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La era de las danas extremas: una atmósfera dopada las está haciendo más peligrosas

Antes, la pregunta recurrente era si iba a hacer mal tiempo. Ahora, la angustia es si va a venir una dana, convertida en un efecto lobo feroz al que todos temen tras una concatenación de episodios catastróficos que han dejado cicatrices en el subconsciente colectivo. Como ya ocurrió con la gota fría en los ochenta, el término, ideado precisamente para evitar esta falsa relación, se ha instalado en el imaginario como sinónimo de lluvias torrenciales. Pero “no siempre que diluvia la causa es una dana ni siempre que hay una dana la consecuencia es un diluvio, como se ha demostrado a primeros de mes en las inundaciones de Cataluña”, subraya Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

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© Manuel Bruque (EFE)

Unos vecinos cruzan este martes una calle anegada a causa de las lluvias torrenciales provocadas por la dana 'Adam' en Oliva (Valencia).
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El tifón ‘Champi’ paraliza Taiwán y deja un muerto y 171 heridos

El avance del tifón Champi ha obligado a suspender este viernes las clases y buena parte de la actividad laboral en prácticamente todo Taiwán. El temporal, con vientos sostenidos de unos 155 kilómetros por hora, deja ya un muerto, 171 heridos y más de 2.600 evacuados, y la cancelación de casi un millar de vuelos ha trastocado las conexiones aéreas de la isla asiática. Champi, que llegó a ser uno de los ciclones más potentes del Pacífico este año, ha perdido intensidad durante su aproximación a Taiwán, pero mantiene la amenaza de lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos.

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© Ann Wang (REUTERS)

Un pescador camina este viernes entre redes de pesca en un puerto de Keelung (Taiwán), ante la llegada del tifón 'Champi'.
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Los ‘sin techo’, tras nueve días de lluvia en octubre en Barcelona: “No te quitas la humedad de encima”

Josep Maria, este martes ordenando sus pertenencias cerca del portal donde pasó la noche.

Este martes salió unas horas el sol en Barcelona después de dos días lloviendo. Y no pocas personas sin techo lo aprovecharon para tender mantas o tiendas de campaña mojadas. Maria Elena, en el paseo de Sant Joan, colgó una manta mojada sobre un banco, y ropa de abrigo bajo una sombrilla. En la parte peatonal de Consell de Cent alguien dejó sus cosas en un aparcamiento de bicis y lo cubrió con una tienda de campaña empapada. En la puerta del Caprabo de la calle de Provença también había una bicicleta y un carro al sol, con sacos de dormir encima. Con tantísima lluvia, a Josep Maria se le han mojado la ropa y las almohadas, pero también documentación con teléfonos de albergues, comedores o recursos municipales y de entidades. “No te quitas la humedad de encima”, decía a primera hora de la mañana Josep Maria, con las calles todavía mojadas y después de pasar la noche “con otros cuatro” en el porche de la entrada de una escuela del Eixample. Un poco más allá, Saliou, guineano que recoge chatarra, explicaba que por las mañanas deja la tienda y sus cosas en la nave donde entrega la mercancía, y la recoge cuando anochece. “Ha habido noches que hemos hecho guardia con mi hermano: uno durmiendo y el otro vigilando que no entrara agua en la tienda. El frío, horrible”, dice hablando medio en francés.

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Ropa tendida en un asentamiento de la montaña de Montjuïc de Barcelona, este martes.
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