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El discreto «desencanto» de ser nazi: Friedrich Merz camina por Kiev

By: A A
5 October 2026 at 13:35

Merz caminó por Kiev. Hay una foto de él andando por ahí en una calle. Pero no es sólo él. En sus zapatos resopla toda la frustración de toda la Alemania neonazi.

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Escríbenos: info@strategic-culture.su

No hay mejor tranquilizante que un Martini seco. Lo leí en una revista femenina. […] Desafortunadamente estos vasos no son los correctos, los estilos cambian.

Para un Martini seco, lo ideal es una copa en forma de cono.

Obispo: He oído que es un país magnífico: la Gran Cordillera, las pampas…
Embajador: La pampa está en Argentina, monseñor.
Obispo: La pampa. Por supuesto. […] Había fotos de tus antiguas pirámides.
Embajador: No tenemos pirámides en Miranda.

Luis Buñuel 1972 “El discreto encanto de la burguesía” Fragmentos.

Friedrich Merz, actual canciller alemán, con lazos y devociones por el nazismo, -como su abuelo paterno Josef Paul Sauvigny, quien fuera afiliado al Partido Nacionalsocialista Alemán (National Sozialistische Deutsche Arbeiter Partei NSDAP) del partido Nazi y que también estuvo en las S.A. (Sturmabteilung – sección de asalto) así como su padre, Joachim; soldado de la Wehrmacht- caminó por Kiev este pasado domingo cuatro de octubre, mismo día en que su país celebra ‘la unidad alemana’.

En un arrebato desesperado entre su propia realidad de fracaso en las urnas y el delirio de la revancha nazi que se le escapa de las manos en el frente ucraniano contra la Federación Rusa, heredera del triunfo soviético de 1945, Merz, uno de los peores políticos que riñe en mediocridad con otros como Macron, Meloni, Sánchez y los incontables primeros ministros ingleses, arribó a decirle a Zelensky que contara con Alemania, o sea, con el dinero de los alemanes en quiebra energética y que deben cumplir con el sagrado mandamiento dejado por Angela Merkel de pagar cuotas mensuales a migrantes africanos para que vivan mejor que los ciudadanos alemanes.

Pero, ¿contar con cuál Alemania? – se podría preguntar el propio Neonazi Zelensky. De hecho, de paso le dijo que solo podría entrar Ucrania a la Unión Europea en calidad de observador. Zelensky respondió que, o entran como socios con plenos derechos o no entran.

Merz viajó al menos dos veces como líder de la oposición a Kiev y tan pronto fue nombrado primer ministro -como lo hizo su par inglés, Andy Burnham- fue a Kiev en visita oficial a ofrecer más armas, dinero, cooperación industrial para desarrollo de drones y apoyo. Todo ello bajo el mantra de: ‘Rusia quiere invadir Europa’, o, ‘si no ayudamos a Ucrania, seremos los próximos’.

En otras ocasiones cuando iban de visita altos funcionarios europeos, Rusia mermaba las hostilidades y la capital ucraniana descansaba de los bombardeos; tal como señaló Zelensky durante la visita de Steve Witkoff y Jared Kushner en el mes de septiembre. Tales bombardeos intensificados como retaliación rusa a los ataques a civiles y centros energéticos en la Rusia profunda.

Es claro que los viajes a Ucrania de Merz, así como de otros europeos con herencias nazis, implica una peregrinación santa a esa punta de lanza que logrará, con la ayuda de las almas de todos los nazis bien muertos, sepultos e insepultos entre 1939 y 45, derrotar a los eslavos herederos soviéticos, a esos ‘orcos’ como suelen llamarles a los rusos.

Esta peregrinación es mística. Además, es el reto a ser un mártir por aniquilación de algún drone Geran, un misil Kinzhal, tal vez por un Skander M y por qué no, ser atomizado por un Oréshnik. Esto es una posibilidad latente. Los altos mandos rusos instaron a no viajar a Ucrania. Ya hay bombardeos a los puentes de Kiev. Quedará cerrada como una isla al otro lado del Dniéper. Es posible que esta sea la última vez que un europeo vaya a Kiev y salga vivo.

Así, Merz, un derrotado pronazi de hueso colorado se paseó una vez más por la capital ucraniana. La escena es tan absurda y cosmética como las escenas de la película de Buñuel, El discreto encanto de la burguesía, con las que inicio este escrito.

Aquella comedia hecha por un renombrado surrealista, utiliza la sátira y el refinamiento sobreactuado de burgueses que cada vez que intentan cenar juntos son interrumpidos por situaciones absurdas. Como señalan en el análisis crítico de la película:

Cada vez que están a punto de sentarse a la mesa, algo absurdo o inquietante interrumpe el acto: confusiones de horario, la muerte del dueño de un restaurante, un pelotón militar, un obispo que aparece de repente, sueños que se confunden con la realidad, etc.

La película no tiene una trama lineal clásica. Es una sucesión de intentos fallidos de cenar, intercalados con sueños de los personajes y situaciones cada vez más surrealistas. El acto de comer (símbolo de civilización, placer y status) se convierte en algo imposible. […]

Pero es precisamente esto lo que la obra señala en última instancia: la vida que llevan los individuos que forman parte de la alta burguesía es irreal, un espejismo, un islote en medio del océano de la verdadera realidad. A pesar de que su aislamiento propicia el empobrecimiento del resto del mundo, ni siquiera de este modo logran ser felices y esta frustración se ve reflejada en especial en la imposibilidad de conseguir lo que con más ímpetu desean, simbolizado aquí por la comida que no consiguen disfrutar nunca y por la inconveniencia de practicar sexo cuando y con quien desean.

Merz vive el discreto ‘desencanto’ de encarnar a un nazi de tercera generación sin chance de ganar lo que tampoco ganaron abuelo y padre. Merz es como una película que además de hablar de la mediocridad y la derrota, es de bajo presupuesto, reforzando por inercia la idea de derrota y mediocridad.

Se pasea por Kiev, una vez más, con el anhelo y el espejismo febril, nada discreto de triunfar sobre Rusia.

Lo que en la película es para los burgueses el deseo frustrado de ser felices en una cena, como hecho imposible lo es para Merz el no ser un nazi triunfando sobre un heredero de los padres y abuelos soviéticos. Además, Merz en realidad ha encarnado ya la personificación del desfase, de la ubicuidad errática: ¿Por qué sale de Alemania el día que allí celebran el día de la unidad alemana?

Merz sale de allí porque esa Alemania, esa que lo derrotó en las urnas hace unas semanas, no sustenta a la nación germana de su imaginación. Aquel campo onírico de Buñuel toma sentido en este ‘loco’ transeúnte por Kiev. Lo que danza en la amplia frente de Merz está hecho de esvásticas, columnas enormes, águilas imperiales, runas, antorchas, cuerpos esculpidos a imagen del ario que soñó su ídolo, Adolfo.

El día de la unidad alemana, habrá negros y musulmanes, quizá latinos, fornicando con las mujeres alemanas. Eso sí, a la luz de ‘antorchas’, debido a la crisis energética que asumieron Olaf Schulz y su gobierno de abyectos, al avalar el ‘Ka boom’ del Nord Stream.

Cada vez que quiere sentarse a la mesa con Zelensky, éste le recuerda que es el monstruo que creó la Unión Europea y EE.UU. y que le han subestimado como un simple histrión. Entonces, la cena fracasa. El ‘duende verde’ acosado por los neonazis de Azov sólo repite los mantras de ‘más dinero’, ‘pago a funcionarios’’, dinero para la guerra’, ‘escudo antimisiles’, ‘ingreso a la OTAN y a U.E.’ etc. La cena se frustra, pero es necesaria la esperanza para continuar con la trama, el anhelo por lograr la gran cena final: derrotar a Rusia.

Como en la descripción de la película, la vida de estos capitalistas, tecnócratas, burgueses neonazis empobrece a sus sociedades. Mientras, la cena anhelada que costará mucho dinero, se escapa entre el realismo de la incapacidad alemana por un rearme eficiente y donde sus jóvenes no desean prestar servicio militar, no hay dinero y su base industrial está rezagada al menos quince años detrás de la rusa.

Siempre que Merz se quiere sentar a cenar sabe que algo pasará y está pasando: Rusia sigue avanzando hacia occidente, para ubicarse allí, en esas calles donde aún él y el neonazi Volodómir caminan. Sólo queda un 9% del Donbás en manos de los ucronazis respaldados por la OTAN. El sueño húmedo de este nazi está por finalizar.

Al igual que la forma en que Buñuel dispuso ese ‘encanto’ burgués, la trama hecha por Merz, y toda su camarilla europea sufre de confusiones de horario, no linealidad y coherencia en el discurso, lo que deviene en la eterna frustración de no lograr lo que con tanto ímpetu desean.

Por ejemplo, el señor Friedrich ha señalado varias veces que Rusia es débil y va perdiendo la guerra y que por eso es clave apoyar a Ucrania. Por otro, dice que de ganar Rusia avanzará hacia Europa. Entonces, o es débil y puede ser derrotada o es fuerte y puede avanzar hacia Europa. No puede ser las dos cosas.

En cuestión de tiempos, tampoco le da o les da a los nazis y europeos colaboradores de éstos. No hace falta sino ver las más de treinta mil sanciones impuestas a Rusia para comprender cómo sus cálculos de tiempo sobre una Rusia que caerá, cada vez de manera definitiva, han fracasado. Más de veinte veces la cena surrealista, la cena antropofágica devoradora de rusos y Rusia se ha frustrado.

También han apostado a que, con el tiempo, el presidente Putin perdería apoyo de la sociedad y, por el contrario, su partido Rusia Unida, lideró y aumentó posiciones en la pasada jornada electoral, que fue acechada por drones y ataques ucronazis. De nuevo, el burgués nazi no comió.

Las declaraciones de Merz acerca de Rusia nunca han sido amables. El gobierno alemán se encuentra en pie de guerra con los puños apretados, impotente y alucinando. En la asamblea anual de Naciones Unidas, la parte alemana solicitó a los rusos una reunión. La misma duró veinte minutos, tiempo suficiente para insultar al canciller Lavrov y fijar ultimátum a Rusia:

El contenido de la conversación se centró en la guerra en Ucrania y las relaciones bilaterales. Wadephul exhortó al Kremlin a “abandonar la peligrosa senda de escalada frente a Alemania, Europa y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”, citó una fuente alemana recogida por Reuters y AP. El ministro germano también insistió en que Rusia debe facilitar un acuerdo para reactivar las exportaciones de cereales por el mar Negro, afectadas por ataques a infraestructuras y barcos de ambos países.

No obstante, Lavrov aseguró que “no surgió nada nuevo” tras el diálogo, y posteriormente aprovechó su discurso ante la Asamblea General para reforzar la postura rusa sobre la guerra e intensificar las críticas contra Occidente, incluida Alemania. El ambiente previo al encuentro estuvo marcado por señalamientos bilaterales: Wadephul denunció crímenes de guerra rusos en Ucrania y abogó por incrementar la presión internacional sobre Moscú, al tiempo que expresó desconfianza sobre la voluntad real del Kremlin de negociar la paz.

Es una clara ofensa al canciller y el pueblo rusos, citar a éste a una reunión en donde le exige lo que se vio en los párrafos anteriores. Los alemanes neonazis quieren cenar y no pueden. Se frustran y explotan a su pueblo.

En contra eso sí de cualquier libreto surrealista de Luis Buñuel, quien no tuvo tanta creatividad o no conocía ni imaginaba este tipo de burgués, los alemanes mientras izan su brazo derecho con los dedos puestos como una saeta para saludar el alma de Hitler, de una esvástica o a la raza blanca superior, entregan los vientres de sus mujeres y los impuestos de sus ciudadanos a comensales no arios. Otra escena absurda de esta película de bajo presupuesto.

Merz caminó por Kiev. Hay una foto de él andando por ahí en una calle. Pero no es sólo él. En sus zapatos resopla toda la frustración de toda la Alemania neonazi; el discreto y terrible desencanto de ser perdedores, para fortuna del mundo una vez más en menos de cien años y nuevamente gracias a Rusia. Ojalá ahora desaparezcan para siempre. ‘Good Bye Merz’.

Colpo duro in Sassonia

By: A A
5 October 2026 at 10:30

Merz è un uomo già condannato. La paura e il bellicismo non fanno guadagnare voti.

Segue nostro Telegram.

Dopo aver imparato a proprie spese cosa significa ricevere uno schiaffo in faccia alle elezioni in Sassonia-Anhalt, la CDU ha subito una vera e propria disfatta il 20 settembre nel Meclemburgo-Pomerania Anteriore (Meck/Pomm) e a Berlino.

Analizzando innanzitutto i dati del Mecklenburg/Pomerania Anteriore, l’affluenza alle urne è stata del 78,1%, circa la stessa registrata in Sassonia-Anhalt con il 77,8%.

Il risultato finale ufficiale, seppur ancora provvisorio, può essere considerato una piccola sorpresa rispetto a quello della Sassonia-Anhalt, ma comunque illuminante. Quattro partiti occuperanno dei seggi nel parlamento regionale.

AfD 38,2% = 32 seggi

SPD 35,5%, con il ministro-presidente uscente che punta a rimanere in carica = 29 seggi

Die Linke (Sinistra) 6,5% = 5 seggi

Die Grüne (Verdi) 5,7% = 5 seggi

Il parlamento statale è composto da un totale di 71 seggi.

Ora la parte interessante: CDU 4,9%, zero seggi grazie alla soglia del 5%; così come FDP 1,0%, anche in questo caso zero seggi.

Ora cerchiamo di inquadrare la situazione in una prospettiva più ampia.

L’AfD ha vinto le prossime elezioni, anche se non con un margine così ampio come in Sassonia-Anhalt, ma si tratta comunque di una vittoria.

Manuela Schwesig, attuale presidente del partito dal 2017, appartiene all’élite dell’SPD. In precedenza, dal 2013 al 2017, ha ricoperto la carica di Ministro dell’Istruzione, della Famiglia, degli Anziani, delle Donne e dei Giovani a livello federale, e un incarico analogo nel parlamento regionale del Mecklenburg dal 2008 al 2013. Ha attraversato un periodo difficile quando l’SPD si è allontanato dall’essere un partito dei lavoratori per intraprendere le cosiddette riforme sociali che hanno drasticamente ridotto il sistema di sicurezza sociale, cercando di attenuare il più possibile gli effetti negativi dei tagli. Il suo ruolo in politica è sempre stato caratterizzato da sincerità e attenzione, dando l’impressione di essere una persona onesta.

Lei appartiene alla ristretta cerchia di politici dell’SPD da cui ci si aspetta un futuro più roseo per il partito, ma sembra intenzionata a rimanere al suo posto nel Mecklenburg/Pommarding, almeno per il momento.

I Verdi e la Sinistra hanno ottenuto ciò che ci si aspettava da loro: i Verdi in difficoltà, e la Sinistra ancora impegnata a risollevarsi dopo un periodo di turbolenze interne seguito all’abbandono del partito da parte di Sahra Wagenknecht, che ha fondato il suo movimento, BSW, portando con sé alcuni elettori di sinistra.

I Verdi, nati come partito pacifista, si opposero al riarmo militare e al degrado ambientale. Dal 2022, tuttavia, sono diventati uno dei principali sostenitori del regime ucraino e del riarmo tedesco ed europeo, talvolta superando persino i conservatori tradizionali. Questo ha comportato una perdita di consensi tra gli ambientalisti, soprattutto tra i giovani elettori. I sostenitori della pace si sono rivolti all’AfD e, in una certa misura, alla Sinistra, gli unici partiti che propongono una soluzione più pacifica e diplomatica.

La vera sorpresa di queste elezioni non è l’FDP. Al momento non ha un ruolo di rilievo, essendo stato in numerosi governi di coalizione dal 1949, aiutando sempre i due partiti principali a raggiungere le maggioranze necessarie. Sembra aver perso la propria identità, cercando di allearsi con gli avversari in campagna elettorale e finendo per smarrire la strada.

Il problema principale è che la CDU, il partito di governo a livello nazionale, ha ottenuto un misero 4,9% ed è stata quindi estromessa dal parlamento statale. È una sconfitta enorme. Il signor Merz è praticamente un uomo morto che cammina, e il suo destino è segnato per tutti.

Gli ex stati della Germania dell’Est si sentono ancora abbandonati e traditi dopo la riunificazione. I programmi istituiti per modernizzare e risanare la vecchia DDR hanno beneficiato soprattutto aziende e istituzioni della Germania occidentale. Gli appalti furono truccati e centinaia di imprese finirono in amministrazione controllata, per poi essere vendute a prezzi stracciati a investitori occidentali.

Questo è uno dei problemi di fondo ancora presenti nella mente degli ex cittadini della DDR e viene spesso addotto come spiegazione di tali risultati elettorali. Tuttavia, questa giustificazione è valida solo come pretesto per nascondere le carenze dei partiti tradizionali, ignorando i veri problemi come lo spopolamento dei villaggi, la mancanza di infrastrutture adeguate per assistere una popolazione che invecchia, le scarse opportunità di lavoro, le problematiche legate ai migranti e la sfiducia nei confronti dei partiti al potere. La forza trainante al momento della riunificazione era la CDU, le cui promesse non si sono avverate. Pertanto, le opzioni disponibili all’epoca erano un programma socialista o, in alternativa, un programma conservatore.

A prima vista, le elezioni a Berlino non hanno colpito la CDU con la stessa intensità degli altri due Länder tedeschi. Tuttavia, essendo Berlino la capitale, i risultati assumono un’importanza particolare. Anche qui, i partiti di governo hanno subito perdite significative a favore dei partiti di sinistra, AfD e Linke. I risultati sono i seguenti, con l’aggiunta di guadagni e perdite a scopo di chiarezza:

Die Linke 25,7% 47 seggi +13,5%

CDU 18,8% 34 seggi −9,4%

AfD 16,3% 29 seggi +0,1%

Grüne 14,3% 26 seggi −4,1%

SPD 12,1% 22 seggi −10,1%

BSW 4,7% sotto la soglia del 5%, nessun seggio

FDP 2,5% sotto la soglia del 5%, nessun seggio

La partecipazione è stata del 74,2%.

Il parlamento statale ha 158 seggi e la maggioranza si ottiene con 80 seggi. Ciò significa che ci sarà sicuramente un governo di coalizione. Al momento, tutti gli indizi puntano a una coalizione tra Linke (Sinistra), SPD e Verdi.

L’AfD non è riuscita a ottenere gli stessi risultati delle precedenti elezioni. Ciò è dovuto principalmente a due fattori.

Berlino ha un ambiente urbano e, come tale, un elettorato più concentrato, con una popolazione più giovane e composta da molti nuovi residenti provenienti da altri stati tedeschi.

Il secondo problema riguarda le enormi difficoltà specifiche di tali contesti. La disponibilità di alloggi a prezzi accessibili è una delle questioni centrali. L’AfD non ha esperienza nella gestione urbana e non propone concetti innovativi sufficientemente diversi da convincere gli elettori a votare per l’AfD.

È sorprendente che partiti con perdite così ingenti come l’SPD riescano comunque ad arrivare al potere. A parte la CDU, i partiti che hanno subito le maggiori sconfitte in queste elezioni finiscono comunque al governo. Questa è la bellezza di una coalizione.

Il partito di sinistra Linke non gode di grande fiducia da parte dei partiti tradizionali e degli elettori conservatori, poiché aleggia ancora intorno ad esso un’aura di comunismo. Ciononostante, i risultati elettorali sono chiari e sarà interessante vedere come Linke riuscirà a tradurre in realtà i temi della sua campagna elettorale, incentrata principalmente sul problema abitativo. Gli altri partner della coalizione faranno del loro meglio, quindi non sono previsti cambiamenti troppo radicali.

Anche in questo caso si può constatare che i partiti al governo a livello federale hanno ricevuto un messaggio chiaro, e le sconfitte dipingono un quadro desolante. Sarà un’impresa ardua cambiare l’opinione pubblica in tempo per le prossime elezioni di aprile. Ascoltando le dichiarazioni di questi partiti, sembra più che probabile che questi risultati si ripeteranno nella primavera del 2027, e a quel punto governare la Germania diventerà un’impresa pressoché impossibile.

Qualunque cosa accada, una cosa è ormai chiara. Una politica di paura e guerrafondaia, di fronte a un futuro con tagli drastici ai sistemi sociali, alla sanità e alle pensioni, e a una situazione economica che sembra peggiorare costantemente, non porterà il consenso degli elettori. Soprattutto quando non c’è una nuova visione da affrontare e risolvere, ma solo tagli e riduzioni, spacciati per riforme.

Il cancelliere tedesco, subito dopo la chiusura dei seggi, si è presentato davanti alla stampa e ha dichiarato: la stagione elettorale del 2026 è finita. Sembrava sollevato.

In fin dei conti, la CDU ha poche alternative. Se Merz fa marcia indietro sulle sue “riforme”, sembrerà debole e si arrenderà all’SPD, rafforzandola ulteriormente.

Se si avvicinasse maggiormente all’AfD, cercando di sottrarre voti, non gli sarebbe d’aiuto, dato che l’AfD è nata inizialmente da membri scontenti della CDU.

Se continua così, è assolutamente chiaro che Merz e la CDU non vinceranno le prossime elezioni federali, e Merz avrà un compito arduo per far sì che il governo segua la linea della CDU. Se l’SPD non riuscirà a dimostrare quanto sia realmente diverso dalla CDU, anche loro andranno incontro al disastro. I pericoli di essere un partner minore nelle coalizioni. Una lezione che l’FDP ha imparato a sue spese.

Nascondere la mancanza di una visione o persino di un piano chiaro per il futuro non ha mai giovato a nessun partito al governo, soprattutto nel momento in cui idee alternative, proposte da un forte partito di opposizione, guadagnano terreno a ogni elezione.

Se le prossime elezioni dell’aprile 2027 dovessero avere lo stesso esito delle ultime due, all’interno della CDU la paura si trasformerebbe in panico, e si potrebbero persino tenere elezioni federali alla fine della primavera. L’esito è imprevedibile. Tuttavia, tentare di mettere al bando l’AfD significherebbe la fine di un partito politico un tempo glorioso e la fine della democrazia come la conosciamo in Germania.

Steinmeier Warns of German Political Fragmentation After AfD Gains

5 October 2026 at 08:04

German President Frank-Walter Steinmeier has warned that political division and disinformation are placing growing pressure on the country’s democratic institutions after a succession of state elections weakened Chancellor Friedrich Merz’s Christian Democrats and strengthened parties outside Germany’s traditional political centre.

Speaking during German Unity Day celebrations, Steinmeier compared the present political climate with divisions associated with the Weimar Republic, while stopping short of saying that Germany had reached such a point.

His intervention follows a difficult September for Merz.

Alternative for Germany won 43.8 per cent in Saxony-Anhalt, while in Mecklenburg-Western Pomerania the AfD finished first with 38.2 per cent. Merz’s CDU recorded just 4.9 per cent in the latter state, leaving it outside the regional parliament for the first time.

Berlin produced a different winner but a similar problem for the established parties, with Die Linke taking first place.

The combined results have accelerated the fragmentation of a party system that for much of the post-war period revolved around two large political blocs.

EU Today examined that shift after the September elections, arguing that Germany’s political centre was losing voters in several directions at once.

Steinmeier did not confine his warning to electoral arithmetic.

He criticised the use of political demagoguery and warned that organised disinformation was damaging democratic debate. He referred to material originating from Kremlin-linked actors, domestic extremists and other networks using digital platforms to amplify manipulated information.

The remarks come during an increasingly difficult period for Merz.

The Chancellor took office promising to restore economic momentum and political stability. Instead, Germany continues to face concerns about industrial competitiveness, living standards, energy costs and the ability of its political system to absorb an increasingly fragmented electorate.

The pressure is particularly evident in eastern Germany.

Before September’s elections, EU Today noted that Merz was approaching a political reckoning in the east, where the CDU was losing ground while the AfD converted dissatisfaction over migration, energy, economic policy and distrust of established institutions into electoral support.

The subsequent results were worse for the CDU than many in the party had anticipated.

In Saxony-Anhalt, the AfD finished more than 26 percentage points ahead of the CDU. In Mecklenburg-Western Pomerania, the CDU failed even to cross the threshold for parliamentary representation.

The consequences extend beyond German domestic politics.

Germany remains the EU’s largest economy and one of the principal states shaping European decisions on Ukraine, defence, migration, fiscal policy and industrial competitiveness. Political instability in Berlin can therefore affect negotiations in Brussels as well as the domestic legislative programme.

Economic policy is central to the dispute.

Germany’s manufacturing sector has faced stronger competition from China, while the rupture of the previous economic relationship with Russia has increased costs for energy-intensive industries. Russia’s continuing war against Ukraine has simultaneously required Berlin to spend more on defence and provide substantial assistance to Kyiv.

The German cabinet’s 2027 budget reflects that change. The government has approved federal expenditure of €555.4 billion, including €109.7 billion for the Defence Ministry and €11.6 billion for continued support to Ukraine.

The political difficulty is that higher security expenditure comes alongside pressure to invest in infrastructure, public services and an economy struggling to recover stronger growth.

The rise of the AfD has consequently become more than a debate over whether other parties should maintain the so-called firewall preventing formal co-operation with it.

The more difficult question for Germany’s established parties is why voters are abandoning them and whether economic and political dissatisfaction can be reversed through government policy rather than coalition arrangements designed chiefly to exclude competitors from office.

Steinmeier’s intervention places that argument inside a historical frame familiar to Germans.

The Federal Republic’s post-war institutions were deliberately designed to avoid the failures of the interwar period. But constitutional safeguards alone cannot prevent political fragmentation if large groups of voters cease to regard established parties as capable of responding to the issues that concern them.

Germany enters the final months of 2026 with that question moving from the margins of its politics to the centre.

Merz Announces New Ukraine Package as German Defence Ties Deepen

5 October 2026 at 07:53

German Chancellor Friedrich Merz has announced a new package worth more than €1.3 billion for Ukraine during a visit to Kyiv, combining additional military assistance with support for the country’s damaged energy infrastructure as German-Ukrainian industrial co-operation expands.

Merz visited the Ukrainian capital on Sunday while Russian drone attacks continued against Kyiv.

According to the Ukrainian presidency’s account of the meeting, the package includes more than €1 billion for defence and additional financing for the energy sector ahead of winter. Separate reporting put the energy component at approximately €350 million.

The visit also produced an extensive group of bilateral agreements involving governments and companies.

President Volodymyr Zelenskyy said Ukraine and Germany had concluded 15 agreements and documents, most concerning security co-operation, production, procurement, orders for German industry and joint projects in Ukraine. He put the total value of the agreements reached during the visit at more than €8.5 billion.

A narrower set of industrial agreements reported during the visit was valued at about €6.6 billion and included air-defence, radar and drone projects.

The visit went beyond another transfer of military aid.

Germany and Ukraine are increasingly constructing a defence relationship based on procurement, industrial production and the transfer of Ukrainian battlefield experience to European manufacturers.

At the Ukrainian-German Business Forum, Zelenskyy said the new security package would strengthen Ukraine’s armed forces immediately while industrial agreements were intended to build longer-term production capacity.

The direction corresponds with a wider shift in European support for Ukraine.

Military assistance is increasingly moving away from transfers of existing national stocks towards contracts financing new weapons production. In July, the EU released €3.47 billion for Ukrainian defence procurement, including financing intended for drones, missiles, air defence and combat aircraft requirements.

Kyiv has since asked European partners to accelerate further financing as the demands of the war outpace scheduled disbursements. EU Today reported in September that Ukraine was seeking early access to part of its 2027 EU funding to close a military budget gap.

The German agreements add a bilateral industrial track to that European system.

They also reflect changes on the battlefield.

Russia has continued to expand large-scale drone and missile attacks, increasing the importance of interceptor production, radar coverage and lower-cost methods of destroying unmanned aircraft. Ukraine’s air-defence problem is increasingly an industrial one: inexpensive attack drones cannot sustainably be countered only with scarce and costly surface-to-air missiles.

EU Today has previously examined how Ukraine’s air-defence battle has become an industrial equation, determined as much by production rates and cost ratios as by the technical performance of individual systems.

German-Ukrainian co-operation is increasingly being shaped by that requirement.

Merz has presented continuing support for Ukraine as a direct German and European security interest, rather than assistance based solely on solidarity with Kyiv.

The argument has acquired greater force as German authorities investigate Russian-linked sabotage and hybrid operations on German territory.

In September, investigators reportedly traced the attempted bombing of a Ukrainian cargo aircraft at Leipzig/Halle Airport to a suspected Russian military-intelligence organiser, with EU Today reporting details of the alleged GRU-linked logistics network.

For Berlin, support for Ukraine is now increasingly seen as part of Germany’s own security.

Merz’s visit also carries a domestic political dimension. His government is committing Germany to considerably higher defence expenditure at a time when the CDU has suffered severe electoral setbacks in eastern Germany and voters remain concerned over public finances and economic performance.

Yet Germany’s military and industrial engagement with Ukraine is continuing to expand.

The new package announced in Kyiv is important in itself, particularly as Ukraine prepares for another winter of Russian attacks on its energy infrastructure. The wider development, however, lies in the growing number of defence-production agreements accompanying it.

European governments have spent much of the war debating how to replenish their own weapons stocks while sustaining Ukraine.

The German approach increasingly points towards a different model: Ukrainian operational experience, Ukrainian procurement requirements and European industrial capacity being brought into the same defence-production system.

Der ukrainische Bundeskanzler Friedrich Merz

5 October 2026 at 05:00
Die Ukraine bekommt immer mehr Probleme, weshalb Kanzler Merz mal wieder nach Kiew gefahren ist, um über eine Milliarde Euro deutscher Steuergelder zu verschenken. Deutschland bekommt auch immer mehr Probleme, aber für die Deutschen hat Merz kein Geld, denn sonst reicht es nicht für Kiew. Aber was sind die Gründe für die aktuellen Probleme der […]
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