“Los lugares turísticos no pueden expulsar a quienes necesitan para seguir funcionando”, escribe una lectora
Un destino turístico no se construye únicamente con paisajes, hoteles y visitantes. También necesita a las personas que lo gestionan, limpian las habitaciones y atienden los restaurantes. La falta de vivienda asequible para los trabajadores del Pirineo revela una contradicción: los lugares que generan riqueza gracias al turismo pueden acabar expulsando a quienes necesitan para seguir funcionando. No tiene sentido celebrar el éxito de una temporada si quienes la ponen en marcha deben compartir habitación o renunciar a vivir donde trabajan. Los balances analizan cuántos visitantes llegan y cuánto dinero dejan, pero hace falta preguntarse: ¿Qué condiciones de vida tienen quienes sostienen esa actividad? No se trata de enfrentar a residentes y visitantes, sino de entender que el turismo depende de las personas que lo hacen posible.

© Clara Margais (Getty Images)





