Quando o filho parte para o estrangeiro


Tenemos la cabeza en todas partes menos donde tenemos que tenerla, que es el aquí y ahora. Para Laura Güemes, psicóloga, disfrutar del presente no consiste en que todo nos encante ni en sentirnos bien todo el tiempo, sino en ser capaces de estar donde estamos. "Pensamos que disfrutar el presente es estar feliz todo el rato y motivado, y que me encante todo lo que hago. Y no, disfrutar el presente no tiene que ser necesariamente todo eso, puede ser simplemente estar donde estás", explica en un vídeo de redes sociales.
Y es que no siempre estamos realmente en el momento que estamos viviendo. "Muchas veces estamos de vacaciones pensando en el trabajo, estamos con los amigos pensando en lo que hay que hacer mañana o estamos viendo una serie y nos sentimos mal por no estar siendo productivos. Así que ahí no estás en ningún sitio", señala la psicóloga.
Para Laura Güemes, una de las claves está en dejar de asociar el presente con una sensación constante de felicidad. No todos los momentos tienen que ser extraordinarios para que podamos vivirlos plenamente: "Para mí disfrutar el presente no significa que todo sea increíble, sino darte permiso para vivir lo que estás viviendo ahora, sin intentar estar ya en el siguiente paso", apunta.
Esto también implica aceptar que puede haber momentos aburridos, preocupaciones, cansancio o situaciones que no nos entusiasmen. El objetivo no sería convertir cada instante en una experiencia maravillosa, sino dejar de vivir permanentemente adelantados, pensando en lo que vendrá después.
La pregunta, entonces, es cómo podemos entrenar esa capacidad en nuestro día a día. La psicóloga considera que el primer paso es algo tan sencillo como prestar atención a dónde está nuestra mente. "Lo primero es que necesitamos ser conscientes, así que a lo largo del día pregúntate varias veces dónde está tu cabeza ahora mismo", recomienda la experta.
La respuesta puede ser que estamos pensando en una preocupación futura, repasando mentalmente una lista de tareas pendientes o anticipando lo que tendremos que hacer después. En ese caso, el ejercicio consiste en regresar, de forma consciente, a aquello que estamos haciendo. "Y si te das cuenta de que estás en el mañana, en una preocupación futura, en una lista interminable de tareas, vuelve al presente. A lo que estás viviendo, a lo que estás escuchando, a la conversación que tienes delante, a la comida que estás comiendo", explica.
Una de las ideas que resume esta forma de entender el presente tiene que ver precisamente con esa tendencia a posponer el descanso, el disfrute o incluso la propia vida hasta que hayamos terminado todas nuestras obligaciones. "La vida no ocurre cuando terminas todo lo pendiente, está ocurriendo ahora", concluye la psicóloga Laura Güemes.

Cuando alguien se enamora le resulta muy difícil identificar qué características exactas han hecho que llegue a amar a la otra persona. Normalmente se listan virtudes con cierto componente lírico, aunque lo cierto es que, para que una pareja funcione, se han de dar algunas coincidencias algo más prosaicas, como estilos de vida similares y aspiraciones vitales compatibles. Estar de acuerdo en grandes preguntas, como si se quiere o no tener hijos, decidir dónde vivir o cómo gestionar el tiempo libre, predice la durabilidad de una relación. Y ahora, cada vez más, hay otra cuestión que toma protagonismo: ¿qué se opina sobre los animales de compañía?

© Peter 'Hopper' Stone (ABC/Courtesy/Everett Collection/Cordon Press)
Nunca habíamos sabido tanto sobre relaciones. Hoy cualquiera maneja términos que hace unos años pertenecían casi exclusivamente al ámbito clínico o terapéutico: narcisista, evitativo, dependiente, tóxico, trauma, apego ansioso, red flag, responsabilidad afectiva… Aparentemente, con toda esta retahíla de conocimiento deberíamos estar relacionándonos mejor que nunca. Pero parece que no es así. Las redes sociales están llenas de este vocabulario y lo hemos incorporado con una facilidad pasmosa a nuestra manera de interpretar las relaciones.
El problema aparece cuando utilizamos esos conceptos principalmente para definir al otro y dejamos fuera de la ecuación nuestra propia manera de relacionarnos. Así encontramos discursos del tipo "pon límites", "aléjate de personas así" o "no permitas que te traten de esa manera". Y, por supuesto, hay situaciones en las que eso es absolutamente necesario.
Si alguien no me trata bien, su comportamiento no es mi responsabilidad. Pero sí me corresponde observar qué hago yo ante esa realidad, y qué me estoy contando que me impide tomar determinadas decisiones. Ese es, para mí, el paso que muchas veces falta. Porque saber que alguien es evitativo, narcisista o tóxico puede ayudarme a comprender determinados comportamientos, pero centrarme en señalar al otro me va a despistar del verdadero foco: darme cuenta de qué me está contando esta relación sobre mi, sobre mis carencias, sobre mis miedos, sobre mis creencias. Y ahí es donde el conocimiento psicológico debería servirnos para algo más que para colocar etiquetas.
Así que de lo que se trata en realidad es de comprender que cualquier relación en la que participo contiene información sobre mí. Pero no se trata de culpabilizarme por estar viviendo una determinada relación. Lo importante es no desaprovechar la información que esa experiencia me está dando sobre mí.
Y ojo, que no digo yo que poner una etiqueta no tenga algo de tranquilizador. Ordena lo que ocurre. Pero en realidad no deja de ser una cortina de humo, desde la cual yo voy a empezar a filtrar lo que ocurre en la relación. Por ejemplo, si concluyo que mi pareja tiene apego evitativo porque siento que no se compromete y que no está tan encima de la relación como yo, puedo correr el riesgo de centrarme en esa crítica, creer que he tenido mala suerte y obviar el hecho más importante de todos: darme cuenta de que seguramente yo soy una persona que necesita reafirmarse a través del otro y voy a entrar en ansiedad cada vez que se aleje. Eso es lo que voy a tener que trabajar si quiero encontrar relaciones diferentes.
Además, hay otra deriva de todo esto que veo cada vez más en consulta. Y es cómo todo este lenguaje psicológico también ha entrado de lleno en las conversaciones de pareja. Frases como "eso es tu herida", "estás proyectando", "eso te pasa porque tienes apego ansioso" o "tienes que trabajar tus inseguridades" pueden sonar muy conscientes y, sin embargo, utilizarse para invalidar lo que el otro siente o para evitar hacerse cargo de la propia parte.
El conocimiento psicológico puede ayudarnos a comprender mejor una relación, pero también puede convertirse en una forma bastante camuflada de tener razón. Ahí es cuando el ego se sofistica, vestido de consciencia y lo único que hace es reforzar la misma estructura desde la que nos veníamos relacionando.
Por eso, insisto, tenemos que hacer una distinción importante: manejar términos y teorías psicológicas no es lo mismo que experimentarte en una relación desde la conciencia. Saber que una persona tiene apego evitativo puede ayudarme a entender por qué se distancia. Tener conciencia implica observar qué ocurre en mí cuando se distancia, qué hago ante ello, qué necesito, qué interpreto, qué espero y qué decisiones tomo o no tomo. Una cosa me da información sobre el otro. La otra me incluye a mí en lo que estoy viviendo.
Y cuando empiezas a mirar las relaciones desde ese lugar, también dejan de tener sentido todos esos discursos que necesitan convertir al otro en el enemigo: hombres contra mujeres, evitativos contra ansiosos, víctimas contra tóxicos. Porque en cuanto reduzco a la otra persona a una categoría, dejo de verla como alguien con su propia historia, sus propios miedos y su propia manera de relacionarse, y vuelvo a colocarme fuera de la experiencia.
Así que ni hombres ni mujeres. Personas. Toda relación llega a tu vida para ayudarte con tu propia evolución interna. Te guste esa relación o no. Ya lo decía Alejandro Jodorowsky: “Estamos irresistiblemente atraídos por quien va a darnos los problemas que necesitamos para nuestra evolución”.
Y de eso se trata al final: de dejar de poner la mirada en los demás y empezar a ponerla en mi mapa y en mis procesos internos. Eso es lo que verdaderamente va a tener un impacto positivo y evolutivo en tu vida y en tus relaciones.
Hace más de dos mil años, en Delfos, una máxima resumía en apenas tres palabras algo que seguimos intentando aprender hoy: "Conócete a ti mismo". Quizá no hayamos avanzado tanto como creemos.


Enfrentados ante la misma situación, cada persona tiende a recordarlo de una manera un poco diferente. Esto puede causar muchas discusiones, algo a lo que somos bastante aficionados en España, pero lo cierto es que tiene una explicación científica detrás.
Es algo que han estudiado neurocientíficos como Nazareth Castellanos, que ha consagrado su vida y su carrera a estudiar cómo funciona el cerebro, pero también a aprender qué podemos hacer para sentirnos mejor y cuidar de él.
El cerebro interpreta la realidad mezclando memoria, emociones y experiencia personal, esto se traduce en lo que explicaba la neurocientífica Nazareth Castellanos durante una de sus intervenciones en La Ventana, de la Cadena Ser: "No vemos las cosas como son, sino como somos". La información que recibimos puede ser la misma, pero pasa por un 'filtro' personal, cada uno la interpreta a través de las herramientas propias, experiencias propias, y eso hace que la percepción de cada uno sea diferente, incluso ante la misma experiencia.
Castellanos explicaba durante su intervención que la imagen que llega al ojo, pasa por el nervio óptico hasta alcanzar el tálamo, que se encarga de recibir las señales de los sentidos. Esa información, "hace un recorrido por distintas estructuras vinculadas a mi memoria, donde interviene todo lo que yo he visto, todo lo que yo conozco, lo que sé, lo que no sé…", detallaba la neurocientífica. "Luego a mi contenido emocional, cómo yo interpreto eso. Todo eso sucede dentro, todavía estamos en las profundidades (el tálamo), no ha llegado a la corteza. Solo cuando llega a la parte superficial yo soy consciente de ello".
Una vez que hemos recibido la información, pasamos a interpretarla y es en ese momento en el que la experiencia personal pasa a ser especialmente relevante. "Esa imagen que ha llegado a tus ojos, a los míos, se ha hecho mía. Cuando llega a tu conciencia, tú puedes decir 'eso me gusta o no me gusta', 'eso me recuerda a esto o lo otro', porque la has hecho tuya". Aunque dos personas reciban la misma información, la procesarán de manera distinta, porque pasa por el filtro de la propia experiencia.
Este fenómeno, según explica Castellanos, está relacionado con la personalidad de cada uno, que se va desarrollando a lo largo de las etapas de la vida, desde la infancia a la edad adulta. Cada experiencia que vivimos contribuye a moldear la forma en que una persona interpreta la realidad y eso va forjando su manera de ser y entender el mundo.

En España se han registrado menos divorcios en 2025 que en el año anterior, lo que para los amantes del amor sin duda será una buena noticia. Las relaciones no son sencillas y encontrar la fórmula del éxito parece que es más una cuestión personal que universal.
La comunicación es la clave de una buena relación, pero no siempre es suficiente para lograr que una pareja dure. Lo que sí ayuda, tal y como destacan los expertos, es reírse juntos, seña de que se comparte sentido del humor, pero también de otras muchas cosas, como de longevidad y salud de la pareja.
Ante estímulos alegres o placenteros, la reacción más natural es la risa, que estimula la producción de endorfinas, serotonina y dopamina, mientras reduce los niveles de cortisol; la risa nos ayuda a sentirnos más felices y también a calmar la ansiedad y reducir el estrés. La risa es estupenda en solitario, pero si se hace en pareja, se convierte en un indicador de bienestar en la relación.
Reírse juntos es signo de que se comparte sentido del humor, pero si se indaga un poco más, se pone de manifiesto que esa risa compartida por la pareja en realidad es mucho más. También fortalece la relación, ayuda a aumentar la sensación de seguridad, genera conexión emocional y refuerza el vínculo. Ser capaz de reír en pareja hace que las relaciones sean más duraderas porque las relaciones se fortalecen con esos momentos de alegría compartida.
Esta fue la conclusión a la que llegó el estudio publicado en Personal Relationships hace unos años, donde determinaron que la risa podía emplearse como medidor de la salud de una relación.
Las parejas que dedicaban más tiempo a reír juntas durante la investigación declararon sentirse más unidas y apoyadas por su pareja: la risa no solo se considera consecuencia de la buena relación, sino que es uno de los ingredientes para lograrla. Son los pequeños momentos del día a día los que fortalecen los vínculos y este es uno de ellos. Puede ser señal de comprensión y comodidad y a menudo indica que ambos ven el mundo del mismo modo. Facilita la intimidad emocional y hace que sientan que forman parte de un mismo equipo.
La risa compartida aumenta la cercanía emocional y la percepción de apoyo, también influye en la manera en la que las personas evalúan la relación. Así, en una relación en la que la risa es algo habitual, ambos se sentirán cómodos y más ligeros, asociándola con sensaciones agradables.
Reírse juntos une y reduce tensiones, también fortalece el vínculo y contribuye a que la relación sea más duradera y también más saludable.
Kurtz LE, Algoe SB. Putting Laughter in Context: Shared Laughter as Behavioral Indicator of Relationship Well-Being. Pers Relatsh. 2015 Dec 1;22(4):573-590. doi: 10.1111/pere.12095. Epub 2015 Aug 24. PMID: 26957946; PMCID: PMC4779443. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26957946/


VTM
Desde então, as duas unidades têm vindo a crescer, acompanhando uma procura que, segundo Catarina Fontes, se mantém constante. A primeira clínica surgiu depois de alguns anos de experiência profissional na área da medicina dentária.
Apesar de ser natural e residente em Vila Real, Catarina Fontes já trabalhava em Peso da Régua e decidiu avançar com a abertura do espaço no concelho. A ideia de chegar à cidade de origem manteve-se, concretizando-se em 2023. Atualmente, as duas clínicas contam com cerca de 18 profissionais, entre funcionários e prestadores de serviços.
A medicina dentária continua a ser a principal área de intervenção, mas a oferta foi sendo alargada a outras valências, nomeadamente psicologia, fisioterapia e medicina estética. Em Vila Real existem ainda serviços de massagens e uma componente terapêutica.
A aposta noutras áreas surgiu também da perceção de necessidades existentes na população. Em Peso da Régua, Catarina Fontes identificou a existência de uma procura por serviços que obrigavam muitas pessoas a deslocarem-se a Vila Real, enquanto na segunda clínica encontrou igualmente espaço para complementar a oferta existente. “Eu noto muito que as pessoas têm de se deslocar para muito longe para conseguir ter essas consultas”, explica a responsável, referindo-se sobretudo à psicologia e à medicina estética.
Entre as duas clínicas, a equipa já acompanhou cerca de quatro mil pacientes. A unidade de Peso da Régua, por ser a mais antiga, continua a apresentar maior fluxo. O crescimento entretanto alcançado levou ao aumento da equipa e a uma necessidade permanente de recrutamento e formação.
“Há um grande esforço de muita gente para ajudar os filhos ou para fazer um tratamento”
CATARINA FONTES
A responsável reconhece que continua a ser um desafio encontrar profissionais com formação ou experiência na área. Muitos dos elementos que integram a equipa foram formados internamente. A relação com os pacientes é, aliás, uma das componentes que Catarina Fontes considera diferenciadoras do projeto. A aposta passa não apenas pela qualidade dos profissionais de saúde, mas também pelo atendimento desde o primeiro contacto com a clínica.
A responsável assume-se exigente com a formação da equipa, defendendo que toda a experiência do paciente deve seguir os mesmos princípios. “Não vale a pena estar um dentista ou um médico muito bom lá dentro se a rececionista não fizer o mesmo papel quando as pessoas entram”, sublinha. A imagem dos espaços também foi pensada para afastar o ambiente tradicionalmente associado às clínicas dentárias. Os espaços são descritos como modernos e acolhedores, numa tentativa de reduzir o receio que muitas pessoas ainda sentem quando têm de recorrer ao dentista.
Na medicina dentária, uma das áreas com maior procura é a ortodontia através de alinhadores. A clínica afirma ter alcançado, desde os primeiros anos de atividade, níveis elevados de utilização deste tipo de tratamento, sendo atualmente a unidade com maior número de casos de alinhadores no distrito de Vila Real, segundo a responsável.
Ainda assim, os motivos mais frequentes que levam os pacientes às consultas continuam a ser tratamentos de rotina, como avaliações e limpezas, mas também situações de dor ou necessidade de extração dentária.
Apesar das diferenças entre as populações de Peso da Régua e de Vila Real, Catarina Fontes considera que existe uma preocupação crescente com a saúde oral, embora reconheça que os cuidados preventivos ainda não sejam iguais para todos. Destaca, em particular, o esforço de muitas famílias para garantir acompanhamento dentário aos filhos, mesmo quando existem limitações financeiras. “Há um grande esforço de muita gente para ajudar os filhos ou para fazer um tratamento”, afirma.
Com as agendas preenchidas e uma equipa em crescimento, a responsável aponta agora como prioridade consolidar a área de medicina dentária e reforçar a capacidade da unidade de Vila Real, onde considera existir ainda margem significativa para crescimento.
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Pochi giorni dopo la Giornata mondiale della salute mentale restano i numeri: secondo l’Organizzazione mondiale della sanità una persona su sette convive con un disturbo mentale, e nel mondo i disturbi d’ansia riguardano quattrocentosettanta milioni di persone, tra cui centoquarantasei milioni di bambini e adolescenti. Eppure, mentre si ripete la promessa del «aiuteremo tutti», in Italia si discute ancora se serva uno psicologo nelle scuole.
La Lega propone due ore al mese obbligatorie di educazione psicologica in ogni classe, fino alla fine delle superiori, dedicate ad ascolto, confronto e prevenzione, per intercettare il disagio prima che possa trasformarsi in qualcosa di più grave.
Per garantire il servizio è ipotizzata l’assunzione di diciottomila docenti psicoterapeuti, a partire dalle scuole superiori, per estendere poi il modello a medie ed elementari. «L’obiettivo – spiega il promotore Armando Siri – è fornire agli studenti strumenti per la gestione delle emozioni, prevenire le situazioni di disagio e sviluppare competenze psicologiche che possano accompagnarli nel loro percorso di crescita».
Il finanziamento sarebbe affidato a un’addizionale Ires dello 0,65 per cento sulle società di capitali con fatturato annuo superiore a 100 milioni di euro.
A prima vista, una proposta sensata. Poi arriva la nota di Pro Vita e Famiglia, che la boccia sostenendo che la scuola non è un ambulatorio e che i giovani non sono casi clinici né disturbi da correggere. Con questa logica, verrebbe da chiedersi se anche bullismo e violenza debbano essere archiviati come semplici litigi tra compagni.
Il ministro Valditara boccia l’idea del suo stesso partito («Lo psicologo a scuola? Una sciocchezza») e rivendica AscoltaMI: un voucher da duecentocinquanta euro per cinque colloqui online a studente, con una dotazione di 18,5 milioni di euro l’anno, che raggiungerebbe appena settantaquattromila studenti: uno su ventidue.
Cinque colloqui, peraltro online, che nelle intenzioni del ministro dovrebbero funzionare da rete di sicurezza contro bullismo, violenza ed emarginazione: fenomeni che richiedono continuità, ascolto e conoscenza del contesto. Il disagio, infatti, non si presenta su appuntamento e non scompare quando finisce il voucher.
Il quadro è quello di buone intenzioni senza programmazione e con fondi drammaticamente insufficienti: nel 2025 solo una persona su cinquantasette ha avuto accesso a un sostegno psicologico gratuito, e lo Stato ha finanziato il bonus psicologo per appena 6.300 persone a fronte di trecentosessantamila domande.
Da «Diritto a Stare Bene» arriva una proposta che prova a spostare il focus: un emendamento alla prossima legge di bilancio chiede di superare voucher, sportelli e presenze occasionali per inserire stabilmente lo psicologo nella scuola.
Il progetto prevede l’assunzione a tempo pieno di seicento psicologhe e psicologi, uno per ogni istituzione scolastica coinvolta, con almeno due terzi delle ore svolte in presenza, nelle classi e nei diversi plessi.
Con una spesa di trenta milioni di euro, la misura consentirebbe di raggiungere nel 2027 mezzo milione di studenti. Un solo dato resta certo: senza provvedimenti concreti rischiamo di perdere un’intera generazione, e per questo esame non esiste la sessione di recupero a settembre.
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Quando uma pessoa sofre um acidente de carro, o trauma pode ser tão forte que ela desenvolve um transtorno de estresse pós-traumático. Mas, com a ajuda de um psicólogo, ela poderá, algum tempo depois, voltar a circular de carro sem crises de ansiedade.
Devido ao racismo, uma pessoa negra sofre o equivalente psíquico a um acidente de carro toda semana, diz o psicólogo e psicanalista Lucas Veiga, escritor do livro “Clínica do impossível: como pessoas negras podem cuidar da saúde mental em um mundo racista” (Paidós, 2026), uma reedição ampliada de “Clínica do Impossível: Linhas de Fuga e de Cura”, lançado em 2021.
“Como uma pessoa que é vítima de um caso de racismo toda semana se cura do estresse pós-traumático se aquilo que causa o trauma continua se repetindo?”, pergunta Veiga.
As pessoas negras vivenciam microviolências cotidianas, como serem seguidas por seguranças e verem alguém apertar a bolsa junto ao corpo quando passam. Somado a isso, há a injúria racial e ainda as estruturas econômicas, políticas e sociológicas do racismo.
Uma pesquisa do Datafolha de 2024 mostrou que 56% dos brasileiros pretos relatam sofrer discriminação. O índice cai para 17% entre pardos e, no caso de brancos, para 7%.

No livro, Veiga afirma que o cuidado com a saúde mental das pessoas negras passa fundamentalmente por reconhecer o racismo como um problema social que impacta suas subjetividades. Mas explica também que não será possível eliminar o racismo nesta geração para resolver o problema.
O que fazer nesse meio-termo é o que ele chama de “clínica do impossível”.
O primeiro passo seria “tornar-se negro”, uma expressão cunhada pela psiquiatra e psicanalista brasileira Neusa Santos Souza nos anos 1980. Ela descreve esse processo como uma tomada de consciência política, afirmação do próprio corpo e reconstrução da identidade e da autoimagem.
O racismo é movido pelo ódio racial, que é constantemente projetado sobre o corpo negro, explica o psicólogo com base em estudos tanto de Neusa Souza quanto de Frantz Fanon, psiquiatra e filósofo político que escreveu “Pele Negra, Máscaras Brancas” (Ubu).
A violência racial recai sobre a cor da pele e os traços físicos, explica Veiga. Por isso, a pessoa pode concluir que é o próprio corpo que a coloca em risco.
“Nosso corpo é nossa primeira casa. É com esse corpo que a gente vive e exercita a nossa humanidade”, diz o psicólogo. “A pessoa pode, de alguma forma, desenvolver uma relação de negação do próprio corpo. Então, esse ódio que é projetado sobre o corpo negro pode ser introjetado e a pessoa passa a se odiar.”
De forma semelhante ao que ocorre com vítimas de abuso, a pessoa que sofre a violência do racismo pode passar a se sentir culpada pelo ocorrido, em vez de atribuir a culpa ao agressor ou à estrutura racista, explica o psicólogo.
Para interromper esse processo, é preciso tornar-se negro: reconhecer o racismo como problema social, reestruturar a autoimagem e valorizar corpo, pele e ancestralidade.
Veiga defende que psicólogos estudem racismo, pois a produção hegemônica da área foi construída por teóricos brancos para subjetividades e sofrimentos da população branca.
A experiência cotidiana do racismo produz impactos específicos na subjetividade negra como baixa autoestima, insegurança, dúvidas sobre as próprias capacidades e desconforto com o próprio corpo.
Na clínica do impossível, os psicólogos podem ajudar as pessoas negras como um “quilombo”, diz Veiga, um território de proteção, fortalecimento e restauração da autoimagem.
A terapia atua para retirar o sentimento de culpa e inferioridade do paciente e devolver à branquitude a responsabilidade pelas violências raciais.
O paciente também trabalha a subjetividade para além da negritude. “É tornar-se negro, que tem a ver com a criação de uma identidade negra fortalecida e um senso de valor, para que eu possa ser eu mesmo.”
Após tornar-se negro e entender que enfrenta o impossível o fim do racismo , o livro propõe afirmar a vida.
Isso seria fugir da tentativa do racismo de impor uma tristeza compulsória, reivindicando o direito de habitar a cidade, o próprio corpo e os espaços conquistados com altivez e alegria. “A nossa maior vingança ao racismo é viver bem”, diz Veiga.
Para esse processo, uma ajuda é reconhecer um paradoxo de impossíveis, aponta a obra. Se, por um lado, o fim imediato do racismo é impossível, por outro é igualmente impossível que a subjetividade negra seja totalmente capturada ou destruída por ele.
A afirmação da vida se concretiza na capacidade ancestral de criar “rotas de fuga”, reinventar o cotidiano e produzir modos de existência livres e criativos, diz Veiga.
O exemplo máximo disso é apresentado logo no início do livro. O autor conta a história do seu avô, Antônio da Veiga, que tinha um diagnóstico de bipolaridade e alternava entre episódios de depressão profunda e de mania.
Antônio chegou a ser internado em uma clínica psiquiátrica e, após muitas tentativas, conseguiu fugir. Foi quando conheceu a avó do autor e deu início a toda a família.
“Meu avô pôde ter uma vida boa. Ele foi muito amado e respeitado, e a casa dos meus avós tinha muita festa. Ele tinha que lidar com a bipolaridade e com o racismo, mas isso não impediu que ele tivesse uma relação de criação e invenção com a vida, a natureza, as pessoas”, diz Veiga.
Em um dos episódios de mania, seu Antônio trocou o aparelho de som da família por um cavalo que criou no quintal, para alegria dos netos. Segundo Veiga, cuidar do animal e ensinar os netos a andar nele funcionava como uma terapia ocupacional espontânea.
A criação do cavalo, a constituição da família e o cuidado com os netos revelaram-se uma forma de criar rotas de fuga daquilo de que não se pode fugir.
“Aqui condenso o pensamento que venho desenvolvendo sobre a saúde mental de pessoas negras, e é um convite para que você possa criar o próprio cavalo no quintal, construir para si suas rotas de fuga e de cura. Que se abram os caminhos”, escreve o autor nas primeiras páginas. (Geovana Oliveira/FOLHAPRESS)
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