Kylie Jenner e o sutiã de 43 milhões da Victoria's Secret

© Getty Images for Victoria's Secr

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Este 2026, colores como el verde oliva, el verde pistacho o el ciruela están arrasando en el mundo de la moda, especialmente dentro de las tendencias de este otoño. En lo que concierne al sector de los pantalones, luciremos esta prenda con algo de color y con 'prints' que regresan a nuestras vidas una temporada más, como el de cuadros o las rayas.
En firmas de moda como Zara o Sfera, podemos encontrar modelos de pantalones con estampados apropiados de cara a los próximos meses, como los que compartimos en las siguientes líneas.
Los cuadros seguirán siendo uno de los estampados clave este otoño. Si el año pasado vimos a muchas seguidoras de la industria lucir este 'print' en faldas de corte midi, en los próximos meses las veremos lucirlos en los pantalones, como estos de Zara, con corte bombacho. Tienen un precio de 29,95 euros. Ref. 1165/212/330.
El 'paisley' es un estampado que siempre ha estado atribuido al verano, pero con prendas como estos pantalones bombacho, se puede lucir perfectamente durante el otoño. Este modelo de Sfera en tonos kaki tiene un precio rebajado de 21,55 euros. Ref. 58405003912.
Tal y como hemos mencionado, las rayas se quedan por un tiempo más, convirtiéndose en la excusa perfecta para incluir en nuestro armario pantalones como estos en color kaki de Springfield. Tienen un precio rebajado de 19,99 euros. Ref. 6834428.
El de periódico es un original estampado que enamoró a muchos seguidores de la moda cuando vimos a Carrie Bradshaw lucir un vestido firmado por Dior en Sexo en Nueva York. Desigual ha decidido revivir este 'print' con prendas como este vestido que llevó Rosalía en México o estos pantalones. Tienen un precio de 89,95 euros. Ref.
El jacquard es un tejido que vuelve cada temporada, y estos pantalones son una prueba de ello. Firmados por Ese O Ese, son perfectos para lucir en la oficina o en la calle, con una camiseta básica en color blanco y una americana negra. Tienen un precio de 79,90 euros. Ref. 305390-1080.


Desde que éramos pequeñas, siempre nos ha fascinado el desfile de Victoria's Secret: su glamour, las alas, la lencería bonita y delicada, nuestros artistas favoritos actuando sobre la pasarela y sujetadores que llegan a costar millones de euros. Las grandes modelos luchan por desfilar allí, aunque no todo se resume a ellas.
El front row de los desfiles se ha convertido en algo tan importante como la misma pasarela, donde los nombres más importantes aparecen sentados en primera fila, invitados siempre por la firma. Sin embargo, su estilismo es tan importante como el que llevan las modelos, y es que no vale ir de cualquier manera, tienes que llevar a rajatabla el dress code de la colección —o el estilismo que te haya prestado la marca—.
En Victoria's Secret no iba a ser una excepción, y mujeres como Inés de Ramón con un vestido lencero espectacular, Jodie Woods con un naked dress e incluso Law Roach con su abrigo de plumas nos han impresionado con sus estilismos, pero ha habido una que nos ha dejado verdaderamente con la boca abierta, y esa es Izzi Poopi.
La influencer estadounidense no es muy conocida dentro de nuestras fronteras, pero gracias a su look puede que empiece a serlo, ya que ha llevado un estilismo extremadamente parecido al que llevó Cristina Pedroche para presentar las Campanadas del 2023.
Su estilismo formado por un 'top-escultura' blanco que tapaba parte de sus pechos y que, a diferencia del de Pedroche, en lugar de tener forma de paloma de la paz, es la silueta de una pluma, firmada por Ann Demeulemeester y que pertenece a la colección otoño/invierno 2023-24 de la marca belga.
Sin embargo, a diferencia de la presentadora, en lugar de optar por una falda larga translúcida, Izzi ha combinado el top escultural con una falda midi lápiz de Tom Ford de tiro medio, con abertura lateral y un cinturón a tono.
Sin duda, se trata de un estilimo que, si lo miras, no puedes pensar en otra cosa. Algo similar pasó con la actriz Hunter Schafer, que para la fiesta de Vanity Fair de los Oscar del 2023 llevó el mismo top a la alfombra roja. Como todo el mundo tenía muy frescas las imágenes de Pedroche, las comparaciones no tardaron en llegar, convirtiéndose en uno de los looks más comentados en España de esa edición.

Es posible que el desfilar con las alas de Victoria's Secret sea uno de los grandes hitos a alcanzar en la carrera de cualquier modelo internacional, y mientras que en este show anual podemos ver caminar por la pasarela a algunas de las supermodelos más consagradas, también podemos descubrir algunas caras nuevas que vienen pisando fuerte, y nunca mejor dicho. Es el caso de Cala Moragas, la española que este año se ha colado en las filas del Victoria's Secret Fashion Show 2026.
La modelo española se ha convertido en una de las protagonistas de la nueva generación de modelos internacionales tras desfilar la madrugada de este pasado domingo en Los Ángeles con la firma de lencería, una oportunidad que la ha llevado a compartir pasarela con nombres tan reconocidos como Adriana Lima, Alessandra Ambrosio y Bella Hadid o Kylie Jenner, la encargada de lucir en este caso el Fantasy Bra.
Su aparición en el espectáculo tuvo lugar durante la actuación musical de Megan Moroney, algo que sin pretenderlo la ha convertido en una de las modelos más virales del show al tener que esquivar de manera decidida y con mucha seguridad las alas de la cantante, que se interponían en su camino en la pasarela.
Para la ocasión, Cala lució un camisón en tono malva, en una edición que volvió a combinar moda, música y grandes nombres de la industria. Su presencia supuso, además, la única representación española sobre la pasarela de este año, un escaparate internacional que continúa siendo uno de los acontecimientos más mediáticos del calendario fashion.
Hija del diplomático y político Jorge Moragas y de Paloma Tey, vinculada al mundo de los accesorios de moda, Cala también ha crecido cerca de un entorno internacional y creativo, pero su salto a las pasarelas ha llegado por una vía inesperada: las redes sociales, convertidas hoy en una puerta de entrada para nuevos talentos.
Después de graduarse en Fashion Business, estaba buscando trabajo cuando publicó un vídeo en TikTok que terminó haciéndose viral. Aquella publicación llegó hasta su actual agente y cambió sus planes en cuestión de horas.
En septiembre de 2025 recibió la oportunidad de iniciar su carrera profesional y, poco después, ya estaba viajando para participar en castings internacionales.
Su debut no pudo ser más estelar, y es que la española abrió el desfile de Versace en Milán, uno de esos hitos con los que muchas modelos sueñan durante años. Desde entonces, ha seguido sumando experiencias en las principales capitales de la moda y ha trabajado con firmas como Isabel Marant, consolidando una trayectoria que avanza con una rapidez poco habitual.
Su paso por Victoria’s Secret marca un nuevo capítulo en esa historia. Con apenas un año de carrera, Cala Moraga ha conseguido hacerse un hueco en una industria exigente y competitiva. Y, si algo demuestra su recorrido, es que a veces una oportunidad puede aparecer casi sin esperarlo.


© FilmMagic
Pedro Sánchez ha lucido un lazo rosa en la solapa de su chaqueta durante su comparecencia de este lunes en el Palacio de la Moncloa. El gesto coincide con el Día Mundial del Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, una jornada dedicada a visibilizar esta enfermedad, concienciar sobre la importancia de la detección precoz y mostrar apoyo a las mujeres que la padecen.
El lazo rosa se ha convertido en un símbolo internacional de la lucha contra el cáncer de mama. Llevarlo es una forma de expresar solidaridad con las pacientes y sus familias, además de contribuir a mantener la atención pública sobre una enfermedad que afecta a millones de mujeres en todo el mundo.
La jornada pone el foco en la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a una atención sanitaria adecuada. Las revisiones y las pruebas indicadas según la edad y las circunstancias de cada mujer son herramientas importantes para detectar posibles tumores de forma precoz, mientras que la investigación continúa siendo fundamental para mejorar los tratamientos y el pronóstico.
Con este símbolo en la solapa, el presidente del Gobierno se suma visualmente a una jornada que recuerda también la importancia de acompañar a quienes atraviesan la enfermedad y de seguir impulsando la sensibilización social frente al cáncer de mama.

El Fantasy Bra es el sujetador joya más icónico de Victoria’s Secret, una pieza única de lencería cuyo valor suele alcanzar varios millones de dólares y que históricamente han lucido las modelos más importantes de las pasarelas. Claudia Schiffer fue la primera que lo llevó en 1996; después la siguieron otras como Gisele Bündchen en 2000 y en 2005 y Miranda Kerr en 2011. Pero desde 2018 esta icónica pieza no había vuelto a aparecer en el mítico desfile anual, cancelado entre ese año y 2024, cuando regresó con sus modelos más famosas. El Fantasy Bra tenía que volver, pero quién lo luciese y cómo lo hiciese era fundamental para recuperar uno de los emblemas de la firma. También era importante conseguir la atención mediática, y lo han hecho gracias a Kylie Jenner.

© EPV
Esta madrugada del lunes se ha llevado a cabo uno de los desfiles más polémicos de Victoria's Secret desde su cancelación hace 8 años, con una pasarela que las modelos más icónicas de la industria han tenido que compartir con influencers y nepo babies. Sin embargo, hay una fina línea en la que se encuentran algunas maniquíes, como el caso de las hermanas Hadid que, si bien su apellido les ayudó a hacerse un hueco en la moda, su trabajo duro y profesionalidad las han consolidado como dos de las grandes modelos del momento.
Parece ser que este también es el caso de Natalia Bryant, la hija mayor de Kobe Bryant que, desde hace unos años, ha comenzado a labrarse una carrera en este mundillo. Natalia debutó con Versace durante la Semana de la Moda de Milán del 2023, presentando la colección primavera-verano 2024 de la firma. En esa misma edición volvió a repetir con BOSS y, un año después, apareció en el desfile de Off-White presentado uno de los looks de la colección primavera-verano 2026 de la Semana de la Moda de Nueva York.
Desde entonces no ha vuelto a pisar la pasarela, aunque si la hemos visto en el front row de los desfiles más exclusivos, como los de Tory Burch, Roberto Cavalli, Khaite y, más recientemente, los de Sacai, Chloé y Stella McCartney en la última Semana de la Moda de París. Sin embargo, parece ser que ya se ha cansado de estar al otro lado y, de nuevo, quiere volver a ser la protagonista.
Y así ha sido como Natalia Bryant ha debutado como modelo para Victoria's Secret, desfilando por primera vez para la marca con su línea PINK, hecha para mujeres jóvenes donde, además de lencería con colores más vivos y estampados, también cuenta con sudaderas, pantalones y conjuntos más cómodos.
Por este motivo la hemos visto caminando sobre la pasarela con un sujetador negro push up de PINK, con las letras escritas con purpurina, acompañándolo de un bolero fucsia —una de las grandes tendencias de los 2000— junto a unos vaqueros pitillo con cristales de colores pegados a la prenda, siguiendo una de los últimos trends que no paramos de ver por redes sociales.
Lo acompañó con un cinturón plagado de charms con perros y un bolso baguette de lentejuelas bajo el brazo y unos grandes pendientes de aro en forma de corazón, encarnando la estética Y2K más inspirada en aquella década.
"¡Es una sensación increíble! ¡No puedo esperar!", dijo Natalia Bryant a Page Six antes de empezar el desfile. "Solía ver el programa todos los años, desde que era una niña". De hecho, para prepararse para el gran momento, estudió sin parar los antiguos desfiles de Victoria's Secret: "Tenía los shows en bucle, intentando meterme de lleno en ese ambiente. Y es increíble, porque ahora estoy en la misma sala que algunas de las pioneras. ¡Hay ángeles entre nosotros!", dijo.
Si bien se ha escrito mucho sobre las extenuantes rutinas de entrenamiento y las dietas que adoptan las modelos de Victoria's Secret para ponerse en plena forma, Bryant está adoptando un enfoque más relajado. "Hice un poco de yoga esta mañana, estiré y puse música para motivarme", compartió.

Esta madrugada en España se llevó a cabo uno de los desfiles más esperados del año, el de los ángeles de Victoria's Secret, que este año trasladaba su pasarela de Nueva York a Los Ángeles. Pero esta no ha sido la única novedad, ya que, después de 8 años, la firma ha vuelto a sacar su Fantasy Bra, un sujetador de millones de dólares fabricado con diamantes.
Rostros conocidos a nivel mundial como Adriana Lima, Candice Swanepoel, Irina Shayk, Alessandra Ambrosio o, la gran sorpresa de la noche, Bárbara Palvin a tan solo un mes de dar a luz, y, junto a ella, las hermanas Hadid y Kylie Jenner se convirtieron en grandes protagonistas en la pasarela, pero también las plus size como Paloma Elsesser, Ashley Graham y Precious Lee han levantado a un front row muy exigente que analizaría cada detalle.
Como era de esperar, las modelos desfilaron acompañadas de lo mejor de la industria musical y este año contó con la participación de Tate McRae, Megan Thee Stallion, KATSEYE y Megan Moroney. Sin embargo, el desfile abrió con DANCE... de Slayyyter, una de las canciones más virales de TikTok, demostrando de nuevo el gran acercamiento de la marca de lencería a las redes sociales.
Durante el desfile de este año hemos podido ver sobre la pasarela a las grandes modelos de la industria, pero también a influencers y nepo babies, que han marcado una de las grandes polémicas de esta edición, pero todas ellas nos han dejado con estilismos increíbles.
La primera en pisar la pasarela fue Bella Hadid, con unas alas de flores y un conjunto muy primaveral.
Un mes después de dar a luz, el ángel volvió a ponerse sus alas con un conjunto formado por un corsé, braguitas a juego y una capa.
Con unas alas de estética disco, Gigi Hadid pisó la pasarela con un conjunto muy colorido de layering, llevando un doble tanga de encaje en rosa y azul.
La supermodelo rusa hizo uno de sus mejores desfiles con un conjunto de layering en el que combinaba un sujetador y culotte negro junto con un body blanco, todo de encaje.
Uno de los looks más llamativos de la noche fue el de Alex Consani, con un corsé estructurado de encaje y unas grandes alas doradas.
El layering va a ser una de las grandes tendencias del año, y es que Candice Swanepoel también llevó un conjunto así combinando sujetador, braguitas y body, todo de encaje rosa.
Alessandra Ambrosio, una de las modelos icónicas de Victoria's Secret llevó sus alas con un conjunto de sujetador balconette y culotte en blanco con detalles de pedrería.
Elsa Hosk, el último ángel en llevar el Fantasy Bra hace 8 años, volvió a la pasarela con un romántico look en rosa formado por un corsé y mangas abullonadas de organza.
Kylie Jenner se ha convertido en la sucesora de Elsa Hosk, llevando el primer Fantasy Bra de la firma desde 2018, valorado en 50 millones de dólares y creado en colaboración con la firma de joyería Jacob & Co, siendo el sujetador más caro de la historia.
Iris Law, hija de Jude Law, volvió a subirse a la pasarela, esta vez con un conjunto de la línea PINK formado por un sujetador negro, un top y una falda cuyo estampado nos devuelve al 2016.
Con unas alas de flores, Ashlay Graham reinó sobre la pasarela llevando un conjunto de encaje layering con un tanga y body blancos.
Amelia Gray, hija de Lisa Rinna y Harry Hamlin, subió a la pasarela con unas pequeñas alas de plumas que acompañaban a un conjunto de tanga y sujetador push up de encaje blanco.
Uno de los estilismos más espectaculares de la noche fue el de Vittoria Ceretti. La modelo de 28 años apareció con unas alas confeccionadas con un encaje envejecido, a juego con con el corsé, la ropa interior y la capa que llevaba.
Natalia Bryant, hija del jugador de baloncesto Kobe Bryant, hizo su debut en la pasarela desfilando para Victoria's Secret, llevando un conjunto de la línea PINK formado por un sujetador, chaqueta bolero rosa y pantalones vaquero pitillo con pedrería de colores.
La supermodelo se volvió a poner sus alas con un sencillo conjunto de sujetador balconette y braguitas de encaje que combinó con detalles de joyería corporal y medias cristal con ligueros a juego.
La supermodelo plus size llevó junto a sus alas de pétalos de flor rosas un corsé rosa junto a un sujetador de encaje blanco y braguitas layering en ambos colores.
Precious Lee se puso sus alas de cristales con un total look negro, formado por un corsé con detalles de pedrería bajo el pecho y tanga de doble tira con aplicaciones de strass.
Para la línea PINK también desfiló la futbolista Trinity Rodman, llevando un conjunto de crop top negro con lunares, culotte a tono y sujetador plateado y rosa, aunque lo que más destacaba era el bolso con forma de perro.
Adriana Lima cerró el desfile con un look que mezclaba la ropa interior cómoda de algodón con el encaje blanco de un body, al que se les sumaban unas preciosas alas y un pareo de plumas.
Además de cantar, Tate McRae también aprovechó para desfilar y lo hizo con un impresionante total look en rojo, alas de organza incluidas, formado por un sujetador, corsé, braguitas, ligueros y medias, todo del mismo color.
Lo mismo ocurrió con Megan Thee Stallion. Además de actuar, la artista también aprovechó para desfilar sobre la pasarela con sus alas, sujetador de encaje gris con mangas a juego, tanga satinado en negro, ligueros con strass y medias cristal negras con el monograma de la firma.


China, Egipto, Mesopotamia... hay varios registros sobre el origen del terciopelo en Oriente Medio hace más de 3.000 años, aunque no fue hasta la Ruta de la Seda cuando llegó a Europa. Durante la Edad Media era considerado como un tejido de lujo y lo usaban los miembros de la realeza en los eventos más exclusivos para mostrar su poder. Con el paso de los años, sin embargo, la incorporación de fibras de algodón o lino a este tejido hizo que se fuera abaratando y democrarizando y, poco a poco, se convirtió en un básico cuando llegaba el frío.
Un tejido que aporta textura y calidez a cualquier look y que esta temporada está en tendencia en infinidad de prendas gracias a su estética vintage y romántica pero, sobre todo, a la versatilidad que hace que encaje sin esfuerzo en cualquier estilismo y que podamos llevarlo en forma de cualquier prenda o complemento. Te contamos cuáles son algunas de las claves para que lleves el terciopelo de la forma más chic en todos tus 'looks' de la temporada.
En forma de total look
Una de las formas más sencilla de llevar el terciopelo esta temporada es hacerlo en forma de un set. De un conjunto versátil que nos salvará cualquier plan de noche, cualquier reunión cuando llegue la Navidad, y que querremos combinar también por separado para darle infinitas vidas, creando un sinfín de estilismos con textura y mucho carácter.
En un pantalón original
Aunque si nos atrevemos, también podemos llevar el terciopelo en forma de pantalón, dando un toque original con él a cualquier estilismo, al mismo tiempo que le aportamos textura al convertirlo en el eje central del 'look'. Lo mejor es que combinándolo con cualquier prenda sencilla tendrás un estilismo con personalidad, ya que tiene la clave con la que elevar cualquier outfit de básicos.
En forma de zapatos
No importa si son unos botines, unos mocasines, unas bailarinas o las clásicas merceditas estilo Flabelus. Apostar por el terciopelo a la hora de elegir tus zapatos es un acierto y la forma más divertida de dar un toque romántico a tus estilismos. Atrévete con un modelo llamativo, apuesta por el color y llena de personalidad cualquier look.
Con un sombrero en tendencia
Aunque en verano los vimos de rafia, esta temporada el casquete sigue arrasando como uno de los sombreros en tendencia, pero lo hace apostando por otros tejidos más cálidos como el terciopelo. Es el complemento perfecto con el que elevar cualquier estilismo de la rutina y, por supuesto, con el que rematar los mejores looks de invitada este Otoño/Invierno 2026.
En forma de falda
No importa si es lisa o estampada, si es mini, midi o larguita, si es sencilla o tiene flecos (en tendencia este otoño) o cualquier otro aplique que la haga más divertida. Una falda de terciopelo es un acierto seguro esta temporada y bastará con llevarla con una camisa blanca o un jersey básico y unas botas altas para crear un estilismo triunfador.
Con una gorra
Aunque si quieres incorporar este tejido a tus estilismos de una forma más juvenil, puedes hacerlo mediante una gorra. Un complemento casual con el que dar un toque chic a cualquier outfit de la temporada, tanto si la combinamos con vaqueros como si lo hacemos con un traje de oficina, una falda larga o uno de esos estilismos de gimnasio que alargamos para una mañana de gestiones.
En forma de chaqueta
Por otro lado, si queremos una prenda con la que rematar nuestros estilismos, podemos hacernos con una chaqueta o un abrigo de terciopelo. Con diseño de paño, en forma de chaqueta joya, como si fuera una blazer... escoge tu modelo preferido y completa con ella todos los estilismos de la temporada.
Con un vestido especial
Es evidente que, unas navidades más, el terciopelo competirá con las lentejuelas y las transparencias a la hora de crear los mejores estilismos de tarde y noche. Pero, hasta que lleguen las fiestas, podemos incorporarlo a nuestro armario en forma de vestido elegante y triunfar con él en cualquier cena. No obstante, con un modelo corto, más discreto, también podremos crear un estilismo para el día a día, combinándolo con unas botas altas.
Con un toque rústico
Si queremos dar un toque "de campo" a nuestros estilismos esta temporada, podemos apostar por el terciopelo en forma de chaleco. Replica el clásico estilismo de los pastorcitos con una pieza especial y combínalo con una blusa a contraste, con un jersey con manga abullonada... o alguna pieza estampada para convertirte en la inspiración de las mujeres más elegantes.
Para conquistar el estilo urbano
Aunque si prefieres darle un toque más chic a tus looks, puedes llevar el terciopelo en forma de una chaqueta en tendencia. Y sí, las bomber son el acierto de esta temporada, puedes combinarlas de infinidad de formas y ajustarlas sin esfuerzo a todos tus estilismos, dándoles un toque juvenil y, ahora, mucho más cálido.
Rematando el peinado
En forma de diadema, de lazo, de turbante, coletero, horquillas... son infinitos los adornos de terciopelo que podemos llevar en nuestro cabello cuando buscamos dar un toque romántico a nuestra imagen, sumándonos a la tendencia de la temporada de la forma más discreta. ¿La clave? Apuesta por un color que combine con los zapatos, el bolso o con cualquier otro accesorio de tu look.
Con un bolso
Obviamente, un bolso de terciopelo es el must que cualquier chica con estilo necesita esta temporada para sumarse a la tendencia de este tejido de la forma más práctica. No importa el color, el modelo, el tamaño ni el diseño, es el acierto con el que rematar desde un estilismo del día a día hasta otro más especial, convirtiéndote en una invitada ideal.
Estas son algunas de las formas más sencillas y versátiles de incorporar el terciopelo a tus estilismos de la temporada, conquistando el estilo urbano y creando looks con textura y mucha personalidad.


Los ángeles de Victoria’s Secret volvieron a agitar sus alas ante los ojos del mundo este domingo en EEUU, con un espectáculo lleno de glamour, moda y música que reunió a algunas de las modelos más reconocidas de sus pasarelas, como Alessandra Ambrosio y Adriana Lima, además de contar con la participación sorpresa de Kylie Jenner.
La californiana Bella Hadid fue la encargada de abrir la glamurosa pasarela del Victoria’s Secret Fashion Show 2026 realizado en Los Ángeles (California), marcando el inicio de una noche llena de brillo y sensualidad.
El espectáculo también celebró el regreso de grandes figuras del modelaje como Gigi Hadid, Candice Swanepoel, Alex Consani, Anok Yai, Ashley Graham, Devyn Garcia, Imaan Hammam, Joan Smalls, Liu Wen y Paloma Elsesser.
La pasarela presentó una de las muestras de alas más diversas de los últimos tiempos, con velos, brillos, lentejuelas y plumas de múltiples colores y de todos los tamaños que realzaron la propuesta de lencería de la famosa marca.
La edición de este domingo, que marcó el regreso del espectáculo a Los Ángeles después de 19 años, también trajo de vuelta el 'Fantasy Bra', una exclusiva pieza de lencería creada en colaboración con la firma de joyería Jacob & Co. y lucida por Kylie Jenner.
Jenner, de 29 años, sorprendió al público al desfilar por primera vez en la icónica pasarela.
La influencer, que cuenta con 350 millones de seguidores en sus plataformas, lució el primer 'Fantasy Bra' de la firma desde 2018, valorado en 50 millones de dólares, según la revista Vogue, lo que lo convertiría en el sujetador más costoso de la historia de la marca.
Solo el diamante amarillo central está valorado en 22 millones de dólares, de acuerdo con la revista. El atuendo de Jenner se completaba con una minifalda vaporosa, tacones transparentes y alas de plumas blancas.
Entre el público asistente se pudo ver al actor Timothée Chalamet, pareja de Jenner, junto a la madre de esta, Kris Jenner, quienes acudieron para apoyarla.
El evento destacó asimismo por un cartel íntegramente femenino, con actuaciones en vivo de Megan Thee Stallion, que lució unas grandes alas rosadas; Tate McRae, que vistió lencería roja; Megan Moroney, con un atuendo negro y plateado; y el grupo global de pop KATSEYE, que interpretó 'Pinky Up' para dar paso a los nuevos diseños de PINK, la línea juvenil de Victoria’s Secret.
El espectáculo de este domingo en Los Ángeles, al que asistieron personalidades de Hollywood como Nicole Kidman, da continuidad al giro estratégico iniciado por la marca en 2024, con el regreso de este emblemático evento en Nueva York.
Con una propuesta renovada, la firma de lencería busca consolidar su distanciamiento de las críticas a los rígidos estándares de belleza y a la escasa diversidad corporal que contribuyeron a la suspensión de su histórico espectáculo en 2019.
Sin embargo, este año el desfile también enfrentó críticas por la ausencia de la veterana Romee Strijd o la brasileña Lais Ribeiro, ambas nombradas oficialmente como “Ángeles” de la marca en 2015, que formaron parte del desfile de este año.
El anuncio fue dado pocos días antes del evento, la decisión avivó las críticas contra la firma por apostar por creadoras de contenido e hijas de celebridades en detrimento de maniquíes profesionales, generando incluso amenazas de boicot.
Fundada en San Francisco (California) en 1977, Victoria’s Secret celebró su primer desfile el 1 de agosto de 1995 en el hotel The Plaza de Nueva York, en un evento de carácter sobrio y estrictamente comercial.
No fue hasta principios de los años 2000, cuando la introducción de las icónicas alas —que simbolizan la máxima jerarquía de los «ángeles» de la marca— y el salto a la televisión impulsaron su popularidad, que el espectáculo comenzó a trascender el ámbito de la moda para combinar actuaciones en vivo con la participación de algunas de las modelos más reconocidas de la industria.


Anoche, lo mejor de Hollywood se reunió en Los Ángeles para celebrar la Academy Museum Gala 2026 que, tras seis ediciones consecutivas, promueve la misión del museo de preservar y homenajear el cine. Una noche muy especial, copresidida por grandes nombres de la industria de la moda y el cine, como Tom Ford, Robert Rodríguez, Steven Spielberg y Kate Capshaw, que contó con invitadas de excepción entre las que se encontraban las Kardashian, Hailey Bieber, Charlize Theron, Ana de Armas o Sabrina Carpenter.
Un despliegue de moda, tendencias y glamour único que hemos recopilado en nuestros 17 looks favoritos. Estilismos llenos de tendencias, de claves y de aplausos, con vestidos de archivo, diseños de las firmas más exclusivas... y las mejores musas enfundadas en ellos. ¡Descúbrelos!
Taylor Swift acaparó todas las miradas con un vestido romántico de Dior. Un modelo diseñado con escote palabra de honor, decorado con un lazo de pedrería, y falda larga de pliegues rematada en una pequeña cola.
Hailey Bieber confió en Chanel y escogió el vestido rosa más especial de la noche. Un modelo sencillo, con el que presumió de silueta, decorado con un aplique joya en el escote, a tono con los tirantes.
Charlize Theron apostó por los brillos, las transparencias y los encajes con un vestido negro, con nfinidad de detalles, de Tom Ford by Haider Ackermann.
Kate Hudson escogió un vestido romántico lleno de brillos. Un modelo de color nude, decorado con volúmenes estructurados, escote en pico y pedrería.
Las plumas fueron las protagonistas del vestido de Jessica Biel. Un modelo negro con escote halter y una gran abertura en la falda, terminada en cola.
Kendall Jenner se enfundó en un total look de Valentino, con un vestido asimétrico de lunares, con escote palabra de honor y una gran apertura en la falda, que combinó con unos salones a tono.
Pamela Anderson escogió un dos piezas en tonos pastel, con camisa blanca y falda verde de pliegues terminada en cola, que cobminó con una cartera de mano satinada.
Sabrina Carpenter eligió un espectacular vestido de color azul Klein de Giorgio Armani Privé. Un modelo diseñado con cut outs en el frente y espalda descubierta, decorada con borlas a tono.
Kim Kardashian escogió un vestido de archivo de Balenciaga de color crema. Un modelo ajustado, decorado con infinidad de detalles en color rosa palo, a tono con su escote, terminado en un gran lazo acabado en cola, en la espalda.
Elle Fanning escogió un vestido fantasía de Valentino, diseñado con cuerpo de mariposa de brillos y escote en V, y una gran falda, con capa, en colores pastel.
Karlie Kloss también apostó por el negro con un vestido largo de tirantes, decorado con un péplum de plumas en la cintura, con un diseño de lo más original.
Jessica Alba eligió un vestido negro ajustado, decorado con volantes semitransparentes por todo el cuerpo, que le aportaban volumen y estructura.
Demi Moore escogió un vestido del diseñador irlandés Michael Stewart. Un modelo diseñado con cuerpo encorsetado y falda de tafetán de color malva, con volúmenes y una gran cola.
Con una silueta muy Schiaparelli, Teyana Taylor eligió un vestido azul, con cuerpo encorsetado y falda joya semitransparente, decorada con apliques de flores.
Amanda Seyfried escogió un vestido negro de lo más sencillo. Un modelo largo, diseñado con escote estructurado y decorado con flecos en la falda, que le aportaban volumen.
Priyanka Chopra Jonas escogió un vestido dorado satinado de Vivienne Westwood. Un modelo largo, decorado con infinidad de drapeados por todo el cuerpo y hojas boradas en el escote.
Ana de Armas escogió un vestido muy elegante de Louis Vuitton. Un modelo de color negro, diseñado con escote imposible y falda ajustada hasta las caderas, terminada en bajo evasé.
Estos han sido algunos de los mejores estilismos de la academy Museum Gala de 2026.

París, 10 de junio de 2001. Un tenista entra furioso en el vestuario en mitad de la final que está jugando en Roland Garros. Ha enviado un revés ganador fuera por un “puto centímetro” que hubiera roto el servicio de su rival y, de ganar su saque, ponerse dos sets arriba en el partido. Pero el set ha volado y ahora la final está en lo mejor: uno a uno. El tenista es Álex Corretja, que perdió la final del año anterior ante Carlos Moyá. Ha llegado de nuevo, esta vez contra el brasileño Guga Kuerten. La preparación ha sido absoluta. En lugar de hacer la pretemporada en diciembre, la hizo en enero. Se fue a Sierra Nevada para correr en altura y aumentar glóbulos rojos; se llevó un sparring, un colega para correr con él de liebre, preparador físico, entrenador, médicos, nutricionista. Todo enfocado a Roland Garros. Y ahora, con empate en el marcador, se mira al espejo y dice: “No vas a conseguir ganar nunca este puto torneo”. Sale a la pista y Kuerten le mete 6-2 / 6-0 en los dos siguientes sets.
Ángela Esteban-Librero
David López (Another Artists Agency)
Cristina Serrano
Miguel Sancho
Lidia Lara
Marina Marco

© Santiago Belizón (EL PAÍS)
A joia conhecida como Grand Condé ficará exposta até 3 de janeiro no Museu Condé, instalado no castelo Chantilly, a cerca de 50 quilómetros de Paris. Com uma lapidação em formato de pera, o diamante é considerado uma raridade histórica por estar entre os poucos itens do acervo real francês que sobreviveram à Revolução Francesa


Basta abbassare lo sguardo su un paio di scarpe di cuoio stringate o abbottonare fino al collo una giacca maschile per accorgersi di indossare, letteralmente, un reperto storico. Le calzature sono identiche a quelle dei signori del 1880; il taglio della giacca tradisce una chiara derivazione militare, e l’abbinamento con pantaloni dello stesso colore risponde ancora all’antica logica dell’uniforme. Parte esattamente da qui, dalla superficie concreta degli oggetti quotidiani e dalle parole che pronunciamo per inerzia, Le origini dell’eleganza. Un viaggio nella storia dell’arte per capire noi stessi (Solferino, 224 pagine), libro postumo di Philippe DAverio.
A sei anni dalla scomparsa del critico dal papillon rosso e dal ricciolo barocco, il volume raccoglie e ordina le lezioni tenute alla Facoltà di Design del Politecnico di Milano. Il lavoro di curatela, affidato al figlio Sebastiano, non ha lo scopo di musealizzare un pensiero, ma di mantenerlo vitale: “Quello che mi interessa è che l’eredità di Philippe non diventi qualcosa di immobile”, spiega il figlio. “Non limitarsi a conservare un archivio, ma permettere a quei pensieri di incontrare persone nuove“. Ne scaturisce un libro che rifiuta l’impostazione del manuale accademico per abbracciare lo stile inconfondibile di Daverio: la conversazione colta, aneddotica ed elegantemente provocatoria.
Daverio procede per continui cortocircuiti logici. Prende i concetti assoluti dell’estetica occidentale e li riporta brutalmente alla loro radice materiale, tecnica o politica. L’aggettivo “classico“, ad esempio, prima di definire un canone dell’arte, indicava a Roma una fascia fiscale. Quando Servio Tullio suddivise i cittadini in base al reddito, stabilì che i “classici” (gli appartenenti alla prima classe) erano gli unici abbastanza ricchi da potersi comprare l’equipaggiamento militare completo. Di conseguenza, combattevano in prima fila. Il principio era brutale: chi guadagna di più ha il diritto di morire per primo. Solo secoli dopo la parola è scivolata dalle trincee alle biblioteche.
Altrettanto folgorante è la genesi del “moderno“. A metà dell’XI secolo, in Francia, le cancellerie scoprono che la penna d’oca permette di scrivere dieci volte più velocemente del vecchio calamo. Questo nuovo strumento spezza l’armonia tondeggiante della scrittura, imponendo un tratto nervoso, verticale e appuntito che dalle pergamene finirà per contagiare persino l’architettura delle cattedrali gotiche. Quella nuova scrittura veloce si chiamava modus parisiensis: dalla sua contrazione, sostiene Daverio, nasce la parola “moderno”, e di conseguenza il concetto stesso di “moda”.
Nella seconda metà del saggio si consuma un affascinante divorzio linguistico e concettuale: quello tra lusso ed eleganza. Attraverso la comparazione tra lingue, Daverio smonta l’idea di una bellezza universale. Nel mondo germanico, la parola bello (schön) rimanda a scheinen (brillare): è una questione di ostentazione muscolare, di quantità di materia, che attraversa i secoli dalle coppe micenee fino agli interni sovraccarichi delle odierne berline tedesche.
Nella tradizione latina, al contrario, il lusso (da lux, ciò che luccica) era considerato una degenerazione morale da arginare per legge. Il valore assoluto risiedeva nell’eleganza, termine che deriva da exlegere, ovvero “trarre fuori”, “selezionare”. Era il gesto con cui i censori romani sceglievano i senatori, riconoscibili non per lo sfarzo, ma per una sobria toga candida con un orlo purpureo. L’eleganza, conclude Daverio, “non è sovrabbondanza, ma sottrazione”. È la medesima misura aurea che i Greci usavano battendo l’oro fino a renderlo una foglia leggerissima, e che il miglior design italiano sapeva infondere nelle linee pulite di una Lancia storica.
Se la bellezza non è un’idea platonica ma un patto sociale mutevole, nulla ne registra le scosse meglio del corpo femminile. Le figure esili e diafane dipinte da Botticelli sono lo specchio di una Firenze ricca e sedentaria, mentre i corpi muscolosi scolpiti da Michelangelo rispondono all’urgenza delle guerre d’Italia (“meglio avere un fisico pronto a scattare”). La celebre “cellulite barocca” e le carni opulente delle donne di Rubens sono invece un esorcismo pittorico contro la fame nera della Guerra dei Trent’anni.
Il Novecento ribalta nuovamente il paradigma. L’abbronzatura, per secoli marchio d’infamia legato al lavoro nei campi, diventa status symbol nell’estate del 1923, grazie a una vacanza di Coco Chanel in Costa Azzurra. Il boom calorico del secondo dopoguerra trova la sua incarnazione formosa in Sophia Loren, subito soppiantata nei ruggenti anni Sessanta dai 43 chili di Twiggy: un corpo filiforme che decreta la fine definitiva della memoria della fame.
Il vero motore della creatività umana, sottolinea il critico citando il Cardinale Carlo Maria Martini, è la “cultura del contagio”. L’identità europea è un ininterrotto meticciato: lo zero arabo portato da Fibonacci, lo zafferano che nasce come pigmento pittorico e finisce nelle cucine per inventare il risotto alla milanese. Ma è la contaminazione giapponese di metà Ottocento a riscrivere il nostro sguardo. Le stampe ukiyo-e e l’Expo parigina del 1867 insegnano all’Europa, ossessionata dalla mimesi e dall’imitazione, la genialità della sintesi e del concetto. Il giapponese non dipinge un uccello, ma l'”uccellicità”; da questa epifania nasce la grande ripulitura visiva che porterà all’astrazione, al razionalismo di Adolf Loos e ai muri bianchi del design moderno.
Chiudendo il cerchio, Daverio sposta la sua lente sul nostro “medioevo digitale”, un’epoca frammentata dallo smartphone in cui dominano i nuovi “frati predicatori” dello slogan emotivo. Di fronte al caos della comunicazione contemporanea, l’ultima lezione del critico è un antidoto contro la dittatura della semplificazione: «Più un linguaggio è comprensibile e diretto, più si avvicina alla pubblicità e si allontana dall’arte. Se un quadro ci racconta tutto al primo sguardo, è decorazione». Le origini dell’eleganza lascia in eredità un vibrante elogio dell’ambiguità: molto meglio un’idea confusa, complessa e sfaccettata, piuttosto che la rassicurante banalità di un’idea chiara. Un estremo e giocoso esercizio di libertà intellettuale, per ricordarci che l’arte è certamente lo specchio di ciò che siamo stati, ma soprattutto una finestra spalancata su ciò che potremmo diventare.
L'articolo “L’eleganza non è sovrabbondanza, ma sottrazione”: dall’abbronzatura di Coco Chanel alle curve di Rubens, Philippe Daverio svela come la storia ha cambiato i canoni della bellezza nel suo libro postumo proviene da Il Fatto Quotidiano.
Chi l’ha detto che chi nasce quadro non può morire tondo? A smentire il noto proverbio ci pensa Emé, brand del gruppo Oniverse, che ne è la prova vivente. Nato Atelier Emé come brand specializzato in abiti da sposa, passato il boom dei matrimoni post covid, nell’ultimo paio d’anni ha fatto un lavoro pazzesco di rebranding e oggi è un marchio di pronto moda, come si diceva una volta, concreto, desiderabile e utile per il cliente, con un ottimo rapporto qualità prezzo. Via dal nome quell’Atelier che faceva troppo negozio di spose, oggi è solo Emé: il passaggio evolutivo si è compiuto in modo graduale, così come il cambio di passo stilistico. Dapprima accostando abiti da cerimonia al mondo sposa e poi lavorando in modo sempre più focalizzato su un guardaroba quotidiano che non rinuncia però a qualche tocco speciale. E promette di dare del filo da torcere ai grandi marchi della stessa fascia, come ha dimostrato la sfilata andata in scena a Roma. Anche qui emblematico. Dopo la prima in Stazione Centrale dello scorso anno, non sono più presentazioni di collezione, ma défilé a tutti gli effetti sempre più in grande stile.
Per svelare la collezione Occasionwear Autunno/Inverno 2026/27, ribattezzata Escape the Ordinary, il brand ha puntato al massimo dell’impatto visivo, scegliendo una cornice monumentale e intrisa di storia: il Chiostro Grande delle Terme di Diocleziano, tradizionalmente attribuito a Michelangelo Buonarroti. Se per le Terme non si tratta di un debutto assoluto nel mondo della moda (vi sfilarono il Sindacato Italiano Alta Moda nel 1956, Sylvio Giardina nel 2023 con l’opera Si/Lenzio e Bvlgari nel 2024 per i suoi 140 anni), per l’antico Chiostro è invece un’assoluta prima volta. In questa oasi di rigore geometrico, illuminata dalla luce naturale e circondata da oltre cento colonne monolitiche, hanno sfilato 30 look pensati per liberare il concetto di eleganza dalle vecchie etichette.
Sotto gli sguardi attenti di un parterre che includeva l’étoile Eleonora Abbagnato, la regista Sabrina Iannucci, Chanel Totti e le attrici Giulia Bevilacqua, Giulia Michelini, Nicoletta Romanoff e Vittoria Belvedere, Emé ha celebrato il suo legame strategico con la Capitale. “Roma è una città a cui siamo molto legati, dove abbiamo i nostri tre negozi più importanti, incluso il flagship di via del Corso, e molte delle nostre clienti più affezionate: questa è la prima volta che abbiamo aperto lo show anche a loro”, ha spiegato Silvia Falconi, direttrice creativa ventinovenne del marchio, in attesa del suo primo figlio. “Dopo Milano, dove abbiamo sfilato varie volte, ci sembrava la scelta più naturale. Inoltre, stiamo sostenendo il restauro di questo luogo incredibile e il Chiostro Grande delle Terme di Diocleziano, con le sue numerose statue e colonne, chiaramente ‘rovinate’ dal tempo, ma comunque bellissime, rappresenta appieno il tema del ‘perfetto nell’imperfetto’ che vogliamo esprimere con questa nuova collezione”. Con una sponsorizzazione tecnica, infatti, l’azienda finanzierà entro il 2027 il restauro del grande plastico di inizio Novecento del complesso termale.
Il contrasto tra la pietra chiara, segnata dal trascorrere dei secoli, e la geometria rinascimentale del luogo è diventato il manifesto concettuale della stagione. A ispirare Falconi sono state due suggestioni stilistiche: l’estetica giapponese del wabi-sabi, che trova l’autentica bellezza nell’incompiuto e nell’imperfezione, e l’attitudine “rural punk”, una ribellione bucolica che intreccia la natura all’energia rock.
“Lavorando a questa collezione abbiamo introdotto un desiderio di evasione, senza perdere il legame con il nostro heritage”, ha proseguito la stilista. “Ancora una volta, i contrasti si armonizzano: maschile e femminile, struttura e fluidità, volumi importanti e leggerezza. Tessuti opachi e paillettes luminose convivono nelle silhouette, mentre le linee oversize si alternano a forme più avvolgenti e sensuali, in un equilibrio tra forza e delicatezza”.
La palette cromatica, dichiaratamente invernale, esplora i colori della terra: si passa dal bordeaux profondo del Deep Plum al marrone terroso del Rural Brown, fino alle calde sfumature mattone del Rust Rouge e a un vibrante ottanio (Urban Teal). Accanto a queste tonalità intense spiccano il grigio tortora dello Smoky Grey e accenti inaspettati, come il rosa saturo del Punk Rose e l’azzurro del Soft Indigo.
Il nuovo volto della donna Emé — definita da Falconi come “intraprendente, impegnata, non solo nel lavoro, ma anche con la famiglia, le amiche” — emerge in un guardaroba in cui i capi cambiano vocazione a seconda degli abbinamenti. Le rigide regole dell’abbigliamento per eventi cadono a favore di una libertà istintiva. La severità della matrice sartoriale di completi gessati, spigati e check viene decostruita e illuminata da fili lamé, micro paillettes e bluse in twill con ricami botanici. La separazione tra giorno e sera svanisce: le paillettes ricoprono capispalla e persino un paio di bermuda che, indossati con camicia bianca e mocassini, hanno aperto trionfalmente la passerella. Un corpino gioiello si accompagna senza timore a un caldo cardigan in maglia a costa inglese; una minigonna a pieghe viene sovrapposta ai pantaloni; una bralette in pizzo effetto trompe-l’œil si inserisce in un rigoroso completo spigato.
L’eredità del mondo bridal non scompare ma si alleggerisce. Dettagli lingerie, pizzi anni Venti e velluti dalla lucentezza quasi liquida sfilano accanto a giacche costruite come corsetti, bustier in similpelle e chiodi con texture coccodrillo che infondono energia contemporanea. La sintesi perfetta di questa versatilità, come sottolinea la direttrice creativa, si legge in un outfit specifico: “Una giacca lunga con un taglio nuovo e molto particolare, ma realizzata in un tessuto intramontabile come il raso, abbinata a un pantalone cargo sempre in raso; un outfit da giorno ma con un tessuto da sera”.
L’evoluzione Escape the Ordinary del marchio si riflette anche negli accessori, protagonisti di un’importante espansione. Per sfuggire ai dettami classici del tacco da cerimonia, la collezione si popola di mocassini in suede (dalla linea affusolata o chunky con stampa coccodrillo), tote bag versatili, ballerine e stivali bassi punteggiati di strass. Ma la vera rottura arriva con l’introduzione degli anfibi in pelle con fibbie logate, che secondo Falconi sono il “segno tangibile che si tratta di una collezione di rottura rispetto al passato per il brand”.
Un messaggio stilistico ribadito in maniera deflagrante proprio alla chiusura dello show. Per l’ultima uscita è apparso in passerella un abito da sposa a sirena in raso lucido, caratterizzato da uno scollo all’americana, schiena scoperta, spacco vertiginoso e una coda lunghissima. Ai piedi della modella, però, niente décolleté in seta, ma un grintoso paio di stivali biker. La dimostrazione definitiva che la cerimonia moderna, firmata Emé, poggia su regole del tutto nuove.
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Alle 5 del mattino si è spento nella sua abitazione di Arezzo Giuseppe Angiolini, conosciuto a livello internazionale nel fashion system semplicemente come Beppe di “Sugar“. Figura centrale nelle dinamiche dell’industria della moda e pioniere delle moderne strategie di distribuzione del lusso, avrebbe compiuto 74 anni il prossimo 5 dicembre. Da tempo lottava contro una malattia che non ne aveva intaccato l’entusiasmo e la lucidità professionale.
Beppe Angiolini non è stato soltanto uno dei buyer italiani più influenti degli ultimi quarant’anni: è stato un interprete culturale della moda, un innovatore del retail, un talent scout capace di anticipare i cambiamenti del gusto prima che diventassero fenomeni globali. Fondatore di Sugar, voce autorevole di Camera Buyer Italia, direttore artistico e consulente, Angiolini ha incarnato una figura rara nel fashion system: quella del buyer che diventa creatore di immaginari, ponte tra stilisti, mercato e pubblico. Ha portato il concetto di negozio a un livello culturale, ha trasformato Arezzo in un crocevia creativo, ha influenzato generazioni di addetti ai lavori. Ha anticipato la moda in ogni sua evoluzione, senza mai perderne la poesia.
La notizia del decesso è data dal Corriere di Arezzo. Le esequie dell’imprenditore devono ancora essere organizzate.
La sua storia inizia da un gesto controcorrente. “Con la moda non c’entri niente”, gli dissero i genitori quando nel 1979 annunciò che avrebbe aperto un negozio invece di lavorare nell’azienda agricola di famiglia. Ma a 19 anni, con i pantaloni a zampa, i cappotti lunghissimi e una cura ossessiva per il colore, Angiolini aveva già la sua direzione. “Già i miei compagni mi guardavano come un eccentrico”, ricordava. “Ma la moda per me era un fatto culturale: cambia ogni sei mesi, si rinnova, ti obbliga a metterti in gioco. Non potevo far finta che non fosse la mia strada”. Arezzo, allora, non era certo una capitale creativa. Eppure lui intuì che anche in provincia si poteva fare avanguardia.
Chi frequenta i front row delle settimane della moda milanesi e parigine lo ricorda come una presenza fissa e inconfondibile, lontanissima dagli eccessi visivi e dalle stravaganze a favore di flash che spesso animano gli ingressi delle sfilate. Osservava le uscite con l’occhio silenzioso e analitico del buyer d’esperienza, capace di valutare in pochi secondi la caduta di un tessuto, la pulizia di un taglio e la reale vendibilità di una collezione sui mercati internazionali.
Il primo punto vendita Sugar nasce tra il 1978 e il 1979, in anni in cui il Made in Italy muoveva i suoi passi più audaci con Armani, Versace, Ferré. Angiolini captava quell’energia e decideva di portarla in città. “All’inizio avevo solo piccoli marchi e brand sconosciuti”, ricordava. “Ma volevo dare l’idea che anche qui si potesse trovare qualcosa di speciale”. È un’intuizione radicale per l’epoca, quando lo shopping è ancora un gesto funzionale e il concetto di concept store non esiste. Sugar cambia le regole: ambientazioni curate come set cinematografici, selezioni in anticipo sui tempi, un dialogo costante con arte, design e architettura. Negli anni ’90 il negozio si espande, diventando più punti vendita. Poi, nel 2018, la svolta definitiva: il trasferimento nel restaurato Palazzo Lambardi, ribattezzato “Palazzo Sugar“. Affreschi, soffitti lignei, mosaici romani inglobati nel pavimento convivono con abiti di ricerca e installazioni contemporanee. Il retail diventa una narrazione. “La boutique fisica è il tuo biglietto da visita, racconta chi sei. Lo shopping online ti porta nel mondo. Oggi le due cose devono parlarsi”, diceva in anni in cui molti nel settore faticavano a capirlo.
Per Angiolini il buyer non era un ruolo tecnico: era un lavoro ad alto tasso creativo: “Questo mestiere devi avercelo dentro. L’esperienza serve, ma è una questione di istinto”, ripeteva spesso. La sua capacità di “sentire” i designer giusti al momento giusto è una delle chiavi del suo mito. Negli anni ’80 e ’90 sostiene Romeo Gigli, Jean Paul Gaultier, Giorgio Armani, Prada. Nel 2000 intuisce la rivoluzione estetica di Hedi Slimane per Dior Homme e poi per Saint Laurent. Negli anni 2010 lancia il Gucci di Alessandro Michele, che proprio da Sugar trovò una delle sue prime sponde più convinte. “Sono molti i nomi che mi hanno dato soddisfazioni. Sono loro che hanno fatto la storia della moda, e per me hanno segnato dei cambiamenti importanti”. La sua lettura delle tendenze era semplice: “Non esiste più un diktat. C’è libertà. L’importante è vestirsi tenendo presente se stessi. Ma sento che un po’ di eleganza, più armoniosa, sta tornando”.
Una delle sue imprese più sorprendenti non riguarda la moda in sé, ma la geografia della moda. Grazie a Sugar, Arezzo diventa una meta corteggiata da buyer internazionali, fotografi, stilisti, clienti globali. “Tra un Pitti e una Milano Fashion Week, chi può passa da Arezzo per vedere cosa ha fatto Beppe”, si dice nel settore. Angiolini amava profondamente la sua città, di cui è stato direttore artistico e promotore culturale. “Arezzo è il mio grande amore. Dobbiamo pensare mondo. Volare più alto”. Si batteva per una città più connessa, più ambiziosa, più consapevole della sua ricchezza artistica. Spesso citava con ammirazione gli interventi di Patrizio Bertelli sul patrimonio storico: “Condividiamo la stessa passione: conservare e far vivere la bellezza”.
Dietro l’immagine del professionista veloce, riservato, sempre in viaggio, c’era un uomo generoso e curioso: “Ho solo pochissimi minuti”, diceva quando lo si chiamava per un’intervista. Poi restava al telefono un’ora, senza perdere mai lucidità né passione. Il suo mantra? “Non credere in ciò che fai è l’unico errore da non commettere”. Sugar resta il suo manifesto: un luogo dove la moda si guarda, si tocca, si comprende. Dove la bellezza diventa esperienza. Dove il retail diventa racconto. E resta soprattutto la sua lezione: essere fedeli alla propria visione, sempre. Anche quando il mondo intorno non è ancora pronto a capirla.
Nonostante il consolidato successo globale e la presenza fissa nei salotti televisivi per l’analisi dei look in occasione di grandi eventi mediatici come il Festival di Sanremo, Angiolini ha mantenuto un legame operativo inossidabile con il proprio territorio. Ha ricoperto il ruolo di direttore artistico di Arezzo Oro, mettendo le proprie competenze a disposizione del distretto orafo locale, e ha coltivato una lunga collaborazione con Franco Marinoni e la Confcommercio. Un impegno civico culminato la scorsa primavera con la discesa in campo per le elezioni amministrative, proponendosi come candidato sindaco in un progetto politico guidato dalla volontà di rilanciare l’immagine della città.
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