¿Cómo conseguir que las patatas al horno queden crujientes y doradas? Cocineros expertos coinciden en el truco
Para lograr unas patatas al horno crujientes por fuera y tiernas por dentro no hace falta echar más aceite. Daniela Leiva, en el diario argentino Los Andes, recoge una propuesta que consiste en añadir dos cucharadas de fécula de maíz por cada kilo de patatas. El método se completa con un secado minucioso de los cortes y una cocción a 220 C, sin amontonar las piezas en la bandeja.
El aceite sigue formando parte de la receta, pero su cantidad se limita a dos o tres cucharadas para ese kilo de patatas. Se añade además una cucharadita de pimentón que, según explica la publicación, refuerza el color dorado y aporta sabor. Así pues, no se trata de renunciar a la grasa, sino de combinarla con una fina cobertura de harina y con unas condiciones concretas de horneado.
Las proporciones y la preparación de las patatas
Se parte de un kilo de patatas cortadas en bastones gruesos o en gajos de tamaño similar. Para esa cantidad, las medidas indicadas son dos cucharadas de harina de maíz, una cucharadita de pimentón y de dos a tres cucharadas de aceite. Según la propuesta de Los Andes, el equilibrio entre estos ingredientes es una de las claves del resultado buscado, sin necesidad de recurrir a un exceso de aceite.
Antes de espolvorear la harina, las patatas tienen que estar bien secas. El artículo aconseja quitar con papel de cocina la humedad de la superficie de los cortes. Este paso precede a la cobertura y es fundamental en la técnica descrita: añadir el ingrediente seco no exime de eliminar antes el agua exterior de la hortaliza.
Leiva explica en Los Andes que la harina forma una película fina sobre la patata que absorbe la humedad externa y favorece una textura crujiente durante la cocción. La publicación relaciona este efecto con la dificultad que supone el agua superficial para conseguir el dorado. El procedimiento reúne, por tanto, dos acciones complementarias: primero secar y después aplicar la harina sobre los cortes.
Una sola capa y entre 35 y 45 minutos de horno
El horno debe precalentarse a 220 C antes de meter la bandeja. Las patatas se reparten en una sola capa, de modo que no queden unas encima de otras. El medio recomienda que el calor circule de forma uniforme alrededor de las piezas, por lo que la disposición en la bandeja forma parte de la preparación y no es un detalle secundario.
El tiempo de cocción indicado va de 35 a 45 minutos, y se debe dar la vuelta a las patatas a mitad del horneado. El pimentón completa la combinación con su aporte de color y sabor. Según la receta, el resultado es una guarnición de bordes crujientes e interior suave, que se logra controlando la humedad, cubriendo las patatas con harina y horneándolas, y no añadiendo más aceite.


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