En los últimos días, Mercedes Zarzalejo, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, ha cuestionado la legitimidad de las protestas de los docentes de la educación pública madrileña que hemos ejercido nuestro derecho a la huelga. Considera que hacemos política. Vengo, de algún modo, a darle la razón. Sí, nuestra huelga es política. Pero no, no es la política que ella practica e imagina: es mucho más.
Una semana después de que comenzara la huelga educativa en Madrid, los planes de la Consejería de Educación no pasan por reunirse con los docentes. No importa que miles de profesores y profesoras de la educación pública no universitaria hayan secundado la movilización con elevados porcentajes de seguimiento según los sindicatos, ni que se hayan manifestado diariamente para insistir en que al otro lado del tablero —el que encabeza la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo— se dé un paso hacia el diálogo. Zarzalejo no quiere oír hablar de la huelga, ni de los huelguistas, menos aún de sentarse frente a frente con el Comité de Huelga, al que no reconoce como interlocutor legítimo. “Las reivindicaciones de esta huelga son reivindicaciones que no están al alcance de la gestión educativa de la Comunidad de Madrid”, aseguró la consejera en unas declaraciones el lunes, sus últimas palabras sobre las protestas y a las que remiten desde la Comunidad cuando se les pregunta por la postura del Gobierno madrileño y si tienen previsto sentarse a negociar.
El fuerte incremento de la inflación, que ha alcanzado casi el 5% en septiembre, impulsado por un encarecimiento de más del 20% en los productos energéticos, está abriendo una brecha cada vez más acusada con el poder adquisitivo de los trabajadores. Mientras el índice general de precios escala a su máximo nivel desde febrero de 2023, los asalariados se enfrentan a este embate con mucha incertidumbre. Los convenios colectivos firmados en lo que va de ejercicio recogen un incremento medio del 3,76%, pero la subida ponderada del conjunto de los acuerdos vigentes —sumando aquellos acordados en años anteriores con efectos para 2026— se queda estancada en el 3%, encadenando meses consecutivos de pérdida en la capacidad de compra. La merma en septiembre asciende ya a dos puntos porcentuales respecto al incremento salarial de los trabajadores que ya tienen sus condiciones cerradas para 2026, aunque el efecto se mitiga en el promedio del conjunto del año.
Una gran marcha de docentes y estudiantes madrileños ha vuelto a salir este martes por las calles de la capital para protestar contra las cargas policiales en la protesta del lunes, como parte de las concentraciones diarias que tienen lugar durante la huelga indefinida del profesorado de la región. Lo han hecho vestidos de negro, en vez del verde habitual con el que defienden sus demandas, y en algunos momentos en silencio total, con velas, linternas y luces de móviles levantadas hacia el cielo.
Cientos de personas con linternas durante una manifestación contra la violencia ejercida contra los participantes en las movilizaciones por la huelga de educación en Madrid.
El comité de huelga de la educación pública madrileña ha pedido a la Delegación del Gobierno en Madrid que investigue las “violentas y desproporcionadas” cargas policiales de este lunes. La reclamación llega después de que la policía cargara contra los profesores que se habían concentrado a las puertas de un acto de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en el centro de Madrid. Desde Delegación han confirmado a EL PAÍS que se va a investigar el asunto.
El presidente de la gran patronal española, Antonio Garamendi, confirma que CEOE impugnará en los tribunales la huelga general por la vivienda del 11 de noviembre. El líder empresarial hace este anuncio horas después del registro administrativo del paro, que los sindicatos convocantes ya han formalizado en el Ministerio de Trabajo.
El presidente de CEOE, Antonio Garamendi (i), y el de ATA, Lorenzo Amor (2i), a su llegada a la entrega de los 'Premios Autónomo del Año' este lunes en Madrid.
CC OO, UGT, CGT, CNT, la Unión de Actores y Actrices, CO.BAS, Intersindical y la Confederación de Sindicatos de Inquilinas han registrado este lunes por la mañana en el Ministerio de Trabajo la huelga general del 11 de noviembre. Sin los habituales reproches que los sindicatos pequeños suelen dedicar a los grandes, estas centrales han llamado de la mano a la ciudadanía a no acudir a sus puestos de trabajo ese día.