La actriz Glenn Close (Greenwich, 79 años) ha grabado un vídeo para sus fans tras los comentarios de preocupación que recibió el pasado 15 de octubre, cuando posó con un bastón en la premiere de La Bola Negra en Nueva York. Con una tirita triangular en la frente, que le evita fruncir el ceño, y una explicación tranquila, ha dicho que no hay nada de qué preocuparse. “Quería pasarme por aquí para agradecerles todo su cariño y explicarles por qué uso un bastón: lo necesito porque me han hecho una sustitución completa de cadera. Resulta que mi cadera izquierda estaba en muy mal estado, así que ahora mi objetivo principal es mantenerme en plena forma para poder afrontar con energía cualquier desafío que se me presente”, comienza el mensaje.
Los directores de la película 'La bola negra' Javier Calvo y Javier Ambrossi posan junto a la actriz estadounidense Glenn Close y, a la izquierda, el director salvadoreño Julio Torres durante la alfombra roja del filme el 15 de octubre, en Nueva York.
Olivia Wilde vuelve a ponerse delante y detrás de la cámara con 'La invitación', una comedia sobre los secretos, el deseo y las grietas que aparecen cuando una pareja cree conocerse demasiado bien. La película, en la que comparte reparto con Penélope Cruz y que ya suena para los Oscar, supone el regreso de una de las figuras más polémicas del Hollywood reciente. Actriz convertida en directora, feminista declarada y protagonista de uno de los culebrones más sonados de la meca del cine, la cineasta de 42 años ha pasado de ser la joven doctora de 'House' a encarnar las contradicciones de una industria que aplaude a las mujeres cuando rompen las reglas, pero no siempre les perdona que lo hagan a su manera.
Si algo ha dejado claro Wilde durante la campaña de promoción de 'La invitación' es su fascinación por Penélope Cruz. La directora y actriz ha bromeado incluso con que no se ha vuelto a lavar las manos desde que tocó las de la madrileña, que da vida a una mujer desinhibida capaz de poner patas arriba la relación de sus vecinos, interpretados por la propia Wilde y Seth Rogen. Ambas han exhibido su complicidad durante las últimas semanas en los actos promocionales compartidos, y Wilde ha llegado a calificar a su compañera como “la mujer viva más sexy”. En una escena del filme, Cruz le da un beso improvisado a Wilde. La cineasta ha reconocido que perdió el control, se quedó con la mente en blanco y se enamoró por completo de su compañera de reparto.
Wilde es una de las cineastas que se han atrevido a hablar abiertamente de las dificultades con las que se topa durante el proceso de selección de sus películas para encontrar actrices que no se hayan sometido a tratamientos estéticos. “Como directora, estoy en una búsqueda constante de actrices que todavía puedan mover la cara. Y no es fácil”, afirmó. “No las culpo. Soy producto de la misma maquinaria, estoy sometida a las mismas presiones; lo entiendo”, continuó. “Solo le pido a Dios que la tecnología permita tratamientos que no sean tan agresivos. Hay algo muy medieval en todas estas cosas. ¿Nadie puede inventar algo mejor que el bótox?”.
La reflexión de Wilde tiene una dimensión personal. En los últimos años, sus propias apariciones públicas han sido objeto de comentarios crueles sobre su aspecto, su edad y el supuesto recurso a tratamientos estéticos. En 2026, algunas imágenes de la actriz se convirtieron en material para las burlas en redes sociales, especialmente por su extrema delgadez. Ella misma se tomó la polémica con humor y aceptó que, en aquellas fotografías virales, realmente parecía “un cadáver del antiguo Egipto”.
El día de Reyes de 2021, el mundo se despertó con una imagen que iba a copar titulares durante meses: Olivia Wilde y Harry Styles caminando juntos de la mano. Ella dirigía su segunda película, No te preocupes, querida, y él, el exintegrante de One Direction, la protagonizaba. La diferencia de edad de diez años, la fama global del cantante y la reciente separación de Wilde convirtieron la relación en un fenómeno mediático. La espiral fue imposible de detener: la salida de Shia LaBeouf del proyecto, los rumores de que Florence Pugh, protagonista de la cinta, no mantenía una buena relación con Wilde y de que le habían molestado las muestras de afecto entre la directora y Styles durante el rodaje, y el supuesto escupitajo viral del cantante a Chris Pine en el Festival de Venecia. Wilde ha reconocido que quizá debería haber desmentido algunas de las acusaciones, aunque también ha recordado que vivió momentos de gran felicidad en su intimidad. “Era como si hubiera un tornado justo al otro lado de la puerta: si estabas dentro, pensabas que todo estaba muy a gusto; pero abrías la puerta y pasaban volando una vaca y un tractor”.
Wilde creció en Georgetown, Washington, en un hogar en el que la actualidad era un miembro más de la familia. Sus padres, los periodistas Andrew y Leslie Cockburn, organizaban cenas por las que pasaban invitados tan ilustres como Mick Jagger, Steven Spielberg o el escritor Salman Rushdie. Su madre trabajó como reportera de guerra y se convirtió en una reconocida periodista de investigación antes de dar un giro a su carrera: en 2018, a los 66 años, se presentó como candidata demócrata a la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con el apoyo público de su hija. Perdió frente al candidato republicano, pero su trayectoria dejó en Wilde un ejemplo de compromiso político y de capacidad para reinventarse.
El papel que cambió el rumbo de Olivia Cockburn –el apellido Wilde lo eligió en homenaje al escritor irlandés Oscar Wilde– fue el de la internista Remy Hadley, conocida como Trece por el doctor House y por los millones de seguidores de la serie médica. Su incorporación a la cuarta temporada de la ficción la convirtió en una estrella internacional y en una de las actrices más sexis de Hollywood. Tras protagonizar películas de gran presupuesto, como 'Tron: Legacy' y 'Cowboys & Aliens', sin demasiado éxito crítico o comercial, Wilde reconoció haberse sentido explotada y cosificada por la industria cinematográfica: “Llegué a insensibilizarme ante el hecho de que cada reunión a la que acudía –con hombres y con mujeres– fuera a ser juzgada según mi apariencia”.
Su compromiso feminista no nació con las polémicas que la convertirían en protagonista de los titulares. En 2017, cuando el movimiento #MeToo puso sobre la mesa los abusos de poder de la industria, Wilde se sumó a las voces que reclamaban un cambio. También fue uno de los rostros visibles de 'Time’s Up', la iniciativa impulsada por mujeres de Hollywood para combatir el acoso sexual y promover entornos laborales más seguros, y participó como oradora en la Marcha de las Mujeres de Los Ángeles de 2018. “Este negocio nos pertenece a todas”, afirmó aquel año, reivindicando una industria en la que sus compañeras pudieran trabajar sin miedo y sin tener que competir por las oportunidades que históricamente se les habían negado.)
El nacimiento de Wilde como directora de largometrajes tuvo lugar en 2019, con una comedia de bajo presupuesto que no tardaría en convertirse en una película de culto generacional: 'Booksmart' ('Súper empollonas'). La historia, que narra la última noche de fiesta de dos estudiantes de instituto antes de la graduación, conquistó a la crítica y al público. Wilde llevaba tiempo queriendo dejar de ser una pieza más de la industria para participar activamente en el proceso creativo. “Siempre asumí que la actuación era la vía de entrada, porque a muchas mujeres jóvenes les dicen: ‘Si te gustan las películas, deberías ser una estrella de cine’. Nadie le dice a una niña: “¿Por qué no te haces directora?”. No forma parte de la conversación. Pero si un niño dice que le gustan las películas, es como: “Quizá algún día dirijas. Quizá seas el próximo Steven Spielberg o Martin Scorsese”.
“Tan romántica como loca”. Así define Olivia Wilde su primera gran historia de amor, que comenzó en 2003, cuando tenía tan solo 19 años. En pleno festival Burning Man, el controvertido encuentro artístico y musical celebrado en el desierto de Nevada, la joven le dio el “sí, quiero” a su novio de hacía apenas unos meses, el cineasta Tao Ruspoli, hijo de un príncipe italiano. Según ha contado, solo necesitó unos segundos para darse cuenta de que quizá la ceremonia había sido demasiado improvisada. “Espera, ¿qué coño acabo de hacer?”, pensó. El matrimonio terminó en divorcio en 2011, aunque ambos han mantenido una buena relación.
El mismo año en que formalizó su primer divorcio, en 2011, Wilde conoció al que sería el padre de sus dos hijos, el actor Jason Sudeikis ('Ted Lasso'). Se conocieron en una fiesta de 'Saturday Night Live', el programa de sketches en el que él trabajaba, y formaron una familia con sus hijos, Otis y Daisy. En noviembre de 2020 pusieron fin a su relación tras varios años de compromiso, dando comienzo a una disputa legal por la custodia de los pequeños que acabaría ocupando titulares internacionales. En abril de 2022, durante una convención cinematográfica en Las Vegas, una persona interrumpió a Wilde en el escenario para entregarle documentos legales relacionados con la custodia. Aunque Sudeikis sostuvo que desconocía cómo y cuándo se entregarían, la actriz calificó el episodio de “increíblemente traumático”.
Durante su día a día, Wilde suele dejarse ver por las calles de Nueva York apostando por looks mucho más sencillos e idóneos para inspirar al común de las mortales. El de la imagen es el ejemplo perfecto: americana, camiseta básica, bolso XL, pantalones y zapatillas. El estilismo con el que cualquiera iría al trabajo o saldría a hacer recados.
En la alfombra roja, Wilde hace gala de un estilo por el que también recibe atención internacional. Sus looks son una mezcla perfecta entre sobriedad y elegancia (como este vestido negro de cuello alto y hombros estructurados de Saint Laurent) y una actitud mucho más sensual en la que no le teme a enseñar sus trabajados abdominales o tirar de transparencias. Los trajes tampoco faltan en sus elecciones confirmando que también sabe defender con acierto la sastrería. La responsable de un estilo que ha ido evolucionando y haciéndose mucho más espectacular con el paso de los años es Karla Welch, al frente también de las apariciones de Tracee Ellis Ross o Sarah Paulson.
La actriz es también la favorita de firmas con códigos tan distintos y variados como Chloé (con vestido de la marca en la imagen), Saint Laurent, Michael Kors, Louis Vuitton o Valentino. Su presencia en las semanas de la moda internacionales, París y Nueva York, sobre todo, la convierten en uno de los nombres que toda marca quiere sentar en su 'front row'.
Precisamente este mes de octubre acudió a la llamada del diseñador y la firma del momento, luciendo un precioso traje de tweed actualizado de Matthieu Blazy para Chanel. Tan lady como moderna, Wilde confirma que su estilo setentero con un punto 'boho' también puede virar hacia un lado más clásico y formal. Parece que a ella, ni en la moda ni en la vida, nada se le resiste.
La consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, de alianza entre PP y Vox, ha incluido una cláusula en las subvenciones a la creación cinematográfica por la cual no se financiarán “actuaciones que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas”. El departamento, dirigido por Vox, ha publicado este criterio en las “subvenciones destinadas a financiar la preproducción, producción y distribución de largometrajes, documentales y de ficción, y pilotos de series de animación y de televisión” para el año 2026, si bien no aclara cómo analizará si las obras incluyen esos elementos. De momento, la Consejería no ha respondido a las preguntas de este diario sobre cómo se realizará esa evaluación.
Una imagen de 'Las locas del obelisco', de Pablo Moreno, la película que recibió la mayor cuantía de ayudas públicas por parte de la Junta de Castilla y León el año pasado.
Es probable que a lo largo de las últimas semanas, en su feed de Instagram, se haya topado con diferentes reels de la película Una joven prometedora, un largometraje en el que Carey Mulligan da vida a una mujer que se venga de los aliados y las aliadas de la cultura de la violación, a sabiendas de que ese afán vengativo truncará su prometedora existencia. El motivo por el que la película de Emerald Fennell regresa al zeitgeist seis años después de su estreno es que guarda llamativas similitudes con el caso de Cornell, en el que una exestudiante de la prestigiosa Universidad de Cornell denunció haber sido víctima de una violación grupal y agresión por parte de siete miembros de la fraternidad Chi Phi.
La cineasta y montadora Cristina Rosselló Florit (Palma, 1982) se estrena en el largometraje con el documental Érem una gran familia, una exploración de las luces y sombras del siglo XX español a partir de los recuerdos familiares que un matrimonio y su hijo grabaron entre 1942 y 1999.
En 1953, escalar el Everest era un asunto tan incierto como alcanzar la Luna. Nadie conocía las verdaderas dificultades de la empresa, pero esta se había convertido en un asunto de prestigio nacional. Los occidentales temían los efectos devastadores de la hipoxia y los locales temían la furia de los dioses. Ser los primeros en alcanzar la cima se convirtió en una prioridad para el entonces llamado Imperio británico, en pleno proceso de descolonización. También para un niño, pastor de yaks en la meseta tibetana, criado en un lugar tan inhóspito como privilegiado: creció admirando la cara norte del Everest. Dicen que es más fácil desear, incluso amar, aquello que contemplamos a diario. La montaña posee esta cualidad, por mucho que también cause indiferencia.
El Studio Ghibli se gestó en 1984 cuando Hayao Miyazaki (1941) e Isao Takahata (1935-2018) crearon la película Nausicaä del Valle del Viento, basada en un manga del primero —del que Planeta Cómic ha publicado su versión en español—. Un año después, fundaron el estudio con el apoyo del productor Toshio Suzuki (1948) y a principios de 2026, la Fundación Princesa de Asturias anunció que había sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. El jurado fundamentó su concesión porque: “Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente”.
“Nos decían que la serie era un éxito increíble, pero yo seguía encerrada en mi dormitorio. Leía algunos artículos y miraba los memes, pero todo era un poco demasiado para procesar, así que me protegía a mí misma. Si quería, podía desconectar. Y eso me hizo pensar en lo inverosímil que era todo lo que me estaba pasando", contaba Daisy Edgar-Jones (Londres, 28 años) a 'S Moda' en 2022, cuando protagonizó una portada. Se había hecho famosa de la noche a la mañana y eso aún la sorprendía. “De repente, ya no eres Daisy, eres Daisy Edgar-Jones”, comentaba sobre cómo la hizo sentir y la transformó el éxito de la serie 'Normal People', basada en la novela de la escritora irlandesa Sally Rooney, que en 2020 catapultó su carrera y la de su coprotagonista, Paul Mescal (que tras 'Gladiator 2' ahora será Paul McCartney en las películas sobre The Beatles que prepara el director Sam Mendes). Ahora, la actriz vuelve a meterse en la piel de un personaje literario, en esta ocasión de época: encarna a Elinor Dashwood, la hermana mayor de 'Sentido y sensibilidad', novela de Jane Austen publicada en 1811 y que ahora ha vuelto a ser llevada a la gran pantalla por la directora Georgia Oakley. En el filme, que llega a los cines españoles el 23 de octubre, Edgar-Jones es Elinor y Esmé Creed-Miles es su hermana Marianne. Durante el mes que llevan de gira, Edgar-Jones se ha volcado en reinterpretar los estilismos de la época de la Regencia, en la que se desarrolla la novela: en la imagen, luciendo un vestido transparente, creado a medida por Miu Miu, con corsé en tul bordado durante la presentación en Sídney, Australia, a principios de octubre.
En la presentación de la cinta en Los Ángeles, el 7 de octubre, las tres protagonistas posaron juntas: Esmé Creed-Miles (Marianne Dashwood), Caitriona Balfe (la inolvidable Claire Randall de 'Outlander', que en la película interpreta a la madre de las hermanas, Mrs. Dashwood) y Daisy Edgar-Jones (Elinor Dashwood). Bodhi Rae Breathnach encarna a la tercera hermana, la joven Margaret Dashwood. Durante la presentación, Edgar-Jones eligió un conjunto de falda satinada y corsé con pequeños bordados, una pieza 'vintage' de Chloé, parte de la colección primavera-verano 1999 de la firma, cuando su directora creativa era Stella McCartney. Esmé Creed-Miles llevó un vestido de la recién presentada colección primavera-verano 2027 de Simone Rocha y Caitriona Balfe un conjunto a medida de Prada.
Nada ha sido casual en los estilismos elegidos para la gira de presentación de la película, según confesó Dani Michelle, estilista de Edgar-Jones (y de otras famosas, como Hailey Bieber o Kendall Jenner), en la edición estadounidense de 'Vogue': "Mi equipo y yo pasamos meses investigando, solicitando prendas y explorando todos los diseñadores y piezas de archivo que pudieran reflejar el mensaje que queríamos transmitir, para crear una gira coherente y simbólica para Daisy".
Esas prendas seleccionadas por Dani Michelle y su equipo tenían una intención clara: mostrar cómo vestiría Elinor Dashwood en la actualidad. La gira de presentación ha sido una lección de 'method dressing' (vestir durante la promoción con estilismos inspirados en el personaje de ficción al que se interpreta), en la línea de las que suelen realizar actrices como Zendaya (con sus posados en 'Spider-Man: un nuevo día' o 'Challengers'), Margot Robbie (en 'Cumbres borrascosas') o Anya Taylor-Joy (en 'Dune' o 'Furiosa'). 'Sentido y sensibilidad' se desarrolla durante la época de la Regencia (situada normalmente entre 1795 y 1837) en el Reino Unido. Corsés, acabados satinados, encajes y colgantes con cintas de raso han sido una constante durante toda la gira de presentación. La 'premiere' mundial, celebrada en Londres el 15 de septiembre, sentó las bases de lo que vendría después con este vestido de satén con lazos en los hombros, cola y cintura marcada, un diseño a medida de Andreas Kronthaler para Vivienne Westwood (firma de la que es director creativo desde el fallecimiento de su esposa en 2022) que completó con un colgante con cinta negra, una pieza de archivo de Boucheron datada en 1877.
Los detalles, del peinado con ondas románticas y el característico flequillo abierto de Edgar-Jones, y los acabados de las prendas, como los lazos, los botones o las cintas de los corsés, han marcado los estilismos elegidos por la actriz. “Creo que Elinor, por encima de todos los personajes que he interpretado, me ha marcado por el proceso hasta llegar a ella. De algún modo tiene una buena cantidad de cualidades con las que me puedo sentir identificada. Como las luchas que tiene con los sentimientos que empieza a experimentar; la incapacidad para expresar sus deseos o la necesidad de mantenerlos dominados. Es algo que me parece muy interesante porque disfruto enormemente al trabajar en personajes que están pasando por mucho, pero no lo pueden exteriorizar”, explicaba la actriz en una entrevista concedida en septiembre a la edición española de 'Vogue'.
Stella McCartney firmó el vestido blanco con detalle de flores en los hombros y la espalda que eligió para la presentación en Dublín de la película. 'Sentido y sensibilidad' narra la vida de las hermanas Dashwood, que al morir su padre pierden su estatus porque hereda el hijo mayor, fruto de otro matrimonio, y se mudan a Devonshire, donde se enfrentan a la incertidumbre de su futuro, a sus sentimientos y a lo que la sociedad dicta que se debe esperar de ellas.
Esmé Creed-Miles y Daisy Edgar-Jones, ambas con conjuntos de falda cuerpo de Prada, juntas en Los Ángeles. Marianne representa la sensibilidad y Elinor el sentido que dan título a la novela, que ya había sido llevada a la gran pantalla en 1995, en una versión dirigida por Ang Lee (con guion de Emma Thompson, que mereció el Oscar al mejor guion adaptado) y en la que Emma Thompson interpretó a Elinor mientras que Kate Winslet fue Marianne. La nueva versión cinematográfica cuenta con la dirección de la británica Georgia Oakley, de 38 años, que en 2022 mereció el reconocimiento de la crítica con su filme 'Blue Jean', la historia de una profesora lesbiana que lleva una doble vida por miedo a perder su trabajo, ambientada en los años ochenta, durante el gobierno de Margaret Thatcher. Oakley explicó en una entrevista a 'The New York Times' que su versión de 'Sentido y sensibilidad' pretende ser "más relajada, contenida, terrenal y cruda".
Los corsés han sido la gran apuesta de Daisy Edgar-Jones para reinterpretar el estilo de la Regencia. Durante uno de los eventos alrededor de la película celebrados en Los Ángeles, la actriz lució esta creación de la diseñadora turcobritánica Dilara Findikoglu, cuyas prendas se caracterizan siempre por el aire lencero, las cinturas marcadas y el empleo de los corsés. Lo combinó con unas medias de cristal negras.
El despliegue de corsés, en distintos acabados, ha sido clave en la gira promocional de la película. En Nueva York, el 13 de octubre, Daisy Edgar-Jones combinó este de encaje y totalmente estructurado, casi escultórico, con unos vaqueros desgastados, demostrando que las piezas con inspiración de época funcionan a la perfección con prendas totalmente contemporáneas.
La estilista Dani Michelle ha contado que partió de un 'moodboard' de inspiración para construir los 'looks' de la gira promocional de Daisy Edgar-Jones: "Había desde campañas y desfiles de Galliano, Chloé, McQueen y Westwood hasta pinturas y simbolismos que nos conectaban con el mundo de Jane Austen. Volantes, motivos florales, encajes, corsetería, cintas, bordados, sedas abullonadas, borlas y tonos pastel". Este conjunto de Chloé sintetiza esas búsquedas: la vaporosa falda de gasa, con sus transparencias, contrasta con el cuerpo de brocado con encaje en el cuello y el cinturón de grandes hebillas.
De nuevo con vaqueros, en esta ocasión con un cuerpo 'vintage' de John Galliano y otra gargantilla de época, un diseño de 1873 de Boucheron. En la película, el diseño del vestuario ha recaído sobre Grace Snell ('Pillion', 'La hija eterna'), que ha sido meticulosa con la investigación de la época y ha empleado técnicas manuales para conseguir colores como los utilizados durante la Regencia, según ha explicado en su Instagram: "Para obtener el color lavanda de uno de los vestidos —un tono aceptable para el luto entonces— se utilizó un tinte extraído del palo de campeche. Esta planta es originaria de Centroamérica y las Antillas; a partir del siglo XVI, los españoles comenzaron a exportarla a Europa, donde se convirtió en una materia prima clave para la próspera industria de los tintes. El tejido 'jacquard' se contrajo durante el proceso de tintado, lo que le otorgó una textura maravillosa; me gustó tanto el resultado que pedí que esta prenda solo se planchara de forma muy ligera".
No todo han sido cuerpos historicistas en los estilismos de Daisy Edgar-Jones. También ha habido hueco para camisetas, como esta con un dibujo de un águila, combinada con un 'short' lencero rematado en puntilla. Ambas prendas son de Chloé: la camiseta de 1999 y el pantaloncito de este mismo año.
En Berlín, la actriz apostó por los detalles de pedrería con un vestido de corte sirena de Armani Privé que llamaba su atención por las borlas que remataban sus hombros. La prenda es de archivo y pertenece a la colección primavera-verano 2005 de la línea de alta costura de la casa italiana.
En Sídney, una de las primeras paradas de la gira promocional, la actriz apostó por una pulida silueta vanguardista de Alaïa con cuerpo ajustado y volantes en la falda que aun así remitía al vestuario de época.
En su última aparición pública de la gira, el 14 de octubre, Daisy Edgar-Jones caminó por las calles de Nueva York con este diseño de encaje con bordados, ribetes de puntilla y escote de corazón de Rodarte. Se trata de una pieza de archivo de la firma angelina que, según ha explicado en su Instagram Dani Michelle, resume todo lo que ha perseguido con sus estilismos para la presentación de 'Sentido y sensibilidad': "Esta película explora con enorme calidez la experiencia emocional del amor, desde el amor propio hasta el amor verdadero, pasando por la compañía y los desafíos que surgen dentro de las relaciones, que en aquella época a menudo estaban condicionadas por la tradición y la cercanía más que por los sentimientos o la razón. Ese anhelo que recorre la historia es una exploración tan atemporal del corazón humano que sentimos que era muy significativo que este fuera su último 'look'. Laura Mulleavy [una de las diseñadoras de Rodarte] y yo pasamos meses planificando este vestido de Rodarte, perteneciente a su colección primavera-verano 2017, que ella ha recuperado de la colección de su museo personal".