Los 5 mejores consejos para ahorrar en la factura de la luz de cara al cambio de hora y la llegada del frío a casa
El otoño vuelve a situar el gasto energético y de luz entre las preocupaciones de los hogares. Las tardes más cortas y la bajada de las temperaturas cambian las rutinas domésticas, mientras la iluminación y la calefacción ganan protagonismo. Mantener una vivienda confortable sin desequilibrar el presupuesto se convierte en uno de los retos de esta época.
Este año, el cambio al horario de invierno llegará el domingo 25 de octubre. Esa madrugada, a las tres volverán a ser las dos en la Península y Baleares; en Canarias, a las dos será la una. Así lo establece el calendario publicado en el Boletín Oficial del Estado.
El ajuste del reloj coincide con una etapa en la que conviene prestar atención al consumo doméstico. La cuestión no consiste únicamente en cuánto tiempo permanecen encendidos los aparatos, sino también en si su funcionamiento responde a las necesidades de quienes viven en casa.
Enchufes inteligentes contra el standby
La primera propuesta de PcComponentes en su selección de consejos de domótica para este invierno apunta al consumo en espera. La televisión o la consola pueden seguir utilizando electricidad aunque nadie las esté usando. Un enchufe inteligente permite interrumpir su alimentación mediante una programación, sin tener que desenchufarlas manualmente cada noche.
La utilidad está en automatizar una rutina que suele olvidarse, desconectar determinados equipos al acostarse y restablecer el suministro de luz cuando vuelvan a necesitarse. Eso sí, la propuesta se refiere a aparatos cuyo funcionamiento puede interrumpirse, no a desconectar indiscriminadamente todos los dispositivos de la vivienda.
Regletas conectadas para el espacio de trabajo
El escritorio también concentra oportunidades para reducir consumos innecesarios. Se pueden agrupar los equipos del puesto de trabajo en una regleta conectada y establecer una hora de apagado al terminar la jornada. Así, la desconexión deja de depender de acordarse de cada aparato por separado.
Esta medida resulta especialmente práctica cuando el teletrabajo mantiene varios dispositivos reunidos en una misma zona. Frente al enchufe destinado a un equipo concreto, la regleta permite organizar la desconexión del conjunto. La programación debe ajustarse al horario real de trabajo para que el ahorro en la factura de la luz no interfiera con el uso de los aparatos.
Programación por tramos horarios
Automatizar el consumo también permite trasladar ciertos usos a momentos económicamente más favorables. Sin embargo, antes de establecer horarios hay que revisar el contrato. La CNMC recuerda que el PVPC tiene precios que varían según el momento del día, mientras que en el mercado libre rigen las condiciones pactadas con la comercializadora.
La propuesta de PcComponentes consiste en utilizar un programador para activar la calefacción en las franjas elegidas. Conviene combinar ese planteamiento con la recomendación del IDAE de adaptar el encendido a la ocupación efectiva de la vivienda. No basta con buscar una hora de luz barata, también importa evitar calentar cuando nadie necesita ese calor.
Control térmico inteligente por zonas
Mantener todas las habitaciones a la misma temperatura no responde necesariamente al uso de la casa. Los termostatos y los cabezales inteligentes permiten regular la calefacción por estancias para evitar calentar igual una habitación ocupada y otra que permanece vacía.
Como referencia general, el IDAE recomienda ajustar el termostato a entre 20 y 21 grados cuando sea posible. Además, estima que cada grado adicional incrementa aproximadamente un 7% el consumo de calefacción. Ese porcentaje corresponde a la energía destinada a calentar la vivienda, no a una reducción garantizada del conjunto de la factura eléctrica.
Iluminación LED con sensores
El último consejo combina las bombillas LED con la detección de presencia. Aquí se señalan espacios como el pasillo o el baño, donde una luz puede quedarse encendida por un despiste. Los sensores permiten que la iluminación se active al pasar y se apague cuando deja de ser necesaria.
La automatización permite así vincular el encendido al uso efectivo del espacio, en lugar de depender exclusivamente del interruptor. La propuesta contempla también cambios de intensidad, de modo que la iluminación pueda adaptarse al paso de las personas y evitar que una estancia vacía permanezca iluminada innecesariamente.
