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Un Marshall con 80 W, graves regulables y conexión para tocadiscos por 100 euros menos

Cuando utilizas un altavoz todos los días, empiezas a valorar cosas bastante simples, como que conecte rápido, que puedas subir o bajar graves sin abrir una app, que tenga potencia suficiente para no quedarse corto y que no tengas que pensar demasiado en cómo usarlo. No hace falta que todo tenga WiFi, asistentes de voz o una pantalla.

El Marshall Stanmore III va bastante por ahí. Es un altavoz pensado para quedarse en casa, con Bluetooth, entradas por cable y controles físicos que puedes tocar directamente. Ahora ha bajado de 399 a 299 euros, y a ese precio resulta bastante más fácil verlo como ese altavoz que dejas en el salón y utilizas prácticamente para todo.

Compra el Marshall Stanmore II con 100 euros de descuento

Una de las cosas que más agradezco en un altavoz doméstico es no tener que depender del móvil para cada pequeño ajuste. En el Stanmore III puedes controlar volumen, graves y agudos directamente desde la parte superior. También puedes cambiar de fuente o pausar la música sin buscar el teléfono. Parece una tontería, pero en el día a día se nota. No hay menús, no hay que abrir una aplicación. Y eso, en un aparato que vas a usar todos los días, termina importando más de lo que parece.

El Stanmore III monta un woofer de 50 W y dos tweeters de 15 W, para un total de 80 W de amplificación. Más que la cifra, lo importante es que tiene margen suficiente para llenar bien un salón, un despacho o una habitación grande sin tener que llevarlo siempre al límite. También está pensado para repartir mejor el sonido por la estancia. Marshall ha orientado los tweeters hacia fuera para ampliar la escena estéreo, así que no tienes que estar sentado justo delante para que todo suene bien. Eso encaja bastante con cómo usamos realmente un altavoz en casa, porque la mayoría de las veces no estamos quietos escuchando música. Estamos ordenando, cocinando, trabajando o moviéndonos por la habitación.

Además, puedes ajustar graves y agudos de forma independiente, algo que viene bien porque no todas las habitaciones responden igual. Por ejemplo, si lo colocas cerca de una pared, es posible que los graves ganen demasiada presencia. Podrías solucionarlo simplemente bajando un poco el nivel desde el propio altavoz. Y si prefieres un sonido con algo más de brillo, podrías hacer lo contrario con los agudos. Algo muy sencillo y más físico que otra app más en el móvil.

En cuanto a conexiones, tampoco se limita al Bluetooth. El Stanmore III incorpora Bluetooth 5.2, pero también entrada RCA y minijack de 3,5 mm, así que puedes utilizarlo con un móvil, un ordenador, un reproductor o incluso un tocadiscos que disponga de previo integrado. Esta última opción me parece especialmente interesante porque amplía mucho su utilidad en casa. Puedes dejar una fuente conectada por cable y seguir utilizando el Bluetooth cuando quieras poner música desde el móvil.

También hay que tener en cuenta que no tiene batería integrada. Es un altavoz pensado para quedarse fijo en una habitación, conectado a la corriente, y eso lo separa claramente de modelos como el Emberton o el Middleton. A cambio, puede permitirse una configuración más potente y un tamaño mayor, algo que tiene sentido si lo que buscas es un altavoz principal para el salón, el despacho o una habitación grande.

Ya que hablamos de tamaño, decirte que el Stanmore III mide 350 x 203 x 188 mm y pesa 4,25 kg, así que no está pensado para moverlo continuamente de un sitio a otro. Su lugar natural es un mueble del salón, una estantería o un escritorio amplio, donde pueda quedarse conectado y listo para usar. Aquí no pagas por autonomía ni por resistencia al agua, sino por una configuración de audio más potente, una escena estéreo más amplia y varias opciones de conexión.

Y precisamente por eso los 299 euros actuales resultan bastante más interesantes que los 399 euros habituales. Sigue siendo un altavoz caro, pero entra en una franja donde su potencia, las conexiones físicas y los controles directos pesan bastante más en la decisión de compra. Su punto fuerte está en ofrecer una experiencia sencilla, potente y fácil de adaptar al uso diario, y con 100 euros de descuento resulta bastante más competitivo que a su precio habitual.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Marshall

El Stanmore III utiliza un amplificador de 50 W para el woofer y dos de 15 W para los tweeters

© Marshall

Los controles superiores permiten ajustar directamente volumen, graves y agudos
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Un Marshall con 80 W, graves regulables y conexión para tocadiscos por 100 euros menos

Cuando utilizas un altavoz todos los días, empiezas a valorar cosas bastante simples, como que conecte rápido, que puedas subir o bajar graves sin abrir una app, que tenga potencia suficiente para no quedarse corto y que no tengas que pensar demasiado en cómo usarlo. No hace falta que todo tenga WiFi, asistentes de voz o una pantalla.

El Marshall Stanmore III va bastante por ahí. Es un altavoz pensado para quedarse en casa, con Bluetooth, entradas por cable y controles físicos que puedes tocar directamente. Ahora ha bajado de 399 a 299 euros, y a ese precio resulta bastante más fácil verlo como ese altavoz que dejas en el salón y utilizas prácticamente para todo.

Compra el Marshall Stanmore II con 100 euros de descuento

Una de las cosas que más agradezco en un altavoz doméstico es no tener que depender del móvil para cada pequeño ajuste. En el Stanmore III puedes controlar volumen, graves y agudos directamente desde la parte superior. También puedes cambiar de fuente o pausar la música sin buscar el teléfono. Parece una tontería, pero en el día a día se nota. No hay menús, no hay que abrir una aplicación. Y eso, en un aparato que vas a usar todos los días, termina importando más de lo que parece.

El Stanmore III monta un woofer de 50 W y dos tweeters de 15 W, para un total de 80 W de amplificación. Más que la cifra, lo importante es que tiene margen suficiente para llenar bien un salón, un despacho o una habitación grande sin tener que llevarlo siempre al límite. También está pensado para repartir mejor el sonido por la estancia. Marshall ha orientado los tweeters hacia fuera para ampliar la escena estéreo, así que no tienes que estar sentado justo delante para que todo suene bien. Eso encaja bastante con cómo usamos realmente un altavoz en casa, porque la mayoría de las veces no estamos quietos escuchando música. Estamos ordenando, cocinando, trabajando o moviéndonos por la habitación.

Además, puedes ajustar graves y agudos de forma independiente, algo que viene bien porque no todas las habitaciones responden igual. Por ejemplo, si lo colocas cerca de una pared, es posible que los graves ganen demasiada presencia. Podrías solucionarlo simplemente bajando un poco el nivel desde el propio altavoz. Y si prefieres un sonido con algo más de brillo, podrías hacer lo contrario con los agudos. Algo muy sencillo y más físico que otra app más en el móvil.

En cuanto a conexiones, tampoco se limita al Bluetooth. El Stanmore III incorpora Bluetooth 5.2, pero también entrada RCA y minijack de 3,5 mm, así que puedes utilizarlo con un móvil, un ordenador, un reproductor o incluso un tocadiscos que disponga de previo integrado. Esta última opción me parece especialmente interesante porque amplía mucho su utilidad en casa. Puedes dejar una fuente conectada por cable y seguir utilizando el Bluetooth cuando quieras poner música desde el móvil.

También hay que tener en cuenta que no tiene batería integrada. Es un altavoz pensado para quedarse fijo en una habitación, conectado a la corriente, y eso lo separa claramente de modelos como el Emberton o el Middleton. A cambio, puede permitirse una configuración más potente y un tamaño mayor, algo que tiene sentido si lo que buscas es un altavoz principal para el salón, el despacho o una habitación grande.

Ya que hablamos de tamaño, decirte que el Stanmore III mide 350 x 203 x 188 mm y pesa 4,25 kg, así que no está pensado para moverlo continuamente de un sitio a otro. Su lugar natural es un mueble del salón, una estantería o un escritorio amplio, donde pueda quedarse conectado y listo para usar. Aquí no pagas por autonomía ni por resistencia al agua, sino por una configuración de audio más potente, una escena estéreo más amplia y varias opciones de conexión.

Y precisamente por eso los 299 euros actuales resultan bastante más interesantes que los 399 euros habituales. Sigue siendo un altavoz caro, pero entra en una franja donde su potencia, las conexiones físicas y los controles directos pesan bastante más en la decisión de compra. Su punto fuerte está en ofrecer una experiencia sencilla, potente y fácil de adaptar al uso diario, y con 100 euros de descuento resulta bastante más competitivo que a su precio habitual.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

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El Stanmore III utiliza un amplificador de 50 W para el woofer y dos de 15 W para los tweeters

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Los controles superiores permiten ajustar directamente volumen, graves y agudos
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Cinco años después sigo pensando que el DualSense es una de las mejores ideas de PS5, y ahora está rebajado

Han pasado ya más de cinco años desde que el DualSense llegó junto a PlayStation 5 y, aunque en este tiempo hemos visto nuevos colores, como el DualSense Chroma Teal, ediciones especiales e incluso el mucho más caro DualSense Edge, la base sigue siendo prácticamente la misma. Sony apostó por cambiar algo tan aparentemente sencillo como la vibración de un mando y acabó convirtiéndola en una de las características más reconocibles de toda la generación.

El modelo blanco, el diseño original de PS5, mantiene ahora un precio oficial de 74,99 euros, como puedes comprobar en la web de Sony. Pero ahora lo podemos comprar por 56,99 euros tanto en Amazon como en MediaMarkt. No es una de esas rebajas que dividen el precio por la mitad, pero tampoco es un accesorio que acostumbre a bajar demasiado. Precisamente por eso resulta interesante para quien necesita un segundo mando, quiere sustituir el suyo o también juega en PC, Mac o dispositivos móviles.

Cinco años después, la vibración háptica sigue siendo su mejor argumento

El salto del DualShock 4 al DualSense no estuvo únicamente en el diseño. Sony sustituyó los motores de vibración tradicionales por actuadores hápticos, capaces de reproducir respuestas mucho más variadas dependiendo de lo que ocurre en pantalla. La diferencia está en que la vibración deja de funcionar como una simple alerta. Un mando convencional puede temblar cuando recibimos un golpe, chocamos con otro coche o disparamos un arma. El DualSense puede variar intensidad, frecuencia y localización de esa respuesta para transmitir sensaciones bastante más concretas.

Esto les permite a los desarrolladores jugar con detalles que de otra forma pasarían desapercibidos. El tipo de terreno, la lluvia, el retroceso de distintas armas o determinadas acciones pueden generar respuestas diferentes en las manos. Y quizá esa sea una de las razones por las que el DualSense ha envejecido tan bien. Porque que el mando cambie físicamente cómo percibes determinadas acciones sigue siendo bastante más fácil de notar cada vez que un juego aprovecha bien la tecnología.

Los gatillos adaptativos hacen algo que cuesta explicar en una ficha técnica. Los botones L2 y R2 pueden modificar su resistencia. En lugar de ofrecer siempre el mismo recorrido, el juego puede hacer que resulte más fácil o más difícil presionarlos dependiendo de la acción. Siempre uso el mismo ejemplo, pero es que me parece muy ilustrativo. Imagina que tensas un arco en un videojuego y que la resistencia del gatillo va aumentando conforme más tira el personaje del codo hacia atrás.

Sé que sobre el papel podría pasar desapercibido, pero jugando tiene bastante más impacto porque añade una respuesta mecánica a algo que hasta entonces solo veíamos o escuchábamos. Está claro que no todos los juegos lo aprovechan igual, pero cuando saben integrarlo, el juego resulta mucho más convincente y ayudan a entender por qué el DualSense sigue teniendo una personalidad propia frente a muchos otros mandos. En nuestro análisis del DualSense, esa combinación de respuesta háptica y gatillos adaptativos siguió siendo uno de sus grandes argumentos.

Este mando también integra un micrófono. Puede utilizarse para hablar sin auriculares y cuenta con un botón dedicado para silenciarlo rápidamente. También mantiene un conector de 3,5 mm para auriculares y un altavoz integrado que determinados juegos utilizan para reproducir efectos concretos. El panel táctil central sigue actuando como superficie táctil y como botón adicional. Y el botón Create permite acceder a las herramientas de captura y compartir contenido de PS5.

Otro punto a su favor es que no sirve únicamente para PS. También es compatible con PC, Mac y dispositivos móviles, tanto mediante Bluetooth como mediante USB en sistemas compatibles. Es verdad que el mando es más voluminoso que en generaciones anteriores y que utiliza empuñaduras más pronunciadas. Pero ese tamaño adicional permite repartir mejor el mando entre las dos manos y, claro, también deja espacio para toda la tecnología interior.

Hablamos de ahorrarnos 18 euros en el DualSense. Sé que no es un descuento espectacular, pero tampoco hace falta que lo sea para resultar tan interesante. Si ya tienes una PS5 y quieres jugar acompañado, necesitas sustituir una unidad antigua o simplemente quieres disponer de un segundo mando siempre cargado, 56,99 euros es uno de esos precios que merece más atención porque no aparece todas las semanas.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Sony

El DualSense integra micrófono, altavoz, panel táctil y conector de 3,5 mm

© Sony

La respuesta háptica sustituye la vibración tradicional por sensaciones mucho más variadas
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Las víctimas de Magrudis responsabilizan al Ayuntamiento de Sevilla por la falta de acuerdo de indemnización

Dos de los abogados de las víctimas de Magrudis, Manuel Parrilla y Germán Grima, informan sobre la situación de las negociaciones para evitar el macrojuicio y garantizar la indemnización a las víctimas.

La Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla, encargada de juzgar la macrocausa por el mayor brote de listeriosis de Europa, originado en la fábrica sevillana de Magrudis en 2019 y que se saldó con más de 250 infectados, cuatro víctimas mortales y seis abortos, ha accedido a la petición de las acusaciones particulares de aplazar una semana más el inicio del juicio para que puedan tratar de cerrar un acuerdo con las aseguradoras del Ayuntamiento de la ciudad para garantizar las indemnizaciones de todos los afectados. Encima de la mesa hay un montante de unos 10 millones de euros, pero el único escollo para alcanzar ese pacto es el propio consistorio de la capital andaluza, que, como responsable civil subsidiario, debería aportar la cantidad que las compañías de seguros no pueden cubrir. En este tiempo, denuncian las víctimas, no se ha comprometido a nada, pese a la insistencia de las partes implicadas. “Lo que estamos esperando es que el Ayuntamiento ponga dinero encima de la mesa, hablando en plata. Es la pata de la negociación que nos falta”, ha asegurado esta mañana en una comparecencia ante los medios Manuel Parrilla, letrado de las dos personas con más secuelas y que reclaman mayor cuantía: los mellizos Pablo y Javier de 7 años, que tienen un 75% y un 40% de minusvalía reconocida.

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La IA quiere ser «vestible» con gafas que graban audio y vídeo sin permiso

El representante de Reform UK intervenía hace unos días en el Parlamento de Gales con un discurso cargado de datos y detalles para los que no consultó ningún papel. El secreto estaba en las gafas inteligentes que llevaba puestas, que actuaron como un pequeño teleprompter.

En 2025 Meta ha vendido unos siete millones de sus gafas inteligentes, una cifra que si bien no es equiparable a la penetración de smartphones en el mundo, empieza a ser una cantidad nada desdeñable (nada que ver con el fiasco de aquel prototipo que Google tuvo que retirar del mercado hace una década). Las ventas crecen, casi a la par que su polémica sobre la privacidad. De hecho, en el Parlamento británico se apuesta por la regulación y en países como Noruega se está preparando una prohibición de uso de estas gafas con IA en lugares públicos, colegios o gimnasios, ya que pueden utilizarse para hacer fotos, grabar audio y vídeo.

Las denuncias son varias. Una de las últimas llega desde Australia. La Universidad de Sídney publicaba en agosto un estudio basado en el análisis de 350 vídeos de Instagram hechos con estas gafas, «grabaciones discretas y que es difícil de detectar para los espectadores», dice para añadir que «en el 43 % de los vídeos analizados, las mujeres estuvieron expuestas a comentarios abusivos en línea, algunas incluso revelaron los detalles personales de la mujer». En 2025 en Barcelona se detuvo a un hombre por grabar a decenas de mujeres en las calles; la BBC también denuncia casos de grabaciones de audio y vídeo sin consentimiento, etc. De forma vulgar a este dispositivo se le ha bautizado como «Pervert Glasses».

Para Enrique Dans, profesor de Innovación y Tecnología en IE Business School, «una serie de influencers las empezaron a utilizar para hacer vídeos, pues eso, sin avisar a la otra persona de que estaba siendo grabada mientras intentaban, por ejemplo, ligar. ¿Qué es lo que nos dan las gafas inteligentes? En primer lugar, un punto de vista muy parecido al de la persona sobre la realidad que le rodea. Podría ser interesante para darle algún tipo de feedback, no sé, a través de un mapa, por ejemplo, pero se están utilizarndo para cosas muy poco edificantes. Otra de las claves es que capta una cantidad de información enorme y claro, el mayor fabricante de gafas inteligentes en este momento a través de su asociación con Ray-Ban y Luxottica es Meta, que es precisamente la compañía que más irresponsable ha sido en el manejo de los datos personales de los usuarios. Estamos poniendo una tecnología que amenaza la privacidad en manos de una empresa que ha llegado a generar problemas mentales entre sus usuarios y provocado trastornos de alimentación y depresiones y suicidios en sus trabajadores. Además ha facilitado la manipulación electoral con Cambridge Analytica, etc. Si el baremo moral es cuánto dinero gano, a lo mejor esa compañía debería ser inhabilitada para utilizar tecnologías que pueden ser sensibles», opina.

Responsabilidad

Otros usos positivos como el de Be My Eyes, a través del cual una ONG ofrece asistencia a invidentes gracias a estas lentes, o la posibilidad de ayudar a los usuarios con una traducción simultánea, quedan eclipsados por otros usos como copiar en los exámenes o grabar sin conocimiento ni consentimiento. Este último, además es ilegal. «Dependiendo del escenario, estamos saltándonos varias leyes, desde leyes de protección de datos a leyes de protección del honor, la intimidad. Es el problema principal de estas gafas», detalla Gonzalo Álvarez Marañón, director del centro de investigación aplicada Funditec Research, experto en IA y ciberseguridad.

El experto detalla los tres tipos de problemas y responsabilidades que se pueden dar. «Grabar con unas gafas de Meta, si todo queda en local, en mi disco duro, no sería muy distinto a grabar con una cámara Canon de hace 20 años, porque al final la información queda en mi tarjeta de memoria grabada. ¿Qué derivadas nuevas añaden las gafas? En el momento en que mi vídeo abandona mi almacén personal y lo subo a Instagram por ejemplo, soy responsable de haber hecho público el metraje y ahí es donde ya empiezo a cometer delitos por falta de conocimiento, de consentimiento, invasión de la intimidad. Meta tendría la obligación de eliminar ese contenido si fuera notificado para que lo hiciera, pero tampoco es responsable del contenido que suben sus usuarios, solo sería responsable de eliminarlo si es notificado al efecto», dice.

Hay un tercer caso que ha generado bastante polémica en los últimos meses. «Cuando lo que grabamos se envía a los servidores de Meta. Ahí pueden ocurrir varias cosas por ejemplo, que el metraje se procese para mejorar el producto y la experiencia del usuario. Hablamos de un procesamiento automático, pero también de otro manual, de etiquetado. La IA requiere un esfuerzo humano brutal y necesita de personas que dediquen su jornada laboral a estar viendo vídeos. Ese es todo su trabajo, ver vídeos y etiquetarlos, cualquiera que sea el contenido, también violento. Son personas que no suelen estar en Estados Unidos, sino en otros países. Ese contenido lo están viendo terceras personas, y ahí sí que Meta está vulnerando leyes de protección de datos, etc. Y no es solo Meta, OpenAI, etc., también procesan datos para entrenar sus modelos y mejorar sus productos. Eso ya es una finalidad distinta para la que fue grabado, y ahora sí la empresa es responsable de ese tratamiento», matiza.

Para detallar el valor que le dan estas empresas a los datos personasles, el experto detalla una moda actual en EE UU donde hay empresas que pagan por ir a limpiar a las casas particulares, «Llevan una cámara ajustada en la frente y van registrando todos los movimientos, las manos, el entorno. Es una información valiosa por la que se está pagando. Si tú llevas unas gafas y grabas, Meta se está beneficiando de eso sin pagar por ello», detalla.

Empleados en Kenia

El medio sueco Svenska Dagbladet publicaba recientemente una investigación llevada a cabo en una empresa de Kenia, Sama, desde donde se procesan conversaciones, fotos y vídeos que luego usará Meta para entrenar su IA. El reportaje afirma que el control de los usuarios sobre los datos es relativo. A pesar de que exista un consentimiento para que los datos se guarden y se usen para mejorar los productos de Meta, «para que el asistente de IA funcione, hay que ceder la voz, el texto, la imagen y el vídeo. Según estas condiciones, en algunos casos, Meta revisará las interacciones con la IA, incluido el contenido de las conversaciones o los mensajes a la IA. Esta revisión puede ser automatizada o manual». Empleados de Sama dicen ser testigos de imágenes de gente desnuda, actos sexuales y el visionado de datos bancarios.

Diseño

La respuesta de Meta ha sido lanzar al mercado unas nuevas gafas sin cámara para evitar una de las denuncias más habituales como es la ausencia de señales claras que indiquen que las gafas inteligentes están grabando. «Las pruebas que se han hecho, es que aún tapando el LED espía, sigue grabando. Es decir, que realmente las restricciones parecen no funcionar. Lo que viene a demostrar que al final vamos a poder usar estas gafas para grabar en cualquier escenario sin que nadie tenga conciencia de que está siendo filmado. Esto es una clarísima invasión de la privacidad», comenta Gonzalo Álvarez, quien admite que «una de las cosas que más preocupan de estos dispositivos es la posibilidad de hacer reconocimiento facial. Meta lo puede hacer. En el código de las smart glasses se ha visto que había campos que estaban aún vacíos, pero que indican que se está provisionado su uso para el reconocimiento facial. Ya es factible.

Una de las claves del éxito de las gafas de Meta es el diseño, haberse juntado con Luxottica o Ray Ban y haber convertido las gafas en un producto de moda deseable, más allá de un gadget para frikis tecnológicos. Con ello se quiere ganar cuota de mercado, entre el público femenino, por ejemplo. Y las ventas parece que le están dando la razón, pero ¿será este el dispositivo definitivo que sustituirá al smartphone? «Las empresas tecnológicas están tratando desde hace años encontrar el siguiente “momento iPhone”, o sea la siguiente revolución de la electrónica de consumo, pero todos los intentos han fallado. el AI Pin, el Rabbit, las Vision Pro de Apple (la gente las devolvió al mes porque se mareaban). Las gafas de Meta (que llevan una campaña publicitaria bestial) ni siquiera son originales, Google ya lo intentó en 2012-2013, y las críticas fueron idénticas a las de hoy. Muse Charm es la siguiente iteración. Y hay más: se ha filtrado que los siguientes iPods podrían llevar cámaras. La intención no es solo dar con el siguiente “momento iPhone” sino también llenar el planeta de sensores, para que las tecnológicas puedan seguir recopilando datos en vídeo y movimiento a gran escala», comenta Juan Luis Cano Rodríguez, activista digital.

Meta, Google, Xiaomi, Apple, empresas de IA y de hardware, todas corren por encontrar al sustituto. ¿Por qué? Gonzalo lo tiene claro. «¿Para qué este tipo de dispositivos físicos? Para que el usuario esté conectado las 24 horas del día a una IA, a un modelo de datos. Ahí es donde de verdad están las ganancias de todo esto y la capacidad de moldear los hábitos del usuario. Al final, si dependemos de la IA, esta nos va a poder guiar en todo tipo de decisiones: de compra, decisiones culturales. Se trata, en definitiva, de moldear nuestros hábitos y, de alguna manera, dirigir nuestra vida y para ello, se necesita encontrar ese dispositivo que vas a tener siempre encima, y que sea más cómodo de usar que el móvil que lo tienes que sacar».

© AP Photo

Meta CEO Mark Zuckerberg speaks during the Meta Connect conference, Wednesday, Sept. 23, 2026, in Menlo Park, Calif. (AP Photo/Jeff Chiu)
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Los vecinos de un barrio de Sevilla plantan cara al Ayuntamiento por la memoria democrática

Vecinos del barrio del Cerro del Águila colocan una placa alternativa a la que puso el Ayuntamiento de Sevilla, en la que se cita al cardenal franquista Eustaqui Ilundáin. A la izquierda la placa original, a la derecha la nueva placa.

El pasado 24 de septiembre, el alcalde de Sevilla, el popular José Luis Sanz, asistía a la colocación de un azulejo conmemorativo del centenario de la construcción de la primera capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio del Cerro del Águila. Lo que debía ser un acto de reconocimiento relacionado con una advocación firmemente arraigada en esta barriada, ha provocado la indignación de buena parte de los vecinos porque sobre el baldosín figura el nombre del cardenal Eustaquio Ilundáin y Esteban, que la bendijo en 1926. Ilundáin era el arzobispo de la capital andaluza en esa época y fue un firme defensor de la sublevación contra la República que se produjo 10 años después y del franquismo, que entre el 18 de julio del 36 y 1963 dejó 11.287 víctimas, muchas de ese mismo barrio, de acuerdo con la investigación del historiador José María García Márquez. El Cerro del Águila fue una de las zonas de la ciudad hispalense que más sufrió la represión del general Gonzalo Queipo de Llano tras el golpe de Estado.

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A la derecha del muro, espacio que ocupaba una placa colocada ayer por unos vecinos, en repulsa por otra que puso el Ayto que hacía alusión a un cardenal franquista en el barrio sevillano del Cerro del Águila.
FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS)A la izquierda la placa original diseñada por el Ayuntamiento de Sevilla, a la derecha la nueva placa realizada por los vecinos.Vecinos del barrio del Cerro del Águila colocan una placa alternativa a la que puso el Ayto, en la que citaba a un cardenal franquista. En la imagen la placa original.
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‘Punt de no retorn’, de Maria Climent: Un drama vulgar sense ornaments superflus

“Últimament estic una mica perduda. Crisi personal, de parella, de criança... No sé què vull. No sé què hai fet... no sé res. Hi ha dies, sobretot si estic premenstrual, que vaig per casa i em miro Mòn com si fos una visita que no acaba d’anar-se’n. Penso: ¿qui és aquesta senyora i quan vam decidir que viuria amb natros? Quan estic així, m’ofèn tot lo que diu. Passa’m el pa, amb aquella cara (...) Llavors intento espolsar-me este pensament (¿qui és aquesta senyora?) molt ràpidament de damunt, perquè crec que si me’l repeteixo cada dia acabaré avorrint-la. Lo punt de no retorn. No és només que ella sigue una altra persona, és que jo també. Hai perdut tot l’entusiasme pel camí, vaig esgotada, vaig a mínims!, però és que la miro a ella i la veig, no ho sé, gran i lluny. I ara em trobo casada amb una dona que no té res a vore amb mi, excepte una criatura a mitges!. Lligada de mans i peus”. És el que diu a una amiga la Júlia, la narradora i protagonista de Punt de no retorn, que cap a mitja novel·la, la tercera de Maria Climent (Amposta, 1985), fa quaranta-un anys constatant dues evidències: la primera, el declivi de la relació amb la parella —set anys de vida domèstica desgasten tant com envellir al costat d’algú que també envelleix—, instal·lades totes dues en la pe­re­sa de la parla, incapaces de dir-se res de substancial més enllà dels comentaris sobre la logística quotidiana, com si es certifiqués la visió de Javier Marías sobre el matrimoni —“estar junto a alguien consiste en buena medida en pensar en voz alta, esto es, en pensarlo todo dos veces en lugar de una, una con el pensamiento y otra con el relato, el matrimonio es una institución narrativa”—; la segona, que les tribulacions de la maternitat —ella i la Mòn tenen una filla de tres anys— li anul·len la possibilitat de convertir-se en una altra persona i li coarten la necessitat de conèixer altra gent i posseir nous oients.

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Punt de no retorn 

Maria Climent  L’Altra Editorial 257 pàgines. 20,90 euros

© Nico Tomás / ACN (ACN)

L'escriptora Maria Climent
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Soporte lumbar, espuma curada en frío y CoolTouch en una Razer pensada para pasar horas sentado

Las sillas gaming llevan años compitiendo por diseños cada vez más llamativos, pero cuando se usan ocho o diez horas seguidas, hay otros detalles que pesan bastante más. Me refiero a cómo reparte la presión el asiento, si la zona lumbar queda bien apoyada, cuánto calor acumula el tapizado y hasta qué punto puedes cambiar de postura sin perder estabilidad. Ese es precisamente el terreno en el que Razer ha intentado mejorar su nueva generación de Iskur.

La Razer Iskur V2 X NewGen es la versión más sencilla de esa familia, pero mantiene buena parte de la base ergonómica del modelo superior. Está pensada para usuarios de entre 160 y 200 cm, admite hasta 136 kg y utiliza un nuevo cuero EPU Gen-2 con tecnología CoolTouch. Su precio oficial es de 399,99 euros, tal y como puedes ver en la web de Razer, mientras que Amazon la deja en 224 euros, una diferencia importante para una silla de esta categoría.

El soporte lumbar integrado es la base de toda la postura

La Iskur V2 X NewGen incorpora soporte lumbar integrado, pensado para mantener mejor apoyada la zona baja de la espalda sin depender de un cojín suelto. No es el sistema HyperFlex completamente ajustable de la Iskur V2 NewGen, pero sí mantiene una curvatura fija integrada en el respaldo. Tiene bastante sentido para alguien que, como yo, pasa muchas horas sentado. Un cojín lumbar puede moverse, comprimirse con el uso o acabar colocado unos centímetros más arriba o más abajo de donde debería. Un soporte integrado mantiene una geometría mucho más constante y obliga menos a corregir la posición durante la jornada.

 

El asiento utiliza espuma de alta densidad curada en frío, un material habitual en sillas gaming de gama media y alta porque mantiene mejor la forma con el paso del tiempo que espumas más blandas. Esto influye en la distribución del peso, porque una espuma más firme reparte mejor la carga y mantiene una postura más estable. También influye en la durabilidad. Si la silla va a utilizarse a diario, interesa que no pierda consistencia. La base mide aproximadamente 48,5 cm de profundidad y hasta 54,5 cm de ancho contando los laterales, con una zona útil bastante amplia. Da margen suficiente para cambiar de postura.

La principal novedad de esta generación está en el tapizado. Razer utiliza cuero EPU de segunda generación con tecnología CoolTouch, presentado en 2026 como un material con mayor capacidad para disipar el calor y mantenerse más fresco al tacto durante sesiones prolongadas. Piensa que una silla de cuero sintético puede acumular bastante calor, especialmente en verano. Así que CoolTouch intenta reducir ese problema.

Esta Iskur V2 X NewGen permite reclinar el respaldo hasta 152 grados. Esto da bastante margen para alternar entre una postura más vertical cuando trabajas y otra algo más relajada cuando estás viendo un vídeo, jugando o simplemente descansando. El mecanismo utiliza un sistema de inclinación tipo butterfly tilt, acompañado de pistón de gas clase 4. La base es de acero y utiliza cinco ruedas de poliuretano de 5 cm. La verdad es que transmite una construcción pensada para uso intensivo. Esta versión utiliza reposabrazos 2D, lo que significa que pueden ajustarse en dos direcciones. Es suficiente para adaptar la altura y la posición. Está pensada para personas de entre 160 y 200 cm y un peso máximo de 136 kilos, así que el rango de usuarios es bastante amplio.

Ahora que está rebajada a 224 euros, la Iskur V2 X NewGen entra en una franja donde resulta bastante fácil valorar su conjunto. Se trata de una opción bastante completa para quien pasa mucho tiempo delante del ordenador y quiere algo más trabajado que una silla gaming básica, pero sin subir hasta los 600 o 700 euros del modelo superior. A este precio, me parece especialmente interesante para dar un salto en tu comodidad diaria.

Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.

© Razer

El soporte lumbar está integrado directamente en el respaldo y no depende de un cojín externo
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Sevilla conmemora los 20 años de hombres por la igualdad: “Hay muchos chicos que ya tienen permiso para ser otra cosa”

Manifestación de Hombres contra la violencia machistas organizada por Iniciativa Sevilla.

“Lo que ocurrió en 2006, en aquella primera manifestación de hombres contra la violencia, fue impactante. Pensábamos que iba a ser algo absolutamente marginal, pero fue la primera en la que yo he percibido que la gente se sumaba de manera entusiasta. De alguna manera, dimos luz a la posibilidad de que ocurriera algo que hasta ese momento no tenía nombre”. Este es el principal recuerdo que Ritxar Bacete, antropólogo, trabajador social, especialista en género, masculinidades, feminismo, políticas de igualdad, paternidad positiva y economía del desarrollo, tiene de la primera manifestación de Hombres contra las violencias machistas que se celebró en Sevilla el 21 de octubre de hace 20 años y que se repite cada lustro, la última esta tarde en la capital andaluza. Eso que “no tenía nombre” es un movimiento para reivindicar el papel de los hombres en la eliminación del machismo y sus violencias, que, como las piezas del dominó, ha multiplicado el marco teórico, la militancia, los espacios y las políticas públicas que se han institucionalizado, como Gizonduz, el Servicio para el trabajo con hombres y masculinidades por la igualdad del Gobierno Vasco, constituido en 2007, o el programa específico sobre masculinidades igualitarias, desarrollado desde 2023 por la Diputación de Cádiz, y cristalizado en medidas concretas, como el permiso de paternidad. “Han pasado cosas muy serias que no hubieran sido posibles sin esa movilización”, abunda Bacete.

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Manifestación de Hombres contra la violencia machistas organizada por Iniciativa Sevilla.Manifestación de Hombres contra la violencia machistas organizada por Iniciativa Sevilla.
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Ceuta y la Antártida

“¿Qué os preocupa a vosotras?”, preguntó el tiktoker CharlyOkei a tres muchachas jovencísimas. “¡Ceuta!”, contestó rauda una. “¿Sabrías situarla en un mapa?”, continuó el entrevistador. Ante su titubeo, otra se adelantó: “Claro, al lado de la Antártida”. Confieso que durante nanosegundos dudé si sería una metáfora del aislamiento que la muchacha considera que sufre la ciudad autónoma. No tardó en despejar mi duda: “Claro, está Ceuta, Melilla y la Antártida”, sentenció. “La Antártida está arriba”, corrigió la que permanecía callada. Conocimientos de geografía cero, pulseritas tres. Porque todas lucían pulsera de España, obvio. Las ves y das por sentado que quienes las portan tienen un conocimiento del país medio alto, pero no, solo es parte del outfit, como los que llevan camisetas de los Ramones porque las vende Zara, pero no diferencian a Joey Ramone de Ramón y Cajal.

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© Eduardo Parra - Europa Press (Europa Press)

Un grupo de personas increpa a los acampados por la vivienda en la Puerta del Sol el 12 de octubre de 2026.
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‘Cara al show’: Óscar Puente y María Patiño en un carrito de golf, así es la magia de la tele

Mi plan de la pasada noche era asistir a un concierto de Patti Smith, pero se truncó el asunto y acabé en mi casa viendo a María Patiño. Patti, Patiño, es una señal, aunque no sé de qué. Por Cara al show pasaron ayer Patiño, Páez y Puente; la cosa va de pes. Y de políticos. Hoy, Pedro Sánchez en La revuelta; ayer, además de Puente, Juan Jesús Vivas en La mesa y Abascal en Horizonte. Sin que estemos aún en campaña —aunque no hemos dejado de estarlo nunca—, el líder de Vox ya tiene un voto, el del inefable doctor Cabrera. “Te voy a decir algo que nunca se dice: mi voto va a ser para ti”, le soltó el forense. La sorpresa sería que votase a Pacma.

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© IMÁGENES CEDIDAS POR ATRESMEDIA

María Patiño y Óscar Puente compartieron carrito de golf en 'Cara al show'.
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“Los nuevos tratamientos contra el alzhéimer modifican su evolución en fases iniciales”

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La llegada de nuevos tratamientos capaces de actuar sobre algunos de los mecanismos implicados en la enfermedad de Alzheimer está abriendo una nueva etapa en su abordaje. Es el caso de donanemab, un anticuerpo dirigido contra la proteína amiloide que ya se está administrando a pacientes con alzhéimer en fases iniciales en la Clínica Universidad de Navarra. Su objetivo no es curar la enfermedad, pero sí ralentizar modestamente su evolución y preservar durante más tiempo las capacidades cognitivas y funcionales.

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María del Monte: “No he escondido nunca a nadie, ni me he escondido de nadie”

María del Monte el 19 de octubre de 2026, en Sevilla.

“Dame la dureza de la verdad, pero no me engañes con una mentira”. Así de tajante demuestra María del Monte (Sevilla, 64 años) lo importante que es para ella la transparencia y la sinceridad. Por eso, en el segundo párrafo del libro que acaba de publicar, Si el corazón se equivoca, se le perdona (HarperCollins), advierte de que su contenido “no va de su vida”, o al menos, de esa vida que ha asomado en la prensa y los programas del corazón más allá de su trayectoria profesional. “Eso no me interesa, la vida tiene más profundidad como para quedarse en esa capa de superficie”, zanja durante una mañana soleada que desafía los malos augurios de lluvia. La primera incursión de la sevillana en el mundo editorial es una generosa inmersión en sus inquietudes, sus motivaciones, sus zozobras y sus anhelos, que destapa describiendo de una manera franca y natural cómo se ha ido guiando en los ámbitos que para ella son más importantes: su familia, amigos, parejas, seres queridos y ausentes, sus orígenes y tradiciones, y ella misma. “Lo más bonito que me han dicho del libro, y que era mi único objetivo, es que leerlo era como charlar conmigo”, explica sonriente.

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“Nunca estuve en ningún armario”, afirma María del Monte.
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‘Taps’ de Cadaqués, el futuro incierto de unos pasteles míticos

Can Cabrisas es una pastelería pequeña, coqueta, de las de toda la vida, con el frontal ocupado por un escaparate de cristal en el que los ojos se quedan enganchados al pasar. Dentro sorprende la cantidad de personal presente para un espacio tan reducido, donde trabajan casi siempre tres y, a veces, hasta cuatro personas. No obstante, apenas unos minutos dan para entender por qué: “He encarregat una caixa de taps” [he encargado una caja de taps], és el mantra que se repite sin parar durante toda la mañana, sobre todo en fin de semana, en este mítico establecimiento de Cadaqués (Girona).

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© ©Daniela White Images (Getty Images)

¿Adiós a los 'taps'?
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“Hay que recuperar la confianza de profesionales y pacientes”. Arranca la tramitación de la iniciativa legislativa de Marea Blanca sobre sanidad

El pasado 25 de noviembre el Parlamento andaluz admitía a trámite la iniciativa legislativa popular (ILP) impulsada por Mareas Blancas para blindar la sanidad pública y limitar la firma de conciertos con la privada. Salió adelante, de manera sorpresiva, con el apoyo del PP, que entonces tenía la mayoría absoluta en la Cámara regional en los que los propios proponentes como los partidos de la oposición entendieron como un cálculo electoralista, dado que el deterioro de los servicios sanitarios públicos era el mayor talón de Aquiles de la gestión del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno. Con las elecciones autonómicas de mayo, la propuesta no pudo ser desarrollada, pero, con la nueva legislatura en marcha la comisión de Sanidad ha comenzado esta mañana con las comparecencias de profesionales para mejorar y complementarla, el primer paso antes de que se dicte el dictamen que determine su viabilidad o como ha ocurrido con todas las ILP que se han presentado en esta comunidad, se quede en un cajón.

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© Joaquin Corchero

Comparecencia del portavoz de Marea Blanca, Sebastián Martín Recio, en la comisión de Sanidad del Parlamento de Andalucía, para tramitar la ILP sobre sanidad. / PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
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Una ONG que gestiona programas sociales de la Junta de Andalucía es acusada de impagos y de retención de prestaciones

DVD1339 (10/10/2026): Sevilla. Rótulo de Inserta Andalucía Sevilla en la Avenida de Hytasa, numero 36.
FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS)

El 5 de octubre, varios centros de día para personas sin hogar de las provincias de Cádiz, Sevilla, Jaén y Córdoba que gestiona la ONG Inserta Andalucía se quedaron sin luz por impago de las facturas del suministro eléctrico. Un corte que también afectó a algunas oficinas de la entidad, según confirmaron al personal los coordinadores territoriales de la entidad. Ese día, los usuarios tuvieron que acudir a otras instituciones para poder comer y asearse. Al impago de la luz, se suman las reclamaciones de varios caseros por no abonar el alquiler de los pisos en los que desarrollan otros programas de acogida y atención, como ha podido constatar este diario. Son algunos de los problemas de gestión y organización que atraviesa esta entidad y que afectan a sus trabajadores ―parte de la plantilla que se acogió a un ERE en junio no ha cobrado aún y los empleados arrastran retrasos en el abono de sus salarios― y a los beneficiarios de los programas sociales que prestan, la mayoría subvencionados por la Junta de Andalucía. Además, todos estos usuarios se encuentran en situación de vulnerabilidad y, en muchos casos, tampoco reciben las prestaciones a las que tienen derecho.

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DVD1339 (10/10/2026): Sevilla. Edificio donde se encuenrta la sede de  Inserta Andalucía Sevilla en la Avenida de Hytasa, numero 36.
FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS)
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‘Violent, disgusting and a tour de force’: ‘Henry’, the film that held up a mirror to society

“This is a very disturb¬ ing movie, made by some pretty disturbed people.” That was how Chris Carlo, owner of one of the first theaters to screen Henry: Portrait of a Serial Killer in 1990, described John McNaughton’s feature debut. Made four years earlier, the film had become a cult classic before it ever reached a movie theater. Carlo programmed it for midnight screenings where audience members often walked out, unable to endure its violence.

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A scene from 'Henry: Portrait of a Serial Killer.'
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The perfect, affordable home: The utopia that architecture has been promising for a century

One of the industrialized, sustainable Tini homes by the Delavegacanolasso studio.

In 1927, the American architect and inventor Richard Buckminster Fuller proclaimed an idea that sounded like a joke: the possibility of owning a house for the same price as a car. Thus, the Dymaxion house was born: it had a hexagonal aluminum frame as light as a tent, and was designed to be manufactured on an assembly line, just like a Ford.

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 The exterior of Futuro House, designed by architect Matti Suuronen, in Marion Bay, Tasmania. Owned by David Walsh and Kirsha Kaechele. Photo provided by the Futuro House Archives. With their Tini Living homes, the architectural firm delaVegaCanolasso has managed to fast-track construction and get a handle on costs. 
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Muere Sergio Alzola, la voz que convirtió la canción en poesía

Sergio Alzola entendía las canciones como algo más que melodías. Para él eran relatos, espacios de memoria y pequeñas piezas de vida compartida. Durante más de dos décadas, el cantautor palmero construyó una trayectoria alejada de las prisas, fiel a una manera de crear en la que la poesía, la música y la emoción caminaban de la mano.

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