La Coordinadora en defensa de la Universidad Pública ―que aúna a la mayoría de sindicatos y muchas asociaciones de estudiantes― ha convocado este jueves una nueva huelga en contra de los recortes del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en los seis campus de Madrid. Los trabajadores (docentes investigadores y de administración y servicios) y los estudiantes están llamados a parar el 4 y el 5 de noviembre contra “la infrafinanciación de la Universidad Pública, que propicia la privatización y la mercantilización de nuestra formación universitaria, y la reivindicación de los derechos políticos de trabajadoras y estudiantes”.
La marea verde de profesores y profesoras, en huelga indefinida desde el 14 de octubre, ha trasladado su malestar este jueves hasta las puertas de la Asamblea de Madrid. Desde las nueve de la mañana, miles de docentes —3.000 según la Delegación del Gobierno— se han acercado y cortado la avenida de Pablo Neruda. Frente a ellos, decenas de policías custodiaban el paso hacia la acera de enfrente, donde se encuentra el edificio en el que los diputados madrileños asistían al pleno de los jueves.
Los profesores, en huelga educativa indefinida, se han concentrado este jueves ante la Asamblea de Madrid para demandar al Gobierno regional que abra una negociación sobre sus reivindicaciones.
¿Sigue siendo suficiente un título universitario para adentrarse en el mercado laboral? Ya no está tan claro. En un entorno en el que ampliar la formación se presenta cada vez más como una vía para mejorar las oportunidades profesionales, cursar un máster puede parecer el siguiente paso lógico. Pero se trata de una decisión que cuesta dinero, tiempo y, en ocasiones, ingresos que se dejan de percibir mientras se estudia. Este esfuerzo se suma, además, a una preocupación creciente sobre si esa inversión se traducirá en una mejora real. Por eso, la pregunta no es solo si uno puede permitirse un máster, sino qué obtiene a cambio: ¿abrirá puertas que de otro modo permanecerían cerradas? ¿Ayudará a progresar en una carrera profesional o permitirá que esta cambie de rumbo?
Francia, Albania, Italia, Portugal, España… Las protestas impulsadas por la generación Z se han extendido en las últimas semanas por toda Europa. ¿Es casualidad que coincidan en el tiempo? ¿Se pueden relacionar las reivindicaciones de los diferentes países? En este nuevo episodio de ‘El AltavoZ’, un formato que analiza las tendencias y problemáticas de la generación Z, salimos a la calle para recoger la opinión de los jóvenes españoles y contrastarla con el análisis del consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí.
En los últimos días, Mercedes Zarzalejo, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, ha cuestionado la legitimidad de las protestas de los docentes de la educación pública madrileña que hemos ejercido nuestro derecho a la huelga. Considera que hacemos política. Vengo, de algún modo, a darle la razón. Sí, nuestra huelga es política. Pero no, no es la política que ella practica e imagina: es mucho más.
En septiembre de 2022, la muerte de Mahsa Amini, una joven iraní de 22 años detenida por la policía de la moral por supuestamente incumplir las normas sobre el velo islámico, desencadenó una oleada de protestas en Irán contra la obligación de las mujeres de cubrirse el cabello. Cuatro años después, al otro lado de la frontera, el hiyab vuelve a provocar manifestaciones, pero por el motivo contrario. En Azerbaiyán, alumnas y profesoras denuncian que no pueden acceder a los centros educativos por llevarlo. Las protestas han provocado decenas de detenciones y un enfrentamiento político con Turquía, el principal aliado de Bakú.
Adolescentes iraníes y extranjeras, que llevan velo, participan en el Festival Internacional 'Adolescentes sin Fronteras', celebrado en el sur de Teherán (Irán), en 2025.
Una semana después de que comenzara la huelga educativa en Madrid, los planes de la Consejería de Educación no pasan por reunirse con los docentes. No importa que miles de profesores y profesoras de la educación pública no universitaria hayan secundado la movilización con elevados porcentajes de seguimiento según los sindicatos, ni que se hayan manifestado diariamente para insistir en que al otro lado del tablero —el que encabeza la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo— se dé un paso hacia el diálogo. Zarzalejo no quiere oír hablar de la huelga, ni de los huelguistas, menos aún de sentarse frente a frente con el Comité de Huelga, al que no reconoce como interlocutor legítimo. “Las reivindicaciones de esta huelga son reivindicaciones que no están al alcance de la gestión educativa de la Comunidad de Madrid”, aseguró la consejera en unas declaraciones el lunes, sus últimas palabras sobre las protestas y a las que remiten desde la Comunidad cuando se les pregunta por la postura del Gobierno madrileño y si tienen previsto sentarse a negociar.
Una gran marcha de docentes y estudiantes madrileños ha vuelto a salir este martes por las calles de la capital para protestar contra las cargas policiales en la protesta del lunes, como parte de las concentraciones diarias que tienen lugar durante la huelga indefinida del profesorado de la región. Lo han hecho vestidos de negro, en vez del verde habitual con el que defienden sus demandas, y en algunos momentos en silencio total, con velas, linternas y luces de móviles levantadas hacia el cielo.
Cientos de personas con linternas durante una manifestación contra la violencia ejercida contra los participantes en las movilizaciones por la huelga de educación en Madrid.
Me entristece ver cómo las protestas en Francia, que comenzaron con estudiantes reclamando más profesores y recursos para la educación pública, han terminado siendo noticia por los incendios y los destrozos. El incendio del Ayuntamiento de Limoges es injustificable, pero me indigna que una minoría radical haya conseguido desviar la atención de unas reivindicaciones que merecen ser escuchadas. Lo que empezó como una movilización por las condiciones educativas se ha convertido en un debate sobre violencia. Mientras tanto, los problemas que denuncian los estudiantes siguen ahí. Es una pena que quienes salieron a la calle para defender su futuro hayan acabado perdiendo el protagonismo frente a quienes recurrieron a la agresividad. Los disturbios no deberían hacernos olvidar que detrás de estas movilizaciones hay jóvenes que reclaman algo tan básico como una formación de calidad.
El comité de huelga de la educación pública madrileña ha pedido a la Delegación del Gobierno en Madrid que investigue las “violentas y desproporcionadas” cargas policiales de este lunes. La reclamación llega después de que la policía cargara contra los profesores que se habían concentrado a las puertas de un acto de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en el centro de Madrid. Desde Delegación han confirmado a EL PAÍS que se va a investigar el asunto.
El testimonio de Dakota Sampedro (Gijón, 30 años) demuestra que una mala temporada académica puede quedar enterrada en la excelencia de una carrera: “Repetí curso, pero también me saqué la oposición en dos años y medio y fui la número uno de mi promoción”, explica. El motivo de su transformación tras ese complicado tercer curso de la ESO fue los ánimos de su familia y su propia voluntad. Y, sobre todo, que encontró una motivación, un propósito: el Derecho. En 2022 consiguió entrar en la Escuela Judicial, en una prueba cuya ratio es de aproximadamente 20 aspirantes por plaza. Y desde 2025 ocupa la plaza número 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torrox (Málaga).
Productor ejecutivo: Quique Oñate. Ayudante de producción: Valentina Marín. Realizador: Alberto Gamero. Operadores de cámara: Diego Martínez y Alberto Gamero. Edición de vídeo: Alberto Gamero y Diego Martínez. Dirección de fotografía: José Lastra. Sonido directo: Cristian Aira. Dirección de Arte: Alejandro Sáez. Grafismo: Carmen Castellón. Maquillaje y Peluquería: Adriana Camelo
Poco después de que la Aemet lanzara el pasado viernes el primer aviso sobre la llegada de una dana a la que bautizó como Adam, la Generalitat Valenciana publicó un post en las redes para recordar a la población qué pasos tenía que seguir en caso de que en los siguientes días recibieran un ES-Alert en sus móviles: “Deja el coche en zonas seguras. No atravieses calles llenas de agua. Evita desplazamientos. Infórmate siempre por canales oficiales”. Eran las 14.27 del 16 de octubre y los primeros efectos del temporal en la región valenciana no llegarían hasta dos días después. En esas 48 horas, el Gobierno autonómico actualizó constantemente en sus redes el temporal e incluso envió un mensaje masivo a los teléfonos para anunciar con un día de antelación el riesgo de inundaciones en el litoral norte e interior sur de Valencia. El resto de publicaciones y Es-Alert han sido precisos, insistiendo a la población en que se subiera a plantas altas en zonas inundables.
Dos vecinos achican el agua de una zona residencial inundada en la localidad alicantina de Els Poblets.
Bomberos rescatan a una mujer en Oliva (Valencia), tras las inundaciones provocadas por la dana 'Adam' en una imagen distribuida por el Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia.
Patrulla del puesto de Moraira (Alicante) rescata en Partida Manigues de localidad de Oliva (Valencia) a una persona de 90 años con movilidad reducida de una vivienda anegada
Captura de video que muestra el reconocimiento de vehículos por parte del GEAS de la Guardia Civil en la localidad de Pego,Alicante, para verificar que no hay personas en su interior.
Vecinos intentan achicar el agua de una zona residencial inundada a consecuencia del paso de la dana 'Adam' en la localidad alicantina de Dénia, este lunes.
Vista del Barranco de Beniopa, barrio que fue completamente anegado por las inundaciones de 1987, cuyo cauce está lleno debido al temporal de lluvias intensas que afecta a Gandía este lunes.
La organización publicó un mapa con decenas de acciones planificadas para el sábado en todo el territorio nacional contra el encarecimiento del coste de la vida. Se contabilizan más de 70 convocatorias
El presidente del Gobierno ha anunciado que el Consejo de Ministros aprobará este martes un paquete de 45 millones de euros para cofinanciar “casi” 2.000 nuevas plazas en pisos compartidos para universitarios con zonas comunes de las que pueda disfrutar toda la comunidad; aunque Pedro Sánchez los ha descrito como “residencias”.Anteriormente, el Gobierno cifró el proyecto en 1.525 plazas. Encontrar alojamiento se convierte en una odisea por la escasa y cara oferta de residencias y colegios mayores, los precios del alquiler disparados y la competencia de los pisos turísticos. Por ello, el techo de los universitarios se ha convertido en una de las reivindicaciones de la acampada por una vivienda justa en la Puerta del Sol.
Decenas de miles de jóvenes han tomado las calles en Francia, Bélgica, España, Portugal, Italia y Albania. Se suman así a la llamada revolución de la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), que impulsó en los dos últimos años la caída del Gobierno de Bangladés, la dimisión del primer ministro de Nepal y la disolución del Gobierno de Madagascar. Ahora, en Europa, a las puertas de un superciclo electoral, en el que se decidirán los gobiernos de cuatro de los cinco países más poblados de la UE (Francia, Italia, España y Polonia), los jóvenes comparten un descontento generacional marcado por la sensación de que su futuro se vuelve cada vez más estrecho y precario.