Unas 300 personas han cortado la Gran Vía de Madrid a las 11.00 de este jueves en una manifestación para reclamar soluciones para las personas sin hogar. La protesta, organizada por la red FACIAM, ha reunido a representantes de entidades sociales, colectivos deportivos y personas que viven en la calle, muchas de ellas preocupadas por la llegada del frío y la falta de alternativas habitacionales.
La marea verde de profesores y profesoras, en huelga indefinida desde el pasado 14 de octubre, ha trasladado su malestar este jueves hasta las puertas de la Asamblea de Madrid. Desde las nueve de la mañana, miles de docentes —3.000 según la Delegación del Gobierno— se han acercado y cortado la avenida de Pablo Neruda. Frente a ellos, decenas de policías custodian el paso hacia la acera de enfrente, donde se encuentra el edificio en el que los diputados madrileños asisten al pleno.
Los profesores, en huelga educativa indefinida, se han concentrado este jueves ante la Asamblea de Madrid para demandar al Gobierno regional que abra una negociación sobre sus reivindicaciones.
Un estudiante de 23 años, con una máscara antigás, conversa con otros activistas a apenas un metro de los antidisturbios ante el Ministerio de Educación. El edificio aún tiene los cristales de las ventanas rotos tras nueve días de protestas violentas. Es miércoles y la ciudad parece un campo de batalla donde se ha acordado una pequeña tregua entre las partes. Muchos comercios céntricos tienen el cierre metálico echado con un pequeño cartel que dice: “No nos hagáis destrozos. Estamos con vosotros”. Los antidisturbios se han empleado a fondo durante una semana y media para contener las protestas de jóvenes que reclaman la dimisión del primer ministro, Edi Rama, tras cuatro mandatos y 12 años en el cargo.
Manifestantes hacían gestos a los agentes de policía antidisturbios durante una protesta estudiantil contra el Gobierno en Tirana (Albania), el 21 de octubre de 2026.
Una manifestación convocada este miércoles por la noche en A Coruña “contra el fascismo y la violencia policial”, en la que han participado unas 2.500 personas, según la Policía Local, se ha saldado con nuevas cargas de los antidisturbios, barricadas, contenedores quemados y calles cortadas a la circulación tras los altercados que se produjeron durante el día por un acto electoral de Vox. El delegado del Gobierno, Pedro Blanco, ha atribuido los choques entre manifestantes y agentes a “grupos radicales y antisistema que se infiltran en el medio de la gente para generar desorden y violencia”.
Francia, Albania, Italia, Portugal, España… Las protestas impulsadas por la generación Z se han extendido en las últimas semanas por toda Europa. ¿Es casualidad que coincidan en el tiempo? ¿Se pueden relacionar las reivindicaciones de los diferentes países? En este nuevo episodio de ‘El AltavoZ’, un formato que analiza las tendencias y problemáticas de la generación Z, salimos a la calle para recoger la opinión de los jóvenes españoles y contrastarla con el análisis del consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí.
El motor y el zumbido de las aspas del helicóptero de la policía, que sobrevuela el centro de París con un potente foco que alumbra sus callejones desde hace dos días, es lo único que rompe el silencio impuesto en las últimas noches. La capital de Francia, como las otras grandes ciudades donde hubo disturbios el pasado sábado, se ha blindado a través de un despliegue policial enorme y toques de queda que restringen los movimientos de los ciudadanos a partir de las nueve de la noche. Pero el ruido continúa durante el día en la esfera política y mediática y en las redes sociales, donde se cocina la manifestación convocada para el sábado: el segundo acto, según los chalecos amarillos.
El primer acto preelectoral de Santiago Abascal en Galicia, una comunidad en la que Vox no tiene ninguna representación política, ni siquiera un concejal, se ha saldado este miércoles con varios jóvenes heridos por la policía tras participar en una numerosa protesta contra la extrema derecha. Las cargas de los agentes empezaron cuando el líder de Vox y sus seguidores habían abandonado la plaza de María Pita de A Coruña. Asistentes y organizaciones convocantes tachan la actuación policial de “desproporcionada” e indiscriminada y esta tarde unas 2.000 personas se han concentrado ante la Subdelegación del Gobierno para expresar su rechazo. En esta protesta también se han producido altercados por las calles del centro de la ciudad.
Agentes de la Policía cargan contra los participantes en la concentración antifascista de la plaza de María Pita, en A Coruña, durante la intervención de Santiago Abascal.
Agentes de la Policía cargan contra los participantes en la concentración antifascista de la plaza de María Pita, en A Coruña, durante la intervención de Santiago Abascal.
Agentes de la Policía cargan contra los participantes en una concentración antifascista en la plaza de María Pita de A Coruña durante la intervención de Santiago Abascal.
Un manifestante lanza una silla contra los agentes de policía durante los incidentes registrados en la plaza de María Pita de A Coruña con motivo del mitin de Santiago Abascal.
Un agente de policía golpea a una pareja durante las cargas contra los participantes en la concentración antifascista convocada con motivo del mitin de Santiago Abascal en la plaza de María Pita de A Coruña.
Agentes de la Policía cargan contra los participantes en una concentración antifascista en la plaza de María Pita de A Coruña durante la intervención de Santiago Abascal.
Estudiantes y docentes toman Syntagma y Salónica por vivienda digna y salarios, sumándose a la ola europea contra la especulación inmobiliaria continental.
Hace poco más de un mes, en un instituto de la periferia parisina un grupo de estudiantes bloqueó su centro educativo para protestar por el estado de las instalaciones y la falta de profesores. En pocos días se sumaron alumnos de otros institutos, primero en París, luego por todo el territorio nacional, que denunciaban que tienen goteras en las clases y hasta cucarachas, y que las paredes se resquebrajan. Pasan frío en invierno y calor en primavera. Esa imagen descrita por algunos, la de una escuela pública considerada el pilar de la República francesa pero que se va fracturando poco a poco, ilustra también el declive económico de los últimos años.
Una semana después de que comenzara la huelga educativa en Madrid, los planes de la Consejería de Educación no pasan por reunirse con los docentes. No importa que miles de profesores y profesoras de la educación pública no universitaria hayan secundado la movilización con elevados porcentajes de seguimiento según los sindicatos, ni que se hayan manifestado diariamente para insistir en que al otro lado del tablero —el que encabeza la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo— se dé un paso hacia el diálogo. Zarzalejo no quiere oír hablar de la huelga, ni de los huelguistas, menos aún de sentarse frente a frente con el Comité de Huelga, al que no reconoce como interlocutor legítimo. “Las reivindicaciones de esta huelga son reivindicaciones que no están al alcance de la gestión educativa de la Comunidad de Madrid”, aseguró la consejera en unas declaraciones el lunes, sus últimas palabras sobre las protestas y a las que remiten desde la Comunidad cuando se les pregunta por la postura del Gobierno madrileño y si tienen previsto sentarse a negociar.
Mano dura de la ultraderechista Giorgia Meloni contra los menores que cometen actos violentos en la calle. El Gobierno italiano ha aprobado este martes, después de un día de intensas negociaciones, un decreto con polémicas medidas de seguridad especialmente pensadas para menores, tras los incidentes y saqueos del fin de semana en Milán, donde el 80% de los 271 detenidos no llegaban a la mayoría de edad. Algunas de ellas ya habían sido anunciadas en julio, en medio de fuertes críticas de la oposición, e insertadas en un proyecto de ley que aún se está tramitando en el Parlamento, pero ahora se aplicarán de inmediato: el arresto preventivo o retención en comisaría de 12 a 24 horas —que no es exactamente una detención, que implica la comisión de un delito— de menores antes de movilizaciones públicas, si se sospecha que pueden delinquir, y la rebaja de la imputabilidad penal de 18 a 14 años. También se prevé hacer pagar a los padres los daños materiales causados por sus hijos y se crea el delito de “participación violenta en una manifestación”, penado con hasta cinco años de cárcel.
París, 20 oct (Prensa Latina) El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció hoy un despliegue policial masivo para el próximo sábado, cuando se espera una manifestación convocada por estudiantes y el movimiento Chalecos Amarillos en varias ciudades.
La Policía portuguesa puso fin este martes de madrugada a las acampadas de protesta contra la crisis de la vivienda instaladas en el centro de Lisboa y Oporto, en una operación que se saldó con varias detenciones en la capital, donde los agentes desalojaron por la fuerza a los manifestantes que se resistían a abandonar el lugar.
Uno de los grandes retos de las democracias del primer tercio del siglo XX fue la transformación de su modelo de orden público. Nos lo han contado muy bien especialistas como Diego Palacios, Sergio Vaquero o Rafael Cruz. Si en el paradigma predemocrático el objetivo prioritario era defender el Estado y mantener el orden, en el modelo democrático, lo nuclear es servir a la comunidad y respetar los derechos cívicos. Ya no se trata de blindar al Estado o al Rey, sino de proteger los derechos y libertades de las personas. La ciudadanía deja de ser amenaza potencial u objeto pasivo de control y se convierte en sujeto de derechos y agente activo. Los conflictos no se abordan desde la fuerza para reprimir o disuadir. Se busca la mediación y la gestión pacífica. El ejército y las fuerzas de seguridad quedan bajo control civil y sometidos a mecanismos de rendición de cuentas. La conversión civil del Estado, que diría Charles Tilly, es un ingrediente fundamental de la democracia. Ante una huelga, los poderes políticos dialogan. Si es necesario intervenir, acude la policía, pero sin sables ni máuseres. Las muertes ya no son el precio inevitable de cualquier protesta.
El Gobierno italiano de Giorgia Meloni ha decidido enviar a Milán 500 soldados para garantizar la seguridad de la ciudad tras dos noches consecutivas de caos y saqueos en el centro, en una emulación de lo sucedido en Francia. Lo ha anunciado el vicepresidente y líder de La Liga, Matteo Salvini, milanés, este lunes por la tarde como parte de un decreto con nuevas medidas de seguridad que el Consejo de Ministros aprobará probablemente el martes. Meloni ha mantenido una reunión con varios ministros y responsables de seguridad para acordar algunas decisiones, como extender el arresto preventivo a menores de edad, según los medios italianos. Es una medida aprobada recientemente que permite retener antes de una protesta a los sospechosos de posibles actos violentos. También se baraja la prohibición de reunirse en grupo en lugares públicos a los menores detenidos.
El Gobierno de Francia anunció restricciones a la movilidad, investigaciones masivas y recortes de prestaciones a condenados, mientras la izquierda reclama atender la carestía de la vida.
Estos días me he acordado del escritor, periodista y muchas cosas más Leo Longanesi, todo un personaje italiano, por algunas frases suyas. Escribió en 1938, en pleno fascismo: “Dentro de veinte años nadie imaginará los tiempos en los que vivimos. Los historiadores futuros leerán periódicos, libros, consultarán documentos, pero ninguno sabrá comprender lo que ha pasado. ¿Cómo transmitir a la posteridad la cara de F. cuando está de uniforme de jerarca y baja del coche?”.