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¿Por qué no te callas, Milei?

Se acuerdan del famoso “¿Por qué no te callas?” El rey Juan Carlos se lo gritó a Hugo Chávez en 2007 durante una Cumbre Iberoamericana. El entonces presidente de Venezuela había llamado “fascista” a José María Aznar. José Luis Rodríguez Zapatero, entonces jefe del Ejecutivo español, defendió a Aznar: “Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto”.

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Imágenes distribuidas por la Comunidad de Madrid de Díaz Ayuso y Milei antes de su reunión de este miércoles.
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El insulto de manual

Trescientas personas fueron este miércoles a la plaza de María Pita, en A Coruña, a escuchar a Santiago Abascal. Cinco mil, según la Policía, fueron a gritarle que se marchara de Galicia; entre ellos, las Juventudes Socialistas y las del BNG, al grito de "No pasarán". El mitin acabó con normalidad. Después, un grupo numeroso, con varios encapuchados, arremetió contra el cordón policial con petardos, piedras y las sillas de una terraza, y los enfrentamientos se extendieron a las calles de alrededor hasta poco antes de las tres de la tarde. Doce policías heridos, según la Policía y el sindicato Jupol, que difundió las fotos de lo que les cayó encima: piedras, bengalas, una olla. Dos detenidos por atentado contra la autoridad. Una periodista recibió una pedrada en una pierna; otro, un botellazo en la cabeza. Los asistentes al mitin habían cometido un solo delito: ir a escuchar a un partido legal en precampaña.

Que los manifestantes se llamen antifascistas no es una ocurrencia. La etiqueta tiene casi un siglo de servicio. En 1928, en su VI Congreso, la Internacional Comunista impuso a sus partidos la consigna de "clase contra clase" y elevó a doctrina la tesis del "socialfascismo". Stalin la había formulado cuatro años antes: la socialdemocracia y el fascismo no eran antípodas, eran gemelos. Desde entonces, cualquier rival no comunista recibía, dijera lo que dijera, una respuesta escrita de antemano: fascista. Circula una frase atribuida a Stalin según la cual basta llamar fascista al adversario para ganar la discusión. Es apócrifa. La política que describe, no. Rigió hasta 1935, cuando Moscú la cambió por los frentes populares, y en Alemania ayudó a que comunistas y socialdemócratas llegaran divididos ante Hitler. No frenó al fascismo real. Le allanó el camino.

Orwell levantó acta del desgaste en 1944, en las páginas de Tribune. Había oído llamar fascistas a los granjeros y a los tenderos, a la caza del zorro y a las corridas de toros, a Kipling, a Gandhi, a la astrología, a las mujeres y a los perros. Concluyó que la palabra, tal como se usaba, carecía casi por completo de significado, y pidió no rebajarla a palabrota. Ochenta años de uso monocorde han terminado el trabajo.

Los hechos sobre el destinatario actual de la etiqueta caben en un párrafo. Vox se fundó en 2013, concurre a todas las elecciones y es la tercera fuerza del Congreso. En su techo, noviembre de 2019, reunió 3,66 millones de votos; los sondeos para el 29-N le dan casi uno de cada cinco electores y el doble de diputados. No tiene una sola condena por corrupción. Su mayor multa, 862.000 euros, la anuló el Supremo en junio: carecía de base probatoria, y la regulación que aplicaba era, escribió la Sala, "rudimentaria". A eso se llama hoy fascismo. La etiqueta de 1928 sigue haciendo su trabajo: ahorra el argumento y expulsa al adversario.

Cada mitin asediado le regala a Vox un cartel electoral; cada policía herido, un argumento de orden público

Francia acaba de hacer el experimento a escala nacional. El movimiento contra la crisis educativa llevaba un mes y más de setecientos policías y gendarmes heridos, según el propio primer ministro, Sébastien Lecornu, cuando el sábado 17 una jornada contra la vida cara reunió a 800.000 personas en todo el país, según los organizadores. Por la tarde llegaron los saqueos –París, Marsella, Lyon, Burdeos, Niza, Limoges– y, en París, los morteros de pirotecnia contra la prisión de La Santé. Balance consolidado del ministro del Interior: 2.397 detenidos y 997 policías y gendarmes heridos, siete de gravedad. Esa noche, ante una compañía de intervención, Lecornu conminó a Jean-Luc Mélenchon a "elegir su campo": el de la República y las fuerzas del orden, o el de los que rompen escaparates.

El barómetro de Ifop para Sud Radio, LCI y Le Figaro empezó a preguntar esa misma noche, a partir de las ocho. Marine Le Pen obtiene el 36 por ciento en primera vuelta, una cifra que nunca había alcanzado, y gana todos los duelos de segunda: 56 a 44 frente a Édouard Philippe, 68 a 32 frente a Mélenchon, que con estos números sería su rival. El director general de Ifop, Frédéric Dabi, lo resume así: Le Pen aparece como la representante más creíble del partido del orden. La candidata contra la que se ha levantado el frente republicano en cada segunda vuelta gana en todas las hipótesis.

En España, los quince institutos que miden el 29-N coinciden en lo esencial: PP y Vox sumarían mayoría absoluta, y Vox es el partido que más crece. Los alborotadores de A Coruña pueden seguir así. Cada mitin asediado le regala a Vox un cartel electoral; cada policía herido, un argumento de orden público. En Francia, la factura ya está en los sondeos: Le Pen tenía el 32 por ciento a finales de septiembre, el 34 la semana pasada, el 36 después del sábado. Aquí quedan cinco semanas y media.

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Cargas policiales, barricadas y contenedores quemados en una noche de protestas “contra el fascismo” en A Coruña

Una manifestación convocada este miércoles por la noche en A Coruña “contra el fascismo y la violencia policial”, en la que han participado unas 2.500 personas, según la Policía Local, se ha saldado con nuevas cargas de los antidisturbios, barricadas, contenedores quemados y calles cortadas a la circulación tras los altercados que se produjeron durante el día por un acto electoral de Vox. El delegado del Gobierno, Pedro Blanco, ha atribuido los choques entre manifestantes y agentes a “grupos radicales y antisistema que se infiltran en el medio de la gente para generar desorden y violencia”.

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La Policía Nacional carga durante una manifestación contra el fascismo y la violencia policial en A Coruña, este miércoles.
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¿Puede el PP lograr los tres quintos del Senado con ayuda de Vox?: “Los quieren para nominar a cuatro magistrados del Constitucional”

En el Senado también se juega una parte de la próxima legislatura: su mayoría puede retrasar leyes y, si alcanza los tres quintos, decidir los nombramientos de órganos como el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial que corresponden a esta Cámara.

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El PP confía en que el impacto de la visita de Milei se diluya el 29-N: “Si llega a venir la última semana sería distinto”

No es la primera vez que sucede. Hace dos años, en junio de 2024, en la anterior visita de Javier Milei a España, Isabel Díaz Ayuso incomodó a Génova al otorgar al presidente de Argentina la medalla internacional de la Comunidad de Madrid, en un acto con toda la pompa del que fue ajeno el líder del PP. Ahora, en plena precampaña electoral, la presencia del histriónico mandatario latinoamericano vuelve a ser incómoda para el PP, salvo para la presidenta de la Comunidad de Madrid, que ha vuelto a reivindicarlo como un referente, al recibirlo calurosamente y exhibir complicidad con un abrazo mientras el líder de su partido lo ignoraba y ponía tierra de por medio con un acto en Sevilla centrado en las políticas de vivienda. Los populares son conscientes de que los insultos de Milei en Madrid a Pedro Sánchez, a quien llamó este miércoles “impresentable dictador”, pueden activar al electorado progresista, pero confían en que el impacto de la visita del presidente argentino se diluya porque aún faltan 40 días para la cita con las urnas. “Menos mal que ha venido ahora y no el 21 de noviembre, porque si llega a venir la última semana de campaña el escenario sería distinto”, admite un dirigente.

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se reúne con el presidente de la República Argentina, Javier Milei, en las instalaciones del Canal de Isabel II de la capital, este miércoles.
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El avance de Vox en las coaliciones con el PP: de la “nacionalidad española” en la ley de vivienda de Aragón a la censura en Castilla y León

Este octubre se cumplen seis meses desde que el PP inaugurase la segunda ronda de Gobiernos autonómicos con Vox. María Guardiola, baronesa extremeña, cedía de nuevo ante la extrema derecha incluyéndola en su Ejecutivo y desataba la caída del resto de fichas del dominó: Aragón, Castilla y León y Andalucía. En todas los pactos, los populares dieron cancha a la formación de Santiago Abascal, cuya agenda ultra ha ido avanzando en los boletines territoriales desde entonces hasta hoy. Medidas que se han acelerado con el inicio del curso político, así como con la paulatina aprobación de los Presupuestos autonómicos en plena precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre en la que, según las encuestas, la alianza de PP y Vox puede alcanzar una mayoría de gobierno.

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© Ballesteros (EFE)

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Vox, Santiago Abascal, en la visita del Papa a Madrid.
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Milei en España: ataques a la prensa y Pedro Sánchez, y sin audiencia con el Rey

Además de atacar al presidente del Gobierno español, tildándolo de "impresentable dictador", el mandatario argentino agredió a una periodista de la Cadena SER. Pese a su pedido, Milei no fue recibido por el rey Felipe VI.
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