Barcelona e Real Madrid se enfrentam neste domingo (25), às 17h (de Brasília), em jogo válido pela décima rodada de LaLiga.
A partida será no Estádio Camp Nou, em Barcelona.
Na tabela de classificação, o Barcelona é o primeiro colocado com 27 pontos conquistados. A equipe catalã tem 100% de aproveitamento, com nove vitórias em nove jogos.
Já o Real Madrid é o terceiro colocado do Campeonato Espanhol com 21 pontos. Os Merengues tem sete vitórias e duas derrotas na competição até aqui.
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Madrid, 24 oct (Prensa Latina) España ingresa este domingo en horario de invierno y aunque las temperaturas todavía son llevaderas, el Clásico de LaLiga de Fútbol de España será “caliente” entre el Barcelona y el Real Madrid.
La Champions puede esperar, el clásico no. En el primer duelo significativo de la temporada, cuando el Barcelona visitó el campo del vigente campeón de Europa, Hansi Flick optó por dar descanso a uno de sus nuevos líderes del vestuario, el fichaje estrella del verano: Rodri. El capitán de España disputó media hora en París, y Pedri jugó solo 60 minutos en el Parque de los Príncipes. “Analizamos el partido y hablamos con los jugadores. Hicimos muchas cosas muy bien, pero hubo situaciones que mejorar. Mañana jugamos contra uno de los mejores equipos del mundo, así que es otra buena oportunidad para ponernos a prueba”, expuso el técnico. El que no descansó fue Lamine Yamal. No parece que le haga falta: es el único jugador de la Liga que suma al menos cinco goles y cinco asistencias (ocho y seis). Solo un futbolista ha participado en más tantos, su compañero Raphinha: 12 goles y tres asistencias.
La suma de Podemos y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha tenido su puesta de largo este sábado, en La Guinaueta, en el distrito barcelonés de Nou Barris. La cúpula de ambos partidos han arropado a Irene Montero y a Gabriel Rufián en un mitin en que ambos han puesto en el foco de sus críticas a las derechas española y catalana, pero también a Frente Amplio. “Una izquierda que se presenta en la misma papeleta con el PSOE no va a arreglar los problemas”, ha asegurado Montero, en referencia al acuerdo que han alcanzado para ir juntos al Senado. “El Frente Amplio somos nosotros”, ha apostillado el republicano.
Dos personas han acudido esta madrugada del 24 de octubre, con heridas de bala a un centro médico de Sant Adrià de Besós (Barcelona), un suceso que se investiga si está relacionado con el tiroteo ocurrido poco antes en una urbanización de Polinyà (Barcelona).
Según ha adelantado 'El Caso' y han confirmado fuentes policiales, el tiroteo ha tenido lugar en la urbanización Serra Paurina de Polinyà, cuyos vecinos han llamado al teléfono de emergencias 112 para alertar de que habían escuchado varios disparos.
La policía catalana ha enviado diversas patrullas al lugar de los hechos y ha abierto una investigación para aclarar lo sucedido, sin que por el momento haya practicado detenciones.
Poco después, dos personas han acudido con heridas de bala al servicio de urgencias del centro de atención primaria (CAP) del barrio de La Mina, en Sant Adrià de Besòs, donde en los últimos meses se han sucedido varios episodios de enfrentamientos con disparos de balas.
Los Mossos d'Esquadra están recabando indicios de ambos sucesos para averiguar si existe relación entre el tiroteo de Polinyà y los heridos atendidos en Sant Adrià.
Dos personas se han presentado este viernes por la noche con heridas de bala en el CAP de la Mina, en Sant Adrià del Besòs, según ha avanzado 'El Caso' y confirmado el ACN de fuentes policiales.
A José Mourinho no le apetecía mucho hablar este sábado. O menos de lo habitual. Un día y medio antes del clásico (21.00, DAZN), en la sala de prensa de Valdebebas compareció un técnico perezoso, algo desganado y sin muchas ganas de dar explicaciones a primera hora de la mañana. Un patadón para arriba hasta su comparecencia post partido en el Camp Nou. Pero en medio de un repertorio de tópicos sí advirtió del diferente recorrido de ambos equipos.
El técnico del Madrid evita hablar de su plan y de los nombres propios del Barça: "¿Por qué me preguntáis por el rival?", responde a los medios. "No voy a hablar de mi plan de partido, haz otra pregunta". Leer
El técnico del Madrid evita hablar de su plan y de los nombres propios del Barça: "¿Por qué me preguntáis por el rival?", responde a los medios. "No voy a hablar de mi plan de partido, haz otra pregunta".
Compartir piso en Barcelona, y en tantas otras ciudades, se ha convertido en una alternativa cada vez más costosa, también para quienes no pueden afrontar el alquiler de una vivienda completa. Y aunque el Eixample suele asociarse a algunos de los precios inmobiliarios más elevados de la ciudad por su céntrica situación, el barrio donde resulta más caro alquilar una habitación se encuentra en el distrito de Sant Martí, concretamente en el Parc i la Llacuna del Poblenou.
Así lo refleja un estudio de Spotahome, plataforma especializada en alquileres de media y larga estancia, que analizó los precios de habitaciones, apartamentos y estudios en ocho grandes ciudades españolas a partir de datos correspondientes al periodo comprendido entre abril y junio de 2026.
Según el informe, una habitación en el Parc i la Llacuna del Poblenou cuesta una media de 800 euros mensuales, después de experimentar un incremento interanual del 23,1%. Es el precio más elevado entre los barrios incluidos en la comparación, por delante incluso de Trafalgar, en Madrid, donde la media se sitúa en 748 euros.
Barcelona, la más cara para alquilar una habitación
El estudio también coloca a Barcelona como la ciudad con el precio medio más alto por habitación, con 627 euros al mes. La cifra refleja las dificultades para acceder al mercado del alquiler incluso cuando se opta por compartir vivienda.
Ahora bien, las diferencias dentro de la propia ciudad son considerables. Frente a los 800 euros del Parc i la Llacuna del Poblenou, el Camp d'en Grassot i Gràcia Nova presenta una media de 550 euros, mientras que en el Besòs i el Maresme se sitúa en 560 euros.
Esto supone que compartir piso en el barrio más caro puede costar 250 euros más al mes que en una de las zonas más económicas analizadas, lo que equivale a una diferencia de 3.000 euros al año.
Los barrios más caros
Por detrás del Parc i la Llacuna del Poblenou aparecen el Putxet i el Farró, con 735 euros mensuales, y la Dreta de l'Eixample, con 703 euros. Les siguen el Poblenou, con 698 euros, y la Sagrada Familia, con 694 euros.
Asimismo, la clasificación muestra que los precios más elevados no se concentran exclusivamente en el Eixample. El entorno del Poblenou, con su proximidad al distrito tecnológico 22@ y al litoral, también figura entre las zonas más caras de Barcelona para alquilar una habitación.
Un viernes de setiembre. Cafè de l’Òpera. Tarde. 25 personas, el máximo aforo posible, se encuentran para intervenir en un debate. Se han apuntado a la convocatoria que la gente de Sócrates Café hace desde la aplicación Meetup. No hay que pagar nada, únicamente la consumición. No se llega con un tema de debate previamente enunciado. Es al inicio del encuentro cuando los intervinientes pueden proponerlo. Se vota. “¿Es necesaria la ilusión en la vida?” Éste fue el asunto que se trató el día que acudí. Glòria, la moderadora, dio una atinada explicación inicial del método para los novatos. “El formato es respetuoso. No se trata de intentar convencer al resto. Se trata de escuchar otros puntos de vista y crecer con nuevas perspectivas”.
Si Onofre Bouvila llegara hoy a la ciudad de los prodigios, la encontraría en plena fiebre de obras públicas. Hay proyectos de todas las administraciones, aunque, como es lógico, quien más promueve es el Ayuntamiento de Barcelona. El objetivo es siempre la mejora, aunque cada cual cuenta la feria según la zanja que tiene delante de casa. Todo lo que sea abrir una calle o cortar un carril de circulación parece que nos tenga que afectar a todos por igual. Vecinos, escuelas, comerciantes, repartidores y transporte público deben coexistir con el polvo y el ruido inevitables. Pero hay un segmento que vive en una realidad cuántica paralela en la que ninguna administración logra entrar.
“Nunca había visto tanta gente en la cola”, afirma sorprendida una asistente a la 080 Barcelona Fashion a escasos minutos del comienzo del desfile de Benavente. No le falta razón: son las dos de la tarde de un jueves y bajo un sol digno de julio, cantidad de fashionistas esperan su turno para ver las propuestas del valenciano y, podríamos decir, también sus historias. En cada costura, Paco Benavente (Valencia, 35 años) cuenta una. Una historia que no entiende de géneros, pero sí de sastrería y de patronaje. Cuando en 2015 se hizo con el premio a la mejor colección de diseño emergente dentro de la Valencia Fashion Week, pasó a pasar a formar parte de esas “jóvenes promesas” que a los medios y a la industria de la moda tanto gustan. Pero su propia historia dio un giro inesperado: se retiró y se dedicó a la docencia. Así descubrió lo que ahora ya sabemos: que lo suyo es narrar mediante colecciones, patrones y emociones, no a través de lecciones. Y por eso, en 2024, la marca renació. Esta es su tercera colección presentada en la 080 Barcelona Fashion. Hablamos con él, horas antes del desfile, sobre la última, de título muy adecuado: Nomeolvides.
En esta época posterior a todo y anterior a nada, la politóloga Wendy Brown va a lo fundamental. Habla de la transcendencia de las próximas elecciones, de la espiral nihilista del neoliberalismo, del problemón de la lógica masculinista naturalizada, de las demandas que comparten los votantes de izquierda y derecha, y de los movimientos sociales que buscan salida a un mundo en combustión, víctima de un fuego alimentado por demagogos oportunistas.
080 Barcelona Fashion culmina su 38º edición reafirmándose en que, frente a la sobreproducción y la tiranía del algoritmo, la moda puede ser un ensayo de las grandes cuestiones del momento: negociar la identidad, dinamitar las estructuras de género, buscar un refugio frente al desarraigo y la incertidumbre. Durante cuatro días, 26 diseñadores desplegaron sus propuestas sobre la pasarela y si en algo coincidían, a pesar de la variedad de temas (reflejo de la buena salud de la escena catalana), era en su voluntad de establecer un vínculo con las prendas, ya fuera desde la proximidad del tejido o desde la reinvención de los archivos.
La idea del viaje, ya sea a países lejanos, hacia el interior de uno mismo o a explorar universos literarios y cinematográficos, ha sido una constante en la última edición de la 080 Barcelona Fashion, que ha terminado este viernes con el desfile de David Catalán, inspirado en el universo visual de los salvavidas vintage. Una temática que le ha ido que ni pintada para una pasarela instalada en la Marina Seca del Port Vell. Termina así una semana que ha reunido a 18.500 asistentes en los diferentes espacios, contando también el Open Area y el nuevo Festival Plec, que ha contado con 3.000 asistentes. Durante cuatro días, se han visto 26 desfiles de marcas nacionales y el invitado internacional ha sido el parisino Louis Gabriel Nouchi.
No habrá concierto de Dani Martín en Barcelona ni este viernes ni el sábado. El cantante ha anunciado en las redes que los cancelaba a causa de una “situación familiar de extrema gravedad”. Con esa explicación y unas disculpas, el cantante ha hecho el anuncio a través de un apunte en la red Instagram.
Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido que lidera Alvise Pérez, ha reunido los avales necesarios para presentarse a las elecciones generales del 29 de noviembre en la circunscripción de Barcelona.
Según ha informado en un comunicado este viernes, Se Acabó la Fiesta ha conseguido 6.310 avales, superando el 0,1 % del censo que la ley pide para poder concurrir (lo que equivale a 4.399 avales, en el caso de Barcelona). El partido dará a conocer próximamente los nombres de la candidatura, una vez haya presentado la documentación ante la Junta Electoral.
"No solo hemos reunido el número suficiente de avales, sino que presentaremos lista electoral en Barcelona, integrada por un equipo comprometido y con ganas de hacer que se les acabe la fiesta a los corruptos", ha afirmado el secretario de organización, Yeray Iglesias.
Las firmas se han recogido a lo largo de 14 días en Barcelona, Terrassa, Sabadell, L'Hospitalet y Santa Coloma de Gramenet.
As an American living in Spain, I struggled to adjust to the country's culture and schedules at first.
Jordan Mautner
Moving to Barcelona from Los Angeles six years ago has come with a few culture shocks.
At first, I struggled with businesses taking midday breaks and most shops being closed on Sundays.
Eventually, I adapted. I now appreciate breaks and feel less pressure to optimize all my time.
I had 30 minutes left on my lunch break — just enough time to squeeze in a new errand before I had to get back to work. I had only recently moved to Barcelona, and I really needed to get an extra key made for my new roommate.
I typed "locksmith" into Google Maps and rushed out the door. I zigzagged through the narrow streets of my neighborhood trying to find the place. I checked my watch and saw I only had 20 minutes.
I picked up my pace and finally arrived at the small shop. I wiped the sweat from my forehead and reached for the door, but it wouldn't budge.
I peeked in through the window and saw no one. I knocked several times, and with each knock, I was becoming more frustrated, knowing I was losing precious time.
I opened Google Maps again to look up the store's phone number and saw its hours. I was dumbfounded; the store was open from 9 a.m. to 2 p.m. and then again from 5 to 8 p.m.
I was so angry — I had wasted my lunch break and didn't even accomplish what I set out to do.
At first, I thought Spain was making me less productive
On Sunday, the streets often feel pretty quiet.
Jordan Mautner
Growing up in Los Angeles, I was used to being able to get pretty much anything done at almost any time of day. Between 24-hour supermarkets and medical offices with evening and weekend hours, everything there seemed built around convenience.
In Barcelona, though, rest seems to take priority. Many stores close during midday for a "siesta" or "nap" break, and a lot of businesses are not open on Sundays.
At first, I found it tough to adjust to the usual hours for many businesses in Barcelona.
Jordan Mautner
This new way of life meant I had to plan a lot more before trying to complete my to-do list. I couldn't simply squeeze in errands when they were convenient for me; I had to work around the schedules of those around me.
While living in LA, my favorite time to do grocery shopping was on Sunday. I could fill up my fridge and prepare for the week ahead, but that was no longer possible in Barcelona, as many big supermarkets are closed on Sundays.
During my first year in Spain, I'd often wake up lazily on Sunday mornings and wander over to the supermarket, only to see the doors closed, and I'd be hit with a reality check time and time again.
I wasn't living in the United States anymore, but I couldn't seem to shake off the faster pace of living I was accustomed to back in LA. I was finding it difficult to adapt and was worried that I would become less productive because I couldn't get things done on my time.
I realized I had to adjust my schedule in order to embrace the local culture.
Jordan Mautner
Soon, I realized that if I couldn't change the schedule, I had to start adjusting to it. I started splitting errands throughout the week when I knew places would be open, instead of trying to get them done all at once.
Giving myself space between these tasks actually helped me to be less forgetful and more efficient. I had to focus on one thing at a time, which helped me be more present.
In time, I realized it was doing the opposite
Now, I enjoy my breaks instead of feeling pressured to optimize them.
Jordan Mautner
Now that I've been in Spain for about six years, I've gotten used to my new routines. And, in time, I found myself feeling less annoyed by the limited hours — I've actually begun to enjoy them.
For one, I felt less pressure to optimize all of my free time.
My lunch breaks became about savoring my meal and actually taking a break, sometimes reading a few chapters in a book or taking a walk in the park. Sundays became about sleeping in, enjoying time with my family, taking a long walk with my dog, and preparing for the week ahead simply by just having a relaxing afternoon.
Even though it wasn't necessarily my choice to stop doing errands whenever I pleased, it forced me to slow down. I started feeling calmer and less stressed, and surprisingly, even more productive.
I became more mindful of how I spent my time and allowed myself moments to truly rest, which gave me more energy to get things done. I still get everything on my to-do list completed; it just might take a little longer.
And before I leave my apartment, I always make sure to check the store hours just in case.