similar pressures in Berlin’s housing market. Spain could now provide a test of whether housing can become powerful enough as an electoral issue to reverse the wider European movement towards the right.

For Ukraine, however, the consequences are likely to be less dramatic than Spain’s domestic political contest might suggest.

Sánchez committed €1 billion in bilateral military support to Ukraine for 2026, with Spain putting its cumulative bilateral military assistance since Russia’s full-scale invasion at almost €4 billion. Madrid has also trained more than 9,000 Ukrainian military personnel.

Spain is also home to a considerably larger Ukrainian community than the roughly 300,000 figure frequently cited. Government data showed 353,009 Ukrainian nationals holding valid residence documentation at the end of June, including 262,782 under temporary protection.

A PP-led government would alter Madrid’s domestic priorities and potentially its approach to defence spending and migration, particularly if Vox were required to sustain a parliamentary majority. Yet there is little basis at present for assuming that a change of government would produce a reversal of Spain’s fundamental position on Russia’s invasion or membership of the European and Atlantic security structures supporting Ukraine.

The more immediate question is whether Sánchez can make housing important enough to overcome the electoral arithmetic confronting him.

Calling the election has allowed him to escape a parliament in which his legislative coalition was steadily disintegrating and to enter a campaign around an issue capable of mobilising his electorate. It has not changed the fact that the PP and Vox begin that campaign with the stronger numbers.

Sánchez has chosen the battlefield. On 29th November, Spain will decide whether that was enough.

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